{"id":1332,"date":"2005-09-26T13:28:43","date_gmt":"2005-09-26T13:28:43","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=1332"},"modified":"2006-01-18T13:56:37","modified_gmt":"2006-01-18T13:56:37","slug":"726","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/726\/","title":{"rendered":"Celulosa y forestaci"},"content":{"rendered":"\n<p> <b>La construcci&oacute;n de dos grandes f&aacute;bricas de celulosa en el r&iacute;o Uruguay, que amenazan con contaminar el cauce binacional, son muestra de la profundizaci&oacute;n del modelo forestal impuesto por el neoliberalismo en los a&ntilde;os 90. <\/b><\/p>\n<p> Sobre un escenario instalado en el centro de Montevideo, el escritor Eduardo Galeano se dirig&iacute;a en tono calmo a la multitud: &ldquo;Hay decisiones que se toman en 15 minutos pero tienen consecuencias durante siglos&rdquo;. Era el 27 de mayo, cuando se realiz&oacute; una movilizaci&oacute;n contra la instalaci&oacute;n de dos grandes f&aacute;bricas de celulosa en las orillas del r&iacute;o Uruguay. No era la primera vez que las organizaciones ecologistas y sociales sal&iacute;an a la calle a manifestar su desacuerdo con dos megaproyectos que amenazan con contaminar el principal r&iacute;o del pa&iacute;s, que adem&aacute;s es compartido con Argentina, pero era el primero que se realizaba bajo un gobierno progresista o de izquierda. Por eso Galeano fue cauteloso: &ldquo;Antes de tomar una decisi&oacute;n que nos parece grave y que puede implicar el envenenamiento del r&iacute;o y la reducci&oacute;n del poco humus que nos queda en la tierra, esto que va pudrir las aguas y secar las tierras, que es la experiencia triste que han dejado las f&aacute;bricas de celulosa en Chile y Argentina, antes de tomar una decisi&oacute;n&hellip; piensen mucho lo que van a hacer.&rdquo; <\/p>\n<p>Sin embargo el gobierno de Tabar&eacute; V&aacute;zquez decidi&oacute; autorizar la construcci&oacute;n de las plantas de la espa&ntilde;ola Ence y la finlandesa Botnia. No s&oacute;lo no escuch&oacute; a las organizaciones sociales, sindicatos, grupos ecologistas y profesionales universitarios, que demandaban tiempo y di&aacute;logo para profundizar los estudios de impacto ambiental, sino que tampoco escuch&oacute; al gobierno argentino, cuyo pa&iacute;s se ver&aacute; tambi&eacute;n perjudicado por la instalaci&oacute;n de las plantas. El conflicto diplom&aacute;tico entre Uruguay y Argentina se arrastra desde hace tres a&ntilde;os, pero en los &uacute;ltimos meses gener&oacute; fuertes disputas entre los gobiernos de N&eacute;stor Kirchner y V&aacute;zquez. <\/p>\n<p>El problema es que entre ambos pa&iacute;ses existen acuerdos firmados &ndash;como el Estatuto del R&iacute;o Uruguay, regulado por una Comisi&oacute;n Administradora binacional&ndash; que estipula que si alguna de las partes proyecta obras que afecten la navegaci&oacute;n, el r&eacute;gimen del r&iacute;o o la calidad de sus aguas, deber&aacute; comunicarlo a la Comisi&oacute;n. Si ambos pa&iacute;ses no llegaran a un acuerdo, puede llevarse el caso a la Corte Internacional de Justicia. Pero los gobernantes uruguayos nunca hicieron el planteo a los argentinos, porque estaban conscientes de que la respuesta iba a ser negativa. En todo caso, prefirieron violar los acuerdos internacionales a dejar de lado las inversiones que prometen las empresas de celulosa. <\/p>\n<p>El 14 de setiembre, un fiscal de la justicia uruguaya present&oacute; una demanda al ministerio de Medio Ambiente<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">1<\/a> en la que exige la prohibici&oacute;n de la instalaci&oacute;n de Botnia por &ldquo;la omisi&oacute;n en el cumplimiento de su deber de protecci&oacute;n del medio ambiente y que se proh&iacute;ba la instalaci&oacute;n y la operativa de la planta.&rdquo; El fiscal considera que los derechos ambientales de los uruguayos ser&iacute;an violados por la que ser&aacute; la f&aacute;brica de celulosa &ldquo;de mayor vol&uacute;men de producci&oacute;n en el mundo.&rdquo;<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">2<\/a><\/p>\n<h3>Monocultivo forestal <\/h3>\n<p> El diez por ciento de la superficie cultivable de Uruguay est&aacute; sembrada con &aacute;rboles para la producci&oacute;n de celulosa. El monocultivo de eucaliptus desplaz&oacute; la importante producci&oacute;n cerealera (trigo, cebada, lino, girasol) que lleg&oacute; a ser uno de los principales rubros de exportaci&oacute;n del pa&iacute;s. La fiebre forestadora se inici&oacute; hace 16 a&ntilde;os, impulsada por el modelo neoliberal y de la mano de organismos como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En ese momento la tonelada de madera pulpable se cotizaba a 60 d&oacute;lares en el mercado internacional y la demanda era importante. En la visi&oacute;n de los organismos financieros, la tala indiscriminada de madera pulpable, a raz&oacute;n de 15 millones de hect&aacute;reas anuales en el mundo, impon&iacute;a la sustituci&oacute;n de los bosques tropicales como insumo principal para la producci&oacute;n de papel y cart&oacute;n. <\/p>\n<p>Uruguay fue visualizado &ndash;entre otros pa&iacute;ses del tercer mundo&ndash; como un productor potencialmente importante de madera pulpable, y los gobiernos nacionales, a partir de 1988, siguieron al pie de la letra las recomendaciones de los organismos internacionales. Una de ellas consiste en los subsidios que otorga el Estado: 50% del costo de la forestaci&oacute;n; cr&eacute;ditos a muy bajo inter&eacute;s con una gracia de hasta diez a&ntilde;os; exoneraci&oacute;n de impuestos nacionales y municipales, y realizaci&oacute;n de obras de infraestructura (puentes, puertos, carreteras y ferrocarriles) para facilitar el transporte y la exportaci&oacute;n de madera. En apenas 12 a&ntilde;os el Estado uruguayo invirti&oacute; m&aacute;s de 500 millones de d&oacute;lares (entre desembolsos directos e impuestos no recibidos) en apoyo a la forestaci&oacute;n, casi un 4% del Producto Bruto Interno (PBI) anual del pa&iacute;s.<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">3<\/a><\/p>\n<p>Los resultados de semejante inversi&oacute;n &ndash;que se ha hecho a costa de reducir los gastos en educaci&oacute;n y salud de los uruguayos&ndash; han sido claramente negativos. Como muchos pa&iacute;ses siguieron las recomendaciones del BID y el Banco Mundial, la oferta mundial de madera pulpable creci&oacute; y los precios bajaron a menos de la mitad de lo que hab&iacute;an alcanzado en el momento en el que se promovi&oacute; la forestaci&oacute;n masiva como negocio &ldquo;seguro, rentable y confiable.&rdquo; Ahora, con un precio que oscila entre 23 y 28 d&oacute;lares la tonelada, muchos peque&ntilde;os inversionistas privados no han podido recuperar la inversi&oacute;n. <\/p>\n<p>En tanto, las grandes empresas ejercen una doble presi&oacute;n: para que el Estado construya grandes obras de infraestructura (al puerto de Montevideo ingresa un cami&oacute;n de 45 toneladas con madera cada cinco minutos) y ahora para que se construyan f&aacute;bricas de celulosa para compensar la ca&iacute;da del precio de madera en bruto. Los principales forestadores son tambi&eacute;n los que instalar&aacute;n las grandes f&aacute;bricas: Weyerhaeuser, de Estados Unidos, posee 130.000 hect&aacute;reas de monocultivo forestal, la finlandesa Botnia tiene 57.000 y la espa&ntilde;ola Ence otras 50.000. <\/p>\n<p>Diversos estudios aseguran que los monocultivos forestales generan graves problemas al pa&iacute;s. El monocultivo forestal expulsa poblaci&oacute;n rural, ya que ocupa el &uacute;ltimo lugar en cuanto a empleo por hect&aacute;rea: apenas cuatro trabajadores cada mil hect&aacute;reas, frente a seis que ocupa la ganader&iacute;a extensiva, ocho el arroz y, en el extremo opuesto, 133 trabajadores por cada mil hect&aacute;reas la horticultura, 165 la viticultura y 211 la avicultura. Adem&aacute;s, el avance de los cultivos forestales impide a los campesinos seguir cultivando sus tierras, porque resecan los suelos que quedan inaptos para la agricultura, y las fuentes de agua desaparecen. <\/p>\n<p>Por otro lado, la Asociaci&oacute;n de Inspectores de Trabajo del Uruguay (AITU) realiz&oacute; una investigaci&oacute;n que demuestra que unos 6.000 trabajadores forestales viven en condiciones de semi esclavitud. Un trabajador especializado que maneja la motosierra, que debe pagar de su propio bolsillo, gana apenas 5 d&oacute;lares diarios, siendo el salario m&aacute;s elevado entre los forestales. Los inspectores concluyen: &ldquo;El sistema es pr&aacute;cticamente de esclavitud. Pasan meses y meses sin recibir pr&aacute;cticamente nada en un ciclo en el cual ellos cortan, duermen, le mandan comida a la familia y no ven un peso. Duermen en condiciones infrahumanas, debajo de carpas casi siempre hechas con simples trozos de nailon y sobre el piso de tierra&rdquo;<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">4<\/a>. <\/p>\n<p>En cuanto al impacto de la forestaci&oacute;n sobre los suelos, un estudio realizado por un equipo de investigadores de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la Rep&uacute;blica establece que luego de 25 a&ntilde;os de forestaci&oacute;n con eucaliptos los resultados son graves.<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">5<\/a> Los suelos se han vuelto m&aacute;s &aacute;cidos: mientras las praderas uruguayas tienen un pH de 6,5 a 6,8, los predios que tienen plantaciones forestales mostraron valores de 3,8 a 4. El eucalipto extrae grandes cantidades de calcio del suelo, contribuyendo a que el pH descienda, lo que provoca que el suelo sea menos permeable por la proliferaci&oacute;n de hongos y micelios, que impiden que el agua penetre en la tierra aumentando as&iacute; la erosi&oacute;n. Otros resultados, seg&uacute;n el estudio, son la disminuci&oacute;n de la fertilidad, del contenido de materia org&aacute;nica, y cambios irreversibles en la textura y estructura de los suelos. <\/p>\n<p>Un estudio realizado en Chile demuestra que las regiones forestales son las que m&aacute;s se han empobrecido. Entre 1994 y 1998 algunas zonas con alto impacto de la forestaci&oacute;n han registrado un crecimiento de la pobreza y la indigencia hasta en un 29%.<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">6<\/a> Chile, con m&aacute;s de dos millones de hect&aacute;reas forestadas, ha sido definido como el &ldquo;modelo forestal&rdquo; a seguir. Sin embargo, el estudio revela que los municipios donde el aumento de la pobreza ha sido mayor son aquellos en los que adem&aacute;s de cultivos forestales hay plantas de celulosa y papel, como la Comuna de Constituci&oacute;n y la Comuna de Nacimiento, en el sur del pa&iacute;s. <\/p>\n<p>Por lo menos dos ministros del actual gobierno uruguayo (el de Ganader&iacute;a, Jos&eacute; Mujica, y el de Trabajo, Eduardo Bonomi) han declarado la necesidad de poner l&iacute;mites a la forestaci&oacute;n. Mujica se&ntilde;al&oacute; que la forestaci&oacute;n degrada los suelos y se mostr&oacute; contrario a seguir beneficiando a las multinacionales forestadoras con generosos subsidios. En tanto, Bonomi denunci&oacute; las condiciones irregulares de trabajo, la &ldquo;tercerizaci&oacute;n y subcontrataci&oacute;n irresponsable&rdquo; que se registra en el sector y asegur&oacute; que el Estado va a comenzar a controlar el trabajo en ese sector.<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">7<\/a><\/p>\n<h3>Celulosa y contaminaci&oacute;n <\/h3>\n<p> Durante la campa&ntilde;a electoral de 2004, que llev&oacute; a la presidencia a Tabar&eacute; V&aacute;zquez, la izquierda (Encuentro Progresista-Frente Amplio) no quiso debatir en p&uacute;blico sobre la construcci&oacute;n de las dos plantas de celulosa. Desde 1996 existe en la ciudad de Fray Bentos, donde se instar&aacute;n las dos f&aacute;bricas, el Movimiento por la Vida, el Trabajo y un Desarrollo Sustentable, cuyas principales dirigentes son mujeres militantes de la izquierda. Pese a ello, V&aacute;zquez nunca quiso recibirlas y se neg&oacute; a debatir el tema. <\/p>\n<p>Aunque el 60% de los uruguayos se oponen a las plantas de celulosa, la mayor&iacute;a de los habitantes de Fray Bentos (unos 23.000) est&aacute;n a favor ya que los 600 puestos de trabajo que crear&iacute;an las dos f&aacute;bricas ser&iacute;an un respiro a la elevada desocupaci&oacute;n que sufren. Sin embargo, los ambientalistas argumentan que la contaminaci&oacute;n afectar&aacute; a las 2.000 personas que viven del turismo en la zona, as&iacute; como a la pesca artesanal en el r&iacute;o Uruguay. Son m&aacute;s que temores sin fundamento: en Chile, el gobierno decidi&oacute; el cierre de la celulosa de Arauco al comprobar que fue responsable de la muerte de dos mil cisnes de cuello negro que son una atracci&oacute;n tur&iacute;stica en la zona. <\/p>\n<p>Lo cierto es que una sola de las f&aacute;bricas verter&aacute; al r&iacute;o 200 toneladas anuales de nitr&oacute;geno y 20 toneladas de f&oacute;sforo, adem&aacute;s de las emisiones de dioxinas y furanos .<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">8<\/a> Greenpeace Argentina ha elaborado una lista para promover la Producci&oacute;n Limpia de papel, que incluye la eliminaci&oacute;n del cloro en el proceso de blanqueo de la pasta de papel y su sustituci&oacute;n por ox&iacute;geno; eliminar los efluentes contaminantes, recicl&aacute;ndolos dentro del proceso; aumentar los porcentajes de papel reciclado en los papeles en venta y exigir la explotaci&oacute;n sostenible de los recursos forestales.<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">9<\/a> Ninguna de estas recomendaciones ha sido tenida en cuenta. <\/p>\n<p>Lo que llama la atenci&oacute;n es que pese a las evidencias, la Direcci&oacute;n de Medio Ambiente de Uruguay aprob&oacute; &ndash;con algunas observaciones&ndash; la instalaci&oacute;n de las plantas de Ence y Botnia. M&aacute;s extra&ntilde;o a&uacute;n es que el presidente V&aacute;zquez haya aceptado reunirse con los ejecutivos de Botnia pero nunca lo haya hecho con los ambientalistas y los movimientos sociales que se oponen a las f&aacute;bricas. &Eacute;ste es uno de los puntos clave, que muestra que los gobiernos de centro-izquierda de la regi&oacute;n no tienen el menor inter&eacute;s en dar pasos serios para abandonar el modelo neoliberal. <\/p>\n<p>Para el ministro de Econom&iacute;a uruguayo, Danilo Astori, los 1.100 millones de d&oacute;lares que invertir&aacute; Botnia suponen un crecimiento del 1,6 por ciento del PBI pero, sobre todo, ser&aacute;n una buena se&ntilde;al para los inversores internacionales a los cuales el gobierno aspira atraer para resolver la crisis econ&oacute;mica del pa&iacute;s.<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">10<\/a> Sin embargo, por lo menos la mitad de la &ldquo;inversi&oacute;n&rdquo; total es dinero que nunca saldr&aacute; de Finlandia ya que corresponde a la parte que se invertir&aacute; en maquinaria. <\/p>\n<p>El profesor de econom&iacute;a ecol&oacute;gica Carlos P&eacute;rez Arrarte estima que el &uacute;nico &ldquo;valor agregado&rdquo; que aportar&aacute;n las plantas de celulosa son unos 270 puestos de trabajo cada una. En efecto, estima que el precio que las f&aacute;bricas pagar&aacute;n a los cutivadores de eucaliptos ser&aacute; el mismo, o menor a&uacute;n, que el que se paga en el mercado internacional; que en la medida que las empresas est&aacute;n en &ldquo;zonas francas&rdquo;, no pagan impuestos; que los insumos y servicios que demandar&aacute;n, incluyendo la energ&iacute;a, son de origen internacional; que tampoco requerir&aacute;n servicios portuarios porque las plantas tienen sus propias terminales portuarias. En suma, que no alimentar&aacute;n otras industrias de valor agregado para el pa&iacute;s y, por lo tanto, &ldquo;no existir&aacute;n encadenamientos y dinamismos significativos&rdquo; que contribuyan a dinamizar otros sectores productivos.<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">11<\/a> Por &uacute;ltimo, las utilidades ser&aacute;n, como suele suceder, transferidas a para&iacute;sos fiscales o sitios m&aacute;s seguros que los del tercer mundo. <\/p>\n<h3>Profundizar el modelo neoliberal <\/h3>\n<p><b> <\/b>&ldquo;El futuro de las plantas de celulosa est&aacute; en Asia, Sudam&eacute;rica y probablemente Rusia,&rdquo; coment&oacute; a principios de a&ntilde;o el director general de Stora Enso, empresa que tiene plantaciones de eucliptos en el tercer mundo y tambi&eacute;n plantas de celulosa.<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">12<\/a> Todo indica que esa apreciaci&oacute;n es correcta. Mientras en los pa&iacute;ses escandinados, por ejemplo, los salarios y los impuestos son altos y las restricciones ambientales severas, en el tercer mundo muchos pa&iacute;ses se han convertido en &ldquo;para&iacute;sos forestales&rdquo; que ofrecen muchas facilidades y escasos obst&aacute;culos al negocio papelero. Pero as&iacute; como en los pa&iacute;ses del Norte los ambientalisas han jugado un papel destacado a la hora de imponer restricciones a la contamianci&oacute;n de la industria, en el Sur est&aacute;n naciendo movimientos que empiezan a cuestionar el modelo forestal. <\/p>\n<p>En Brasil, la sueca Stora Enso, asociada con la brasile&ntilde;a Veracruz en la firma Veracel, desplaz&oacute; a miles de campesinos y a 37 de los 40 pueblos ind&iacute;genas de la zona, al comprar miles de hect&aacute;reas en el nordeste pobre y rural. En setiembre de 2004, el Movimiento Sin Tierra ocup&oacute; terrenos de Veracel, talaron bosques de eucaliptos y plantaron frijoles para mostrar que esos terrenos son aptos para la agricultura. Es la opci&oacute;n de los desplazados por el modelo para no verse expropiados de sus medios de sobrevivencia. <\/p>\n<p>El gobierno uruguayo se apresta a recibir m&aacute;s inversiones vinculadas a la celulosa, como acaba de se&ntilde;alar el ministro de Industria luego de la reciente Cumbre de las Naciones Unidas en Nueva York. En efecto, la firma estadounidense Weyerhaeuser, que ya posee 130.000 hect&aacute;reas forestadas, piensa invertir hasta 1.000 millones de d&oacute;lares en la ampliaci&oacute;n de sus negocios en Uruguay. S&oacute;lo la finlandesa Bornia producir&aacute; en 2007 un mill&oacute;n de toneladas, una cifra que supera la producci&oacute;n anual de las 60 plantas de celulosa existentes en Argentina.<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">13<\/a><\/p>\n<p>A fines de enero, en el Foro Social Mundial celebrado en Porto Alegre, Galeano y el premio Nobel de la paz, el argentino Adolfo P&eacute;rez Esquivel, encabezaron una carta colectiva dirigida a Tabar&eacute; V&aacute;zquez en la que afirmaban que el modelo de monocultivo forestal &ldquo;ha profundizado la exclusi&oacute;n social, la concentraci&oacute;n y extranjerizaci&oacute;n de la tierra y la degradaci&oacute;n del ambiente.&rdquo; Agregaban que la construcci&oacute;n de las f&aacute;bricas de celulosa consolidar&aacute; ese modelo y &ldquo;desplazar&aacute; fuentes de trabajo locales en los sectores agropecuario, tur&iacute;stico y de la pesca, as&iacute; como tambi&eacute;n impactar&aacute; sobre la salud de la poblaci&oacute;n local uruguaya y argentina&rdquo;. Aunque parezca una iron&iacute;a, tal vez los gobiernos progresistas &ndash;que fueron elegidos para salir del modelo neoliberal, que ha sido deslegitimado por la protesta social- sean los encargados de profundizarlo, como parece demostrarlo la pol&iacute;tica forestal, por lo menos en Uruguay. Uno de los dramas que enfrenta el movimiento social es su enorme soledad. Ante la falta de empleo, la poblaci&oacute;n tiende a apoyar la instalaci&oacute;n de cualquier fuente de trabajo sin importar demasiado las consecuencias a medio plazo. Adem&aacute;s, y este punto es especialmente delicado, la llegada de nuevos gobiernos sensibles a los problemas de la gente, crea m&aacute;s y m&aacute;s dificultades a movimientos peque&ntilde;os y de arraigo local. <\/p>\n<p> Hasta ahora, como se&ntilde;ala Greenpeace, &ldquo;los gobiernos de ambos pa&iacute;ses prefirieron apostar a que la pol&eacute;mica se diluyera y bajara su intensidad. &Eacute;sa parece ser la pol&iacute;tica ambiental m&aacute;s popular: apostar a que la gente no se entere o no se movilice.&rdquo;<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">14<\/a> Pero a fines de abril, unos 40.000 uruguayos y argentinos protagonizaron la mayor movilizaci&oacute;n contra las papeleras: un &ldquo;abrazo&rdquo; que uni&oacute; las dos m&aacute;rgenes del r&iacute;o Uruguay en el puente que une la localidad de Gualeguaych&uacute; y la de Fray Bentos, a poca distancia del emplazamiento de las papeleras. Al parecer, &eacute;ste es el &uacute;nico lenguaje que entienden los gobiernos, tanto los de derecha como los progresistas. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La construcci&oacute;n de dos grandes f&aacute;bricas de celulosa en el r&iacute;o Uruguay, que amenazan con contaminar el cauce binacional, son muestra de la profundizaci&oacute;n del modelo forestal impuesto por el neoliberalismo en los a&ntilde;os 90. 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