Fase 2 de la Guerra contra las Drogas

By  |  10 / mayo / 2010

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Los más altos funcionarios de seguridad de EUA y México se reunieron el 24 de marzo en la Ciudad de México para discutir la fallida guerra contra las drogas, en medio de una avalancha de malas noticias.

Comandos armados acribillaron a tiros a quince jóvenes que festejaban en un barrio de clase trabajadora el 2 de febrero y tan solo 11 días antes de la visita de la Secretaria de Estado Hillary Clinton, tres individuos relacionados al consulado de los Estados Unidos fueron asesinados por sicarios en las calles de Ciudad Juárez.

El Presidente Calderón tiene una crisis política de confianza en sus manos. Las madres de los jóvenes asesinados interrumpieron la disculpa pública del presidente, gritando furiosamente y protestando sobre su estrategia de seguridad en la atormentada ciudad, después de que el presidente declarara que los jóvenes estaban involucrados en actividades ilegales (insinuando que de alguna forma los jóvenes merecían lo que les había sucedió).

Mientras tanto en todo el país grupos de ciudadanos están haciendo un llamado para poner fin al involucramiento militar en la lucha contra carteles y la guerra contra las drogas que ha generado represión, militarización, violación de los derechos humanos por las fuerzas armadas y un gran incremento en el derramamiento de sangre. De acuerdo a encuestas recientes una gran mayoría de mexicanos creen que la guerra contra las drogas no está funcionando.

Los refuerzos diplomáticos de EUA para la guerra contra las drogas llegaron a Calderón justo en el momento de mayor necesidad. La reunión consultiva de alto nivel fue integrada por el Secretario de Defensa Robert M. Gates; la Secretaria de Seguridad Nacional Janet A. Napolitano; el Director de Inteligencia Nacional Dennis Blair, el Asesor Presidencial en Seguridad Nacional y Contraterrorismo John O. Brennan, el Jefe del Estado Mayor Conjunto Almirante Michael G. Mullen, , el Subsecretario de Seguridad Interior para Inmigración y Aduanas John Morton, el Subprocurador General Interino Gary G. Grindler, el Director de la Oficina de Control de Bienes de Extranjeros Adam Szubin, el Subdirector Interino de la Oficina de Reducción del la Oferta de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca Patrick Ward, y la Administradora Interina de la Agencia Antidrogas Michele M. Leonhart.

La Iniciativa Merida que dotó a México con $1.3 billones de dólares en ayuda, la gran mayoría de corte militar, terminó con la asignación hecha en 2010 por el congreso. Incluso George W. Bush—uno de los presidentes más pro-militares en la historia de los Estados Unidos—diseñó la iniciativa para un ciclo de tres años y no como una intervención indefinida.

Alguien debería ponerle punto final a este plan mal concebido de Bush antes de que voces congresistas y empresas de defensa militar cabildeen y puedan resucitar dicho plan.

El presidente Obama debería recordar sus propias palabras de abril 2009 en la Cumbre de las Américas cuando el subrayo la importancia “en nuestras interacciones no solo aquí en el hemisferio pero alrededor del mundo, donde reconocemos que nuestro poder militar es solo una arma de nuestro poder, y que hemos usado nuestro desarrollo y ayuda diplomática en formas mas inteligentes para que la gente pueda ver mejoras practicas y concretas en la vida de las personas ordinarias como consecuencia de la política exterior de los EUA”. Mientras la vida de los mexicanos se pone en peligro debido a la guerra contra las drogas planeada por el gobierno de los Estados Unidos que representa todo menos algo inteligente, el presidente debió haber anunciado un nuevo paquete de ayuda para México basado en la construcción y la cohesión de comunidades fuertes y un estado de derecho.

Desgraciadamente lo opuesto ha sucedió. Incluso antes de que la Iniciativa Mérida finalizara, la Secretaría de Estado Clinton anunciaba con mucho entusiasmo su extensión indefinida, sin estrategia de salida o—se podría argumentar de manera plausiva a menester de los resultados—ninguna estrategia efectiva.

Ahora la administración ha regresado al Congreso con una petición de $310 millones de dólares la mayoría para utilizarse en seguridad privada, contratos de tecnología de información y defensa subcontratada.

La Iniciativa “Mérida 2” discutida en el encuentro de marzo sospechosamente luce como la Iniciativa “Mérida 1” de Bush solo que reconstruida.

A pesar de la demostrada falta de progreso para controlar a los carteles y prevenir el abuso de los derechos humanos durante estos primeros tres años, el enfoque militar persiste.

La reducción del gasto militar no indica un cambio en la estrategia aunque la Secretaria de Seguridad Nacional Janet Napolitano habló sobre el obvio pero tabú tema del fracaso de la estrategia actual, diciendo que la presencia militar “no ha ayudado en nada”, y que la guerra contra las drogas sigue siendo una guerra que los carteles aun siguen ganando.

La “Declaración Conjunta de la Iniciativa Mérida del Grupo Consultivo de Alto Nivel sobre Cooperación Bilateral en contra del Crimen Transnacional Organizado” anuncio “cuatro áreas estratégicas” para la nueva Iniciativa Mérida:

  1. Desarticulación de la capacidad de las organizaciones delictivas que actúan en ambos países, mediante el debilitamiento sistemático de sus redes, estructuras y capacidades logísticas, operativas y financieras.
  2. Apoyo mutuo para la educación continua del marco para la seguridad y justicia y el fortalecimiento de las instituciones públicas de ambos países responsables del combate a la delincuencia organizada, incluyendo la promoción de la plena observancia de los derechos humanos y de la participación activa de la sociedad.
  3. Desarrollo de una frontera segura y competitiva par a el siglo XXI, basada en un enfoque bilateral e integral que fortalezca nuestra competitividad global al facilitar el flujo legitimo de mercancías y personas mientras procura la seguridad de los ciudadanos e interrumpe los flujos de drogas, armas dinero en efectivo y otras mercancías ilegales.
  4. Fortalecimiento de la cohesión social de las comunidades de los dos países. Favoreciendo el desarrollo integral de los individuos. Ello incluye apoyar los esfuerzos para atender las causas de raíz del crimen y la violencia, promover la cultura de la legalidad, reducir el uso de las drogas ilícitas, promover una mayor percepción de los vínculos entre el uso de drogas y el crimen y la violencia, y cerrar el flujo de posibles asociados a los carteles al promover alternativas legales y constructivas para la gente joven.

Estas áreas pueden ser las bases parciales para un nuevo enfoque. Pero eso no es muy probable. Las áreas no fueron creadas para cambios en el enfoque de ayuda. Al encuentro asistieron —altos funcionarios de seguridad y defensa—funcionarios de USAID y el Zar de los drogas Gil Kerlikowske no estuvieron presentes. No hay mención de esfuerzos fundados serios para reducir la corrupción y el tráfico en los Estados Unidos. Y más importante aún, fue el problema de abrir el debate de legalizar la marihuana para sacarla de las manos del crimen organizado lo que ha sido desechado aun cuando las estadísticas muestran que es el principal ingreso de los criminales que compran armas americanas en el mercado negro, que asesinan civiles en las calles de Juárez y que aterrorizan vecindarios completos. California está abierta a votar y tener un referéndum sobre el tema.

Para aquellos que creen que la nueva estrategia será un enfoque suave y sutil, Napolitano lanzó una bomba política cuando dijo en NPR (Radio Nacional Público) que el gobierno de México había solicitado la asistencia del ejército de Estados Unidos en la guerra contra el narcotráfico.

Aquí el extracto del NPR:

Entrevistador: ¿Está diciendo que (el presidente mexicano Felipe) Calderón ha expresado una apertura hacia la presencia uniforme del ejército estadounidense en México?

Napolitano: Sí. Déjeme ser más clara (porque) este es un asunto muy delicado…Nuestro ejército en ciertas formas especificas ha estado trabajando con el ejército mexicano en sus esfuerzos en contra de los carteles de droga. Pero, (lo estamos haciendo) por una petición del gobierno mexicano y en consulta con el gobierno de México. Y solo es una parte de nuestros esfuerzos generales con México, los cuales son principalmente civiles en naturaleza.

Como era de esperarse, voces en la prensa mexicana han reaccionado con alarma en relación a la posible presencia del ejército americano en México. Es crítico que grupos de ciudadanos continúen trabajando con nuestros camaradas de EUA y México para monitorear la guerra contra las drogas y urgir a un enfoque más integral que desmilitarice México y reduzca el crimen organizado que alimenta las ventas ilícitas de drogas en los Estados Unidos. En estos esfuerzos, creemos firmemente que el gobierno de EUA debe de brindar ayuda de carácter no-militar para México con el fin de ofrecer alternativas exitosas al reclutamiento de jóvenes por los carteles y crear horizontes de esperanza para las comunidades que han sido golpeadas por esta crisis.

En seguridad, la clave para la cooperación transnacional no recae en intervención extranjera sino en un esfuerzo dedicado para luchar contra la corrupción dentro de nuestras propias fronteras.

Mecanismos para intercambiar información y llevar a cabo operaciones transnacionales para limpiar instituciones financieras que laven dinero deben de ser expandidos. Pero los Estados Unidos deben de dejar de actuar como si la guerra contra las drogas fuera una plaga mexicana y girar su atención a la impunidad con la que el crimen organizado cuenta sobre su propio patio y dentro de sus instituciones.

Cuando seguimos el flujo de dinero podemos encontrar las respuestas a dicho problema, y al fin y al cabo es este dinero que es cuidadosamente guardado por algunos de los criminales más poderosos y brutales del mundo.

Laura Carlsen (lcarlsen(a)ciponline.org) es la directora del Programa de las Américas (www.ircamericas.org) para el Center for International Policy en la Ciudad de México.

Para usar este artículo, favor de contactar a americas@ciponline.org.

Para mayor información

Ciudad Juárez desciende a otro círculo del infierno
http://www.ircamericas.org/esp/6680

Un abecedario del Plan México
http://www.ircamericas.org/esp/5251

El informe del Departamento de Estado sobre derechos humanos en México
http://www.ircamericas.org/esp/6398

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