{"id":12393,"date":"2014-06-24T11:09:28","date_gmt":"2014-06-24T16:09:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=12393"},"modified":"2014-08-05T19:53:36","modified_gmt":"2014-08-06T00:53:36","slug":"mineria-y-posconflicto-en-colombia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/mineria-y-posconflicto-en-colombia\/","title":{"rendered":"Miner\u00eda y posconflicto en Colombia"},"content":{"rendered":"<p><em><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/retroexcavadora.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-12398\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/retroexcavadora-300x225.jpg\" alt=\"retroexcavadora\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/retroexcavadora-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/retroexcavadora.jpg 474w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Un encuentro en Popay\u00e1n, capital del departamento del Cauca, fue la excusa para conocer una realidad compleja y violenta. La guerra entre militares, paramilitares, guerrillas y narcos se entrelaza con un extractivismo salvaje, que tiene en la miner\u00eda ilegal su peor expresi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>Paredes blanqu\u00edsimas sobre calles empedradas. Aceras estrechas y portales majestuosas, cincelados con motivos diferentes para distinguir familias y abolengos. Amplios y soleados patios, con sus fuentes cercadas de malvones, orqu\u00eddeas y helechos. La ciudad colonial est\u00e1 salpicada de santuarios, ermitas e iglesias, tan blancas como austeras, como no queriendo aparentar la excesiva riqueza.<\/p>\n<p>Popay\u00e1n duerme la siesta. El tiempo parece detenido en esta ciudad de 250 mil habitantes, tradicionalista, olig\u00e1rquica, orgullosa de su pasado. Alguna vez estuvo rodeada de latifundios que fueron desapareciendo a medida que los indios los recuperaron. Nasas, misak y coconucos, organizados en el Consejo Regional Ind\u00edgena del Cauca (CRIC), desmontaron los latifundios en tierras que les hab\u00edan arrebatado a sus tatarabuelos.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de la uniformidad de las fachadas, el Cauca es el departamento m\u00e1s diverso del pa\u00eds: la mitad son indios y negros, a partes iguales; un cuarto, o m\u00e1s, mestizos. La zona monta\u00f1osa es ind\u00edgena. La costa del Pac\u00edfico es afro. Sin embargo, en la Universidad del Cauca no hab\u00eda sino estudiantes blancos, hasta que las autoridades abrieron cupos para las \u201cminor\u00edas\u201d: cien afros y 400 ind\u00edgenas en 14.000 estudiantes es todo lo que consiguieron.<\/p>\n<p><strong>Tramas y Mingas<\/strong><\/p>\n<p>Del 9 al 11 de junio la Universidad del Cauca organiz\u00f3 la segunda edici\u00f3n del encuentro <em>Tramas y Mingas<\/em>, ordenado en torno a cuatro ejes: vida y resistencia; econom\u00eda y comunidad; poder y autonom\u00eda; educaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n. El espacio lo llenaron \u201csabedores\u201d y \u201csabedoras\u201d de comunidades ind\u00edgenas, afros y campesinas, que entrelazaron sus experiencias compartiendo sus modos de resistir y crear nuevas formas de vida.<\/p>\n<p>Por la <em>minga<\/em> (trabajo colectivo) desfilaron las palabras de mujeres como Concepci\u00f3n Matabanchoy, que lleva casi cuatro d\u00e9cadas en una experiencia campesina en La Cocha, en el sure\u00f1o Pasto, donde las mujeres son las m\u00e1s activas. \u201cEl primer paso fue valorarnos a nosotras mismas\u201d dijo, mientras explicaba c\u00f3mo trabajan la tierra de forma sostenible, mientras los ni\u00f1os aprenden los ecosistemas jugando y los varones son presionados para superar el machismo.<\/p>\n<p>Habl\u00f3 de cinco necesidades, bien diferentes a las \u201cnecesidades b\u00e1sicas\u201d que define el Banco Mundial para implementar sus pol\u00edticas hacia los pobres: necesidad de afecto, de capacitaci\u00f3n, de entendimiento, de creatividad y de trascendencia, en referencia al relevo generacional que deben afrontar todos los movimientos. La Asociaci\u00f3n para el Desarrollo Campesino recuper\u00f3 el bosque desde que decidi\u00f3 que la madera no es mercanc\u00eda sino protecci\u00f3n del suelo, y recuperaron 49 variedades de papas.<\/p>\n<p>Melba Patricia Arias del Comit\u00e9 de Mujeres de Inz\u00e1, explic\u00f3 que las campesinas crearon 35 grupos de autoayuda econ\u00f3mica de 20 personas cada uno, que funcionan como cajas de ahorro veredales. El fondo social de las 700 mujeres permite prestar con bajo inter\u00e9s a las socias y lo consideran un modo de \u201chacerle una peque\u00f1a brecha al capitalismo\u201d.<\/p>\n<p>Ever Castro y Socorro Andrade no necesitaron explicar lo que hace la escuela Vueltas del Patico, en el resguardo Purac\u00e9, porque fueron los propios ni\u00f1os los que nos mostraron c\u00f3mo la curr\u00edcula escolar se organiza en torno a una huerta org\u00e1nica, en la que participan maestros, padres y alumnos. Adem\u00e1s de la huerta org\u00e1nica, erradicaron la comida chatarra y montaron una \u201cguarder\u00eda bi\u00f3tica\u201d que se rige por el lema \u201caprender en movimiento\u201d.<\/p>\n<p>Los chicos eligen un Cabildo Escolar, igual que los ind\u00edgenas, y llegaron al encuentro con sus bastones de mando. \u201cEso libera el liderazgo que cada uno llevamos dentro, les permite asumir responsabilidades y aprender conviviendo\u201d, explic\u00f3 Ever Castro. Defendi\u00f3 la idea de que \u201cquien no hace soberan\u00eda alimentaria no puede hablar de soberan\u00eda alimentaria\u201d, lo que pareci\u00f3 una buena forma de combatir a los t\u00e9cnicos que practican el doble discurso.<\/p>\n<p>Hubo mucho m\u00e1s, imposible de resumir. El <em>taita<\/em> Javier Calamb\u00e1s, misak de Guambia de 80 a\u00f1os, fundador del CRIC, reflexion\u00f3 sobre las diferencias entre los modos de organizarse de los sindicatos y de los pueblos indios. \u201cLos cabildos (autoridad ind\u00edgena) no caben en el movimiento campesino. No luchamos por la tierra sino por los r\u00edos, el agua, la vida\u201d.<\/p>\n<p>Mario L\u00f3pez, del resguardo coconuco y tambi\u00e9n fundador del CRIC, hizo una profunda reflexi\u00f3n sobre el trueque entre comunidades. \u201cLos de tierra fr\u00eda intercambian sus productos con los de tierra caliente, pero no les sirve el dinero para eso. Es lo que nosotros llamamos mercado\u201d. Un intercambio por fuera de la l\u00f3gica del capital. Dijo que \u201clos dineros que manda el gobierno producen divisiones cuando no se sabe para qu\u00e9 se reciben esos fondos\u201d.<\/p>\n<p>Hugo Blanco, quechua del Per\u00fa, destac\u00f3 la \u201c\u00e9tica ind\u00edgena originaria de la humanidad\u201d como camino para superar la crisis civilizatoria que atravesamos. Oscar Olivera, dirigente de la Guerra del Agua en Cochabamba (Bolivia), enfatiz\u00f3 en que los cambios vienen de abajo y que \u201cse trata de construir alternativas por fuera del Estado\u201d. Gracias a los indios, dijo, los obreros fabriles aprendimos \u201cla construcci\u00f3n colectiva de las decisiones y la reapropiaci\u00f3n social de lo p\u00fablico\u201d.<\/p>\n<p>Fue un encuentro en el que se destacaron las construcciones, en un departamento saturado de violencia y extractivismo salvaje. Se hablo de la \u201ceconom\u00eda propia\u201d, de los modos de producir y reproducir la vida en cada pueblo, en base a criterios propios. Una vez m\u00e1s constatamos que existen infinidad de emprendimientos para producir alimentos, casi todos promovidos por mujeres, que no distinguen entre producci\u00f3n y reproducci\u00f3n porque son dos facetas inseparables de la vida.<\/p>\n<p><strong>El terror de las retroexcavadoras<\/strong><\/p>\n<p>El 1 de mayo hubo un derrumbe en una mina ilegal en el Cauca. \u201cUn talud de tierra sepult\u00f3 por lo menos 23 personas en la mina de explotaci\u00f3n aur\u00edfera, cerca del municipio de Santander de Quilichao en el Cauca, en el suroeste del pa\u00eds\u201d, provocando la muerte de tres mineros[1].<\/p>\n<p>Seg\u00fan la Defensor\u00eda del Pueblo, en la zona no se pueden realizar controles por las amenazas de los grupos armados. Seg\u00fan el organismo, \u201cmiembros del sexto frente de las FARC que tiene presencia en esa zona, participan de esa actividad mediante el cobro de cuotas por el ingreso y operaci\u00f3n de las retroexcavadoras\u201d[2]. El ministro de Trabajo, Rafael Pardo, dijo que 5.000 ni\u00f1os trabajan en las minas, muchos de ellos usados para que exploren los delgados t\u00faneles por donde los adultos no caben.<\/p>\n<p>Apenas una semana antes, otro accidente en una mina de oro en el municipio de Buritic\u00e1, Antioquia, que \u201cdej\u00f3 al menos cuatro muertos y 81 heridos\u201d[3]. En Colombia hay 14 mil unidades de producci\u00f3n minera, de las cuales el 56% carece de licencia de explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En febrero, otro accidente minero con un saldo de cinco muertos y diez heridos en una mina de oro ubicada en el departamento de Nari\u00f1o, fronterizo con Ecuador[4]. El boom minero y la ilegalidad facilitan la proliferaci\u00f3n de explotaciones en p\u00e9simas condiciones de seguridad.<\/p>\n<p>En 2010 se encontraban en tr\u00e1mite unas 26 millones de hect\u00e1reas para la miner\u00eda, el 23% del territorio de Colombia. De las tres millones de hect\u00e1reas del departamento del Cauca, dos millones est\u00e1n comprometidas en el desarrollo minero-energ\u00e9tico, algo que inevitablemente va a afectar a la mayoritaria poblaci\u00f3n rural.<\/p>\n<p>En el departamento hay dos tipos de miner\u00eda. Por un lado, la artesanal, que la practican desde siempre ind\u00edgenas, afros y campesinos como forma de sobrevivencia, con tecnolog\u00edas manuales. Por otro, la miner\u00eda mediana, que utiliza retroexcavadoras, dragas y planchones, es informal e ilegal, y extrae sobre todo oro, plata y platino.<\/p>\n<p>Las excavadoras comenzaron a llegar en la d\u00e9cada de 1990 y est\u00e1n provocando un repliegue de la miner\u00eda artesanal, en gran medida expulsada por los actores armados y tambi\u00e9n porque con las excavadoras \u201cse destruy\u00f3 gran parte de las pendientes en los alrededores de los r\u00edos\u201d[5].<\/p>\n<p>En el Centro de Interacci\u00f3n del Macizo Colombiano (CIMA), convocaron una reuni\u00f3n para debatir el problema minero y convocar una Audiencia Minero-Energ\u00e9tica Regional en el mes de octubre[6]. Una gran ronda de treinta personas va desgranando los problemas zona por zona. Un integrante del Proceso Campesino de la Vega se\u00f1ala que \u201ctenemos alrededor de 40 millones de hect\u00e1reas en solicitud para miner\u00eda de un total de 114 millones de hect\u00e1reas que tiene el pa\u00eds\u201d.<\/p>\n<p>Una mujer afro del colectivo Cococauca, del municipio de Timbiqu\u00ed, sobre el Pac\u00edfico, detalla el modo de operar de la miner\u00eda: \u201cLas retroexcavadoras trabajan 22 horas al d\u00eda y en las dos horas de descanso los artesanales entran a la mina. Contaminan todas las fuentes de agua que son las bases de la vida en la regi\u00f3n. Ahora un minero artesanal gana seis millones de pesos a la semana (tres mil d\u00f3lares) y eso cambia los valores y consumos de la gente\u201d.<\/p>\n<p>Los due\u00f1os de las retroexcavadoras contratan a la poblaci\u00f3n de las veredas para que los ayuden a atravesar por los r\u00edos y los lugares m\u00e1s dif\u00edciles, lo que hacen a pulso ayudados por cuerdas. Pagan muy bien. \u201cSe dispar\u00f3 la prostituci\u00f3n y la deserci\u00f3n escolar\u201d, explica con tristeza.<\/p>\n<p>En la zona norte del Cauca, la poblaci\u00f3n est\u00e1 dividida y las comunidades ind\u00edgenas presentan actitudes opuestas. Algunos resguardos, como Caldono y Canoas, se pronunciaron contra la miner\u00eda, pero en otros como Tacuey\u00f3 y Las Delicias hace muchos a\u00f1os hay actividades mineras. \u201cDepende de la fuerza del cabildo\u201d, explica un joven nasa de la Asociaci\u00f3n de Cabildos del Norte del Cauca (ACIN).<\/p>\n<p>\u201cAlgunas comunidades se dedicaron a tapar con tierra los socavones, pero en otras son los j\u00f3venes los m\u00e1s empe\u00f1ados en trabajar en la mina\u201d. Con la miner\u00eda no s\u00f3lo se producen divisiones, sino que empieza la explotaci\u00f3n entre los propios ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>En el municipio de Buenos Aires, al norte del departamento, la relaci\u00f3n de la comunidad con la miner\u00eda ilegal es bien compleja. La poblaci\u00f3n es mayoritariamente negra, otra parte es ind\u00edgena, pero han perdido el control sobre la extracci\u00f3n, dominada por los paramilitares del Bloque Calima. \u201cLa gente vende su tierra o la echan por la fuerza\u201d, explica. \u201cExcavan pozos gigantes donde se meten cientos de personas\u201d.<\/p>\n<p>M\u00e1s de 10 mil hect\u00e1reas del municipio se encuentran concedidas a particulares y multinacionales. La tercera parte del municipio ha sido despojada a las comunidades. \u201cCuando fuimos a sacar los retroexcavadores casi nos damos machete entre los mismos comuneros\u201d, se\u00f1ala un nasa, destacando los problemas de alcoholismo que se registran en el entorno de las minas.<\/p>\n<p><strong>De la coca al oro<\/strong><\/p>\n<p>La miner\u00eda suele asentarse sobre los territorios \u00e9tnicos. Lo hace por la fuerza, subordinando o desplazando a las poblaciones que est\u00e1n asentadas desde hace siglos. Un modo muy similar al de los monocultivos.<\/p>\n<p>El informe de Coconauca[7], se\u00f1ala que en la regi\u00f3n del Pac\u00edfico \u201cel territorio colectivo de las comunidades negras ha sido afectado por el flagelo de la coca, el saqueo irracional de recursos naturales (forestal) y la miner\u00eda ilegal con la creciente crisis humanitaria por la baja producci\u00f3n alimentaria y el conflicto armado cuyas consecuencias se reflejan en la migraci\u00f3n y desplazamiento forzado\u201d[8].<\/p>\n<p>Agrega que el ministerio de Minas y Energ\u00eda ha expedido t\u00edtulos sobre los territorios \u00e9tnicos que tienen propiedad colectiva, a favor de empresas multinacionales y agentes locales. En los tres municipios de la costa del Cauca (Guapi Timbiqu\u00ed y Micay), hay casi 200 retroexcavadoras en una regi\u00f3n de apenas 70 mil habitantes.<\/p>\n<p>\u201cLos aparatos ingresan con la anuencia de las autoridades violando los derechos de las comunidades. La miner\u00eda est\u00e1 acompa\u00f1ada de se\u00f1alamientos, ruptura de las din\u00e1micas organizativas, amenazas, asesinatos, desplazamientos, enfrentamientos y cambios sociales (disputas familiares, mendicidad, prostituci\u00f3n, alcoholismo entre otros)\u201d[9].<\/p>\n<p>El C\u00f3digo Minero aprobado en 2001 tiene un efecto negativo para los mineros artesanales, que podr\u00edan frenar el despliegue de la miner\u00eda mecanizada. \u201cElimin\u00f3 las categor\u00edas de peque\u00f1a, mediana y gran miner\u00eda, a las que recogi\u00f3 en las llamadas Unidades Productivas Mineras en las que est\u00e1n en igualdad de condiciones el peque\u00f1o minero y el gran inversionista\u201d[10].<\/p>\n<p>En Colombia la miner\u00eda sigue una l\u00f3gica y un modo de operar muy similar al negocio de la coca y la coca\u00edna. Un informe de Indepaz (Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz), sostiene que \u201cla miner\u00eda ilegal no ha desplazado al narcotr\u00e1fico, por el contrario se sirve de ella para el lavado de sus activos y en algunos casos para ayudar en las finanzas de estos grupos\u201d[11].<\/p>\n<p>El informe de Indepaz asegura que en los departamentos de Cauca y Nari\u00f1o, son las FARC y grupos paramilitares como \u201cLos Urabe\u00f1os\u201d y \u201cLos Rastrojos\u201d, los que \u201ccontrolan actualmente la explotaci\u00f3n minera ilegal en la Costa Pac\u00edfico\u201d[12]. Las conclusiones del informe son tremendas y abren interrogantes sobre el futuro.<\/p>\n<p>\u201cEn zonas como Timbiqu\u00ed en el Cauca e Istmia en Choc\u00f3, la miner\u00eda ilegal es el alimento de los grupos armados al margen de la ley que protegen los corredores selv\u00e1ticos por los cuales se mueven los estupefacientes. La presencia de actores armados se justifica por parte de los mineros como un instrumento de prestar seguridad para evitar los atracos y extorsiones\u201d[13].<\/p>\n<p>La maquinaria pesada debe pasar por retenes donde debe pagar un peaje a los grupos armados. Los modos de operar son id\u00e9nticos a los que se conocen para la coca. Se paga un \u201cgramaje minero\u201d para autorizar la explotaci\u00f3n; los grupos armados negocian con los due\u00f1os de las retroexcavadoras para ingresar la maquinaria y tienen control sobre la cantidad de oro que se extrae para cobrar su porcentaje.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el trabajo mencionado, hay variaciones por regiones y por presencia de cada grupo armado en cuanto a los porcentajes que perciben los diversos actores. En todo caso hay coincidencia en el papel corruptor de la actividad minera ilegal, que genera una vasta red de complicidades muy dif\u00edciles de desmontar[14]. Los grandes afectados son los pueblos afros e ind\u00edgenas, los campesinos y las mujeres y ni\u00f1os que viven en los territorios que albergan oro y otras riquezas.<\/p>\n<p>Al parecer, los diferentes actores se van posicionando de cara a la posible finalizaci\u00f3n del conflicto armado. En las negociaciones de paz, las FARC han reconocido que en sus planes figura, respecto a la coca, \u201cponer fin a cualquier relaci\u00f3n que, en funci\u00f3n de la rebeli\u00f3n, se hubiese presentado con este fen\u00f3meno\u201d[15]. Algunos observadores, que prefieren el anonimato, creen que la miner\u00eda puede ser una estrategia de financiamiento alternativa para los grupos que hoy est\u00e1n en armas.<\/p>\n<p><em>Ra\u00fal Zibechi es analista internacional del semanario <\/em>Brecha de Montevideo<em>, docente e investigador sobre movimientos sociales en la Multiversidad Franciscana de Am\u00e9rica Latina, y asesor a varios grupos sociales. Escribe el<strong> Informe Zibechi<\/strong> cada mes para el <strong>Programa de las Am\u00e9ricas<\/strong> (<\/em><i>www.americas.org\/es<\/i><em>).<\/em><\/p>\n<p><strong>NOTAS:<\/strong><\/p>\n<p>[1] <em>BBC Mundo<\/em>, 1 de mayo de 2014.<\/p>\n<p>[2] <em>Noticias Caracol<\/em>, 1 de mayo de 2014.<\/p>\n<p>[3] <em>Prensa Libre<\/em>, 24 de abril de 2014.<\/p>\n<p>[4] <em>AFP<\/em>, 14 de febrero de 2014.<\/p>\n<p>[5] Indepaz, \u201cImpacto de la miner\u00eda de hecho en Colombia\u201d, Bogota, noviembre de 2012, p. 12.<\/p>\n<p>[6] El Macizco Colombiano es un conjunto monta\u00f1oso de los Andes en los departamentos de Cauca, Huila y Nari\u00f1o, donde nacen los grandes r\u00edos colombianos: el Magdalena y el Cauca (que vierten en el Caribe), el Putumayo y el Caquet\u00e1 (de la cuenca amaz\u00f3nica) y el Pat\u00eda (cuenca del Pac\u00edfico). Sus alturas llegan a 4.600 metros, tiene m\u00e1s de 300 lagunas y trece p\u00e1ramos, y una gran diversidad biol\u00f3gica. Es una regi\u00f3n poblada por campesinos mestizos, afros e ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>[7] Coordinaci\u00f3n de Consejos Comunitarios y Organizaciones de Base del Pueblo negro de la Costa Pac\u00edfica de Cauca.<\/p>\n<p>[8] \u201cLa miner\u00eda en la Costa Pac\u00edfica del Cauca\u201d, en <a href=\"http:\/\/www.cococauca.org\">www.cococauca.org<\/a><\/p>\n<p>[9] Idem.<\/p>\n<p>[10] \u201cEstudio sobre la miner\u00eda a gran escala en la regi\u00f3n y sus impactos\u201d, Jes\u00fas L\u00f3pez Fern\u00e1ndez, Red por la Vida y los Derechos Humanos del Cauca, p. 28.<\/p>\n<p>[11] Indepaz, p. 62.<\/p>\n<p>[12] Idem, p. 61.<\/p>\n<p>[13] Idem, p. 62<\/p>\n<p>[14] Idem. p. 63.<\/p>\n<p>[15] <em>El Tiempo<\/em>, 17 de mayo de 2014.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un encuentro en Popay\u00e1n, capital del departamento del Cauca, fue la excusa para conocer una realidad compleja y violenta. 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