{"id":12805,"date":"2014-08-25T13:54:13","date_gmt":"2014-08-25T18:54:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=12805"},"modified":"2014-09-18T23:05:15","modified_gmt":"2014-09-19T04:05:15","slug":"paraguay-el-retorno-del-conflicto-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/paraguay-el-retorno-del-conflicto-social\/","title":{"rendered":"Paraguay: El retorno del conflicto social"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/Fotos_marchaFNC_68.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-12810\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/Fotos_marchaFNC_68-300x199.jpg\" alt=\"Fotos_marchaFNC_68\" width=\"300\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/Fotos_marchaFNC_68-300x199.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/Fotos_marchaFNC_68-1024x680.jpg 1024w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/Fotos_marchaFNC_68.jpg 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Dos a\u00f1os despu\u00e9s de la ca\u00edda del gobierno de Fernando Lugo y a un a\u00f1o del ascenso del colorado Horacio Cartes, los movimientos sociales muestran se\u00f1ales de recomposici\u00f3n, con notable protagonismo del movimiento campesino, enfrentando el agronegocio y la represi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfQu\u00e9 nombre tiene la estaca en guaran\u00ed?\u201d.<br \/>\nUna sonrisa dibuja un rostro austero, de unos 60 a\u00f1os, barba rala, semblante apacible y sereno.<br \/>\n\u201cS\u00edmbolo\u201d, dice, levantando un bast\u00f3n de unos 50 cent\u00edmetros, pulido, en el que pueden leerse las siglas FNC. Similar al que enarbolan casi todos los campesinos y campesinas que forman el cortejo frente al Ministerio de Hacienda, a media cuadra de la esquina m\u00e1s c\u00e9ntrica de Asunci\u00f3n.<br \/>\n\u201cS\u00edmbolo de lucha y poder\u201d, tercia una voz femenina. El hombre sonr\u00ede asintiendo, mira su s\u00edmbolo con cari\u00f1o y repite, como un mantra, la palabra \u201cpoder\u201d. Reflejan la autoestima de un movimiento nacido bajo la dictadura, que no dej\u00f3 de luchar bajo ning\u00fan gobierno, fueran los colorados o el progresista de Lugo, y que vuelve a ganar las calles contra la criminalizaci\u00f3n de las luchas sociales por el gobierno de Hugo Cartes.<br \/>\nEs 14 de agosto, el segundo de los tres d\u00edas de movilizaciones del movimiento campesino paraguayo, con cortes de rutas, concentraciones en diversos puntos del pa\u00eds y marchas en las ciudades. Entre los movilizados destacan la Federaci\u00f3n Nacional Campesina (FCN), la Coordinadora Nacional de Mujeres Rurales e Ind\u00edgenas (Conamuri), la Organizaci\u00f3n de Lucha por la Tierra (OLT) y varias secciones sindicales y partidos pol\u00edticos.<br \/>\nEntre las demandas, destacan: la oposici\u00f3n a la ley de Asociaci\u00f3n P\u00fablico-Privado, que proyecta privatizaciones de servicios p\u00fablicos, salud y educaci\u00f3n, el rechazo a la violencia del Estado y la criminalizaci\u00f3n de la protesta y el reclamo de reforma agraria, en el pa\u00eds que ostenta la mayor concentraci\u00f3n de tierras del mundo. El lema central de las jornadas lo dice todo: \u201cParaguay No Se Vende\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/py4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-12809\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/py4-300x182.jpg\" alt=\"py4\" width=\"300\" height=\"182\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/py4-300x182.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/py4.jpg 705w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>M\u00e1s soja, m\u00e1s represi\u00f3n<\/p>\n<p>Adela y Adelaida, dos ni\u00f1as de seis meses y tres a\u00f1os del asentamiento H\u00faber Dur\u00e9, murieron el 21 de julio probablemente contaminadas por agrot\u00f3xicos. El asentamiento est\u00e1 a 330 kil\u00f3metros de Asunci\u00f3n, en el departamento de Canindey\u00fa, habitado por 260 familias de la FNC que ganaron cinco mil hect\u00e1reas en 2000, sobrellevando cuatro muertos en sus filas, entre ellos el joven H\u00faber Dur\u00e9 de 22 a\u00f1os .<br \/>\nAl mismo tiempo, un grupo de 18 ni\u00f1os y ni\u00f1as y 19 adultos fueron atendidos por registrar los mismos s\u00edntomas, v\u00f3mitos, dolores de espalda, mareas, fiebre e insuficiencia respiratoria. Aunque las autoridades de salud negaron la posibilidad de contaminaci\u00f3n por agrot\u00f3xicos, miembros de la comunidad aseguraron que dos d\u00edas antes de la muerte de las ni\u00f1as hubo pulverizaciones de plantaciones de soja cerca del asentamiento, rodeado de monocultivos transg\u00e9nicos.<br \/>\nLa encargada de salud del asentamiento, Nimia Galeano, asegura que cada vez que los sojeros fumigan se registran los mismos s\u00edntomas entre los pobladores . Un mes despu\u00e9s falleci\u00f3 William, un ni\u00f1o de diez meses que naci\u00f3 con malformaciones, y la comunidad registr\u00f3 la muerte de 43 vacas, 30 cerdos, una cabra y 319 gallinas en pocos d\u00edas. \u201cNi los cuervos comen los centenares de animales muertos, y un perro que se presume comi\u00f3 la carne del cad\u00e1ver de una vaca muri\u00f3 a pocos metros\u201d .<br \/>\nLa muerte de ni\u00f1os y ni\u00f1as es una de las caras m\u00e1s terribles del modelo sojero implantado en Paraguay en los \u00faltimos a\u00f1os. Pero el modelo viene acompa\u00f1ado de dos situaciones que lo hacen posible: la represi\u00f3n y la concentraci\u00f3n de la tierra. Los datos dicen que Paraguay tiene una superficie de 40 millones de hect\u00e1reas, de las cuales 24 millones son tierras arables. Casi 8 millones son las llamadas \u201ctierras malhabidas\u201d, adjudicadas irregularmente por el Estado desde 1954, o sea desde el inicio de la dictadura de Stroessner .<br \/>\nParaguay es el pa\u00eds con mayor desigualdad en Am\u00e9rica Latina. Seg\u00fan la Direcci\u00f3n de Estad\u00edsticas y Censos, el 1% de los propietarios re\u00fane el 77% del \u00e1rea productiva y el 40% de los agricultores poseen apenas el 1% de las tierras. S\u00f3lo 351 propietarios concentran 9,7 millones de hect\u00e1reas mientras hay 300.000 los campesinos sin tierra. Es el pa\u00eds con mayor poblaci\u00f3n rural de la regi\u00f3n, pero el 53% vive en la pobreza .<br \/>\nUn solo terrateniente, Tranquilo Favero, posee un mill\u00f3n de hect\u00e1reas a trav\u00e9s del Grupo Favero, dedicadas a la ganader\u00eda y la soja, con una red de diez empresas vinculadas a la producci\u00f3n, acopio, transporte y exportaci\u00f3n de granos, al ganado y la industria agroqu\u00edmica . Los movimientos campesinos demandan la expropiaci\u00f3n de una parte de esas tierras que consideran fueron adquiridas de forma irregular.<br \/>\nAdem\u00e1s de la concentraci\u00f3n, se registra una fuerte extranjerizaci\u00f3n de la tierra. Casi 8 millones de hect\u00e1reas, el 30% de las tierras arables, est\u00e1n en manos de extranjeros: casi cinco millones son propiedad de brasile\u00f1os y dos millones han sido compradas por uruguayos . Especulan con el precio de la tierra: una hect\u00e1rea en el Chaco paraguayo vale 350 d\u00f3lares, mientras en Brasil oscila entre 5.000 y 10.000 d\u00f3lares. Diez a\u00f1os atr\u00e1s, cuando comenz\u00f3 la oleada especulativa, el precio era de apenas 50 d\u00f3lares la hect\u00e1rea .<br \/>\nPara llegar a esos niveles de concentraci\u00f3n y extranjerizaci\u00f3n de la tierra, el Estado y los terratenientes han desatado una guerra contra el campesinado. A trav\u00e9s de ella consiguieron que en los 25 a\u00f1os transcurridos desde el fin de la dictadura de Stroessner, en 1989, la poblaci\u00f3n rural haya descendido casi un 50%. El Informe Chokokue 1989-2013 elaborado por la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy), refleja esta realidad.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/py-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-12806\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/py-3-300x182.jpg\" alt=\"py 3\" width=\"300\" height=\"182\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/py-3-300x182.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/py-3.jpg 705w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Las c\u00e1rceles del agronegocio<\/p>\n<p>En el marco del seminario \u201cAgronegocios en el Cono Sur, resistencias y alternativas\u201d, organizado en Asunci\u00f3n por la Fundaci\u00f3n Rosa Luxemburgo, Serpaj Paraguay y Base Investigaciones Sociales, se organiz\u00f3 la visita de una delegaci\u00f3n a la c\u00e1rcel de Tacumb\u00fa. Acudieron sobre todo mujeres: de Malvinas Argentinas (donde lograron frenar a Monsanto en un barrio de C\u00f3rdoba), de los organizadores del seminario y de Conamuri, junto a personas de Brasil, Argentina y Uruguay.<br \/>\n\u201cSomos diez hermanos\u201d, escribe Agust\u00edn Acosta en su libro de reflexiones desde la c\u00e1rcel . Es el noveno hijo de una familia campesina de la ciudad de Caagauz\u00fa, donde no pudo terminar la secundaria porque los padres no pod\u00edan sostenerlo. A los 19 a\u00f1os, en 1991, se integr\u00f3 al movimiento juvenil franciscano y comenz\u00f3 a realizar trabajo pastoral e los barrios pobres de Caaguaz\u00fa. A\u00fan perteneciendo a la Juventud Franciscana era simpatizante del partido Patria Libre, de orientaci\u00f3n marxista, asistiendo a cursos de formaci\u00f3n en barrios populares.<br \/>\nEn 2003 fue candidato a la junta departamental de Caaguaz\u00fa por Patria Libre, luego se integra al Movimiento Agrario Popular y sufre la persecuci\u00f3n en el marco del Plan Paraguay-Plan Colombia del gobierno de George W. Bush, que consigue \u201cdesarticular nuestra organizaci\u00f3n pol\u00edtica, con los referentes m\u00e1s importantes refugiados en el Brasil y el resto de los compa\u00f1eros\/as en condiciones de una injusta detenci\u00f3n\u201d .<br \/>\nJunto a otros dirigentes campesinos (Basiliano Cardozo, Gustavo Esp\u00ednola, Ar\u00edstides Vera, Sime\u00f3n Bord\u00f3n, Roque Rodr\u00edguez) se refugian en Argentina, desde donde son extraditados a Paraguay luego de dos a\u00f1os y siete meses de prisi\u00f3n. En un juicio plagado de irregularidades, como reconocen diversos magistrados, la Asociaci\u00f3n Gremial de Abogados de Argentina, el N\u00f3bel de la Paz Adolfo P\u00e9rez Esquivel y varios jueces, fueron acusados del secuestro y muerte de la hija de un expresidente, un modo de criminalizar y destruir organizaciones sociales.<br \/>\nEn la misma c\u00e1rcel de Tacumb\u00fa, en Asunci\u00f3n, encontramos a Ruben Villalba, sobreviviente de la masacre de Curuguaty, el 15 de junio de 2012, en la que perdieron la vida 11 campesinos y 6 polic\u00edas y desemboc\u00f3 en el golpe parlamentario que destituy\u00f3 al presidente Fernando Lugo. Como los dem\u00e1s, era dirigente campesino, fue herido de bala en la cabeza y no tiene atenci\u00f3n m\u00e9dica pese a su precario estado de salud.<br \/>\nEn ambos juicios se ha comprobado la parcialidad del sistema judicial paraguayo, al punto que los organismos de derechos humanos sostienen que en el caso de los seis, la sentencia ya estaba escrita cuando se llega al juicio. Fueron sentenciados a la pena m\u00e1xima: 25 a\u00f1os m\u00e1s diez por considerarlos \u201cpeligrosos\u201d.<br \/>\nEn 25 a\u00f1os de democracia han sido asesinados y desaparecidos 115 dirigentes y militantes de organizaciones campesinas. Para Codehupy se trata de la implementaci\u00f3n de \u201cun plan sistem\u00e1tico de ejecuciones\u201d contra los campesinos, \u201ccon el objetivo de forzar su desplazamiento para apropiarse de sus territorios\u201d, mediante \u201cm\u00e9todos de terrorismo de Estado\u201d .<br \/>\nDos terceras partes de los asesinatos (67%) fueron perpetrados por \u201cbandas parapoliciales\u201d y el resto por polic\u00edas y militares. Pero hubo dos casos en que los detenidos fueron muertos cuando estaban bajo custodia de la fuerza p\u00fablica. Pero lo m\u00e1s sintom\u00e1tico, que revela el car\u00e1cter de la justicia y el Estado paraguayos, es que todos los asesinatos son impunes, se obstruy\u00f3 la posibilidad de juicios justos para llegar a los verdaderos responsables.<br \/>\nEl mapa que distribuye Codehupy junto al informe, revela que los asesinatos fueron cometidos justo en la zona de expansi\u00f3n de los cultivos de soja. Se trata de un plan coherente con \u201cfinalidad pol\u00edtica\u201d, que busca dos objetivos principales: destruir a las organizaciones de los excluidos, para liberar sus tierras al agronegocio. La lecci\u00f3n es muy dura, pero est\u00e1 siendo asimilada por los movimientos: el poder procede a una limpieza social para lubricar la acumulaci\u00f3n de riqueza y poder.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/glifosato-580x325.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-12811\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/glifosato-580x325-300x168.jpg\" alt=\"glifosato-580x325\" width=\"300\" height=\"168\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/glifosato-580x325-300x168.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/glifosato-580x325.jpg 580w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Hacia una nueva articulaci\u00f3n de luchas<\/p>\n<p>El 26 de marzo se realiz\u00f3 el primer paro general contra el gobierno de Cartes. Los trabajadores de siete centrales sindicales formaron piquetes en los principales accesos a Asunci\u00f3n para impedir el ingreso de veh\u00edculos, exigiendo un aumento salarial del 25%, contra 10% que otorg\u00f3 el gobiern,o y la derogaci\u00f3n de la ley de Alianza P\u00fablico Privada que faculta al Ejecutivo a contratar empresas para obras de infraestructura.<br \/>\nEl paro coincidi\u00f3 con la 21\u00aa Marcha Campesina, movilizaci\u00f3n anual en Asunci\u00f3n a favor de una reforma agraria integral en la que participaron 10.000 miembros de la FNC. Como en otras ocasiones, la presencia campesina fue determinante para el \u00e9xito de la primera huelga en 18 a\u00f1os, con una semana previa de movilizaciones en todo el pa\u00eds.<br \/>\nLa impresi\u00f3n es que dos a\u00f1os despu\u00e9s de la ca\u00edda del gobierno progresista de Lugo, los movimientos se est\u00e1n reactivando, aparecen nuevos actores, en particular urbanos, y sus acciones tienden a confluir, como sucedi\u00f3 a mediados de agosto. Pueden vislumbrarse, empero, cambios respecto a lo sucedido una d\u00e9cada atr\u00e1s, cuando los movimientos unidos frenaron las privatizaciones en 2002.<br \/>\nAlgunos de los movimientos m\u00e1s activos son aquellos que se mantuvieron independientes durante el gobierno Lugo, no incrust\u00e1ndose en las instituciones estatales. Probablemente esa opci\u00f3n les ha permitido fortalecerse en los \u00faltimos a\u00f1os, como es el caso de la FNC y Conamuri . En esta ocasi\u00f3n ser\u00eda necesario conocer m\u00e1s de cerca el caso de la FNC, convertida en la organizaci\u00f3n campesina m\u00e1s importante de Paraguay, en base a diversos testimonios y al libro \u00d1andeku\u00e9ra. Todos Nosotros .<br \/>\nEn 1976 la dictadura desarticul\u00f3 las Ligas Agrarias cristianas. Hacia la d\u00e9cada de 1980 el movimiento campesino se reorganiza. En 1986 surge la Coordinadora Nacional de Productores Agr\u00edcolas (CONAPA) y luego de la ca\u00edda de la dictadura, se crea la FNC en 1991. La organizaci\u00f3n se define como \u201cdemocr\u00e1tica, clasista y combativa\u201d. Cuenta con once regionales integradas a un Consejo Nacional de Delegados que se re\u00fane cada cuatro meses y una Direcci\u00f3n Central, cuyas autoridades surgen de elecciones directas.<br \/>\nLa FNC ha conquistado unas 200 mil hect\u00e1reas en las que est\u00e1n asentadas algo m\u00e1s de 14 mil familias, unas 60 mil personas. No todas esas tierras fueron fruto de tomas organizadas, existiendo otros dos or\u00edgenes: viejos asentamientos campesinos y tomas espont\u00e1neas que fueron al encuentro de la FNC en procura de conocimientos y respaldo. Por eso diferencian entre ocupaciones, asentamientos y comunidades.<br \/>\nLas ocupaciones son tierras tomadas cuya tenencia disputan al terrateniente y al Estado, no teniendo asegurada la estabilidad y a menudo son perseguidos. Los asentamientos son colonias que est\u00e1n en proceso de ser reconocidas legalmente. Los comunidades son tierras adjudicadas tiempo atr\u00e1s y reconocidas por el Estado . La FNC s\u00f3lo ocupa propiedades de m\u00e1s 3.000 hect\u00e1reas, por que el objetivo son los grandes latifundios. En la actualidad tienen 40 asentamientos.<br \/>\nEn general, sus asentamientos distribuyen unas 10 hect\u00e1reas para cada familia, donde realizan cultivos de autoconsumo, y dejan una parte para explotaci\u00f3n comunitaria. Internamente se organizan por comit\u00e9s de familias m\u00e1s una directiva elegida en asamblea con dos representantes por comit\u00e9, dos j\u00f3venes y dos mujeres. En el centro del asentamiento suele haber un almac\u00e9n, escuela y enfermer\u00eda.<br \/>\nLuego de tres o cuatro a\u00f1os producen para sostenerse y tienen sobrantes para vender en el mercado. El 17 de mayo organizaron la segunda Feria Nacional de Producci\u00f3n en Asunci\u00f3n, donde ofrecieron a la venta una gran cantidad de productos de los asentamientos: queso, gallinas y huevos caseros, poroto, mandioca, choclo, lech\u00f3n, ma\u00edz chip\u00e1, tomate, almid\u00f3n, miel de abeja, man\u00ed y productos hort\u00edcolas como lechugas, cebollitas, perejil y locote. Muchos se sorprendieron de la variedad y cantidad de productos.<br \/>\nSe definen aut\u00f3nomos e independientes y consideran que \u201cla participaci\u00f3n directa y organizada a trav\u00e9s del debate, la organizaci\u00f3n, la lucha y la conquista constituyen bases fundamentales para ir elevando la conciencia pol\u00edtica del campesinado y del conjunto del pueblo\u201d. No participan en las elecciones y habitualmente promueven el voto en blanco, rechazando cargos institucionales.<br \/>\nEn las movilizaciones del 13 al 15 de agosto la FNC coincidi\u00f3 con Conamuri, la OLT, el Movimiento Campesino Paraguayo y organizaciones sindicales y pol\u00edticas. Teodolina Villalba, la primera mujer secretaria general de la FNC, denunci\u00f3 la violencia que sufren los campesinos, la contaminaci\u00f3n que provocan las fumigaciones y asegur\u00f3 que \u201cbajo el gobierno Cartes aumentaron los atropellos de los sojeros y se desencaden\u00f3 un proceso de sus campesinos de sus tierras para entregar el control de nuestros territorio a corporaciones como Cargill y Monsanto\u201d.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/py-5-verena.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-12807 size-medium\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/py-5-verena-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/py-5-verena-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/py-5-verena.jpg 720w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Perla \u00c1lvarez, de Conamuri, dio la bienvenida a los asistentes al Festival por la Tierra en el Pante\u00f3n de los H\u00e9roes, en el centro de Asunci\u00f3n, con el que se cerraron las tres jornadas de movilizaciones. Defendi\u00f3 la unidad en la acci\u00f3n y la soberan\u00eda alimentaria, un tema central para las mujeres pobres. All\u00ed tambi\u00e9n estaba Mar\u00eda Garc\u00eda, de la Coordinadora de Defensa Comunitaria del Ba\u00f1ado Norte, cuya vivienda estaba inundada por la crecida del r\u00edo Paraguay. En el Ba\u00f1ado, el lugar m\u00e1s pobre de Asunci\u00f3n, las mujeres organizadas rechazaron los alimentos que llegaban con etiquetas del gubernamental Partido Colorado, en un notable gesto de dignidad.<br \/>\nUn nuevo protagonismo est\u00e1 ganando espacios, en las calles y en las organizaciones. Gente que viene de abajo, que no han hecho sus aprendizajes en instituciones, con una fuerte presencia de mujeres y de j\u00f3venes. El pr\u00f3ximo ciclo de luchas paraguayo promete visibilizar nuevos actores, los m\u00e1s excluidos de los sectores populares, que probablemente marcar\u00e1n nuevos rumbos y desplegar\u00e1n una nueva cultura pol\u00edtica.<\/p>\n<p><em>Ra\u00fal Zibechi es analista internacional del semanario <\/em>Brecha de Montevideo<em>, docente e investigador sobre movimientos sociales en la Multiversidad Franciscana de Am\u00e9rica Latina, y asesor a varios grupos sociales.<\/em><\/p>\n<p><em>Fotos: Verena Glass <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dos a\u00f1os despu\u00e9s de la ca\u00edda del gobierno de Fernando Lugo y a un a\u00f1o del ascenso del colorado Horacio Cartes, los movimientos sociales muestran se\u00f1ales de recomposici\u00f3n, con notable protagonismo del movimiento campesino, enfrentando el agronegocio y la represi\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":12810,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4884],"tags":[252],"coauthors":[],"class_list":["post-12805","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-democracia","tag-sudamerica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12805","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12805"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12805\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12814,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12805\/revisions\/12814"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12810"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12805"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12805"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12805"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=12805"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}