En su nombre: Rocío Mesino Mesino

By  |  21 / diciembre / 2015

4626625e53f039ba68772ee58efd5752_LEste artículo es el segundo de una serie con la que el Programa de las Américas pretende honrar a las mujeres mexicanas defensoras de los derechos humanos, y que se publicará durante los 16 Días de Activismo Contra la Violencia de Género entre el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer  y el Día Internacional de los Derechos Humanos. Consulte el resto de la serie aquí y por favor envíe sus comentarios a: info@americas.org.

En defensa de la vida, tierra y justicia

Han sido dos años desde que Rocío Mesino, activista del medioambiente y de los derechos humanos, fue asesinada a balazos en plena luz del día en el estado mexicano de Guerrero mientras estaba ayudando a reconstruir una comunidad destruida por un huracán. Han sido dos años de impunidad y un aumento de la violencia contra las mujeres defensoras en México. Rocío es una de las muchas defensoras que perdieron su vida para proteger a los demás.

Apenas cuatro meses antes del asesinato de Rocío, ella declaró en una entrevista con el canal local 6 Tecpan que, “Lamentablemente, no hay ningún lugar seguro aquí. Si usted vive en el Estado de Guerrero, y en todo México, la violencia es algo que vive con el diario”.

Las defensoras rurales, como Rocío, son desproporcionadamente apuntadas porque su trabajo a menudo protege la tierra y el medio ambiente, un desafío a la fortaleza de las mega-compañías multinacionales y los acuerdos de libre comercio. Se han entregado concesiones a empresas mineras transnacionales por un estimado 50 por ciento de la tierra en México y por lo tanto hay más de 418 zonas de conflicto entre estas corporaciones mineras y residentes locales. En 2014 el Registro Mesoamericano de Ataques Contra Defensoras de Derechos Humanos documentó que casi 38 por ciento de ataques contra defensoras era contra aquellas que defendieron la tierra, el territorio, los recursos naturales y el medio ambiente.

Eva Alarcón, Marciel Bautista, Juventina Villa Mojica y Fabiola Osorio Bernáldez son sólo algunas de las defensoras ambientales asesinadas por su organización de base para la justicia social en un país donde el capitalismo, el patriarcado y la impunidad prosperan en el sacrificio de los derechos, la seguridad y las vidas de las mujeres.

Rocio-2Rocío Mesino Mesino:

Hija, hermana, defensora de los derechos humanos y el medio ambiente, y activista campesina y líder político. Asesinada el 19 de octubre de 2013.

Rocío nació en una familia de activistas que históricamente ha sido aterrorizada por el estado, que se remonta a la guerra sucia en México en la década de los 70. Muchos miembros de la familia Mesino fueron desaparecidos durante este período, incluso a Alberto, el tío de Rocío quien fue desaparecido cuando tenía 20 años. Esto instigó a casi cinco décadas de lucha por la justicia de la familia Mesino.

En enero de 1994 la familia Mesino y otros líderes locales fundaron la Organización Campesina de la Sierra Sur (OCSS). La mayoría de los miembros están relacionados con los desaparecidos en la década de los 70. Desde su fundación, la organización campesina, que lucha por el medio ambiente y los derechos humanos, ha enfrentado violencia de estado y represión. En el junio de 1995, la policía estatal atacó a cuarenta activistas de la OCSS en camino a una demostración en Chilpancingo en lo que se conoce como la masacre de Aguas Blancas que dejó diecisiete muertos.

En 1996 el padre de Rocío, Hilario Mesino Acosta, fue encarcelado durante 8 meses por el Fiscal General, acusado de lazos al ejército Revolucionario Popular (EPR). Hermano de Rocío, Miguel Ángel Mesino Mesino, que también fue preso político en un momento, fue baleado y asesinado en Atoyac en septiembre 2005. Rocío creía que el estado estaba implicado ya que su asesinato ocurrió “en el centro, a simple vista, pero la policía no hizo nada”, a pesar de que había una estación solo 100 metros de distancia. Su asesinato no ha sido llevado a la justicia.

Rocío era una activista y líder en Guerrero que exigió la liberación de los presos políticos, justicia para los desaparecidos durante la guerra sucia de los años 1970 y respeto por los derechos de los campesinos. Rocío era también una líder político y social en su comunidad. Entre 2009 y 2012 fue miembro del Consejo para el Partido de la Revolución Democrática en la región de Atoyac y también se postuló, aunque sin éxito, para la presidencia municipal. Ella era co-fundadora y líder de la OCSS e incluso ayudó a crear policía comunitaria de Atoyac.

Durante años, Rocío y su familia y la OCSS habían sufrido constante acoso de la policía local de Atoyac y de los paramilitares. Como líder de la OCSS y una mujer defensora, Rocío fue blanco de actos de violencia y represión. En agosto de 2007 se hicieron disparos contra su casa. Se escapó ilesa pero era un preludio a lo que debía venir. En 2008 fue falsamente acusada de secuestrar a un local líder de negocios. A continuación, en el 13 de marzo de 2013 Rocío fue detenida por seis días por la policía de Atoyac por el asesinato de 2011 de otro hombre de negocios, Victorino Luengas García, del cual las autoridades no tenían pruebas para encarcelarla. El individuo que la acusó era la misma persona que la familia Mesino cree asesinó a Miguel, el hermano de Rocío.

La Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de los Derechos Humanos (IM-Defensoras) documentó 246 actos de criminalización de las mujeres defensoras de los derechos humanos entre 2012-2014. En México actualmente la criminalización de defensoras ha aumentado 53 por ciento. Esto implica el estado en la represión de las mujeres que hablan y actúan en nombre de los derechos humanos.

En la tarde del 19 de octubre de 2013 en Mexcaltepec, Rocío estaba supervisando la restauración de un puente dañado por la tormenta tropical Manuel y el huracán Ingrid junto con un número de trabajadores y familia incluso su hermana Norma Mesino Mesino. Aparecieron dos hombres en vehículos de cuatro ruedas. Uno se acercó a Rocío preguntándole cómo cruzar el río como una distracción, mientras que el otro le disparó varias veces con un rifle AK-47. Después de haber caído al suelo, él brutalmente le disparó otra vez. Norma explicó el sentimiento de impotencia cuando el arma fue amartillado hacia ella, impidiéndole salvar a su hermana. “Habría sido mejor si él me matara. Es cobarde para disparar a alguien en la espalda”, dijo Norma a FNS noticias. Los sospechosos amenazaron a los presentes a no seguir antes de apresurarse lejos. Norma al instante reaccionó buscando una ambulancia, llamando a la Procuradur Local, Isaías Eduardo Gómez Ozuna, y se puso en contacto con la base militar cercana en La Cumbre, pero Gómez y los militares no hicieron nada para detener y buscar a los asesinos.

Un pilar en su comunidad, la muerte de Rocío era inquietante. Cientos de la comunidad asistieron a su funeral enfrente de la estatua del líder guerrillero Lucio Cabañas Barrientos. Su madre, Alicia Mesino, reflexionó sobre la muerte de su hija afirmando que:

Esta es una lucha que lleva mi familia y mis hijos que no tienen miedo de seguir esta lucha. Algunos dicen: no luche, la gente no aprecia… yo digo que no… hay personas que son muy agradecidos, porque hay muchos pobres que Rocío le importaba profundamente. Cuando la mataron, dijeron que todo se acabó; pero no es así, la lucha sigue.

Un año después de su muerte, la comunidad de Guerrero se unieron para marchar en las calles, llorar su pérdida, exigir justicia y recordar a Rocío y su legado.

La búsqueda por la justicia en una red de impunidad

La farsa de la justicia cuando se trata de feminicidios, y el asesinato de defensoras es grave. Norma insistió que dentro de la investigación del asesinato de su hermana “los propios agentes colocaron impedimentos y acosaron a los testigos”. Por otra parte, la escena del crimen había sido manipulada, incluyendo pruebas perdidas como una motocicleta los asesinos dejaron atrás. En septiembre de 2014 tres sospechosos fueron arrestados, algunos torturados e incluso hubo un intento de criminalizar a Norma, pero todos fueron liberados cuando la policía no podía demostrar nada. El asesinato de Rocío permanece en el vacío de la injusticia.

Motivado por el asesinato de su hermana y la impunidad que siguió, Norma anunció en octubre de 2015 el lanzamiento de la caravana conducida por mujeres que se llamaba “El Rocío de la Esperanza” que se organizan por la justicia para su hermana Rocío, su hermano Miguel Ángel y para todas las víctimas de violencia, asesinatos y desapariciones en el estado de Guerrero. Norma también ha formado parte de la #HazQueSeVean campaña dirigida por la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH), donde se promueve el trabajo de la OCSS, la injusticia que los miembros, y sobre todo que su familia, se han enfrentado en los últimos años. Ella declara, “Exigiremos justicia hasta el final, porque no hay nada ilegal en lo que hacemos. Por el contrario, ayudamos a personas a reconocer y defender sus derechos; es nuestro derecho a organizarnos”.

Desde la muerte de Rocío, su hermana Norma ha asumido el papel de liderazgo con la OCSS. El peligro ahora han avanzado hacia Norma ya que ha recibido cada vez más amenazas, incluso con protección del gobierno ella ha subrayado que no se siente segura.

Just Associates o JASS declaró en su 2012-2014 informe sobre mujeres defensoras de los derechos humanos que, “Cuando las mujeres defienden derechos humanos … también desafían normas culturales, religiosas, sociales, y hasta legales sobre la feminidad y el papel más pasivo que se espera que las mujeres jueguen en sociedades patriarcales”. Defensoras trabajan para terminar no sólo violaciones de derechos humanos e injusticia, sino también la inequidad, discriminación y violencia de género. En defensa de la tierra, el territorio, los campesinos y los derechos humanos, Rocío estaba ayudando a crear un nuevo mundo donde estos derechos fueron respetados y valorados.

En el funeral de Rocío, el Miembro del Congreso mexicano Rosario Merlin declaró, “Rocío no está muerta. Mejor dicho, vive en cada uno de nosotros aquí. El pueblo de Guerrero quiere vivir en paz, y detener los asesinatos. Que la paz y la justicia vuelvan al pueblo”.

El espíritu de resistencia de Rocío, su legado y compromiso con la justicia continúa a través de su comunidad y en el trabajo de su hermana Norma, y también todos pueden aprender de ella y continuar la lucha por un mundo que no termina las vidas de las mujeres por ser mujeres que usan sus voces.

Es fundamental unirnos a través de las fronteras y defender las defensoras mexicanas quienes han arriesgado despiadadamente sus vidas en la defensa de derechos humanos, el ambiente y justicia. Para ello, es imprescindible mantener las empresas transnacionales responsables de sus efectos en las comunidades rurales, pedir aquellos en los Estados Unidos que escriban a sus representantes para terminar la Iniciativa Mérida que militariza y perpetúa la violencia contra mujeres en México, y seguir organizando localmente para el respeto y el valor de vidas de mujeres en todas partes.

Rocío sigue siendo un signo de esperanza. Ella inspira la continuación de la lucha por la justicia, liberación y respeto de los derechos humanos. El trabajo sigue hasta que haya ningún riesgo implicado en ser una mujer y defender a otros.

Nicole Rothwell es pasante con el Programa de las Américas y escribe sobre movimientos sociales internacionales, educación y los derechos humanos en la región.

Arte por Sarrah Hashim

Editora: Laura Carlsen

Artículo traducido por la autora

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