Camino a la capital, los jornaleros de San Quintín dejan alianzas en el Norte

By  |  17 / marzo / 2017

“Queremos decirles que somos las mujeres las que trabajan dos veces más en San Quintín: lo hacemos en los surcos y en la casa, donde le cocinamos a nuestros hijos, esposos y nietos; pero somos las más olvidadas, las ultrajadas, por ser pobre, indígenas y mujer” denuncia la secretaria del Equidad de Género del Sindicato Independiente Nacional Democrático de Jornaleros Agrícola (SINDJA), Avelina Ramírez López en los mítines que llevan a cabo en distintas ciudades.

La única mujer que ocupa un cargo dentro del sindicato de jornaleros, alza la voz en cada mitin que la caravana nacional de jornaleros de San Quintín a su paso por los estados del norte del país, donde se concentra el mayor número de jornaleros y jornaleras que viven en condiciones paupérrimas.

Con la consigna de “salario justo y vida digna” los jornaleros de San Quintín recorren siete estados del país con el propósito de articular las organizaciones sociales e indígenas que enfrenta hostigamiento por parte del gobierno federal, estatal y municipal.

Raúl Sánchez integrante del movimiento Pueblo Unido contra el Gasolinazo de Sonora dijo: “Mañana cumplimos 65 días de caseta libre y le vamos a seguir hasta que esto se quite, no puede haber servicio caro cuando nos morimos de hambre”.

En el quinto día del recorrido, la caravana empezó a tejer alianza con organizaciones sociales, colectivos, activistas, medios de comunicación alternativos, comunidades indígenas, feministas, académicos, profesores, intelectuales y artistas de los estados Baja California y Sonora.

Las intervenciones en distintos actos y la unidad nacional en contra de las políticas neoliberales de los Estados Unidos y México: “Queremos decirles que su política económica nos está matando” repiten el vocero del gobernador de la tribu Yaqui, Martín Valencia.

Desde que comenzó el recorrido de la caravana Nacional en San Quintín el sábado 4 de marzo, los jornaleros visitaron dos municipios emblemáticos de Baja California: Tecate y Mexicali. Ahí fueron recibidos por el colectivo Tecate en Pie de Lucha, mientras que en la capital del estado con el colectivo Mexicali Resiste.

En Caborca, Sonora, los jornaleros oaxaqueños e integrantes del Movimiento de Unificación de la Lucha Triqui (MULT), recibieron a la caravana nacional de San Quintín y se comprometieron trabajar coordinados para que las demandas de los obreros agrícolas sean resueltas.

Antes de entrar a la capital sonorense se toparon con los del movimiento Pueblo Unido contra el Gasolinazo, en ese tramo carretero el estado norteño muestra una experiencia desconocida para muchos del Sur y el Centro de la república mexicana de cómo los activistas mantienen el control de la caseta de cobro: “le estamos dando donde más le duele, o sea en su economía” compartió un campesino.

Ese día, durante la bienvenida a los obreros agrícolas, los campesinos contaron su vivencia en Hermosillo, donde no solo ellos están en pie de lucha, sino, también los acompañan, académicos de la Universidad Autónoma de Sonora (UAS), artistas, profesores de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), obreros, telefonistas y comunidades Indígenas.

Hermosillo y sus tragedias

En la plaza de la catedral de Hermosillo justo frente al palacio de gobierno del Estado, en un perímetro de 10 metros, 49 cruces con juguetes de peluche forman replica de un panteón infantil es la memoria de niños y niñas que murieron cuando se incendió la guardería ABC el 5 de junio de 2009.

La indignación en Sonora recorre en todos los sectores que reclaman justicia en todo momento: “Lo que pasó en 2009 nos caló a todos, tan es así que nos organizamos para acompañar otra experiencia de lucha en el país. Unos compañeros participan en la asamblea nacional popular por Ayotzinapa, y desde esa trinchera estamos todos, porque tenemos que darle otro rostro a esta sumisión en que nos han llevado los políticos corruptos” confío Antonio Pavlovich.

Aquí, no es solo Guardería ABC, el recuerdo de los sonorenses va más allá, aunque quisieran hacer más, muy poco han avanzado, así lo dice un catedrático de UAS, David Guadalupe Valencia: “Las agresiones de las que hemos sido objeto no se puede olvidar, si hacemos un recuento, verás que hay abuso tras abuso y nadie dice nada, todos estamos callados, la población tiene miedo”.

Otra agresión que Guadalupe Valencia cita es de cuando vehículos blindados ingresaron a la comunidad de Yaqui de Lomas de Bacum el 21 de octubre de 2016, según para controlar la pugna interna entre los vecinos, pero no fue así, ese día la policía disparó indiscriminadamente en contra de la población que se opone al gasoducto.

El vocero del gobernador de la tribu Yaqui, Martín Valencia lo recuerda así: “Nos quieren exterminar a como dé lugar, ellos creen que nosotros somos los enemigos a vencer. No es la primera vez que lo hacen, esto viene de años atrás. Primero excluyeron a nuestros abuelos del territorio, luego en 1900 se los llevaron esclavos a Yucatán, estás agresiones nunca las vamos a olvidar”.

A la lista de agravios que los sonorenses sacan de su baúl histórico el caso de los recolectores de basura del municipio de Cajeme que fueron despedidos cuando el ayuntamiento de extracción priista decidió concesionar la limpieza a una empresa privada dejando a 120 personas desempleadas.

“Los tirabichis (recolectores de basura) vamos a luchar hasta las últimas consecuencias porque es nuestro derecho, ya basta que en este país se abuse en contra de los pobres de los desempleados, esta lucha es la misma demanda de los compañeros jornaleros, de los que van en la caravana nacional a la ciudad de México, lo único que queremos es que nos devuelvan nuestro trabajo” reclama José Miguel Iribe.

Por su parte el gobernador Yaqui de Vicam pidió a la caravana nacional de jornaleros de San Quintín que su administración ayudara a contactar a los jornaleros procedentes de Guerrero, Oaxaca, Veracruz y Puebla para trabajar sobre los derechos humanos.

“Somos los mismos, podemos hablar distintas lenguas, usar otro tipo de vestuario o comer distinto, pero lo más importantes es que somos hermanos y luchamos por lo mismo, el respeto a los derechos humanos y el respeto a los derechos de los pueblos indígenas” agregó el gobernador Yaqui, la tribu indomable.

Estos ultrajes llevaron a los sonorenses a organizarse en un movimiento popular que ellos mismos denominaron “Pueblo Unido contra el Gasolinazo”, y es que este estado mantiene contacto directo con Baja California, donde organizaciones sociales libran una férrea lucha en contra de la clase política de ese estado, la desobediencia civil se extiende hasta el sur de Sonora, el municipio de Navojoa.

En el Norte no hay lucha social

Durante la Caravana Nacional de jornaleros de San Quintín, se presentaron 40 obreros agrícolas en la explanada del centro de gobierno de Baja California el 6 de marzo. Durante el tercer día de recorrido, integrantes del movimiento Mexicali Resiste, hicieron una valla humana para dar la bienvenida, mientras en una pequeña tarima se oye la voz de un hombre que anunciaba la llegada de los “explotados de los surcos de San Quintín”.

La resistencia civil en el norte inició en el país inició cuando el Congreso del estado aprobó la ley del agua, en la madrugada del 20 de diciembre de 2016, con el cuál aseguran los mexicalenses se pretende privatizar el agua para entregarlo a la cervecería “Modelo” con el fin de exportar a los Estado Unidos.

Ese día que los legisladores aprobaron la ley de agua, los baja californianos protestaron en el congreso del estado, pero nadie les hizo caso, sin embargo, la ciudadanía se organizó para luchar en contra de los 30 años de hartazgo al panismo y otros agravios que el gobierno venía provocando en contra de los colectivos y organizaciones sociales.

El catedrático de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), Guillermo Guadalupe Martínez Valdez recapitula: “El impuesto a la gasolina, el reemplazamiento vehicular, el incremento al predial, la ley de agua, los 30 años de panismo empresarial y corrupción, fueron la gota que derramó el vaso” dijo en entrevista para el Programa de las Américas.

Maestro en sociología urbana en la Facultad de Ciencias Humana de UABC, “Memo” como lo conocen en la universidad, cuenta que la chispa que detonó la movilización fue el desalojo de los taxistas que tomaron las instalaciones de Petróleo Mexicano (Pemex), en la colonia La Rosita, Mexicali, el 4 de enero de 2017, en protesta por el incremento al costo de gasolina.

Después de siete días de bloqueo en Pemex, Baja California quedó sin combustible lo que sirvió de pretexto para que el gobierno federal y estatal ordenara el desalojo del plantón el 11 de enero.

Al día siguiente del desalojo, marcharon más de 40 mil inconformes en Mexicali, mientras que en Tijuana, Ensenada, Rosarito y Tecate protestaron en contra del gasolinazo y la nueva Ley de Agua de Baja California, el gobernador Francisco Vega envió al Congreso del Estado una iniciativa para abrogar el ordenamiento, publicado el pasado 30 de diciembre.

Cinco días después el gobernador Francisco (Kiko) Vega la Madrid dio marcha atrás, al derogar la ley del agua y el decreto al incremento a la gasolina, pero no logró desactivar el movimiento social porque hay otras iniciativas de ley que aún se analizan en el congreso como la Ley de Asociaciones Publico Privadas para el Estado de Baja California.

El académico agrega: “Mexicali Resiste vino a despertar conciencia y revisar otras agresiones en contra de la población, el caso concreto es la lucha de los jornaleros de San Quintín a quienes se les ningunea en el ámbito social: no se atiende su demanda que consiste en salario justo y prestaciones sociales”.

Después de que los jornaleros sostuvieron un encuentro con medios de comunicación alternativos en Mexicali avanzaron a Sonora; a la caravana se sumaron los activistas: Roberto Rentería, Fidel Gallaga y Damián Ponce de “Mexicali Resiste”, quienes documentan el paso de los obreros agrícolas en distintos estados del norte del país.

En el recorrido, los activistas registran los encuentros que los jornaleros han sostenido con comunidades indígenas de la tribu Yaqui y académicos de la UAS y jornaleros de Sonora; Mayo-Yoreme de Sinaloa, en la ruta que pasa en nueve estados: Sonora, Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Querétaro, Estado de México y Ciudad de México.

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