{"id":1092,"date":"2007-05-06T17:59:00","date_gmt":"2007-05-06T17:59:00","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=1092"},"modified":"2007-05-08T12:44:21","modified_gmt":"2007-05-08T12:44:21","slug":"4204","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/4204\/","title":{"rendered":"Am&eacute;rica Latina en Hait&iacute;: &iquest;Solidaridad?"},"content":{"rendered":"<p><strong>El presidente de Venezuela Hugo Ch&aacute;vez fue recibido como un h&eacute;roe durante su visita el pasado 12 de marzo a Hait&iacute;. Los habitantes de los barrios pobres de Puerto Pr&iacute;ncipe salieron a las calles de la capital para animar, cantar y bailar, aportando el contagioso entusiasmo de las celebraciones haitianas. El presidente Ch&aacute;vez devolvi&oacute; las muestras de afecto. Sali&oacute; del autom&oacute;vil y se uni&oacute; a la fiesta, marchando e incluso corriendo junto a la multitud. Una vez en el Palacio Nacional, Ch&aacute;vez se subi&oacute; a la reja para aplaudir como si acabara de anotar un gol en el Mundial. Agradeci&oacute; p&uacute;blicamente a los haitianos por su hospitalidad y su entusiasmo, y por su ayuda hist&oacute;rica a la libertad en el mundo. <\/strong><\/p>\n<p>Si Ch&aacute;vez y los haitianos se acoplaron tan bien fue por razones pr&aacute;cticas y de principio. Los haitianos consideran que Ch&aacute;vez es un l&iacute;der en la lucha contra las desigualdades globales que mantienen a la gente en Hait&iacute;, Venezuela y el resto de Am&eacute;rica Latina en una situaci&oacute;n de pobreza, hambre y falta de educaci&oacute;n. Lo admiran por afrontarse al hombre m&aacute;s poderoso del mundo, George W. Bush (cuyo nombre fue ese d&iacute;a frecuentemente invocado de manera no muy compasiva), al Banco Mundial y a otros &quot;altos responsables&quot;. Lo mejor de todo es que Ch&aacute;vez, a diferencia del ex-presidente Jean-Bertrand Aristide (cuyo nombre fue ese d&iacute;a frecuentemente invocado de manera compasiva) ha logrado mantenerse siempre a la defensiva. <\/p>\n<p>A su vez, Ch&aacute;vez sabe que los haitianos han soportado la desigualdad y la opresi&oacute;n por m&aacute;s de 200 a&ntilde;os. Sabe que los haitianos ganaron su independencia en 1804 derrotando a Napole&oacute;n&mdash;el l&iacute;der m&aacute;s poderoso de ese tiempo&mdash;y que Hait&iacute; fue el primer pueblo en abolir la esclavitud. Ch&aacute;vez sabe, y lo reconoci&oacute; en el Palacio Nacional, que Hait&iacute; desempe&ntilde;&oacute; un papel cr&iacute;tico en la independencia de su propio pa&iacute;s. Entiende tambi&eacute;n que el pueblo haitiano sigue luchando por su soberan&iacute;a, y seguir&aacute; en esa lucha el tiempo que sea necesario. <\/p>\n<p>Asimismo el presidente Ch&aacute;vez fue bien recibido, pues trajo con &eacute;l un paquete muy solicitado de regalos. En el palacio firm&oacute; un acuerdo por $100 millones de d&oacute;lares con el Presidente de Hait&iacute; Rene Pr&eacute;val, con el fin de proveer petr&oacute;leo venezolano, asistencia al desarrollo y brindar ayuda financiera al convenio entre Cuba y Hait&iacute; que mantiene a m&eacute;dicos cubanos en las zonas m&aacute;s pobres de Hait&iacute; e instruye al mismo tiempo a trabajadores de la salud haitianos en escuelas m&eacute;dicas cubanas (Fidel Castro particip&oacute; v&iacute;a tel&eacute;fono a la reuni&oacute;n entre Ch&aacute;vez y Pr&eacute;val). Estos regalos son primordialmente bienvenidos porque a diferencia de los donadores norteamericanos o europeos, Venezuela y Cuba no condicionan su generosidad a la disminuci&oacute;n del gasto social en Hait&iacute; o a la reestructuraci&oacute;n de su econom&iacute;a con el fin de beneficiar a empresas multinacionales. <\/p>\n<p>Esta exhibici&oacute;n p&uacute;blica de afecto mutuo contrasta vivamente con la pobre y crecientemente hostil relaci&oacute;n entre haitianos y otros latinoamericanos en Hait&iacute;. Apenas unos d&iacute;as antes de la visita de Ch&aacute;vez, el guatemalteco Edmond Mulet, Representante Especial del Secretario General de Naciones Unidas declar&oacute; ante el peri&oacute;dico <em>Folha <\/em> de Brasil que &quot;una foto de Hait&iacute; hoy revelar&iacute;a una situaci&oacute;n terrible: pobreza, ausencia de instituciones, debilidad y ausencia del Estado&quot;. El Embajador de Brasil en Hait&iacute;, Paulo Cordeiro Andrade Pinto, dijo al peri&oacute;dico que el Presidente Pr&eacute;val era &quot;pasivo&quot; e &quot;inactivo&quot;. <\/p>\n<p>Los embajadores Mulet y Andrade Pinto no son de los que salen de sus autom&oacute;viles para unirse a las celebraciones callejeras de Puerto Pr&iacute;ncipe. Ellos viajan lo m&aacute;s r&aacute;pido posible entre sus casas ubicadas en los barrios ricos y sus oficinas en barrios ricos tambi&eacute;n, con escoltas armados, en grandes autom&oacute;viles con vidrios polarizados, ventanas cerradas y con el aire acondicionado encendido. Sus empleados son soldados de la MINUSTAH, la misi&oacute;n &quot;pacificadora&quot; de las Naciones Unidas que Mulet lidera y que Brasil dirige, quienes van s&iacute; a los barrios pobres, pero cuando lo hacen se quedan dentro de veh&iacute;culos blindados, sosteniendo sus armas autom&aacute;ticas, en lugar de extender sus manos al pueblo haitiano. <\/p>\n<h3>La misi&oacute;n de la ONU tiene una definici&oacute;n diferente de paz <\/h3>\n<p>Las tropas de la MINUSTAH a veces hacen m&aacute;s con sus armas que s&oacute;lo apuntar . Durante diciembre, enero y febrero, condujeron repetidas irrupciones en el pobre y denso barrio de Cit&eacute; Soleil. Los voceros de la MINUSTAH afirmaban que las tropas persegu&iacute;an a miembros de pandillas, pero sus rifles autom&aacute;ticos dispararon suficientes balas de alta potencia en las fr&aacute;giles paredes de las casas de Cit&eacute; Soleil (estimaciones de la MINUSTAH calcularon 22,000 balas en una sola incursi&oacute;n de 2005) como para matar a docenas de personas&mdash;mujeres, ni&ntilde;os, ancianos&mdash;sin conexi&oacute;n alguna con la actividad pandillera. <\/p>\n<p>Diplom&aacute;ticamente, Mulet se refiri&oacute; a los civiles como un &quot;da&ntilde;o colateral&quot;. Tan colateral que la MINUSTAH no transport&oacute; al hospital a ninguno de los civiles heridos durante las irrupciones de enero y febrero. Las ambulancias de la ONU se encontraban en la escena, pero &uacute;nicamente para los soldados. <\/p>\n<p>Son los barrios en donde la MINUSTAH interviene m&aacute;s&mdash;Cit&eacute; Soleil, pero tambi&eacute;n Bel-Air y otros&mdash;los que proveen la multitud que congratula con tanto entusiasmo al Presidente Ch&aacute;vez. Son tambi&eacute;n la base urbana del movimiento haitiano <em>Lavalas, <\/em> que aport&oacute; los votos que dieron la victoria absoluta a los presidentes Aristide y Pr&eacute;val en 1990, 1995, 2000 y 2006. Los barrios nunca aceptaron el derrocamiento de su gobierno constitucional en febrero de 2004, patrocinado por Estados Unidos, Canad&aacute; y Francia, ni el exilio forzado de Aristide a &Aacute;frica, en un avi&oacute;n del gobierno de Estados Unidos. No han aceptado tampoco a la MINUSTAH, la &uacute;nica misi&oacute;n pacificadora en la historia de la ONU que fue desplegada sin ning&uacute;n tipo de acuerdo de paz. <strong><\/strong><\/p>\n<p>La misi&oacute;n de la MINUSTAH serv&iacute;a para consolidar el golpe de estado de Bush. Al principio dio apoyo al brutal y anticonstitucional Gobierno Interino de Hait&iacute; (IGH por sus siglas en ingl&eacute;s), dirigido por el Primer Ministro G&eacute;rard Latortue, conductor de televisi&oacute;n y partidario de Bush, transferido desde Boca Raton, Florida. La misi&oacute;n apoy&oacute; la campa&ntilde;a de terror ejercida por la fuerza polic&iacute;aca del IGH contra <em>Lavalas <\/em>, e incluy&oacute; ataques de la MINUSTAH en los barrios pobres. Despu&eacute;s del regreso a la democracia de Hait&iacute; en mayo de 2006, la polic&iacute;a haitiana detuvo sus asesinas irrupciones en lugares como Cit&eacute; Soleil. Pero la MINUSTAH sigue tirando, bajo la presi&oacute;n de la administraci&oacute;n Bush y las elites haitianas de seguir &quot;l&iacute;nea dura&quot; contra los barrios pobres. <\/p>\n<p>La poblaci&oacute;n de Cit&eacute; Soleil no minimiza la violencia pandillera&mdash;pues como todos los pobres de cualquier lugar, ellos cargan con lo peor del crimen callejero. Pero creen que la violencia no ser&aacute; nunca derrotada con violencia y que la situaci&oacute;n puede &uacute;nicamente solucionarse con &eacute;xito mediante servicios de salud, trabajo y condiciones de vida dignas. Estas son las armas desplegadas por Ch&aacute;vez y por el Aristide, quien brind&oacute; trabajo a los j&oacute;venes de Cit&eacute; Soleil. Cada semana los haitianos salen a las calles para pedir que la MINUSTAH se vaya y que regrese Aristide. El 12 de marzo, al mismo tiempo que &quot;Vive Ch&aacute;vez, Vive Aristide&quot;, cantaban &quot;Abajo Bush, Abajo MINUSTAH&quot;. <\/p>\n<p>La MINUSTAH por lo menos entiende lo atractivo de la generosidad del presidente Ch&aacute;vez. Despu&eacute;s de la mala publicidad ocasionada por las irrupciones de diciembre y enero en Cit&eacute; Soleil, el Departamento de Comunicaci&oacute;n de la misi&oacute;n empez&oacute; a fortalecer sus esfuerzos para ganarse el coraz&oacute;n y las mentes de Cit&eacute; Soleil, proveyendo salud, agua y comida en las &aacute;reas en donde hab&iacute;an sido desalojados miembros pandilleros. En marzo, los residentes de Cit&eacute; Soleil nos llevaron a un terreno de basketball, cerca de la base de una supuesta pandilla. El mismo d&iacute;a fueron subidos al Internet atractivos reportes de prensa, completados con fotos del trabajo humanitario de la MINUSTAH. El Coronel brasile&ntilde;o Alfonso Pedrosa alab&oacute; la distribuci&oacute;n de 200 botellas de agua y de 1000 platos de comida distribuidos por la MINUSTAH, con el fin de demostrar cu&aacute;nto las cosas han cambiado desde la partida de pandillas. <\/p>\n<p>La MINUSTAH convirti&oacute; la chancha de basketball en un aparador que muestra el cambio de Cit&eacute; Soleil. El d&iacute;a en que los cascos azules tomaron el control, la cancha fue r&aacute;pidamente transformada en una recurrida base humanitaria, con centros de distribuci&oacute;n de agua y de comida y un hospital de terreno. Sin embargo los residentes de Cit&eacute; Soleil explicaron que el centro humanitario dur&oacute; un solo d&iacute;a. Una vez que los fot&oacute;grafos, reporteros y especialistas de relaciones p&uacute;blicas documentaron el generoso derroche de la MINUSTAH se dio por terminada la operaci&oacute;n. El centro humanitario regres&oacute; r&aacute;pidamente a lo que se ve&mdash;una asoleada y polvorienta cancha de basketball. Los soldados de la MINUSTAH regresaron a patrullar Cit&eacute; Soleil desde sus tanques, armados y listos para disparar. <\/p>\n<p>Los haitianos con los que platicamos sienten que la campa&ntilde;a de &quot;los corazones y las mentes&quot; de la MINUSTAH se dirig&iacute;a a los corazones y las mentes de los que leen los peri&oacute;dicos y ven la televisi&oacute;n en Sudam&eacute;rica y Estados Unidos; los mensajes en Cit&eacute; Soleil siguen siendo entregados con la ayuda de rifles autom&aacute;ticos. Los residentes se burlan del cinismo de los embajadores Mulet y Andrade Pinto y de la MINUSTAH, llamando a la misi&oacute;n &quot;TOURISTAH&quot;. <\/p>\n<h3>La alternativa bolivariana al capitalismo impuesto <\/h3>\n<p>Ch&aacute;vez y la MINUSTAH han tomado dos diferentes l&iacute;neas de solidaridad en Hait&iacute;, iniciadas ambas por Sim&oacute;n Bol&iacute;var, <em>El Libertador <\/em> de Sudam&eacute;rica. Despu&eacute;s de un rev&eacute;s en su labor libertadora, y habiendo sido expulsados de Venezuela y posteriormente de Jamaica, Bol&iacute;var y sus seguidores llegaron a Hait&iacute; la v&iacute;spera de la Navidad de 1815. P&eacute;tion, presidente de Hait&iacute;, recibi&oacute; a los combatientes de la libertad, proporcion&aacute;ndoles abrigo, armas, municiones y una imprenta. Antes de su partida para dirigir la sublevaci&oacute;n de abril de 1816 en Venezuela, Bol&iacute;var pregunt&oacute; c&oacute;mo pod&iacute;a compensar la generosidad haitiana. <\/p>\n<p>P&eacute;tion le respondi&oacute; que la mejor forma de agradecer a Hait&iacute; ser&iacute;a liberando a todo los esclavos de colonias espa&ntilde;olas. Una vez en Venezuela, Bol&iacute;var el idealista liber&oacute; a los 1,500 esclavos que su familia pose&iacute;a, y el 6 de julio public&oacute; en la imprenta de P&eacute;tion, la proclamaci&oacute;n de la abolici&oacute;n de la esclavitud en todo Hispanoam&eacute;rica. Los presidentes Ch&aacute;vez y Pr&eacute;val conmemoraron dicha cooperaci&oacute;n colocando flores en los monumentos a P&eacute;tion y Bol&iacute;var en Puerto Pr&iacute;ncipe. <\/p>\n<p>Sin embargo, Bol&iacute;var sufri&oacute; otro rev&eacute;s, y en septiembre estaba de regreso a Hait&iacute;. Nuevamente P&eacute;tion brind&oacute; protecci&oacute;n y recursos, y Bol&iacute;var lanz&oacute; otro ataque en diciembre de 1816. Esta vez logr&oacute; su objetivo, liberando una buena parte de territorio de Venezuela hasta Bolivia. Pero tambi&eacute;n esta vez su objetivo de libertad era m&aacute;s limitado. <em>El Libertador<\/em>se hab&iacute;a convertido en un &quot;realista&quot;, capaz de comprometer sus ideales fundamentales con tal de satisfacer a sus aliados. Esta vez tampoco imprimi&oacute; una proclamaci&oacute;n de emancipaci&oacute;n, y Venezuela conserv&oacute; la esclavitud y sus horrores casi durante el mismo tiempo que Estados Unidos&mdash;hasta 1854. <\/p>\n<p>Bol&iacute;var desaprovech&oacute; otras oportunidades de agradecer a Hait&iacute; que su revoluci&oacute;n haya sido posible. No reconoci&oacute; a Hait&iacute; (Venezuela no envi&oacute; un embajador sino hasta 1974). Cuando en 1826 la Nueva Rep&uacute;blica de Colombia organiz&oacute; el Congreso de Estados Americanos con el fin de reunir a todos los reci&eacute;n independizados pa&iacute;ses de Am&eacute;rica, los &quot;realistas&quot; consintieron la petici&oacute;n de Estados Unidos de excluir a Hait&iacute;, el pa&iacute;s que hab&iacute;a abrigado a los combatientes de la libertad. <\/p>\n<p>Algunos de los vecinos de Hait&iacute; han tomado el mismo camino que <em>el idealista<\/em> de Bol&iacute;var. Cuba no tiene el petr&oacute;leo ni el dinero de Venezuela, pero tiene doctores capacitados. Durante la &uacute;ltima d&eacute;cada ha apoyado a un equipo de m&aacute;s de 800 profesionales m&eacute;dicos cubanos, desplegados en las &aacute;reas m&aacute;s pobres y remotas de Hait&iacute;. Casi la misma cantidad de estudiantes haitianos han obtenido becas en Cuba, muchos de ellos provienen de familias pobres que no podr&iacute;an nunca permitirse una escuela de medicina. <\/p>\n<p>La Comunidad del Caribe (CARICOM) hizo todo por defender la democracia en Hait&iacute; durante su ataque en 2004, pidiendo el apoyo internacional por la democracia y neg&aacute;ndose a reconocer al relevo ilegal. La CARICOM le dio al resto del mundo lecciones c&iacute;vicas, apeg&aacute;ndose a sus principios democr&aacute;ticos mientras que los Estados Unidos, Europa y la mayor&iacute;a de Centro y Sudam&eacute;rica (sin contar Venezuela) abrazaron a la dictadura. <\/p>\n<p>Pero muchos de los otros vecinos de Hait&iacute;&mdash;generalmente los m&aacute;s poderosos&mdash;han seguido los pasos de Bol&iacute;var <em>el realista<\/em> y han comprometido sus principios con tal de satisfacer a sus aliados potenciales. La Organizaci&oacute;n de Estados Americanos (OEA) es en varias formas el sucesor del Congreso de Estados Americanos. En principio la OEA tiene requisitos democr&aacute;ticos m&aacute;s s&oacute;lidos que la CARICOM, pero en la pr&aacute;ctica la organizaci&oacute;n acept&oacute; el cambio inconstitucional de r&eacute;gimen de 2004 en Hait&iacute; sin reaccionar. Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, Guatemala, Paraguay, Per&uacute; y Uruguay han enviado soldados a unirse a Brasil en la MINUSTAH. <\/p>\n<p>Los participantes de la MINUSTAH saben lo que est&aacute;n haciendo, y les preocupa. El Teniente General Urano Bacellar, comandante brasile&ntilde;o de la MINUSTAH, se suicid&oacute; en enero de 2006, aparentemente porque fue incapaz de conciliar sus convicciones morales con el deber de satisfacer esta &quot;misi&oacute;n&quot; de mantener l&iacute;nea dura en los barrios pobres. Su predecesor, el General Augusto Heleno Ribeiro, se quej&oacute; ante la comisi&oacute;n del congreso brasile&ntilde;o declarando que &quot;la comunidad internacional ejerce una presi&oacute;n extrema para que usemos la violencia&quot; en los barrios pobres de Hait&iacute;. Hace un a&ntilde;o, <em>Folha<\/em>de Brasil entrevist&oacute; a soldados brasile&ntilde;os que regresaban. Uno dijo: &quot;el nombre de &quot;misi&oacute;n pacificadora&quot; es &uacute;nicamente para tranquilizar a la gente. En realidad no pasa un solo d&iacute;a sin que las tropas maten a un haitiano en una balacera. Personalmente mat&eacute; al menos a dos&#8230;&quot;. Pero la preocupaci&oacute;n del General Ribeiro no se refiere a los pobres haitianos que no merecen vivir, sino a criterios decididos desde el interior de tanques. El General anunci&oacute; a la estaci&oacute;n de radio haitiana Radio M&eacute;tropole en octubre de 2004 que &quot;debemos matar a los bandidos pero tendr&aacute; que ser solamente a los bandidos, no a todos&quot;. <\/p>\n<p>Hasta ahora los realistas latinoamericanos han logrado vivir con sus conciencias, confiados en que las ventajas de participar en la idea de fuerza pacificadora de Bush rendir&aacute; los suficientes frutos como para compensar lo que le est&aacute;n haciendo al pueblo de Hait&iacute;. Para Brasil, estos beneficios incluyen una buena oportunidad de obtener un asiento permanente en el potencialmente expandido Consejo de Seguridad de la ONU. Para otros pa&iacute;ses, es el dinero para sus gobiernos que no cuentan con un peso (la ONU reembolsa a los pa&iacute;ses varias veces el salario de un pobre soldado), o la oportunidad de mantener contenta a la administraci&oacute;n Bush sin comprometer asuntos comerciales o la oposici&oacute;n a la Guerra de Irak. <\/p>\n<p>Pero los <em> realistas<\/em> deber&iacute;an ver que los vientos en Am&eacute;rica Latina est&aacute;n cambiando. El foco global del control militar en el gobierno de Bush, que est&aacute; tambi&eacute;n incorporado por la MINUSTAH, est&aacute; perdiendo credibilidad y se desploma&mdash;no s&oacute;lo en Irak. Mientras que Ch&aacute;vez se asoleaba con las en&eacute;rgicas multitudes de Puerto Pr&iacute;ncipe y otras ciudades latinoamericanas, Bush se reun&iacute;a con l&iacute;deres nacionales en una remota y bien protegida locaci&oacute;n, para evitar as&iacute; las grandes protestas sostenidas en cada uno de los pa&iacute;ses que visit&oacute;. <\/p>\n<p>En los &uacute;ltimos dos meses, ciudadanos de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador y Per&uacute; han salido a las calles a protestar contra la complicidad de sus pa&iacute;ses ante brutalidad de la MINUSTAH. Quiz&aacute; pronto los pa&iacute;ses de la MINUSTAH se dar&aacute;n cuenta al perseguir la pol&iacute;tica haitiana de Bush han atado sus destinos a un barco que se hunde. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El presidente de Venezuela Hugo Ch&aacute;vez fue recibido como un h&eacute;roe durante su visita el pasado 12 de marzo a Hait&iacute;. Los habitantes de los barrios pobres de Puerto Pr&iacute;ncipe salieron a las calles de la capital para animar, cantar y bailar, aportando el contagioso entusiasmo de las celebraciones haitianas. El presidente Ch&aacute;vez devolvi&oacute; las [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":133,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-1092","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1092","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/133"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1092"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1092\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1092"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1092"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1092"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=1092"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}