{"id":11052,"date":"2013-11-06T18:06:45","date_gmt":"2013-11-06T23:06:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=11052"},"modified":"2013-12-10T18:07:20","modified_gmt":"2013-12-10T23:07:20","slug":"abriendo-brecha-en-la-busqueda-de-justicia-violencia-sexual-contra-mujeres-qeqchis-en-guatemala","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/abriendo-brecha-en-la-busqueda-de-justicia-violencia-sexual-contra-mujeres-qeqchis-en-guatemala\/","title":{"rendered":"Abriendo brecha en la b\u00fasqueda de justicia: Violencia sexual contra mujeres q\u00b4eqch\u00eds en Guatemala"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Conferencia_prensa_28-7-13.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-11054\" alt=\"Conferencia_prensa_28-7-13\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Conferencia_prensa_28-7-13-300x130.jpg\" width=\"300\" height=\"130\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Conferencia_prensa_28-7-13-300x130.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Conferencia_prensa_28-7-13-1024x446.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>En este art\u00edculo se narran y se analizan las historias de lucha por la justicia que han emprendido dos grupos de mujeres ind\u00edgenas del pueblo q\u00b4eqch\u00ed de Guatemala, quienes viven el municipio de El Estor, departamento de Izabal. El primer grupo est\u00e1 conformado por quince mujeres de la comunidad Sepur Zarco, que interpusieron en el sistema de justicia de Guatemala una demanda penal por esclavitud sexual en un destacamento militar durante el conflicto armado. El segundo grupo lo integran once mujeres de la comunidad Lote Ocho, quienes presentaron en Canad\u00e1 una demanda legal contra una empresa minera transnacional, por violaciones sexuales perpetradas por sus agentes de seguridad en Guatemala.<\/p>\n<p><strong>Elementos del contexto<\/strong><\/p>\n<p>Los acontecimientos que se relatan en este art\u00edculo tuvieron lugar en la regi\u00f3n del Valle del R\u00edo Polochic, la cual abarca varios municipios de los departamentos de Alta Verapaz e Izabal, en el nororiente de Guatemala. Esta regi\u00f3n es rica en recursos naturales, como f\u00e9rtiles tierras, abundante agua, petr\u00f3leo, n\u00edquel y otros minerales. En esta regi\u00f3n se vive actualmente un proceso de reconcentraci\u00f3n de la tierra para la producci\u00f3n de agro combustibles, tales como la palma africana y la ca\u00f1a de az\u00facar, as\u00ed como la intensificaci\u00f3n de la extracci\u00f3n minera. Dichas actividades se han impulsado a costa de nuevos despojos de tierras a la poblaci\u00f3n campesina, generando conflictividad social, violencia y profundizaci\u00f3n de la aguda desigualdad en la estructura de tenencia de la tierra. Seg\u00fan el \u00faltimo censo agropecuario, el 57% de la tierra se halla en poder del 2% de propietarios, mientras que, en el otro extremo, el 3% de la tierra corresponde al 45% de propietarios (INE, 2004).<\/p>\n<p>Al finalizar el conflicto armado, que dur\u00f3 m\u00e1s de 30 a\u00f1os, la Comisi\u00f3n de Esclarecimiento Hist\u00f3rico, revel\u00f3 que durante ese per\u00edodo, en el marco de las graves y masivas violaciones a los derechos humanos contra la poblaci\u00f3n civil, la violaci\u00f3n sexual fue una pr\u00e1ctica generalizada y sistem\u00e1tica realizada por agentes del Estado en el marco de la estrategia contrainsurgente, llegando a constituirse en una verdadera arma de terror, en grave vulneraci\u00f3n de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario (CEH, 1998: 13)<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la firma de los Acuerdos de Paz en 1996 hubo avances importantes en la construcci\u00f3n y fortalecimiento de la institucionalidad democr\u00e1tica. Para los movimientos sociales esto signific\u00f3 la apertura de espacios para la participaci\u00f3n ciudadana y la incidencia pol\u00edtica, que ha dado como resultado la construcci\u00f3n de un marco legal favorable a los derechos humanos. Sin embargo, durante los a\u00f1os recientes se ha dado un proceso de involuci\u00f3n, afectando especialmente al sistema de seguridad. Actualmente uno de los grandes problemas que afronta la ciudadan\u00eda son los altos \u00edndices de violencia delincuencial. En esto inciden viejos problemas socioecon\u00f3micos, pol\u00edticos e institucionales no resueltos, as\u00ed como el incremento de la econom\u00eda criminal, particularmente el narcotr\u00e1fico. En ese contexto, el feminicidio y otras formas de violencia contra las mujeres se han incrementado.<\/p>\n<p><strong>Los hechos de violencia sexual contra mujeres q\u00b4eqch\u00eds<\/strong><\/p>\n<p>Las mujeres de Sepur Zarco. En el marco del conflicto armado, mujeres del pueblo q\u00b4eqch\u00ed de varias aldeas de Izabal y Alta Verapaz fueron v\u00edctimas de esclavitud sexual en el destacamento instalado por el ej\u00e9rcito en la aldea Sepur Zarco. En agosto de 1982 las mujeres fueron violadas sexualmente por los soldados, en sus casas, frente a sus hijos e hijas. Unos d\u00edas antes miembros del ej\u00e9rcito hab\u00edan secuestrado y desaparecido de manera forzosa a los esposos de las mujeres. Ellos eran campesinos que se hab\u00edan organizado para obtener los t\u00edtulos de propiedad de sus tierras. A partir de ese momento las mujeres fueron sometidas a esclavitud sexual y esclavitud dom\u00e9stica en el destacamento militar, durante per\u00edodos que van de seis meses a seis a\u00f1os. Organizadas por \u201cturnos\u201d, ellas fueron forzadas a presentarse cada dos d\u00edas al destacamento, en el cual fueron violadas en forma sistem\u00e1tica y m\u00faltiple. A la esclavitud sexual se sum\u00f3 la esclavitud dom\u00e9stica, ya que ten\u00edan la obligaci\u00f3n de preparar la comida y lavar los uniformes de los soldados. La explotaci\u00f3n econ\u00f3mica lleg\u00f3 al extremo de ser forzadas a proporcionar el ma\u00edz y el jab\u00f3n, lo cual implic\u00f3 que los hijos de las mujeres fueron sometidos a niveles extremos de pobreza y hambre (M\u00e9ndez, 2012).<\/p>\n<p>Las mujeres de Lote Ocho. El 17 de enero de 2007 un n\u00famero indeterminado de mujeres de la comunidad Lote Ocho fue v\u00edctima de violaci\u00f3n sexual, durante el desalojo violento de tierras perpetrado por agentes de la seguridad privada de la Compa\u00f1\u00eda Guatemalteca del N\u00edquel (CGN), conjuntamente con agentes de la Polic\u00eda Nacional Civil y el ej\u00e9rcito. La CGN era en esa \u00e9poca subsidiaria de la empresa minera transnacional HudBay Minerals, cuya sede se encuentra en Canad\u00e1. Cuando los agentes de la seguridad privada y estatal llegaron a la comunidad Lote Ocho, los hombres se hallaban realizando labores agr\u00edcolas en el campo. Los agentes atraparon a las mujeres en sus casas o en los alrededor cuando \u00e9stas trataban de huir, y las violaron delante de sus hijos. Muchas de ellas fueron violadas en forma m\u00faltiple, incluso por diez hombres.<\/p>\n<p>Los dos grupos de mujeres fueron v\u00edctimas de m\u00faltiples violaciones a los derechos humanos. A las mujeres de Sepur Zarco, adem\u00e1s de la violencia sexual y el asesinato o desaparici\u00f3n forzada de sus esposos, los soldados les destruyeron sus casas, cosechas y otros bienes materiales. Lo mismo ocurri\u00f3 en la comunidad Lote Ocho donde los guardias de la CGN y los agentes del Estado quemaron las casas y las siembras. Mujeres de ambos grupos fueron forzadas a refugiarse en las monta\u00f1as para escapar de la represi\u00f3n. Durante el desplazamiento murieron varios hijos e hijas de mujeres de Sepur Zarco, producto de enfermedades y la falta de alimentos.<\/p>\n<p><strong>Las secuelas<\/strong><\/p>\n<p>Las secuelas de la violaci\u00f3n sexual son profundas y de larga duraci\u00f3n. Entre las consecuencias f\u00edsicas, las mujeres protagonistas de estas historias tuvieron abortos, embarazos forzados, incapacidad de volver a concebir, dolores que les han durado por muchos a\u00f1os, as\u00ed como otras enfermedades.<\/p>\n<p>Entre las secuelas psicosociales destacan el impacto del silencio y la estigmatizaci\u00f3n. Las mujeres de Sepur Zarco guardaron silencio durante 25 a\u00f1os sobre la violencia sexual vivida. Las mujeres de Lote Ocho tambi\u00e9n callaron durante varios a\u00f1os sobre la violaci\u00f3n sexual. El tener que mantener en silencio hechos de tan profundo impacto en sus vidas, ha sido una pesada carga para ellas. La estigmatizaci\u00f3n social, que ha afectado a los dos grupos, ha tenido una especial crudeza para las mujeres de Sepur Zarco. El rechazo y los se\u00f1alamientos contra ellas en su propia comunidad, en donde incluso han sido calificadas como \u201clas mujeres malas\u201d, les ha causado gran sufrimiento.<\/p>\n<p>La violaci\u00f3n sexual es el \u00fanico crimen por el cual socialmente la verg\u00fcenza y la culpa recaen en los hombros de las propias v\u00edctimas y no en los perpetradores. All\u00ed se halla la principal ra\u00edz del silencio forzado y la estigmatizaci\u00f3n social. Adem\u00e1s, tales impactos son resultado del hecho que la violaci\u00f3n sexual no se interpreta como una violaci\u00f3n a los derechos humanos, como un problema social y pol\u00edtico, sino como algo que corresponde al \u00e1mbito de la esfera privada.<\/p>\n<p><strong>Pasado-presente: el continuo de violencia sexual contra mujeres ind\u00edgenas<\/strong><\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n en curso sobre acceso a la justicia para mujeres ind\u00edgenas y campesinas, revela la existencia de patrones similares en la violencia sexual perpetrada contra mujeres q\u00b4eqch\u00eds en el pasado y el presente. A\u00fan cuando median treinta a\u00f1os entre unos hechos y otros, las mujeres de los dos grupos fueron violadas en forma atroz, masiva y m\u00faltiple. Para comprender este continuo de violencia es necesario analizar la forma en que se entrelazaron en la vida y los cuerpos de las mujeres la opresi\u00f3n de g\u00e9nero, el racismo contra los pueblos ind\u00edgenas, as\u00ed como la conflictividad agraria, que para el grupo de Sepur Zarco se expres\u00f3 en el contexto del conflicto armado.<\/p>\n<p>El despojo de tierras y la violaci\u00f3n sexual de mujeres ind\u00edgenas son dos problemas estructurales que han estado \u00edntimamente entrelazados en la historia de Guatemala. Este v\u00ednculo despojo de tierras-violaci\u00f3n sexual se halla en la base de las violaciones sexuales contra las mujeres de Sepur Zarco y Lote Ocho. Las mujeres de los dos grupos identifican que las condiciones contextuales que dieron origen a la violencia sexual que sufrieron est\u00e1n \u00edntimamente vinculadas a las luchas comunitarias por la defensa de sus tierras. Las mujeres de Sepur Zarco explican que la violencia sexual de la cual fueron objeto es resultado de la represi\u00f3n contra los campesinos ind\u00edgenas que se organizaron para obtener los t\u00edtulos de propiedad de sus terrenos. La violencia vino porque luchamos por la tierra. (SZ.1-9). Para las mujeres de Lote Ocho el despojo de tierras y la violaci\u00f3n sexual son dos violaciones a los derechos humanos que sufrieron de forma simult\u00e1nea. Durante el segundo desalojo fue cuando nos hicieron el da\u00f1o, en este segundo desalojo fue cuando fuimos violadas (L8.3-1).<\/p>\n<p>En efecto, durante los hechos de violencia contra las mujeres de Lote Ocho y Sepur Zarco la violaci\u00f3n sexual fue utilizada como mecanismo de control y sometimiento, como un medio de intimidaci\u00f3n y castigo hacia las mujeres y sus comunidades, las cuales se hab\u00edan organizado para defender sus tierras ancestrales. En ambos casos la violaci\u00f3n sexual fue una herramienta para el despojo de tierras a la poblaci\u00f3n campesina ind\u00edgena. Adem\u00e1s, la violencia sexual de la cual fueron objeto las mujeres de Sepur Zarco fue utilizada como arma de guerra en el marco de la pol\u00edtica contrainsurgente del Estado durante el conflicto armado.<\/p>\n<p>La dominaci\u00f3n de g\u00e9nero o sistema patriarcal jug\u00f3 un papel central durante los hechos de violencia contra los dos grupos de mujeres, ya que aport\u00f3 una ideolog\u00eda, as\u00ed como un conjunto de normas y pr\u00e1cticas sociales que asignan a las mujeres una condici\u00f3n social de subordinaci\u00f3n, mientras que otorga a los hombres una posici\u00f3n de supremac\u00eda. La violencia contra las mujeres constituye un componente estructural del sistema de dominaci\u00f3n de g\u00e9nero. Una de las caracter\u00edsticas distintivas de este tipo de violencia es que se halla no s\u00f3lo legitimada sino tambi\u00e9n normalizada socialmente. En los imaginarios patriarcales los hombres socialmente tienen el derecho de poseer y controlar a las mujeres, para lo cual el repertorio de mecanismos utilizados incluye la utilizaci\u00f3n de la violencia. La l\u00f3gica patriarcal de concebir a las mujeres como propiedad de los hombres fue funcional a la pol\u00edtica contrainsurgente durante el conflicto armado. El cuerpo femenino, que tambi\u00e9n se interpreta como territorio, fue utilizado para afirmar dominio y demostrar poder sobre otros hombres. La misma l\u00f3gica aplica respecto a las violaciones sexuales contra las mujeres durante los desalojos de tierras en la \u00e9poca actual.<\/p>\n<p>El racismo contra los pueblos ind\u00edgenas ha facilitado la perpetraci\u00f3n de la violencia sexual contra las mujeres ind\u00edgenas, al profundizar su condici\u00f3n de inferioridad social. En Guatemala el 41% de los habitantes se identifica como ind\u00edgenas y el 59% como no ind\u00edgenas (INE, 2002). Los pueblos ind\u00edgenas est\u00e1n compuestos por 23 grupos etnoling\u00fc\u00edsticos, mayoritariamente provenientes del pueblo maya. Una de las mayores riquezas de Guatemala es su diversidad \u00e9tnica, cultural y ling\u00fc\u00edstica. Sin embargo, hist\u00f3ricamente estos pueblos han sido sometidos a un acendrado racismo, el cual se halla especialmente arraigado en la elite econ\u00f3mica dominante. No obstante, el racismo ha penetrado todas las clases y grupos sociales, llegando a naturalizarse de tal manera que incluso las clases subalternas lo utilizan como elemento de recreaci\u00f3n de su propia identidad (Casa\u00faz, 2008: 20).<\/p>\n<p><strong>Abriendo brecha en la b\u00fasqueda de justicia<\/strong><\/p>\n<p>Las mujeres de los dos grupos buscaron justicia por senderos diferentes. En ese caminar las principales estrategias que han utilizado han sido la organizaci\u00f3n de grupos de mujeres \u2013lo que les permiti\u00f3 contar con un espacio de confianza para hablar sobre la violencia sexual\u2013, as\u00ed como la construcci\u00f3n de alianzas con organizaciones feministas y de derechos humanos, a nivel nacional e internacional. Estas organizaciones han trabajado conjuntamente con los dos grupos de mujeres, desde una visi\u00f3n de transformaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Las mujeres de Sepur Zarco, en el marco de la justicia transicional, participaron en un proceso de construcci\u00f3n de memoria hist\u00f3rica y tomaron parte en el Primer Tribunal de Conciencia sobre violencia sexual durante el conflicto armado. Adem\u00e1s, en 2011 presentaron una demanda penal en el sistema de justicia de Guatemala por los cr\u00edmenes de lesa humanidad cometidos contra ellas por agentes del Estado durante el conflicto armado.<\/p>\n<p>Por su parte, las mujeres de Lote Ocho acudieron a cortes canadienses para obtener resarcimiento y justicia por los delitos de violaci\u00f3n sexual perpetrados por agentes de la seguridad privada de la Compa\u00f1\u00eda Guatemalteca del N\u00edquel (CGN), que era subsidiaria de la transnacional canadiense HudBay Minerals cuando ocurrieron los hechos de violencia contra las mujeres. Ellas presentaron la demanda conjuntamente con la viuda de un profesor que fue asesinado y un joven que fue herido y dejado parapl\u00e9jico por guardias privados de la CGN durante otros desalojos violentos de tierras. Se trata entonces de tres demandas presentadas en el sistema de justicia de Canad\u00e1.<\/p>\n<p>A la fecha los dos grupos de mujeres han tenido avances importantes en la b\u00fasqueda justicia. Un juzgado de Guatemala acept\u00f3 dar curso a la querella penal presentada por las mujeres de Sepur Zarco y un tribunal de alto riesgo escuch\u00f3 los testimonios de las demandantes, en calidad de prueba anticipada, durante 2012. Por otro lado, un tribunal de Ontario, Canad\u00e1 emiti\u00f3 en 2013 un fallo aceptando conocer la demanda legal presentada por las mujeres de Lote Ocho, as\u00ed como los otros demandantes, contra HudBay Minerals.<\/p>\n<p>Los dos grupos de mujeres son protagonistas de procesos legales sin precedentes. Con sus luchas estas mujeres q\u00b4ueqch\u00eds est\u00e1n abriendo brecha para el acceso de las mujeres a la justicia, en los \u00e1mbitos nacional e internacional. La relevancia del caso de Sepur Zarco se halla en que es la primera vez que un tribunal nacional conoce cr\u00edmenes de esclavitud sexual durante un conflicto armado. Casos de otros pa\u00edses han sido conocidos en cortes internacionales. Esto constituye un valioso aporte a las luchas para poner fin a la violencia sexual durante conflictos armados, una de las m\u00e1s generalizadas y m\u00e1s silenciadas violaciones a los derechos humanos en situaciones de guerra. El significado del fallo de la Corte de Justicia de Canad\u00e1 proviene del hecho que es la primera vez en la historia legal de ese pa\u00eds que se admite juzgar a una empresa canadiense por su conducta en otros pa\u00edses. Con esto se lanza un fuerte mensaje para impedir que empresas extractivas transnacionales canadienses violen los derechos humanos en Guatemala y otros pa\u00edses.<\/p>\n<p>Los procesos legales aqu\u00ed expuestos a\u00fan no han concluido. Son muchos los obst\u00e1culos y retos que las mujeres enfrentan en el camino que emprendieron para alcanzar justicia. En primer lugar se halla el contexto de violencia y conflictividad agraria en la regi\u00f3n donde viven. Adem\u00e1s, las mujeres de Sepur Zarco se sienten permanentemente amenazadas por el hecho de que conviven en las mismas comunidades con varios de los perpetradores de la violencia sexual que vivieron. Por su parte, las mujeres de Lote Ocho est\u00e1n siendo sometidas a enormes presiones y chantajes por parte de la Compa\u00f1\u00eda Guatemalteca del N\u00edquel con el fin de que retiren la demanda legal en Canad\u00e1.<\/p>\n<p>No obstante, lo avanzado hasta ahora por estos grupos de mujeres, renueva las esperanzas de que es posible organizarse y construir alianzas para romper el silencio y luchar para poner fin a la impunidad por violaci\u00f3n sexual y otros graves cr\u00edmenes cometidos contra las mujeres y sus comunidades. En el largo plazo lo que se busca es construir una sociedad justa, con respeto a los derechos humanos y sin violencias de ning\u00fan tipo.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda:<\/strong><\/p>\n<p>Casa\u00fas Arz\u00fa, Marta Elena (2008). Genocidio, \u00bfla m\u00e1xima expresi\u00f3n de racismo en Guatemala? Guatemala: F&amp;G editores.<\/p>\n<p>Comisi\u00f3n de Esclarecimiento Hist\u00f3rico 5\u2013CEH\u2013 (1998). Memoria del Silencio, Las violaciones de los derechos humanos y los hechos de violencia. Tomo III, Guatemala.<\/p>\n<p>M\u00e9ndez, Luz (2012). No me quiero morir sin alcanzar justicia. Esclavitud sexual durante el conflicto armado en Guatemala. Programa de las Am\u00e9ricas. <a href=\"https:\/\/www.americas.org\/es\/archives\/8127\">https:\/\/www.americas.org\/es\/archives\/8127<\/a><\/p>\n<p>Instituto Nacional de Estad\u00edstica \u2013INE (2002). XI Censo Nacional de Poblaci\u00f3n y VI de Habitaci\u00f3n. Guatemala.<\/p>\n<p>Instituto Nacional de Estad\u00edstica \u2013INE (2004). IV Censo Nacional Agropecuario, Tomo I. Guatemala.<\/p>\n<p><strong>Sobre la autora<\/strong><\/p>\n<p>Luz M\u00e9ndez Guti\u00e9rrez es investigadora y activista social, cuyo trabajo se enfoca en la erradicaci\u00f3n de la violencia contra las mujeres y la plena participaci\u00f3n de las mujeres en procesos de justicia y paz. Tiene una maestr\u00eda en administraci\u00f3n p\u00fablica y especializaci\u00f3n en estudios de g\u00e9nero. Actualmente coordina el proyecto de investigaci\u00f3n Acceso a la justicia para mujeres ind\u00edgenas y campesinas en Colombia y Guatemala, una iniciativa colaborativa entre el Equipo de Estudios Comunitarios y Acci\u00f3n Psicosocial \u2013ECAP\u2013, en Guatemala, as\u00ed como la Universidad Javeriana y el Instituto de Estudios Regionales de la Universidad de Antioquia, en Colombia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Comisi\u00f3n de Esclarecimiento Hist\u00f3rico, revel\u00f3 que en el conflicto armado la violaci\u00f3n sexual fue una pr\u00e1ctica generalizada y sistem\u00e1tica realizada por agentes del Estado en el marco de la estrategia contrainsurgente, llegando a constituirse en una verdadera arma de terror.<\/p>\n","protected":false},"author":308,"featured_media":11054,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-11052","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11052","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/308"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11052"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11052\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11054"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11052"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11052"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11052"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=11052"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}