Jean Wyllys: “Brasil está tomado por una pandilla de plutócratas y cleptócratas”

By  |  17 / junio / 2016

a1c39476961c814e38de0d3940dfb0c4“Me siento obligado a participar de esta farsa, de esta elección indirecta conducida por un ladrón, urdida por un traidor-conspirador y apoyada por torturadores, cobardes, analfabetos políticos y vendidos. Esta farsa es sexista. En nombre de los derechos de la población LGBT, del pueblo negro exterminado en las periferias, de los trabajadores de la cultura, de los sin techos, de los sin tierra, yo voto ¡no al golpe!”

El discurso de Jean Wyllys en contra del impeachment hizo eco en todos lados–en el recinto, donde aquel 17 de abril la mayoría votaron por “dios, la moral y la familia”, en la TV, que pasaba en vivo la sesión como si fuera un mundial, y en las redes sociales. El video del joven político enredado en un chal rojo gritándole “¡Canallas!” a los opositores se viralizó.

Willys tiene 42 años, nació en Bahía y es diputado por el Partido Socialismo y Libertad (PSOL) de Río de Janeiro desde 2011. También es periodista, profesor universitario y ganador de la edición 2006 de Gran Hermano Brasil. Entiende que Internet es fundamental en la comunicación política, y que ahí hay una deuda del campo popular.

“La izquierda mucho tiempo fue distante con los avances tecnológicos en comunicación, es medio elitista: no le gusta la novela, no le gustan los realitys. Pero tenemos que ser más gramscianos y usar el lenguaje de masas. Había muchas personas enojadas con el impeachment pero que no sabían qué decir, entoncescon el discurso de menos de un minuto les di una herramienta”, cuenta desde su colorida oficina en el centro de Río. Hoy Willys es uno de los referentes más importantes de la izquierda brasileña. Analizó para el Programa de las Américas el golpe institucional, el gobierno interino de Michel Temer, la estrategia a futuro y la nueva agenda de derechos.

¿Cómo caracteriza el gobierno de Temer?

Es un gobierno interino, fruto de un golpe parlamentario. Un gobierno ilegítimo que en la primera semana ya comenzó a desmontar el poco estado de bienestar que se construyó durante los últimos 14 años. Y goza de la protección mediática. Los mismos que se empeñaron en desestabilizar el gobierno de Dilma Rousseff y convocaban a la gente a las calles, hoy los blindan. Es un escenario asustador.

Al momento del cierre de esta nota, varios de los ministros que Temer había nombrado al asumir ya renunciaron a sus cargos por graves denuncias de corrupción. Eduardo Cunha, el gran artífice del impeachment, dejó la presidencia de la Cámara por deudas con la justicia. Y hasta el propio presidente interino está siendo investigado, al igual que el presidente del Senado, Renan Calheiros. La Procuraduría General de la República pidió cárcel para Cunha y Calheiros por obstaculizar las investigaciones del caso Petrobras. Los tres son del Partido de Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).

A pesar de sus alianzas, da la sensación de que Temer todavía no logra estabilidad ni gobernabilidad…

Temer no consiguió la respuesta inmediata que esperaba: el dólar sigue en alta y la bolsa en baja. Pensaban que el golpe sería tranquilo, que lo aceptaríamos, lo mismo que le pasó a (Mauricio) Macri en Argentina. Pero no, la población ya está insatisfecha. El gobierno llegó violento, hasta estéticamente: los ministros son todos hombres y ricos.

¿Cuáles son los objetivos inmediatos de la resistencia?

El desafío inmediato es derrumbar el gobierno de Temer y restituir el orden democrático. Luego, debemos llamar a elecciones generales porque Dilma no tiene condiciones para gobernar. Tenemos que devolver la soberanía al pueblo, incluso mi propio mandato. A mediano plazo el objetivo es retomar las políticas de bienestar social. Y a largo, para 2030, crear una democracia de alta intensidad, representativa en combinación con participativa.

Para determinar si Dilma es definitivamente destituida los senadores tienen 180 días, que comenzaron a correr el 12 de mayo. Si deciden removerla, la Constitución indica que el vicepresidente es quien debe terminar el mandato hasta el último día de 2018. Según un estudio publicado por la consultora MDA, en una eventual elección, Temer obtendría sólo un 5.4 por ciento de los votos. El ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva sería el más votado, con el 22 por ciento.

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Tenemos que devolver la soberanía al pueblo… A mediano plazo el objetivo es retomar las políticas de bienestar social, y a largo, para 2030, crear una democracia de alta intensidad

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Si lograran estos objetivos y hubiera elecciones, ¿qué candidato tendría el campo popular?

Ese es un gran desafío, uno de los puntos que más nos preocupa. Lula es un león viejo que grita solo en esta sabana. No tenemos otro, es viejo pero es el único. Puede que los ricos se concentren en torno a Marina Silva y tengan éxito. También están Ciro Gomes (sin tanta popularidad, pero también ligado a las oligarquías) y Jair Bolsonaro, de ultraderecha. A él no le alcanzan los votos, pero si llegara sería una verdadera tragedia. Si él se presenta, yo acepto lanzarme para polarizar y sacarlo a él de la disputa real.

Para todo esto es fundamental que no sea incriminado Lula. El Lava Jato no tiene por objetivo último acabar con la corrupción, sino ir por él. Al PSDB no lo vota nadie, por eso hicieron el golpe. El objetivo de ellos es cambiar las reglas de juego durante el juego.

¿Qué significa que el PMDB haya vuelto al poder?

Esto es una distopía: la república está tomada por una pandilla de plutócratas y cleptócratas. Se apropian del Estado para el enriquecimiento personal e ilícito. El PMDB es el centro fisiológico de la política brasileña, representa a las oligarquías políticas que nunca quisieron dejar el poder. De hecho, aunque nunca ganaron una elección directa, estuvieron siempre en el gobierno desde que comenzó la nueva república con la constitución de 1988.

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Esto es una distopía: la república está tomada por una pandilla de plutócratas y cleptócratas

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¿Se podría decir que el PMDB es un partido de poder, una organización pre-ideológica?

Es una ideología diferente y mucho más peligrosa porque no se presenta como tal, se pretende natural. Para ellos “comunismo” es ideología, pero lo de ellos no. Aunque todos lo sabemos: es ideología de mercado.

Pero este proceso incorpora un nuevo elemento, que es el conservadurismo en el campo de las costumbres. Son homofóbicos, racistas, sexistas, contrarios a la política en favor de las minorías. El desmonte del estado no se da sólo en el corte de clase, no se trata de Bolsa Familia, la política habitacional de los gobiernos del PT o de la distribución de la renta. Es también un ataque a la agenda de los movimientos sociales de izquierdas: feministas, LGBT, negros, indígenas. Es un gobierno que va más allá de la defensa de los privilegios de los más ricos: va contra las minorías.

¿Y qué se viene ahora?

Ahora es el turno de las calles. Donde haya espacios que puedan ser ocupados, ocuparemos. El Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST) tiene un programa de cierre de calles y los sindicatos anuncian una secuencia de huelgas. Hay un punto positivo en esta situación dramática: la izquierda está en vías de unión en un gran frente político. Las identidades partidarias y las figuras que nos separan, quedan de lado. A mediano plazo tenemos que pensar en un frente amplio. La democracia en América Latina depende, en gran parte, de la democracia en el Brasil

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Hay un punto positivo en esta situación dramática: la izquierda está en vías de unión en un gran frente político.

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Wyllys combina el uso de Facebook, Instagram, Snapchat, Periscope y Twitter con visitas a la TV, metáforas de Game of Thrones y militancia cuerpo a cuerpo. Está en las universidades, en las calles, en las ocupaciones, en los sindicatos. “La presencia real es imprescindible”, dice.

Pero sabe que la batalla comunicacional es clave en este momento de crisis general, en este punto de inflexión política. “Ya vencimos en una batalla que no es menor, la narrativa. Aunque acá adentro la pelea no se ganó -los medios se niegan a definirlo como un golpe porque son parte-, la comunidad política internacional no duda: hubo golpe. Eso fue gracias a internet”, afirma.

¿Qué futuro ve para la izquierda brasileña?

Vamos a tener que pensar otro tipo de representación política. La izquierda debe ser de cuarta generación, no debe solamente pensar en términos de clase, tenemos que ir más allá. Por ejemplo, con la cuestión de género: ¿Cómo podemos pensar un mundo que no incluya a la mujer? La agenda LGBT es fundamental y hay que combatir la xenofobia. También está la agenda ambiental: ¿Qué ciudad es ésta, la del miedo, del encierro en los shopping y los condominios? ¿Cómo queda la movilidad humana en un mundo tomado por los autos? ¿Qué pasa con el calentamiento global y la energía con el fin del combustible fósil? Debemos construir una justicia socio-ambiental.

Julia Muriel Dominzain es periodista con sede en Buenos Aires.Diego González (gonzalezdiegofernando@gmail.com) es periodista en Buenos Aires. Su blog es www.diegofgonzalez.blogspot.com. TW: @diegon2001. Son analistas del Programa de las Américas http://www.americas.org/es/.

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