Los programas estadounidenses para promover la democracia se encuentran bajo fuego después del arresto de un supuesto espía

By  |  10 / mayo / 2010

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La detención de Alan Gross en Cuba en diciembre pasado ha provocado un gran dolor de cabeza a la administración de Obama. Externamente, la detención puso en peligro la idea de que la administración de Obama podría tener la clave para mejorar las relaciones con su vecino. Internamente, el gobierno de Obama se ha embarcado en una revisión exhaustiva de los programas para la promoción de la democracia en Cuba, evaluando su eficacia. La vergüenza por la detención de Gross, empleado del USAID, por cargos de espionaje y vínculos polémicos con los programas de gobierno de E.U. para la promoción de la democracia en Cuba ha iluminado una zona oscura de la política de los E.U. y puede tener consecuencias de gran alcance para el futuro de las relaciones entre E.U. y Cuba.

Los detalles que rodean la detención de Alan Gross se presentaron en un artículo en este sitio web en enero. Desde entonces, se ha dado a conocer más información. El gobierno de E.U. y gran parte de los medios de comunicación afirmaron que Gross estaba ayudando a grupos judíos en Cuba a “descargar música, acceder a Wikipedia y leer la Enciclopedia Británica, que fue provista con flash drives”. Sin embargo, el líder principal del grupo de judíos en Cuba dijo que nunca había oído hablar del Sr. Gross. El gobierno de E.U. ha estado bajo presión de políticos y miembros de la comunidad de exiliados cubanos en relación con su detención. En la audiencia en el Comité del Senado de Relaciones Exteriores en febrero, el senador Robert Menéndez acusó a la Secretaria de Estado Hillary Clinton, de detener la promoción de programas de la democracia en Cuba tras la detención de Gross. “Por alguna razón, me parece, que cuando se trata de Cuba, las recientes medidas adoptadas por el régimen para detener a un ciudadano estadounidense han congelado totalmente nuestras acciones”, dijo durante una acalorada discusión con Clinton. Menéndez y su colega, el senador demócrata Bill Nelson, envió una carta a sus colegas senadores a principios de marzo instándoles a no permitir que su equipo realice un viaje de investigación a Cuba a la luz de la detención. Cuarenta miembros de la Cámara de Representantes de E.U. recientemente firmaron otro escrito advirtiendo a Cuba que las relaciones están condicionadas a la liberación del estadounidense encarcelado. El portavoz del Departamento de Estado P.J. Crowley dijo que la última comunicación que el gobierno de E.U. tuvo con Gross fue en febrero, y que durante las conversaciones recientes entre Estados Unidos y Cuba sobre migración, E.U. pidió en vano ver a Gross.

Programas y problemas

Desde principios de los años 90 los E.U. ha financiado varios programas que están diseñados supuestamente para promover la democracia en Cuba. Todos están gestionados por el USAID.

El arresto de Gross ha contribuido a esclarecer estos programas, que en los últimos años han sido cuestionados por asuntos de corrupción y transparencia. Muchos programas del USAID en Cuba se ejecutan a través de la Oficina de Iniciativas de Transición (OTI). Un informe del Congreso señaló que en 2009, “A diferencia de muchos programas de asistencia extranjera, los programas de la Iniciativa de Transición frecuentemente se inician con poca planificación y no siempre cuentan con una justificación detallada en el presupuesto. Las disposiciones de los créditos anuales para la OTI exige que la administración otorgue cinco días de preaviso al Congreso sobre los nuevos programas de TI, e incluso los programas en curso no son reportados con el mismo nivel de detalle que otros programas de asistencia extranjera”.

Un informe de 2006 realizado por la Oficina de Responsabilidad del Gobierno (GAO) pronuncio fuertes críticas al USAID por la falta de supervisión en su programa de ayuda a Cuba. Según el informe, “Casi todos los 74 millones dólares gastados en contratos para promover la democracia en Cuba durante la última década se han distribuido sin licitación o supervisión, un programa que abrió la puerta al gasto y al fraude”.

Algunos de los citados libertinajes incluyen la compra de una motosierra a gas, equipos informáticos y software de juegos (incluyendo Nintendo Gameboys y Sony Playstations), una bicicleta de montaña, abrigos de piel, suéteres de casimir, carne de cangrejo, y chocolates Godiva. Un artículo del Miami Herald del mismo año señaló que “la mayor parte del dinero del USAID se ha mantenido en Miami o Washington—la creación de una economía anti-Castro que financia una amplia gama de actividades”.

La corrupción que existe en la promoción de programas de la democracia en Cuba llegó a un punto en 2008, cuando Howard Berman, el Presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores, suspendió los $ 45 millones a ser asignados a los programas cubanos de ese año. Berman escribió un memorando al Secretario Adjunto para Asuntos Legislativos, cuestionando “los cuatro aumentos” en los fondos para los programas de promoción de la democracia cubana dado el abuso fraudulento y la falta de supervisión adecuada que la GAO y medios de comunicación informaron en 2006. El funcionario pidió que la congelación se mantuviera hasta que la USAID respondiera a una lista de preguntas acerca de las irregularidades denunciadas. Berman quería conocer donde habían ido a parar los 74 millones dólares concedidos para la promoción de la democracia en Cuba, según se mencionó en el informe de la GAO.

También pidió un seguimiento y medidas en relación con el caso de Felipe Sixto del Centro para una Cuba Libre (CFC), con sede en Washington. Se descubrió que Sixto malversó entre $500.000 y $700.000 de un total de adjudicación de 7,3 millones de dólares. Sixto, quien fue asistente especial para asuntos intergubernamentales durante la administración de George W. Bush, fue condenado a permanecer treinta meses en la cárcel. Mas tarde Berman desbloqueó los fondos retenidos diciendo que le habían dado garantías desde la USAID y el Departamento de Estado que se estaba “trabajando para mejorar el programa”.

A pesar de los esfuerzos del congresista Berman, los programas de promoción de la democracia de Cuba- USAID han continuado con infinidad de problemas. Un artículo reciente del diario Miami Herald indicó que, “la falta de claridad permitió que los beneficiarios de USAID gasten 95 por ciento de los millones de dólares que recibieron para cubrir sueldos, gastos generales de oficina y asistir a conferencias internacionales, mientras que los disidentes de Cuba se quedaron con las migas. Muchos de los beneficiarios de la USAID tuvieron renovación de financiación automática sin que haya habido competencia o una evaluación del impacto de sus programas en Cuba”.

La cuestión de la transparencia es de suma importancia en estos programas. El programa de Cuba-USAID es uno de los únicos programas que no revela totalmente los nombres de las organizaciones que financia o los importes que proporciona. Con respecto a los proyectos de otro países como Bosnia, Afganistán e Iraq, en estos se divulgan todos los aspectos de los programas financiados con actualidad. En el caso de Cuba, la lista ha sido actualizada por última vez en julio de 2006. Un informe de GAO de noviembre de 2008 declaró que “se necesitaron esfuerzos continuos para fortalecer la supervisión de USAID de asistencia a la democracia de E.U. en Cuba”, sin embargo, el programa no dio a conocer los nombres de los beneficiarios activos, con la excepción de dos organizaciones cuyos nombres ya habían aparecido en los medios de comunicación debido a los escándalos de corrupción.

Alan Gross, con su mujer el la foto, se encuentra al centro de un
enfrentamiento entre los E.U. y Cuba.

La legalidad de esos programas está también bajo investigación. Julia Sweig, del Consejo de Relaciones Exteriores, describió los tipos de programas en los que el Sr. Gross participó como una continuación de “las tácticas de guerra fría”, afirmando que antes de 1989 estas operaciones se llevaron a cabo de manera encubierta, pero ahora sin la influencia rusa en Cuba, los E.U. pueden llevarlas a cabo abiertamente. John McAuliff, director ejecutivo del Fondo para la Reconciliación y el Desarrollo, señalo que no sólo son ilegales las acciones de Alan Gross bajo la legislación cubana, sino que también son ilegales bajo la ley de E.U. “La ley de Registro de Agentes Extranjeros tipifica como delito cualquier agente no registrado de una potencia extranjera (que este “contratista” fue sin duda) quien “dentro de los Estados Unidos solicita, recoge, desembolsa, o dispensa contribuciones, préstamos, dinero u otras cosas de valor a favor o en interés del principal extranjero. En los E.U. un agente extranjero como tal podría ser condenado a una pena de 5 años de cárcel y una multa de 10.000 dólares”.

Revisiones y recriminaciones

Cuando la administración de Obama asumió el cargo, se comprometió a revisar los programas polémicos del USAID. La detención de Gross parece haber impulsado esta tarea. En julio de 2009, el Departamento de Estado comenzó su Revisión de Diplomacia y Desarrollo Cuatrienal (QDDR) para evaluar la diplomacia y los programas de desarrollo en el Departamento de Estado y el USAID. En agosto de 2009, el presidente Obama firmó una Directiva Presidencial de Estudio (PSD) sobre el Desarrollo Mundial de la Política, autorizando un examen amplio de los esfuerzos de desarrollo E.U. Ambas revisiones deberían haberse completado. Las revisiones han sido respaldadas por propuestas de ley que aumentarían la supervisión y la transparencia en la USAID, presentadas por Howard Berman en la Cámara de Representantes y John Kerry y Richard Lugar en el Senado.

Desde la detención del Sr. Gross, los grupos cubanos de promoción de la democracia han acusado a la administración de Obama de no entregar $ 40 millones en fondos asignados para los esfuerzos de promoción de la democracia en Cuba. El director de un grupo con sede en Miami, que recibió más de 12,5 millones dólares de USAID dijo que su “organización pequeña sólo tiene suficiente dinero para seguir funcionando durante solo algunos meses más.” La representante Ileana Ros-Lehtinen recientemente declaró, “Yo sigo preocupada por informes de que los programas de USAID en Cuba han llegado a un punto muerto desde la detención y encarcelamiento de ciudadano de los E.U. Alan Gross”. Nueve congresistas republicanos han acusado a la administración de Obama de tratar de apaciguar al gobierno cubano a través de la congelación de los fondos. El portavoz del Departamento de Estado P.J. Crowley negó que los programas se hayan congelado, pero admitió que un examen completo estaba en marcha.

A pesar de las reiteradas críticas, la corrupción probada y las revisiones pendientes de los programas de promoción de la democracia en Cuba, el gobierno de Obama reservo $20 millones de su presupuesto 2010 para “promover la auto determinada democracia en Cuba.” Los fondos deben ser utilizados “para proporcionar asistencia humanitaria a los presos políticos, sus familias, y otras víctimas de la represión; avanzar en los derechos humanos, fortalecer las organizaciones independientes de la sociedad civil y apoyar el intercambio de información dentro y fuera de Cuba”. Además, el Departamento de Estado ha notificado recientemente a las organizaciones que pueden empezar a hacer viajes a Cuba, según informo el diario The Miami Herald. Los viajes fueron suspendidos después del arresto de Gross.

El 26 de marzo, el senador John Kerry, presidente del Comité del Senado sobre Relaciones Exteriores, coloco una nueva suspensión a los programas de promoción de la democracia de E.U. en Cuba hasta que los funcionarios del Departamento de Estado “emprendan una revisión de estos programas, y mientras la Comisión investigue si están efectivamente en el cumplimiento de nuestro objetivo común”. El portavoz de Kerry, Frederick Jones, comentó que,” Todos queremos un cambio democrático en Cuba. La cuestión es si los contribuyentes norteamericanos están avanzando hacia esa meta.”

Mientras siga el debate sobre los programas del USAID, el gobierno cubano continúa denunciando los programas como subversivos y hostiles. Con el caso de Alan Gross sin resolver y otros contratistas realizando actividades similares, los analistas dicen que el gobierno de Obama debe ir con cuidado si quiere evitar una repetición de la debacle actual.

Michael Collins (michael.mc.collins(at)gmail.com) es programa asociado para el Programa de las Américas del Centro para la Política Internacional (www.ircamericas.org). También escribe una columna semanal para Americans For Informed Democracy (http://aidemocracy.wordpress.com/author/michaelmccollins/).

La investigación de este artículo fue realizado por Brandon Brewer. El es traductor y profesor de español en Arizona.

Para usar este artículo, favor de contactar a americas@ciponline.org.

Para mayor información

Arresto de presunto espía estadounidense en Cuba marca nueva regresión en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba
http://www.ircamericas.org/esp/6660

Con el Levantamiento de la Exclusión de Cuba en la OEA la diplomacia sepulta la Guerra Fría
http://www.ircamericas.org/esp/6184

Políticas de los Estados Unidos para América Latina en 2009 y a futuro
http://www.ircamericas.org/esp/5917

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