{"id":1337,"date":"2005-09-26T13:48:06","date_gmt":"2005-09-26T13:48:06","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=1337"},"modified":"2006-01-18T15:01:47","modified_gmt":"2006-01-18T15:01:47","slug":"729","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/729\/","title":{"rendered":"El nuevo militarismo en Am"},"content":{"rendered":"<p><i>Las sociedades sudamericanas se est&aacute;n militarizando por la intervenci&oacute;n de la principal potencia regional, que sin duda es un factor clave en el continente, pero tambi&eacute;n como consecuencia de los profundos cambios econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos, que hemos dado en llamar neoliberalismo. <\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p> Hace pocos meses una comisi&oacute;n oficial de militares brasile&ntilde;os visit&oacute; Vietnam. La comitiva, integrada por coroneles y tenientes coroneles, visit&oacute; Hanoi, Ho Chi Min (antigua Saig&oacute;n) y la provincia de Cu Chi, donde se conservan 250 kil&oacute;metros de t&uacute;neles construidos durante la guerra con Estados Unidos, con el objetivo de hacer &ldquo;intercambios sobre doctrina de resistencia&rdquo;. En la p&aacute;gina web del ej&eacute;rcito brasile&ntilde;o el general Claudio Barbosa Figueiredo, jefe del Comando Militar de la Amazonia, asegura que Brasil va a enfrentar acciones similares a las que sucedieron en Vietnam, y ahora en Irak, en caso de un conflicto que involucre a la Amazonia. &ldquo;La estrategia de la resistencia no difiere mucho de la guerra de guerrillas y es un recurso que el ej&eacute;rcito no dudar&aacute; en adoptar ante una posible confrontaci&oacute;n con un pa&iacute;s o grupo de pa&iacute;ses con potencial econ&oacute;mico y b&eacute;lico mayor que Brasil&rdquo;. A&ntilde;adi&oacute; que &ldquo;se deber&aacute; contar con la propia selva tropical como aliada para combatir al invasor&rdquo;<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">1<\/a>. La noticia tuvo escaso impacto en los medios, pero pone de relieve que las fuerzas armadas de Brasil tienen planes estrat&eacute;gicos propios y que vislumbran a Estados Unidos como enemigo militar potencial. <\/p>\n<p> En diciembre pasado Venezuela firm&oacute; un acuerdo con Rusia para la compra de 110.000 fusiles Kalashnikov, 33 helic&oacute;pteros de asalto, ataque y transporte pesado y 50 cazabombarderos; otro con Espa&ntilde;a para adquirir material naval aeron&aacute;utico, que incluye cuatro corbetas, y 50 aviones de combate y entrenamiento a Brasil. Las compras forman parte de la &ldquo;constante actualizaci&oacute;n de las fuerzas armadas venezolanas, su buen nivel de mantenimiento y la permanente puesta al d&iacute;a de sus planes de modernizaci&oacute;n y adquisici&oacute;n de armamentos&rdquo;, afirma el Balance Militar de Am&eacute;rica del Sur<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">2<\/a>. La noticia fue recibida con fuertes cr&iacute;ticas por parte del secretario de Defensa de la Casa Blanca, Donald Rumsfeld, y el Departamento de Estado asegur&oacute; que se trata del &ldquo;inicio de una carrera armamentista&rdquo;. En paralelo, la naci&oacute;n sudamericana activ&oacute; a mediados de abril su comando de reserva, &ldquo;que debe alcanzar dos millones de miembros y se incluye en la nueva doctrina de defensa de Venezuela&rdquo;<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">3<\/a>. La decisi&oacute;n se tom&oacute; el 13 de abril, tercer aniversario del golpe de Estado que apart&oacute; a Hugo Ch&aacute;vez durante unas horas del gobierno. <\/p>\n<p> Fuentes de prensa aseguran que Peter Goss, director de la CIA, denunci&oacute; a fines de febrero ante una comisi&oacute;n del Senado de los Estados Unidos, que la agencia cuenta con &ldquo;evidencias&rdquo; de reuniones entre las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y la red isl&aacute;mica de Bin Laden, para coordinar ataques terroristas en la regi&oacute;n<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">4<\/a>. Seg&uacute;n esta versi&oacute;n, la &ldquo;amenaza terrorista&rdquo; ser&iacute;a inminente en Am&eacute;rica Latina, poniendo como ejemplo y modelo los atentados en Buenos Aires a la embajada de Israel y a la AMIA (instituci&oacute;n jud&iacute;a de solidaridad), realizados en los 90, en los que murieron cientos de personas. <\/p>\n<p align=\"left\"> Sacadas de su contexto, las tres noticias anteriores &ndash;y otras muchas que se pueden sumar- pueden dar la impresi&oacute;n de que Sudam&eacute;rica se encamina hacia confrontaciones militares inminentes y que la militarizaci&oacute;n avanza a pasos de gigante. La realidad, sin embargo, va por otro camino. Venezuela, pese al reforzamiento de sus fuerzas armadas, est&aacute; situada en sexto lugar en el ranking continental de poder militar en Am&eacute;rica del Sur, elaborado por la revista <i>Military Power Review<\/i> en 2004. El primer lugar lo ocupa Brasil (653 puntos), el segundo Per&uacute; (423), el tercero Argentina (419), y le siguen Chile (387), Colombia (314) y Venezuela (282). <\/p>\n<p align=\"left\"> Por otro lado, Am&eacute;rica Latina es una de las zonas de menor tensi&oacute;n en el mundo y una de las que menos recursos de su Producto Interno Bruto (PIB) dedica al presupuesto militar, apenas el 1,5%. Esta cifra contrasta con el 4% del PIB que dedica la Uni&oacute;n Europea a gastos militares, el 3% de Estados Unidos (que realiza el 47% de los gastos militares del planeta) y el 12% de Medio Oriente. Buena parte de las compras e inversiones en armamento que est&aacute;n realizando varios pa&iacute;ses sudamericanos, s&oacute;lo se proponen renovar el material b&eacute;lico adquirido en los a&ntilde;os 60, que ha finalizado ya su vida &uacute;til y se encuentra anticuado. <\/p>\n<p align=\"left\"> Pese a ello, y aunque parezca contradictorio, puede hablarse de una creciente militarizaci&oacute;n del continente. Pero ahora transita por caminos nuevos, que poco tienen que ver con las estrategias militares anteriores. A grandes rasgos, pueden establecerse cuatro razones para el ascenso de un nuevo militarismo: el Plan Colombia como emergente de la nueva estrategia regional de Washington, que incluye el combate al narcotr&aacute;fico y la guerrilla, y el control de la biodiversidad de la regi&oacute;n andina, desde Venezuela hasta Bolivia; las nuevas formas que adopta la guerra en el per&iacute;odo neoliberal, o sea la privatizaci&oacute;n de la guerra; y el nuevo papel de Brasil en el continente, &uacute;nica naci&oacute;n del Sur pobre que tiene autonom&iacute;a estrat&eacute;gica militar. El cuarto factor proviene de los intentos de las elites de cada pa&iacute;s, impulsadas por Washington, para contener la protesta social a trav&eacute;s de la militarizaci&oacute;n de las sociedades y la criminalizaci&oacute;n de los movimientos sociales. <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp; <\/p>\n<h3> <font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\">Viejo militarismo, nuevos controles <\/font><\/h3>\n<p align=\"left\"> Con el objetivo de mantener la supremac&iacute;a mundial, el empresariado estadounidense pretende controlar las nuevas fuentes de poder econ&oacute;mico (vinculadas a la diversidad biol&oacute;gica) a la vez que busca no perder el control de las viejas (en particular los hidrocarburos). Sobre este &uacute;ltimo tema existe una amplia bibliograf&iacute;a y decenas de art&iacute;culos period&iacute;sticos. Basta recordar las palabras de George W. Bush, pronunciadas en el a&ntilde;o 2000: &ldquo;Nunca antes en su historia Estados Unidos hab&iacute;a sido m&aacute;s dependiente del petr&oacute;leo extranjero. En 1973, el pa&iacute;s import&oacute; el 36 por ciento de sus necesidades petroleras. Hoy en d&iacute;a, Estados Unidos importa 56 por ciento de su petr&oacute;leo crudo&rdquo;. Asegurar el control sobre los recursos petroleros sudamericanos (Venezuela es el cuarto proveedor de petr&oacute;leo de Estados Unidos, al que abastece el 15% de sus necesidades, y Colombia es su quinto proveedor), requiere un control territorial de <i>enclave<\/i> (control intenso en &aacute;reas reducidas) en aquellos sitios donde se producen riquezas. <\/p>\n<p align=\"left\"> Por otro lado, la supremac&iacute;a econ&oacute;mica requiere mantener la delantera en las nuevas &aacute;reas que pueden llegar a permitir un relanzamiento de la econom&iacute;a, y por lo tanto de las ganancias. Este objetivo implica el control y posesi&oacute;n de los llamados &ldquo;territorios complejos&rdquo;, aquellas zonas de elevada biodiversidad generadora de endemismos, cuyo control puede permitirle a la superpotencia enfrentar los desaf&iacute;os que provienen del Este (China, India y Jap&oacute;n). Pero aprovechar y monopolizar la biodiversidad exige una presencia sobre el amplio terreno que va de la Amazonia hasta el sur de M&eacute;xico, la regi&oacute;n m&aacute;s rica en biodiversidad del planeta<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">5<\/a> . <\/p>\n<p> Para afrontar estas tareas, la Casa Blanca parece haber dado prioridad al Southern Command (Comando Sur) con base en Miami. Su creciente importancia hace visible el grado de centralidad adquirido por la dimensi&oacute;n militar en el reordenamiento mundial post 11 de setiembre. Lo que Brian Loveman denomina &ldquo;full spectrum threat dominance&rdquo; (dominio del amplio espectro de amenazas)<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">6<\/a> , que implica enfocar los principales asuntos de la sociedad &ndash;desde la salud y la inmigraci&oacute;n hasta la agricultura y la econom&iacute;a- como cuestiones de seguridad. Seg&uacute;n algunos analistas, el Comando Sur se ha convertido en el principal interlocutor de los gobiernos latinoamericanos y en el articulador de la pol&iacute;tica exterior y de defensa estadounidense en la regi&oacute;n<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">7<\/a>. El Comando Sur tiene m&aacute;s empleados trabajando sobre Am&eacute;rica Latina que la suma de los Departamentos de Estado, Agricultura, Comercio, Tesoro y Defensa. <\/p>\n<p> La presencia militar directa en la regi&oacute;n se ha incrementado y diversificado desde la desactivaci&oacute;n de la base Howard en Panam&aacute;, en 1999. El Comando Sur tiene ahora responsabilidad sobre las bases de Guant&aacute;namo (Cuba), Fort Buchanan y Roosevelt Roads (Puerto Rico), Soto Cano (Honduras) y Comalapa (El Salvador); y las bases a&eacute;reas recientemente creadas de Manta (Ecuador), Reina Beatriz (Aruba) y Hato Rey (Cura&ccedil;ao). Adem&aacute;s maneja una red de 17 guarniciones terrestre de radares: tres fijos en Per&uacute;, cuatro fijos en Colombia, y el resto m&oacute;viles y secretos en pa&iacute;ses andinos y del Caribe<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">8<\/a> . Colombia es ya el cuarto receptor de ayuda militar de Estados Unidos en el mundo, detr&aacute;s de Israel, Egipto e Irak; y la embajada en Bogot&aacute; es la segunda m&aacute;s grande en el mundo luego de la de Irak. <\/p>\n<p> Varios analistas sostienen que Washington persigue la creaci&oacute;n de una &ldquo;fuerza militar sudamericana&rdquo; o bien una &ldquo;fuerza armada &uacute;nica&rdquo; comandada desde el Pent&aacute;gono, para enfrentar los nuevos desaf&iacute;os<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">9<\/a>. Seg&uacute;n esta lectura, ya no es suficiente con entrenar militares en la Escuela de las Am&eacute;ricas, como suced&iacute;a en los a&ntilde;os 60 y 70, ni de crear grupos de mercenarios como la Contra nicarag&uuml;ense en los 80, sino que se hace necesario crear un dispositivo b&eacute;lico continental con mando unificado. Este ambicioso proyecto puede ser interpretado como la versi&oacute;n militar del &ldquo;mercado &uacute;nico&rdquo; de Alaska a la Patagonia que es el ALCA. <\/p>\n<p> Esta militarizaci&oacute;n de las relaciones entre Estados Unidos y Am&eacute;rica Latina, tendr&iacute;a adem&aacute;s el objetivo de combatir los desaf&iacute;os presentes y futuros en la regi&oacute;n. Debe recordarse que algunos sectores conservadores del establishment estadounidense consideran que existe un &ldquo;eje del mal&rdquo; regional compuesto por Brasil, Venezuela y Cuba<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">10<\/a> . <\/p>\n<p> Este proyecto de fuerza armada &uacute;nica se encontraba avanzado antes del 11 de setiembre de 2001. Los cambios mundiales, la atenci&oacute;n prestada por Estados Unidos a Afganist&aacute;n e Irak, y la nueva situaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina, parecen haber aplazado su concreci&oacute;n. En efecto, en agosto de 2001 se realizaron las maniobras Caba&ntilde;as 2001 en la norte&ntilde;a provincia de Salta, Argentina. <\/p>\n<p> El operativo Caba&ntilde;as se realiz&oacute;, en la misma provincia donde se registraban los cortes de rutas m&aacute;s importantes del movimiento piquetero. M&aacute;s de 1.200 efectivos de nueve pa&iacute;ses (Argentina, Estados Unidos, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Paraguay, Per&uacute; y Uruguay) realizaron maniobras durante varios d&iacute;as, enteramente financiadas por Washington, que aport&oacute; hasta las raciones de comida. Las tropas ingresaron al pa&iacute;s sin autorizaci&oacute;n del Congreso, como exige la Constituci&oacute;n. Seg&uacute;n medios de prensa, las maniobras ten&iacute;an por objetivo &ldquo;entrenar a militares latinoamericanos en situaciones de conmoci&oacute;n urbana&rdquo;. Pero lo m&aacute;s interesante es que las maniobras dieron pie a un debate nacional en el que surgieron evidencias de que &ldquo;Estados Unidos tiene planeadas tres bases en territorio argentino: la Ant&aacute;rtida en el Sur, el Delta en el Centro y Salta en el Norte &rdquo;<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">11<\/a>. <\/p>\n<p> Una de las novedades que surgi&oacute; es que en el estrat&eacute;gico delta del r&iacute;o Paran&aacute; -a muy escasa distancia del estrat&eacute;gico puente Z&aacute;rate-Brazo Largo y del principal centro industrial argentino, el complejo Z&aacute;rate-Campana-, podr&iacute;a estar operando un contingente militar permanente. M&aacute;s a&uacute;n, en esos momentos cr&iacute;ticos para Argentina, la brasile&ntilde;a Agencia Estado confirm&oacute; que el gobierno de Fernando de la R&uacute;a estaba negociando la deuda total del pa&iacute;s a cambio de bases militares<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">12<\/a>. En esas mismas fechas Estados Unidos negociaba con Brasil, presidido entonces por Fernando Henrique Cardoso, la cesi&oacute;n de la base militar de Alc&aacute;ntara en plena Amazonia, cerca de la frontera con Ecuador y de la cordillera andina. <\/p>\n<p> Pero los cambios pol&iacute;ticos sucedidos en esos a&ntilde;os en Argentina, Brasil, Bolivia y Venezuela, frustraron parcialmente esos planes. Aunque la situaci&oacute;n en Ecuador a&uacute;n no est&aacute; definida, la renuncia de Lucio Guti&eacute;rrez puede implicar un cambio de rumbo adverso a Bush. <\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<h3> <font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\">La privatizaci&oacute;n de la guerra <\/font><\/h3>\n<p> De alguna manera la evoluci&oacute;n de la guerra sigue el modelo de la industria. Hacia los a&ntilde;os 60 la producci&oacute;n fabril en cadena (el fordismo, popularizado por Charles Chaplin en el film &ldquo;Tiempos modernos&rdquo;), entr&oacute; en crisis cuando los trabajadores se rebelaron contra la alienaci&oacute;n de un trabajo mon&oacute;tono, y contra el excesivo control de los capataces y la gerencia. Los empresarios consiguieron recuperar la iniciativa en el taller mediante formas de trabajo flexible, introduciendo nuevas tecnolog&iacute;as como los robots informatizados, reduciendo el personal fabril, externalizando (outsourcing) todas las funciones que en adelante las har&iacute;an &ldquo;terceros&rdquo; y fortaleciendo la gerencia. A nivel de la sociedad, estas nuevas formas de organizar la producci&oacute;n se tradujeron en la reducci&oacute;n de los estados, y la privatizaci&oacute;n de &aacute;reas enteras de la producci&oacute;n y los servicios. Estas son las pol&iacute;ticas impulsadas por el Consenso de Washington a las que se denomin&oacute; como neoliberalismo. <\/p>\n<p> Una de las caracter&iacute;sticas m&aacute;s destacadas del nuevo modelo de producci&oacute;n, es que al sacar fuera de la f&aacute;brica buena parte de las tareas que antes se hac&iacute;an dentro, convierte todas las funciones sociales en parte de la cadena productiva. De esa manera, se puede decir que toda la sociedad comienza a funcionar con la l&oacute;gica fabril, ya que el nuevo modelo productivo se derrama hacia el conjunto de la sociedad. <\/p>\n<p> Algo similar sucede con la guerra. En 2002 hab&iacute;a 43 conflictos en el mundo, de los cuales apenas uno era una guerra entre estados soberanos, o sea una guerra &ldquo;cl&aacute;sica&rdquo; interestatal. La realidad indica que &ldquo;las &lsquo;viejas guerras&rsquo; conducidas por estados nacionales soberanos y reguladas por el derecho internacional p&uacute;blico, est&aacute;n siendo sustituidas por las &lsquo;nuevas guerras&rsquo;, que son conducidas por diversos actores no estatales sin ning&uacute;n tipo de regulaci&oacute;n legal&rdquo;<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">13<\/a>. En muchos pa&iacute;ses africanos, la guerra dej&oacute; de ser la interrupci&oacute;n violenta de la vida cotidiana para convertirse &ldquo;en una econom&iacute;a regulada seg&uacute;n sus propias leyes y orientada hacia su reproducci&oacute;n&rdquo;<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">14<\/a>. La idea de fondo, seg&uacute;n Robert Kurz, es mantener a distancia a las enormes masas de &ldquo;superfluos&rdquo; para que no interfieran en la reproducci&oacute;n del sistema. Esa poblaci&oacute;n excedente, debe ser controlada y mantenida a raya, y la forma de hacerlo es la militarizaci&oacute;n de los flujos migratorios y de los sectores sociales considerados marginales. <\/p>\n<p> Seg&uacute;n otro especialista en privatizaci&oacute;n de la guerra, Dar&iacute;o Azzellini, coautor con Boris Kanzleiter del libro &ldquo;La privatizaci&oacute;n de la guerra&rdquo;, este proceso comenz&oacute; con la derrota de los Estados Unidos en Vietnam. &ldquo;Estamos volviendo a algo similar a las econom&iacute;as de enclave del per&iacute;odo colonial. Ya no se trata del control territorial ni de la imposici&oacute;n de un modelo de sociedad, ahora las fuerzas militares controlan s&oacute;lo los puntos econ&oacute;micamente interesantes. En Irak es muy claro, s&oacute;lo les interesa controlar los pozos petroleros, como antes controlaban los ingenios azucareros, las minas y otros enclaves coloniales &rdquo;<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">15<\/a>. <\/p>\n<p> Existe una relaci&oacute;n cada vez m&aacute;s estrecha entre los ej&eacute;rcitos estatales y las empresas multinacionales, ya que los ej&eacute;rcitos privados trabajan para ambos. Algunas empresas, como la c&eacute;lebre Halliburton, son due&ntilde;as de ej&eacute;rcitos, y hay empresas militares que tienen acciones en empresas privadas, como el caso de la miner&iacute;a en varios pa&iacute;ses de Africa. Uno de los objetivos que llev&oacute; a la creaci&oacute;n de Corporaciones Militares Privadas (CMP) consiste en eludir cualquier control democr&aacute;tico. &ldquo;Si Estados Unidos env&iacute;a 600 soldados a Colombia, esa decisi&oacute;n debe pasar por el Congreso. Pero si quien env&iacute;a esos soldados es una empresa privada, a ra&iacute;z de un contrato firmado por el Pent&aacute;gono, el parlamento no tiene nada que decir y ni siquiera se entera de lo que est&aacute; sucediendo&rdquo;, se&ntilde;ala Azzellini. <\/p>\n<p align=\"left\"> Seg&uacute;n expertos, habr&iacute;a tres tipos diferentes de CMP: las que intervienen directamente en el campo de batalla, las que brindan asesor&iacute;a militar y capacitaci&oacute;n pero no combaten, y finalmente las que s&oacute;lo ofrecen log&iacute;stica, apoyo t&eacute;cnico y transporte. En Irak existen los tres tipos. En Am&eacute;rica Latina existen s&oacute;lo las de los tipos dos y tres, por ahora. Pero en este continente todos los programas antinarc&oacute;ticos est&aacute;n manejados por empresas militares y las estaciones de radares que controla el Comando Sur son manejadas tambi&eacute;n por empleados de empresas privadas. En Colombia han muerto en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ocho estadounidenses, pero como pertenecen a empresas privadas el Pent&aacute;gono elude toda responsabilidad. <\/p>\n<p> Colombia es el laboratorio de experimentaci&oacute;n de las nuevas guerras en Am&eacute;rica Latina. El Congreso de los Estados Unidos autoriz&oacute;, en octubre pasado, a aumentar de 400 a 800 los militares en suelo colombiano, en tanto hay otros 600 civiles empleados por empresas militares privadas, que algunas fuentes elevan hasta mil. S&oacute;lo la DynCorp (una de las m&aacute;s importantes CMP del mundo) maneja 88 helic&oacute;pteros y avionetas del gobierno estadounidense y tendr&iacute;a entre 100 y 355 empleados, un tercio de ellos ciudadanos de los Estados Unidos<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">16<\/a> . <\/p>\n<p> El Plan Colombia, para no repetir el fracaso de Vietnam (y muy en particular el esc&aacute;ndalo que produjo en la sociedad estadounidense la difusi&oacute;n de noticias sobre la guerra), se apoya de manera decisiva en las CMP. Desde que Bill Clinton implement&oacute; el Plan, el resultado es alarmante: &ldquo;Cuadruplic&oacute; el n&uacute;mero de soldados profesionales y multiplic&oacute; por veinte los helic&oacute;pteros del ej&eacute;rcito, aviones de inspecci&oacute;n y consejeros militares, mientras el n&uacute;mero total de los paramilitares que acog&iacute;an satisfactoriamente al plan aument&oacute; de 5.000 a 12.500 &rdquo;<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">17<\/a>. <\/p>\n<p> En este punto aparece una notable confluencia entre la actividad de las CMP y la del Pent&aacute;gono. James Petras la resume as&iacute;: &ldquo;La verdadera preocupaci&oacute;n del USSOUTHCOM es que los pa&iacute;ses vecinos de Colombia (Ecuador, Venezuela, Panam&aacute;, Brasil), que est&aacute;n sufriendo los mismos efectos adversos de las pol&iacute;ticas neoliberales, se movilicen pol&iacute;ticamente contra la dominaci&oacute;n militar y los intereses econ&oacute;micos de los Estados Unidos&rdquo;<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">18<\/a>. En su opini&oacute;n, se trata de militarizar una regi&oacute;n estrat&eacute;gica, para asegurar su control. <\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<h3> <font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\">El caso Brasil <\/font><\/h3>\n<p align=\"left\"> Brasil es el &uacute;nico pa&iacute;s latinoamericano que tiene un plan estrat&eacute;gico de defensa. Tambi&eacute;n es el &uacute;nico pa&iacute;s de la regi&oacute;n que tiene un empresariado nacional con intereses diferenciados respecto del resto del empresariado mundial. Fue este sector, apoyado en el gobierno de Lula, el que logr&oacute; diferir la puesta en marcha del ALCA. Brasil como naci&oacute;n tiene un peso propio en el mundo (es la d&eacute;cima potencia industrial) y logr&oacute; dise&ntilde;ar una estrategia militar de defensa aut&oacute;noma, que gira en torno al control de la Amazonia (la principal reserva natural del mundo y la primer reserva de agua dulce). En suma, estamos ante un gran pa&iacute;s con intereses estrat&eacute;gicos definidos, con un empresariado y unas fuerzas armadas con vocaci&oacute;n nacionalista que no parecen dispuestos a dejarse someter por ninguna potencia. <\/p>\n<p align=\"left\"> En buena medida, esa estrategia se apoya en una industria militar importante; dicho de otro modo, el pa&iacute;s desarroll&oacute; una industria militar de punta para asegurar la defensa de sus intereses. Brasil es el quinto exportador de armas del mundo, si se considera a la Uni&oacute;n Europea como una unidad. La empresa aeron&aacute;utica Embraer es la cuarta en importancia en el mundo, proporciona a la fuerza a&eacute;rea la mitad de su material aeron&aacute;utico, fabrica aviones de combate, vigilancia, entrenamiento y guerra antisubmarina<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">19<\/a> . La industria militar brasile&ntilde;a ha construido naves de guerra y actualmente est&aacute; construyendo un submarino nuclear. <\/p>\n<p align=\"left\"> Brasil se opone al Plan Colombia. Esta oposici&oacute;n no depende del actual gobierno, sino de la posici&oacute;n estrat&eacute;gica de Brasil en el continente. Durante la IV Conferencia de ministros de Defensa de las Am&eacute;ricas, celebrada en Manaos en octubre de 2000, el entonces presidente Fernando Henrique Cardoso rechaz&oacute; la posibilidad de involucrar al ej&eacute;rcito brasile&ntilde;o en el combate contra las drogas, tal como propon&iacute;a la administraci&oacute;n Clinton. En respuesta al Plan Colombia, Brasil puso en marcha el Plan Cobra (de las iniciales de Colombia y Brasil) para evitar que la guerra en ese pa&iacute;s involucre a la Amazonia brasile&ntilde;a, y el Plan Calha Norte para evitar que guerrilleros y narcotraficantes crucen la frontera<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">20<\/a> . <\/p>\n<p align=\"left\"> Durante el gobierno de Cardoso, hubo frecuentes disputas con los militares. Algunas fueron por los bajos salarios que perciben, pero en el a&ntilde;o 2000 el presidente dimiti&oacute; al comandante de la Fuerza A&eacute;rea porque el arma estaba en contra de la asociaci&oacute;n de la Embraer con capitales franceses, lo que pon&iacute;a en peligro la autonom&iacute;a de la principal f&aacute;brica de armas de Brasil. Pero hay mucho m&aacute;s. En 2002 entr&oacute; en operaciones el Sivam (Sistema de Vigilancia de la Amazonia) anunciado por Brasil en la ECO-92, una d&eacute;cada antes. El sistema monitorea toda la regi&oacute;n de cinco millones de kil&oacute;metros cuadrados, que representa el 61% del territorio nacional, el 30% de la biodiversidad del planeta y alberga al 12% de la poblaci&oacute;n brasile&ntilde;a. En 1994 el proceso de licitaci&oacute;n del Sivam fue ganado por el grupo Raytheon de Estados Unidos, en un proceso denunciado por fraudulento. En estos momentos las fuerzas armadas y el gobierno Lula est&aacute;n empe&ntilde;ados en fortalecer el control del Estado sobre la Amazonia, y la tendencia es que se realice con material b&eacute;lico (sobre todo aeronaves) construidas en Brasil. <\/p>\n<p align=\"left\"> Un amplio reportaje aparecido en el diario conservador <i>Zero Hora<\/i> de Porto Alegre, en marzo de 2001, ilustra la voluntad de Brasil de fortalecer su autonom&iacute;a militar. La visi&oacute;n que trasmite el informe es que Estados Unidos est&aacute; cercando a Brasil: &ldquo;Los Estados Unidos montaron en territorio sudamericano y en islas pr&oacute;ximas, en los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os, un &lsquo;cord&oacute;n sanitario&rsquo; de 20 guarniciones militares, divididas entre bases a&eacute;reas y de radar&rdquo;<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">21<\/a> . Seg&uacute;n el informe, la relaci&oacute;n entre las fuerzas armadas de Brasil y Estados Unidos es de &ldquo;no cooperaci&oacute;n&rdquo;, ya que no permite bases estadounidenses en su territorio, no participa en maniobras conjuntas con Estados Unidos y casi no recibe fondos para combatir el narcotr&aacute;fico. Recuerda que durante la dictadura militar brasile&ntilde;a (1964-1985), Estados Unidos bloque&oacute; la venta de armas a Brasil, pero que el desarrollo de la industria militar le proporciona una &ldquo;relativa autonom&iacute;a&rdquo;. De hecho, hoy Brasil tiene &ldquo;la &uacute;nica fuerza militar de Am&eacute;rica del Sur con real capacidad de intervenci&oacute;n en otros pa&iacute;ses, con divisiones aerotransportadas&rdquo;. Seg&uacute;n el bolet&iacute;n electr&oacute;nico Defesanet, en el hemisferio Sur el &uacute;nico pa&iacute;s que supera militarmente a Brasil es Australia<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">22<\/a> . <\/p>\n<p align=\"left\"> Fernando Sampaio, rector de la Escuela Superior de Geopol&iacute;tica y Estrategia, dedicada al estudio de cuestiones militares, resume en pocas palabras la visi&oacute;n que domina en Brasil respecto del Plan Colombia y el despliegue militar del Pent&aacute;gono en la regi&oacute;n: &ldquo;Es una disputa por la hegemon&iacute;a regional. Brasil no quiere ser m&aacute;s un sat&eacute;lite en esta constelaci&oacute;n b&eacute;lica patrocinada por los americanos&rdquo;<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">23<\/a>. En este empe&ntilde;o, parece contar con aliados nada despreciables. Un reciente informe del brigadier general argentino Ruben Montenegro, destaca la &ldquo;profundidad y alcance que han alcanzado actualmente las relaciones entre las fuerzas a&eacute;reas de Brasil y Argentina&rdquo;, que est&aacute;n desarrollando &ldquo;sistemas de seguridad cooperativa en la regi&oacute;n&rdquo;, privilegiando el &aacute;rea del Mercosur<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">24<\/a> . Los ejercicios Lazo Fuerte entre ambos pa&iacute;ses, iniciados en 2001, pretenden reforzar &ldquo;una alianza defensiva para hacer frente a una invasi&oacute;n al territorio soberano de uno de ellos&rdquo;, en tanto las fuerzas armadas argentinas han hecho una &ldquo;firme apuesta al proceso de integraci&oacute;n con los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, colaborando decididamente a crear un espacio de paz duradero &rdquo;<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">25<\/a>. <\/p>\n<p align=\"left\"> Finalmente, cabe consignar que la presencia de una potencia como Brasil est&aacute; teniendo dos efectos aparentemente contradictorios: por un lado es un escollo a la hegemon&iacute;a militar y pol&iacute;tica de Estados Unidos en la regi&oacute;n; pero, para frenar el despliegue de Washington, Brasil debe fortalecer su aparato militar y sus alianzas en la regi&oacute;n y en el resto del mundo. Una situaci&oacute;n ciertamente parad&oacute;jica, que puede resultar en una escalada armamentista y militarista en todo el continente, m&aacute;s all&aacute; de la voluntad de los gobiernos sudamericanos. <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp; <\/p>\n<h3> <font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\">Am&eacute;rica Latina espacio en disputa <\/font><\/h3>\n<p align=\"left\"> Desde que se dise&ntilde;&oacute; el Plan Colombia y se fij&oacute; el nuevo despliegue militar de Estados Unidos desde el cierre de la base Howard en 1999, muchas cosas han cambiado en el continente. La estrategia de &ldquo;derramar&rdquo; la guerra colombiana sobre los pa&iacute;ses vecinos (Venezuela, Ecuador y Brasil), buscando desestabilizarlos si no se adaptan a la estrategia trazada por el Plan Colombia, encuentra crecientes dificultades. <\/p>\n<p align=\"left\"> A grandes rasgos, los cambios en el escenario pol&iacute;tico regional tienen cuatro causas: insurrecciones y levantamientos populares, nuevos gobiernos en varios pa&iacute;ses, alianzas estrat&eacute;gicas entre pa&iacute;ses de la regi&oacute;n y nuevas realidades en los ej&eacute;rcitos nacionales. Estos cambios, que a&uacute;n se est&aacute;n procesando como lo demuestra el reciente cambio de presidente en Ecuador, conforman un mapa regional fluido, en permanente cambio, pero con una tendencia que no favorece los planes de Washington para la regi&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> Desde el a&ntilde;o 2000 se han registrado levantamientos que han derribado gobiernos en Argentina (diciembre de 2001), Bolivia (octubre 2003) y Ecuador (abril 2005), adem&aacute;s de la movilizaci&oacute;n popular que fren&oacute; el golpe de Estado contra Hugo Ch&aacute;vez en Venezuela (abril de 2002), y le permiti&oacute; ganar el referendo revocatorio de su mandato (agosto 2005). Adem&aacute;s del caso venezolano, los nuevos gobiernos de Lula en Brasil, N&eacute;stor Kirchner en Argentina, Tabar&eacute; V&aacute;zquez en Uruguay y Alfredo Palacio en Ecuador, est&aacute;n poniendo distancias con los planes del Pent&aacute;gono. <\/p>\n<p> A estos cambios, ya de por s&iacute; muy importantes, deben sumarse los &ldquo;acuerdos estrat&eacute;gicos&rdquo; establecidos por varios pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. El m&aacute;s significativo, pero no el &uacute;nico, es el firmado en febrero de este a&ntilde;o entre Brasil y Venezuela. Algunos analistas sostienen que se trata de un &ldquo;nuevo eje geopol&iacute;tico en el continente, un severo rev&eacute;s para George W. Bush y el mayor aislamiento hist&oacute;rico de Washington&rdquo; en la regi&oacute;n<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">26<\/a> . Los acuerdos firmados por Lula y Ch&aacute;vez abarcan una amplia gama de asuntos: desde la integraci&oacute;n econ&oacute;mica hasta la cooperaci&oacute;n militar, pasando por emprendimientos conjuntos en materia de energ&iacute;a y petr&oacute;leo, y la construcci&oacute;n de carreteras y puentes. En todo caso, Ch&aacute;vez ya no est&aacute; aislado ante Estados Unidos y Colombia, y Brasil tiene en estos momentos la iniciativa en la regi&oacute;n. <\/p>\n<p> Un tercer aspecto a destacar est&aacute; relacionado con los cambios en el &ldquo;mapa&rdquo; interno de las fuerzas armadas. Rosendo Fraga, director del argentino Centro de Estudios para una Nueva Mayor&iacute;a, destaca que la globalizaci&oacute;n &ldquo;ha significado una profunda crisis para los militares, ya que la existencia y raz&oacute;n de ser de las fuerzas armadas se referencia estrechamente con la existencia del Estado nacional&rdquo;<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">27<\/a>. A partir de ah&iacute; establece algunos cambios, pensando en los militares argentinos, pero que pueden incluir al resto de los ej&eacute;rcitos del continente. &ldquo;El nacionalismo y el patriotismo, que en el pasado eran patrimonio simb&oacute;lico de las derechas y las oligarqu&iacute;as, ahora est&aacute;n m&aacute;s representados por los sectores populares e incluso por las izquierdas&rdquo;, asegura Fraga. <\/p>\n<p> Por otro lado, el deterioro salarial hace que la carrera militar ya no sea atractiva para sectores de clase media alta, lo que hace que las fuerzas armadas se recluten cada vez m&aacute;s en estratos m&aacute;s bajos de la sociedad. &ldquo;Los militares han perdido las relaciones sociales que hist&oacute;ricamente ten&iacute;an con las elites dominantes&rdquo;, a&ntilde;ade. Adem&aacute;s, la distancia intelectual entre oficiales y suboficiales se ha reducido, ya que los &uacute;ltimos suelen tener estudios secundarios que antes eran apenas patrimonio de los primeros. El 70% de los oficiales argentinos tiene otro empleo, y muchas esposas de militares obtienen ingresos superiores a sus maridos. A todo ello deben sumarse cambios culturales: &ldquo;En la familia militar el marido tambi&eacute;n est&aacute; colaborando en las tareas del hogar&rdquo;, como sucede en las familias de clases medias, &ldquo;un fen&oacute;meno que se repite en otras fuerzas armadas del mundo&rdquo;, asegura Fraga. El resultado, es que gran parte de los militares tiene hoy en Am&eacute;rica Latina &ldquo;ingresos muy bajos, que los asemejan en sus necesidades sociales a los sectores m&aacute;s postergados de la sociedad&rdquo;. <\/p>\n<p> A la luz de este an&aacute;lisis, podemos concluir que las fuerzas armadas latinoamericanas ya no son cuerpos d&oacute;ciles que pueden ser utilizados ni por las elites locales ni por Washington. Por el contrario, los cambios apuntados las empujan a buscar caminos propios, a tantear formas de obtener autonom&iacute;a estrat&eacute;gica y recuperar el respeto de las sociedades en las que est&aacute;n insertas, a tener cada vez mayor autonom&iacute;a. Ya no son s&oacute;lo las fuerzas armadas de Brasil las que ensayan ese camino. Los militares de Ecuador y Venezuela, y tal vez de Argentina, parecen estar buscando su lugar en el mundo. En Venezuela est&aacute; cobrando forma una nueva doctrina de defensa, en la que la poblaci&oacute;n est&aacute; llamada a jugar un papel destacado, al incorporarse a la reserva activa. <\/p>\n<p> En los a&ntilde;os venideros, la crisis del unilateralismo, que ya se insin&uacute;a en todo el mundo, tendr&aacute; efectos importantes en Sudam&eacute;rica. El desplazamiento de Estados Unidos como la &uacute;nica potencia regional, est&aacute; provocando tensiones que pueden redundar en una escalada armamentista y disparar el militarismo. Pero m&aacute;s adelante, cuando se consolide la recomposici&oacute;n geopol&iacute;tica en curso, tal vez pueda demostrarse que el multilateralismo es una mejor garant&iacute;a para una paz duradera. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\">Notas<\/font><\/h3>\n<ol>\n<li><font size=\"-1\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a><font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\"> Mario Augusto Jakobskind, &ldquo;Aprendiendo de Vietnam&rdquo;, en <i>Brecha<\/i>, Montevideo, 18 de febrero de 2005. <\/font><\/font><\/li>\n<li><font size=\"-1\" face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a><i>Centro de Estudios Nueva Mayor&iacute;a<\/i>, octubre de 2004, en <a href=\"http:\/\/www.nuevamayoria.com\/\" target=\"_blank\">www.nuevamayoria.com<\/a><\/font><\/li>\n<li><font size=\"-1\" face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><\/a> &ldquo;Venezuela activa su comando de reserva militar&rdquo;, <i>Prensa Latina<\/i>, 13 de abril de 2005.<\/font><\/li>\n<li><font size=\"-1\" face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><\/a> &ldquo;La nueva estrategia regional&rdquo;, en IARNoticias, 15 de marzo de 2005. <\/font><\/li>\n<li><font size=\"-1\" face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><\/a> Ana Esther Cece&ntilde;a, &ldquo;La territorialidad de la dominaci&oacute;n. Estados Unidos y Am&eacute;rica Latina&rdquo;, <i>Chiapas<\/i> No. 12, M&eacute;xico, ERA, 2001; y Andr&eacute;s Barreda, &ldquo;Corredores mexicanos&rdquo;, en P<i>aradigmas y Utop&iacute;as <\/i>No. 3, M&eacute;xico, diciembre de 2002. <\/font><\/li>\n<li><font size=\"-1\" face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><\/a> Brian Loveman, <i>Strategies for Empire: U. S. Regional Security Policies in the Post-Cold War Era<\/i>, citado por Juan Gabriel Tokatlian, <i>Le Monde Diplomatique<\/i>, diciembre 2004.<\/font><\/li>\n<li><font size=\"-1\" face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\"><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\"><\/a> Juan Gabriel Tokatlian, <i>Le Monde Diplomatique<\/i>, diciembre 2004. <\/font><\/li>\n<li><font size=\"-1\" face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\"><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\"><\/a> Idem, en base a <a href=\"http:\/\/www.ciponline.org\/facts\/bases.htm\" target=\"_blank\">www.ciponline.org\/facts\/bases.htm<\/a> y <a href=\"http:\/\/www.ciponline.org\/facts\/radar.htm\" target=\"_blank\">www.ciponline.org\/facts\/radar.htm<\/a> <\/font><\/li>\n<li><font size=\"-1\" face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\"><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\"><\/a> Mar&iacute;a Luisa Mendon&ccedil;a, &ldquo;La presencia militar de Estados Unidos en Am&eacute;rica Latina&rdquo;, <i>Alainet<\/i>, 20 de julio de 2004, <a href=\"http:\/\/www.alainet.org\/\" target=\"_blank\">www.alainet.org<\/a> ; y Luis Bilbao, &ldquo;Estados Unidos alista un ej&eacute;rcito para el ALCA&rdquo;, en <i>Le Monde Diplomatique<\/i>, setiembre 2001.<\/font><\/li>\n<li><font size=\"-1\" face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\"><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\"><\/a> Declaraciones del senador republicano Henry Hide, en octubre de 2002. <\/font><\/li>\n<li><font size=\"-1\" face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\"><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\"><\/a><i>Le Monde Diplomatique<\/i>, setiembre de 2001, y los diarios <i>El Argentino<\/i> (Gualeguaych&uacute;), <i>El Diario<\/i> (Paran&aacute;) y <i>El Heraldo<\/i> (Concordia) del 22 y 23 de agosto de 2001. <\/font><\/li>\n<li><font size=\"-1\" face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\"><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\"><\/a> Luis Bilbao, &ldquo;Estados Unidos alista un ej&eacute;rcito para el ALCA, <i>Le Monde Diplomatique<\/i>, setiembre de 2001. <\/font><\/li>\n<li><font size=\"-1\" face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\"><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\"><\/a> Thomas Seibert, &ldquo;El nuevo orden de la guerra&rdquo;. <\/font><\/li>\n<li><font size=\"-1\" face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\"><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\"><\/a> Idem. <\/font><\/li>\n<li><font size=\"-1\" face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\"><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\"><\/a> Ra&uacute;l Zibechi, entrevista a Dar&iacute;o Azzellini, <i>Brecha<\/i>, 29 de abril de 2005.. <\/font><\/li>\n<li><font size=\"-1\" face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\"><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\"><\/a> Dar&iacute;o Azzellini, &ldquo;Colombia. Laboratorio experimental para el manejo privado de la guerra&rdquo;, en <i>La privatizaci&oacute;n de la guerra<\/i>. <\/font><\/li>\n<li><font size=\"-1\" face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\"><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\"><\/a> Idem.<\/font><\/li>\n<li><font size=\"-1\" face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\"><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\"><\/a> James Petras, &ldquo;La estrategia militar de Estados Unidos en Am&eacute;rica Latina&rdquo;, en <i>Am&eacute;rica Libre <\/i>No. 20, Buenos Aires, enero 2003, p. 94.<\/font><\/li>\n<li><font size=\"-1\" face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\"><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\"><\/a> Ver <a href=\"http:\/\/www.embraer.com.br\/\" target=\"_blank\">www.embraer.com.br<\/a> <\/font><\/li>\n<li><font size=\"-1\" face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\"><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\"><\/a> &ldquo;Os militares, o governo neoliberal e o p&eacute; americano na Amazonia&rdquo;, en revista <i>Reportagem<\/i>, <a href=\"http:\/\/www.oficinainforma.com.br\/\" target=\"_blank\">www.oficinainforma.com.br<\/a> <\/font><\/li>\n<li><font size=\"-1\" face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\"><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\"><\/a> Humberto Trezzi, &ldquo;Guerra ao narcrotr&aacute;fico&rdquo;, <i>Zero Hora<\/i>, 25 de marzo de 2001.<\/font><\/li>\n<li><font size=\"-1\" face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\"><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\"><\/a> <a href=\"http:\/\/www.defesanet.com.br\/\" target=\"_blank\">www.defesanet.com.br<\/a> <\/font><\/li>\n<li><font size=\"-1\" face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\"><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\"><\/a> Humberto Trezzi, <i>Zero Hora<\/i>, 25 de marzo de 2001.<\/font><\/li>\n<li><font size=\"-1\" face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\"><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\"><\/a> &ldquo;Los intercambios de experiencias y cooperaci&oacute;n entre las Fuerzas A&eacute;reas de Brasil y Argentina&rdquo;, <i>Centro de Estudios Nueva Mayor&iacute;a<\/i>, 22 de diciembre de 2004.<\/font><\/li>\n<li><font size=\"-1\" face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\"><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\"><\/a> &ldquo;Ejercicio Lazo Fuerte II, un ejemplo de integraci&oacute;n de los Ej&eacute;rcitos argentinos y brasile&ntilde;os&rdquo;, <i>Centro de Estudios Nueva Mayor&iacute;a<\/i>, 1 de noviembre de 2004.<\/font><\/li>\n<li><font size=\"-1\" face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\"><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\"><\/a> Luis Bilbao, &ldquo;Alianza estrat&eacute;gica Brasil-Venezuela&rdquo;, <i>Le Monde Diplomatique<\/i>, marzo de 2005. <\/font><\/li>\n<li><font size=\"-1\" face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\"><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\"><\/a> Rosendo Fraga, &ldquo;Cambios sociales y funci&oacute;n militar&rdquo;, <i>Le Monde Diplomatique<\/i>, setiembre de 2001. <\/font><\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las sociedades sudamericanas se est&aacute;n militarizando por la intervenci&oacute;n de la principal potencia regional, que sin duda es un factor clave en el continente, pero tambi&eacute;n como consecuencia de los profundos cambios econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos, que hemos dado en llamar neoliberalismo. &nbsp; Hace pocos meses una comisi&oacute;n oficial de militares brasile&ntilde;os visit&oacute; Vietnam. 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