{"id":1252,"date":"2007-01-16T18:42:32","date_gmt":"2007-01-16T18:42:32","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=1252"},"modified":"2008-05-13T14:05:02","modified_gmt":"2008-05-13T14:05:02","slug":"3923","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/3923\/","title":{"rendered":"El biodiesel de la palma aceitera en Colombia"},"content":{"rendered":"<p><b>El mundo occidental, en especial los pa&iacute;ses del norte, se rindi&oacute; a la adicci&oacute;n por los energ&eacute;ticos provenientes de los f&oacute;siles. Ese rumbo ha provocado algo que hoy ya nadie pone en duda: el cambio clim&aacute;tico. Muchas soluciones se han propuesto para enfrentarlo, pero la mayor&iacute;a de ellas deja que siga con fuerza la carrera suicida de la humanidad. Los megaproyectos de biocombustibles son unas de las propuestas de soluci&oacute;n. &iquest;Acaso quienes los presentaron como alternativa midieron las consecuencias que podr&iacute;a tener su creaci&oacute;n en importantes ecosistemas, pueblos y culturas? Este art&iacute;culo delimita en primer lugar los pasos dados para abrir campo a estos proyectos y se centra especialmente en las implicaciones que ha tenido la siembra de la palma africana, de la que se deriva uno de los biocombustibles que se proyecta producir. <\/b><\/p>\n<p>Los biocombustibles tienen su historia. De manera r&aacute;pida, diremos que durante la crisis energ&eacute;tica de 1973, Brasil reconvirti&oacute; parte de sus ingenios azucareros, para producir etanol y se convirti&oacute; en su primera potencia exportadora. Hoy Colombia quiere seguir su ejemplo y convertirse en potencia productora, particularmente de bioetanol y biodiesel. <\/p>\n<h3>Empiezan las leyes <\/h3>\n<p>En 2001, se expidi&oacute; la ley 693, que est&aacute; articulada a la ley 939 de 2004, con lo que se abri&oacute; el camino a la producci&oacute;n de biocombustibles. La ley 693 estipula que la gasolina colombiana deber&aacute; tener 10% de etanol en 2009 y que en un periodo entre 15 y 20 a&ntilde;os deber&aacute; alcanzar gradualmente una proporci&oacute;n del 25%. Mientras que la ley 939 de 2004, estimula la producci&oacute;n y comercializaci&oacute;n de biodiesel en motores diesel, con un 5% de porcentaje. <\/p>\n<p>Desde finales de 2005, la producci&oacute;n de los ingenios azucareros Cauca, Providencia, Manuelita y Mayag&uuml;ez (todos localizados en el departamento del Valle del Cauca), adem&aacute;s del ingenio Risaralda, es cercana a un mill&oacute;n de litros diarios de bioetanol, destinados a satisfacer la demanda del Occidente del pa&iacute;s y la Sabana de Bogot&aacute;. A&uacute;n m&aacute;s, se habla del montaje de otras 27 plantas, esparcidas en 17 departamentos del pa&iacute;s, para extender la mezcla del 10% con la gasolina al todo el territorio colombiano. De acuerdo con las proyecciones de la Federaci&oacute;n Nacional de Combustibles, para 2010 se podr&iacute;a duplicar el consumo interno con s&oacute;lo elevar el porcentaje de la mezcla al 15%. Colombia, para entonces, tendr&aacute; una capacidad de exportaci&oacute;n cifrada en 2.300.000 litros diarios de etanol. <\/p>\n<h3>La palma para el biodiesel <\/h3>\n<p>Una legislaci&oacute;n similar a la referida en p&aacute;rrafos anteriores se prepara en relaci&oacute;n con el biodiesel, derivado de la palma africana. De esta planta se tiene ya un derivado con fines alimentarios, que es lo que m&aacute;s se conoce de ella hasta hoy: un aceite del que se producen 600 mil toneladas. Pero en realidad es el biodiesel el que nos interesa en este caso. <\/p>\n<p>Antes de mencionar cifras, es importante decir que los grandes beneficiarios de las legislaciones del bioetanol y la que se prepara para el biodiesel son precisamente los agroindustriales de la ca&ntilde;a de az&uacute;car del Valle del Cauca, departamento situado en el Occidente del pa&iacute;s, cuyos ingenios se mencionaron al hablar del etanol, y en el caso del biodiesel los agroindustriales de la palma. <\/p>\n<p>Ahora bien; el consumo del diesel en el pa&iacute;s para el transporte automotor crece a una tasa mayor que la del consumo de gasolina; supera la capacidad de refinaci&oacute;n de Ecopetrol (la empresa nacional petrolera), de manera que el pa&iacute;s importa el 5% del consumo interno de diesel. Se abre as&iacute; una oportunidad para los agroindustriales de la palma africana, que han incrementado a&ntilde;o a a&ntilde;o las extensiones de sus cultivos. <b><\/b><\/p>\n<h3>Crecimiento y mercado <\/h3>\n<p>En Colombia, la expansi&oacute;n de este cultivo ha mantenido un crecimiento sostenido. A mediados de la d&eacute;cada del 60 exist&iacute;an 18 mil hect&aacute;reas en producci&oacute;n. En 2003, hab&iacute;a m&aacute;s de 188 mil hect&aacute;reas y actualmente hay sembradas alrededor de 300 mil. Adem&aacute;s, se est&aacute;n montando siete plantas en diferentes regiones palmeras del pa&iacute;s, que tienen un costo aproximado de 100 millones de d&oacute;lares. Seg&uacute;n el gremio colombiano de los palmeros, Fedepalma, desde el a&ntilde;o 2001 Colombia era el principal productor de aceite de palma en Am&eacute;rica y el cuarto a nivel mundial , luego de Indonesia, Malasia y Nigeria. Del total de la producci&oacute;n de aceite, el 35% se exporta. <\/p>\n<p>No obstante, varios estudios econ&oacute;micos consideran muy inciertos los mercados internacionales de la palma de aceite, ya que la producci&oacute;n mundial se incrementa d&iacute;a a d&iacute;a y los precios siguen bajos. Sin embargo, los proyectos agroindustriales de palma han sido una prioridad para el actual gobierno y se impulsan principalmente en regiones como el Pac&iacute;fico colombiano, las llanuras del oriente y la regi&oacute;n Caribe, donde las caracter&iacute;sticas edafoclim&aacute;ticas son &oacute;ptimas para el desarrollo de estos cultivos. La meta es alcanzar en unos a&ntilde;os el mill&oacute;n de hect&aacute;reas. <\/p>\n<h3>Lo que hay m&aacute;s all&aacute; <\/h3>\n<p>Estudiosos de este desarrollo agroindustrial han denunciado que estos cultivos se han utilizado para el lavado de dinero del narcotr&aacute;fico y como mecanismo de los paramilitares para desplazar de manera forzada a la poblaci&oacute;n, pues su prop&oacute;sito es apropiarse de importantes y ricas regiones. Su estrategia ha consistido en desplazar a la gente y una vez abandonadas las tierras, las ocupan las empresas palmicultoras. Jiguamiand&oacute; y Curvarad&oacute;, municipios del Pac&iacute;fico, son ejemplos estruendosos de esa estrategia: la empresa Urapalma ocup&oacute; de manera ilegal esos territorios afrocolombianos. <\/p>\n<p>Estas comunidades del Choc&oacute; recibieron la titulaci&oacute;n de sus tierras en noviembre de 2000, luego de a&ntilde;os de reiteradas violaciones a sus derechos humanos, econ&oacute;micos, sociales y culturales, y nueve a&ntilde;os despu&eacute;s de que la Constituci&oacute;n Nacional reconociera los derechos territoriales de comunidades negras e ind&iacute;genas. <\/p>\n<p>La titulaci&oacute;n se recibi&oacute; en momentos en que las comunidades estaban desplazadas. Al retornar, encontraron su territorio ocupado con cultivos de palma, y la desaparici&oacute;n de la casi totalidad de los poblados y caser&iacute;os tradicionales a causa de las siembras con palma de aceite, abandonos, destrucci&oacute;n de sus viviendas, y la desaparici&oacute;n de los caminos que impide la comunicaci&oacute;n entre las comunidades. El resultado ha sido la desarticulaci&oacute;n del tejido social. Comenz&oacute; entonces un largo proceso jur&iacute;dico y de denuncia de su parte para recuperar sus territorios, te&ntilde;ido de grandes irregularidades para favorecer las empresas de la palma aceitera. <\/p>\n<h3>R&eacute;plicas en el sur <\/h3>\n<p>Algo similar sucede en la regi&oacute;n de Tumaco (al sur de Colombia, en los l&iacute;mites con el vecino pa&iacute;s del Ecuador). Las comunidades han vivido tambi&eacute;n el desplazamiento forzado y las amenazas y, es as&iacute; como las empresas o el propio Estado propone a los miembros de los consejos comunitarios como alternativa para permanecer en su territorio convertirse en <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mundo occidental, en especial los pa&iacute;ses del norte, se rindi&oacute; a la adicci&oacute;n por los energ&eacute;ticos provenientes de los f&oacute;siles. Ese rumbo ha provocado algo que hoy ya nadie pone en duda: el cambio clim&aacute;tico. 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