{"id":1340,"date":"2006-04-11T21:43:56","date_gmt":"2006-04-11T21:43:56","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=1340"},"modified":"2008-03-20T18:27:05","modified_gmt":"2008-03-20T18:27:05","slug":"3209","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/3209\/","title":{"rendered":"El arraigo de los pescadores conduce a un pr&oacute;spero futuro"},"content":{"rendered":"<p> PUNTA ABREOJOS, B.C.S. &#8212; En una noche muy oscura, una tripulaci&oacute;n navegaba por Bah&iacute;a Asunci&oacute;n, cuando de repente un intenso rayo ilumin&oacute; la cubierta de su lancha. Desde la panga de donde proven&iacute;a la luz, unos hombres armados interrogaron a los sorprendidos marineros. Estos tem&iacute;an por sus vidas ante el riesgo de que fuesen narcotraficantes. Pero respiraron tranquilos al enterarse de que la panga transportaba vigilantes de una de las nueve cooperativas pesqueras de abul&oacute;n y langosta en la costa Pac&iacute;fico de la Pen&iacute;nsula de Baja California. Los patrulleros, igual, se sintieron aliviados al saber que los interceptados eran capitaneados por el director del Centro de Investigaciones sobre Biodiversidad del Museo de Historia Natural de San Diego, Exequiel Ezcurra. <\/p>\n<p>El perspicaz doctor en Ecolog&iacute;a Matem&aacute;tica reconoc&iacute;a en la guardia costera aut&oacute;noma una respuesta a la peor amenaza de la pesca en la regi&oacute;n del Golfo de California: la pirater&iacute;a. Los centinelas de las cooperativas forman parte de la estrategia de pesca comunitaria, que ha valido a las cooperativas la certificaci&oacute;n internacional como sustentables y a colocarse como modelo en la industria. <\/p>\n<p> Las historias de &eacute;xito en la pesca de las cooperativas abarcan desde la Isla Cedros en el norte hasta Punta Abreojos en el sur de la costa occidental de la Pen&iacute;nsula de Baja California. Ante un panorama generalmente desolador, de sobreexplotaci&oacute;n de pesca y degradaci&oacute;n del h&aacute;bitat, dan aliento a la industria pesquera, la actividad m&aacute;s importante de la zona del Golfo de California. Mientras otras microeconom&iacute;as van pa&rsquo; abajo por las presiones demogr&aacute;ficas y de la globalizaci&oacute;n del comercio, las de las cooperativas prometen prosperidad, y todo porque pusieron la debida atenci&oacute;n a la conservaci&oacute;n de las especies que les dan sustento. La tradici&oacute;n de autogesti&oacute;n proveniente de la organizaci&oacute;n cooperativa las hace una fuerza formidable en los nuevos mercados. Esperan conquistarlos con la certificaci&oacute;n y con marcas propias. &ldquo;Es el &uacute;nico lugar entre Cabo San Lucas y Vancouver en donde el abul&oacute;n y la langosta son aprovechados de manera sustentable,&rdquo; anota Ezcurra, exdirector del Instituto Nacional de Ecolog&iacute;a (INE).<\/p>\n<table width=\"45%\"  border=\"0\" align=\"right\" cellpadding=\"5\" cellspacing=\"0\">\n<tr>\n<td><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.fpif.org\/images\/irc\/380.jpg\" width=\"324\" height=\"243\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<p><font size=\"-2\">Punta Abreojos: Las historias de &eacute;xito abarcan desde aqu&iacute; hasta Isla Cedros. Foto: Dahl McLean<\/font><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<p>Aqu&iacute; como en el resto del mundo, la pesca peligra. Vive una crisis de abasto y demanda. M&aacute;s del 75% de las pesquer&iacute;as excedieron o est&aacute;n en l&iacute;mite m&aacute;ximo de su capacidad, seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentaci&oacute;n. Al parecer, la industria pesquera se atrapa figurativamente en sus propias redes. Tiene que satisfacer las demandas de terceros y asegurar su propia sobrevivencia a la vez. Finalmente las soluciones depender&aacute;n de crear un orden del caos vigente. Los retos requieren de una mezcla de f&oacute;rmulas que van desde el respeto a las zonas de usos y costumbres hasta las vedas, desde retirar embarcaciones hasta utilizar nuevas tecnolog&iacute;as, desde suprimir subsidios hasta apoyar con cr&eacute;ditos, desde las &aacute;reas naturales protegidas hasta las granjas acu&iacute;colas, desde el manejo cooperativo y el manejo comunitario compartido con el gobierno hasta la diversificaci&oacute;n de fuentes de ingreso. En todo es necesaria la capacitaci&oacute;n y educaci&oacute;n ambiental que genera la voluntad de cuidar el recurso hoy para promover su abundancia ma&ntilde;ana. <\/p>\n<h3> Los langosteros enfilan rumbo a proa <\/h3>\n<p>El bramar arm&oacute;nico del motor de 75 caballos fuera de borda lleva la panga a su recorrido diario por 75 trampas de langosta. Mart&iacute;n Murillo y Jorge Leere, dos de los 158 socios de la cooperativa de Punta Abreojos, identifican sus trampas entre las de otras 40 pangas langosteras de la cooperativa, por el color de las boyas. Los pescadores fabricaron estas trampas con ventanillas para langostas de menor tama&ntilde;o y con grapas biodegradables para evitar da&ntilde;os a la fauna silvestre. Por ley, cada langosta capturada debe tener un cefalot&oacute;rax de 82.5 mm de longitud m&iacute;nimo. Mientras Murillo apunta la proa hacia las olas, Leere mide todas las langostas de cada trampa, y regresa al mar la mitad de las capturadas por ser peque&ntilde;as. Hoy, cerca del fin de la temporada de cinco meses, la captura es de 58 espec&iacute;menes, pero a principios de la temporada en octubre, se pueden obtener hasta 500 por jornada. Cada kilo significa un ingreso por pescador de 6 mil pesos, luego de su venta a China. Se puede llevar un l&iacute;mite de seis ejemplares a casa para el consumo propio en la quincena. En casa de Murillo, Sara Nieto, sinaloense que vino del otro lado del Golfo de California hace 21 a&ntilde;os para casarse con &eacute;l, toma una langosta y con un cuchillo la corta por en medio a todo lo largo. &ldquo;Pobrecita, le duele,&rdquo; repite con simpat&iacute;a aparentemente genuina mientras el animal todav&iacute;a se retuerce en el sart&eacute;n con mantequilla, sal y pimienta.<\/p>\n<table width=\"45%\"  border=\"0\" align=\"left\" cellpadding=\"5\" cellspacing=\"0\">\n<tr>\n<td><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.fpif.org\/images\/irc\/381.jpg\" width=\"324\" height=\"243\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<p><font size=\"-2\">Mart&iacute;n Murillo y Jorge Leere: Fabricaron estas trampas para langostas. Foto: Dahl McLean<\/font><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<p>Entre Punta Abreojos y las otras ocho cooperativas pesqueras, la Federaci&oacute;n Regional de Sociedades Cooperativas de la Industria Pesquera de Baja California (Fedecoop) tiene una captura anual de 1 mil 400 toneladas de langosta, misma que obtuvo la certificaci&oacute;n en 2004 de <i>Scientific Certification Systems, Inc<\/i>., por el manejo sustentable de la pesca de acuerdo con las normas internacionales del Consejo para la Administraci&oacute;n Marina (MSC, por sus siglas en ingl&eacute;s). Los cooperativistas no s&oacute;lo han revertido la disminuci&oacute;n en la reproducci&oacute;n de la especie, sino que han hasta duplicado el volumen de producci&oacute;n desde el a&ntilde;o 2000, en el caso de Isla Cedros. Con esto, la federaci&oacute;n se convirti&oacute; en la primera pesquer&iacute;a comunitaria en pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo en obtener la certificaci&oacute;n. La eco-etiqueta que recibe significa mayor competitividad y mejores precios en el mercado europeo, donde los comensales demandan garant&iacute;as para el ambiente y la comunidad productora. M&aacute;s de 100 compradores de alimentos marinos, incluyendo grandes cadenas de supermercados de Francia, Alemania, Suiza, Reino Unido y Estados Unidos, se han comprometido a comprar productos con el logotipo del MSC.<\/p>\n<table width=\"45%\"  border=\"0\" align=\"right\" cellpadding=\"5\" cellspacing=\"0\">\n<tr>\n<td><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.fpif.org\/images\/irc\/382.jpg\" width=\"324\" height=\"243\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<p><font size=\"-2\">Miden todas las langostas: As&iacute; obtuvieron la certificaci&oacute;n del manejo sustentable. Foto: Dahl McLean<\/font><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<p> En la autoregulaci&oacute;n se encuentra el origen del uso de las ventanillas para que escapen las langostas menores, adem&aacute;s de una prohibici&oacute;n para emplear redes en zonas de desove. Las cooperativas establecen castigos, como el de 15 d&iacute;as sin derecho a pescar al abrir la temporada. Estas medidas son consensuadas con base en la asesor&iacute;a de t&eacute;cnicos en los consejos directivos. El monitoreo y las evaluaciones peri&oacute;dicas contribuyen a las decisiones comunitarias. Los &oacute;rganos de vigilancia ahuyentan a los pescadores furtivos de fuera. La auto-comercializaci&oacute;n es el siguiente paso para Punta Abreojos, que empieza a exportar jurel enlatado hacia San Diego y Florida de la marca Punta Abreojos, de su propia empresa Punta Abreojos <i>Fishing Co.<\/i> La diversificaci&oacute;n en las fuentes de ingreso es parte de la estrategia seguida por las cooperativas. Por ejemplo, adem&aacute;s de la venta de jurel, Punta Abreojos cultiva semilla de abul&oacute;n, y despu&eacute;s de cuatro a&ntilde;os de veda comunitaria para reestablecer la poblaci&oacute;n silvestre, ya lo vende. La cooperativa tambi&eacute;n impulsa el cuidado de las especies protegidas como las tortugas marinas, con fines de ecoturismo en su campo del Estero El Coyote. Al decir de Miguel Valenzuela, encargado de producci&oacute;n y de la cr&iacute;a de abul&oacute;n en Punta Abreojos, &ldquo;Es mejor tener un futuro m&aacute;s seguro para que nuestros hijos miren la langosta, y el abul&oacute;n tambi&eacute;n; que no nada mas vean la foto&rdquo;.<\/p>\n<table width=\"45%\"  border=\"0\" align=\"left\" cellpadding=\"5\" cellspacing=\"0\">\n<tr>\n<td><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.fpif.org\/images\/irc\/383.jpg\" width=\"324\" height=\"243\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<p><font size=\"-2\">&ldquo; &hellip;que no nada mas vean la foto&rdquo;. Foto: Talli Nauman<\/font><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<p>Desde hace 30 a&ntilde;os, las cooperativas se responsabilizan, no s&oacute;lo de la actividad productiva, sino tambi&eacute;n de los servicios en sus localidades, incluidos el abasto de agua mediante desalinizadoras, la energ&iacute;a el&eacute;ctrica, los caminos, la seguridad, la salud y la educaci&oacute;n. Esas responsabilidades motivan a los integrantes a capacitarse y asegurar la productividad necesaria para evitar el colapso de la infraestructura. El apoyo del gobierno a penas empieza a llegar a los campos pesqueros peque&ntilde;os como Punta Abreojos con una poblaci&oacute;n de mil habitantes. Ahora, con la introducci&oacute;n de plantas generadoras de la Comisi&oacute;n Federal de Electricidad, de cr&eacute;ditos del estado para comprar motores para las pangas, o de proyectos de muelles provenientes de la Secretar&iacute;a de Turismo, los cooperativistas influyen en la toma de decisiones y participan en el manejo de sus actividades. En la tarea de asegurar la sustentabilidad, reciben apoyo de acad&eacute;micos y de las organizaciones ambientalistas World Wildlife Fund y Comunidad y Biodiversidad, entre otras. Al igual, los aciertos les han llevado a proporcionar ayuda a otros pescadores, desde Centroam&eacute;rica hasta las Islas Gal&aacute;pagos en Ecuador, incluidas las comunidades en toda la regi&oacute;n del Golfo. En los an&aacute;lisis recopilados por World Wildlife Fund se observa que las pr&aacute;cticas de las cooperativas &ldquo;tienen un valor de manejo y conservaci&oacute;n para los recursos pesqueros de cualquier regi&oacute;n y en particular en el Alto Golfo de California&rdquo;. (Ver la nota de acompa&ntilde;amiento &ldquo;Los pescadores ribere&ntilde;os &hellip;&rdquo;). <\/p>\n<table width=\"300\"  border=\"0\" align=\"right\" cellpadding=\"10\" cellspacing=\"10\" bgcolor=\"#ffcc00\">\n<tr>\n<td>\n<h3>Los pescadores ribere<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PUNTA ABREOJOS, B.C.S. &#8212; En una noche muy oscura, una tripulaci&oacute;n navegaba por Bah&iacute;a Asunci&oacute;n, cuando de repente un intenso rayo ilumin&oacute; la cubierta de su lancha. Desde la panga de donde proven&iacute;a la luz, unos hombres armados interrogaron a los sorprendidos marineros. Estos tem&iacute;an por sus vidas ante el riesgo de que fuesen narcotraficantes. 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