Inicia la cosecha de justicia en San Quintín

By  |  16 / mayo / 2015

San-Quintín-660x330Aunque los jornaleros del Valle de San Quintín lograron que el gobierno federal mexicano se comprometiera a facilitar la negociación de un aumento salarial para los más de 80 mil trabajadores agrícolas de esa región de Baja California, aún no se puede hablar de un triunfo, reconoció Lucila Hernández, portavoz de los trabajadores agrícolas.

Representantes de la Alianza de Organizaciones Nacional, Estatal y Municipal por la Justicia Social lograron el 14 de mayo y tras una negociación de más de 14 horas contínuas con representantes de dependencias federales y estatales, asegurar una mesa de acuerdos para el 4 de junio donde la negociación central será el aumento salarial de 200 pesos como lo demandan los campesinos.

El incremento salarial es el único punto pendiente dentro de una lista de 14 acuerdos alcanzados entre la Alianza y el gobierno, el 14 de mayo.

Aunque los medios de comunicación enmarcaron la noticia como si fuera un acuerdo dado por hecho, aún falta que los más de cien productores que forman parte del Consejo Agrícola de Baja California, acepten el aumento de 200 pesos que los jornaleros piden.

De antemano, el gobierno mexicano anunció que “en su caso”, aportará el resto de lo que los productores acepten, lo cual muchos ven como un subsidio gubernamental y a final de cuentas, que pagarán los contribuyentes mexicanos, en beneficio de los agricultores.

En la reunión realizada en Ensenada, participaron el representante de la Secretaría de Gobernación (Segob) David Garay, el gobernador de Baja California, Francisco Vega de Lamadrid, y el Subsecretario del Trabajo, Rafael Avante, entre otros enviados de los gobiernos estatal y federal.

En primer lugar, lo concertado con las autoridades es apenas “un acuerdo y vamos a esperar su aplicación. Estamos a la expectativa de lo que pueda pasar en estos días”, dijo al Programa de las Américas la líder de las trabajadoras del campo, Lucila Hernández.

La dirigente campesina, quien desde los 11 años trabaja en los surcos bajacalifornianos, infirió que el éxito de los acuerdos con los agricultores depende de que ellos también “pongan de su parte” para destrabar el paro laboral que lleva dos meses.

Al inicio del paro el 17 de marzo, los jornaleros de San Quintín pedían un aumento salarial de 300 pesos por jornada de ocho horas pero luego cedieron en su petición al bajar su demanda a 200 pesos por día, antes de que los agricultores rompieran la mesa del diálogo luego de ofrecer sólo un 15 por ciento de incremento.

El gobierno mexicano representado por el Subsecretario del Trabajo, Rafael Avante quien estuvo en la reunión de Ensenada, se comprometió con los campesinos en huelga a negociar el aumento salarial que los paristas piden, abogar por la libertad de los 18 presos relacionados a este movimiento, garantizar la afiliación de trabajadores al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el establecimiento de un sindicato independiente.

También se acordó con representantes federales, la revisión de las peticiones de mejoras en vivienda y servicios como seguridad e higiene en las cuarterías o asentamientos de los jornaleros.

El acuerdo se dio cinco días después de los hechos violentos del 9 de mayo, cuando policías estatales incursionaran en las colonias Lomas de San Ramón, Nuevo San Juan Copala, 13 de Mayo y Gustavo Díaz Ordaz y en donde resultaron heridas 70 personas entre ellas hombres, mujeres y menores, varios con lesiones causadas por balas de goma.

El 13 de mayo, el juez penal de primera instancia adscrito al poblado de San Quintín fijó una fianza de siete millones de pesos a tres jornaleros acusados de destruir unidades de la Policía Estatal Preventiva.

Estos hechos, a su vez, se suscitaron después de que el Subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación, Luis Enrique Miranda Nava dejara plantados a los jornaleros aduciendo que no tenía medios para transportarse a San Quintín y luego que estaba hospitalizado.

A pesar de que muchos de los trabajadores habían regresado a los campos de cultivo, los líderes de los jornaleros señalaron que éstos estaban trabajando bajo protesta. Fidel Sánchez, uno de los cinco líderes de la Alianza dijo que prueba de ello fueron las masivas movilizaciones que los campesinos realizaron después de que los productores abandonaran la mesa del diálogo.

El Valuarte Indígena

Todavía no se puede hablar de un triunfo total del movimiento de los trabajadores agrícolas. Sin embargo, muchos reconocen que se trata de un primer paso hacia el reconocimiento de las pésimas condiciones en que viven miles de hombres y mujeres que ponen la comida en la mesa de millones de consumidores de México, Estados Unidos y otros países del mundo.

De los aproximadamente 84 mil trabajadores agrícolas, alrededor de la mitad son migrantes indígenas mixtecos y triquis de Oaxaca, así como nahuas de Guerrero y otros grupos nativos de Chiapas y Veracruz.

La dirigente Lucila Hernández dijo que también una mitad del total de personas que trabajan en la siembra, cosecha y empaque de frutas y vegetales producidos en San Quintín, son mujeres.

“Muchas mujeres jornaleras desde sus trincheras han aportado a la mesa del diálogo. Han participado en marchas, en los plantones y han estado muy activas. Las mujeres han caminado al lado de los hombres en esta lucha”, apuntó la líder jornalera.

El razgo épico de esta lucha es sin duda la conducción que ha hecho su dirigencia, que aunque algunos señalan tiene algunas deficiencias, el logro de su lucha que se vislumbra es significativo: la dirigencia se ha mantenido cohesionada y cuando por ejemplo, se trabaron las pláticas con las autoriades el 14 de mayo, los líderes no cedieron en su posición de liberar a los 18 jornaleros presos como resultado de su lucha.

La dirigencia colectiva, es uno de los rasgos de la comunalidad indígena que es muy fuerte en los asentamientos de trabajadores migrantes en el norte de México y aún en Estados Unidos.

La persistencia bajo la certeza de que su lucha es justa parece sumarse a los valores que sostienen este movimiento que si continúa firme, tiene muchas posibilidades de ganar y que de hecho, pareciera que ya empezó a cosechar justicia.

 

 

 

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