{"id":11237,"date":"2013-12-15T19:25:18","date_gmt":"2013-12-16T00:25:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=11237"},"modified":"2014-01-25T22:44:57","modified_gmt":"2014-01-26T03:44:57","slug":"colombia-una-sociedad-cansada-de-guerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/colombia-una-sociedad-cansada-de-guerra\/","title":{"rendered":"Colombia: Una sociedad cansada de guerra"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/delegados-FARC-conversaciones-Habana-marzo_PREIMA20130330_0043_40.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-11239\" alt=\"delegados-FARC-conversaciones-Habana-marzo_PREIMA20130330_0043_40\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/delegados-FARC-conversaciones-Habana-marzo_PREIMA20130330_0043_40-300x204.jpg\" width=\"300\" height=\"204\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/delegados-FARC-conversaciones-Habana-marzo_PREIMA20130330_0043_40-300x204.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/delegados-FARC-conversaciones-Habana-marzo_PREIMA20130330_0043_40.jpg 473w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Los acuerdos de paz est\u00e1n siendo boicoteados por la ultraderecha, pese a que las FARC y el gobierno de Santos siguen avanzando hacia el fin del conflicto. Pero la principal fuerza que empuja hacia la paz son los cambios que se producen en una sociedad cansada de guerra.<\/p>\n<p>Se palpa clima electoral. Se habla de candidaturas y presidenciables, de la reelecci\u00f3n del presidente Juan Manuel Santos; se habla de La Habana, de los acuerdos firmados y de los pendientes, se comenta que al fin la paz se perfila en el horizonte. En marzo se elige nuevo Congreso y en mayo es el turno de la Presidencia.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s importante es que en La Habana decidieron no precipitar los acuerdos de paz antes de las elecciones por razones de tiempo, pero es evidente que un segundo mandato de Santos permitir\u00eda abrochar todo.<\/p>\n<p>Se habla, y mucho, de la reciente resoluci\u00f3n del Procurador General de la Rep\u00fablica que destituy\u00f3 e inhabilit\u00f3 por 15 a\u00f1os al alcalde de Bogot\u00e1, el progresista Gustavo Petro. Hasta ahora fue el mayor golpe a los acuerdos de paz que vienen tejiendo trabajosamente, desde hace un a\u00f1o, el gobierno y las FARC. Sin embargo, la sociedad ya no est\u00e1 dispuesta a tolerar autoritarismos.<\/p>\n<p>S\u00edntoma de la nueva etapa que atraviesa el pa\u00eds, 2013 fue el a\u00f1o de la protesta social, que involucr\u00f3 un amplio abanico de actores: desde campesinos y agricultores hasta trabajadores de la salud y docentes. Como si el comienzo de las negociaciones de paz hubiera sido, tambi\u00e9n, el inicio del descongelamiento de una atrincherada y temerosa sociedad, luego de seis d\u00e9cadas de conflicto armado.<\/p>\n<p>En noviembre se sucedieron dos hechos que modifican el escenario: se acord\u00f3 el segundo punto en las negociaciones de La Habana sobre la participaci\u00f3n pol\u00edtica y el presidente Juan Manuel Santos decidi\u00f3 postularse a la reelecci\u00f3n, para la cual parte como favorito indiscutido pese a que es improbable que lo consiga en la primera vuelta. Como tel\u00f3n de fondo, grandes manifestaciones en todo el pa\u00eds en protesta por la violencia hacia las mujeres.<\/p>\n<p>Colombia ostenta cifras muy elevadas de violencia machista, y no s\u00f3lo a causa del conflicto armado. Cada d\u00eda son abusadas 245 mujeres, 26 mil quedaron embarazadas a causa de violaci\u00f3n entre 2011 y 2009 y hay casi dos millones de desplazadas, el 30 por ciento dej\u00f3 sus hogares por violencia sexual y el 25 por ciento volvi\u00f3 a sufrir abuso en los lugares de refugio. Cientos de miles est\u00e1n saliendo a las calles, sin miedo, apuntando responsables.<\/p>\n<p><b>Los acuerdos de paz<\/b><\/p>\n<p>El primer acuerdo fue sobre la tierra. El segundo, que acaba de firmarse, fue sobre participaci\u00f3n pol\u00edtica que para los observadores era el m\u00e1s complejo. El 6 de noviembre las FARC y el gobierno libraron un comunicado en el que aseguran que llegaron a consenso en tres temas: derechos\u00a0 y garant\u00edas para el ejercicio de la oposici\u00f3n pol\u00edtica, \u201cy en particular para los nuevos movimientos que surjan luego de la firma del Acuerdo Final\u201d.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, acordaron mecanismos nuevos de participaci\u00f3n ciudadana, \u201cincluidos los de participaci\u00f3n directa en los diferentes niveles y en los diversos temas\u201d; y medidas efectivas para promover la participaci\u00f3n pol\u00edtica en todos los niveles, en particular de \u201cla poblaci\u00f3n m\u00e1s vulnerable\u201d, en igualdad de condiciones y con garant\u00edas de seguridad.<\/p>\n<p>Puede decirse que se trata de palabras bonitas que se las llevar\u00e1 el pragmatismo pol\u00edtico. Es posible. Sin embargo, nunca las partes hab\u00edan llegado tan lejos. El acuerdo avanza lentamente, paso a paso, y va delineando lo que define como una \u201capertura pol\u00edtica\u201d al final del proceso.<\/p>\n<p>Establece la formaci\u00f3n de Consejos para la Reconciliaci\u00f3n y la Convivencia de car\u00e1cter territorial y, quiz\u00e1 un punto clave, Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz, para \u201cpromover la integraci\u00f3n territorial y la inclusi\u00f3n pol\u00edtica de zonas especialmente afectadas por el conflicto y el abandono, de manera que durante un per\u00edodo de transici\u00f3n estas poblaciones tengan una representaci\u00f3n especial en la C\u00e1mara de Representantes\u201d.<\/p>\n<p>En opini\u00f3n de la analista Juanita Le\u00f3n, el punto decisivo es la idea de democracia directa que introduce el acuerdo. Frente a la figura de la representaci\u00f3n defendida por el gobierno, las FARC propusieron que se concediera garant\u00edas la participaci\u00f3n de movimientos sociales como los de estudiantes, ind\u00edgenas y campesinos<a title=\"\" href=\"#_edn1\">[1]<\/a><\/p>\n<p>Pero son las circunscripciones especiales las que pueden darle representaci\u00f3n parlamentaria a las FARC. Se trata de once zonas que durante un tiempo determinado podr\u00e1n postular a sus representantes que ser\u00edan votados s\u00f3lo por los ciudadanos de esas regiones. \u201cEste acuerdo\u201d, sostiene la directora de <i>La Silla Vac\u00eda<\/i>, \u201ces muy significativo pues puede modificar desde \u201cabajo\u201d el mismo sistema electoral ya que la participaci\u00f3n de la gente ser\u00eda mucho m\u00e1s directa en asuntos de planeaci\u00f3n, de veedur\u00eda y de quienes llegan al Congreso\u201d.<\/p>\n<p>Ciertas zonas especialmente conflictivas, como el Catatumbo en frontera con Venezuela, donde hubo un potente movimiento campesino meses atr\u00e1s, y el Cauca en el sur, donde se asienta el movimiento ind\u00edgena nasa, podr\u00edan formar parte de esas circunscripciones adem\u00e1s de las Zonas de Reserva Campesina.<\/p>\n<p>En paralelo, el grupo armado habr\u00eda aceptado la \u201cdejaci\u00f3n de las armas\u201d, un t\u00f3pico m\u00e1s que delicado toda vez que algunos jefes en armas afirmaron en su momento que no se ver\u00eda la foto de ellos entregando las armas. Sin embargo, si los acuerdos de paz le garantizan una consistente representaci\u00f3n parlamentaria a las FARC, por decreto o por la v\u00eda de las circunscripciones especiales, adem\u00e1s de una inserci\u00f3n institucional en las regiones donde tienen mayor presencia, el abandono de las armas podr\u00eda estar justificado ante sus bases campesinas.<\/p>\n<p>Al haber acordado el segundo punto, clave desde todo punto de vista, el gobierno se coloca en mejor situaci\u00f3n, lo que le permiti\u00f3 a Santos anunciar su postulaci\u00f3n para la reelecci\u00f3n. Las FARC tambi\u00e9n ganan, al conseguir introducir cambios significativos que \u201cgarantizan la participaci\u00f3n pol\u00edtica de sus bases sociales\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p><b>Hacia el fin del conflicto<\/b><\/p>\n<p>El pr\u00f3ximo punto a negociar ser\u00e1 sobre la sustituci\u00f3n de los cultivos il\u00edcitos por cultivos legales. Santos llev\u00f3 el tema a su encuentro con Barack Obama el 3 de diciembre en Washington. El presidente estadounidense apoy\u00f3 sin fisuras el proceso de paz y Santos confes\u00f3 durante una conferencia en la Universidad de Miami, un d\u00eda antes, que propuso este tema en la reuni\u00f3n \u201cporque las FARC siempre han dicho que esencialmente no son traficantes de drogas y han utilizado el narcotr\u00e1fico s\u00f3lo como una forma de financiaci\u00f3n para la guerra pol\u00edtica, y que de llegarse a un acuerdo no seguir\u00edan traficando\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p>Desde la izquierda, el periodista Alfredo Molano sostiene que el Estado debe financiar el tr\u00e1nsito de unos cultivos a otros, \u201cporque no s\u00f3lo no impidi\u00f3, sino que facilit\u00f3, el cambio de caf\u00e9, ma\u00edz, arroz, por marihuana, coca y amapola. Hay que buscar el origen de la tragedia, que tanta sangre ha costado, en la constante burla de la reforma agraria\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p>Recuerda que no por casualidad el Pacto de Chicoral coincidi\u00f3 con el inicio de los cultivos de marihuana. En 1972 se realiz\u00f3 una reuni\u00f3n entre liberales, conservadores y latifundistas ganaderos, arroceros y bananeros en el departamento de Tolima, citada por el presidente conservador Misael Pastrana.<\/p>\n<p>El objetivo era detener al nuevo movimiento campesino agrupado en la Asociaci\u00f3n Nacional de Usuarios Campesinos, impulsada desde 1968 por el entonces presidente Carlos Lleras Restrepo, que buscaba facilitar el acceso de los campesinos a la tierra, como forma de frenar el descontento rural y aislar a las guerrillas.<\/p>\n<p>Molano se\u00f1ala que el Pacto de Chicoral fue una contrareforma agraria por la cual los grandes hacendados pudieron reprimir por la fuerza, con el amparo del Estado, el intento de los campesinos de invadir sus tierras.<\/p>\n<p>A diferencia de sus vecinos, en Colombia nunca se realiz\u00f3 una reforma agraria. La hubo en Per\u00fa y en Ecuador de la mano de los gobiernos militares \u00a0motivados por pujantes movimientos campesino-ind\u00edgenas. Dos grandes reformas agrarias se realizaron en M\u00e9xico y Bolivia impulsadas por sendas revoluciones nacionales. Incluso en Argentina y Brasil, en la d\u00e9cada de 1930, el centro de la econom\u00eda pas\u00f3 de los terratenientes a la industria, con lo que se facilit\u00f3 la modernizaci\u00f3n del sector agropecuario.<\/p>\n<p>Pero en Colombia la hegemon\u00eda de una reaccionaria y nunca derrotada oligarqu\u00eda terrateniente empuj\u00f3 a los campesinos, en particular a los de las zonas de colonizaci\u00f3n, a defenderse con las armas.<\/p>\n<p>Desmontar esta historia no ser\u00e1 sencillo. Como se\u00f1ala el director del Centro de Investigaci\u00f3n y Educaci\u00f3n Popular, Luis Guillermo Guerrero. Se\u00f1ala que si bien la paz debe hacerse a nivel nacional, es imprescindible construirla \u201cdesde los territorios y regiones que han vivido de manera severa el conflicto armado\u201d; o sea, debe hacerse carne en \u201clas veredas campesinas, los resguardos ind\u00edgenas, los territorios de los consejos comunitarios negros, la zonas agroindustriales y minero-energ\u00e9ticas y los cascos urbanos m\u00e1s impactados por el conflicto urbano\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn5\">[5]<\/a>.<\/p>\n<p>Es en ese sentido que Molano apunta un doble problema: desmontar la econom\u00eda de la coca que se ha vuelto dominante en la regi\u00f3n Pac\u00edfico, y sustenta la guerra, y en paralelo, reformular las pol\u00edticas minera y agropecuaria, lo que se termina estrellando con el TLC. Por eso, \u201cel gobierno debe aceptar que no puede arreglar las cosas sin sacrificar algo, que, bien vistas las cosas, no es mucho\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn6\">[6]<\/a>.<\/p>\n<p>Es cierto. Pero para amplios sectores del empresariado, sobre todo el m\u00e1s tradicional ligado a la tierra, lo que \u201cno es mucho\u201d en opini\u00f3n de la sociedad, para ellos es demasiado.<\/p>\n<p>Un buen ejemplo es la inasistencia de los gremios empresariales al \u201cForo Nacional sobre la soluci\u00f3n al problema de las drogas il\u00edcitas\u201d, realizado del 24 al 26 de setiembre en Bogot\u00e1, en el marco de las negociaciones gobierno- FARC. Llegaron m\u00e1s de mil representantes de organizaciones sociales, no gubernamentales y acad\u00e9micas de todo el pa\u00eds<a title=\"\" href=\"#_edn7\">[7]<\/a>.<\/p>\n<p>Ni las entidades financieras ni los ganaderos asistieron a un foro organizado por la ONU, aunque s\u00ed lo hicieron los industriales agrupados en la Asociaci\u00f3n Nacional de Empresarios. La Sociedad de Agricultores de Colombia manifest\u00f3 su desacuerdo por la mediaci\u00f3n del organismo internacional cuando el paro agrario de agosto y setiembre, y su portavoz asegur\u00f3 que \u201cesos paros son organizados por las FARC\u201d<a title=\"\" href=\"#_edn8\">[8]<\/a>.<\/p>\n<p>Es evidente que una parte nada despreciable del empresariado sigue anclada en la l\u00f3gica de la guerra, de ah\u00ed su apoyo al ex presidente \u00c1lvaro Uribe, quien no puede candidatearse pero cuyo presidenciable, Oscar Iv\u00e1n Zuluaga, adelant\u00f3 que en caso de triunfar suspender\u00e1 las negociaciones de paz. \u201cNos oponemos a que el presidente Santos negocie con las farc las leyes agropecuarias\u201d, tuite\u00f3 Uribe apenas conocer la postulaci\u00f3n de su ex ministro de Defensa<a title=\"\" href=\"#_edn9\">[9]<\/a>.<\/p>\n<p><b>Una sociedad m\u00e1s aut\u00f3noma <\/b><\/p>\n<p>La paz ser\u00e1 posible porque en la sociedad colombiana se han producido cambios importantes, por lo menos en tres niveles: las clases dominantes, las guerrillas y los movimientos populares. Tres actores que viven en un pa\u00eds mayoritariamente urbano y ya no rural, de clases medias alfabetizadas y donde el campesinado es minoritario.<\/p>\n<p>Un pa\u00eds de 50 millones de habitantes, con un pib per c\u00e1pita de 8.000 d\u00f3lares, que ingres\u00f3 15 mil millones de inversi\u00f3n extranjera directa en 2012, m\u00e1s que M\u00e9xico y Argentina, y cuyos grupos empresariales invirtieron en el exterior 8.000 millones de d\u00f3lares.<\/p>\n<p>Uno de los mayores cambios se registra entre los empresarios. Sectores tradicionales como el caf\u00e9 y la ganader\u00eda ya no juegan un papel significativo. Los cuatro principales grupos econ\u00f3micos est\u00e1n vinculados a las finanzas y las manufacturas industriales.<\/p>\n<p>El grupo Santo Domingo tiene su origen en la industria cervecera Bavaria en la d\u00e9cada de 1970, con una posici\u00f3n dominante en el pa\u00eds, se expandi\u00f3 a otros pa\u00edses latinoamericanos y tambi\u00e9n a \u00c1frica del Sur. El grupo se hizo fuerte en el sector financiero y de seguros (Bancoquia, Colseguros), en el transporte a\u00e9reo (Avianca) y en las telecomunicaciones (Caracol, Celumovil, El Espectador).<\/p>\n<p>El grupo de Luis Carlos Sarmiento se inici\u00f3 en el sector de la construcci\u00f3n pero se consolid\u00f3 a trav\u00e9s del Grupo Aval como el grupo econ\u00f3mico m\u00e1s importante del pa\u00eds con los bancos de Bogot\u00e1, Occidente y Popular, adem\u00e1s de corporaciones de ahorro y vivienda. Participa en telecomunicaciones, seguros y mercado de valores.<\/p>\n<p>Forbes lo ubica en el puesto 64 entre los millonarios del mundo y el m\u00e1s rico de Colombia con un patrimonio de 14 mil millones de d\u00f3lares. Pero Bloomberg lo coloc\u00f3 como el cuarto banquero m\u00e1s rico del planeta<a title=\"\" href=\"#_edn10\">[10]<\/a>.<\/p>\n<p>El grupo Ardilla Lulle se inici\u00f3 tambi\u00e9n en las gaseosas y la cerveza pero luego se expandi\u00f3 hacia los textiles, la comunicaci\u00f3n y la industria azucarera. El Grupo Empresarial Antioque\u00f1o se desarroll\u00f3 en el sector financiero, de seguros, construcci\u00f3n, cementos, alimentos y comercio, controlando Cementos Argos que con 11 mil empleados es el cuarto mayor productor de cemento en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, se trata de grupos complejos, diversificados, capaces de competir a escala global y con creciente presencia en la regi\u00f3n. Su riqueza no la obtienen del robo a campesinos pobres en remotas \u00e1reas rurales. Sus negocios est\u00e1n en las ciudades, vinculados a las clases medias y a los trabajadores. La guerra no los afecta directamente, como sucede con los terratenientes. Apoyan el proyecto de paz de Santos, pero tambi\u00e9n el TLC, por lo que apoyan la miner\u00eda y los hidrocarburos.<\/p>\n<p>Por el lado de la guerrilla, las cosas tambi\u00e9n han cambiado. La ofensiva de las fuerzas armadas le provoc\u00f3 a las FARC fuertes p\u00e9rdidas que hicieron inviable su modelo de guerra, volviendo imposible su proyecto de toma del poder luego de cercar la capital.<\/p>\n<p>No est\u00e1n derrotadas, pero \u201cno han vuelto a tener la iniciativa en la guerra; han tenido que correr sus l\u00edneas a zonas m\u00e1s marginales; hacen una guerra meramente defensiva apoyada en buena medida en la implantaci\u00f3n de minas antipersona y expertos tiradores; han tenido importantes vol\u00famenes de deserci\u00f3n; en algunas regiones han perdido su relaci\u00f3n con la poblaci\u00f3n civil; padecen aislamiento internacional y un relativo repudio de la opini\u00f3n p\u00fablica\u201d, seg\u00fan un ensayo del investigador Mario Aguilera<a title=\"\" href=\"#_edn11\">[11]<\/a>.<\/p>\n<p>Lo que el analista detecta es un viraje que ha vuelto a las FARC \u201cm\u00e1s pol\u00edticas que militaristas\u201d y, por lo tanto, m\u00e1s preocupadas por \u201cinfluir en organizaciones sociales, mayores intentos de penetrar en las periferias urbanas y en las protestas y conflictos sociales\u201d, y m\u00e1s dedicadas a trabajar en el Movimiento Bolivariano y en el Partido Comunista Clandestino (PC3).<\/p>\n<p>Aguilera apunta que era la l\u00ednea que hab\u00eda trazado Alfonso Cano antes de morir, y que ahora defiende Timole\u00f3n Jim\u00e9nez (Timochenko), comandante del Estado Mayor de las FARC. En una carta de diciembre de 2011 el comandante asegura que siempre pensaron el acceso al poder \u201ccomo una cuesti\u00f3n de multitudes en agitaci\u00f3n y movimiento\u201d, una idea asimilable a las insurrecciones urbanas que colocar\u00edan la cuesti\u00f3n militar en un plano secundario.<\/p>\n<p>Es probable que sea un viraje influido por \u201cla p\u00e9rdida de sus acumulados estrat\u00e9gicos y de gran parte de su piso operacional\u201d, como sugiere Aguilera. Pero tambi\u00e9n es probable que hayan renunciado al modelo revoluci\u00f3n que llevaron adelante desde la d\u00e9cada de 1960.<\/p>\n<p>El tercer actor es el movimiento popular, que ya ha dado muestras de vitalidad a lo largo de 2013. Se percibe en la gente com\u00fan organizada en movimientos una autoestima y potencia renovadas. Un buen ejemplo es lo sucedido durante la Cumbre Nacional Mujeres y Paz, realizada en Bogot\u00e1 entre el 23 y 25 de octubre.<\/p>\n<p>Esther Polo Zabala relat\u00f3 c\u00f3mo un grupo de mujeres de una vereda del departamento de C\u00f3rdoba, donde Uribe es el mayor terrateniente, enfrentaron a los paramilitares de Don Berna, quien secuestraba muchachos para la guerra y chicas para la prostituci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201cCuando el comandante paramilitar &#8216;pata de palo&#8217; decidi\u00f3 quitarnos nuestros hijos, mi mam\u00e1 y yo convocamos a todas las mam\u00e1s y hermanas de los j\u00f3venes reclutados y marchamos al campamento donde estaban los muchachos y solo nos devolvimos cuando su captor nos los entreg\u00f3.<\/p>\n<p>-Qui\u00e9nes son ustedes, nos cuestion\u00f3.<\/p>\n<p>Nosotras respondimos:<\/p>\n<p>-Somos madres, abuelas, hermanas, hijas, familiares y amigas de los muchachos que usted, abusivamente, secuestr\u00f3 de los colegios, parques y casas.<\/p>\n<p>Inicialmente nos trat\u00f3 de locas, pero despu\u00e9s de varias horas de resistencia pac\u00edfica, entonando cantos y arengando que las mujeres de C\u00f3rdoba no par\u00edamos hijos para la guerra, termin\u00f3 entreg\u00e1ndolos\u201d.<\/p>\n<p>Esta conciencia y esta autoestima ya no son patrimonio de militantes de organizaciones vanguardistas, sino de amplios sectores de la nueva sociedad colombiana que est\u00e1 cansada de guerra.<\/p>\n<div><br clear=\"all\" \/><\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref1\">[1]<\/a> <i>La Silla Vac\u00eda<\/i>, 6 de noviembre de 2013<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref2\">[2]<\/a> <i>La Silla Vac\u00eda<\/i>, 6 de noviembre de 2013<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref3\">[3]<\/a> <i>El Espectador<\/i>, 2 de diciembre de 2013<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref4\">[4]<\/a> <i>El Espectador<\/i>, 30 de noviembre de 2013<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref5\">[5]<\/a> <i>Cien D\u00edas<\/i> N\u00b0 80, noviembre 2013<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref6\">[6]<\/a> <i>El Espectador<\/i>, 30 de noviembre de 2013<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref7\">[7]<\/a> <i>Le Monde Diplomatique<\/i>, noviembre 2013<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref8\">[8]<\/a> <i>Desdeabajo<\/i>, 20 de octubre de 201<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref9\">[9]<\/a> <i>La Opini\u00f3n<\/i>, 24 de noviembre de 2013<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref10\">[10]<\/a> <i>El Colombiano<\/i>, 23 de enero de 2013<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref11\">[11]<\/a> <i>An\u00e1lisis Pol\u00edtico<\/i>, enero 2013<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los acuerdos de paz est\u00e1n siendo boicoteados por la ultraderecha, pese a que las FARC y el gobierno de Santos siguen avanzando hacia el fin del conflicto. 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