7 Razones Para Borrar el Paquete de $1 Mil Millón de Dólares de Ayuda a Centroamérica

By  |  16 / julio / 2015

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u1Vloh4beKBoWZtJnBx4-p31L9p8JIoNpCmbhRqhngP4wXgBKOXszIZhVaofjKwc0grYTY8bB8COnErP4xwrp7weOEQ3=s0-d-e1-ftPor: Christopher Bacon, Mark Bonta, Joe Bryan, Rebecca Clouser, Mary Finley-Brook, Richard Johnson, Kendra McSweeney, Sharlene Mollett, Catherine Nolin, Karl Offen, Zoe Pearson, Alexandra Pederson,  Adrienne Pine, Leanne Purdum, Claudia Raudel, Fernando Galeana Rodriguez, Matthew Taylor, Brian Williams, Fiona Wilmot, David Wrathall, Megan Ybarra

Porque la ayuda propuesta ahondará la miseria de los pobres en Centroamérica

Este verano, el Congreso de los EU decidirá si se le da el paquete de ayuda de mil millones a Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Honduras. Causado por la oleada de niños y familias hacia el la frontera sur de los EU el año pasado, la “Estrategia por el Compromiso con Centro América” trata de atacar la “raíz del problema” de la migración no autorizada.

Recomendado por el Vicepresidente Biden, el plan ha sido respaldado por comentadores a través del espectro político.

El plan de Biden invertirá en la seguridad fronteriza, fuerza policial, desarrollo económico y una nueva iniciativa sobre los derechos humanos en la región. Estas medidas pretenden mantener a los y las Centroamericanos en casa, ocupados en nuevos trabajos y viviendo en comunidades seguras con más transparencia y gobiernos receptivos. Al mismo tiempo, plantea reforzar las fronteras para desanimar la migración.

¿Cuáles son las probabilidades de que los EU logre esos resultados?

Somos un grupo de científicos sociales*, cada uno de nosotros con décadas de experiencia en investigación precisamente con las poblaciones vulnerables señaladas en el plan de Biden. Somos muy concientes del lamentable hecho de que en Centroamérica, los pobres en las zonas rurales y urbanas necesitan ayuda. Este pasado abril, nos reunimos en Chicago y discutimos el paquete de ayuda y los posibles impactos.

¿Nuestra conclusión? El paquete de Biden es garantía de ahondar –no aliviar- los problemas de la mayoría de los pobres en Centroamérica.

Estas son las razones.

  1. El paquete de ayuda va a premiar a los gobiernos centroamericanos por su corrupción y el descarado desdén por las necesidades de sus pueblos.

El plan incluye $540 millones – un incremento cuádruple sobre niveles recientes- para “desarrollo asistencial.” Mientras tanto, en los últimos meses se ha visto que las calles de Honduras y en la capital de Guatemala se han sacudido con protestas pacíficas, de cientos de miles ciudadanos quienes están expresando su disgusto a la evidencia condenatoria de corrupción en los altos niveles. En Honduras, los políticos han saqueado el sistema estatal de salud por beneficios privados; en Guatemala, la vicepresidente renunció cuando salió a la luz la gravedad de su enriquecimiento que viene de fondos públicos.

Si el gobierno de los Estados Unidos vierte este paquete de ayuda en Centroamérica, el primer efecto será contribuir al enriquecimiento de una pequeña elite corrupta. ¡Los gobiernos de Centroamérica citan como punto de apoyo su bien conocida corrupción para justificar la necesidad de la ayuda monetaria para labrar “responsabilidad” y “transparencia”!

¿Qué somos tan fáciles de engañar?

  1. Cruces fronterizos peligrosos aumentan la deuda de las personas migrantes y sus familias, aumentando la desesperación migrante

El paquete extiende alrededor de $82 millones para la seguridad fronteriza, específicamente para cerrar la frontera sur de México y ampliar los programas de repatriación de los migrantes centroamericanos de los Estados Unidos.

Intensificar la seguridad fronteriza no se ha demostrado como una medida efectiva para disuadir la migración. Al contrario, pone al migrante en condiciones más vulnerables. Esto ha provocado que los migrantes caigan en las manos de contrabandistas para buscar áreas más remotas y peligrosas para el cruce. Este “efecto de túnel” en la frontera EU-México ha dado como resultado los cientos de muertes anualmente de migrantes en las zonas desérticas fronterizas.

Aumentando los riesgos, la seguridad fronteriza ha provocado un alza en las tarifas de los traficantes. Los costos de por ejemplo, entre $6,000 y $8,000 USD en Guatemala, son muy por encima de las posibilidades económicas de los y las migrantes – a no ser que literalmente apuesten sus tierras. Campesinos pobres obtienen el dinero para pagar a los traficantes al hipotecar sus casas y sus tierras a prestamistas con unos intereses alrededor del 10% mensual. En muchas instancias, un salario obtenido en EU es la única manera de pagar y salir de la deuda.

Cuando el viaje no se logra – cuando las medidas militarizadas de seguridad fronteriza resultan en su aprensión, detención, o deportación – la deuda pendiente hunde a la familia en una crisis financiera, la mayoría de las veces exacerbando la condición económica que forzó la migración en la primea instancia. Encontrándose con una deuda descomunal, las familias se unen para financiar el segundo intento. Cayendo más hondo en la deuda, tendrán que tratar de cruzar una y otra vez, tomando cada vez más riesgos al hacerlo. La deuda, la amenaza de perder la hipoteca y la desesperación son tan profundas, dice un migrante, que “uno se tira a cruzar la frontera.”

Expandir la seguridad fronteriza no solo empodera a los coyotes y otros grupos criminales, también puede perpetuar la misma migración que se trata de impedir.

  1. El paquete de ayuda fortalecería a la gran industria y al agronegocio

El monto mayor del paquete de ayuda, unos $541 millones, ($381 millones en nuevos gastos) se destinaría a la asistencia al desarrollo, la mayoría de la cual va a apoyar al tal “desarrollo económico.”

En el pasado, inversiones de ayuda exterior de gran escala se dirigían típicamente a subsidios para las grandes y medianas empresas agrícolas y para proteger a las compañías estadounidenses bajo tratados de libre comercio. Si la historia es una guía, estas políticas eliminarán los programas existentes que proveen ayuda económica como, semilla, fertilizante, ayuda técnica y cooperativas de mercado para los y las pequeños agricultores.

Para los campesinos, el resultado es la perdida de tierras, el desempleo rural y los míseros empleos y salarios en las plantaciones. De hecho, el trabajo en las plantaciones azucareras y plataneras se caracteriza por las condiciones brutales, exposición a los pesticidas y la deshidratación crónica. Tales trabajos han creado varias enfermedades crónicas propias, como la enfermedad letal de fallas renales que ya ha llegado a proporciones epidémicas entre trabajadores en los cañaverales en El Salvador y Nicaragua.

No existe en la propuesta ayuda para apoyar a los propietarios en pequeño. Esto solo aumenta la ya de por si apasbullante desigualdad que caracteriza a la distribución de tierras del Triángulo Norte, acelerando más la migración hacia el norte de aquellos que aspiran a algo más que la explotación en las plantaciones.

  1. El paquete de ayuda ve a los niños como el enemigo

El paquete de ayuda promete $220 millones para la “seguridad ciudadana”. Es un eufemismo para programas dirigidos contra las pandillas callejeras urbanas. Sin embargo, existe evidencia abundante que las fuerzas de seguridad nacional no distinguen entre miembros de pandillas violentas y jóvenes pobres que inocentemente se reúnen en el momento de lanzar sus ofensivas. Han declarado la guerra contra sus propios jóvenes. No es de sorprenderse que los jóvenes sean los primeros en dejar la violencia y pobreza y huir hacia el norte.

  1. Los traficantes de drogas se enriquecerán y se envalentonarán

El paquete de ayuda promete $205 millones – un aumento de $100 millones – para reforzar la capacidad de los militares para combatir las drogas y el crimen organizado.

¿Quién se beneficia cuando se pone más dinero para combatir las organizaciones de traficantes de droga operando en el Triángulo Norte? Son tres grupos:

Primero, los militares – quienes recibirán más fondos y armas, con lo que se convierte en un juego fútil del gato y el ratón persiguiendo a los traficantes de droga alrededor de la región.

Segundo, los gobiernos, que dicen que están peleando la “Guerra Contra las Drogas” de Washington, congraciándose con Washington. Utilizan su reputación de “buen soldado” para tener acceso a los fondos estadounidenses como los propuestos en la Alianza por la Prosperidad.

Tercero, los traficantes y otras organizaciones de tráfico de drogas (DTO, por sus siglas en ingles). Más decomisiones de cargas de droga se traduce en más riesgo para los traficantes, y más riesgo quiere decir un “premio al riesgo” para los cárteles que surten. Esto pone más dinero en los bolsillos de los criminales – dinero que se utiliza para sobornar jueces, policías, fiscales y políticos.

Es por eso que cualquier paquete de ayuda que financia la estrategia de interdicción y busca invertir en medidas contra la corrupción esta destinado no solo a fracasar, sino a agravar el problema.

  1. Más soldados en el campo quiere decir más terror, no más seguridad

El gobierno de los EU se dedicó la mayor parte de los 1980 y 1990 a apoyar regímenes militares represivos y – en Nicaragua – fuerzas contrarevolucionarias. Estos militares torturaron, mataron y desaparecieron cientos de miles de civiles. Washington realmente nunca dejó de brindarles fondos – como hasta ahora, EU ha gastado aproximadamente de $60 a $70 millones por año en entrenamiento estilo Americano y armas hechos en USA para programas anti terrorismo, control de pandillas y contra narcóticos.

Algunos analistas han recibido con beneplácito el hecho de que el paquete de ayuda “solo” da una tercera parte del paquete entero al ejército de estos países. Lo que se ha olvidado es que estos aproximadamente $220 millones son adicionales a los $120 millones ya comprometidos en el 2014 para el financiamiento militar extranjero– apoyo policial y otras iniciativas de seguridad a la región.

¿Porque es un problema?

Porque se va a comprar más de lo mismo. De hecho, se va a comprar más de lo peor. Actualmente el número de desaparecidos en Guatemala en los últimos diez años –25,000 personas, o sea 2,500 por año—es igual al estimado de los que desaparecieron durante el periodo más violento de la guerra civil de Guatemala. En Honduras, más personas han desaparecido, han sido torturadas o han sido asesinadas por la policía y las fuerzas militares desde el golpe de 2009 que durante todos los años ochenta, cuando el escuadrón de la muerte– el “Batallón 3-16 entrenado por la CIA– mantenía a la población en un estado de terror.

Esto significa que para el ciudadano común en Centroamérica, más “soldados en el campo” no quiere decir más seguridad, quiere decir terror. ¿Cómo se puede esperar que los centroamericanos confíen que los mismos uniformados que los torturaron e hicieron desaparecer a sus seres amados son los que ahora los van a proteger?

  1. El paquete de ayuda propuesto erosionaría a los verdaderos derechos humanos, y contribuiría a la devastación ambiental

El paquete de ayuda promete $31 millones de nuevo dispendio para apoyar los esfuerzos de las Naciones Unidas (ONU) para extender la comprobación y realización de los derechos humanos en Centroamérica, en parte a través de la oficina de la ONU en Honduras.

Sin embargo, la ampliación de los “derechos” en países donde impera la corrupción crea nuevas formas de violencia. Por ejemplo, el reciente reconocimiento de los derechos sobre los terrenos ancestrales de la población indígena en Nicaragua y Honduras ha tenido un efecto muy diferente de lo que se esperaba. Tierras autóctonas no están más seguras contra la invasión de forasteros, al contrario, la extensión de derechos de propiedad en la presencia de judiciales corruptos ha hecho que las tierras son más “elegibles” a usurpadores, que usan violencia y sobornos para engañar a la población indígena y quitarles sus terrenos ancestrales que colectivamente les han pertenecido.

El paquete de ayuda también promete fondos para apoyar el crecimiento de la economía regional. Esto es una manera de referirse a los megaproyectos, tales como presas hidroeléctricas, minas de oro, megapuertos, y corredores industriales y comerciales. Estos proyectos típicamente tienen un alto costo ambiental y social. A las poblaciones pobres e indígenas raramente se les avisan—mucho menos son consultados—sobre la inminente expropiación de sus tierras y recursos.

Juntos, la extensión de los derechos de propiedad y el apoyo al desarrollo de los megaproyectos allanan el camino para el premio mayor: construcción de una base legal para la explotación corporativa de los bosques, tierras, minerales, agua e hidrocarburos que se encuentran en los terrenos públicos e indígenas. Esta es una receta para el desposeimiento y desplazamiento, que deja a los campesinos y las campesinas con pocas esperanzas más que salir y emprender el viaje al norte para sobrevivir.

¿Qué es lo que SE DEBE financiar con la ayuda extranjera? Las necesidades reales de las familias: salud, educación, campesinos en pequeño, y microempresas.

¿Qué deben de apoyar los contribuyentes estadounidenses en la región? Para contestar esta pregunta, veamos las maneras que los centroamericanos invierten su propio dinero. Solo en el 2013, los guatemaltecos que trabajan en el exterior mandaron a casa $5.5 mil millones en remesas; los salvadoreños $4.2 mil millones; los y las hondureños $3.2 mil millones y los nicaragüenses $1.1 mil millones—una suma impresionante de $14 nil nillones en total.

La cantidad de remesa supera cualquier ayuda para el desarrollo o inversiones extranjeras en esos países. Aparte, las remesas se envian a las familias en los lugares de orígen para pagar alimentación, educación, cuidados de salud, vivienda, el sostento de las pequeñas granjas y la creación de pequeñas empresas.

Los centroamericanos tienen los niveles más altos de envio de remesas por persona mundialmente, con un flujo que comprende entre el 10 y 17% del producto interno bruto. Estos centroamericanos trabajadores mayormente invierten en mejorar la calidad de vida de sus familias. Así es que en lugar de debilitar esos esfuerzos—como hará el paquete de “ayuda” de Biden—habrá que comenzar de nuevo.

Es urgente rechazar la propuesta de Biden y regresar a lo básico. Ya es tiempo de invertir en salud pública, educación pública, campesinos y pequeñas empresas en Centroamérica. Y nada más.

Traducción al Español por Elena Duran

 

 

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