{"id":1290,"date":"2005-09-30T16:50:33","date_gmt":"2005-09-30T16:50:33","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=1290"},"modified":"2006-02-22T14:10:32","modified_gmt":"2006-02-22T14:10:32","slug":"1013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/1013\/","title":{"rendered":"Construyendo sociedad civil entre migrantes ind"},"content":{"rendered":"<p><i> Nota de la editora: Este ensayo fue extra&iacute;do, con autorizaci&oacute;n, del libro <\/i> Migrantes Ind&iacute;genas Mexicanos en los Estados Unidos<i>, editado por Jonathan Fox y Gaspar Rivera Salgado (Centros de Estudios de M&eacute;xico y Estados Unidos y Estudios Comparados en Migraci&oacute;n, UCSD, 2004). Para leer una versi&oacute;n m&aacute;s larga del ensayo y que incluya las notas al pie, ver el cap&iacute;tulo introductorio del libro, disponible en l&iacute;nea a trav&eacute;s del Centro de Estudios Comparados en Migraci&oacute;n de la Universidad de California en San Diego, en <a href=\"http:\/\/www.ccis-ucsd.org\/PUBLICATIONS\/Indigenous.htm\" target=\"_blank\"> http:\/\/www.ccis-ucsd.org\/PUBLICATIONS\/Indigenous.htm<\/a>.<\/i><\/p>\n<p> El pasado y el futuro de la naci&oacute;n mexicana pueden verse en los rostros de los miles y miles de ind&iacute;genas que cada a&ntilde;o emprenden el trayecto hacia el norte, as&iacute; como los de muchos otros que deciden establecerse en innumerables lugares en los Estados Unidos. El estudio de los migrantes mexicanos ind&iacute;genas en Estados Unidos requiere de una perspectiva binacional que tome en cuenta los importantes cambios en la forma en que la sociedad mexicana es entendida a comienzos del siglo XXI. Por un lado, M&eacute;xico es considerado cada vez m&aacute;s como una naci&oacute;n de migrantes, una sociedad cuyo destino est&aacute; muy vinculado a la econom&iacute;a y la cultura de los Estados Unidos. Por otro lado, la experiencia particular de los migrantes ind&iacute;genas requiere concebir a M&eacute;xico como una sociedad multi&eacute;tnica, en la que las demandas b&aacute;sicas de derechos ind&iacute;genas se ven incluidas finalmente en la agenda nacional, aunque siguen sin resoluci&oacute;n. <\/p>\n<p> La poblaci&oacute;n ind&iacute;gena de M&eacute;xico es la m&aacute;s grande del hemisferio, con aproximadamente una cuarta parte de todos los ind&iacute;genas de la regi&oacute;n latinoamericana. Por lo menos el diez por ciento de la poblaci&oacute;n mexicana pertenece a un grupo ind&iacute;gena, de acuerdo con el estricto criterio del gobierno de dicho pa&iacute;s basado en el uso del idioma (aunque el &uacute;ltimo censo permiti&oacute; por primera vez la auto-identificaci&oacute;n &eacute;tnica). En otras palabras, a pesar de la presi&oacute;n para asimilarse a lo largo de cinco siglos, al menos uno de cada diez mexicanos indic&oacute; en el censo nacional que en su hogar se hablaba una lengua ind&iacute;gena. <\/p>\n<p> El futuro que proyecta el modelo econ&oacute;mico dominante en M&eacute;xico deja pocas opciones para los pueblos ind&iacute;genas, m&aacute;s all&aacute; del sumarse a la mano de obra urbana y de agroexportaci&oacute;n. Debido a que la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena en M&eacute;xico depende de la agricultura, sus perspectivas de supervivencia son en extremo sensibles a las pol&iacute;ticas del gobierno con respecto a dicho sector. <\/p>\n<p> Hace dos d&eacute;cadas, el gobierno abandon&oacute; su irregular compromiso para hacer econ&oacute;micamente viable la agricultura campesina. Desde los a&ntilde;os ochenta, la agricultura campesina se convirti&oacute; en el blanco de las pol&iacute;ticas de bienestar m&aacute;s que de apoyo productivo, lo que debilit&oacute; la base econ&oacute;mica de las comunidades ind&iacute;genas. De acuerdo con el gobierno mexicano, la pobreza aument&oacute; en un 30% en los municipios de mayor&iacute;a ind&iacute;gena entre 1990 y 2002. La prolongada crisis de la econom&iacute;a campesina se ha visto exacerbada en a&ntilde;os recientes por la persistente ca&iacute;da del precio internacional del caf&eacute;, que es la principal cosecha que suministra ingresos para muchos de los productores ind&iacute;genas de M&eacute;xico. <\/p>\n<p> A partir del TLCAN, la estrategia de desarrollo rural del gobierno se ha basado en el supuesto de que una gran proporci&oacute;n de los pobres en el campo se desplazar&aacute; a las grandes ciudades o bien hacia Estados Unidos. De hecho, el gobierno de la Ciudad de M&eacute;xico estima que la poblaci&oacute;n de ind&iacute;genas urbanos asciende a medio mill&oacute;n en el Distrito Federal, y a un mill&oacute;n en el &aacute;rea metropolitana. <\/p>\n<p> En Estados Unidos y en M&eacute;xico, los migrantes ind&iacute;genas se ven excluidos como migrantes y como ind&iacute;genas en t&eacute;rminos econ&oacute;micos, sociales y pol&iacute;ticos. En el plano econ&oacute;mico, trabajan en mercados laborales que se encuentran &eacute;tnicamente segmentados, que los relegan a los niveles m&aacute;s bajos. En el &aacute;mbito social, adem&aacute;s de la serie de obst&aacute;culos ya conocidos que padecen los migrantes que cruzan la frontera, especialmente aquellos que no cuentan con documentos, los ind&iacute;genas enfrentan marcadas actitudes racistas y de discriminaci&oacute;n, tanto de otros mexicanos como de la sociedad dominante en Estados Unidos. <\/p>\n<p> En la esfera c&iacute;vico-pol&iacute;tica, la mayor&iacute;a de los migrantes que cruzan la frontera se ve privada de derechos ciudadanos plenos en ambos pa&iacute;ses. Por un lado, el gobierno norteamericano se resiste a aceptar las propuestas que se han hecho para regularizar el estatus de millones de trabajadores. Por otro lado, el gobierno mexicano tiene a&uacute;n pendiente en 2003 el cumplimiento de la reforma constitucional de 1996 que reconoc&iacute;a el derecho de los migrantes al voto, as&iacute; como los Acuerdos de San Andr&eacute;s sobre Derechos y Cultura Ind&iacute;genas de 1996, que estipulaban una modesta versi&oacute;n de autonom&iacute;a ind&iacute;gena. <\/p>\n<p> A esto hay que agregar que la falta de medidas que permitan votar en ausencia les impide a muchos migrantes al interior de M&eacute;xico ejercer su voto. En el &aacute;mbito menos tangible de la cultura pol&iacute;tica nacional dominante, tanto los ind&iacute;genas como los migrantes han sido vistos durante mucho tiempo &ndash;especialmente por las &eacute;lites pol&iacute;ticas de la Ciudad de M&eacute;xico&ndash; como ciudadanos a medias, visi&oacute;n con fuertes ra&iacute;ces hist&oacute;ricas que apenas ha comenzado a cambiar de manera importante desde mediados de los a&ntilde;os noventa. <\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<h3> <font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\">Patrones cambiantes de migraci&oacute;n <\/font><\/h3>\n<p> La historia nos muestra que ciertamente estos migrantes compartieron muchas caracter&iacute;sticas comunes, al provenir principalmente de comunidades rurales de la regi&oacute;n centro-occidente del pa&iacute;s. Sin embargo, durante las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas, esta poblaci&oacute;n se ha diversificado de manera dram&aacute;tica, tanto social como geogr&aacute;ficamente. Sus regiones de origen ahora incluyen una gama m&aacute;s diversa de estados, as&iacute; como de grandes ciudades. Por ejemplo, el &aacute;rea de Los &Aacute;ngeles cuenta actualmente con federaciones de asociaciones de migrantes de por lo menos 13 estados mexicanos diferentes, y existen 11 federaciones similares en Chicago. Las regiones de asentamiento en los Estados Unidos se est&aacute;n diversificando de la misma forma: por ejemplo, investigaciones recientes mostraron la presencia de placas de autom&oacute;viles de 37 entidades diferentes en Estados Unidos tan s&oacute;lo en la carretera principal de San Juan Mixtepec, Oaxaca. <\/p>\n<p> En la medida en que las din&aacute;micas econ&oacute;micas y sociales que promueven la migraci&oacute;n van ganando cada vez m&aacute;s terreno en el campo mexicano, los ind&iacute;genas que no contaban con una historia migratoria fuera de sus regiones de origen est&aacute;n dirigi&eacute;ndose a los Estados Unidos. Por ejemplo, los mayas de Yucat&aacute;n y Chiapas actualmente est&aacute;n trabajando en California y Texas; los h&ntilde;ah&ntilde;&uacute;s y los nahuas de la zona centro de M&eacute;xico est&aacute;n dirigi&eacute;ndose al Medio Oeste y a Texas; y los mixtecos de Puebla se est&aacute;n estableciendo en el &aacute;rea de Nueva York, seguidos recientemente por los h&ntilde;ah&ntilde;&uacute;s del vecino estado de Veracruz. Los mixtecos y los nahuas tambi&eacute;n est&aacute;n llegando a los Estados Unidos provenientes de Guerrero. <\/p>\n<p> La poblaci&oacute;n migrante mexicana no est&aacute; creciendo solamente en t&eacute;rminos de su diversidad geogr&aacute;fica, tambi&eacute;n est&aacute; haci&eacute;ndose cada vez m&aacute;s multi&eacute;tnica. Algunos grupos ind&iacute;genas mexicanos cuentan con muchas d&eacute;cadas de experiencia migratoria hacia los Estados Unidos, cuyo origen es el Programa Bracero (1942-1964), como en el caso de los pur&eacute;pechas de Michoac&aacute;n y los mixtecos y zapotecos de Oaxaca. No obstante, la mayor&iacute;a de los migrantes ind&iacute;genas mexicanos hist&oacute;ricamente se desplazaban hacia las grandes ciudades o a los campos de la agroindustria en M&eacute;xico, y su participaci&oacute;n en el n&uacute;mero total de migrantes internacionales fue relativamente baja hasta los a&ntilde;os ochenta. En fechas m&aacute;s recientes, la proporci&oacute;n de ind&iacute;genas dentro de la poblaci&oacute;n migrante mexicana se ha elevado considerablemente, de manera especial en los sectores urbano y rural de California, as&iacute; como cada vez m&aacute;s en Texas, Florida, Nueva York y Oregon. <\/p>\n<p> Si bien hist&oacute;ricamente la mayor&iacute;a de los ind&iacute;genas que migraban a los Estados Unidos lo hac&iacute;an de manera temporal, el creciente riesgo y el costo del cruce fronterizo sin documentos ha conducido a su establecimiento por periodos m&aacute;s largos en dicho pa&iacute;s. Esto es posible en parte debido a que sus redes han madurado durante las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas. Adem&aacute;s de los migrantes transfronterizos del Programa Bracero, los primeros viajes de oaxaque&ntilde;os en busca de trabajo datan de los a&ntilde;os treinta, con destino a la ciudad de Oaxaca, a las plantaciones de ca&ntilde;a en Veracruz y a los crecientes barrios de la periferia de la Ciudad de M&eacute;xico, como en el caso de Ciudad Nezahualc&oacute;yotl. Posteriormente los contratistas de trabajadores para la agroindustria de Sinaloa comenzaron a intensificar su labor, especialmente en la regi&oacute;n de la Mixteca. Estos flujos de sur a norte se extendieron despu&eacute;s al Valle de San Quint&iacute;n, en el norte de Baja California. Para los inicios de los a&ntilde;os ochenta, los migrantes ind&iacute;genas hab&iacute;an llegado m&aacute;s al norte, a California, Oregon y Washington. <\/p>\n<p> Los primeros migrantes pudieron regularizar su estatus y establecerse en los Estados Unidos con la reforma inmigratoria de 1986 (IRCA). Al interior de California, los oaxaque&ntilde;os cuentan con comunidades bien establecidas en el Valle de San Joaqu&iacute;n, en el &aacute;rea metropolitana de Los &Aacute;ngeles y en el norte del condado de San Diego. En un periodo relativamente corto, estos migrantes ind&iacute;genas pasaron de la invisibilidad a ser objeto de atenci&oacute;n para los medios informativos, y convertirse as&iacute; en sujeto de investigaci&oacute;n acad&eacute;mica y de un creciente activismo. <\/p>\n<p> La migraci&oacute;n oaxaque&ntilde;a tuvo un marcado crecimiento a fines de los a&ntilde;os ochenta, con la incorporaci&oacute;n extensiva de zapotecos a los servicios urbanos y de los mixtecos al trabajo agr&iacute;cola &ndash;con frecuencia en los trabajos m&aacute;s dif&iacute;ciles y peor pagados. Las reformas de IRCA hicieron posible que millones de migrantes que hab&iacute;an llegado inicialmente regularizaran su estatus, permiti&eacute;ndoles as&iacute; ascender en el mercado de trabajo, y con ello dejar posiciones vacantes en la escala social que ser&iacute;an ocupadas por migrantes ind&iacute;genas de reciente arribo. <\/p>\n<p> Los empleadores de trabajadores de bajos salarios siempre han estado m&aacute;s que dispuestos a continuar con la tradici&oacute;n de promover la segmentaci&oacute;n &eacute;tnica de los mercados laborales. Un analista conservador y productor agr&iacute;cola sintetiz&oacute; la perspectiva de los empleadores en los siguientes t&eacute;rminos: &ldquo;[los empleadores] te van a decir que para la cuadrilla de trabajadores de cemento, no traigas a nadie que hable ingl&eacute;s, porque nadie de la segunda generaci&oacute;n va a trabajar igual que la gente de Oaxaca&rdquo;. Los trabajadores ind&iacute;genas tambi&eacute;n se basaron en las diferencias &eacute;tnicas para colocarse en el mercado laboral. Como le dec&iacute;a un informante a Marta Guidi, &ldquo;&iexcl;Claro que hablamos mixteco [en Estados Unidos]! A veces, nos hablamos en dialecto delante del contratista [chicano] para ponernos de acuerdo, con los precios pues. Y &eacute;sos se enojan porque no nos entend&iacute;an&rdquo;. <\/p>\n<p> Para inicios de los a&ntilde;os noventa, entre 45 mil y 55 mil mixtecos trabajaban en la agricultura en el Valle Central de California, y entre 50 mil y 60 mil zapotecos se hab&iacute;an establecido en Los &Aacute;ngeles, principalmente en barrios del centro de la ciudad como Koreatown, Pico-Union y el Sur Centro. La proporci&oacute;n de migrantes ind&iacute;genas del sur de M&eacute;xico en el trabajo agr&iacute;cola de California casi se duplic&oacute; durante los a&ntilde;os noventa, pasando de 6.1 por ciento (1993-1996) a 10.9 por ciento (1997-2000), lo que le permiti&oacute; al investigador Ed Kissam estimar que los migrantes ind&iacute;genas constituir&aacute;n m&aacute;s del 20 por ciento de los trabajadores agr&iacute;colas de California para el a&ntilde;o 2010. <\/p>\n<p> El proceso paralelo de asentamiento y concentraci&oacute;n geogr&aacute;fica ha conducido a la creaci&oacute;n de una &ldquo;masa cr&iacute;tica&rdquo; de oaxaque&ntilde;os ind&iacute;genas, especialmente en California. Esto ha permitido el surgimiento de formas distintivas de organizaci&oacute;n social y de expresi&oacute;n cultural, especialmente entre mixtecos y zapotecos. <\/p>\n<p> Sus iniciativas colectivas se basan en su herencia cultural ancestral para la formaci&oacute;n de extensiones de sus comunidades de origen. Sus expresiones p&uacute;blicas incluyen la construcci&oacute;n de organizaciones c&iacute;vico-pol&iacute;ticas, la realizaci&oacute;n p&uacute;blica de festejos religiosos, torneos de b&aacute;squetbol en los que participan docenas de equipos, y festivales masivos de m&uacute;sica y danzas tradicionales de Oaxaca, como la celebraci&oacute;n de la Guelaguetza y la formaci&oacute;n de bandas de m&uacute;sica, algunas de las cuales regresan a tocar en las festividades de sus pueblos de origen, como en el caso de la comunidad zapoteca de Zoogocho. Sus proyectos culturales y pol&iacute;ticos tambi&eacute;n incluyen la implementaci&oacute;n de talleres tradicionales de tejido, la publicaci&oacute;n de peri&oacute;dicos binacionales, programas de radio en espa&ntilde;ol y en lenguas ind&iacute;genas, iniciativas para servicios de traducci&oacute;n y para la preservaci&oacute;n de las distintas lenguas ind&iacute;genas, as&iacute; como el surgimiento de escritores y artistas visuales con sensibilidades transfronterizas. <\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<h3> <font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\">Nuevas organizaciones en una tierra nueva <\/font><\/h3>\n<p> Al interior de la sociedad civil migrante ind&iacute;gena, sobresalen dos tipos de organizaciones. El primero incluye al gran n&uacute;mero de asociaciones basadas en los pueblos de origen, y que se les conoce de diversas formas: &ldquo;organizaciones de pueblo&rdquo;, &ldquo;clubes de oriundos&rdquo;, o &ldquo;clubes sociales comunitarios&rdquo;. Est&aacute;n integradas por migrantes provenientes de comunidades espec&iacute;ficas, quienes se agrupan para apoyar a su pueblo de origen, sobre todo para recaudar fondos destinados a la creaci&oacute;n de obras p&uacute;blicas como la construcci&oacute;n de puentes, redes de agua potable, electrificaci&oacute;n, o bien espacios p&uacute;blicos como plazas, campos deportivos, escuelas, iglesias o recintos comunitarios. <\/p>\n<p> El segundo tipo de asociaciones migrantes ind&iacute;genas consiste en proyectos para la formaci&oacute;n de coaliciones que se basan en v&iacute;nculos &ldquo;translocales&rdquo; de comunidades que sin embargo incorporan a personas provenientes de un &aacute;mbito etno-geogr&aacute;fico regional m&aacute;s extenso. Las coaliciones m&aacute;s s&oacute;lidas incluyen al Frente Ind&iacute;gena Oaxaque&ntilde;o Binacional (FIOB), la Organizaci&oacute;n Regional de Oaxaca (ORO), la Uni&oacute;n de Comunidades Serranas de Oaxaca (UCSO), la Coalici&oacute;n de Organizaciones y Comunidades Ind&iacute;genas de Oaxaca (COCIO), la Red Internacional Ind&iacute;gena de Oaxaca (RIIO), y la recientemente formada Federaci&oacute;n Oaxaque&ntilde;a de Comunidades y Organizaciones Ind&iacute;genas de California (FOCOICA), que incorpora a muchas organizaciones oaxaque&ntilde;as en California. <\/p>\n<p> Los cambiantes patrones de asentamiento tambi&eacute;n han afectado a la organizaci&oacute;n. Solamente algunos migrantes han formado comunidades sat&eacute;lites en los Estados Unidos, que es un requisito clave para organizarse sobre la base del pueblo de origen, y son menos a&uacute;n los que han formado organizaciones &eacute;tnicas, regionales o pan-&eacute;tnicas. Algunos migrantes ind&iacute;genas mexicanos se organizan como miembros de grupos &eacute;tnicamente mixtos, bien sea sobre la base de su afiliaci&oacute;n religiosa, como en el caso de la Asociaci&oacute;n Tepeyac en Nueva York, o de clase social, como en el caso de PCUN (Pineros y Campesinos Unidos del Noroeste) de Oregon, o la Coalici&oacute;n de Trabajadores Immokolee de Florida. <\/p>\n<p> Las organizaciones de migrantes ind&iacute;genas tambi&eacute;n var&iacute;an de acuerdo al grado de inter&eacute;s en colaborar con otras organizaciones sociales y civiles, ya sea con asociaciones de otros tipos de migrantes o bien con agrupaciones c&iacute;vicas y sociales centradas en Estados Unidos. Los migrantes ind&iacute;genas tienden a organizarse de manera diferente a la de los mexicanos mestizos. En Los &Aacute;ngeles, por ejemplo, la Federaci&oacute;n Oaxaque&ntilde;a trabaja estrechamente con otras organizaciones mexicanas, as&iacute; como con sindicatos y con organizaciones de derechos civiles en cuestiones como el de las licencias de manejo para trabajadores indocumentados. <\/p>\n<p> Ambos tipos de organizaci&oacute;n han propiciado la creaci&oacute;n y recreaci&oacute;n de identidades sociales mediante la institucionalizaci&oacute;n de pr&aacute;cticas en las que los migrantes son reconocidos como oaxaque&ntilde;os y como ind&iacute;genas. Es decir, estas pr&aacute;cticas colectivas diversas generan discursos que reconocen sus identidades culturales, sociales y pol&iacute;ticas espec&iacute;ficas. La dimensi&oacute;n real e imaginaria en la que se desarrollan estas pr&aacute;cticas se llama <i>Oaxacalifornia<\/i>, un espacio transnacionalizado en el que los migrantes articulan sus vidas en California con sus comunidades de origen, a m&aacute;s de 4 mil kil&oacute;metros. <\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<h3> <font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\">Identidad &eacute;tnica y acci&oacute;n colectiva <\/font><\/h3>\n<p> &iquest;C&oacute;mo influyen la migraci&oacute;n continua y el surgimiento de organizaciones de migrantes ind&iacute;genas en la identidad social y comunitaria, tanto en los Estados Unidos como en M&eacute;xico? <\/p>\n<p> Al igual que otros migrantes, los ind&iacute;genas mexicanos traen consigo una extensa gama de experiencias en materia de acci&oacute;n colectiva para el desarrollo comunitario, justicia social y democratizaci&oacute;n pol&iacute;tica, y estos repertorios influyen a su vez en sus decisiones sobre con qui&eacute;n trabajar y c&oacute;mo construir sus propias organizaciones en los Estados Unidos. <\/p>\n<p> El proceso de discriminaci&oacute;n y exclusi&oacute;n racista, tanto en el norte de M&eacute;xico como en Estados Unidos &ndash; si bien se trata de algo que no es del todo nuevo para los ind&iacute;genas de Oaxaca &ndash; se consolid&oacute; en los campos agr&iacute;colas de Sinaloa y Baja California, as&iacute; como en el Valle de San Joaqu&iacute;n en California. Este proceso de racializaci&oacute;n &ndash;v&iacute;vidamente representado por el extenso uso de t&eacute;rminos despectivos como &ldquo;oaxaquitas&rdquo; e &ldquo;indios sucios&rdquo;&ndash; condujo a una nueva forma de identidad &eacute;tnica para muchos migrantes. Michael Kearney plantea que esta experiencia no solamente intensifica su sentido de diferencia &eacute;tnica, sino que incluso el proceso de migraci&oacute;n a un nuevo contexto social <i>genera<\/i> una identidad &eacute;tnica m&aacute;s extensa que permite la uni&oacute;n de migrantes provenientes de comunidades que probablemente no compartir&iacute;an sus identidades en Oaxaca. &ldquo;La experiencia de discriminaci&oacute;n fuera de Oaxaca fue un est&iacute;mulo considerable para que los migrantes ind&iacute;genas se apropiasen de aquellos t&eacute;rminos &ndash; &lsquo;mixteco&rsquo;, &lsquo;zapoteco&rsquo; e &lsquo;ind&iacute;gena&rsquo; &ndash; que anteriormente eran usados tan s&oacute;lo por los ling&uuml;istas, antrop&oacute;logos y representantes del gobierno, y que los utilizaran para organizarse sobre la base de l&iacute;neas &eacute;tnicas.&rdquo; <\/p>\n<p> Las nuevas identidades &eacute;tnicas que surgen en el proceso de migraci&oacute;n crearon nuevas oportunidades para la acci&oacute;n colectiva, que se expresaron a trav&eacute;s de la aparici&oacute;n de una diversa gama de organizaciones c&iacute;vicas y pol&iacute;ticas en los Estados Unidos y en el norte de M&eacute;xico. Estas organizaciones se diferenciaban de aqu&eacute;llas existentes en las comunidades de origen, en las que la solidaridad entre comunidades se ve&iacute;a bloqueada con frecuencia por la persistente historia de conflictos entre pueblos. Kearney se&ntilde;ala que los trabajadores de comunidades que pudiesen haber sido rivales en Oaxaca, llegan a desarrollar un sentido de solidaridad a trav&eacute;s de sus experiencias compartidas de opresi&oacute;n racial y de clase como obreros y obreras migrantes. <\/p>\n<p> Las identidades pan-mixtecas, pan-zapotecas y posteriormente pan-oaxaque&ntilde;as ind&iacute;genas que resultan, posibilitan la organizaci&oacute;n pan-&eacute;tnica entre migrantes por primera vez. Esta interpretaci&oacute;n ha podido ser confirmada por algunos cambios recientes dentro del Frente Ind&iacute;gena Oaxaque&ntilde;o Binacional, que incluye un acuerdo de colaboraci&oacute;n con una comunidad pur&eacute;pecha organizada hace poco en Madera, California. De los seis l&iacute;deres elegidos que representan al FIOB en Baja California, uno es un mixteco de Guerrero y el subcoordinador es un pur&eacute;pecha de Michoac&aacute;n. <\/p>\n<p> Debido a las diferencias culturales, pol&iacute;ticas y de lenguaje entre los distintos grupos de migrantes mexicanos, todo esfuerzo que busque establecer formas de comunicaci&oacute;n o construir coaliciones entre dichos grupos debe tomar en cuenta estas diferencias. Las iniciativas de apoyo por parte de grupos de los Estados Unidos a favor de los migrantes ind&iacute;genas enfrentan desaf&iacute;os considerables en t&eacute;rminos de la construcci&oacute;n de confianza y de comunicaci&oacute;n transcultural. Diversos intentos incipientes por construir coaliciones intersectoriales no han cristalizado, lo que ha conducido a ver con cierto escepticismo su factibilidad, as&iacute; como a proponer la necesidad de mayores entendimientos mutuos para facilitar el proceso de encontrar las condiciones necesarias para sostener coaliciones multiculturales balanceadas. <\/p>\n<p> Estas reflexiones sobre c&oacute;mo la migraci&oacute;n y la racializaci&oacute;n influyen en las identidades colectivas proporcionan el contexto necesario en este volumen para la adecuada comprensi&oacute;n de los migrantes ind&iacute;genas. En este caso, los migrantes son concebidos como actores sociales y no como v&iacute;ctimas pasivas o como flujos sin rostro de masas amorfas. En contraste con las perspectivas idealizadas de los mismos, sea como &ldquo;h&eacute;roes&rdquo; o como &ldquo;pochos&rdquo;, lo que hace falta es un enfoque en los esfuerzos que realizan para forjar sus nuevas vidas, para construir sus propias organizaciones, y sobre todo para representarse a s&iacute; mismos en el proceso de formaci&oacute;n de una sociedad civil migrante e ind&iacute;gena que los ayude a enfrentar los retos del futuro. <\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<h3> <font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\">Reafirmando identidades <\/font><\/h3>\n<p> A pesar de la extensa variedad de trayectorias pol&iacute;ticas de los migrantes ind&iacute;genas, reflejada en la naturaleza de las diferentes organizaciones, todas ellas ponen especial &eacute;nfasis en actividades p&uacute;blicas y en movilizaciones que reafirman sus identidades colectivas como ind&iacute;genas. Como resultado, la amplia gama de eventos culturales p&uacute;blicos de las organizaciones migrantes nutre la experiencia multicultural de sus paisanos. Los festivales de m&uacute;sica y danzas de la <i>Guelaguetza <\/i>constituyen uno de los eventos culturales oaxaque&ntilde;os m&aacute;s importantes, y por lo menos cuatro de ellos se celebran anualmente en California. La Organizaci&oacute;n Regional de Oaxaca (ORO) fue la pionera en la puesta en marcha de estos festivales en los Estados Unidos en 1987 y desde el 2002 la Federaci&oacute;n Oaxaque&ntilde;a de Comunidades y Organizaciones Ind&iacute;genas de California (FOCOICA) ha celebrado una Guelaguetza en el Sports Arena de Los &Aacute;ngeles, con el patrocinio del gobierno de Oaxaca, sindicatos locales y medios de comunicaci&oacute;n en espa&ntilde;ol. El evento tambi&eacute;n promueve las importaciones de productos oaxaque&ntilde;os. <\/p>\n<p> Las competencias deportivas tambi&eacute;n son eventos p&uacute;blicos importantes para los oaxaque&ntilde;os. El b&aacute;squetbol es m&aacute;s popular que el f&uacute;tbol, y uno de los torneos m&aacute;s importantes es la &ldquo;Copa Ju&aacute;rez&rdquo; de Los &Aacute;ngeles, organizada por la Uni&oacute;n de Comunidades Serranas de Oaxaca (UCSO) cada mes de marzo durante los &uacute;ltimos seis a&ntilde;os. Participan aproximadamente 65 equipos, representando a m&aacute;s de cuarenta comunidades oaxaque&ntilde;as. <\/p>\n<p> Algunos mixtecos y zapotecos en California tambi&eacute;n practican un juego precolombino llamado &ldquo;pelota mixteca&rdquo;. El renacimiento de este juego entre los inmigrantes zapotecos es importante ya que el n&uacute;mero de jugadores en Oaxaca ha disminuido con la desaparici&oacute;n de lugares para jugarlo. El torneo anual realizado en Los &Aacute;ngeles llega a incluir hasta a doce equipos provenientes de todo el estado. Como en el caso de muchas otras actividades culturales de los migrantes oaxaque&ntilde;os (como las danzas, la m&uacute;sica y la comida), la pelota mixteca ha generado una demanda por los aditamentos tradicionales para este juego, lo que permite la creaci&oacute;n de empleos para los artesanos que fabrican los guantes y las pelotas en las comunidades de origen. <\/p>\n<p> Las celebraciones religiosas p&uacute;blicas han surgido m&aacute;s recientemente entre los migrantes ind&iacute;genas en California. Los eventos m&aacute;s recientes incluyen un baile organizado por la Comisi&oacute;n para la Restauraci&oacute;n de la iglesia Santiago Mayor Ap&oacute;stol, en el pueblo de Villa Hidalgo Yal&aacute;lag, con el prop&oacute;sito de recaudar fondos para la realizaci&oacute;n de reparaciones en la iglesia de este pueblo, un festejo para seguir financiando sus esfuerzos para poder canonizar a dos &ldquo;m&aacute;rtires&rdquo; locales o fiestas en honor de v&iacute;rgenes y santos patronos. <\/p>\n<p> La densa red de organizaciones sociales , c&iacute;vicas y pol&iacute;ticas, as&iacute; como su funcionamiento y sus &ldquo;rituales p&uacute;blicos&rdquo;, ha permitido la creaci&oacute;n de un ambiente en el que las identidades colectivas preexistentes reaparecen en un nuevo contexto, transformando a los actores mismos en este proceso. Estas organizaciones crean una identidad dual. Primero, &eacute;stas son los veh&iacute;culos para el reforzamiento de pr&aacute;cticas colectivas que afirman identidades &eacute;tnicas m&aacute;s extensas que surgen de la experiencia migratoria. Segundo, dichas organizaciones &ndash; y en especial las asociaciones de pueblo &ndash; promueven la integraci&oacute;n de la comunidad, el intercambio cultural y el flujo binacional de informaci&oacute;n y de otros recursos. Ambos procesos son cruciales para mantener los v&iacute;nculos que unen a las comunidades de origen con sus comunidades sat&eacute;lites que surgen m&aacute;s all&aacute; de su &aacute;mbito tradicional. <\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<h3> <font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\">La comunicaci&oacute;n transnacional <\/font><\/h3>\n<p> El uso de medios de comunicaci&oacute;n alternativos ha tenido tambi&eacute;n un papel central en el proceso de formaci&oacute;n de la sociedad civil migrante. En particular, el peri&oacute;dico <i>El Oaxaque&ntilde;o<\/i>, &ldquo;la voz de los oaxaque&ntilde;os en los Estados Unidos&rdquo;, es una de las pocas publicaciones profesionales de cualquier tipo con circulaci&oacute;n binacional. Creado por el exitoso empresario migrante zapoteco Fernando L&oacute;pez Mateos, se desarrolla a nivel binacional: su dise&ntilde;o gr&aacute;fico se realiza en Oaxaca y luego se env&iacute;a a Los &Aacute;ngeles para su impresi&oacute;n. Su cobertura incluye asuntos c&iacute;vicos, pol&iacute;ticos, sociales, deportivos y culturales que ata&ntilde;en a las comunidades oaxaque&ntilde;as en ambos pa&iacute;ses: desde conflictos entre pueblos en Oaxaca y la campa&ntilde;a contra la construcci&oacute;n de un <i>McDonald&rsquo;s<\/i> en la plaza principal en la ciudad de Oaxaca, hasta las actividades binacionales de las asociaciones de migrantes y el surgimiento de las coaliciones a favor del otorgamiento de licencias de conducir a migrantes indocumentados y en contra de los recortes en servicios de salud. El tiraje de 35000 ejemplares se distribuye en forma gratuita en todo California y otras comunidades migrantes en Estados Unidos y en Oaxaca. Adem&aacute;s, un segundo peri&oacute;dico migrante apareci&oacute; en la escena medi&aacute;tica californiana: <i> Impulso de Oaxaca<\/i> . <\/p>\n<p> Los migrantes ind&iacute;genas de Oaxaca tambi&eacute;n est&aacute;n haciendo uso del radio y de los medios electr&oacute;nicos de comunicaci&oacute;n en los Estados Unidos. Por ejemplo, Filem&oacute;n L&oacute;pez, originario de San Juan Mixtepec en la Mixteca, ha sido el conductor de <i>La Hora Mixteca <\/i>durante los &uacute;ltimos seis a&ntilde;os, un programa semanal biling&uuml;e (en mixteco y espa&ntilde;ol) transmitido por la cadena Radio Biling&uuml;e. Esta cadena fue fundada por Hugo Morales, otro migrante oaxaque&ntilde;o proveniente de la regi&oacute;n de la Mixteca. Radio Biling&uuml;e obtuvo recientemente un donativo por parte de la Fundaci&oacute;n Rockefeller para financiar un enlace v&iacute;a sat&eacute;lite que le permitir&aacute; transmitir su programaci&oacute;n a radioescuchas en Oaxaca y Baja California. A esto se agrega que en 2001, el FIOB y la asociaci&oacute;n <i>New California Media <\/i>produjeron conjuntamente un programa de noticias de una hora llamado <i>Nuestro Foro<\/i>, en la radio local de la ciudad de Fresno (KFCF-88.1 FM). Tambi&eacute;n hay que mencionar la publicaci&oacute;n del bolet&iacute;n mensual del FIOB, <i>El Tequio<\/i>, desde 1991 (incluyendo una versi&oacute;n en Internet desde hace dos a&ntilde;os), lo que le permite a su membres&iacute;a binacional enterarse de las noticias sobre actividades locales y la preservaci&oacute;n de un sentido de unidad m&aacute;s all&aacute; de la frontera entre Estados Unidos y M&eacute;xico. <\/p>\n<p> Los esfuerzos para mantener el uso de las lenguas ind&iacute;genas se han transformado en una actividad colectiva como parte de la lucha pol&iacute;tica por derechos, as&iacute; como una iniciativa de supervivencia cultural. Los migrantes ind&iacute;genas que hablan poco espa&ntilde;ol padecen una discriminaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica intensa de manera sistem&aacute;tica en sus lugares de trabajo, as&iacute; como en las interacciones con las instituciones legales, educativas y de salud. En al menos dos casos bien conocidos que ocurrieron durante los a&ntilde;os ochenta, hablantes de lengua ind&iacute;gena fueron encarcelados en Oregon al no poder defenderse porque no hablaban ni ingl&eacute;s ni espa&ntilde;ol. Los prejuicios centenarios de M&eacute;xico est&aacute;n muy extendidos entre los migrantes en Estados Unidos. <\/p>\n<p> Esta situaci&oacute;n comenz&oacute; a cambiar durante los a&ntilde;os noventa. La organizaci&oacute;n Asistencia Legal Rural de California finc&oacute; un precedente al contratar al primer promotor comunitario que hablaba mixteco en 1993. Las propias organizaciones migrantes tambi&eacute;n hab&iacute;an tenido que responder a la necesidad de crear sus propios servicios de int&eacute;rpretes en mixteco, zapoteco y triqui para apoyar a la gente que enfrentaba cargos criminales, o bien para aquellos que solicitaban atenci&oacute;n a la salud y otros servicios p&uacute;blicos. El equipo de int&eacute;rpretes creado por el Centro Binacional para el Desarrollo Ind&iacute;gena Oaxaque&ntilde;o (CBDIO, Inc.) funciona en todo California, as&iacute; como en otros estados. El Distrito Escolar de Madera, California, contrat&oacute; a un trabajador de enlace comunitario mixteco para poderse comunicar con los cientos de padres y madres que env&iacute;an a sus hijos a las escuelas p&uacute;blicas, en esta comunidad agr&iacute;cola en el coraz&oacute;n del Valle Central de California. La Academia de la Lengua Mixteca, establecida en Oaxaca, recientemente puso en marcha diversos talleres en esta &uacute;ltima regi&oacute;n sobre la escritura del idioma mixteco. Al mismo tiempo, la instancia gubernamental en M&eacute;xico para la educaci&oacute;n de adultos, que ya desarrolla actividades en 18 entidades en Estados Unidos, recientemente lanz&oacute; un nuevo proyecto espec&iacute;ficamente destinado para migrantes ind&iacute;genas. Estas iniciativas se han visto fortalecidas mediante el uso de nuevos materiales de ense&ntilde;anza (como CD-Roms en ingl&eacute;s y espa&ntilde;ol) que brindan introducciones accesibles a las muchas dimensiones de la historia y la cultura mixteca, desde el an&aacute;lisis de c&oacute;dices precolombinos poco conocidos hasta cuestiones contempor&aacute;neas sobre tierra e identidad. <\/p>\n<p> Las organizaciones migrantes enfrentan un enorme reto ante la creciente presencia de la segunda generaci&oacute;n. Con el asentamiento m&aacute;s estable de miles de familias, el n&uacute;mero de ni&ntilde;os nacidos en Estados Unidos est&aacute; creciendo, lo que representa la posible desaparici&oacute;n de las lenguas ind&iacute;genas. En algunos casos, los j&oacute;venes migrantes llegan a superar circunstancias adversas y se convierten en triling&uuml;es, lo que los convierte en valiosos recursos humanos para la comunidad migrante. El FIOB, por ejemplo, ha contratado a varios organizadores triling&uuml;es en puestos estrat&eacute;gicos, lo que permite a su vez el desarrollo de liderazgos. No obstante, estos casos son m&aacute;s bien la excepci&oacute;n. Los j&oacute;venes ind&iacute;genas de la segunda generaci&oacute;n con frecuencia presentan una situaci&oacute;n similar a la de otros grupos migrantes, con bajos niveles de retenci&oacute;n con respecto a la lengua materna de sus padres. <\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<h3> <font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\">Cambian los roles de las mujeres <\/font><\/h3>\n<p> Los cambios en las relaciones de g&eacute;nero tambi&eacute;n est&aacute;n transformando las condiciones de la membres&iacute;a comunitaria. Algunas mujeres migrantes viven cambios en la divisi&oacute;n del trabajo cuando comienzan a ganar un salario. En las menos aisladas &aacute;reas de nuevo asentamiento, se ven expuestas a diferentes costumbres e instituciones, y a veces entran en contacto con actores sociales basados en Estados Unidos que promueven la igualdad de g&eacute;nero. N&oacute;tese, por ejemplo, el activo papel de una organizaci&oacute;n como L&iacute;deres Campesinas en hacer de la violencia dom&eacute;stica un problema de atenci&oacute;n p&uacute;blica por primera vez en muchos pueblos peque&ntilde;os de la California rural, cuestionando as&iacute; la extendida idea de que dicho problema es una cuesti&oacute;n privada, y que por lo mismo no pod&iacute;a cambiarse. Las mujeres tambi&eacute;n han venido a ocupar puestos de liderazgo p&uacute;blico en organizaciones de migrantes de hombres y mujeres en Estados Unidos. <\/p>\n<p> Al mismo tiempo, la migraci&oacute;n proveniente de muchas comunidades ind&iacute;genas de origen sigue siendo b&aacute;sicamente masculina, aumentando la carga de trabajo para las mujeres que ah&iacute; permanecen, aunque a veces aumenta su acceso a la esfera p&uacute;blica local. En algunas de estas comunidades, las mujeres est&aacute;n participando cada vez m&aacute;s en las asambleas, creando sus propias organizaciones y cubriendo las obligaciones comunitarias de sus esposos. Esta creciente participaci&oacute;n p&uacute;blica de las mujeres es a menudo en representaci&oacute;n de su esposo ausente, por lo que podr&iacute;a considerarse como una forma de &ldquo;ciudadan&iacute;a indirecta&rdquo;. <\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<h3> <font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\">Definiendo comunidades transnacionales <\/font><\/h3>\n<p> Este nuevo proceso en el que los migrantes est&aacute;n creando sus propios espacios p&uacute;blicos y organizaciones est&aacute; inmerso en lo que se conoce cada vez m&aacute;s como &ldquo;comunidades transnacionales&rdquo;, un concepto que se refiere a los grupos de migrantes cuyas vidas diarias, trabajo y relaciones sociales se extienden m&aacute;s all&aacute; de las fronteras nacionales. La existencia de comunidades transnacionales es necesaria pero no suficiente para poder hablar de una naciente sociedad civil migrante, la que tambi&eacute;n requiere de la construcci&oacute;n de espacios p&uacute;blicos y organizaciones sociales y c&iacute;vicas representativas. <\/p>\n<p> Una forma alternativa de entender a los migrantes como actores sociales, es mediante el proceso de construcci&oacute;n de una forma de hecho de &ldquo;ciudadan&iacute;a comunitaria translocal&rdquo;. Este t&eacute;rmino se refiere al proceso mediante el cual los migrantes ind&iacute;genas se convierten en miembros activos tanto de sus comunidades de destino como de origen. Como la noci&oacute;n de comunidad transnacional, la ciudadan&iacute;a comunitaria translocal se refiere a la extensi&oacute;n, m&aacute;s all&aacute; de las fronteras, de los l&iacute;mites de una esfera social existente, pero el t&eacute;rmino &ldquo;ciudadan&iacute;a&rdquo; requiere criterios mucho m&aacute;s precisos para determinar derechos de membres&iacute;a y obligaciones y se refiere expl&iacute;citamente a la membres&iacute;a en una esfera p&uacute;blica. <\/p>\n<p> Este sentido socialmente construido de membres&iacute;a es en muchas ocasiones construido a trav&eacute;s de la acci&oacute;n colectiva. Esta idea de la ciudadan&iacute;a comunitaria translocal especifica el espacio p&uacute;blico en el que la membres&iacute;a se ejerce y se enfoca sobre el desaf&iacute;o de sostener una membres&iacute;a transnacional en una comunidad transfronteriza. <\/p>\n<p> El concepto de ciudadan&iacute;a comunitaria translocal tambi&eacute;n tiene sus propios l&iacute;mites. No incorpora la perspectiva m&aacute;s amplia de derechos que trasciende la membres&iacute;a en comunidades espec&iacute;ficamente adscritas a un territorio (o bien desterritorializadas), como en el caso del extendido movimiento entre los migrantes por sus derechos democr&aacute;tico-electorales, o el &eacute;nfasis por parte del FIOB en las identidades colectivas pan-&eacute;tnicas y en los derechos humanos e ind&iacute;genas. Estas identidades colectivas son compartidas m&aacute;s all&aacute; de comunidades espec&iacute;ficas. La noci&oacute;n de translocal tambi&eacute;n es limitada en el sentido de que no incluye el proceso de participaci&oacute;n a <i>niveles m&uacute;ltiples<\/i> que frecuentemente se establece entre las organizaciones de migrantes y el gobierno mexicano a nivel nacional, estatal y local. <\/p>\n<p> La amplia noci&oacute;n de &ldquo;sociedad civil migrante&rdquo;, en cambio, proporciona un concepto gen&eacute;rico para describir diversos patrones de acci&oacute;n colectiva. Las pr&aacute;cticas colectivas e individuales que est&aacute;n comenzando a constituir una sociedad civil espec&iacute;ficamente migrante e ind&iacute;gena nos muestran el lado positivo de lo que de otra forma ser&iacute;a un proceso inexorablemente devastador para las comunidades ind&iacute;genas en M&eacute;xico &ndash;su abrupta inserci&oacute;n en un capitalismo globalizado a trav&eacute;s de la migraci&oacute;n internacional en busca de trabajo asalariado. <\/p>\n<p> A pesar de su dispersi&oacute;n en distintos puntos a lo largo de la ruta migratoria, al menos algunas comunidades ind&iacute;genas logran mantener redes sociales y culturales que les brindan cohesi&oacute;n y continuidad. En algunos casos, la experiencia migratoria ha expandido y transformado las identidades &eacute;tnicas colectivas. <\/p>\n<p> Este proceso abierto sirve como referencia para repensar lo que significa ser ind&iacute;gena en el siglo XXI. De manera destacada, esta &ldquo;membres&iacute;a de larga distancia&rdquo; en las comunidades de origen, as&iacute; como la construcci&oacute;n de nuevos tipos de organizaciones que no se basan en los v&iacute;nculos con la tierra, plantean preguntas sobre la estrecha asociaci&oacute;n cl&aacute;sica entre tierra, territorio e identidad ind&iacute;gena. Al interior de M&eacute;xico, el debate nacional sobre c&oacute;mo podr&iacute;a o deber&iacute;a construirse una autonom&iacute;a ind&iacute;gena por parte de instituciones y actores sociales a&uacute;n tiene que esforzarse para resolver este dilema. <\/p>\n<p> Estudios recientes y las organizaciones de migrantes nos obligan a repensar la migraci&oacute;n mexicana en t&eacute;rminos de una creciente diversidad de experiencias &eacute;tnicas, de g&eacute;nero y regionales. Reconocer esto tiene implicaciones pr&aacute;cticas. Primero, puede ayudar a informar sobre estrategias potencias a trav&eacute;s de las cuales los migrantes ind&iacute;genas podr&iacute;an aumentar su capacidad de auto-representaci&oacute;n. Segundo, el reconocimiento de la diversidad es crucial para coaliciones m&aacute;s amplias y hondas con otros actores sociales, tanto en los Estados Unidos como en M&eacute;xico. <\/p>\n<p> Las iniciativas de organizaci&oacute;n de los migrantes ind&iacute;genas mexicanos y sus pr&aacute;cticas culturales abren una ventana para entender sus esfuerzos para construir una nueva vida en los Estados Unidos. Lo est&aacute;n haciendo sin dejar de ser quienes son, y sin olvidarse de donde vienen. Esto es el reto principal que enfrentan. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nota de la editora: Este ensayo fue extra&iacute;do, con autorizaci&oacute;n, del libro Migrantes Ind&iacute;genas Mexicanos en los Estados Unidos, editado por Jonathan Fox y Gaspar Rivera Salgado (Centros de Estudios de M&eacute;xico y Estados Unidos y Estudios Comparados en Migraci&oacute;n, UCSD, 2004). Para leer una versi&oacute;n m&aacute;s larga del ensayo y que incluya las notas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":105,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-1290","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1290","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/105"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1290"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1290\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1290"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1290"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1290"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=1290"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}