{"id":1187,"date":"2002-06-25T00:00:00","date_gmt":"2002-06-25T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=1187"},"modified":"2012-07-16T13:30:44","modified_gmt":"2012-07-16T18:30:44","slug":"1672","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/1672\/","title":{"rendered":"Los movimientos sociales en El Caribe"},"content":{"rendered":"<p>[ versi\u00f3n<br \/>\nPDF para impresi\u00f3n ]<br \/>\nAccion Ciudadana<br \/>\nen las Americas<br \/>\nLos movimientos sociales en El Caribe<br \/>\nPedro Franco |<br \/>\n10 de julio de 2002<br \/>\nNota del editor: Este articulo originalmente apareci\u00f3 en el<br \/>\nsitio web ALAI-Am\u00e9rica Latina en Movimiento ( www.alainet.org )<br \/>\ny aparece aqu\u00ed por cortes\u00eda de la misma.<\/p>\n<p>En el despunte del tercer milenio, el tema de los movimientos sociales ha mantenido y recobrado gran inter\u00e9s en Am\u00e9rica Latina, el Caribe y el mundo, pese a la llamada crisis de paradigmas suscitada bajo los augurios de un supuesto fin de la historia y de las ideolog\u00edas.<\/p>\n<p>Los m\u00e1s trascendentes acontecimientos que siguieron a la postguerra<br \/>\n(1945) legitimaron la afirmaci\u00f3n de los movimientos sociales como<br \/>\nnuevos sujetos del acontecer pol\u00edtico-social. La lucha por la completa<br \/>\ndescolonizaci\u00f3n y la liberaci\u00f3n nacional entr\u00f3 en<br \/>\nauge incontenible, mientras la emancipaci\u00f3n y los derechos de la<br \/>\nmujer, contra la segregaci\u00f3n racial, por los derechos civiles,<br \/>\nlaborales y por la tierra encontraron unos nuevos par\u00e1metros de<br \/>\nredimensi\u00f3n.<br \/>\nHacia una comprensi\u00f3n del Caribe<br \/>\nDesde fuera de nuestra zona geogr\u00e1fica, generalmente cuando se<br \/>\nhabla del Caribe se obvia que somos un gran n\u00famero de islas, de<br \/>\nlas cuales algunos pa\u00edses son independientes mientras otros son<br \/>\ntodav\u00eda posesiones coloniales. Y es que se ignoran muchas cosas<br \/>\nsobre nuestra tierra, en virtud de las fronteras que nos han mantenido<br \/>\nseparados a nosotros mismos y las que nos distancian de los dem\u00e1s<br \/>\npa\u00edses.<br \/>\nEsta situaci\u00f3n ha sido aprovechada por las potencias coloniales<br \/>\ny neocoloniales para mantener su dominaci\u00f3n, lo que se expresa<br \/>\nen las formas en que se producen los procesos auton\u00f3micos, a casi<br \/>\n200 a\u00f1os de la revoluci\u00f3n haitiana: a inicios y mediados<br \/>\ndel siglo XIX Hait\u00ed y Rep\u00fablica Dominicana conquistan su<br \/>\nindependencia, Puerto Rico lo intenta en Lares y junto con \u00e9l Cuba,<br \/>\npero, m\u00e1s afortunada, espera hasta la despedida de ese siglo para<br \/>\nculminar exitoso este proceso que deshace las ataduras de la opresi\u00f3n<br \/>\nnacional en 1959.<br \/>\nEl ejemplo de Hait\u00ed lleva a Francia a reformular su pol\u00edtica<br \/>\ncolonial en el Caribe al extremo que hasta el presente ha impedido que<br \/>\nlos movimientos emancipadores se coronen con la victoria.<br \/>\nInglaterra, por su parte, ha jugado con la llamada Comunidad de Naciones,<br \/>\nconforme a la cual unos 12 pa\u00edses se han declarado independientes,<br \/>\npero reconocen a la Reina Isabel II como jefa de dicha comunidad, mientras<br \/>\notros permanecen con su viejo estatus colonial.<br \/>\nHolanda mantiene una presencia colonial cada vez m\u00e1s buscando<br \/>\nel acercamiento a la visi\u00f3n inglesa, aunque limitada a una supuesta<br \/>\nautonom\u00eda, como sucede actualmente con Aruba, a la cual han querido<br \/>\nseparar de sus islas hermanas de Curazao y Bonaire que en conjunto conforman<br \/>\nuna naci\u00f3n que lucha por recuperar su dignidad, su idioma (el papiamentu)<br \/>\ne identidad nacional, en la lucha resuelta y creciente en pro de la independencia<br \/>\ntotal.<br \/>\nSolo en este contexto se pueden analizar los movimientos sociales que<br \/>\nen el presente se desarrollan en el Caribe, donde la lucha por la independencia<br \/>\ny la soberan\u00eda se mancomuna con las demandas econ\u00f3micas,<br \/>\nsociales y culturales de los pueblos.<br \/>\nAlgunas precisiones<br \/>\n1. Varias islas son todav\u00eda posesiones coloniales. Ello pone en<br \/>\nel tapete la vigencia de la lucha pol\u00edtica por la independencia<br \/>\ny la autodeterminaci\u00f3n de las naciones caribe\u00f1as, esfuerzo<br \/>\nque, como lo ha demostrado la lucha de Vieques y la Telef\u00f3nica<br \/>\nen Puerto Rico, debe ser abordado desde una perspectiva de movimiento<br \/>\npol\u00edtico-social. Es decir, la lucha econ\u00f3mico-social o reivindicativa,<br \/>\nsi se desarrolla consecuentemente, no puede estar desvinculada de la lucha<br \/>\npol\u00edtica por la autodeterminaci\u00f3n nacional.<br \/>\n2. La problem\u00e1tica de la deuda externa, la continuidad de ese<br \/>\nendeudamiento y c\u00f3mo limita la situaci\u00f3n de la soberan\u00eda<br \/>\nde las naciones, en el marco del esquema neoliberal, se convierte en una<br \/>\nbandera del movimiento pol\u00edtico avanzado y del movimiento social,<br \/>\nparticularmente en los pa\u00edses &#8220;independientes&#8221;.<br \/>\n3. Uno de los movimientos m\u00e1s extendido en el Caribe es el ambientalista,<br \/>\nel cual tiene varias vertientes. Las costas sufren todo tipo de contaminaci\u00f3n,<br \/>\nmientras las aguas del Caribe son un zafac\u00f3n sin fondo de los desechos<br \/>\nde todas clases y puente para el tr\u00e1nsito de basuras y residuos,<br \/>\nincluyendo material at\u00f3mico, lo que coloca la situaci\u00f3n<br \/>\ny el movimiento ambiental en lugares prioritarios. Es necesario tomar<br \/>\nen cuenta tambi\u00e9n las catastr\u00f3ficas consecuencias que para<br \/>\nlas islas representa el efecto invernadero y la gran deuda social y ecol\u00f3gica<br \/>\nacumulada por las potencias imperialistas en la regi\u00f3n.<br \/>\n4. La situaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n urbana, las deficiencias<br \/>\ndel sistema urbano en cumplir su rol de organizar la vida urbana y resolver<br \/>\na favor de los pobladores, situaci\u00f3n de los servicios, la profundizaci\u00f3n<br \/>\nde la pobreza que en los pa\u00edses, particularmente en Hait\u00ed<br \/>\ny en la Rep\u00fablica Dominicana, pone en el escenario los movimientos<br \/>\nsociales urbanos.<br \/>\n5. La no realizaci\u00f3n de una reforma agraria y la persistencia<br \/>\nde una importante poblaci\u00f3n rural subraya la importancia del movimiento<br \/>\ncampesino.<br \/>\n6. El movimiento sindical, muy maleado por las pol\u00edticas estatales<br \/>\ny del empresariado, ha descuidado su rol en toda la regi\u00f3n, pero<br \/>\ntodav\u00eda persiste su espacio natural. Particularmente en los pa\u00edses<br \/>\ncoloniales el movimiento sindical acusa un car\u00e1cter progresista<br \/>\ne independentista, como se puede observar en Puerto Rico, Martinica, Curazao,<br \/>\nentre otros.<br \/>\n7. Es necesario rese\u00f1ar la importancia del movimiento juvenil<br \/>\nen el Caribe, especialmente del movimiento estudiantil, del cual no solamente<br \/>\nsurgieron los principales l\u00edderes de avanzada, sino que como tal<br \/>\nha protagonizado important\u00edsimos movimientos. En la lucha actual<br \/>\npor la independencia de Puerto Rico encontramos a la juventud estudiantil<br \/>\ndesempe\u00f1ando un papel protag\u00f3nico, habiendo sido muchos<br \/>\nde ellos encarcelados y expulsados de la universidad por escenificar acciones<br \/>\nde desobediencia civil. La mujer caribe\u00f1a ha jugado, igualmente,<br \/>\nun rol muy importante en las luchas libertarias, especialmente en la Rep\u00fablica<br \/>\nDominicana, desde la lucha independentista (1844) hasta la lucha contra<br \/>\nla intervenci\u00f3n norteamericana de 1965, en Puerto Rico, Nicaragua,<br \/>\nEl Salvador y otros pa\u00edses.<\/p>\n<p>Los movimientos sociales<br \/>\nAl igual que en otras regiones, en el Caribe nos encontramos con movimientos<br \/>\nsociales clasistas y policlasistas; pol\u00edticos y reivindicativos;<br \/>\nsectoriales y territoriales (locales, regionales, nacionales, rurales<br \/>\ny urbanos).<br \/>\nComo hemos visto, en el Caribe desde hace m\u00e1s de 500 a\u00f1os<br \/>\nse ha venido sosteniendo una lucha y resistencia tit\u00e1nicas contra<br \/>\nla opresi\u00f3n social y pol\u00edtica. La comunicaci\u00f3n interna<br \/>\nfue obstaculizada conforme los intereses de las potencias coloniales,<br \/>\nestableciendo unas fronteras a veces imperceptibles pero que efectivamente<br \/>\nnos han separado impidiendo nuestra acci\u00f3n conjunta.<br \/>\nLas luchas protagonizadas por los movimientos sociales de hoy tienen<br \/>\nsu referencia en la resistencia del pasado, &#8220;como el fruto en la<br \/>\nflor&#8221;.<br \/>\nExisten muchos ejemplos solidarios: Juan Pablo Duarte, organizador de<br \/>\nla lucha independentista dominicana busc\u00f3 solidaridad en Curazao<br \/>\ny Saint Thomas. Patriotas puertorrique\u00f1os, cubanos y dominicanos<br \/>\nlucharon por constituir la Confederaci\u00f3n Antillana, bas\u00e1ndose<br \/>\nen el ejemplo legendario que encabezaron Bol\u00edvar y San Mart\u00edn.<br \/>\nBetances, Hostos, Luper\u00f3n y Mart\u00ed sobresalen en estos empe\u00f1os<br \/>\nlibertarios caribe\u00f1os, continuados desde el istmo por la tit\u00e1nica<br \/>\nlucha de Sandino y Farabundo Mart\u00ed. El Caribe nunca ha dejado de<br \/>\nluchar.<br \/>\nLos movimientos sociales contempor\u00e1neos en el Caribe, al inicio<br \/>\ndel tercer milenio, no olvidan ni relegan las banderas pendientes de las<br \/>\nluchas pasadas pero llenan su accionar de porvenir.<br \/>\nEn la Rep\u00fablica Dominicana, tras el ajusticiamiento del tirano<br \/>\nRafael L. Trujillo en 1961 la lucha pol\u00edtica y social encuentra<br \/>\nun importante espacio, en virtud de los largos a\u00f1os carentes de<br \/>\ntodo tipo de libertades. Se escribieron epopeyas de luchas pol\u00edticas,<br \/>\ndesde las guerrillas hasta las de resistencia a la intervenci\u00f3n<br \/>\nnorteamericana, como tambi\u00e9n las luchas sociales protagonizadas<br \/>\npor los trabajadores y la juventud urbana, fundamentalmente.<br \/>\nMovimientos en los a\u00f1os 80 y 90<br \/>\nLos efectos de las pol\u00edticas neoliberales implementadas desde<br \/>\ninicios de los a\u00f1os 80 bajo el patrocinio de los EE.UU. y los pa\u00edses<br \/>\nindustrializados se sintieron inmediatamente en los pa\u00edses caribe\u00f1os,<br \/>\nespecialmente en Rep\u00fablica Dominicana, en Hait\u00ed y otras<br \/>\nislas. El endeudamiento del Caribe lleg\u00f3 en los 80 al 5% del de<br \/>\nAm\u00e9rica Latina. Importantes acontecimientos pol\u00edticos se<br \/>\nproducen en Hait\u00ed donde las masas enfrentan y hacen huir a los<br \/>\nDuvalier; Grenada es intervenida por los Yanquis; Cuba sigue resistiendo<br \/>\nal imperialismo, mientras Puerto Rico sigue su tit\u00e1nica lucha en<br \/>\npro de la independencia, al igual que otras islas y territorios bajo la<br \/>\nopresi\u00f3n imperiales de Inglaterra, Francia y Holanda.<br \/>\nLos ajustes econ\u00f3micos y el peso de la deuda externa pasaron a<br \/>\njugar un papel clave. Profundizaron la pobreza y la marginalidad en una<br \/>\nsituaci\u00f3n donde la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n hab\u00eda<br \/>\nsido empujada a concentrarse en las ciudades.<br \/>\nEn estas circunstancias emergen todopoderosos los movimientos sociales<br \/>\nurbanos, lo que se evidencia con los movimientos en Hait\u00ed, Jamaica,<br \/>\nRep\u00fablica Dominicana (1983-84), Venezuela (1989), los cuales trascienden<br \/>\nlas demandas del movimiento reivindicativo precedente (sindical y campesino)<br \/>\nde corte netamente economicista, y adquiere una connotaci\u00f3n de<br \/>\ncorte pol\u00edtica y antiimperialista, en ocasiones.<br \/>\nMovimientos contempor\u00e1neos<br \/>\nEn el presente vivimos en el Caribe inmersos en un c\u00famulo de problemas,<br \/>\ny \u00e9stos a su vez dan pie a una gran variedad de movimientos. En<br \/>\nlos 60 y 70 los movimientos sociales, como ya hemos visto, fueron fundamentalmente<br \/>\nde corte pol\u00edtico. Desde los 80 hasta la contemporaneidad que nos<br \/>\nimpone el tercer milenio tenemos que afirmar que la lucha de los movimientos<br \/>\nsociales en nuestros pa\u00edses caribe\u00f1os, sin desconocer las<br \/>\nluchas laborales y sociales, en lo fundamental ha sido una lucha pol\u00edtica<br \/>\npor la independencia y la autodeterminaci\u00f3n, en virtud de ser pisoteados<br \/>\nen nuestra dignidad por el imperialismo yanqui y el neocolonialismo de<br \/>\nlas viejas potencias europeas.<br \/>\nVista esta particularidad en la historicidad, es preciso analizar el<br \/>\nmarco en que accionan los movimientos sociales de hoy.<br \/>\nLas pol\u00edticas neoliberales impuestas en nuestros pa\u00edses,<br \/>\nlos modelos de econom\u00edas de servicios que pr\u00e1cticamente<br \/>\nobligan a descartar la posibilidad de desarrollo industrial aut\u00f3nomo,<br \/>\nadhiriendo nuevos hilos de la dependencia a trav\u00e9s del turismo<br \/>\ny las zonas francas.<br \/>\nEn este teatro neocolonial de la dominaci\u00f3n debe analizarse el<br \/>\npapel que juega la pol\u00edtica de libre comercio, la cual procura<br \/>\nderrumbar las fronteras y permitir el libre acceso de los productos extranjeros,<br \/>\nconforme a la visi\u00f3n de proclamar en el 2005 la llamada \u00c1rea<br \/>\nde Libre Comercio de las Am\u00e9ricas (ALCA).<br \/>\nLa pol\u00edtica de los bloques comerciales representa una nueva redistribuci\u00f3n<br \/>\ndel mundo entre las potencias colonialistas: Asia para Jap\u00f3n, mientras<br \/>\nEE.UU y la Uni\u00f3n Europea luchan por repartirse a nuestro continente.<br \/>\nEs ah\u00ed donde se explica la creaci\u00f3n del Tratado de Libre<br \/>\nComercio de Am\u00e9rica del Norte (TLCAN ), el Mercado Com\u00fan<br \/>\nCentroamericano, el MERCOSUR y los afanes por imponer esta l\u00f3gica<br \/>\nal CARICOM, mientras se avanzan otros niveles de coordinaci\u00f3n,<br \/>\nque reintroducen la l\u00f3gica imperial de la &#8220;coordinaci\u00f3n&#8221;<br \/>\nde planes militares.<br \/>\nNo obstante todos los niveles de integraci\u00f3n desde arriba, subsiste<br \/>\nla misma situaci\u00f3n de desconocimiento del derecho a la autodeterminaci\u00f3n<br \/>\nde las naciones por las potencias, la polarizaci\u00f3n, la explotaci\u00f3n,<br \/>\nla opresi\u00f3n y las desigualdades sociales que conllevan a la profundizaci\u00f3n<br \/>\nde la pobreza, mientras que el libre tr\u00e1nsito de las personas en<br \/>\nel Caribe es obstaculizado por las mismas potencias que promueven la globalizaci\u00f3n<br \/>\ncomo un supuesto estadio donde se verifique el tr\u00e1nsito &#8220;sin<br \/>\nnecesidad de fronteras nacionales&#8221;, tr\u00e1nsito concebido de<br \/>\nnorte a sur y reducido a las mercanc\u00edas .<\/p>\n<p>Los movimientos dominicanos<br \/>\nQueremos terminar estas l\u00edneas, significando que los movimientos<br \/>\nsociales tienen una historia en Rep\u00fablica Dominicana. Inicialmente<br \/>\nmotorizado por el movimiento sindical el cual, en sus inicios en los a\u00f1os<br \/>\n40 y en los 60, estuvo alejado de las orientaciones economicistas, en<br \/>\nsu n\u00facleo m\u00e1s combativo, fue capaz de mancomunar lo pol\u00edtico<br \/>\ny lo econ\u00f3mico.<br \/>\nPara comprender el desarrollo de los movimientos sociales dominicanos<br \/>\nes preciso tener presente una serie de situaciones, como son las siguientes:<br \/>\nEl surgimiento de las primeras organizaciones clasistas durante y en oposici\u00f3n<br \/>\nal r\u00e9gimen de Trujillo, la multiplicidad de \u00e9stas al ser<br \/>\najusticiado el s\u00e1trapa (1961); la intervenci\u00f3n yanqui (1965)<br \/>\ny la activa participaci\u00f3n de las masas en esa guerra patria; la<br \/>\norganizaci\u00f3n de los Comandos Constitucionalistas; la resistencia<br \/>\norganizada a la dictadura de los 12 a\u00f1os de Joaqu\u00edn Balaguer<br \/>\n(1966 a 1978); el papel jugado por los Clubes Culturales, las organizaciones<br \/>\nestudiantiles, los Comit\u00e9s de Amas de Casa y el movimiento sindical<br \/>\ny gremial; la articulaci\u00f3n del movimiento campesino, as\u00ed<br \/>\ncomo los cambios en la orientaci\u00f3n de estos \u00faltimos, que<br \/>\nse produce a partir de 1978 con el arribo del PRD al gobierno; la multidivisi\u00f3n<br \/>\nque se registra; la nueva modalidad en la orientaci\u00f3n econ\u00f3mica,<br \/>\nque se produce introduciendo una econom\u00eda de servicios donde el<br \/>\nsector financiero desplaza a los sectores que sustentaron el anterior<br \/>\nmodelo basado en la sustituci\u00f3n importaciones, con lo cual se sientan<br \/>\nlas bases para la implementaci\u00f3n del neoliberalismo.<br \/>\nEs as\u00ed como, desde 1983, los pobladores de las ciudades de Rep\u00fablica<br \/>\nDominicana pasan a constituirse en el sujeto popular de mayor presencia,<br \/>\ndesplazando al protagonismo que anteriormente tuvieron los movimientos<br \/>\nobrero y campesino, cuyas bases fueron severamente estremecidas en lo<br \/>\nestructural y \u00e9tico-moral, demostr\u00e1ndose sus debilidades<br \/>\npara resistir el modelo pol\u00edtico neoliberal.<br \/>\nAlgunos datos nos muestran c\u00f3mo se produce esta emergencia del<br \/>\nmovimiento de los pobladores dominicanos. En el per\u00edodo 1982 a<br \/>\n1983, el 72 por ciento de las luchas que fueron desarrolladas eran protagonizadas<br \/>\npor obreros y campesinos, mientras que ya en 1987 el 68 por ciento de<br \/>\nlas mismas pasaron a ser desarrolladas por los pobladores de las ciudades,<br \/>\nseg\u00fan estudios realizados por el Centro de Estudios de la Educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los movimientos urbanos no constituyen un fen\u00f3meno extra\u00f1o<br \/>\nAl observar la emergencia de los pobladores urbanos en Rep\u00fablica<br \/>\nDominicana cometer\u00edamos un grave error si no observamos que \u00e9ste<br \/>\nno es un fen\u00f3meno particular, sino que se verifica en toda nuestra<br \/>\nAm\u00e9rica Latina en la misma medida en que la mayor\u00eda de la<br \/>\npoblaci\u00f3n se ha ido concentrando en las ciudades, a tales niveles<br \/>\nque el sistema urbano no es capaz de cumplir su rol de facilitar la vida<br \/>\ny los servicios urbanos, lo que da pie a la denominada crisis urbana y<br \/>\na la participaci\u00f3n de los movimientos sociales urbanos.<br \/>\nEsto se agrava en Am\u00e9rica Latina y el Caribe en virtud de que,<br \/>\ncomo resultado de las pol\u00edticas neoliberales, se ha agravado la<br \/>\nsituaci\u00f3n para los sectores populares, al extremo que m\u00e1s<br \/>\nde 200 millones de personas viven en la pobreza, 20 millones carecen absolutamente<br \/>\nde vivienda, mientras predomina la urbanizaci\u00f3n informal, seg\u00fan<br \/>\nlos propios organismos del sistema.<br \/>\nLos gobiernos siguen endeudando a los pa\u00edses, pagando unos altos<br \/>\nservicios por concepto de la deuda, adhiri\u00e9ndose a un proceso de<br \/>\n&#8220;integraci\u00f3n&#8221; imperial impuesto por la OMC, y en nuestro<br \/>\ncaso particular tratando de crear un \u00c1rea de Libre Comercio de<br \/>\nlas Am\u00e9ricas (ALCA), que terminar\u00e1 anexando totalmente a<br \/>\nlos pa\u00edses a EE.UU., para lo cual, ya de manera anticipada, se<br \/>\nest\u00e1 planteando tambi\u00e9n la sustituci\u00f3n de las monedas<br \/>\nnacionales por la norteamericana, lo que conducir\u00e1 ma\u00f1ana,<br \/>\nseguramente, al cambio de las banderas de los pa\u00edses por la de<br \/>\nlas estrellas del T\u00edo Sam, logrando por la rendici\u00f3n y el<br \/>\ncansancio de muchos latinoamericanos y caribe\u00f1os lo que no fue<br \/>\nposible lograr por medio de la guerra.<br \/>\nPero los movimientos sociales, al igual que los que luchan desde los<br \/>\nterritorios y posesiones coloniales como Puerto Rico, Curazao, Bonaire,<br \/>\nAruba, Martinica, Guadalupe y tantas m\u00e1s, contin\u00faan la lucha<br \/>\nheroica, no solo por las reivindicaciones cotidianas, sino tambi\u00e9n<br \/>\npor la soberan\u00eda, la autodeterminaci\u00f3n de los pueblos y<br \/>\nnaciones, contra el neocolonialismo y el neoliberalismo ubicados al servicio<br \/>\nde las causas antipopulares en el presente.<\/p>\n<p>El porvenir de nuestros pueblos<br \/>\nLos movimientos sociales contempor\u00e1neos se\u00f1alan un lugar<br \/>\npara cada actor dentro del campo popular. Junto a los movimientos sociales<br \/>\nurbanos encontramos espacio al reposicionamiento del movimiento sindical<br \/>\nclasista, campesino, ind\u00edgena, estudiantil, feminista, ecologista,<br \/>\ntrabajadores de la cultura, ciudadanos, municipalistas, de liberaci\u00f3n<br \/>\nnacional, lo que permite percibir en perspectiva verdaderos movimientos<br \/>\npol\u00edtico-sociales capaces de mancomunar las luchas inmediatas econ\u00f3mico-<br \/>\nsociales con las tareas de abrir espacios de participaci\u00f3n pol\u00edtica<br \/>\nalternativa, en perspectiva de cristalizar las aspiraciones de contribuir<br \/>\na edificar una sociedad verdaderamente humana, de justicia y participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El porvenir caribe\u00f1o y latinoamericano se prefigura con la participaci\u00f3n<br \/>\ndecisiva de las mayor\u00edas excluidas de la toma de decisiones en<br \/>\nel ejercicio del poder pol\u00edtico, exclusi\u00f3n que se extiende<br \/>\nen lo social y nacional.<br \/>\nEstos espacios van siendo conquistados d\u00eda a d\u00eda por los<br \/>\nmovimientos sociales, am\u00e9n de sus errores y limitaciones, de los<br \/>\nflujos y reflujos de la acci\u00f3n cotidiana, y de los retrocesos que<br \/>\nnos ense\u00f1an los procesos hist\u00f3ricos.<br \/>\nPedro Franco es dirigente del Consejo de Unidad Popular de Rep\u00fablica<br \/>\nDominicana, organizaci\u00f3n integrante del Frente Continental de Organizaciones<br \/>\nComunales. Este articulo originalmente apareci\u00f3 en el sitio web<br \/>\nALAI-Am\u00e9rica Latina en Movimiento ( www.alainet.org )<br \/>\ny aparece aqu\u00ed por cortes\u00eda de la misma.<\/p>\n<p>Suscr\u00edbase a nuestra<br \/>\nlista electr\u00f3nica para recibir anuncios por email que le avisan<br \/>\ncuando nuevos art\u00edculos, comentarios e informes pol\u00edticos<br \/>\nu otros materiales aparecen en el sitio web del Programa de las Am\u00e9ricas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>We want your Feedback . Tell us what you think of this article. Your comments may be published in our CrossBorder UPDATER or UPDATER Transfronterizo .<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Publicado por el Programa<br \/>\nde las Am\u00e9ricas del Interhemispheric Resource Center (IRC).<br \/>\nCita recomendada:<br \/>\nPedro Franco, &#8220;Los movimientos sociales en El Caribe,&#8221; Programa<br \/>\nde las Am\u00e9ricas del IRC, (Silver City, NM: Interhemispheric Resource<br \/>\nCenter, 10 de julio de 2002). Originalmente publicado por ALAI-Am\u00e9rica<br \/>\nLatina en Movimiento ( www.alainet.org ).<br \/>\nLocaci\u00f3n en<br \/>\nel Internet de este articulo:<br \/>\nURL: http:\/\/www.americaspolicy.org\/citizen-action\/focus\/020710caribe.html<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[ versi\u00f3n PDF para impresi\u00f3n ] Accion Ciudadana en las Americas Los movimientos sociales en El Caribe Pedro Franco | 10 de julio de 2002 Nota del editor: Este articulo originalmente apareci\u00f3 en el sitio web ALAI-Am\u00e9rica Latina en Movimiento ( www.alainet.org ) y aparece aqu\u00ed por cortes\u00eda de la misma. En el despunte del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":106,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4884],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-1187","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-democracia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1187","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/106"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1187"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1187\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1187"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1187"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1187"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=1187"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}