{"id":1275,"date":"2005-09-30T15:40:15","date_gmt":"2005-09-30T15:40:15","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=1275"},"modified":"2006-02-22T12:51:31","modified_gmt":"2006-02-22T12:51:31","slug":"990","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/990\/","title":{"rendered":"Fundamentalismo y modernidad"},"content":{"rendered":"<p> El proceso electoral en Estados Unidos y los cuatro a&ntilde;os del gobierno Bush, nos llevan a una reflexi&oacute;n llena de paradojas y preocupaciones: la naci&oacute;n militar y econ&oacute;micamente m&aacute;s poderosa de la tierra, con incontestable influencia en el globo, ha mostrado en una de sus mitades un claro esp&iacute;ritu religioso y fundamentalista, profundamente alejado de la raz&oacute;n moderna: mitad de la poblaci&oacute;n de ese pa&iacute;s que no ha vivido la revoluci&oacute;n laica y secular de los dos &uacute;ltimos siglos. Mitad de un pueblo apegado a las muecas de una divinidad suplantada que fue capaz de derrotar en las urnas a los principios de la raz&oacute;n y la moral definidas por la modernidad. <\/p>\n<p> Se nos hab&iacute;a dicho que es inexplicable Bush sin sus convicciones evang&eacute;licas y religiosas, que le han permitido afirmar que la libertad &ldquo;es el plan del Cielo para la humanidad&rdquo;, pidi&eacute;ndole adem&aacute;s bendiciones a Dios a favor del general Franks y sus tropas, en el momento de ordenar el ataque a Irak. Y como muestra de un rosario de frases inconcebibles su declaraci&oacute;n por ejemplo de que &ldquo;Debemos darle la bienvenida en nuestros programas de bienestar (a la fe), siendo necesario reconocer el poder sanador de la fe en nuestra sociedad&rdquo;. <\/p>\n<p> En reciente mesa redonda sobre las elecciones uno de los participantes (estadounidense) declar&oacute; que se &ldquo;hab&iacute;a olvidado el profundo esp&iacute;ritu religioso&rdquo; de una porci&oacute;n enorme del pueblo de Estados Unidos, y que pese a las cr&iacute;ticas racionales que se hab&iacute;an hecho a las decisiones de Bush en estos cuatro a&ntilde;os de gobierno no se afectar&iacute;an sensiblemente las creencias profundas de esa multitud. Se trataba de dos planos sin conexi&oacute;n: uno apelaba a los argumentos de la raz&oacute;n y otro se aferraba simplemente al art&iacute;culo de fe, a la expresi&oacute;n de una divinidad que se manifiesta infaliblemente a trav&eacute;s de su privilegiado portador: el presidente de Estados Unidos. Tal multitud encerrada en un tribal esp&iacute;ritu religioso representaba la &ldquo;fuerza de choque electoral&rdquo; m&aacute;s poderosa con que contaba George W. Bush, y pod&iacute;a imponerse a la otra mitad del pueblo estadounidense, la que apela a los argumentos y a la cr&iacute;tica de la raz&oacute;n. <\/p>\n<p> Por supuesto que los enormes intereses econ&oacute;micos a quienes ha favorecido Bush son factores decisivos de sus pol&iacute;ticas militaristas (el petr&oacute;leo; las grandes ganancias de los &uacute;ltimos a&ntilde;os en manos de los proveedores del Pent&aacute;gono), y de sus pol&iacute;ticas econ&oacute;micas: eliminaci&oacute;n de impuestos a los m&aacute;s acaudalados, mengua de inversiones en educaci&oacute;n y salud, destrucci&oacute;n de servicios sociales y polarizaci&oacute;n a&uacute;n mayor de la riqueza-pobreza. Pero la &ldquo;fuerza de choque electoral&rdquo;, que lo llev&oacute; a su reelecci&oacute;n casi inconcebible racionalmente, se anidaba sobre todo en ese &ldquo;esp&iacute;ritu religioso&rdquo; y &ldquo;m&iacute;stico&rdquo; que abunda en las inmensas planicies centrales del continente estadounidense, con otras extensiones. Basta con ver el mapa de Estados Unidos: las costas este y oeste, las regiones &ldquo;abiertas&rdquo; al exterior, inclinadas decisivamente por la candidatura de Kerry; las zonas centrales, aisladas y oscuras, el contingente mayor de votaci&oacute;n en favor de Bush. <\/p>\n<p> Por supuesto, tal esp&iacute;ritu religioso fue inflamado hasta la incandescencia por los medios de comunicaci&oacute;n. Aunque se present&oacute; un fen&oacute;meno inusitado: peri&oacute;dicos como <i> The New York Times<\/i>, <i> Washington Post<\/i>, <i> Los Angeles Times<\/i>, y revistas como <i> The Nation<\/i> y <i> The Economist<\/i>, es decir, la crema de la crema de la prensa mundial en idioma ingl&eacute;s, se pronunci&oacute; abiertamente por la candidatura de John Kerry. Lo cual confirmar&iacute;a que en el universo estadounidense la raz&oacute;n moderna est&aacute; en minor&iacute;a respecto al &ldquo;esp&iacute;ritu religioso&rdquo;. <\/p>\n<p> Se trata de un peculiar &ldquo;esp&iacute;ritu religioso&rdquo; que presenta a los estadounidenses ante sus propios ojos como el pueblo elegido, arropado por un Destino Manifiesto que ser&iacute;a la expresi&oacute;n de la voluntad divina para guiar al mundo en la conquista del Bien y la Verdad. Caso extraordinario el de ese pueblo en que &ldquo;cohabitan&rdquo; un franco fundamentalismo religioso y la raz&oacute;n que ha guiado al mundo moderno en la aventura de la ciencia y la tecnolog&iacute;a, de la producci&oacute;n industrial y del comercio, de la exploraci&oacute;n de los nuevos espacios de la microf&iacute;sica y el universo. &Eacute;sta &ldquo;raz&oacute;n&rdquo; fue derrotada por una insignificancia, pero derrotada al fin y al cabo, en las urnas del pasado 2 de noviembre, y la triste y nebulosa victoria lleva el nombre de George W. Bush. <\/p>\n<p> En estas reflexiones encontramos conexi&oacute;n entre el &ldquo;esp&iacute;ritu religioso&rdquo; que domina muchos aspectos de la vida del pa&iacute;s m&aacute;s poderoso de la historia y la tesis de Max Weber, que encuentra en la &ldquo;&eacute;tica protestante&rdquo; el fundamento del &ldquo;esp&iacute;ritu del capitalismo&rdquo; (de su cultura, de sus tendencias y a&uacute;n obsesiones). Una &ldquo;&eacute;tica&rdquo; de frugalidad necesaria para la acumulaci&oacute;n originaria del capital pero que, en el caso de Estados Unidos, que hace tiempo abandon&oacute; la etapa de la acumulaci&oacute;n primaria, ha sido convertida en pura ambici&oacute;n de dominio y poder, eso s&iacute;, en nombre de un &ldquo;pa&iacute;s elegido&rdquo; y de un destino que lo condenar&iacute;a a ser cabeza del mundo, de una &eacute;tica fundamentalista que habla por boca de los m&aacute;s conservadores en ese pa&iacute;s que se colocan, como lo hemos visto, por arriba de cualquier ley humana y divina. <\/p>\n<p> Extraordinario: el pa&iacute;s dividido en la elecci&oacute;n Bush-Kerry expresar&iacute;a dos Estados Unidos: uno previo a cualquier evoluci&oacute;n laica, que precisamente no ha vivido la revoluci&oacute;n secular, y otro que asume la modernidad en todos sus t&eacute;rminos. Ha ganado pues, en esa lucha cerrada, la porci&oacute;n mayoritaria de un fundamentalismo que se ha erigido como adversario de los otros fundamentalismos que en la tierra existen, y que, en un segundo per&iacute;odo en la Casa Blanca, hace ya temblar al mundo y al resto de las naciones no elegidas. &iquest;Cu&aacute;les ser&aacute;n los l&iacute;mites, si los tiene, de la prepotencia con que esta reelecci&oacute;n ha ungido a ese grupo de archiconservadores que ya ha exhibido rasgos que lo aproximan al fascismo de hace algunas d&eacute;cadas, revivi&eacute;ndolo en m&aacute;s de un sentido? <\/p>\n<p> La inteligencia mundial, y estadounidense, se&ntilde;al&oacute; incansablemente la lista de errores, mentiras, tragedias y cr&iacute;menes que marcaron el primer mandato de Bush en la Casa Blanca. Ser&iacute;a interminable recordarlas, a&uacute;n cuando he aqu&iacute; unas muestras: en nombre de la &ldquo;guerra contra el terrorismo&rdquo; se emprendi&oacute; la injustificada guerra contra Irak, consolid&aacute;ndose otra vez un Estado terrorista que ha costado ya m&aacute;s de cien mil muertes iraqu&iacute;es y m&aacute;s de 1100 vidas estadounidenses. Una guerra que, adem&aacute;s de imposible de ganar, ha dado lugar a una pol&iacute;tica imperial de dominio militar y colonial que ha levantado contra la fortaleza de Bush la opini&oacute;n de la mayor&iacute;a mundial y que, en buena medida, ha aislado dram&aacute;ticamente a Estados Unidos. La declaraci&oacute;n de Bush calificando a Naciones Unidas como &ldquo;irrelevante&rdquo;, y la violaci&oacute;n de las normas del derecho internacional y del Consejo de Seguridad, quedan entre algunos de sus &ldquo;logros&rdquo; m&aacute;s desvergonzados. <\/p>\n<p> Y todav&iacute;a para refrescar la memoria: la iniciativa de Bush para desarrollar armas nucleares &ldquo;utilizables&rdquo; contra nuevos objetivos, particularmente en el Tercer Mundo. <i> The Nation<\/i> nos recuerda que el gobierno Bush ha rechazado sistem&aacute;ticamente o debilitado iniciativas para mejorar o proteger el medio ambiente (entre otros la denuncia del Protocolo de Kyoto), su retiro de las negociaciones sobre el calentamiento global y su intento de suprimir o debilitar las investigaciones cient&iacute;ficas sobre el medio ambiente. Cuando ha sido necesario Bush ha recurrido a sus bases de fan&aacute;ticos religiosos para desacreditar determinados campos de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica o pol&iacute;ticas &ldquo;liberales&rdquo; en el campo educativo y de la seguridad social.&iexcl;Buen r&eacute;cord para un fundamentalista antimoderno! <\/p>\n<p> Con Bush se ha deteriorado a&uacute;n m&aacute;s la econom&iacute;a de los m&aacute;s pobres en Estados Unidos y se ha incrementado el desempleo, extrayendo de los pobres centenares de miles de millones de d&oacute;lares y transfiri&eacute;ndolos a los m&aacute;s ricos v&iacute;a la reducci&oacute;n de impuestos (los opositores a esa medida han sido acusados de fomentar la &ldquo;lucha de clases&rdquo;), llevando al pa&iacute;s adem&aacute;s a gigantescas sumas de gasto deficitario y de p&eacute;rdidas en el comercio exterior. <\/p>\n<p> Por lo dem&aacute;s, se han denunciado abundantemente sus violaciones a la Constituci&oacute;n y el encarcelamiento de ciudadanos estadounidenses o de otros pa&iacute;ses, sin acusaci&oacute;n ante tribunales ni defensa legal, e inclusive su detenci&oacute;n fuera de cualquier regulaci&oacute;n nacional e internacional (Guant&aacute;namo), al mismo tiempo que se permit&iacute;a y estimulaba la tortura de los prisioneros. <\/p>\n<p> Tal es el personaje que ha doblado por v&iacute;a electoral el tiempo de su permanencia en la Casa Blanca. &iquest;Hay alguna posibilidad de que se presente un viraje significativo en su nuevo gobierno? Los analistas coinciden en que, por el contrario, ahora que el gobierno de George W. Bush se ha legitimado en las urnas ser&iacute;a de esperarse una pol&iacute;tica m&aacute;s amenazante en todos los planos, para cumplir las metas autoimpuestas por &ldquo;voluntad divina&rdquo;. &iquest;Entre ellas se contemplan nuevas restricciones y ataques a Cuba, inclusive de orden militar? La conciencia latinoamericana y mundial ha de estar vigilante de los &ldquo;designios&rdquo; que proclame como necesarios este grupo de fundamentalistas, que habitar&aacute;n otros cuatro a&ntilde;os en la Casa Blanca. <\/p>\n<p> Extra&ntilde;o pero cierto: uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s avanzados de la tierra, inclusive en la ciencia y la tecnolog&iacute;a, dirigido por un grupo de fundamentalistas radicalmente alejado de los principios de la raz&oacute;n moderna. Un pa&iacute;s profundamente dividido y con polarizaciones internas innegables y seguramente en muchos aspectos insalvables, como lo demostr&oacute; el encono de la &uacute;ltima contienda electoral. Aunque parezca parad&oacute;jico: el pa&iacute;s m&aacute;s &ldquo;avanzado&rdquo; de la tierra urgido cuando menos en una de sus mitades de la revoluci&oacute;n laica y secular que define a la modernidad cuando menos hace dos siglos. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El proceso electoral en Estados Unidos y los cuatro a&ntilde;os del gobierno Bush, nos llevan a una reflexi&oacute;n llena de paradojas y preocupaciones: la naci&oacute;n militar y econ&oacute;micamente m&aacute;s poderosa de la tierra, con incontestable influencia en el globo, ha mostrado en una de sus mitades un claro esp&iacute;ritu religioso y fundamentalista, profundamente alejado de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":178,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-1275","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1275","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/178"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1275"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1275\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1275"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1275"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1275"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=1275"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}