{"id":10215,"date":"2013-08-06T09:37:14","date_gmt":"2013-08-06T14:37:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=10215"},"modified":"2013-08-06T09:37:14","modified_gmt":"2013-08-06T14:37:14","slug":"cuanto-abstencionismo-podemos-aguantar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/cuanto-abstencionismo-podemos-aguantar\/","title":{"rendered":"\u00bfCu\u00e1nto abstencionismo podemos aguantar?"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/images.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-10218\" alt=\"images\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/images.jpg\" width=\"298\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/images.jpg 298w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/images-250x141.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 298px) 100vw, 298px\" \/><\/a>Cada vez que hay elecciones no presidenciales, la canci\u00f3n es pr\u00e1cticamente la misma: la queja por la persistencia o incluso el incremento de las cifras del abstencionismo electoral. La tendencia contin\u00faa luego de las elecciones en 14 entidades de la Rep\u00fablica el pasado 7 de julio.<\/p>\n<p>Salvo en Baja California, donde estaba en juego la gubernatura, en todos los dem\u00e1s estados eran elecciones locales en que se disputaron alcald\u00edas y diputaciones. Era pues, previsible, que la participaci\u00f3n electoral disminuyera con relaci\u00f3n a los comicios presidenciales del a\u00f1o pasado o a las elecciones donde se elige gobernador. As\u00ed result\u00f3 a final de cuentas: el abstencionismo se movi\u00f3 entre un 70 y un 50% en las diferentes entidades federativas. Baja California, a pesar de la trascendencia de la elecci\u00f3n a la gubernatura contin\u00faa siendo una de las entidades con m\u00e1s baja participaci\u00f3n electoral, lo mismo que Chihuahua, que, concedi\u00e9ndole mucho a su Instituto Estatal de Elecciones se podr\u00eda aceptar que tuvo un abstencionismo de (s\u00f3lo) 60%, a pesar de que se gast\u00f3 cientos de millones de pesos en motivar a los chihuahuenses a que fueran a las urnas, invitados por la bella Aracely Ar\u00e1mbula o los vaqueros de <i>Caballo Dorado.<\/i><\/p>\n<p>El abstencionismo ha vuelto a ocupar los espacios de an\u00e1lisis y discusi\u00f3n,\u00a0 con recurrencia sistem\u00e1tica. Los m\u00e1s preocupados parecen ser los analistas, los acad\u00e9micos y los activistas de organizaciones de la sociedad civil, sobre todo de organizaciones c\u00edvicas. Con raz\u00f3n manejan razonamientos como que la ausencia\u00a0 ciudadana de las urnas revela una crisis creciente en el sistema de representaci\u00f3n pol\u00edtica, un rechazo pasivo de la mayor parte de la poblaci\u00f3n al binomio partidos-elecciones. El abstencionismo le restar\u00eda tambi\u00e9n legitimidad a los gobiernos emanados de los procesos electorales y base social\u00a0 de sustentaci\u00f3n.\u00a0 Los gobiernos estar\u00edan o estar\u00e1n entonces cimentados sobre la arena de minor\u00edas fr\u00e1giles o fragilizadas por la compra de votos, el acarreo o el <i>voto de miedo<\/i> por no perder su empleo o los beneficios que les prometen partidos y candidatos.<\/p>\n<p>Se abunda mucho tambi\u00e9n sobre los factores del abstencionismo: el creciente distanciamiento del sistema pol\u00edtico con relaci\u00f3n al pueblo;\u00a0 los ofensivos contrastes entre los privilegios de la partidocracia y las angustias y necesidades apremiantes de la poblaci\u00f3n, cada vez m\u00e1s golpeada por el modelo econ\u00f3mico.\u00a0 El hecho de que los gobiernos de alternancia, sobre todo a nivel federal, no hayan mejorado sustantivamente las condiciones de vida de las mayor\u00edas. El incumplimiento de promesas de campa\u00f1a a todos los niveles.\u00a0 La forma de trabar alianzas y coaliciones entre los partidos pol\u00edticos, orientada a ganar o a conservar el poder por el poder, m\u00e1s all\u00e1 de programas comunes de transformaci\u00f3n social o planteamientos ideol\u00f3gicos claros y p\u00fablicos.<\/p>\n<p>Todo esto es cierto y en gran parte, la responsabilidad de la conducta abstencionista radica en su mayor parte en el propio sistema de gobierno, partidos y elecciones.\u00a0 Sin embargo, es a este conjunto es al que menos le interesa el abstencionismo. Tal vez los m\u00e1s preocupados de ellos sean el IFE y los institutos electorales de los diferentes estados de la Rep\u00fablica quienes ven en el abstencionismo una contestaci\u00f3n contraf\u00e1ctica de su labor. De ah\u00ed para adelante,\u00a0 los partidos pueden darse golpes de pecho por el abstencionismo pero no les preocupa mientras no afecte sus resultados electorales.<\/p>\n<p>En ese sentido el PRI y sus partidos aliados, que cada vez son m\u00e1s, son los m\u00e1s beneficiados del abstencionismo.\u00a0 Los tricolores tienen la m\u00e1s amplia clientela del pa\u00eds \u2013lo que se considera el \u201cvoto duro\u201d- a la que les basta aceitarla con despensas, tarjetas de d\u00e9bito, vales, etc. para que acuda a las urnas a sufragar por ellos. Entonces el voto de muchos sectores pobres, los de siempre, les es suficiente para ganar. La tarea m\u00e1s dif\u00edcil es para la oposici\u00f3n al PRI que no cuenta con ese voto duro ni ha desarrollado de manera tan sofisticada la \u201ctecnolog\u00eda del acarreo\u201d.\u00a0 A estos no les basta con su \u201cvoto duro\u201d y tienen que ver c\u00f3mo mueven a los esc\u00e9pticos o francamente abstencionistas.<\/p>\n<p>Sin embargo, ni siquiera de la oposici\u00f3n hay un esfuerzo aut\u00e9ntico, eficaz, para contrarrestar el abstencionismo,\u00a0 por m\u00e1s beneficios que pueda traerles. Porque no se ve ning\u00fan proyecto serio por devolverle a la gente la confianza en partidos y elecciones. Fuera de m\u00e1s spots, m\u00e1s campa\u00f1as llamando a votar, la pr\u00e1ctica de la partidocracia va en sentido contrario a la promoci\u00f3n del voto. Con honrosas excepciones siguen gobernando sin mostrar grandes diferencias unos con otros; se cubren mutuamente con la cobija de los privilegios de todo tipo; est\u00e9n en el poder o en la oposici\u00f3n siguen disfrutando de ofensivos salarios y dietas, etc.<\/p>\n<p>Tampoco el abstencionismo o la crisis de representaci\u00f3n parecen preocuparles a sus protagonistas, a los ciudadanos que se alejan de las urnas o a quienes anulan su voto. Est\u00e1n muy desilusionados y totalmente descre\u00eddos del sistema pol\u00edtico, pero no pasan a un hartazgo activo.<\/p>\n<p>El convertir el rechazo pasivo, la desilusi\u00f3n, el desinter\u00e9s por lo p\u00fablico en impugnaci\u00f3n activa, en participaci\u00f3n consciente en las urnas, exigencia de cuentas a quienes reciben el beneficio del sufragio es a la vez un misterio y un desaf\u00edo. Misterio porque han de conjuntarse muchos factores, como los que se dieron en las <i>primaveras \u00e1rabes<\/i> para derrumbar el r\u00e9gimen de partidocracia y ha de darse un detonador que no sabemos de d\u00f3nde vendr\u00e1. Reto, porque todos y todas quienes pretendemos un cambio no s\u00f3lo en la c\u00fapula del poder, sino hasta en los cimientos de la sociedad mexicana, hemos de buscar por todas las vertientes para que la gran insurgencia ciudadana y popular se d\u00e9 por fin en M\u00e9xico, como ya se ha dado en casi todos los pa\u00edses hermanos del Cono Sur, de la\u00a0 forma institucional electoral o de la forma no institucional movimientista o\u00a0 en una conjugaci\u00f3n de ambas.<\/p>\n<p>Por lo pronto,\u00a0 no hay m\u00e1s\u00a0 que seguir actuando, para hacer m\u00e1s grandes nuestras claridades y nuestras esperanzas.<\/p>\n<p><em><strong>V\u00edctor M. Quintana S. <\/strong>es asesor al Frente Democr\u00e1tico Campesino de Chihuahua, profesor-investigador en la\u00a0 Universidad Aut\u00f3noma de Ciudad Ju\u00e1rez y colaborador con el Programa de las Am\u00e9ricas <a href=\"https:\/\/www.americas.org\/es\">www.americas.org\/es<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\ufeffCada vez que hay elecciones no presidenciales, la canci\u00f3n es pr\u00e1cticamente la misma: la queja por la persistencia o incluso el incremento de las cifras del abstencionismo electoral. 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