{"id":1324,"date":"2005-09-28T16:41:59","date_gmt":"2005-09-28T16:41:59","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=1324"},"modified":"2006-01-23T20:50:20","modified_gmt":"2006-01-23T20:50:20","slug":"838","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/838\/","title":{"rendered":"El &#8220;regionalismo abierto&#8221; de la CEPAL: insuficiente y confuso"},"content":{"rendered":"<p>En Am&eacute;rica Latina siguen siendo frecuentes las confusiones y ambig&uuml;edades frente al tema de la integraci&oacute;n regional y el comercio. Diferentes gobiernos proclaman su firme inter&eacute;s en estrechar las relaciones entre pa&iacute;ses, pero sus pr&aacute;cticas comerciales operan en sentido contrario. En este terreno tan resbaladizo, es muy frecuente que se presente el concepto de &ldquo;regionalismo abierto&rdquo; como justificativo de muy diferentes posturas. <\/p>\n<p>En efecto, el &ldquo;regionalismo abierto&rdquo; ha estado asociado con proyectos tan dispares como el Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte (TLCAN), la Comunidad Andina de Naciones, el Mercosur o incluso con posiciones unilaterales comerciales como las que ensaya Chile. Ha sido defendido desde posturas econ&oacute;micas ortodoxas pero tambi&eacute;n se lo ha invocado desde pol&iacute;ticos progresistas. Entonces, &iquest;qu&eacute; es el &ldquo;regionalismo abierto&rdquo;?, &iquest;cu&aacute;l ha sido su historia reciente en Am&eacute;rica Latina? <\/p>\n<h3> La CEPAL presenta el &ldquo;regionalismo abierto&rdquo;<\/h3>\n<p> Las ideas de &ldquo;regionalismo abierto&rdquo; usadas en Am&eacute;rica Latina se originaron en las propuestas de la CEPAL (Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina) a inicios de la d&eacute;cada de 1990. Esas ideas eran parte d e un intento de generar nuevas concepciones sobre el desarrollo y desembocaron en la presentaci&oacute;n de tres documentos: &ldquo;Transformaci&oacute;n Productiva con Equidad&rdquo; (TPE) de 1990, seguido por &ldquo;El desarrollo sustentable: transformaci&oacute;n productiva, equidad y medio ambiente&rdquo; en 1991, y finalmente el programa del &ldquo;regionalismo abierto&rdquo; en 1994. <\/p>\n<p> El documento original de CEPAL define al &ldquo;regionalismo abierto&rdquo; como un proceso que busca &ldquo;conciliar&rdquo; por un lado la &ldquo;interdependencia&rdquo; nacida de acuerdos comerciales preferenciales y por el otro la interdependencia &ldquo;impulsada b&aacute;sicamente por las se&ntilde;ales del mercado resultantes de la liberalizaci&oacute;n comercial en general&rdquo;, donde las &ldquo;pol&iacute;ticas expl&iacute;citas de integraci&oacute;n sean compatibles con las pol&iacute;ticas tendientes a elevar la competitividad internacional y que las complementen&rdquo;. Asimismo, la CEPAL advierte que ese regionalismo es distinto de la apertura simple del comercio y de la promoci&oacute;n no discriminada de las exportaciones por contener un &ldquo;ingrediente preferencial reflejado en los acuerdos de integraci&oacute;n y reforzado por la cercan&iacute;a geogr&aacute;fica y la afinidad cultural de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n&rdquo;. <\/p>\n<p> La CEPAL conceb&iacute;a a la integraci&oacute;n como un proceso esencialmente comercial, en particular basado en las rebajas arancelarias y apertura de los mercados nacionales al exterior. La liberalizaci&oacute;n no s&oacute;lo era dentro de una regi&oacute;n sino al mundo, suponi&eacute;ndose que operar&iacute;an mecanismos de competitividad convencionales que permitir&iacute;an una mejor inserci&oacute;n exportadora. Esta perspectiva estaba marcada por el reduccionismo economicista, y por lo tanto otros aspectos, en especial los pol&iacute;ticos, no eran tratados adecuadamente. <\/p>\n<p> El &ldquo;regionalismo abierto&rdquo; tiene antecedentes directos con las ideas de la TPE, que intent&oacute; ser un programa de desarrollo alternativo frente a la &ldquo;d&eacute;cada perdida&rdquo; de 1980, demostrando un fuerte optimismo en la liberalizaci&oacute;n comercial y las exportaciones como motor del crecimiento econ&oacute;mico. Pero tambi&eacute;n hay claras relaciones con las ideas del &ldquo;regionalismo abierto&rdquo; que se discut&iacute;an en aquel entonces en el sudeste de Asia. Desde la creaci&oacute;n en 1989 del Foro de Cooperaci&oacute;n Asia Pac&iacute;fico (APEC por sus siglas en ingl&eacute;s) se planteaba el &ldquo;regionalismo abierto&rdquo; como su eje central. Ese foro nunca present&oacute; una definici&oacute;n formal y por lo tanto la idea termin&oacute; siendo vaga, englobando a posiciones distintas, aunque apuntaba a una relaci&oacute;n flexible entre los pa&iacute;ses, incluyendo una membres&iacute;a abierta, apertura tanto dentro de la regi&oacute;n como hacia el resto de la econom&iacute;a mundial, aplicaci&oacute;n de medidas de facilitaci&oacute;n del comercio, y articulaci&oacute;n de la inserci&oacute;n regional para favorecer el comercio global, incluyendo en algunas circunstancias la extensi&oacute;n del trato de naci&oacute;n m&aacute;s favorecida a los no-miembros (v&eacute;ase por ejemplo Bergsten, 1997, Kuwayama, 1999). <\/p>\n<p> La propuesta de CEPAL est&aacute; en l&iacute;nea con la apertura comercial defendida dentro de APEC, y respond&iacute;a a la visi&oacute;n donde la vinculaci&oacute;n entre naciones no deb&iacute;a ser &ldquo;cerrada&rdquo;, ni siquiera deber&iacute;a desviar comercio, sino que era necesario que fuera &ldquo;abierta&rdquo;. Se entend&iacute;a que algunas experiencias anteriores no hab&iacute;an logrado mejorar el intercambio comercial (por ejemplo, la experiencia de la ALALC &ndash; Asociaci&oacute;n Latino Americana de Libre Comercio &ndash; de 1960 a 1980) o bien se enfocaron hacia &ldquo;adentro&rdquo;, cerrando los mercados y con pobres resultados exportadores. El ejemplo a seguir que presentaba la CEPAL era el TLCAN, un acuerdo de libre comercio ortodoxo que en aquellos a&ntilde;os daba sus primeros pasos, aunque ya resultaba claro que subordinaba temas claves (como el laboral, el ambiental y el del manejo de fronteras), y no se establec&iacute;an mecanismos de coordinaci&oacute;n pol&iacute;tica. Es importante advertir que la CEPAL no logr&oacute; advertir en ese momento que el TLCAN antes que un marco de integraci&oacute;n se constituy&oacute; en un instrumento de relaci&oacute;n asim&eacute;trica y en una nueva forma de manejo y regulaci&oacute;n de los capitales. <\/p>\n<p> El intento de conciliar una apertura comercial ampliada junto a acuerdos comerciales entre vecinos, as&iacute; como la insistencia en una visi&oacute;n comercial de la integraci&oacute;n, determin&oacute; que la idea se volviera difusa. Fue usada para defender diferentes acuerdos comerciales dentro de Am&eacute;rica Latina, fue aplicado a las negociaciones del ALCA y hoy en d&iacute;a las canciller&iacute;as de Brasil y Chile, que tienen pol&iacute;ticas comerciales muy distintas, de todas maneras se presentan como defensoras del &ldquo;regionalismo abierto&rdquo;, a pesar que sus acciones concretas son muy diferentes. <\/p>\n<p> Un examen atento del &ldquo;regionalismo abierto&rdquo; de la CEPAL demuestra que a pesar de su aspiraci&oacute;n, nunca lleg&oacute; a convertirse en una alternativa y, por el contrario, su &eacute;nfasis en propuestas econ&oacute;micas convencionales fue funcional a las reformas neoliberales en marcha en la &uacute;ltima d&eacute;cada. El uso de la idea contribuy&oacute; a generar la ilusi&oacute;n de estar embarcados en un camino distinto, pero en realidad la propuesta era imprecisa en varios puntos, conservadora en otros y no se aventur&oacute; a abordar problemas centrales. En esa propuesta prevalece el mercado, y por lo tanto se expresa en un &ldquo;vac&iacute;o de la pol&iacute;tica&rdquo; en varios planos: sobre las pol&iacute;ticas de desarrollo, la pol&iacute;tica internacional, incluyendo las concepciones sobre la globalizaci&oacute;n, y la pol&iacute;tica ciudadana. <\/p>\n<h3> &Eacute;nfasis en el mercado<\/h3>\n<p> El &ldquo;regionalismo abierto&rdquo; est&aacute; centrado en el mercado. No existen propuestas de integraci&oacute;n en las &aacute;reas social, pol&iacute;tica o ambiental. Temas candentes como la migraci&oacute;n fueron dejados de lado, y nunca se explor&oacute; el dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas productivas comunes a nivel regional. Ni siquiera se estudiaron en detalle posibilidades de coordinaci&oacute;n productiva entre pa&iacute;ses, en tanto se esperaba que el mercado y el comercio generar&iacute;an la mejor asignaci&oacute;n de recursos. <\/p>\n<p> En estas cuestiones, el &ldquo;regionalismo abierto&rdquo; es evidentemente parte de las ideas de &ldquo;transformaci&oacute;n productiva con equidad&rdquo; (TPE) de CEPAL. La TPE conten&iacute;a varios aspectos positivos, como insistir en la necesidad en reducir la desigualdad, fortalecer la interacci&oacute;n entre los sectores p&uacute;blico y privado o promover la ciencia y tecnolog&iacute;a. Pero tambi&eacute;n fue una propuesta que contribuy&oacute; al ambiente pol&iacute;tico que desmantel&oacute; definitivamente la estrategia de desarrollo hacia adentro basada en la sustituci&oacute;n de importaciones y la protecci&oacute;n de los mercados nacionales. Se generaron excelentes estudios que mostraban todos los vicios de la sustituci&oacute;n de importaciones y el papel de las grandes empresas p&uacute;blicas, pero no se generaron propuestas que fueran tanto alternativas al neoliberalismo de entonces, como aplicables con resultados palpables para convencer a los m&aacute;s esc&eacute;pticos. Por esta raz&oacute;n, tanto esas cr&iacute;ticas como las ideas del TPE terminaron siendo funcionales a las reformas de mercado de los a&ntilde;os 90, acerc&aacute;ndose m&aacute;s y m&aacute;s a los dogmas del Consenso de Washington. <\/p>\n<p> De esta manera se cay&oacute; en una idea del desarrollo mercantilista, donde el &ldquo;regionalismo abierto&rdquo; deb&iacute;a transitar por la apertura de los mercados, la reducci&oacute;n de los aranceles, liberalizar las importaciones, apostar al crecimiento a partir del aumento de las exportaciones, etc. <\/p>\n<h3> Optimismo frente a la globalizaci&oacute;n<\/h3>\n<p> La CEPAL entend&iacute;a que la globalizaci&oacute;n, en especial la econ&oacute;mica, representaba un aspecto positivo y por lo tanto la integraci&oacute;n era una mediaci&oacute;n para acelerar la inserci&oacute;n global. Esto tiene una consecuencia clave, ya que el &ldquo;regionalismo abierto&rdquo; no contradec&iacute;a la globalizaci&oacute;n actual sino que era funcional a su promoci&oacute;n. <\/p>\n<p> Por supuesto que CEPAL ha presentado estudios posteriores donde presenta cuestionamientos a los impactos de los procesos globales, pero el &ldquo;regionalismo abierto&rdquo; nunca ofreci&oacute; una cr&iacute;tica conceptual sobre la globalizaci&oacute;n, no estaba preocupado por ella y en realidad lo observa como un mar de posibilidades que deber&iacute;an ser aprovechadas. <\/p>\n<p> Incluso podr&iacute;a decirse que el &ldquo;regionalismo abierto&rdquo; apunta a una curiosa forma de &ldquo;glocalizaci&oacute;n&rdquo; inversa. En efecto, la visi&oacute;n empresarial de la &ldquo;glocalizaci&oacute;n&rdquo; que se propag&oacute; desde el Oriente se expresaba en adaptar los emprendimientos globales a las circunstancias locales para favorecer la penetraci&oacute;n de los mercados y obtener mayores ganancias. La postura cepalina es inversa: apunt&oacute; a adaptar las cadenas productivas locales para ingresar a la globalizaci&oacute;n. Se deb&iacute;a producir lo que los mercados globales necesitan. <\/p>\n<h3> Un marco internacional indefinido<\/h3>\n<p> Otra limitaci&oacute;n sorprendente del &ldquo;regionalismo abierto&rdquo; es plantear relaciones entre pa&iacute;ses que se dan pr&aacute;cticamente en un vac&iacute;o geopol&iacute;tico. No se discuten los conflictos regionales, las tensiones diplom&aacute;ticas, las implicaciones en la seguridad nacional y las luchas de poder a nivel regional o global. Parecer&iacute;a que la vinculaci&oacute;n entre las naciones s&oacute;lo transcurre por medio del comercio exterior, y los temas m&aacute;s agudos que afectan a Am&eacute;rica Latina (tensiones fronterizas, el narcotr&aacute;fico o la migraci&oacute;n) quedan en segundo plano, o bien se resolver&iacute;an por medio del comercio. <\/p>\n<p> Tampoco est&aacute; clara cu&aacute;l es la visi&oacute;n cepalina de las relaciones internacionales. La integraci&oacute;n regional no se puede dar en un vac&iacute;o de relaciones pol&iacute;ticas entre los Estados, ni se pueden concebir las interacciones entre ellos &uacute;nicamente en el plano comercial. Nunca se explora si el &ldquo;regionalismo abierto&rdquo; se desarrollar&aacute; en el contexto de la lucha de poder en la arena internacional o se amparar&aacute; en posturas idealistas que defiendan derechos y obligaciones en un mundo multilateral. <\/p>\n<h3> El ciudadano olvidado<\/h3>\n<p> Finalmente, existe un vac&iacute;o en la pol&iacute;tica ciudadana, ya que el &ldquo;regionalismo abierto&rdquo; no explora en detalle mecanismos para promover la participaci&oacute;n ciudadana y la apropiaci&oacute;n pol&iacute;tica del proceso de integraci&oacute;n. La CEPAL apunta a una visi&oacute;n &ldquo;contractual&rdquo; de la integraci&oacute;n, donde los gobiernos intercambian concesiones comerciales y los agentes que nutren la vinculaci&oacute;n entre los pa&iacute;ses son empresas exportadoras e importadoras. La institucionalidad de los acuerdos regionales desde esa perspectiva se basa en instrumentos m&iacute;nimos, claramente asociados a gerenciar el comercio y resolver disputas comerciales, pero ignora temas claves como la supranacionalidad. <\/p>\n<p> Una verdadera integraci&oacute;n regional en Am&eacute;rica Latina solo es posible cuando se logre el concurso activo de los ciudadanos, incluyendo una visi&oacute;n ampliada de ciudadan&iacute;a regional. <\/p>\n<h3> Una visi&oacute;n insuficiente<\/h3>\n<p> El &ldquo;regionalismo abierto&rdquo; de la CEPAL era una visi&oacute;n seguramente bienintencionada, pero insuficiente. Aspectos clave para la construcci&oacute;n de la integraci&oacute;n regional no fueron abordados adecuadamente y, m&aacute;s all&aacute; de las menciones que intentaron remontar algunos de estos problemas, el eje de la propuesta descansaba en la liberalizaci&oacute;n comercial. Ese &eacute;nfasis en el mercado, junto con la diversidad de cuestiones comentadas en los reportes de la CEPAL, termin&oacute; generando una posici&oacute;n que era vaga, con escasa capacidad descriptiva y predictiva, y cuya indefinici&oacute;n permit&iacute;a que fuera invocada en muy diferentes contextos y para defender distintos prop&oacute;sitos. <\/p>\n<p> Se gener&oacute; una enorme confusi&oacute;n donde los gobiernos de Am&eacute;rica Latina hablaban una y otra vez del &ldquo;regionalismo abierto&rdquo; para defender posiciones diversas y a veces contradictorias. La ambici&oacute;n cepalina de postular un concepto vigoroso que sirviera como referencia a los gobiernos no se concret&oacute;. Pero adem&aacute;s, la CEPAL tampoco logr&oacute; desencadenar una discusi&oacute;n fruct&iacute;fera sobre posibles alternativas, y en especial que fuera distinta a la que se promov&iacute;a desde los centros econ&oacute;micos y comerciales del hemisferio norte. <\/p>\n<p> Es por estas indefiniciones que el &ldquo;regionalismo abierto&rdquo; fue funcional a las reformas neoliberales que proliferaron en Am&eacute;rica Latina en la d&eacute;cada de 1990, donde las recetas de liberalizaci&oacute;n comercial se colaron en los nuevos ensayos de integraci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina. Pero adem&aacute;s de ser funcional a esos cambios, sus efectos negativos se redoblaron ya que ella se presentaba a s&iacute; misma como una &ldquo;alternativa&rdquo;, con lo cual distrajo a muchos de la b&uacute;squeda de otros caminos. Muchos de los ensayos de integraci&oacute;n regional en Am&eacute;rica Latina terminaron convertidos en procesos que acentuaron la inserci&oacute;n en la econom&iacute;a global y la dependencia financiera y que mantienen a los pa&iacute;ses atrapados en exportar recursos primarios sin industrializarse. Algunos aspectos fortalecieron los cambios neoliberales, y en especial sus expresiones en el flujo liberalizado de capital, dot&aacute;ndolos de legitimidad pol&iacute;tica y social. <\/p>\n<p> Sin duda es necesario un programa alternativo de integraci&oacute;n regional. Posiblemente se puedan tomar algunos puntos de los aspectos defendidos hace diez a&ntilde;os por la CEPAL, pero sin duda deben ser ordenados en otro contexto y dot&aacute;ndolos de otras bases conceptuales. M&aacute;s all&aacute; de ese ejercicio, tambi&eacute;n debe admitirse que un nuevo programa, si est&aacute; genuinamente apuntando al desarrollo sostenible y el fortalecimiento de ciudadan&iacute;as nacionales y regionales, deber&aacute; romper con el &ldquo;regionalismo abierto&rdquo; de CEPAL para buscar otro posicionamiento frente a la globalizaci&oacute;n. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Am&eacute;rica Latina siguen siendo frecuentes las confusiones y ambig&uuml;edades frente al tema de la integraci&oacute;n regional y el comercio. Diferentes gobiernos proclaman su firme inter&eacute;s en estrechar las relaciones entre pa&iacute;ses, pero sus pr&aacute;cticas comerciales operan en sentido contrario. 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