{"id":1004,"date":"2007-07-18T10:51:16","date_gmt":"2007-07-18T10:51:16","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=1004"},"modified":"2007-07-18T19:36:18","modified_gmt":"2007-07-18T19:36:18","slug":"4407","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/4407\/","title":{"rendered":"Chile y Venezuela: Mitos y realidades de la carrera armamentista"},"content":{"rendered":"<p><b>El reciente viaje del presidente Hugo Ch&aacute;vez a Rusia fue visualizado como parte de la carrera armamentista en la que estar&iacute;a empe&ntilde;ado el dirigente boliviariano. Sin embargo los hechos indican que Venezuela est&aacute; muy por detr&aacute;s de los dos principales aliados de Washington en la regi&oacute;n, Colombia y Chile, en la compra de armas. <\/b><\/p>\n<p>Aunque Venezuela se lleva los titulares, no es por cierto el pa&iacute;s que se encuentra a la vanguardia en cuanto a adquisiciones de armamentos. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os Chile ha comprado armas por US$2.785 millones, Venezuela por US$2.200 millones y Brasil, muy rezagado, ocupa el tercer lugar con US$1.342 millones. Un reciente informe de la revista especializada <i>Military Power Review<\/i> asegura que el pa&iacute;s trasandino ha ascendido del cuarto al tercer lugar en el ranking de &quot;capacidad militar&quot; de Sudam&eacute;rica, desplazando a Argentina de ese lugar y acerc&aacute;ndose a Per&uacute;, que sigue ocupando el segundo sitio. <\/p>\n<p>Venezuela tambi&eacute;n ascendi&oacute; un lugar, pero sigue estando a considerable distancia de los pa&iacute;ses militarmente m&aacute;s poderosos. Si se observa el gasto en Defensa como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), el primer lugar pertenece tambi&eacute;n a Chile, con el 3.8% en 2005, seguido de Colombia con el 3.7%, pa&iacute;s que adem&aacute;s se benefici&oacute; de una cuantiosa ayuda militar de los Estados Unidos que asciende a US$3.000 millones desde 2001 por el Plan Colombia y el Plan Patriota. En 2005 Venezuela a&uacute;n se situaba lejos, con el 1.6% del PIB en gastos militares, muy similar al promedio del pa&iacute;s antes de la llegada al gobierno de Hugo Ch&aacute;vez. <\/p>\n<h3>Armas y cobre <\/h3>\n<p>El permanente aumento del precio del cobre, paralelo al del petr&oacute;leo, que entre 2002 y 2006 creci&oacute; en el mercado internacional un 400%, explica en gran medida lo que el instituto Nueva Mayor&iacute;a de Argentina valora como un &quot;proceso macizo pero gradual&quot; de rearme en los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os, acelerado desde 2003. En su informe &quot;Rearme: los casos paradigm&aacute;ticos de Chile y Venezuela y su impacto regional&quot;, el mencionado centro de estudios sostiene que el ministerio de Defensa chileno mantiene gran autonom&iacute;a a la hora de dise&ntilde;ar su pol&iacute;tica gracias a la Ley Secreta del Cobre que destina un porcentaje de las exportaciones del metal a las fuerzas armadas. <\/p>\n<p>El Ej&eacute;rcito chileno redujo su personal en la &uacute;ltima d&eacute;cada de 120 mil a 40 mil efectivos, y se reorganiz&oacute; creando ocho brigadas dando prioridad a la movilidad y la capacidad de fuego. Chile adquiri&oacute; 100 tanques pesados Leonard II alemanes y puede adquirir otros tantos, 28 aviones F-16 provistos de misiles AMRAAN y bombas l&aacute;ser aire-aire in&eacute;ditos hasta ahora en la regi&oacute;n. M&aacute;s impactante a&uacute;n es la compra de dos modernos submarinos Scorpene franco-alemanes adem&aacute;s de ocho fragatas misil&iacute;sticas, aviones de patrullaje mar&iacute;timos y buques petroleros. &quot;Medios especializados han concluido que tomando en cuenta los tama&ntilde;os relativos de los PIB de Brasil y Chile, este &uacute;ltimo destina seis veces m&aacute;s recursos econ&oacute;micos a equipamiento militar que la principal potencia de la regi&oacute;n&quot;, sostiene Nueva Mayor&iacute;a. <\/p>\n<h3>Venezuela se defiende <\/h3>\n<p>Mientras Chile mantiene excelentes relaciones con Estados Unidos, su principal proveedor de armas sofisticadas que s&oacute;lo se reservan a los aliados, Caracas sufre desde 2006 el embargo de la superpotencia de armas, piezas y repuestos de uso militar. Israel y Suecia podr&iacute;an adherir a ese boicot. Desde que en mayo de 2006 se realizaron maniobras navales en el Caribe por parte de Estados Unidos, Holanda y Gran Breta&ntilde;a, se encendieron las alarmas en el pa&iacute;s de Ch&aacute;vez ya que fueron las mayores celebradas en la regi&oacute;n desde la crisis de los misiles con Cuba en 1962. En agosto de ese mismo a&ntilde;o se supo que la Direcci&oacute;n Nacional de Inteligencia estadounidense hab&iacute;a creado un cargo especial para tareas de inteligencia y operaciones especiales para Cuba y Venezuela. <\/p>\n<p>Desde ese momento Caracas se lanz&oacute; a la compra de armas, pero debi&oacute; recurrir a otros pa&iacute;ses que no tienen buenas relaciones con Washington, entre ellos Rusia, China e Ir&aacute;n, aunque tambi&eacute;n en Espa&ntilde;a. Ya fueron entregados m&aacute;s de 52 mil fusiles AK-103 de los 100 mil que compr&oacute; a Rusia para reemplazar los FAL belgas que datan de la d&eacute;cada de 1950. Adem&aacute;s busca comprar misiles antia&eacute;reos M1 Tor (similares a los que acaba de adquirir Ir&aacute;n), 24 cazabombarderos SU-30, 30 helic&oacute;pteros de transporte y ataque Mi-35, todo ello en Rusia, y media docena de corbetas y una docena de aviones de transporte espa&ntilde;oles. <\/p>\n<p>Hasta ahora Venezuela ha gastado unos US$3.000 millones en armas y ahora se especula que podr&iacute;a adquirir entre cinco y nueve submarinos convencionales (diesel-el&eacute;ctricos). Seg&uacute;n analistas militares, los submarinos a&uacute;n no siendo de &uacute;ltima generaci&oacute;n &quot;constituyen una potencial amenaza ante cualquier operaci&oacute;n naval o anfibia&quot; como lo demostr&oacute; la guerra de las Malvinas, cuando un &uacute;nico y antiguo submarino argentino cre&oacute; enormes dificultades a las fuerzas brit&aacute;nicas. <\/p>\n<p>Aunque no resulta adecuado hablar de una carrera armamentista regional, lo cierto es que Ch&aacute;vez parece estar dise&ntilde;ando una estrategia de defensa. De la experiencia de Irak tom&oacute; la ense&ntilde;anza de la importancia de las milicias armadas para desarrollar una guerra asim&eacute;trica ante una posible invasi&oacute;n, de ah&iacute; la compra masiva de fusiles que podr&iacute;a estar en condiciones de fabricar si prosperan las negociaciones para instalar una planta en Venezuela. En paralelo, si opta por la compra de submarinos puede estar indicando que su pa&iacute;s se prepara ante un eventual bloqueo mar&iacute;timo que podr&iacute;a interrumpir las exportaciones de petr&oacute;leo. <\/p>\n<p>En todo caso, conviene tomar los datos anteriores con pinzas. Venezuela depende tanto de sus exportaciones de petr&oacute;leo como Estados Unidos de las importaciones desde ese pa&iacute;s. Las importaciones de crudo venezolano pasaron de US$15.200 millones en 2001 a US$34 mil millones en 2005. Venezuela ya es el tercer exportador de petr&oacute;leo a Estados Unidos desplazando de ese lugar a Arabia Saudita. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El reciente viaje del presidente Hugo Ch&aacute;vez a Rusia fue visualizado como parte de la carrera armamentista en la que estar&iacute;a empe&ntilde;ado el dirigente boliviariano. 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