{"id":10250,"date":"2013-08-08T12:54:51","date_gmt":"2013-08-08T17:54:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=10250"},"modified":"2013-08-12T18:36:12","modified_gmt":"2013-08-12T23:36:12","slug":"venezuela-movimiento-social-seguridad-y-violencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/venezuela-movimiento-social-seguridad-y-violencia\/","title":{"rendered":"Venezuela: movimiento social, seguridad y violencia"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/foro-malandros.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-10255\" alt=\"foro-malandros\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/foro-malandros-204x300.jpg\" width=\"204\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/foro-malandros-204x300.jpg 204w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/foro-malandros-250x366.jpg 250w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/foro-malandros.jpg 403w\" sizes=\"auto, (max-width: 204px) 100vw, 204px\" \/><\/a>Con 127 homicidios cada 100 mil habitantes, Caracas es la capital m\u00e1s violenta del mundo. Entre las grandes ciudades s\u00f3lo es superada por San Pedro Sula (Honduras) y Acapulco (M\u00e9xico), con \u00edndices de 170 y 143 asesinatos respectivamente. Los primeros lugares de la violencia urbana se los llevan buena parte de las latinoamericanas (Tegucigalpa, Cali, Manaus, Salvador, Ciudad de Guatemala), sin olvidar las estadounidenses Detroit y New Orleans, que se tutean con la mexicana Ciudad Ju\u00e1rez, todas por encima de los 55 homicidios cada 100 mil habitantes.<\/p>\n<p>El proceso bolivariano que se proclama como \u201crevoluci\u00f3n\u201d, muestra enormes dificultades para abordar la violencia y la inseguridad de la poblaci\u00f3n, que sufren prioritariamente los sectores populares, que son las bases sociales de ese proceso. Andr\u00e9s Antillano, especialista en criminolog\u00eda, dirigente del Movimiento de Pobladoras y Pobladores, quien brinda un apoyo cr\u00edtico al proceso, sostiene: \u201cPoco sirven las pol\u00edticas sociales si no se logra disminuir los efectos de la violencia\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p>En su opini\u00f3n, \u201cla violencia es una negaci\u00f3n de la pol\u00edtica, porque esta es una forma de tramitar el conflicto y prefiere el debate y la confrontaci\u00f3n, en cambio la violencia obtura el conflicto, no lo resuelve, lo que busca es aniquilar\u201d. Antillano estable cierta relaci\u00f3n entre la organizaci\u00f3n social y la violencia: \u201cLas comunidades organizadas tienen baja tasa de violencia, mientras que las comunidades con altas tasas de violencia son muy desorganizadas\u201d. En todo caso acepta que no hay soluciones sencillas ni r\u00e1pidas, tal como aceptan los responsables de seguridad en todo el mundo.<\/p>\n<p><b>J\u00f3venes contra j\u00f3venes<\/b><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/B-boys-clase.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-10253\" alt=\"B-boys clase\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/B-boys-clase-300x222.png\" width=\"300\" height=\"222\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/B-boys-clase-300x222.png 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/B-boys-clase-250x185.png 250w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/B-boys-clase.png 914w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>La peculiaridad del caso venezolano es que algunos movimientos sociales ingresaron de lleno en el debate sobre la violencia y la inseguridad y algunos trabajan directamente con j\u00f3venes que delinquen. En mayo de 2010 las organizaciones Voces Latentes, desde la comunicaci\u00f3n alternativa, y Tiuna el Fuerte, desde las artes urbanas, realizaron varias jornadas de debates con autoridades, investigadores, artistas del barrio (grupos de rap) y activistas, denominada \u201cMalandros. Identidad, poder y seguridad\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p>Incluso las autoridades reconocen que \u201cla inseguridad no se resuelve disminuyendo la pobreza\u201d, como se\u00f1al\u00f3 Antonio Gonz\u00e1lez, asesor del Consejo General de Polic\u00eda del Ministerio del Poder Popular para Interior y Justicia. Aport\u00f3 algunos datos demoledores: el 80 por ciento de los homicidios ocurre en barrios populares, 57 por ciento de los j\u00f3venes entre 15 y 17 a\u00f1os est\u00e1n fuera del bachillerato (cifra que trepaba al 70 por ciento diez a\u00f1os atr\u00e1s), el desempleo juvenil es del 18,7 por ciento, el doble de la tasa nacional, el 95 por ciento de los homicidios quedan impunes.<\/p>\n<p>A todo eso habr\u00eda que sumar que \u201cm\u00e1s de la mitad de los homicidios que ocurren en los barrios populares, no son bandas, no son malandros, es conflicto interpersonal no resuelto\u201d, dice Gonz\u00e1lez. Por eso apuesta a crear \u00e1mbitos para la resoluci\u00f3n no violenta de los conflictos, para abordar dos temas que se cruzan y se vuelven letales: armas y machismo. Que si bailaste con\u00a0mi novia, que una mirada desafiante, que alguna molestia entre vecinos. Temas menores que, sin embargo, provocan miles de muertes.<\/p>\n<p>Gonz\u00e1lez se mostr\u00f3 riguroso con la pol\u00edtica estatal, al reconocer que en Venezuela no ha existido una verdadera pol\u00edtica de seguridad, \u201cporque ha habido una especie de ingenuidad de pensar que la inseguridad se resuelve cuando resolvamos el problema de la pobreza y de la desigualdad\u201d. Una reflexi\u00f3n importante porque Venezuela es el pa\u00eds donde m\u00e1s ha ca\u00eddo la desigualdad en la regi\u00f3n. Agrega que desde que Ch\u00e1vez lleg\u00f3 al gobierno la pobreza se redujo a la mitad y la desigualdad cay\u00f3 considerablemente, pero \u201clos \u00edndices de homicidio se han duplicado\u201d.<\/p>\n<p>Peor a\u00fan: la polic\u00eda es responsable de un 20 por ciento de los delitos y en los \u00faltimos once a\u00f1os hubo doce ministros del Interior, lo que revela que una parte de los problemas est\u00e1 en el Estado. Los polic\u00edas, por ejemplo, casi todos de tez morena, matan a sus pares, j\u00f3venes de tez oscura.<\/p>\n<p>Una de sus conclusiones se refiere precisamente al car\u00e1cter clasista de la violencia. \u201cMientras la principal causa de muerte en los j\u00f3venes de clase media son los accidentes de tr\u00e1nsito, la principal causa de muerte en los j\u00f3venes en sectores populares son los homicidios\u201d. Una realidad compleja, que desaf\u00eda el sentido com\u00fan instalado y tambi\u00e9n la visi\u00f3n de las izquierdas que oscilan entre la represi\u00f3n y las pol\u00edticas sociales que no consiguen resolver ni la violencia ni la sensaci\u00f3n de inseguridad.<\/p>\n<p><b>El azote del barrio<\/b><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/DSC_0036.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-10254\" alt=\"DSC_0036\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/DSC_0036-300x199.jpg\" width=\"300\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/DSC_0036-300x199.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/DSC_0036-250x166.jpg 250w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/DSC_0036.jpg 1000w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Olimpo MC, rapero de El Valle que participa en la Escuela de Hip Hop de Tiuna el Fuerte, confiesa que comenz\u00f3 a \u201cagarrar pistola\u201d a los 13 a\u00f1os, cuando su padre cay\u00f3 en el alcoholismo y su familia (madre con c\u00e1ncer, hermana empleada en la universidad y hermano estudiante) cay\u00f3 en la pobreza. \u201cNunca com\u00eda bien, nunca beb\u00eda bien, nunca ten\u00eda dinero\u201d, recuerda.<\/p>\n<p>\u201cCuando agarras pistola t\u00fa piensas que eres Dios, \u00bfme entiendes? Y crees que tienes a Dios agarrado por la chiva\u201d. Su mejor amigo fue muerto de un disparo y en la agon\u00eda le dijo: \u201cSalte de esta vida, si no, no vas a llegar ni a los quince\u201d. Es lo que cuenta Olimpo a\u00f1os despu\u00e9s de haber dejado el malandreo, mientras sigue culpando al padre que un d\u00eda, siendo muy joven, le regal\u00f3 una pistola y una caja de municiones en vez del par de zapatos que esperaba.<\/p>\n<p>Jackson, que ahora es barbero y cineasta en Petare, entrevist\u00f3 a varios malandros del barrio, lo que le permite diferenciar entre dos tipos de infractores: el \u201cazote\u201d y el \u201cmalandro\u201d. El primero no tiene v\u00ednculos afectivos ni personales con el barrio, entra al barrio \u201cy hace desastre, viola a las muchachas, roba a la vecina, mata gente sin ning\u00fan tipo de raz\u00f3n\u201d. El segundo es \u201cel joven que se cr\u00eda en el barrio y se hace malandro por el reconocimiento social que puede adquirir, por el respeto, por el poder que puede tener en el territorio donde est\u00e1\u201d, explica Olimpo.<\/p>\n<p>Antillano coincide con esa apreciaci\u00f3n pero la inserta en un an\u00e1lisis hist\u00f3rico y social y destaca tres momentos. En los \u00faltimos 40 a\u00f1os el modo de ser del malandro se transform\u00f3 completamente, en una sociedad que vivi\u00f3 profundos cambios culturales y econ\u00f3micos. En el primero destaca la figura del \u201cmalandro viejo\u201d, un tipo que naci\u00f3 y vive en barrios excluidos, un ladr\u00f3n con c\u00f3digos y con relaciones en el barrio en el que jam\u00e1s roba. \u201cEl malandro viejo rechaza las pautas culturales de la inclusi\u00f3n subordinada, rechaza por ejemplo la escuela que lo prepara para ser mano de obra barata\u201d, dice Antillano. Se niega a entrar en la l\u00f3gica de la explotaci\u00f3n, por eso no trabaja, y escoge \u201cla exclusi\u00f3n desafiante a la inclusi\u00f3n subordinada\u201d.<\/p>\n<p>En paralelo, es el protector del barrio, una suerte de \u201cjusticiero\u201d, porque \u201cel malandro garantiza la distribuci\u00f3n de bienes y servicios\u201d que de alg\u00fan modo representa \u201cla venganza del barrio\u201d por su exclusi\u00f3n de la ciudad. Sin embargo, Antillano asegura que \u201chay que tener cuidado con la apolog\u00eda del malandro viejo\u201d, porque su desaf\u00edo puede ser funcional a la ciudad excluyente y al poder ya que tiene un efecto apaciguador: \u201cGenera una esperanza falsa en la que termina siendo aceptable el orden\u201d.<\/p>\n<p>El \u201cpistolero\u201d es la figura que se impone durante el per\u00edodo neoliberal. Antillano recuerda que desde los sucesos de 1989 (el Caracazo), el n\u00famero de homicidios se duplic\u00f3 en Caracas. Pero el dato central, que tiene fuerte resonancia con los pa\u00edses que han vivido dictaduras, consiste en que es el Estado quien \u201cense\u00f1a a matar\u201d. El nuevo modelo econ\u00f3mico desestructura las condiciones de inclusi\u00f3n de los sectores populares, transforma la relaci\u00f3n entre el barrio y la ciudad y con ello muda el papel del malandro. En este per\u00edodo, \u201cla mayor\u00eda de los j\u00f3venes est\u00e1n fuera de los mecanismos de inclusi\u00f3n simb\u00f3lica\u201d, desde el empleo hasta la cultura y la educaci\u00f3n, por lo que los mecanismos que le conceden reconocimiento e identidad \u201cest\u00e1n bloqueados por los procesos de exclusi\u00f3n que se generan\u201d.<\/p>\n<p>Un joven pobre, y a menudo negro o mestizo, no cuenta en la sociedad. Seg\u00fan el PNUD el 80 por ciento de los j\u00f3venes pobres no salen de su barrio, por lo que la ciudad les resulta ajena. Pero lo decisivo es que en la medida que se disuelven los lazos sociales y los j\u00f3venes no encuentran un empleo digno, \u201cel delito se vuelve hacia el barrio, ya no es un delito interclase\u201d, como cuando operaba el malandro viejo; ahora \u201ces un delito contra el barrio, un delito intraclase, en que la comunidad es la v\u00edctima\u201d.<\/p>\n<p>El tipo de violencia es diferente a la que emplea el malandro cl\u00e1sico. \u201cNo es una violencia para robar, sino una violencia que parece tener un fin en s\u00ed mismo, que se vuelve expresiva, que se vuelve un s\u00edmbolo\u201d, explica Antillano. La violencia como mecanismo para ser respetado y reconocido, por lo tanto \u201cun mecanismo esp\u00fareo\u201d ejercido por alguien que no es nadie, que no la utiliza contra el poder porque es \u201cuna violencia horizontal\u201d.<\/p>\n<p>El tercer momento, para Antillano, consiste en el paso a \u201cformas m\u00e1s estables y estructuradas de dominaci\u00f3n sobre el barrio\u201d, basadas en la l\u00f3gica carcelaria del \u201cpran\u201d (iniciales de Preso Rematado Asesino Nato), como se autodenominan \u00a0en las c\u00e1rceles. Estos nuevos actores del delito ejercen un poder asim\u00e9trico \u201cdonde la violencia excesiva es una semi\u00f3tica para garantizar el poder sobre el mismo barrio\u201d. En suma, se pasa de un poder parcial sobre el barrio, como el que ejerce el pistolero, a un poder bien estructurado y organizado que se impone al barrio.<\/p>\n<p>Es lo m\u00e1s parecido a la l\u00f3gica paramilitar, cuyos grupos y pr\u00e1cticas se vienen expandiendo desde Colombia a Venezuela. \u201cEn un momento donde el Estado parece haber perdido el monopolio sobre la fuerza y la comunidad la capacidad de autorregularse, empiezan a aparecer formas muy violentas de dominio del barrio por el mismo barrio, que empiezan a tener formas que son preocupantes\u201d, concluye Antillano.<\/p>\n<p><b>Hip hop para salir del desastre<\/b><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/rap.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-10252\" alt=\"rap\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/rap-300x199.jpg\" width=\"300\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/rap-300x199.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/rap-250x166.jpg 250w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/rap.jpg 320w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>El crimin\u00f3logo admite una suerte de dualidad en el delincuente popular, \u201cque no es ni el ciudadano domesticado de la revoluci\u00f3n francesa ni el proletariado revolucionario\u201d. Lo asimila al individuo exitoso de la picaresca presente por ejemplo en el Lazarillo de Tormes o en El Busc\u00f3n, el personaje que no respeta convenciones, violenta la ley y a menudo consigue reconocimiento. Sobre esa dualidad trabajan algunos colectivos, en particular grupos de mujeres y de artistas.<\/p>\n<p>En los primeros a\u00f1os del nuevo milenio los j\u00f3venes de barrios populares de Caracas perdieron el miedo a la polic\u00eda y comenzaron a transitar la ciudad con su ropas anchas, con sus spray, sus sonidos raperos caracter\u00edsticas de la cultura hip hop. En los carnavales de 2005 los raperos encontraron su espacio donde \u201calguien les paraba bola y respetaba su forma de expresi\u00f3n sin castrarlos ni criticarlos simplemente d\u00e1ndoles espacios para desarrollar su planteamiento cultural\u201d. El sitio se llama <i>Tiuna el Fuerte<\/i> y tiene un espacio exclusivo para hip hop.<\/p>\n<p>El colectivo del Tiuna decidi\u00f3 utilizar la cultura hip hop como herramienta de inclusi\u00f3n con j\u00f3venes en situaciones de violencia, primero en el\u00a0 barrio y luego en toda la ciudad. Se les reserv\u00f3 todos los jueves un escenario abierto durante ocho horas para las cuatro pr\u00e1cticas del hip hop: rap, arte, danza y sonido*. El primer jueves hubo 20 espectadores y cinco raperos, al mes siguiente hab\u00eda 200 personas y ocho grupos de rap, y en un momento llegaron m\u00e1s de mil espectadores.<\/p>\n<p>En paralelo se produc\u00edan festivales en la ciudad organizados con los j\u00f3venes de los barrios, que complementaban con conferencias y talleres. La comunidad se involucraba en la organizaci\u00f3n, en la producci\u00f3n y en la seguridad. Los espect\u00e1culos dieron la vuelta a todos los\u00a0 barrios de la ciudad bajo el lema Tiuna la Gira y fue el modo de tejer una amplia red de colectivos culturales y art\u00edsticos.<\/p>\n<p>A partir de esa experiencia se cre\u00f3, en setiembre de 2008, la Escuela End\u00f3gena de Hip Hop con apoyo de la fundaci\u00f3n estatal Fundayacucho, que se defini\u00f3 como una escuela popular y alternativa vinculada con la producci\u00f3n de la cultura y el arte que nace en barrios y calles de la ciudad.Los j\u00f3venes que asisten, todos entre los 12 y 17 a\u00f1os, aprenden a rimar y cantar rap, a bailar breakdance, a mezclar y producir pistas y a realizar murales con aerosoles.<\/p>\n<p>\u201cEsta escuela rompe con los esquemas tradicionales de educaci\u00f3n donde el pupitre pasa a ser un tocadiscos, el l\u00e1piz una lata de aerosol, el pizarr\u00f3n un muro de la calle, las exposiciones una improvisaci\u00f3n rap, la clase de educaci\u00f3n f\u00edsica una jam de baile y el profesor un pana que comparte su conocimiento. Cada elemento cuenta con un facilitador experto en la materia, y cada alumno tiene dos horas semanales de clases por elemento. Al finalizar el a\u00f1o se hace una muestra de los resultados y el conocimiento adquirido por cada participante\u201d, se\u00f1alan las chicas de Voces Latentes.<\/p>\n<p>Todo este aprendizaje va acompa\u00f1ado de espacios de discusi\u00f3n y debates. La escuela es \u201cend\u00f3gena\u201d porque la construyen los alumnos y la van reinventando mediante el ensayo y el error. Doris Ponce, de Voces Latentes y de Tiuna el Fuerte, sostiene que la experiencia consigui\u00f3 construir \u201cuna pedagog\u00eda que tiene como principio indispensable el respeto a la expresi\u00f3n identitaria de los c\u00f3digos culturales y las formas de ser de los j\u00f3venes urbanos excluidos\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p>La Escuela de Hip Hop busc\u00f3 crear espacios alternativos a la escuela tradicional de la que los j\u00f3venes desertan. No se trata de capacitarlos art\u00edsticamente sino de crear espacios de inclusi\u00f3n real y, por lo tanto, construidos con ellos, en base a sus modos de ser y sentir y, muy en particular, a trav\u00e9s de sus propias expresiones que \u201ccolocan al sujeto como protagonista de un proceso creativo\u201d en los espacios que ellos eligen, como conciertos, presentaciones, videos y producci\u00f3n.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n profesor-estudiante se ancla en la horizontalidad y el respeto mutuo; los contenidos se negocian al iniciarse la formaci\u00f3n; se respetan las estrategias informales de construcci\u00f3n y transferencia de conocimientos propias de la cultura de la calle, as\u00ed como los lenguajes y referentes de los participantes; se apuesta por la utilizaci\u00f3n de espacios abiertos; por la auto-regulaci\u00f3n grupal y la construcci\u00f3n colectiva del sistema normativo, para que el estudiante sea el sujeto m\u00e1s responsable de todo el proceso formativo. Los profesores tambi\u00e9n son evaluados por los estudiantes en lo que definen como co-evaluaci\u00f3n y la forma de las clases es negociada, mientras permita cumplir con los objetivos planteados.<\/p>\n<p>Nada de todo eso asegura el \u00e9xito con j\u00f3venes de sectores populares. No hay recetas sencillas. Menos a\u00fan alternativas que se puedan masificar, porque todo indica que se trata de un trabajo de hormiga, lento, en base a v\u00ednculos cara a cara durante largo tiempo. Pero se puede. Como se\u00f1ala Doris, la Escuela End\u00f3gena de Hip Hop \u201cha logrado competir con el malandreo como espacio de inclusi\u00f3n\u201d, porque los chicos se sienten parte de algo que logra saciar su hambre de vida m\u00e1s hondamente que lo que conoc\u00edan.<\/p>\n<p>*En lenguaje hip hop: DJ (de disc jockey), MC (de maestro de ceremonias, o rapero, el que canta), breakdance (el baile) y el graffiti.<\/p>\n<p><strong><em>Ra\u00fal Zibechi<\/em><\/strong><em> es analista internacional del semanario Brecha de Montevideo, docente e investigador sobre movimientos sociales en la Multiversidad Franciscana de Am\u00e9rica Latina, y asesor a varios grupos sociales. Escribe el \u201cInforme Mensual de Zibechi\u201d para el Programa de las Am\u00e9ricas www.americas.org\/es.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Referencias<\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p>Conversatorio \u201cMovimientos sociales y Estado: autonom\u00eda y poder popular por la construcci\u00f3n de alternativas al desarrollo\u201d, Centro de Estudios Latinoamericanos R\u00f3mulo Gallegos (CELARG) y Foro Social Mundial Tem\u00e1tico Venezuela, Caracas, 11 de julio de 2013.<\/p>\n<p>Entrevistas en Tiuna el Fuerte con Mar\u00eda Eugenia Fr\u00e9itez, Mar\u00eda Claudia Rossell y Doris Ponce, Caracas, 11 de julio de 2013.<\/p>\n<p>Voces Latentes, \u201cMalandros. Identidad, poder y seguridad\u201d, Caracas, 20010.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div><br clear=\"all\" \/><\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> <i>Noticias24<\/i>, 13 de julio de 2013.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Las siguientes citas provienen del libro-seminario citado.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Entrevista con Doris Ponce y miembros de colectivo Tiuna el Fuerte.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En una de las ciudades m\u00e1s violentes del mundo, la Escuela End\u00f3gena de Hip Hop se ha revelado como una fenomenal herramienta de trabajo con los j\u00f3venes expuestos a situaciones de violencia y como un medio para incluirlos desde el arte, el reconocimiento de sus saberes y formas de vida. En tanto, las autoridades reconocen que no alcanza con disminuir la pobreza y la desigualdad para que se reduzca la violencia. <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":10254,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4884,4912],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-10250","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-democracia","category-movimientos-sociales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10250","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10250"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10250\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10254"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10250"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10250"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10250"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=10250"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}