{"id":11410,"date":"2014-02-06T18:06:20","date_gmt":"2014-02-06T23:06:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=11410"},"modified":"2014-02-08T15:15:07","modified_gmt":"2014-02-08T20:15:07","slug":"a-veinte-anos-del-tratado-que-disparo-las-violencias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/a-veinte-anos-del-tratado-que-disparo-las-violencias\/","title":{"rendered":"A veinte a\u00f1os del Tratado que dispar\u00f3 las violencias"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Portada-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-11413\" alt=\"Portada-1\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Portada-1.jpg\" width=\"250\" height=\"167\" \/><\/a>No es lo mismo el campo mexicano antes del\u00a0Tratado \u00a0de Libre Comercio de Am\u00e9rica del Norte que veinte a\u00f1os despu\u00e9s. Si el campo est\u00e1 en llamas, no se debe s\u00f3lo a \u201cmalos\u201d es decir a los c\u00e1rteles de la droga, a los grupos de sicarios y matones. Porque\u00a0 la violencia criminal ni es la \u00fanica, ni fue el factor que dispar\u00f3 la crisis humanitaria que viven amplias zonas rurales del pa\u00eds. La dr\u00e1stica transformaci\u00f3n de las pol\u00edticas p\u00fablicas hacia el sector agropecuario, inducida por los programas de ajuste estructural y la apertura comercial, cuya joya de la corona es el\u00a0Tratado \u00a0de Libre Comercio de Am\u00e9rica del Norte (TLCAN),\u00a0 generaron las condiciones para el surgimiento de m\u00faltiples formas de violencia en el agro mexicano.<\/p>\n<p>Los\u00a0 gobiernos federales a partir de 1983 impusieron toda una serie de pol\u00edticas de ajuste econ\u00f3mico, como la expulsi\u00f3n de todos los productores de temporal del sistema de cr\u00e9dito rural. Los precios de los energ\u00e9ticos se empezaron a disparar: en 1993 un litro de gasolina costaba 1.36 pesos, actualmente m\u00e1s de doce pesos. La energ\u00eda el\u00e9ctrica para riego agr\u00edcola se dispar\u00f3 de 14 centavos el kilowatt\/hora a 1.15 pesos. Lo que producen los campesinos empez\u00f3 a bajar de precio, pues se acab\u00f3 con los precios de garant\u00eda. Se crearon nuevos subsidios como el PROCAMPO, pero se concentran en los grandes productores.<\/p>\n<p>Y, a pesar de las m\u00faltiples advertencias de las organizaciones campesinas y de muchos investigadores, se firm\u00f3 el TLCAN, cuando los productores mexicanos de granos b\u00e1sicos, sobre todo campesinos y agricultores medios, no pueden competir ni en t\u00e9rminos de condiciones agroclim\u00e1ticas, ni de subsidios, ni de tecnolog\u00eda, ni de apoyos gubernamentales con la agricultura m\u00e1s poderosa del mundo.<\/p>\n<p>Al no poder competir con la agricultura norteamericana en condiciones de apertura comercial, centenas de miles de unidades campesinas se sumieron en la quiebra. As\u00ed, se dispar\u00f3 la emigraci\u00f3n del campo hacia las ciudades o los Estados Unidos. Seg\u00fan la Secretar\u00eda del Trabajo desde 1994 han dejado el campo un mill\u00f3n 780 mil personas. Y la Sedesol reconoce que cada d\u00eda salen del medio rural un promedio de 600 campesinos.\u00a0Las comunidades rurales se van quedando sin hombres j\u00f3venes, convirti\u00e9ndose en poblaciones de mujeres, ni\u00f1os y adultos mayores; se vaci\u00f3 la vida comunitaria; se acabaron muchas agrupaciones en los pueblos. Esta es una violencia, sorda, pero real.<\/p>\n<p>Con insumos caros y precios bajos para las cosechas, muchos productores tuvieron que intensificar la perforaci\u00f3n de pozos para riego, a abusar de los agroqu\u00edmicos o incluso emplear semillas transg\u00e9nicas para elevar su producci\u00f3n. Empezaron a emplear tecnolog\u00edas que ejercen una enorme violencia sobre el medio ambiente: suelos, corrientes de agua, bosques, pastos, etc.<\/p>\n<p>A resultas de ello, el desastre ambiental en el campo ha crecido, con ineludibles y costosos impactos en las ciudades y para el desarrollo econ\u00f3mico nacional. De los 196 millones de hect\u00e1reas con que cuenta M\u00e9xico, 64 por ciento est\u00e1n degradadas, principalmente por erosi\u00f3n h\u00eddrica y e\u00f3lica. Anualmente se pierde la utilidad agr\u00edcola de unas 10 mil hect\u00e1reas en las mejores tierras irrigadas, por causa de la acumulaci\u00f3n de sales. Ello acumula ya una superficie de 425 mil hect\u00e1reas que han dejado de ser \u00fatiles para la producci\u00f3n agr\u00edcola intensiva.<\/p>\n<p>Se han sobreexplotado los mantos acu\u00edferos, se han devastado los bosques que generan el agua de las principales corrientes en M\u00e9xico. Ante la urgencia de abatir costos para poder competir contra los productos importados, se sobreexplota a quien no puede protestar: los recursos naturales. As\u00ed, la violencia ambiental es otro de los sobreproductos del\u00a0Tratado \u00a0y de las pol\u00edticas de ajuste.<\/p>\n<p>Luego de 20 a\u00f1os de la imposici\u00f3n del TLCAN, la agricultura mexicana se ha polarizado mucho m\u00e1s. El subsidio del Procampo que debiera orientarse a dinamizar a los campesinos pobres y medios a producir m\u00e1s y mejores alimentos, es acaparado por los grandes agricultores. El 10% m\u00e1s rico de los productores concentra el 45% de este subsidio, el 80% del programa \u201cingreso objetivo\u201d de SAGARPA, y el 60% de los subsidios para la energ\u00eda y el agua.\u00a0 Todo esto ha llevado a una mayor depauperaci\u00f3n de las familias rurales:\u00a0En octubre de 2011 el Consejo Nacional de Evaluaci\u00f3n de la Pol\u00edtica de Desarrollo Social declar\u00f3 que el 55.7 % de la poblaci\u00f3n, 63 millones de personas, padece inseguridad alimentaria, de estos 28 millones padecen pobreza por hambre y de ellos 20 millones viven en \u00e1reas rurales. Esta enorme desigualdad es el n\u00facleo duro de la violencia social que hoy cunde en nuestro campo.<\/p>\n<p>En este campo en proceso de devastaci\u00f3n el crimen organizado comienza a penetrar con gran fuerza en el medio rural durante los a\u00f1os noventa. Se ocupan los vac\u00edos que deja el Estado al retirarse como financiador, comprador, inversionista, regulador, promotor de la econom\u00eda rural. Los capos se establecen en las poblaciones rurales de diversas formas. Compran propiedades de quienes est\u00e1n en quiebra para inyectarles recursos y blanquear dinero, agrandan ranchos, tecnifican explotaciones, perforan pozos, mejoran razas de ganado, plantan huertos, construyen infraestructura productiva.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo eso, ante la retirada de la banca paraestatal y comercial de las actividades agropecuarias, se convierte en financiadores y prestamistas. Tambi\u00e9n comienzan a hacerla de comercializadores. No necesitan cr\u00e9ditos de av\u00edo de una banca taca\u00f1a y especuladora: ellos mismos financian la compra de cosechas, el almacenamiento y la distribuci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta fue una penetraci\u00f3n silenciosa que poco a poco fue evolucionando a la situaci\u00f3n actual. Ya apoderado de buena parte de la econom\u00eda rural, el crimen organizado se apodera de otros aspectos de la vida del campo: explota ilegalmente los recursos naturales, como es el caso de los bosques en Michoac\u00e1n y Chihuahua. Diversifica sus exacciones m\u00e1s all\u00e1 de la venta de estupefacientes&#8211;roba maquinaria y equipo, despoja de la n\u00f3mina a quienes contratan trabajadores agr\u00edcolas, extorsiona a productores y comerciantes, pide una parte de la venta de las cosechas.<\/p>\n<p>Se hace del control territorial de vastas zonas rurales, de manera informal y formal. Controla alcaldes, ocupa las direcciones de seguridad p\u00fablica de los municipios, cobra cuotas y derechos de paso, etc. etc. Para adue\u00f1arse de los territorios ha sembrado previamente el terror mediante ejecuciones, mutilaciones, secuestros, incendios. Aplica castigos ejemplares a quienes se atrevan a desafiarlo, sobre todo si lo hacen de manera organizada como las polic\u00edas comunitarias. Coopta, compra o de plano se colude con los diversos cuerpos polic\u00edacos, el Ej\u00e9rcito y la Marina. Se conforma as\u00ed en el medio rural de muchos estados de la Rep\u00fablica una aut\u00e9ntica \u201csocietas sceleris\u201d, es decir, una sociedad de crimen en donde las familias campesinas viven como una poblaci\u00f3n sometida por un ej\u00e9rcito de ocupaci\u00f3n,\u00a0 con su ciudadan\u00eda minimizada, si no es que anulada.<\/p>\n<p>El campo mexicano est\u00e1 padeciendo la m\u00e1s terrible crisis de violencia desde el t\u00e9rmino de la Revoluci\u00f3n de 1910, pero a diferencia de aquella violencia revolucionaria, generadora de algo nuevo, la violencia promovida por los neoliberales con los programas de ajuste y el TLCAN, no ha generado sino m\u00e1s y muy diversas violencias, al destruir las formas productivas, de asociaci\u00f3n, de vida comunitaria, de distribuci\u00f3n de la riqueza, de relaci\u00f3n con el medio ambiente que hab\u00eda subsistido hasta antes de que ellos llegaron, y facilitar la implantaci\u00f3n de los c\u00e1rteles de la droga y el crimen organizado precisamente ah\u00ed donde el Estado fall\u00f3.<\/p>\n<p><em><strong>V\u00edctor M. Quintana S. <\/strong>es asesor al Frente Democr\u00e1tico Campesino de Chihuahua, profesor-investigador en la\u00a0 Universidad Aut\u00f3noma de Ciudad Ju\u00e1rez. Es colaborador con el Programa de las Am\u00e9ricas.<br \/>\n<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si el campo est\u00e1 en llamas, no se debe s\u00f3lo a \u201cmalos\u201d. La dr\u00e1stica transformaci\u00f3n de las pol\u00edticas p\u00fablicas hacia el sector agropecuario, inducida por los programas de ajuste estructural y la apertura comercial, cuya joya de la corona es el Tratado  de Libre Comercio de Am\u00e9rica del Norte (TLCAN),  generaron las condiciones para el surgimiento de m\u00faltiples formas de violencia en el agro mexicano.<\/p>\n","protected":false},"author":281,"featured_media":11413,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4884,4914,4913],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-11410","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-democracia","category-paz-y-seguridad","category-soberania-alimentaria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11410","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/281"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11410"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11410\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11413"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11410"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11410"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11410"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=11410"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}