{"id":1029,"date":"2007-03-04T08:17:01","date_gmt":"2007-03-04T08:17:01","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=1029"},"modified":"2007-03-29T17:03:58","modified_gmt":"2007-03-29T17:03:58","slug":"4052","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/4052\/","title":{"rendered":"Represi&oacute;n en Hait&iacute;: La responsabilidad de la izquierda"},"content":{"rendered":"<p><strong>Dos d&iacute;as antes de la Nochebuena, el 22 de diciembre a las tres de la madrugada, 400 soldados bajo el mando de oficiales brasile&ntilde;os asaltaron con blindados Cit&eacute; Soleil, barrio de Puerto Pr&iacute;ncipe, apoyados por helic&oacute;pteros que disparaban sobre la atemorizada poblaci&oacute;n que se refugiaba en sus precarias viviendas. La excusa fue combatir &ldquo;las bandas criminales&rdquo; que operan en el barrio, pero la intervenci&oacute;n de los soldados de la Misi&oacute;n de las Naciones Unidas para la Estabilizaci&oacute;n de Hait&iacute; (MINUSTAH o cascos azules) dej&oacute; entre 30 y 70 muertos seg&uacute;n las diversas fuentes. Mujeres y ni&ntilde;os fueron muertos en sus casas mientras dorm&iacute;an. La Agencia Haitiana de Noticias asegur&oacute; que las v&iacute;ctimas eran inocentes y el coordinador de la Cruz Roja, Pierre Alexis, dijo que los soldados de la ONU impidieron la entrada de sus veh&iacute;culos para asistir a ni&ntilde;os heridos<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" id=\"_ftnref1\">1<\/a>. <\/strong><\/p>\n<p>Cit&eacute; Soleil es un inmenso barrio de viviendas informales donde se hacinan 500 mil personas, en medio de enormes charcos de agua sucia y de excrementos humanos y animales. El activista de derechos humanos Pierre-Antonine Lovinski sostiene que &ldquo;todos los d&iacute;as en Cit&eacute; Soleil los soldados asesinan pobres a causa de nada&rdquo; y considera que en Hait&iacute; se est&aacute; perpetrando una represi&oacute;n que define como &quot;una guerra contra los pobres&quot;<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\" id=\"_ftnref2\">2<\/a>. El profesor de econom&iacute;a de la Universidad de Hait&iacute;, Camile Chalmers, va m&aacute;s lejos y asegura que desde el punto de vista de la seguridad &ldquo;estamos peor que antes de la intervenci&oacute;n militar&rdquo;<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\" id=\"_ftnref3\">3<\/a>. La tragedia haitiana viene de muy lejos, pero el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo comenz&oacute; a escribirse en febrero de 2004, cuando Estados Unidos, Canad&aacute; y Francia contribuyeron a la ca&iacute;da del presidente leg&iacute;timo, Jean Bertrand Aristide, en lo que puede considerarse un golpe de Estado que constituye una flagrante violaci&oacute;n de la Carta Democr&aacute;tica de la OEA (Organizaci&oacute;n de Estados Americanos). <\/p>\n<h3>Tropas latinoamericanas <\/h3>\n<p>El contingente militar de la ONU comandado por Brasil, fue desplegado en junio de 2004, cuatro meses despu&eacute;s del golpe de Estado que derroc&oacute; a Aristide. Ciertamente no era la primera intervenci&oacute;n de la ONU en la isla. En 1994 el Consejo de Seguridad autoriz&oacute; el despliegue de una fuerza multinacional de 20 mil soldados (la MINUHA) para facilitar el retorno de Aristide que fue derrocado, por primera vez, en 1990. Hab&iacute;a sido elegido presidente ese mismo a&ntilde;o con el 67% de los votos en las primeras elecciones democr&aacute;ticas que se celebraron en la isla. Sin embargo, en esta ocasi&oacute;n la diferencia en cuanto a la intervenci&oacute;n militar la establece la fuerte implicancia de la izquierda latinoamericana, cuyas tropas son decisivas tanto entre las fuerzas de ocupaci&oacute;n como en la direcci&oacute;n de las mismas. <\/p>\n<table width=\"200\" border=\"0\" align=\"left\">\n<tr>\n<td><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.fpif.org\/images\/irc\/681.jpg\" width=\"431\" height=\"360\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<p><font size=\"-2\">Soldados de la MINUSTAH en Cite Soleil.<\/font><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<p>En febrero de 2001 se celebraron nuevas elecciones presidenciales que fueron boicoteadas por la oposici&oacute;n. Aristide venci&oacute; con gran diferencia pero la participaci&oacute;n fue muy baja oscilando entre el 20-30% de los habilitados. El nuevo gobierno nunca goz&oacute; de estabilidad: la sociedad civil movilizada exigi&oacute; su renuncia por su deriva autoritaria, la oposici&oacute;n y grupos armados intentaron desestabilizarlo, hasta que en febrero de 2004 se expandi&oacute; un movimiento armado desde la ciudad de Gonaives que pronto amenaz&oacute; extenderse a todo el pa&iacute;s. En esa especial coyuntura, Estados Unidos con el apoyo de Canad&aacute; y Francia forzaron la salida de Aristide del pa&iacute;s (los <em>marines<\/em> lo &ldquo;llevaron&rdquo; al aeropuerto). <\/p>\n<p>En marzo el secretario general de la ONU, Kofi Annan, recomienda la creaci&oacute;n de una fuerza multinacional de estabilizaci&oacute;n. El 30 de abril el Consejo de Seguridad adopt&oacute; la resoluci&oacute;n 1542 que cre&oacute; la MINUSTAH. En esa fecha comenz&oacute; el despliegue del contingente brasile&ntilde;o en Puerto Pr&iacute;ncipe (1.200 efectivos, el m&aacute;s numeroso), mientras las fuerzas de Canad&aacute;, Francia y Estados Unidos en la isla se integraron a la Misi&oacute;n comandada en adelante por Brasil. Poco despu&eacute;s Argentina decidi&oacute; desplegar m&aacute;s de 500 efectivos, Chile hizo lo mismo y Uruguay fue aumentando su presencia hasta contar con 750 militares en la isla. Los pa&iacute;ses del Mercosur aportan m&aacute;s del 40% del total de efectivos de la MINUSTAH. <\/p>\n<p>Desde el momento en que llegaron las fuerzas armadas de los pa&iacute;ses con gobiernos progresistas y de izquierda, se registraron por lo menos tres masacres en Cit&eacute; Soleil. La primera fue el 6 de julio de 2005, cuando tropas brasile&ntilde;as y polic&iacute;as haitianos dispararon sobre la poblaci&oacute;n causando 23 muertos, aunque otros reportes elevan la cifra a 26. Semanas despu&eacute;s, dos activistas estadounidenses vinculados al Haiti Action Comitee (David Welsh de Berkeley y Ben Terrell de San Francisco) comprobaron en Cit&eacute; Soleil la forma como operan los soldados de la MINUSTAH. &ldquo;Disparaban hacia la calle y hacia el interior de la casas&rdquo;, asegura Welsh. &ldquo;Dicen que la poblaci&oacute;n de los vecindarios dispara primero. Eso no es lo que vimos y no es lo que aqu&iacute; se nos dijo. Las llamadas &#8216;fuerzas de paz&#8217; de la ONU est&aacute;n desempe&ntilde;ando un papel muy destructivo&rdquo;, apunta Terrell<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\" id=\"_ftnref4\">4<\/a>. <\/p>\n<p>La segunda masacre, como se dijo arriba, se produjo el 22 de enero de 2006. La tercera fue el 25 de diciembre de 2007, cuando tropas brasile&ntilde;as apoyadas por efectivos bolivianos, uruguayos y chilenos realizaron una operaci&oacute;n en Cit&eacute; Soleil con un saldo de cinco muertos. En los tres casos no hubo heridos de la MINUSTAH, pero se registraron muertos haitianos que las fuerzas de ocupaci&oacute;n consideran siempre &ldquo;bandidos&rdquo;. Se trata de un patr&oacute;n de acci&oacute;n contra la poblaci&oacute;n pobre de un barrio donde el partido Lavalas, que sostiene a Aristide, tiene gran apoyo entre la poblaci&oacute;n. A comienzos de 2006 el diario <em>Folha de Sao Paulo<\/em> entrevist&oacute; a soldados brasile&ntilde;os que estuvieron en Hait&iacute; entre diciembre de 2004 y junio de 2005. Los testimonios hablan solos. &ldquo;El nombre Misi&oacute;n de Paz es para tranquilizar a la gente. En verdad no hay un d&iacute;a en el que las tropas no maten a un haitiano en un tiroteo. Yo mismo mat&eacute; al menos dos&rdquo;, reconoce un soldado que muestra fotograf&iacute;as de cad&aacute;veres arrojados a las calles de Cit&eacute; Soleil devorados por los perros<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\" id=\"_ftnref5\">5<\/a>. <\/p>\n<h3>Preguntas sencillas, respuestas dif&iacute;ciles <\/h3>\n<p>Hasta aqu&iacute; un brev&iacute;simo relato de hechos graves que confirman que los cascos azules de la ONU violan los derechos humanos y matan personas inocentes en Hait&iacute;. A partir de estas constataciones se imponen algunas preguntas. &iquest;Por qu&eacute; los gobiernos latinoamericanos progresistas y de izquierda env&iacute;an soldados a Hait&iacute;? &iquest;Por qu&eacute; la poblaci&oacute;n de esos pa&iacute;ses no reacciona contra la represi&oacute;n que &ldquo;sus&rdquo; soldados est&aacute;n perpetrando? Responder estas preguntas supone abordar tres aspectos: la geopol&iacute;tica militar regional impulsada por Brasil, el papel de las izquierdas all&iacute; donde est&aacute;n en el gobierno y, finalmente, la relaci&oacute;n entre la pol&iacute;tica exterior y la interna. <\/p>\n<p>En alianza con buena parte de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n Brasil viene impulsando la creaci&oacute;n de fuerzas armadas sudamericanas, un proyecto que ha sido bautizado como la &ldquo;OTAN sudamericana&rdquo;. El coronel brasile&ntilde;o Oliva Neto&mdash;responsable de la planeaci&oacute;n estrat&eacute;gica de la presidencia&mdash;revel&oacute; en noviembre pasado que la cooperaci&oacute;n militar sudamericana forma parte de uno de los proyectos del Sistema de Defensa Nacional para &ldquo;impedir una aventura militar o la presi&oacute;n de alg&uacute;n pa&iacute;s sobre la regi&oacute;n o sobre una naci&oacute;n sudamericana&rdquo;<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\" id=\"_ftnref6\">6<\/a>. Se trata de la defensa de los recursos naturales de la regi&oacute;n y muy en concreto de la Amazonia, tarea prioritaria para las fuerzas armadas de ese pa&iacute;s. Oliva Neto recuerda que el continente cuenta con &ldquo;un nivel respetable de petr&oacute;leo, la mayor reserva de agua del planeta y una rica biodiversidad&rdquo;, lo que hace necesario poner en primer plano que ya, en su opini&oacute;n, &ldquo;existe una tendencia a mediano plazo de riesgo de presi&oacute;n internacional sobre Am&eacute;rica del Sur, a trav&eacute;s del &aacute;rea militar&rdquo;. Argument&oacute; que cuando se agudice la falta de energ&iacute;a, agua y materias primas, y &ldquo;fuera de Am&eacute;rica del Sur comiencen a generar estr&eacute;s internacional, otros pa&iacute;ses podr&iacute;an voltear los ojos hacia nuestra regi&oacute;n&rdquo;. <\/p>\n<p>Se considera que la misi&oacute;n militar de la ONU en Hait&iacute; puede ser un anticipo de lo que ser&aacute; la fuerza militar sudamericana. O, en todo caso, un banco de pruebas tanto para la direcci&oacute;n de tropas internacionales como para la coordinaci&oacute;n de los contingentes regionales. El &eacute;xito de la Misi&oacute;n ser&iacute;a una baza fuerte a jugar por Brasil a la hora de la creaci&oacute;n de unas fuerzas armadas sudamericanas que, en los hechos, vendr&iacute;an a completar la unidad pol&iacute;tico-econ&oacute;mico que se pretende construir con la Comunidad Sudamericana de Naciones. En paralelo, se argumenta que el despliegue de la Misi&oacute;n ser&iacute;a una forma de poner l&iacute;mites al hegemonismo estadounidense en Am&eacute;rica Latina y buscar una proyecci&oacute;n internacional que legitime sus aspiraciones de ocupar un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. <\/p>\n<p>La segunda cuesti&oacute;n tiene que ver con el papel de las izquierdas del continente. En muy poco tiempo cambiaron de opini&oacute;n. Veamos apenas un ejemplo, el de Uruguay. En julio de 2004, cuando el Senado uruguayo deb&iacute;a decidir el env&iacute;o de tropas a la isla, el entonces senador y actual canciller, Reinaldo Gargano, fue tajante al oponerse el env&iacute;o de tropas defendido por el presidente Jorge Batlle: &ldquo;Las fuerzas de paz van a convalidar a un usurpador del poder y se enfrentar&aacute;n a situaciones peligrosas&rdquo;. El senador Eleuterio Fern&aacute;ndez Huidobr, fue m&aacute;s lejos al comparar la situaci&oacute;n en Hait&iacute; con la de Irak. &ldquo;Estados Unidos lanza la guerra y despu&eacute;s llama a la ONU para que arregle las cosas. En Hait&iacute; es lo mismo, Estados Unidos fomenta el derrocamiento de Aristide y ahora pretende que otros resuelvan el entuerto&rdquo;, dijo cuando era opositor<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\" id=\"_ftnref7\">7<\/a>. Apenas un a&ntilde;o despu&eacute;s, la izquierda uruguaya en el gobierno decidi&oacute; apoyar la Misi&oacute;n en Hait&iacute; y aumentar los efectivos en la isla. S&oacute;lo un diputado, el veterano socialista Guillermo Chifflet, tuvo el coraje de renunciar a su banca antes que convalidar con su voto un viraje humillante. <\/p>\n<p>Lo sucedido en Uruguay es casi un calco de lo que pas&oacute; en otros pa&iacute;ses. No existi&oacute; debate serio y profundo y las izquierdas y los progresistas se limitaron a ofrecer hechos consumados a&uacute;n sabiendo que en poco tiempo hab&iacute;an cambiado radicalmente de posici&oacute;n, s&oacute;lo por el hecho de estar en el gobierno. <\/p>\n<table width=\"450\" border=\"0\" align=\"right\" cellpadding=\"10\" cellspacing=\"10\" bgcolor=\"#CDBB7B\">\n<tr>\n<td>\n<h3>La ocupaci&oacute;n en cifras <\/h3>\n<li> Comienzo de la Misi&oacute;n: junio de 2004. <\/li>\n<li> Efectivos militares de la MINUSTAH en Hait&iacute;: 6.681 soldados y 102 oficiales. Total: 6.783. <\/li>\n<li> Personal civil: Internacional 433, Local 1.263, Voluntarios de la ONU 193. Total: 1.859 <\/li>\n<li> Pa&iacute;ses latinoamericanos que aportan tropas: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Guatemala, Paraguay, Per&uacute; y Uruguay. <\/li>\n<li> Bajas: 15 soldados muertos y 38 heridos. <\/li>\n<li> Costo de la misi&oacute;n: 490 millones de d&oacute;lares (julio 2006-junio 2007). <\/li>\n<li> La MINUSTAH es comandada por el general Carlos Alberto dos Santos Cruz (Brasil). <\/li>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<p>La tercera cuesti&oacute;n es algo m&aacute;s compleja. A mediados de febrero de 2007 las agencias difundieron una foto de un soldado afroamericano amenazante apuntando su fusil a la cabeza de una mujer, tambi&eacute;n afroamericana, que protestaba contra la acci&oacute;n militar. Pod&iacute;a ser un soldado brasile&ntilde;o en Cit&eacute; Soleil o en cualquier lugar de Hait&iacute;. Pero no. Era una operaci&oacute;n militar en las favelas de Rio de Janeiro con la excusa de combatir a los &ldquo;bandidos&rdquo;. Las piezas sueltas empiezan a cobrar sentido. El analista Juan Gabriel Tokatli&aacute;n de la Universidad de San Andr&eacute;s, se hace la misma pregunta sobre la Misi&oacute;n de los gobiernos progresistas en Hait&iacute;: &ldquo;&iquest;Es un ensayo previo a lo que podr&iacute;a ocurrir con la participaci&oacute;n de las fuerzas armadas en el combate contra el narcotr&aacute;fico en las favelas de Rio de Janeiro?&rdquo;<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\" id=\"_ftnref8\">8<\/a>. <\/p>\n<p>Parece obligado establecer un v&iacute;nculo entre ambos hechos. El hilo que los une es la guerra contra los pobres, camuflada como combate al narcotr&aacute;fico y a los bandidos y en defensa de la democracia. Lejos de ser una misi&oacute;n humanitaria, la presencia de los cascos azules en Hait&iacute; es un hecho pol&iacute;tico con objetivos pol&iacute;ticos. Que no son otros que impedir la expresi&oacute;n independiente de los haitianos, sobre todos los pobres de barrios como Cit&eacute; Soleil que apoyan al movimiento Lavalas de Aristide. La masacre del 6 de julio de 2005 fue considerada por el Proyecto de Informaci&oacute;n de Hait&iacute; (HIP, por sus silgas en ingl&eacute;s) como &ldquo;un ataque preventivo de la ONU y de las elites opulentas de Hait&iacute; para sofocar el impacto de las protestas que estaban programadas para el d&iacute;a del aniversario de Aristide, que tendr&iacute;a lugar nueve d&iacute;as despu&eacute;s en el 15 de julio&rdquo;. La segunda masacre respondi&oacute; a un patr&oacute;n similar. &ldquo;El 16 de diciembre pasado vimos otra gran manifestaci&oacute;n de apoyo a Aristide que comenz&oacute; en Cit&eacute; Soleil, y seis d&iacute;as m&aacute;s tarde la ONU llevar&iacute;a a cabo un asalto mort&iacute;fero que los residentes y grupos de defensa de los derechos humanos dicen que ha ocasionado una gran matanza de v&iacute;ctimas inocentes&rdquo;<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\" id=\"_ftnref9\">9<\/a>. <\/p>\n<h3>Modificar el mapa pol&iacute;tico <\/h3>\n<table width=\"450\" border=\"0\" align=\"right\" cellpadding=\"10\" cellspacing=\"10\" bgcolor=\"#CDBB7B\">\n<tr>\n<td>\n<h3>Datos sobre Hait&iacute; <\/h3>\n<li> Capital: Puerto Pr&iacute;ncipe <\/li>\n<li> Esperanza de vida: 53 a&ntilde;os <\/li>\n<li> Mortalidad menores de 5 a&ntilde;os: 125 por 1.000 <\/li>\n<li> Hijos por mujer: 4,2 <\/li>\n<li> Alfabetismo: 49% <\/li>\n<li> 8 m&eacute;dicos cada 100 mil personas <\/li>\n<li> Desocupaci&oacute;n: 80% <\/li>\n<li> El 65% de la poblaci&oacute;n urbana y el 80% de la rural vive con menos de un d&oacute;lar por d&iacute;a. <\/li>\n<li> Poblaci&oacute;n: 9 millones. 73% en la extrema pobreza: sin saneamiento, la mitad de la poblaci&oacute;n sin agua potable y dif&iacute;cil acceso a la electricidad. Dos tercios no acceden a un plato de comida diario. 1% de la poblaci&oacute;n, de origen europeo, es propietaria de la mitad de los bienes del pa&iacute;s. <\/li>\n<\/tr>\n<\/table>\n<p>El director del Instituto para la Justicia y la Democracia en Hait&iacute;, Brian Concannon, se&ntilde;ala que &ldquo;es dif&iacute;cil no advertir una relaci&oacute;n entre las grandes manifestaciones ocurridas en Cit&eacute; Soleil y los barrios que la ONU ha seleccionado para realizar extensas operaciones militares&rdquo;<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\" id=\"_ftnref10\">10<\/a>. El castigo de las tropas de la ONU va m&aacute;s lejos. Los helic&oacute;pteros destruyeron los tanques de agua y la poblaci&oacute;n debe caminar kil&oacute;metros para llenar un balde. Seg&uacute;n el HIP, la MINUSTAH tiene camiones cisterna pero entrega el agua a especuladores privados que la revenden a la poblaci&oacute;n pobre que no tiene con qu&eacute; comprarla. As&iacute; y todo, el pasado 7 de febrero m&aacute;s de 100 mil personas se manifestaron en todo Hait&iacute; reclamando el fin de la MINUSTAH y el retorno de Aristide<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\" id=\"_ftnref11\">11<\/a>. Todo indica que la ONU decidi&oacute; hacer uso de la fuerza militar para modificar el mapa pol&iacute;tico, sin conseguirlo pero agravando la situaci&oacute;n de inestabilidad. <\/p>\n<p>Si el carnaval fuera un term&oacute;metro para medir la opini&oacute;n de la poblaci&oacute;n, todo indica que la inmensa mayor&iacute;a de los haitianos repudia a los cascos azules de la ONU. El blanco m&aacute;s popular es precisamente la MINUSTAH y los bur&oacute;cratas de la ONU. No es para menos. El premio Nobel de la Paz, Adolfo P&eacute;rez Esquivel, denunci&oacute; en 2005 desde Puerto Pr&iacute;ncipe que el primer a&ntilde;o de la ocupaci&oacute;n de los cascos azules se produjeron 1.500 muertos, a raz&oacute;n de 20 por d&iacute;a. Diversos testimonios acusan a las fuerzas armadas de Brasil de violaci&oacute;n de los derechos humanos. La coordinadora latinoamericana de Serpaj (Servicio de Paz y Justicia) Ana Juanche, se&ntilde;ala: &ldquo;La MINUSTAH estaba para consolidar los procesos de pacificaci&oacute;n, pero est&aacute; formando a la polic&iacute;a, entren&aacute;ndola y acompa&ntilde;&aacute;ndola en la resoluci&oacute;n de casos de violencia, reprimiendo manifestaciones, sacando muertos de los barrios. Yo vi la petulancia con la que se despliega y circula la MINUSTAH por la calles, corriendo a la gente, desviando el tr&aacute;nsito por el solo hecho de que ellos pasan&rdquo;<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\" id=\"_ftnref12\">12<\/a>. Pero es la lectura de los porqu&eacute;s lo que m&aacute;s interesa. &ldquo;La presencia de la ONU es una nueva humillaci&oacute;n, una nueva oportunidad que se les niega a los haitianos de determinar su propio destino. Hay un gran porcentaje de la poblaci&oacute;n que sostiene que era el pueblo quien estaba reivindicando la salida de Aristide, que hab&iacute;a perdido gran parte de su popularidad por las serias violaciones a los derechos humanos que patrocinaba. Eran los haitianos que buscaban una salida y, cuando Aristide estaba a punto de caer, viene Estados Unidos y se lo lleva. Ese sector cree que se les neg&oacute; el protagonismo como actor pol&iacute;tico y conciben a la MINUSTAH como una nueva negaci&oacute;n del derecho de autodeterminaci&oacute;n&rdquo;, sostiene Juanche. <\/p>\n<p>En los barrios de Puerto Pr&iacute;ncipe, como en las favelas de R&iacute;o de Janeiro y San Pablo, en las barriadas de Bogot&aacute; y Medell&iacute;n, se est&aacute; jugando una guerra contra los pobres que no tiene la menor intenci&oacute;n de superar la pobreza sino de impedir que se organicen y resistan. El urbanista Mike Davis, que ha estudiado en detalle los cambios urbanos en las ciudades de Estados Unidos, sostiene que el fen&oacute;meno de las periferias urbanas &ldquo;ha despertado tambi&eacute;n el inter&eacute;s de los analistas militares del Pent&aacute;gono, que consideran estas periferias laber&iacute;nticas uno de los grandes retos que deparar&aacute; el futuro a las tecnolog&iacute;as b&eacute;licas y a los proyectos imperiales&rdquo;<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\" id=\"_ftnref13\">13<\/a>. En esas periferias, sigue Davis, &ldquo;en la &uacute;ltima d&eacute;cada los pobres se han estado organizando a gran escala, ya sea en una ciudad iraqu&iacute; como Sader City o en Buenos Aires&rdquo;. Si el Pent&aacute;gono est&aacute; ahora obsesionado con la arquitectura y el planeamiento urbano es porque tiene la amarga experiencia de que en esas periferias la superioridad militar no es nada. En la guerra contra los pobres urbanos, es donde las estrategias de George W. Bush y de algunos gobiernos progresistas de Sudam&eacute;rica se dan la mano. <\/p>\n<h3>Notas<\/h3>\n<ol>\n<li><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" id=\"_ftn1\"><\/a> Guillermo Chifflet, &ldquo;Guerra contra los pobres&rdquo;. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\" id=\"_ftn2\"><\/a> Idem. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\" id=\"_ftn3\"><\/a> Radio Mundo Real. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\" id=\"_ftn4\"><\/a> Judith Scherr, &ldquo;Horror en clave ONU&rdquo;, publicado en Znet. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\" id=\"_ftn5\"><\/a> Guillermo Chifflet, ob. cit. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\" id=\"_ftn6\"><\/a> Ra&uacute;l Zibechi, &ldquo;Hacia las fuerzas armadas sudamericanas&rdquo;. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\" id=\"_ftn7\"><\/a> Brecha, 4 de julio de 2004. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\" id=\"_ftn8\"><\/a> Juan Gabriel Tokatli&aacute;n, &ldquo;El desacierto de enviar tropas a Hait&iacute;&rdquo;. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\" id=\"_ftn9\"><\/a> Kevin Pina, www.haitiaction.net <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\" id=\"_ftn10\"><\/a> Jos&eacute; Luis Vivas, www.rebelion.org <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\" id=\"_ftn11\"><\/a> Prensa Latina, 11 de febrero. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\" id=\"_ftn12\"><\/a> Carolina Porley, &ldquo;Un callej&oacute;n sin aparente salida&rdquo;. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\" id=\"_ftn13\"><\/a> Mike Davis, ob. cit. <\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dos d&iacute;as antes de la Nochebuena, el 22 de diciembre a las tres de la madrugada, 400 soldados bajo el mando de oficiales brasile&ntilde;os asaltaron con blindados Cit&eacute; Soleil, barrio de Puerto Pr&iacute;ncipe, apoyados por helic&oacute;pteros que disparaban sobre la atemorizada poblaci&oacute;n que se refugiaba en sus precarias viviendas. 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