{"id":1279,"date":"2005-09-30T16:31:59","date_gmt":"2005-09-30T16:31:59","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=1279"},"modified":"2006-02-22T13:59:34","modified_gmt":"2006-02-22T13:59:34","slug":"1008","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/1008\/","title":{"rendered":"Migraci"},"content":{"rendered":"<p> Reyno Bartolo Hern&aacute;ndez muri&oacute; calcinado en el desierto de Yuma, Arizona, el 22 de mayo de 2001. No fue el &uacute;nico campesino mexicano que falleci&oacute; ese d&iacute;a al tratar de cruzar la frontera que divide M&eacute;xico de su vecino del norte. Otros 13 paisanos suyos perdieron la vida ese d&iacute;a, en una m&aacute;s de las tragedias migratorias de la historia contempor&aacute;nea. <\/p>\n<p> Reyno y sus compa&ntilde;eros eran cafeticultores del municipio de Atzalan, estado de Veracruz, una regi&oacute;n usualmente rica, empobrecida a fuerza de pol&iacute;ticas insensatas. Hasta hace pocos a&ntilde;os, la migraci&oacute;n a Estados Unidos proveniente de esa zona era poco com&uacute;n. Pero el precio del caf&eacute; se derrumb&oacute;, y tambi&eacute;n el de los c&iacute;tricos y el del ganado, el pl&aacute;tano fue atacado por la mosca de la fruta, y sus habitantes siguieron la ruta que antes hab&iacute;an caminado los hombres del campo de Michoac&aacute;n, Zacatecas y Jalisco. Para colmo de males, los cafetos se llenaron de broca. Miraron entonces la forma de irse &ldquo;al otro lado&rdquo; por alguno de los 3 mil 107 kil&oacute;metros que separan a los dos pa&iacute;ses. Y se engancharon con el pollero que los condujo a la muerte.<\/p>\n<p> Tomas Navarrete, asesor de muchos a&ntilde;os de la cooperativa que agrupa a parte de los cafetaleros de Atzalan y de Tlapacoyan, cuenta que la situaci&oacute;n en la regi&oacute;n es dram&aacute;tica y la gente est&aacute; triste. En Sierras, Cuatro Caminos, Ojo de Agua, San Bartolo, Copalillo y el Tesoro, comunidades de ese municipio veracruzano, cerca del 70 por ciento de los habitantes se fueron, la mayor&iacute;a a Estados Unidos. Se trata de una migraci&oacute;n nueva. Antes la gente no necesitaba salir, al menos no como ahora. &quot;Hasta Celso Rodr&iacute;guez, Presidente del Consejo de Administraci&oacute;n de la cooperativa se fue a trabajar a Arizona,&rdquo; dice Navarrete, consternado. <\/p>\n<p> La frontera se vuelve atractiva. Si se logra pasar -que muchos lo hacen- ganan 4 o 5 d&oacute;lares la hora contra los cuarenta pesos diarios que pueden obtener aqu&iacute;, si bien les va. En las comunidades cafetaleras las historias de &eacute;xito del otro lado son impactantes. Los migrantes regresan y mejoran su casa, echan un colado o ponen block en lugar de tablones de madera. Todo mundo lo puede ver y envidiar. En muchas zonas que no hab&iacute;a migraci&oacute;n, ahora es masiva. Los peligros, los malos tratos, el aislamiento que sufren es lo de menos. Al regresar hay una recompensa. <\/p>\n<p> Veracruz es, de acuerdo con el investigador de la Universidad Veracruzana Mario P&eacute;rez Monterosas, una nueva regi&oacute;n migratoria, como lo es tambi&eacute;n Chiapas. Entre 1995 y 2000 salieron del estado 800 mil personas. La entidad ha venido escalando posiciones en la tabla de los estados que m&aacute;s contribuyen con la poblaci&oacute;n migrante a los Estados Unidos: en 1992 se ubicaba en el lugar 30, para 1997 pas&oacute; al 27, el 2000 ocup&oacute; el lugar 14 y en el 2002 lleg&oacute; a su nivel m&aacute;s alto, ubic&aacute;ndose en la cuarta posici&oacute;n&rdquo;.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">1<\/a> Tan escasa eran las salidas a Estados Unidos que una encuesta aplicada en 1994 en la zona cafetalera de Veracruz evidenci&oacute; que la regi&oacute;n Misantla era entonces el &uacute;nico municipio que present&oacute; casos de migraci&oacute;n al vecino del norte: 12.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">2<\/a><\/p>\n<p> Los difuntos de Yuma son , apenas, una cifra m&aacute;s en la macabra estad&iacute;stica de la migraci&oacute;n y un indicador de los estragos nacidos de la crisis cafetalera. Como los son los 17 cad&aacute;veres que aparecieron el 14 de mayo de 2003 dentro y alrededor de un cami&oacute;n de remolque en la ciudad de Victoria, Texas, y las seis ahogadas al tratar de cruzar a nado el r&iacute;o Bravo. Desde 1994, a&ntilde;o en el que entr&oacute; en funcionamiento la Operaci&oacute;n Guardi&aacute;n han habido m&aacute;s de 3 mil muertos y desaparecidos, casi todos ellos dedicados en M&eacute;xico a actividades agr&iacute;colas. Un promedio de casi uno diario. <\/p>\n<p> La declaraci&oacute;n conjunta de los gobiernos de Estados Unidos y M&eacute;xico informando de la tragedia de Reyno Bartolo y sus compa&ntilde;eros dijo: &ldquo;M&eacute;xico y Estados Unidos expresan su profunda tristeza y consternaci&oacute;n por la muerte de 14 migrantes ocurrida en el desierto de Arizona&rdquo;. <\/p>\n<p> Un informe de la Organizaci&oacute;n Internacional del Caf&eacute; (ICO) sobre la crisis del arom&aacute;tico es un poco m&aacute;s expl&iacute;cito sobre el desastre: &ldquo;Productores de caf&eacute; de M&eacute;xico &ndash; se&ntilde;ala- han muerto tratando de ingresar ilegalmente a Estados Unidos despu&eacute;s de abandonar sus granjas&hellip;&rdquo; Y a&ntilde;ade: &ldquo;En general la situaci&oacute;n estimula la emigraci&oacute;n a las ciudades y a los pa&iacute;ses industrializados&rdquo;.<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">3<\/a> Una moci&oacute;n de la C&aacute;mara de Representantes de Estados Unidos sobre la problem&aacute;tica cafetalera presentada el 13 de noviembre de 2002, record&oacute; que seis de los 14 muertos en Yuma eran cultivadores de caf&eacute; de Veracruz. <\/p>\n<p> Pero, m&aacute;s all&aacute; de los lamentos, estos resolutivos no dicen una sola palabra sobre las causas que motiv&oacute; la traves&iacute;a, y evaden se&ntilde;alar un asunto central: la crisis del caf&eacute; fue precipitada por la decisi&oacute;n de los pa&iacute;ses industrializados y de las grandes empresas de terminar con el sistema de cuotas que permit&iacute;a compaginar oferta y demanda y mantener ingresos decorosos para los agricultores. <\/p>\n<p> Los chatinos de Oaxaca creen que migrar es morir un poco. El fallecimiento de Reyno Bartolo y de muchos otros muestra que, con frecuencia, las traves&iacute;as van mucho m&aacute;s all&aacute;. En estos fallecimientos se resume la tragedia de los cafetaleros de M&eacute;xico y Centroam&eacute;rica. En su drama, en el del caf&eacute;, se sintetiza la pretensi&oacute;n de convertir a los campesinos en sobrantes. <\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<h3> <font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\">Infierno y para&iacute;so <\/font><\/h3>\n<p> Migraci&oacute;n y caf&eacute; han estado hist&oacute;ricamente asociados en M&eacute;xico y Centroam&eacute;rica. La cosecha del arom&aacute;tico ha requerido, usualmente, la contrataci&oacute;n de jornaleros provenientes de regiones y pa&iacute;ses distintos&#8211;en ocasiones lejanos&#8211;a los lugares donde se encuentran las fincas productoras. <\/p>\n<p> Entre octubre y marzo, dependiendo de la altura y la regi&oacute;n en la que se encuentren las huertas, el arom&aacute;tico madura. Miles de trabajadores se movilizan para recoger el fruto. Las grandes fincas deben contratar pizcadores. Lo mismo hacen los peque&ntilde;os cultivadores. Todos los brazos de la familia campesina se destinan a la recolecta para que completen la fuerza de trabajo faltante, si no se quiere que el producto se eche a perder. <\/p>\n<p> Los cortadores deben ser experimentados. Al pizcar el fruto hay que seleccionar grano a grano, distinguiendo el que est&aacute; maduro del verde, sin da&ntilde;ar las ramas y sin estropear los reto&ntilde;os. Los cafetos crecen en pendientes pronunciadas en las que es dif&iacute;cil moverse. La recolecta debe ser cargada sobre la espalda con rapidez. El corte es una habilidad adquirida con los a&ntilde;os y con la tradici&oacute;n. <\/p>\n<p> Este tipo de migraciones tienen una historia detr&aacute;s. Seg&uacute;n Jan Rus, a mediados de la d&eacute;cada de los veinte, alrededor de veinte mil ind&iacute;genas de Los Altos de Chiapas en M&eacute;xico se dirig&iacute;an a&ntilde;o con a&ntilde;o al Soconusco y otras regiones a la pizca del caf&eacute;<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">4<\/a>. Entre 1953 y 1960 se registraron anualmente entre 12 mil y 18 mil de salidas. De acuerdo con Henry Favre, el promedio de mano de obra exportada cada a&ntilde;o por comunidad de esa regi&oacute;n fue del 6.2 por ciento, es decir la quinta parte de la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena masculina activa<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">5<\/a>. Para llegar a las fincas deb&iacute;an emprender largas expediciones de ocho d&iacute;as, comprar alimentos, pagar por pernoctar hacinados y aportar cuotas al pasar por caminos o poblados. <\/p>\n<p> A&ntilde;os m&aacute;s tarde, esa mano de obra fue sustituida por ind&iacute;genas guatemaltecos. Oficialmente, unos 90 mil jornaleros pasan al a&ntilde;o desde sus comunidades hasta el Soconusco para laborar en las fincas cafetaleras. <\/p>\n<p> La relaci&oacute;n entre caf&eacute; y migraci&oacute;n ha sufrido, sin embargo, un vuelco fundamental a ra&iacute;z de la crisis de los precios del caf&eacute; en 1989. Se trata de una nueva migraci&oacute;n no para producir caf&eacute;, sino para huir de su cultivo y de la miseria de sus bajos precios. Se dirige a Estados Unidos y permanece all&iacute;. <\/p>\n<p> En 1989 la cl&aacute;usula econ&oacute;mica de la Organizaci&oacute;n Internacional del Caf&eacute; (OIC) se rompi&oacute;, con el apoyo entusiasta del gobierno mexicano. El precio del grano se derrumb&oacute;. Desde entonces las cotizaciones suben y, sobretodo, desde 1997, bajan como si estuvieran en una Monta&ntilde;a Rusa. Los &uacute;nicos que ganan son las grandes empresas y los especuladores de las Bolsas de Nueva York y Londres. Las comunidades que siembran el arom&aacute;tico, ya de por s&iacute; pobres, se han empobrecido a&uacute;n m&aacute;s. Como respuesta, miles de campesinos y jornaleros que lo cultivan y cosechan han decidido trasladar su vida a otro pa&iacute;s. <\/p>\n<p> La vieja migraci&oacute;n de trabajadores agr&iacute;colas a la pizca estaba marcada por penurias. A las grandes plantaciones se iba por necesidad, no por gusto. Se iba a conseguir el dinero que no se pod&iacute;a obtener dentro del poblado. El traslado era un viaje al infierno. <\/p>\n<p> Pobladores ind&iacute;genas de los Altos que colonizaron posteriormente la Selva recuerdan as&iacute; su sufrimiento: &ldquo;En la finca ya saben que vamos contratados y, como ya recibimos el adelanto, llegamos con una deuda que tenemos que desquitar. Luego vuelve a subir la deuda porque en la finca nada regalan, todo es pagado. Igual pasa con la comida&hellip; Al patr&oacute;n no le importa el trabajador, aunque se enferme no se preocupa. Por eso no dan buena comida y quedamos con hambre (&hellip;) Antes maltrataban mucho los caporales: chicoteaban, golpeaban con ramas, con cincho, con la palma del machete, daban patadas; por cualquier cosa ven&iacute;a el castigo (&hellip;) Tenemos miedo en la finca de una vez, pero lo aguantamos porque somos pobres&rdquo;.<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">6<\/a><\/p>\n<p> La nueva migraci&oacute;n, aunque sujeta a m&uacute;ltiples adversidades, es un viaje a un mundo nuevo, lleno de esperanzas. Las penas y los peligros que los viajeros padecen terminan siendo recompensados en el imaginario de los nuevos migrantes. Dejan atr&aacute;s una precariedad que ha crecido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os hasta hacerse insoportable. Nadie ignora los grandes peligros que acechan en el camino pero no por eso deja de emprenderse. El color de la tierra prometida es verde d&oacute;lar. <\/p>\n<p> Hugo Cantarero, un peque&ntilde;o caficultor hondure&ntilde;o detenido y asaltado por la polic&iacute;a mexicana, en Celaya, Guanajuato, devuelto a la frontera y que desea intentar nuevamente la traves&iacute;a, explica su sue&ntilde;o de esta manera, mientras se proteg&iacute;a en la Casa del Migrante de Tec&uacute;n Um&aacute;n: &quot;Tengo que hacer el esfuerzo por llegar. Tengo familia. Uno se toma los riesgos debo a lo que le espera. No la lleva segura, como se puede pasar, se puede morir. S&oacute;lo Dios sabe. En Honduras con el sueldo de la semana no le ajusta. Un saco de fertilizante que costaba 150 lempiras est&aacute; ahora en 380. Tiene uno que irse limitando. Para nosotros no hay medicina, ropa, educaci&oacute;n, no hay. En Honduras nadie tiene casa propia, nadie tiene carro propio. Uno por pobre est&aacute; acostumbrado a vivir de la misericordia de Dios. En cambio, cuando uno llega a Estados Unidos es un mundo tan lindo, tan diferente. Uno por 100 d&oacute;lares come quince d&iacute;as, se compra un coche por 100 d&oacute;lares. Tenemos un cincuenta por ciento de posibilidad de llegar a Estados Unidos y un cincuenta por ciento de quedarnos muertos en el camino. Salimos de casa y probablemente nunca llegaremos. &iexcl;Tantos hondure&ntilde;os que han muerto! Pero en Estados Unidos uno tiene beneficios que en Honduras ni so&ntilde;ando&quot;.<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">7<\/a><\/p>\n<p> Ambos &eacute;xodos tienen, entre otras muchas diferencias, una central. Mientras que el camino a la recolecci&oacute;n se caf&eacute; se emprende como parte del ciclo productivo del arom&aacute;tico, la marcha hacia Estados Unidos se efect&uacute;a sin identidad gremial alguna. Para cruzar la frontera poco importa si se es o no cultivador del grano. Se es, lisa y llanamente, un indocumentado a la b&uacute;squeda de un nuevo mundo. <\/p>\n<p> A los campesinos&#8211;y a los caficultores como parte de ellos&#8211;se les ha condenado a la extinci&oacute;n, se les ha declarado superfluos e innecesarios. Sus comunidades se han convertido en grandes estacionamientos de mano de obra. El nomadismo de antes, el de la ida a las plantaciones, es apenas una herramienta para poder ser sedentario en las cuestiones fundamentales. Empero, el nomadismo moderno, el que mira al norte, ha terminado por ser el veh&iacute;culo para convertirse en avecindado donde antes era forastero. Unos luchan para sobrevivir como campesinos; otros, aunque no lo piensen as&iacute;, para dejar de serlo. <\/p>\n<p> Para quienes migran a trabajar en el caf&eacute; su destino temporal es una especie de infierno, necesario pero reversible. En cambio los que buscan huir de esta actividad esperan encontrarse con un moderno para&iacute;so, pues como afirma Hans Magnus Enzensberger &ldquo;nadie emigra sin que medie el reclamo de alguna promesa&rdquo;, y Estados Unidos es para ellos la tierra del sue&ntilde;o.<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">8<\/a><\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<h3> <font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\">La emergencia <\/font><\/h3>\n<p> Desde hace m&aacute;s de siete a&ntilde;os, los cafetos de M&eacute;xico y Centroam&eacute;rica est&aacute;n llenos de frutos que no encuentran manos para ser cosechados.<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">9<\/a> Cubriendo los suelos de las serran&iacute;as han aparecido rojos tapetes hechos con semillas de caf&eacute; que no fueron pizcadas a tiempo. Es una riqueza que se pierde porque el grano no tiene precio. <\/p>\n<p> El peque&ntilde;o caficultor debe hacer un enorme esfuerzo para conseguir la paga del jornalero. Muchos reciben dinero s&oacute;lo hasta que la cosecha termina. Tiene que contratar cr&eacute;dito con su organizaci&oacute;n, si es que est&aacute; asociado, o caer en las manos de los coyotes o los usureros. Pero resulta que ahora es muy dif&iacute;cil conseguir financiamiento. Aunque hay cortadores que laboran a cambio de la comida del d&iacute;a, otros reciben casi tanto por su trabajo como lo que el caf&eacute; cereza vale en el mercado. <\/p>\n<p> En las comunidades cafetaleras hay hambre, desnutrici&oacute;n, enfermedades y muerte; tambi&eacute;n hay tristeza y preocupaci&oacute;n. El precio en el mercado internacional del arom&aacute;tico cay&oacute; por debajo de los 50 d&oacute;lares las 100 libras; durante a&ntilde;os fue de entre 120 y 140 d&oacute;lares. Salvo entre 1995 y 1997 en que el grano logr&oacute; precios r&eacute;cord as&iacute; ha sido desde 1989, fecha en la que las cl&aacute;usulas econ&oacute;micas de la Organizaci&oacute;n Internacional del Caf&eacute; (OIC) se rompieron. <\/p>\n<p> Detr&aacute;s de cada taza de caf&eacute; que se consume se esconde hoy una situaci&oacute;n explosiva. Durante los &uacute;ltimos siete a&ntilde;os, miles de peque&ntilde;os caficultores y trabajadores agr&iacute;colas hambrientos han tomado carreteras y oficinas p&uacute;blicas de varias naciones centroamericanas. En las localidades que viven del arom&aacute;tico ha crecido la migraci&oacute;n, los robos, la violencia y la inquietud por sembrar estupefacientes. En muchos hay la tentaci&oacute;n de meterle machete. <\/p>\n<p> Si la tendencia sigue el desastre econ&oacute;mico y social se convertir&aacute; en una cat&aacute;strofe ambiental. El arbusto del caf&eacute; crece en laderas acompa&ntilde;ado de &aacute;rboles que le dan sombra. Cortar los cafetos&ndash;que tardan cuatro a&ntilde;os en comenzar a producir&#8211;para cosechar ma&iacute;z o crear pastizales para alimentar ganado erosionar&aacute; los suelos y deforestar&aacute; zonas arboladas. <\/p>\n<p> La situaci&oacute;n es urgente y dram&aacute;tica. Las luces de alarma se han prendido. Los cafetaleros han mandado un angustioso SOS a sus gobiernos, a las empresas agroalimentarias y los consumidores de los pa&iacute;ses desarrollados. <\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<h3> <font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\">El caf&eacute; y la regi&oacute;n <\/font><\/h3>\n<p> El caf&eacute; lleg&oacute; al continente americano a finales del siglo XVIII. Cien a&ntilde;os despu&eacute;s se convirti&oacute; en un cultivo clave en M&eacute;xico y los pa&iacute;ses que forman Centroam&eacute;rica. Aspectos centrales de la vida econ&oacute;mica, social, ambiental y cultural de estas naciones giran en torno a este grano. <\/p>\n<p> A diferencia de productos agr&iacute;colas como el banano cuya producci&oacute;n est&aacute; en manos extranjeras, la siembra del arom&aacute;tico es efectuada, en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses del &aacute;rea, por nacionales. No puede decirse lo mismo de la comercializaci&oacute;n en gran escala y su exportaci&oacute;n. Estos eslabones de la cadena productiva, con mucho los m&aacute;s lucrativos, est&aacute;n controlados mayoritaria y crecientemente por las grandes compa&ntilde;&iacute;as trasnacionales &ndash;de manera directa o a trav&eacute;s de filiales- que dominan en el mercado mundial. En Honduras, cinco exportadoras tienen el control del 52 por ciento del mercado, y dos son propiedad de las multinacionales Newman y Volcafe. Cinco grandes compa&ntilde;&iacute;as extranjeras con sucursales en M&eacute;xico (AMSA, Jacobs, Expogranos, Becafisa-Volcaf&eacute; y Nestl&eacute;) dominan la mayor parte de la cadena de comercializaci&oacute;n. <\/p>\n<p> La caficultura es vital para la econom&iacute;a de la regi&oacute;n. Entre 1990 y 2000 el &aacute;rea obtuvo por concepto de divisas un promedio anual de alrededor de mil 700 millones de d&oacute;lares, el 11 por ciento total de los recursos obtenidos por concepto de exportaciones. Durante las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas la cafeticultura fue la actividad econ&oacute;mica de mayor importancia para Honduras, superando la producci&oacute;n del pl&aacute;tano y la madera. Contribuy&oacute; a su PIB durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os entre el 5 y el 8 por ciento. En El Salvador las ventas del arom&aacute;tico al exterior alcanzaron el 7.7 por ciento del PIB durante 1985 aunque cayeron al 1.9 por ciento en el 2001. En Nicaragua el caf&eacute; represent&oacute; el 25 por ciento de las exportaciones globales entre 1995 y el 2000. En M&eacute;xico fue uno de los principales productos de exportaci&oacute;n agropecuario y permiti&oacute; el ingreso de divisas por unos 600 millones de d&oacute;lares al a&ntilde;o en promedio durante la &uacute;ltima d&eacute;cada. Cerca del 6 por ciento de la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa de este pa&iacute;s depende del cultivo para ganarse la vida. <\/p>\n<p> Para las naciones donde se siembra, m&aacute;s all&aacute; de las divisas que genera, es fundamental por la cantidad de mano de obra que absorbe en el medio rural. Aproximadamente un mill&oacute;n 600 mil personas derivan, al menos parte de su empleo, de actividades cafetaleras. Esto significa que el 28 por ciento de la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa en Centroam&eacute;rica deriva parte de su empleo y de sus ingresos del caf&eacute;. En Nicaragua es a&uacute;n mayor: el 42 por ciento; tambi&eacute;n lo es en Guatemala: el 31 por ciento. En Costa Rica alcanza el 28 por ciento. En Nicaragua ocupa el 13.5 por ciento del total de los empleados en el pa&iacute;s. <\/p>\n<p> Se estima que por cada productor hay ocho jornaleros agr&iacute;colas dedicados a la caficultura. Durante la &uacute;ltima d&eacute;cada en El Salvador esta actividad econ&oacute;mica gener&oacute; 155 mil puestos de trabajo permanentes como obreros agr&iacute;colas. Estos trabajadores tienen promedios salariales de 7.6 d&oacute;lares por d&iacute;a, en el caso de Costa Rica; 3.6 en El Salvador; 3.2 en Guatemala 3.2; 3.0 en Honduras 3.0 y 2.3 Nicaragua 2.3.<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">10<\/a><\/p>\n<p> Aunque en algunos pa&iacute;ses una parte significativa de la producci&oacute;n se concentr&oacute; en las manos de grandes finqueros que formaban parte de oligarqu&iacute;as autoritarias, es relevante el n&uacute;mero de peque&ntilde;os productores que participan en esta rama productiva. Las reformas agrarias en pa&iacute;ses como M&eacute;xico, Nicaragua y El Salvador afectaron sustancialmente las grandes concentraciones de tierra, cambiando la composici&oacute;n social de los productores del sector. <\/p>\n<p> En el &aacute;rea hay 300 mil productores directos, de los cuales 200 mil son peque&ntilde;os productores. En Guatemala existen 62 mil 649 productores pero se emplean 2 millones 250 mil trabajadores a lo largo de toda la cadena productiva. En Honduras existen 112 mil productores. En M&eacute;xico, el &uacute;ltimo censo arroja una cifra de alrededor de 480 mil productores y m&aacute;s de 3 millones de jornales. <\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<h3> <font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\">El desastre <\/font><\/h3>\n<p> Berta C&aacute;ceres es una cafetalera salvadore&ntilde;a acomodada. Su situaci&oacute;n es muy dif&iacute;cil. &ldquo;Desde hace unos cinco a&ntilde;os &#8211; dijo <i>El Diario de Hoy<\/i>&#8211; ya no sac&aacute;bamos para pagar, he tenido que vender 30 reses cada a&ntilde;o. Hemos vendido equipos de riego y hemos suspendido la luz el&eacute;ctrica&hellip; todo lo bonito que ten&iacute;amos en la propiedad. De lo &uacute;ltimo que nos quedaba, este a&ntilde;o hemos tenido que lotificar cincuenta m&aacute;s. El caf&eacute; no da para pagar.&rdquo; <\/p>\n<p> Efectivamente, para los productores de caf&eacute; llueve sobre mojado. Aunque durante la &uacute;ltima cosecha tuvo un peque&ntilde;o repunte, el precio internacional del arom&aacute;tico se ha derrumbado hasta llegar a un piso hist&oacute;rico y no hay expectativas de que la situaci&oacute;n vaya a mejorar significativamente en el corto plazo. La crisis de sobreproducci&oacute;n y la especulaci&oacute;n en las Bolsas parece haberse hecho permanente. <\/p>\n<p> En Centrom&eacute;rica, adem&aacute;s, el derrumbe econ&oacute;mico coincidi&oacute; con todo tipo de desastres naturales. En 1998 el Hurac&aacute;n Match devast&oacute; infraestructura y sembrad&iacute;os. Dos temblores destruyeron San Salvador en enero y febrero de 2001. A finales de 2001 la tormenta tropical Michelle da&ntilde;&oacute; Honduras y Nicaragua. Y desde la primavera de 2002 la regi&oacute;n padeci&oacute; una severa y prolongada sequ&iacute;a, que produjo p&eacute;rdidas agr&iacute;colas por arriba del 80 por ciento en varias regiones de Guatemala y el Salvador. La ONG Interaction calculaba en abril de 2002 que cerca de un mill&oacute;n de personas sufr&iacute;a de problemas de seguridad alimentaria. <\/p>\n<p> Esta situaci&oacute;n se ha agravado en la regi&oacute;n por la implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas de ajuste y estabilizaci&oacute;n que han afectado severamente al sector agropecuario. En Guatemala, por ejemplo, se cerr&oacute; la oficina que proporcionaba servicios t&eacute;cnicos a los productores. Las funciones de regulaci&oacute;n y redistribuci&oacute;n que en algunas de estas naciones desempe&ntilde;aron institutos o compa&ntilde;&iacute;as estatales han dejado de desempe&ntilde;arse. <\/p>\n<p> A ello hay que sumar el efecto negativo de las pol&iacute;ticas cafetaleras puestas en pr&aacute;ctica por los gobiernos de los pa&iacute;ses del &aacute;rea. No es exagerado se&ntilde;alar que, en distintos momentos, el mundo del caf&eacute; ha sufrido mecanismos &ldquo;confiscatorios&rdquo;. Por ejemplo, en Nicaragua la mayor&iacute;a de los gobiernos han seguido una pol&iacute;tica fiscal discrecional hacia el caf&eacute;. Los recursos obtenidos gracias al arom&aacute;tico han sido utilizados como una especie de caja chica que para enfrentar los requerimientos financieros de terremotos, erupciones, guerras, sequ&iacute;as e inundaciones. A pesar de que el Fondo de Estabilizaci&oacute;n de Precios creado en la d&eacute;cada de los ochenta fue financiado con los recursos de los productores, &eacute;stos no recibieron apoyo en momentos clave. <\/p>\n<p> La crisis de la actividad cafetalera ha provocado severos problemas econ&oacute;micos, sociales y ambientales a las naciones que integran el &aacute;rea. En t&eacute;rminos econ&oacute;micos se aprecia un franco deterioro de la rentabilidad, principalmente de los peque&ntilde;os y medianos caficultores y sus cooperativas. Ello ha propiciado una reducci&oacute;n de las inversiones y, por ende, una mayor contracci&oacute;n del empleo y los ingresos. Las exportaciones agr&iacute;colas y la generaci&oacute;n de divisas han ca&iacute;do. El aumento del desempleo ha profundizado los niveles de pobreza de las familias rurales y forzado la migraci&oacute;n. Muchos productores han destruido sus huertas para sembrar alimentos b&aacute;sicos, reduciendo los servicios ambientales que prestaban. <\/p>\n<p> Los ingresos provenientes de las exportaciones en Centroam&eacute;rica disminuyeron de mil 700 millones de d&oacute;lares anuales en promedio a 938 millones en 2000\/2001 y 700 millones de d&oacute;lares en 2001\/2002. Por supuesto, la ca&iacute;da en las exportaciones da&ntilde;&oacute; la balanza de pagos y afect&oacute; la actividad econ&oacute;mica en su conjunto. La crisis del caf&eacute; ha provocado un verdadero desastre financiero en varios de estos pa&iacute;ses. <\/p>\n<p> Por si fuera poco, adem&aacute;s de la ca&iacute;da dr&aacute;stica en sus ingresos, los productores de la regi&oacute;n padecen ausencia de cr&eacute;ditos y altas tasas de inter&eacute;s, as&iacute; como costos al alza de insumos, transporte y mano de obra. Las carteras vencidas han provocado la p&eacute;rdida de unidades de fincas y huertas, la incapacidad para contratar nuevos cr&eacute;ditos, y el colapso de las instituciones financieras. Cada vez m&aacute;s, la funci&oacute;n de financiamiento ha sido asumida por usureros. <\/p>\n<p> Una encuesta levantada por el Banco Mundial en Nicaragua y El Salvador en 2001 indica que l os peque&ntilde;os productores tienen grandes dificultades para conservar sus huertas. En muchos casos han dejado de practicar las labores culturales. Ello ha provocado que distintas plagas afecten severamente su productividad. Multitud de cultivadores no fertilizan y no efect&uacute;an trabajos de desyerbado. Los rendimientos han ca&iacute;do casi la mitad. Es com&uacute;n que se pague en especie. <\/p>\n<p> Comparada con los tres a&ntilde;os anteriores la demanda laboral disminuy&oacute; durante 2001 el 30 por ciento en Guatemala, Honduras y Nicaragua, 20 por ciento en El Salvador y 12 por ciento en Costa Rica. En total, se han perdido 42 millones de d&iacute;as de trabajo, o 170 mil empleos de tiempo completo. Los ingresos han ca&iacute;do en 140 millones de d&oacute;lares. Los jornaleros agr&iacute;colas quedaron desamparados: no se benefician de las ayudas gubernamentales que en algunos pa&iacute;ses se han dado a los productores. <\/p>\n<p> Simult&aacute;neamente, ha surgido un mercado que genera grandes ganancias a los grandes intermediarios, en particular a los tostadores y a promotores de marcas. Las corporaciones transnacionales han aumentado significativamente su presencia en los mercados nacionales, sea como compradores, procesadores o minoristas. <\/p>\n<p> Gilberto Recinos, un peque&ntilde;o productor de Huehuetenango, Guatemala, resume as&iacute; el drama: &ldquo;Los peque&ntilde;os productores dependen directamente del caf&eacute;. Si no deja un buen recurso, el nivel de vida se viene abajo, no hay recurso para comida, vivienda, incluso para el mantenimiento del cultivo. Se carece de todo, no hay para poderla pasar. La mayor&iacute;a est&aacute; sufriendo o aguantando la gran crisis. <\/p>\n<p> &ldquo;Antes se beneficiaba a la gente directa o indirectamente con el caf&eacute;; los trabajadores, los fleteros ten&iacute;an de donde. Hoy en d&iacute;a, cualquiera ve las consecuencias. Se redujo la cantidad de trabajo, los salarios, el negocio; ya no se construye. Afecta la educaci&oacute;n, la salud, la migraci&oacute;n a M&eacute;xico, a Estados Unidos o a la capital los que tienen recursos. &iquest;Y los que no?&#8230; &iexcl;Estamos lavados&rdquo;!<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">11<\/a><\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<h3> <font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\">Ata&uacute;des <\/font><\/h3>\n<p> Febrero de 2003. En un hospital ubicado en el oeste de El Salvador&mdash;cuenta el diario Noticias del Caf&eacute;&#8211;Ad&aacute;n Dom&iacute;nguez lucha contra una grave desnutrici&oacute;n.<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">12<\/a><\/p>\n<p> Ad&aacute;n comparte la sala con otros 32 bebes que, como &eacute;l, se encuentran al borde de la muerte. Infantes, todos, hijos e hijas de peque&ntilde;os caficultores o de trabajadores agr&iacute;colas que laboran en la recolecci&oacute;n del arom&aacute;tico. Hambrientos, enfermos de pobreza y de escasez. V&iacute;ctimas todos, de la crisis que derrumb&oacute; los precios del grano. <\/p>\n<p> Seg&uacute;n reportes del Ministerio de Salud de ese pa&iacute;s durante el a&ntilde;o 2002 fallecieron por hambre 52 ni&ntilde;os cafetaleros menores de 5 a&ntilde;os y la malnutrici&oacute;n afectaba a m&aacute;s de 4 mil de ellos. Los m&eacute;dicos encargados de atender la tragedia la explicaban diciendo: &ldquo;Mucha gente que depende del caf&eacute; est&aacute; ahora sin empleo. Es cada vez m&aacute;s duro para las familias proveerles atenci&oacute;n a sus hijos&rdquo;. <\/p>\n<p> Divina Belmonte, vocero de la UNICEF coincidi&oacute; con este diagn&oacute;stico. &ldquo;Un incremento en la desnutrici&oacute;n infantil se ha reportado en varias zonas productoras de caf&eacute; en el Salvador,&rdquo; afirm&oacute;, y a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;La comida se ha vuelto m&aacute;s y m&aacute;s escasa, particularmente en las provincias de Achuapan, Sonsonete, Santa Ana y La Libertad, donde cerca de 30 mil familias padecen hambre como resultado de la ca&iacute;da de los precios del caf&eacute; a casi la mitad durante los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os&rdquo;.<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">13<\/a><\/p>\n<p> Seg&uacute;n datos del Sistema B&aacute;sico de Salud Integral SIBASE, durante el 2003 hab&iacute;an muerto 12 ni&ntilde;os por desnutrici&oacute;n y otras patolog&iacute;as asociadas. Un a&ntilde;o antes, en el municipio de Tacuba, Ahuachap&aacute;n un total de 40 menores fallecieron por la misma raz&oacute;n en 4 municipios de Ahuachap&aacute;n.<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">14<\/a> La gravedad de la situaci&oacute;n oblig&oacute;, en julio de 2003, al Programa Mundial de Alimentos (PMA) a emprender la distribuci&oacute;n de raciones de ma&iacute;z, arroz y productos fortificados a m&aacute;s de 10,000 familias, en dos de los principales departamentos del pa&iacute;s que re&uacute;nen aproximadamente un 30% de la producci&oacute;n salvadore&ntilde;a del grano. <\/p>\n<p> La hambruna tambi&eacute;n lleg&oacute; a Guatemala. Seg&uacute;n la Agencia de Desarrollo de Estados Unidos (AID), en 2002 este pa&iacute;s experimentaba &ldquo;una crisis de aguda desnutrici&oacute;n infantil generalizada, provocada por los efectos acumulados y exasperantes de la sequ&iacute;a y el empleo muy reducido en el sector cafetero. La informaci&oacute;n censal m&aacute;s reciente indica que m&aacute;s de 30 mil ni&ntilde;os en 91 municipalidades sufren de desnutrici&oacute;n aguda. De estos, m&aacute;s de 7 mil se encuentran en estado de consunci&oacute;n moderado o grave&rdquo;.<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">15<\/a><\/p>\n<p> Tan grave segu&iacute;a siendo la situaci&oacute;n este a&ntilde;o que, de acuerdo con el testimonio de un m&eacute;dico guatemalteco &ldquo;lo que est&aacute; sucediendo es una cat&aacute;strofe. Siempre ha habido pobreza y desempleo temporal, pero nunca he visto un hambre tan real como ahora. Literalmente la gente no tiene para comer m&aacute;s que tortillas.&rdquo;<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">16<\/a><\/p>\n<p> En Nicaragua, pa&iacute;s vecino, la situaci&oacute;n no es mejor. A Jos&eacute; Manuel Rodr&iacute;guez, de cinco a&ntilde;os, oriundo de la comunidad Kansas City, municipio de Rancho Grande, no le alcanz&oacute; la vida de tanta hambre. Lo mismo les sucedi&oacute; a Daniela D&iacute;az y a Alexander D&iacute;az, ambos de dos a&ntilde;os de edad. Entre junio de 2002 y febrero de 2003 veinti&uacute;n peque&ntilde;os murieron de desnutrici&oacute;n y enfermedades relacionadas a ella. Los meses que siguieron no fueron mejores. Uno tras otro, los decesos alimentaron las fr&iacute;as estad&iacute;sticas. <\/p>\n<p> &ldquo;Yo ten&iacute;a cuatro hijos pero uno que ten&iacute;a de 15 meses falleci&oacute; el jueves por desnutrici&oacute;n, falta de alimentos y medicinas; tengo otros tres ni&ntilde;os enfermos pero necesito que me ayuden porque mi casa es de pl&aacute;stico y no tengo a donde ir cuando llueve&rdquo;, relat&oacute; Yessenia Mart&iacute;nez, una de de las miles de campesinos hambrientas en el norte de Nicaragua, en septiembre de 2002.<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">17<\/a> Durante la marcha que desde las monta&ntilde;as hasta Matagalpa realizaron en agosto de 2003 los jornaleros del caf&eacute; para enfrentar la hambruna provocada por la crisis, y en la que, de acuerdo con el Centro Nicarag&uuml;ense de Derechos Humanos fallecieron 14 personas, entre las que se encontraban dos ni&ntilde;os. Marlyn, una madre de 22 a&ntilde;os de edad con un hijo de 16 meses que particip&oacute; en ella, dec&iacute;a sollozando: &ldquo;Ahorita vamos sin comer y ya no aguantamos. Esto est&aacute; tremendo. No hay trabajo y los ni&ntilde;os se nos est&aacute;n muriendo de hambre porque ahora ya no hay ni guineos en el campo.&rdquo;<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">18<\/a><\/p>\n<p> Con las regiones cafetaleras infestadas por mosquitos, los brotes de malaria y dengue no tardaron en hacerse presentes. &ldquo;Las mujeres y los ni&ntilde;os son los que van a ser m&aacute;s afectados&rdquo;, declar&oacute;, desbordado, el doctor Juan Carlos S&aacute;nchez, director del SILAIS de Matagalpa. <\/p>\n<p> Los 66 millones de d&oacute;lares donados por el PMA como ayuda de emergencia a los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, y los 60 millones de d&oacute;lares otorgados por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos resultaron, a todas luces, insuficientes para combatir la desnutrici&oacute;n. <\/p>\n<p> Tan aterradora era&ndash;es&#8211;la situaci&oacute;n que en el informe de la alcald&iacute;a de Matagalpa se se&ntilde;al&oacute; que entre enero y agosto de 2002 el rubro de &ldquo;Donaci&oacute;n de Ata&uacute;des&rdquo; al sector rural alcanz&oacute; la cifra de 120, muchos de ellos para infantes. Un a&ntilde;o antes la cantidad de f&eacute;retros entregados hab&iacute;a sido de s&oacute;lo 50.<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">19<\/a><\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<h3> <font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\">La otra frontera <\/font><\/h3>\n<p> Durante los comicios locales de 1991, el entonces opositor Partido de Acci&oacute;n Nacional (PAN) postul&oacute; como su candidato a la Presidencia Municipal de Huixtla, Chiapas, a Carlos Toledo, un m&eacute;dico apreciado por los habitantes. Preocupados por el avance blanquiazul, los alquimistas electorales del PRI decidieron tratar de ganar haciendo votar a los trabajadores guatemaltecos sin papeles de las fincas de caf&eacute;. Les ofrecieron seguridad en el empleo, estancia, transporte y una peque&ntilde;a recompensa econ&oacute;mica, al tiempo que los capacitaban sobre c&oacute;mo sufragar. Para que no olvidaran por qui&eacute;n deber&iacute;an hacerlo les dijeron: &ldquo;no lo olviden, voten por el s&iacute;mbolo de la bandera nacional.&rdquo; Cuando el d&iacute;a de las elecciones lleg&oacute; finalmente, los alquimistas priistas se llevaron un tremendo disgusto. Los chapines siguieron fielmente las instrucciones que les hab&iacute;an dado: cruzaron el c&iacute;rculo con los colores del emblema patrio, pero no el del mexicano sino el guatemalteco, es decir, el blanquiazul del PAN. <\/p>\n<p> Los jornaleros agr&iacute;colas que hace trece a&ntilde;os propinaron involuntariamente un descalabro al PRI no eran, ni con mucho los primeros en llegar al Soconusco. Como lo ha explicado Daniela Spencer, el &ldquo;refugio&rdquo; en las fincas cafetaleras chiapanecas se convirti&oacute; para los indios chapines en la manera de huir del maltrato en su pa&iacute;s.<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">20<\/a> Entre M&eacute;xico y Guatemala hubo, durante muchos a&ntilde;os, una larga tradici&oacute;n de libre tr&aacute;nsito y comercio, tanto que es hasta 1917 que se establece en Chiapas la oficina de Migraci&oacute;n. Los flujos migratorios de centroamericanos hacia M&eacute;xico no provienen de los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os sino que tienen muchos m&aacute;s, aunque el mayor tr&aacute;nsito de jornaleros estacionales se produce a partir de 1965. <\/p>\n<p> El Soconusco es un corredor natural que conecta al Istmo de Tehuantepec con Centroam&eacute;rica. La regi&oacute;n forj&oacute; su riqueza con el cultivo del caf&eacute; al principios del siglo XX. Estableci&oacute; un nuevo patr&oacute;n de asentamiento en base a la econom&iacute;a de plantaci&oacute;n agroexportadora. El arom&aacute;tico era exportado a Europa desde lo que hoy es Puerto Madero. En 1908 se construy&oacute; el tendido f&eacute;rreo y en 1965 la carretera Panamericana. Por estas v&iacute;as de comunicaci&oacute;n transitan hoy no s&oacute;lo las mercanc&iacute;as sino la fuerza de trabajo que buscan llegar a la frontera norte. <\/p>\n<p> Cada a&ntilde;o alrededor de 200 mil guatemaltecos se trasladan a M&eacute;xico para laborar en las fincas. Pero no son ellos los &uacute;nicos que cruzan la frontera. El Soconusco es, tambi&eacute;n, y cada vez m&aacute;s, una regi&oacute;n de tr&aacute;nsito. Y tan lo es que en el sur se aprehende cada dos minutos a un indocumentado. Durante 2003 se detuvieron a 187 mil migrantes sin papeles. Cerca del 40 por ciento de ellas se realizaron en Chiapas. Este a&ntilde;o, seg&uacute;n datos del Instituto Nacional de Migraci&oacute;n (INM), la cifra muy bien podr&iacute;a llegar al doble. El 90 por ciento proven&iacute;an de Guatemala, Honduras y El Salvador. <\/p>\n<p> La frontera sur se ha convertido en un pante&oacute;n sin cruces para los migrantes centroamericanos. Al cruzarla son arrollados por el tren, apu&ntilde;aleados por bandas delictivas, extorsionados por polic&iacute;as y elementos del Ej&eacute;rcito. No son pocas las mujeres violadas y asesinadas. Las familias se dividen.<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">21<\/a> Unas 100 bandas de traficantes de indocumentados que operan en la zona fronteriza son los encargados de introducir a quienes buscan llegar a Estados Unidos. <\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<h3> <font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\">El migrante <\/font><\/h3>\n<p> Apenas llegas a Tec&uacute;n Um&aacute;n rumbo a Tapachula y te vuelven a extorsionar. El camino desde El Salvador te parece largo, aunque apenas se inicia. Dejaste atr&aacute;s familia, propiedades y tu cafetal. Est&aacute;s endeudado hasta el cuello. Sabes que no debes salir a la calle despu&eacute;s de las seis de la tarde. Es demasiado el riesgo. Es ciudad de todos y de nadie, ruta de drogas y armas. Territorio de polleros. Ciudad de hortelanos, tricicleteros, cambistas, restoranteros que viven de gente como t&uacute;; de gente que est&aacute; de paso. <\/p>\n<p> Llegar hasta all&iacute; ya ha sido peligroso. La Patrulla Fronteriza entrena a los kaibiles. Les da tecnolog&iacute;a. Ahora, para empezar a sufrir no tienes que llegar hasta Estados Unidos. La mano dura comienza en tu pa&iacute;s. Y luego se hace a&uacute;n m&aacute;s dura en M&eacute;xico. Vaya que este pa&iacute;s le cuida bien el patio trasero a Washington, m&aacute;s a&uacute;n desde que el Plan Sur sell&oacute; la frontera. Ya lo dijo Santiago Creel: el gobierno mexicano &ldquo;est&aacute; preparado para quebrar el creciente flujo de extranjeros que utilizan el pa&iacute;s como un punto de tr&aacute;nsito en sus esfuerzos para entrar a Estados Unidos&rdquo;. <\/p>\n<p> La casa donde aguardas el momento del cruce es insuficiente para todos los que esperan. Est&aacute;s hacinado. En la noche te encierran con candados y guardias armados. Te han dicho que ser&aacute;s parte de una cuadrilla que se dirige a trabajar a los campos agr&iacute;colas del Soconusco utilizando papeles falsos. Deber&aacute;s cargar machete y costalera. T&uacute; no cruzaras el Suchiate en una llanta, ni a nado como tantos otros lo hacen. Pero debes ense&ntilde;arte a hablar como mexicano, saber de este pa&iacute;s aunque est&eacute;s en &eacute;l s&oacute;lo de paso. Por diez d&oacute;lares te han vendido un manual. All&iacute; lees quienes son los Ni&ntilde;os H&eacute;roes, c&oacute;mo se llama la esposa del presidente de M&eacute;xico, como los colores de la bandera son los mismos que los de la Virgen de Guadalupe. Otros compatriotas tuyos hasta credencial de elector han conseguido. <\/p>\n<p> Quisieras viajar en un cami&oacute;n de pl&aacute;tanos. Tiene aire acondicionado. No te vas a asfixiar. Pero la plata no te alcanza. Tampoco para uno de gallinas. Ir&aacute;s en tren. Est&aacute;s joven y fuerte. Puedes resistir el paso de los d&iacute;as. No usaras lancha. Est&aacute;s enterado de lo que luego pasa con los que se van en tiburonera hasta Salina Cruz y de ah&iacute; hasta Acapulco en bote. De lo que sufren con el mar embravecido. Como pas&oacute; un 16 de agosto cuando se hundieron dos lanchas, una con veinte viajeros, otra con treinta. Ninguno volvi&oacute; a la playa. No, eso de que &ldquo;o te matan o te mueres&rdquo; no es para ti. <\/p>\n<p> No est&aacute;s al tanto de los n&uacute;meros. Pero intuyes que no son pocos. Los viajeros como t&uacute; mueren en el mar, en los r&iacute;os, en los puentes, en las v&iacute;as del tren, en los trailers. El Centro de Recursos Centroamericanos en El Salvador habla de que entre 1997 y 2000 cerca de 25 mil centroamericanos desaparecieron buscando alcanzar el sue&ntilde;o americano. Diez mil eran salvadore&ntilde;os. De ellos nada se sabe. <\/p>\n<p> Ya est&aacute;s del lado mexicano. Aguardas el tren, a la bestia, como le dicen por aqu&iacute;. Las estaciones apestan. Esperas horas y m&aacute;s horas. Hay otros como t&uacute;. Se resguardan en cementerios, en bald&iacute;os, debajo de los puentes. Conforme avances en tu recorrido la vigilancia se ir&aacute; haciendo cada vez mayor. Los soldados cuidan ya los rieles. T&uacute; itinerario no ha sido trazado por ninguna agencia de viajes. Las rutas, los operativos de la migra, tu cansancio, tu suerte, la acabar&aacute;n escribiendo. <\/p>\n<p> La m&aacute;quina llega. Cuando las ruedas del convoy comienzan a moverse, te trepas. Corres, corres r&aacute;pido. Te tienes que colgar. Si te tropiezas es el fin. &iquest;Cu&aacute;ntos como t&uacute; no han sido mutilados? &iquest;Cu&aacute;ntos no han perdido piernas o brazos? Cada mes llegan al hospital regional de Tapachula siete u ocho con este tipo de lesiones. <\/p>\n<p> Mala suerte. Este ferrocarril no transporta granos ni arena. Pero, por lo menos, no llueve. Mejor no te metes al vag&oacute;n. Si lo cierran, te asfixias. Viajas arriba, como mono, cuid&aacute;ndote de los cables de alta tensi&oacute;n. En los t&uacute;neles te pasas al estribo y te amarras los brazos con alambre. No puedes dormirte. Un parpadeo y te caes. Te cubres del fr&iacute;o con un nylon. Te envuelves las manos. En t&uacute;neles y d&iacute;as de fr&iacute;o el acero de tren se congela. <\/p>\n<p> Esta vez no se subieron pandilleros. Se trepan a robar y te avientan del tren. Para ellos 50 pesos pueden costar tu vida. Son los Maras. Te corretean, te alcanzan y te agarran a golpes. Te pegan en la cara y en el cuerpo. Te lanzan contra las v&iacute;as. Abusan de las mujeres. <\/p>\n<p> Cuando los agentes de migraci&oacute;n se suben corres a la parte delantera y saltas. No importa que la bestia se mueva. No te alcanzan. Al pasar un nuevo tren vuelves a correr, solo para bajarte en Huamantla. Es que cerca de Apizaco, al final del t&uacute;nel m&aacute;s largo, hay un ret&eacute;n. Cuando ves una antena con un foco rojo que anuncia la llegada a Lecher&iacute;a vuelves a hacer lo mismo. All&iacute; arriban la mayor&iacute;a de los ferrocarriles de carga que se dirigen al norte. Es la frontera de en medio. Seguro te cazan. Si no son los hampones es la polic&iacute;a. Abuso seguro. Le llaman la frontera de en medio. La historia se repite. Rodeas la estaci&oacute;n y aguardas al tren m&aacute;s adelante. Desde all&iacute; salen los cargueros rumbo al norte. <\/p>\n<p> Tu mirada ya es muy otra. Lo mismo sucede con los que viajan contigo. Se va enturbiando, se va endureciendo a base de penurias, de miedos, de esperas, de horrores. Tu olor ya es otro. No s&oacute;lo por el sudor y la tierra. Poco a poco se te pega el olor a muerte en la piel. A eso huelen los albergues que a lo largo del camino asisten a los viajeros. <\/p>\n<p> Te enfilas rumbo a Coahuila. All&iacute; llegan los cargueros. Quieres cruzar por Piedras Negras o Ciudad Acu&ntilde;a. Crees que la vigilancia es menor. Pero guardias privados resguardan los trenes. Son violentos. En menos de un a&ntilde;o tres migrantes fueron asesinados en Coahuila. A Elmer Alexander Batrahona lo mataron a balazos. A Isamel Jes&uacute;s Mart&iacute;nez lo asesinaron a pedradas en noviembre de 2002. Lo hicieron empleados de una empresa que se llama Sistemas de Protecci&oacute;n Canina. Es la encargada de custodiar el ferrocarril. Su presidente es Miguel Nassar Daw, hijo de uno de los principales responsables de la guerra sucia en M&eacute;xico. <\/p>\n<p> En Saltillo te detiene la polic&iacute;a. Te golpean y te bajan lana. Ya lo sabes, tiene raz&oacute;n Gabriela Rodr&iacute;guez Pizarro, Relatora Especial para los Derechos Humanos de los Migrantes, cuando dice que en M&eacute;xico existe un clima generalizado de hostigamiento y aprovechamiento de la vulnerabilidad del migrante. Ya lo sabes: cuando Vicente Fox ofreci&oacute; en septiembre de 2000, en El Salvador, realizar esfuerzos extraordinarios para que se respeten los derechos humanos de los migrantes, eran meras palabras. Lo mismo hace con los mexicanos. No es nada personal. <\/p>\n<p> Llegas a Laredo. Ya est&aacute;s en la frontera. Salvadore&ntilde;os como t&uacute; trabajan fuera del ayuntamiento. Lavan las camionetas a los encargados de la ley. No puedes pasar desde all&iacute; al otro lado. La operaci&oacute;n Hold the Line, o R&iacute;o Grande como le llaman del lado mexicano, no deja hueco. Te mueves a Las Antenas, a 14 kil&oacute;metros. En la orilla del r&iacute;o hay unas peque&ntilde;as playas. Le pagas a los pateros&#8211;como le dicen en estos rumbos a los polleros&#8211;por usarlas y por esconderte en los matorrales. Ellos, a su vez, se caen con su cuota por &ldquo;derecho de piso&rdquo; con los Z, los gatilleros de Osiel C&aacute;rdenas, el jefe del C&aacute;rtel del Golfo. <\/p>\n<p> Te lanzas al r&iacute;o. Las aguas te arrastran. Cuando alcanzas la otra orilla comienzas a buscar la casa de seguridad. All&iacute; aguardas hasta que te meten en un cami&oacute;n con 60 personas m&aacute;s. As&iacute; murieron varios paisanos tuyos en Victoria, Texas. Pero no estaba escrito que a ti te tocara. Te enfilas rumbo a Georgia. All&iacute; est&aacute; tu primo trabajando en la pizca. Todo vuelve a comenzar. <\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<h3> <font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\">Exodo <\/font><\/h3>\n<p> La migraci&oacute;n cafetalera es sumamente vulnerable. Los productores y jornaleros del caf&eacute; son el &uacute;ltimo eslab&oacute;n de la historia migratoria hacia Estados Unidos. Llegan a ella con la frontera cerrada, tarifas encarecidas, carencia de redes de apoyo y desconocimiento de la geograf&iacute;a y la urbanizaci&oacute;n. <\/p>\n<p> Para emigrar los caficultores deben endeudarse. Empe&ntilde;an parcelas y casas. Deben pagar intereses de, cuando menos, 20 por ciento mensual. Cada d&iacute;a que pasa es un dinero m&aacute;s que se debe. Llegar pronto a su destino es una necesidad. Por eso se mueren en el desierto. Por eso tanta muerte. <\/p>\n<p> Con frecuencia caen en manos de polleros abusivos. Cuando los introductores son de la misma regi&oacute;n est&aacute;n obligados a tener una cierta responsabilidad con la familia, y a cuidar su &ldquo;cargamento&rdquo;. Pero cuando son desconocidos no tienen compromiso alguno ante nadie. La novedad del traslado al norte hace que el viajero caiga con frecuencia en manos de polleros que los venden o los abandonan. Son v&iacute;ctimas f&aacute;ciles de asaltos y extorsiones. Todo mundo los explota. <\/p>\n<p> El caficultor que emprende la marcha hacia el norte no va preparado. Llega sin botas, sin agua, cargando dinero. En lugar de hacer el trato desde el pueblo o a trav&eacute;s de conocidos en alguna ciudad de Estados Unidos, el acuerdo se establece en estaciones de autobuses y ferrocarriles. No es extra&ntilde;o que sucedan entonces hechos como el acaecido en marzo de 2002, cuando cuatro j&oacute;venes chiapanecos fueron encontrados flotando muertos en el canal All American en California, a unos cuantos metros de suelo estadounidense.<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">22<\/a><\/p>\n<p> Alan Bersin, uno de los estrategas de la Operaci&oacute;n Guardi&aacute;n explicaba as&iacute; la complejidad del cruce para los nuevos migrantes: &ldquo;Ahora, los que ingresan ilegalmente deben atravesar terrenos extremadamente dif&iacute;ciles, ca&ntilde;ones profundos y rocosos, llenos de matorrales espinosos y duros, pr&aacute;cticamente sin agua y con picos que ascienden a 6 mil pies, o a trav&eacute;s de desiertos pintorescos pero desolados y peligrosos. Aunque anteriormente cruzaban en &aacute;reas con acceso casi inmediato a las carreteras, hoy es una caminata ardua de dos o tres d&iacute;as, para llegar a las carreteras. Los gu&iacute;as son m&aacute;s necesarios que nunca y cobran seg&uacute;n y conforme&rdquo;. <\/p>\n<p> &ldquo;Las personas superfluas son baratas. La inmigraci&oacute;n clandestina rebaja el precio de la mano de obra&rdquo; , escribi&oacute; Enzesberger.<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">23<\/a> Muchos nuevos migrantes no hablan espa&ntilde;ol o no es ese su primer idioma. Es com&uacute;n que en Estados Unidos no haya traductores para su lengua. El hecho es fundamental para recibir atenci&oacute;n m&eacute;dica o defensa legal. En los ochenta, el trique Adolfo Ruiz &Aacute;lvarez y el mixteco Santiago Ventura Morales fueron encarcelados en Oreg&oacute;n, por no saber ingl&eacute;s ni espa&ntilde;ol. &Aacute;lvarez fue internado en una cl&iacute;nica siqui&aacute;trica y sedado durante m&aacute;s de dos a&ntilde;os, mientras que Ventura estuvo injustamente preso cuatro a&ntilde;os. <\/p>\n<p> Los nuevos flujos migratorios se dirigen hacia lugares a los que los migrantes no se dirig&iacute;an anteriormente. Los destinos son estados ubicados en la Costa Este como Georgia, Alabama, Tennessee, o las Carolinas. Las condiciones all&iacute; son m&aacute;s dif&iacute;ciles. Al llegar deben vivir en puentes, cuevas y en el campo, adem&aacute;s de sufrir la discriminaci&oacute;n, en no pocas ocasiones de sus compatriotas ya establecidos. <\/p>\n<p> Las condiciones de traslado, el cruce y los cambios alimenticios hacen disminuir las defensas y los exponen a m&uacute;ltiples enfermedades. Diversos casos de tuberculosis se han manifestado en ciudades como San Diego, Los Angeles, Santa Ana. Es f&aacute;cil contagiarse cuando varios viajeros quedan encerrados en la cajuela de un autom&oacute;vil por horas. Durante 2004, en Orizaba se detectaron 30 casos de centroamericanos enfermos de paludismo y uno de ellos muri&oacute;. Y sanar all&iacute; es m&aacute;s complicado. &ldquo; Hay gente que regresa enferma del norte,&rdquo;cuentan en la comunidad chinanteca de Santiago Yaitepec. &ldquo;All&aacute; no hay curanderos, porque se van s&oacute;lo los j&oacute;venes, las personas grandes no salen de su pueblo, y los j&oacute;venes no saben curar. Puros muchachos de 25 a&ntilde;os o menos son los que salen para el norte, los grandes ya no quieren ir.&rdquo; <\/p>\n<p> Estados Unidos no es el &uacute;nico destino. Es notable, tambi&eacute;n, la migraci&oacute;n de jornaleros nicarag&uuml;enses a Costa Rica pues en ese pa&iacute;s ganan el doble de lo que reciben en el suyo. Tan delicada se ha tornado la situaci&oacute;n para los finqueros nicarag&uuml;enses por la escasez de mano de obra que el presidente Enrique Bola&ntilde;os declar&oacute; a fines de diciembre de 2003, que, debido a la falta de brazos, podr&iacute;an perderse hasta 200 mil quintales. <\/p>\n<p> La investigadora Edith F. Kauffer Michel ha descrito las v&iacute;as migratorias que siguen los centroamericanos en la frontera sur.<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">24<\/a> De acuerdo con su estudio, ahora atraviesan a M&eacute;xico por Tabasco y Campeche y no s&oacute;lo por Chiapas. Estas rutas son: la <i>Costera<\/i>, que se realiza en ferrocarril partiendo de Tapachula para llegar a Arriaga. La <i>Sierra Madre<\/i>: desde Motozintla, La Angostura y Comit&aacute;n. La <i>Fronteriza<\/i>: que es la segunda v&iacute;a de mayor importancia, y se realiza a trav&eacute;s de caminos de extrav&iacute;o. La <i>Selva<\/i>: que sale por Veracruz. La <i>Mar&iacute;tima<\/i>: originada en Puerto Cahmperico (Guatemala) hasta Huatulco, Oaxaca. La <i>A&eacute;rea<\/i>, emprendida por quienes tienen papeles. Y, desde Tabasco: el <i>corredor planicie<\/i> y el <i>corredor Tenosique<\/i>. <\/p>\n<p> En Chiapas el crecimiento de la migraci&oacute;n ha sido explosivo. El banderazo de salida se dio con las torrenciales lluvias de 1998 en la que se da&ntilde;aron las cosechas de 400 mil hect&aacute;reas y murieron 400 personas. La crisis del caf&eacute; la aliment&oacute;. Y el paso de los hondure&ntilde;os la estimul&oacute;, al mostrar el camino. Por lo menos 30 municipios de Chiapas se han incorporado a la migraci&oacute;n. Unos 30 mil chiapanecos salen cada a&ntilde;o a Estados Unidos. A fines de 2004 habr&aacute; cerca de 300 mil de ellos, m&aacute;s del 65 por ciento campesinos e ind&iacute;genas.<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">25<\/a> En 1997 Chiapas ocupaba el lugar 27 en las entidades que reciben remesas, en 2001 pas&oacute; al sitio 15, en 2003 al 12 y este a&ntilde;o al 11. En 2003 recibi&oacute; 260 millones de d&oacute;lares. S&oacute;lo en el segundo semestre de este a&ntilde;o obtuvo los 227 millones de d&oacute;lares. A final del a&ntilde;o alcanzar&aacute; 500 millones. <\/p>\n<p> Seg&uacute;n el investigador Jorge Cruz Burguete, hay 136 agencias de viajes en Frontera Comalapa, Chiapas, con autobuses que salen una vez a la semana a Tijuana. Carteles, anuncios en radio y carros con altoparlantes anuncian las salidas por todo el estado. Las agencias permiten el pago en abonos. El negocio se inici&oacute;, de acuerdo con Alberto Najar, por emprendedores como Rosalinda Quiroa, del poblado Carrillo Puerto, a media hora de Tapachula quien acostumbraba organizar las peregrinaciones del pueblo a La Villa.<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">26<\/a> Cuando Do&ntilde;a Rosalinda se dio cuenta que muchos j&oacute;venes se segu&iacute;an de largo a Tijuana o Ciudad Ju&aacute;rez contrat&oacute; uno de los camiones y comenz&oacute; a ofrecer el servicio. Un a&ntilde;o despu&eacute;s compr&oacute; su propio autobus y luego otro m&aacute;s. <\/p>\n<p> La migraci&oacute;n no se limita a los de abajo. Los hijos de los finqueros chiapanecos han debido seguir tambi&eacute;n la ruta hacia Estados Unidos. Son ellos los encargados de mantener al flote el orgullo familiar. Durante a&ntilde;os tocados por el cielo, calzaban botas de piel, manejaban grandes camionetas y despreciaban a los indios. Ahora, los que no se han ido al norte deben usar botas de hule y llevar ropa remendada. Los se&ntilde;ores de la tierra usan los d&oacute;lares de las remesas para contratar trabajadores estacionales. Y, como una iron&iacute;a de la vida, los polleros tratan por igual a finqueros y jornaleros. Para &eacute;l todos son pollos. <\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<h3> <font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\">Migraci&oacute;n y identidad cultural: Morir un poco <\/font><\/h3>\n<p> &iquest;C&oacute;mo afecta la migraci&oacute;n a las comunidades ind&iacute;genas cafetaleras que han mantenido viva su identidad &eacute;tnica y comunitaria? <\/p>\n<p> Hace m&aacute;s de diez a&ntilde;os, escribe el investigador Daniel Oliveras de Ita, salieron de San Juan Quiahije, en la regi&oacute;n chatina de Oaxaca, los primeros cuatro hombres que llegaron al norte.<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">27<\/a> En ese momento empez&oacute; la migraci&oacute;n hacia Estados Unidos en la regi&oacute;n chatina. Su principal actividad econ&oacute;mica era el cultivo del caf&eacute;, trabajando como asalariados temporarios o productores dependientes en fincas cafetaleras de la regi&oacute;n. <\/p>\n<p> Antes de irse al norte, los viajeros buscan a los curanderos. Los chamanes los env&iacute;an a poner velas a los santos, por ejemplo a Santiago Yaitepec, o a la virgen de Juquila o a San Juan Quiahije, seg&uacute;n los santos que los curanderos manden. Los manda a que se purifiquen y tienen que guardar (no tener relaciones sexuales con la mujer) entre siete y trece d&iacute;as. Tampoco pueden decir groser&iacute;as, ni pelear; deben portarse bien y andar derechito para que el favor pedido sea concedido. <\/p>\n<p> A los que se van al norte sin consultar a los curanderos les va mal, es entonces cuando se comunican con sus padres o mayores y les cuentan su situaci&oacute;n. La familia los representa y va a consultar a los curanderos que les dicen qu&eacute; hacer para cambiar la suerte del pariente que est&aacute; del otro lado. Los mandan a llevar las velas a los santos y a los difuntos del pante&oacute;n. <\/p>\n<p> Antes de irse al norte los j&oacute;venes, narra Narciso Garc&iacute;a Urbano de Santa Mar&iacute;a Yolotepec, van con los curanderos que comen el santo hongo<b> <\/b><i>(kui ya jo)<\/i>. Ellos al comer los hongos ven el destino de las personas que se van a trabajar. Ven si van a poder cruzar la frontera o si tendr&aacute;n alg&uacute;n problema en el camino, si van a encontrar trabajo y les va a ir bien. Ven y descubren si uno va a fracasar en el norte. Tambi&eacute;n van al pante&oacute;n a pedir permiso y salud a sus difuntos, a sus abuelos. Van a pedirles ayuda a su tumba para que los cuiden en el camino, para que no les pase nada, encuentren trabajo y regresen con bien.En Santiago Yaitepec afirman que m igrar al norte es morir un poco. En las ausencias de alg&uacute;n familiar, ya sea por muerte o porque est&aacute; lejos trabajando, la familia sigue haciendo curaciones y rituales para los ausentes, con sus fotograf&iacute;as y sus ropas. En los cerros la gente golpea con una vara las prendas de difuntos y migrantes; tambi&eacute;n les prenden velas y piden para que en el lugar en donde est&eacute;n paren de sufrir y se arrepientan de sus pecados. <\/p>\n<p> La idea de todos los j&oacute;venes es irse. Los adolescentes empiezan a migrar a los trece a&ntilde;os. La mayor&iacute;a se queda trabajando tres a&ntilde;os en Estados Unidos y regresa a los diecisiete para cumplir con su primer cargo de topil, dando un a&ntilde;o de servicio al pueblo. La gente cat&oacute;lica que ha estado dentro de su familia no regresa de Estados Unidos tan cambiada. Siguen con sus cargos y prestan los servicios al pueblo. Pero ellos son gente que ha sido preparada dentro de las costumbres chatinas. <\/p>\n<p> Hay otros, sin embargo, que no han sido preparados y no toman en cuenta las tradiciones y costumbres que hay en su pueblo. Ellos quieren imponer otras ideas, no quieren que nadie los mande, quieren ser los jefes. No aceptan tener un cargo menor porque regresan con dinero y se sienten poderosos. No obedecen las jerarqu&iacute;as pol&iacute;ticas ni religiosas; cuando llegan quieren ser presidentes municipales. <\/p>\n<p> &iquest;Son los chinantecos de los que nos habla Oliveras de Ita una excepci&oacute;n o son la regla de lo que sucede con el resto de los pueblos ind&iacute;genas dedicados a la caficultura? No se sabe. La migraci&oacute;n ha transformado la l&oacute;gica de la comunidad. Sus sue&ntilde;os y sus demonios. La ha obligado a reinventarse.<\/p>\n<p> Como lo demuestran Jonathan Fox y Gaspar Rivera-Salgado, a pesar de las adversas condiciones que deben enfrentar los ind&iacute;genas migrantes, desde Estados Unidos se las han ideado para construir un amplio abanico de organizaciones pol&iacute;ticas, sociales y c&iacute;vicas para luchar por sus objetivos estrat&eacute;gicos.<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">28<\/a> La movilidad migratoria de los pueblos no los ha debilitado, sino lo contrario. All&iacute; se ha creado y recreado identidades. Oaxacalifornia, esa comunidad imaginaria que incluye tanto los poblados donde los migrantes nacen en Oaxaca como las ciudades estadunidenses en las que viven, existe: es, el espacio de una sociedad civil trasnacional.<\/p>\n<p> La carencia de papeles y los mayores riesgos en el cruce de las fronteras despu&eacute;s del 11 de septiembre dificultan el regreso a sus pa&iacute;ses de quienes se han ido a buscar fortuna. Sin perspectiva de mejor&iacute;a en los precios del caf&eacute; (el aumento en la &uacute;ltima cosecha es coyuntural y sigue estando por debajo de los costos de producci&oacute;n), sin posibilidades de empleo en sus lugares de origen, establecerse en el norte es cada vez m&aacute;s un horizonte de vida para quienes alguna vez fueron productores de caf&eacute;.<\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<h3> <font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\">Las respuestas <\/font><\/h3>\n<p> En septiembre de 2002 tres mil jornaleros agr&iacute;colas cafetaleros nicarag&uuml;enses y sus familias acampan en la Carretera Panamericana a la altura de la comunidad de Las Tunas, a 97 kil&oacute;metros de la capital. Su presencia interrumpe el tr&aacute;fico. El mi&eacute;rcoles 11 lo bloquean durante 10 horas. Es el corte pac&iacute;fico m&aacute;s grande de Centroam&eacute;rica. <\/p>\n<p> La mayor&iacute;a de los participantes llevan meses sin trabajo. &ldquo;Queremos empleo, no pueden dejarnos con &lsquo;trabajo por comida&rsquo;. Queremos trabajos con salario, queremos trabajos estables&rdquo;, dicen. Ciento veinte horas despu&eacute;s de iniciada la protesta se alcanza una negociaci&oacute;n. <\/p>\n<p> M&aacute;s que la regla, las Las Tunas ha sido una excepci&oacute;n en el mundo cafetalero. Lejos de que el descontento y la desesperaci&oacute;n del sector se expresen con protestas abiertas la migraci&oacute;n se ha convertido en su v&aacute;lvula de escape. Por supuesto, el malestar ha brotado por todos lados. Pero ni lejanamente ha alcanzado el tama&ntilde;o de la tragedia. <\/p>\n<p> La crisis ha golpeado a las cooperativas de peque&ntilde;os productores y a su lucha autogestionaria. Aunque ha estimulado y dado legitimidad al caf&eacute; org&aacute;nico, al comercio justo y la mercado gourmet ha quitado membres&iacute;a a las organizaciones de base. <\/p>\n<p> Ciertamente todos estos nichos de mercado se han hecho mayores con la crisis, al punto que, por ejemplo, Guatemala se ha convertido en el segundo exportador de caf&eacute;s de calidad en el mundo, detr&aacute;s de Colombia. La conversi&oacute;n hacia estos rubros ha sido apoyada por el Banco Mundial. La Agencia de Desarrollo de Estados Unidos (AID) ha destinado cerca de 20 millones de d&oacute;lares para un programa de apoyo a la comercializaci&oacute;n y la asistencia t&eacute;cnica en el &aacute;rea entre 2002 y 2006, como antes lo hizo para aumentar la productividad del caf&eacute; costarricense y tender as&iacute; un cord&oacute;n sanitario al &quot;sandinocomunismo&quot;.<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">29<\/a> Sin embargo, esta moda beneficia tan solo a un peque&ntilde;o segmento de los productores y no resuelve las cuestiones centrales. <\/p>\n<p> Es notorio el desinter&eacute;s con el que las sociedades civiles de M&eacute;xico y Am&eacute;rica Latina abordan la situaci&oacute;n de los migrantes. La atenci&oacute;n de los viajeros desvalidos ha corrido a cargo de organizaciones de voluntarios con recursos escasos, en su ma<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reyno Bartolo Hern&aacute;ndez muri&oacute; calcinado en el desierto de Yuma, Arizona, el 22 de mayo de 2001. No fue el &uacute;nico campesino mexicano que falleci&oacute; ese d&iacute;a al tratar de cruzar la frontera que divide M&eacute;xico de su vecino del norte. 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