{"id":1311,"date":"2005-09-30T17:16:43","date_gmt":"2005-09-30T17:16:43","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=1311"},"modified":"2006-02-22T14:39:15","modified_gmt":"2006-02-22T14:39:15","slug":"1023","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/1023\/","title":{"rendered":"Entre rupturas y continuidades"},"content":{"rendered":"<p> Cuando comenzaba la campa&ntilde;a electoral para la elecciones brasile&ntilde;as de octubre de 2002, una pesada sombra sobrevolaba la regi&oacute;n: la de la crisis argentina que estall&oacute; en diciembre de 2001, derrib&oacute; dos gobiernos en una semana, descalabr&oacute; la econom&iacute;a llevando al pa&iacute;s al <i>default<\/i> y provoc&oacute; una profunda crisis social. Esta situaci&oacute;n puso en riesgo el sistema democr&aacute;tico y la clase pol&iacute;tica se bati&oacute; en retirada durante m&aacute;s de un a&ntilde;o, tiempo durante el que los pol&iacute;ticos m&aacute;s conocidos no se atrev&iacute;an a salir a la calle ante la hostilidad de la poblaci&oacute;n. Los dem&aacute;s gobiernos y partidos pol&iacute;ticos de la regi&oacute;n, con la excepci&oacute;n del de Bolivia, tomaron en cuenta la situaci&oacute;n argentina para evitar transitar el mismo camino. <\/p>\n<p> En efecto, a mediados de 2002 hab&iacute;a suficientes s&iacute;ntomas de preocupaci&oacute;n en la econom&iacute;a brasile&ntilde;a como para poner en riesgo la elecci&oacute;n de Luiz Inacio Lula da Silva, l&iacute;der hist&oacute;rico del Partido de los Trabajadores (PT), que se presentaba por cuarta vez como aspirante a la presidencia. Mientras el modelo neoliberal parec&iacute;a agotado, la candidatura de Lula recibi&oacute; un ataque del capital especulativo: el riesgo pa&iacute;s sub&iacute;a sin cesar, el real se devaluaba, los capitales emigraban y la inflaci&oacute;n amenazaba desbocarse, con una expectativa del 40 por ciento de aumento de los precios. En ese momento, Lula estaba tejiendo una alianza, diferente a las tradicionales para un partido de izquierda, con Jos&eacute; Alencar, l&iacute;der del Partido Liberal, que lo acompa&ntilde;ar&iacute;a como candidato a la vicepresidencia. Alencar es el mayor empresario textil de Brasil y fue presidente de la FIESP (federaci&oacute;n industrial del estado de San Pablo), la m&aacute;s importante organizaci&oacute;n empresarial del pa&iacute;s. Con ello, Lula concretaba su ansiada alianza con la gran industria brasile&ntilde;a, pero el sector financiero se hac&iacute;a presente en la campa&ntilde;a y amenazaba hundir la candidatura del PT. <\/p>\n<p> Aunque el PT se fue institucionalizando a lo largo de los 90&#8211;modificando su perfil de partido de obreros y trabajadores por otro de profesionales y administradores del Estado&#8211;, su &ldquo;principal transformaci&oacute;n pol&iacute;tica e ideol&oacute;gica se dio en el transcurso de la campa&ntilde;a presidencial de 2002&rdquo;, seg&uacute;n Emir Sader, cientista pol&iacute;tico miembro del partido<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">1<\/a>. Este viraje, que comenz&oacute; con la alianza con el gran empresariado, dio un salto gigantesco en junio, cuando Lula difundi&oacute; un documento decisivo para el curso de la campa&ntilde;a y para comprender los pasos posteriores de su gobierno. A mediados de ese a&ntilde;o el &ldquo;riesgo Brasil&rdquo; hab&iacute;a pasado de 800 a 1.850 puntos y el d&oacute;lar de 2,20 a m&aacute;s de tres reales. Para afrontar esta crisis de confianza, la direcci&oacute;n del PT emiti&oacute; el 22 de junio la Carta a los Brasile&ntilde;os, en la que Lula se comprometi&oacute; a respetar los acuerdos con el FMI y la banca internacional, adoptar el r&eacute;gimen de &ldquo;metas de inflaci&oacute;n&rdquo;, mantener el cambio fluctuante, obtener super&aacute;vits fiscales elevados y mantener altas tasas de inter&eacute;s. Para el investigador Roberto Leher, fue &ldquo;la mayor inflexi&oacute;n pol&iacute;tica en los 20 a&ntilde;os de historia del PT&rdquo;<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">2<\/a>. En paralelo, la campa&ntilde;a entr&oacute; en el terreno del marketing comercial, con la adopci&oacute;n de la consigna &ldquo;Lulinha, paz e amor&rdquo;, indicada por Duda Mendon&ccedil;a, uno de los m&aacute;s destacados publicistas de Brasil, contratado para orientar la propaganda y la imagen de Lula. Los costos sociales y pol&iacute;ticos de ese compromiso eran evidentes, pero la Carta le permiti&oacute; a Lula ganar la confianza o neutralidad del sector financiero, que le permiti&oacute; ganar la presidencia con el 61% de los votos en la segunda vuelta. <\/p>\n<p> En el interior del PT, se produjo una &ldquo;autonomizaci&oacute;n&rdquo; de Lula y de la direcci&oacute;n de la campa&ntilde;a, y fueron vaciadas las comisiones de trabajo por &aacute;reas creadas a instancias del Instituto de la Ciudadan&iacute;a, una ONG que ven&iacute;a trabajando los aspectos program&aacute;ticos del futuro gobierno del PT. De esa manera, el fuerte ataque del capital financiero a su candidatura&#8211;preocupado porque en el pa&iacute;s se afirmaba un clima de consenso para promover cambios en el modelo neoliberal, que se concretaba a mediados de 2002 en el ascenso de los candidatos que realizaban un discurso de izquierda&#8211;tuvo su recompensa. <\/p>\n<p> En efecto, una d&eacute;cada de pol&iacute;ticas neoliberales hab&iacute;a dejado un sabor amargo en la mayor&iacute;a de los brasile&ntilde;os, que ve&iacute;an c&oacute;mo la inserci&oacute;n en el mundo globalizado no mejoraba sus niveles de vida y hac&iacute;a al pa&iacute;s m&aacute;s dependiente y sumiso a los dictados de los mercados y los organismos financieros. La deuda total de Brasil&#8211;externa e interna&#8211;ascend&iacute;a a unos 240.000 millones de d&oacute;lares, que representan algo m&aacute;s del 55% del producto bruto interno, y ascend&iacute;an en 1999 al 110% de las exportaciones anuales. La vulnerabilidad externa del pa&iacute;s hizo temer a la direcci&oacute;n del PT que Brasil siguiera los pasos de Argentina, y se propuso cortar de ra&iacute;z esa posibilidad. Esto explica, en buena medida, la sucesivas medidas que viene adoptando el gobierno de Lula y que suponen una profundizaci&oacute;n del modelo neoliberal, m&aacute;s all&aacute; incluso de la voluntad del propio gobierno. <\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<h3> <font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\">La construcci&oacute;n del gobierno de Lula <\/font><\/h3>\n<p> Adem&aacute;s de este c&uacute;mulo de problemas, Lula lleg&oacute; al gobierno sin mayor&iacute;a parlamentaria. A partir de esta situaci&oacute;n, fue armando su gobierno en base a una doble alianza: con un amplio abanico de partidos de izquierda, del centro y del centroderecha; y con la gran empresa, las multinacionales y el sector financiero. <\/p>\n<p> El nuevo gobierno comenz&oacute; su andadura el 1 de enero de 2003, se&ntilde;alando que la &ldquo;herencia maldita&rdquo; que le dej&oacute; el gobierno anterior, lo forzaba a recuperar la confianza de los mercados. La arquitectura de su gobierno se apoya en dos ejes: los ministerios de car&aacute;cter pol&iacute;tico y social quedaron en manos de veteranos dirigentes del PT; los del &aacute;rea econ&oacute;mica en manos de neoliberales y el de Relaciones Exteriores tiene una proyecci&oacute;n propia de la mano del canciller Celso Amorin, que impulsa una pol&iacute;tica orientada hacia el fortalecimiento de las relaciones Sur-Sur. En el Banco Central, organismo que juega un papel determinante en la orientaci&oacute;n de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica, fue nombrado un representante del sector financiero. <\/p>\n<p> El &aacute;rea econ&oacute;mica fue reclutada entre destacados personajes de &ldquo;los mercados&rdquo;. El presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, fue presidente mundial del Bank of Boston, el s&eacute;ptimo mayor banco de los Estados Unidos y, dato clave, la segunda mayor instituci&oacute;n acreedora de Brasil luego del Citygroup. El ministro de Econom&iacute;a, Antonio Palocci, es un <i>petista<\/i> neoliberal, ex alcalde de una ciudad del estado de San Pablo de mediano tama&ntilde;o, durante cuya gesti&oacute;n se destac&oacute; por promover privatizaciones, incluyendo la distribuci&oacute;n de agua. Otros ministerios claves de esta &aacute;rea, como el de Agricultura y el de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, fueron confiados a dos representantes del <i>agrobusiness<\/i>. La alianza con este sector explica la incre&iacute;ble decisi&oacute;n de Lula de legalizar los cultivos transg&eacute;nicos, que hab&iacute;an estado prohibidos incluso durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, violando una promesa de campa&ntilde;a electoral. <\/p>\n<p> El &aacute;rea pol&iacute;tica qued&oacute; en manos de la tendencia mayoritaria del PT, la <i>Articula&ccedil;ao<\/i>, el sector que jug&oacute; un papel relevante en el viraje del partido hacia el empresariado transnacionalizado. Por su parte, el &aacute;rea social (Educaci&oacute;n, Asistencia Social, Medio Ambiente, Salud, Deportes, Cultura) fue confiada al ala izquierda del partido y a sus aliados. Sin embargo, todos estos ministerios sufrieron los recortes presupuestales impuestos por el Ministerio de Econom&iacute;a. <\/p>\n<p> La canciller&iacute;a es el &aacute;rea m&aacute;s fiel a la trayectoria hist&oacute;rica del PT. La pol&iacute;tica exterior de Lula dio prioridad a la defensa de la soberan&iacute;a nacional y al establecimiento de un conjunto de alianzas entre pa&iacute;ses del Tercer Mundo para plantarle cara al Norte en los foros internacionales. El primer paso fue el establecimiento del G-3, en junio de 2003, una alianza estrat&eacute;gica y de largo aliento con India y Sud&aacute;frica. El segundo fue la creaci&oacute;n del G-21, en cuya conformaci&oacute;n Brasil jug&oacute; un papel decisivo, que contribuy&oacute; al descarrilamiento de la Cumbre de la OMC, en Canc&uacute;n, en el mes de noviembre. <\/p>\n<p> Sin embargo, la pol&iacute;tica exterior del gobierno de Lula es sinuosa, como consecuencia de sus opciones econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas. Si bien la diplomacia de Itamaraty jug&oacute; fuerte en el tema de los subsidios agr&iacute;colas de los pa&iacute;ses ricos, y consigui&oacute; posponer sin fecha la puesta en vigor del ALCA, las elites empresariales del negocio agr&iacute;cola tienen una fuerte dependencia del mercado estadounidense y europeo, donde dirigen el grueso de sus exportaciones. De ah&iacute; la negociaci&oacute;n de acuerdos contradictorios como el que en estos momentos se est&aacute; fraguando entre el Mercosur y la Uni&oacute;n Europea, o la pol&iacute;tica favorable a los transg&eacute;nicos. La fuerte dependencia de Brasil respecto a las exportaciones, que en su mayor parte provienen del <i>agrobusiness<\/i>, condiciona tanto su pol&iacute;tica exterior como interior. <\/p>\n<p> El gobierno decidi&oacute; autoimponerse un super&aacute;vit fiscal primario del 4,25%, superior incluso al pactado con el FMI, mientras la tasa de inter&eacute;s asciende hoy al 16,25% (era del 25% cuando gan&oacute; Lula), una de las m&aacute;s elevadas del mundo, con el objetivo de contar con recursos para asegurar el pago puntual de sus obligaciones. El propio Lula reconoci&oacute;, en entrevista publicado el 22 de junio por <i>P&aacute;gina 12<\/i>, que en 2003 Brasil pag&oacute; 47.900 millones de d&oacute;lares en concepto de intereses de su deuda, lo que representa el 70% de las exportaciones anuales. &ldquo;Logramos un super&aacute;vit fiscal del 4,25 por ciento del PBI y con ello s&oacute;lo conseguimos pagar 20.000 millones de d&oacute;lares, el resto tuvimos que reprogramarlo. Es decir, el super&aacute;vit no alcanza para pagar los enormes intereses&rdquo;, a&ntilde;ade el presidente de Brasil. Seg&uacute;n la oposici&oacute;n interna del PT y un amplio grupo de intelectuales, esa pol&iacute;tica econ&oacute;mica estrangula la econom&iacute;a y el mercado interno. <\/p>\n<p> Por otro lado, el PT lleg&oacute; al gobierno con apenas 14 de los 81 senadores y 92 de los 513 diputados. Estaba obligado a tejer alianzas. Algunas de ellas fueron alianzas preelectorales, como la que anud&oacute; con el Partido Liberal del vicepresidente Jos&eacute; Alencar, y con los partidos de izquierda PPS, PSB, PTB). Otras alianzas m&aacute;s vastas se fueron armando sobre la marcha. La m&aacute;s importante es la que estableci&oacute; con el PMDB, partido de centroderecha que hab&iacute;a apoyado al gobierno de Cardoso, y que llev&oacute; al ex presidente Jos&eacute; Sarney a ocupar la presidencia del Senado. Desde que Lula asumi&oacute; el gobierno, numerosos diputados y senadores abandonaron los partidos de la oposici&oacute;n para engrosar los partidos aliados del PT, trasvase tradicional en la pol&iacute;tica brasile&ntilde;a, lo que le dio al gobierno una s&oacute;lida base de sustentaci&oacute;n parlamentaria.<\/p>\n<table width=\"600\" border=\"1\" cellspacing=\"4\" cellpadding=\"6\">\n<tr>\n<td>\n<h3><font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\">Los principales partidos pol&iacute;ticos <\/font><\/h3>\n<ul>\n<li>Partido del Movimiento Democr&aacute;tico Brasile&ntilde;o (PMDB): creado en 1965 como MDB, fue la &uacute;nica oposici&oacute;n tolerada por la dictadura militar.<\/li>\n<li>Partido de la Socialdemocracia Brasile&ntilde;a (PSDB): creado en 1988 por un grupo de disidentes de izquierda del PMDB. Su principal dirigente es el ex presidente Fernando Henrique Cardoso.<\/li>\n<li>Partido de los Trabajadores (PT): creado en 1980 a instancias del nuevo movimiento sindical de la zona de San Pablo. Su principal dirigente es Luiz Inacio Lula da Silva.<\/li>\n<li>Partido del Frente Liberal (PFL): conservadores de derecha aliados a los grandes terratenientes, con importante base social en el Nordeste.<\/li>\n<li>Partido Popular Socialista (PPS): fundado en 1992 por la mayor&iacute;a disidente del PCB. Postul&oacute; a Ciro Gomes a la presidencia.<\/li>\n<li>Partido Socialista Brasile&ntilde;o (PSB): creado en 1947, postul&oacute; a Anthony Garotinho (luego separado) para las elecciones de 2002.<\/li>\n<li>Partido Liberal (PL): creado en 1985, su principal figura es el vicepresidente Jos&eacute; Alencar.<\/li>\n<li>Partido Democr&aacute;tico Trabalhista (PDT): fundado por Leonel Brizola en 1979, en su exilio en Lisboa, recupera la tradici&oacute;n &ldquo;laborista&rdquo; de los presidentes Getulio Vargas y Joao Goulart.<\/li>\n<li>Partido Trabalhista Brasileiro (PTB): fundado en 1945 por Getulio Vargas, es el partido hist&oacute;rico del laborismo al que pertenecieron Joao Goulart y Leonel Brizola.<\/li>\n<li>Partido Socialismo y Libertad (P-SOL): fundado en 2004 por dirigentes expulsados del PT, entre ellos la senadora Helo&iacute;sa Helena, y destacados intelectuales. <\/li>\n<\/ul>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<p> En el terreno social, el programa estrella del PT, Hambre Cero, avanza a paso de tortuga por los escasos rubros disponibles: durante la campa&ntilde;a electoral Lula afirm&oacute; que el programa atender&iacute;a a 50 millones de brasile&ntilde;os pobres, pero hasta hoy alcanza s&oacute;lo entre cuatro y cinco millones. La reforma agraria, un compromiso expl&iacute;cito asumido por Lula con los campesinos sin tierra, no levant&oacute; vuelo: en 2003 fueran asentadas apenas 25 mil familias frente a las 60 mil que el gobierno se hab&iacute;a propuesto asentar, y en lo que va de 2004 la diferencia entre los objetivos y las realizaciones es a&uacute;n mayor. En cuanto a las decisiones pol&iacute;ticas, el primer a&ntilde;o de Lula se sald&oacute; con una crisis en el PT. La reforma del sistema previsional emprendida por el gobierno, lo enfrent&oacute; al movimiento sindical, a amplios sectores de la ciudadan&iacute;a y a una parte considerable de la militancia de base. La reforma era una exigencia del FMI a la que el PT se hab&iacute;a opuesto cuando estaba en la oposici&oacute;n. Supone crear administradoras privadas para los fondos que aportan los funcionarios p&uacute;blicos, aumenta en siete a&ntilde;os la edad m&iacute;nima para jubilarse, impone una retenci&oacute;n del 11% a los ya jubilados y reduce en un 30% el valor de las pensiones de los que perciben m&aacute;s de 2.400 reales (800 d&oacute;lares). El gobierno sostuvo la tesis de que los funcionarios p&uacute;blicos ten&iacute;an &ldquo;privilegios&rdquo;, buscando enfrentarlos con los sectores m&aacute;s desfavorecidos. <\/p>\n<p> Pero la reforma fue contestada por las bases y dirigentes del partido. En junio de 2003, durante una gran marcha contra la reforma en Brasilia, participaron 36 de los 92 diputados del PT. El 8 de julio comenz&oacute; una huelga nacional de 400 mil funcionarios y el 4 de agosto, mientras se aprobaba el primer tramo de la reforma en la c&aacute;mara de diputados, una manifestaci&oacute;n de 70 mil personas frente al Congreso Nacional deriv&oacute; en enfrentamientos con la Polic&iacute;a Militar. La reforma finaliz&oacute; su tr&aacute;mite parlamentario en diciembre, siendo aprobada con el apoyo de los partidos de la derecha. El Directorio Nacional del PT impuso a su bancada la disciplina de voto, pero cuatro parlamentarios (una senadora y tres diputados) se opusieron a la reforma y fueron expulsados del partido en una votaci&oacute;n dividida: 55 a favor de las expulsiones y 27 en contra. Numerosos intelectuales, algunos de ellos fundadores del PT, rechazaron la decisi&oacute;n; otros abandonaron el partido, mientras los expulsados se dieron a la tarea de fundar una nueva fuerza de izquierda, el P-SOL. <\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<h3> <font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\">De la recesi&oacute;n al crecimiento <\/font><\/h3>\n<p> En febrero de este a&ntilde;o llegaron dos malas noticias: el primer a&ntilde;o del gobierno Lula se sald&oacute; con una ca&iacute;da del producto bruto del 0,2%, lo que representa el peor desempe&ntilde;o de la econom&iacute;a brasile&ntilde;a en 11 a&ntilde;os; el desempleo trep&oacute; hasta rozar casi el 12% de la poblaci&oacute;n activa, casi el doble del promedio de los a&ntilde;os 90. En suma, pese a un escenario externo favorable&#8211;que le permiti&oacute; a Brasil aumentar sus exportaciones en un 21%&#8211;la econom&iacute;a qued&oacute; muy lejos de aquel &ldquo;espect&aacute;culo de crecimiento&rdquo; que Lula prometi&oacute; durante la campa&ntilde;a electoral de 2002. <\/p>\n<p> La segunda, fue el primer caso de corrupci&oacute;n que enfrenta el PT. El 13 de febrero la revista <i>Epoca<\/i> difundi&oacute; im&aacute;genes del subsecretario de Asuntos Parlamentarios, Waldomiro Diniz, mientras negociaba comisiones ilegales y donaciones para la campa&ntilde;a electoral con un gran empresario del juego clandestino. Diniz es hombre de confianza de Jos&eacute; Dirceu, quien se desempe&ntilde;a como jefe del gabinete y es un amigo &iacute;ntimo de Lula. El presidente despidi&oacute; al asesor buscando acotar da&ntilde;os. Aunque consigui&oacute; disciplinar a sus parlamentarios para evitar la formaci&oacute;n de una comisi&oacute;n investigadora, las encuestas revelaban que el 67% de la poblaci&oacute;n quer&iacute;a la renuncia de Dirceu, porque ten&iacute;a que conocer las irregularidades cometidas. La aprobaci&oacute;n a la gesti&oacute;n de Lula descendi&oacute; del 75% que ostentaba en abril de 2003, a apenas el 38% que registraron las encuestas luego del esc&aacute;ndalo. Por primera vez, los que opinaban que su gesti&oacute;n es regular, el 42%, superaban a los que la aprobaban. <\/p>\n<p> En el frente social, las noticias tampoco eran alentadoras. El monto de los intereses pagados por la deuda es cinco veces m&aacute;s que el presupuesto de salud, ocho veces m&aacute;s que el de educaci&oacute;n y 140 veces m&aacute;s que el gasto en reforma agraria. Mientras los planes sociales encuentran grandes obst&aacute;culos, el sector financiero sigue amasando fortunas: en los seis primeros meses de este a&ntilde;o, las ganancias del sistema financiero crecieron un 14,7% respecto a 2003, pese al descenso de las tasas de inter&eacute;s<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">3<\/a>.<\/p>\n<p> En paralelo, el notable crecimiento de las exportaciones&#8211;s&oacute;lo las del <i>agrobusiness<\/i> crecieron un 44% en lo que va de a&ntilde;o&#8211;no beneficia a la inmensa mayor&iacute;a de los brasile&ntilde;os sino a un peque&ntilde;o sector de empresas multinacionales que genera muy pocos puestos de trabajo pero s&iacute; enormes ganancias<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">4<\/a>. Las industrias que abastecen al mercado interno, y en particular a los sectores populares, fueron las que tuvieron el peor desempe&ntilde;o, mientras las de bienes durables tuvieron una notable expansi&oacute;n. Carlos de Assis, editor de <i>Desemprego Zero<\/i>, se&ntilde;ala que crecen aquellos rubros &ldquo;consumidos principalmente por los ricos y por las exportaciones&#038;rdquo, por lo que &ldquo;la recuperaci&oacute;n industrial, si existe, atiende sobre todo a los ricos&rdquo;<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">5<\/a>. Entre los asalariados, el relativo avance de la econom&iacute;a no consigue los resultados esperados: en el primer semestre de este a&ntilde;o se crearon un mill&oacute;n de empleos en el sector formal, pero el 54% perciben remuneraciones de apenas un salario m&iacute;nimo y medio (130 d&oacute;lares). En tanto, la suma de desocupados y subempleados asciende al 25% de la poblaci&oacute;n activa.<\/p>\n<p> Las dudas sobre si el actual crecimiento representa un viraje de larga duraci&oacute;n o es apenas un &ldquo;vuelo de gallina&rdquo;, polariza el debate pol&iacute;tico en Brasil. Los cr&iacute;ticos apuntan que si no se consigue un desarrollo end&oacute;geno y el pa&iacute;s sigue creciendo en base a las exportaciones, no habr&aacute; un verdadero despegue de la econom&iacute;a y los planes sociales estar&aacute;n rezagados. En efecto, el gobierno realiza importantes esfuerzos para integrar, como ciudadanos, a m&aacute;s de 50 millones de personas que nunca tuvieron derechos sociales plenos. Hay planes de alimentaci&oacute;n, educativos, de alfabetizaci&oacute;n y de salud, y se est&aacute;n entregando c&eacute;dulas de identificaci&oacute;n a millones de brasile&ntilde;os. Sin embargo, como se&ntilde;ala el libro <i>Agenda Brasil<\/i><a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">6<\/a>, desde que a comienzos de la d&eacute;cada de 1990 se opt&oacute; por una triple pol&iacute;tica de super&aacute;vits primarios elevados, metas de inflaci&oacute;n y r&eacute;gimen de cambio fluctuante, no fue posible garantizar un crecimiento sostenido. Este trabajo analiza uno de los problemas estructurales del pa&iacute;s, que el gobierno del PT no parece estar en condiciones de superar: la marcha de la econom&iacute;a &ldquo;se ha caracterizado por ciclos de la conocida forma stop-and-go, cuyo ritmo y amplitud son determinados esencialmente por los humores, voluntad y expectativas de los mercados financieros dom&eacute;sticos y, principalmente, internacional&rdquo;. <\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<h3> <font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\">Las tensiones profundas <\/font><\/h3>\n<p> Si el gobierno de Lula no consigue salir de este c&iacute;rculo infernal, habr&aacute; fracasado. Fue elegido precisamente para romper con cinco d&eacute;cadas de concentraci&oacute;n de la riqueza, que convirtieron al pa&iacute;s en el &ldquo;campe&oacute;n mundial de las desigualdades&rdquo;, como suelen decir los brasile&ntilde;os comparando la distribuci&oacute;n interna de la riqueza con los &eacute;xitos futbol&iacute;sticos de su selecci&oacute;n nacional. Sin embargo, todo indica que no ser&aacute; f&aacute;cil salir del neoliberalismo de forma &ldquo;gradual y ordenada&rdquo;, como prometieron los dirigentes del PT. Todo indica que la salida de este modelo de concentraci&oacute;n de la riqueza s&oacute;lo puede hacerse realidad a trav&eacute;s de una crisis social y pol&iacute;tica. Aunque ello no es garant&iacute;a de los cambios, puede decirse al rev&eacute;s, que los cambios reales y profundos generar&aacute;n, de forma casi inevitable, crisis promovidas por las elites nacionales y los mercados financieros internacionales. <\/p>\n<p> De ah&iacute; el an&aacute;lisis del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), el principal movimiento social de Brasil y tal vez el m&aacute;s potente del mundo. Los sin tierra tienen, adem&aacute;s de una gran capacidad de movilizaci&oacute;n, an&aacute;lisis profundos y abarcativos sobre la realidad brasile&ntilde;a y latinoamericana. El m&aacute;s reciente an&aacute;lisis del MST sostiene que &ldquo;la victoria electoral del PT y la elecci&oacute;n del presidente Lula, aunque han cambiado la correlaci&oacute;n de fuerzas, no han significado una derrota estrat&eacute;gica para la clase dominante y su modelo neoliberal (&hellip;) porque la victoria ocurri&oacute; en un per&iacute;odo de descenso del movimiento de masas y eso le quita poder al gobierno central&rdquo;<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">7<\/a>.<\/p>\n<p> Por eso el MST se puso al hombro la formaci&oacute;n de una amplia coordinaci&oacute;n de movimientos sociales, con la CUT, el movimiento estudiantil y las iglesias, creando la Coordinadora de Movimientos Sociales (CMS). Hay algunos s&iacute;ntomas de reactivaci&oacute;n del movimiento, como la reciente huelga de los trabajadores judiciales y de los bancarios, la intensificaci&oacute;n de la lucha por la tierra con 200 mil acampados en los costados de las carreteras y las m&aacute;s de 150 ocupaciones de tierras en la campa&ntilde;a desarrollada en el mes de abril. Los movimientos entienden que deben contrapesar las presiones que realizan las elites, a trav&eacute;s de los mercados financieros y la constante pr&eacute;dica de la gran prensa. Incluso sectores del empresariado nacional, en boca del vicepresidente Alencar, vienen pregonando por un cambio en la pol&iacute;tica econ&oacute;mica. <\/p>\n<p> Cuando se acerca el fin del segundo a&ntilde;o del gobierno de izquierda, la renta sigue concentr&aacute;ndose, y las ganancias de las empresas multinacionales baten r&eacute;cords en Am&eacute;rica Latina, siendo la regi&oacute;n del mundo donde sus ganancias crecieron en mayor proporci&oacute;n. En el primer semestre de 2004, las ganancias de las multinacionales en el continente se multiplicaron por tres, ascendiendo a 1.900 millones de d&oacute;lares, y s&oacute;lo en Brasil ganaron 579 millones<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">8<\/a>. M&aacute;s grave a&uacute;n, la mayor parte de esas ganancias provienen del <i>agrobusiness<\/i>, lo que hace al pa&iacute;s m&aacute;s dependiente de las exportaciones para equilibrar sus cuentas. Brasil, como el resto de Am&eacute;rica Latina, marcha a contramano del resto de los pa&iacute;ses: cada vez exporta menos productos manufacturados, mientras crecen las exportaciones agropecuarias. Esta re-primarizaci&oacute;n de las exportaciones, o inserci&oacute;n regresiva de Brasil en el mercado mundial de comercio, tiene su contracara en el aumento del desempleo, los bajos salarios y la creciente estrechez del mercado interno. El <i>agrobusiness<\/i> afecta la soberan&iacute;a alimenticia del pa&iacute;s (se dejan de producir alimentos para el consumo), los equilibrios pol&iacute;ticos (las multinacionales ganan poder) y deja enormes secuelas sociales (concentra cada vez m&aacute;s la propiedad de la tierra). <\/p>\n<p> Estos dificultades, provocadas por las presiones de los mercados mundiales pero tambi&eacute;n por las opciones hechas por los nuevos gobernantes, parecen estar provocando dos movimientos que tienden a debilitar al PT. Por un lado, sectores cada vez m&aacute;s amplios de los trabajadores, campesinos y empresarios dedicados al mercando interno, est&aacute;n comenzando a presionar para defender sus intereses. Aunque la popularidad de Lula se mantiene alta, y ha crecido incluso al conocerse la mejora de la econom&iacute;a a mediados de este a&ntilde;o, muchos economistas aseguran que el a&ntilde;o pr&oacute;ximo retornar&aacute; el estancamiento. La segunda tendencia puede deducirse de la primera vuelta de las elecciones municipales del pasado 3 de octubre, donde el PT creci&oacute; pero no alcanz&oacute; las metas que se hab&iacute;a fijado. <\/p>\n<p> Aunque fue el partido m&aacute;s votado (16,3 millones de votos, frente a 15,7 del PSDB, 14,2 millones del PMDB y 11,2 millones del PFL), y duplic&oacute; las alcald&iacute;as alcanzando unas 400 en todos el pa&iacute;s, estuvo muy lejos de las 800 que se hab&iacute;a propuesto conquistar. Para el soci&oacute;logo Theotonio dos Santos, se trata de &ldquo;un avance poco espectacular&rdquo; pese a que el control del aparato estatal le dio grandes ventajas. Dos son las razones que explicar&iacute;an, en su opini&oacute;n, este escaso crecimiento: &ldquo;La adopci&oacute;n de principios neoliberales en la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y en el plano social dio se&ntilde;ales negativas a la poblaci&oacute;n&rdquo;, y la pol&iacute;tica de &ldquo;buscar alianzas demasiado amplias con fuerzas conservadoras reconocidas como corruptas, alej&oacute; a importantes sectores del PT y provoc&oacute; confusi&oacute;n en su base pol&iacute;tica de izquierda y de centro&rdquo;<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">9<\/a>.<\/p>\n<p> El PT perder&aacute; casi con seguridad la ciudad de San Pablo, no s&oacute;lo la m&aacute;s importante y emblem&aacute;tica del pa&iacute;s, sino el lugar donde naci&oacute; y tuvo su basti&oacute;n m&aacute;s importante a lo largo de m&aacute;s de dos d&eacute;cadas. Perder&aacute; tambi&eacute;n a viejos aliados, como el PDT fundado por Leonel Brizola, que cada vez se muestra m&aacute;s cr&iacute;tico con la orientaci&oacute;n del gobierno. Y puede perder, si no se cambia de rumbo, a sectores importantes de su tradicional base social, desde los trabajadores de la industria hasta los campesinos sin tierra. <\/p>\n<p> La especial coyuntura que vivi&oacute; Brasil y Am&eacute;rica Latina a comienzos del nuevo siglo, cuando en pocos a&ntilde;os se formaron gobiernos progresistas&#8211;o que alcanzaron el poder con un discurso anti neoliberal&#8211;en Argentina, Ecuador, Per&uacute;, Venezuela, Paraguay, Bolivia y, por supuesto, Brasil, parece estar evapor&aacute;ndose sin que se hayan producido cambios profundos. Como se&ntilde;ala dos Santos, la decepci&oacute;n&#8211;que en un principio es paralizante&#8211;puede dar paso a frustraci&oacute;n e inestabilidad, lo que tal vez esa sea el costo que paguen gobiernos como el de Lula, por &ldquo;evitar la confrontaci&oacute;n con los sectores m&aacute;s conservadores del pa&iacute;s&rdquo;. <\/p>\n<h3><font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\">Notas<\/font> <\/h3>\n<ol>\n<li><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a> &ldquo;Emir Sader &ldquo;Lula a&ntilde;o I&rdquo;, en <a href=\"http:\/\/www.lpp-uerj.net\/outrobrasil\/\" target=\"_blank\">www.lpp-uerj.net\/outrobrasil<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a> Roberto Leher, &ldquo;O governo Lula e os conflitos sociais no Brasil&rdquo;, en revista <i>OSAL<\/i>, Buenos Aires, CLACSO, enero de 2003. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><\/a><i>Folha de Sao Paulo<\/i>, 11 de setiembre de 2004, p. B1.<\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><\/a> Seg&uacute;n <i>Brasil de Fato<\/i> del 23 de setiembre de 2004, 76 grandes empresas concentran el 45,5% de las importaciones y 117 (que en ocasiones son las mismas) el 58,4% de las exportaciones; la mitad son transnacioanles extranjeras.<\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><\/a> &ldquo;O que est&aacute; por tr&aacute;s do crescimento industrial&rdquo;, en <a href=\"http:\/\/www.desempregozero.org.br\/editoriais\/\" target=\"_blank\">www.desempregozero.org.br\/editoriais<\/a> <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><\/a> &ldquo;Agenda Brasil: pol&iacute;ticas econ&oacute;micas para el crecimiento con estabilidad de precios&rdquo;, de Joao Sics&uacute;, Jos&eacute; Luis Oreiro y Luiz Fernando de Paula, Editora Manole &amp; Fundaci&oacute;n Adenauer, 2003. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\"><\/a> Joao Pedro Stedile, El MST y las disputas por las alternativas en Brasil&rdquo;, en revista OSAL No. 13, Buenos Aires, enero-abril de 2004. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\"><\/a> Folha de Sao Paulo, 25 de julio de 2004, p&aacute;gina B12. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\"><\/a> Theotonio dos Santos, &ldquo;Reflexoes sobre as elei&ccedil;oes municipais&rdquo;, en MST Informa, <a href=\"http:\/\/www.mst.org.br\/\" target=\"_blank\">www.mst.org.br<\/a><\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando comenzaba la campa&ntilde;a electoral para la elecciones brasile&ntilde;as de octubre de 2002, una pesada sombra sobrevolaba la regi&oacute;n: la de la crisis argentina que estall&oacute; en diciembre de 2001, derrib&oacute; dos gobiernos en una semana, descalabr&oacute; la econom&iacute;a llevando al pa&iacute;s al default y provoc&oacute; una profunda crisis social. 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