{"id":1356,"date":"2009-07-23T14:09:55","date_gmt":"2009-07-23T14:09:55","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=1356"},"modified":"2009-08-06T14:50:42","modified_gmt":"2009-08-06T14:50:42","slug":"6294","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/6294\/","title":{"rendered":"El Otro Chile: Tras los sones de V&iacute;ctor Jara"},"content":{"rendered":"<p><b>Mientras el pa&iacute;s se adentra en una medi&aacute;tica  campa&ntilde;a electoral, en algunos barrios siguen armando un mundo nuevo, en base a  mucha solidaridad y activa participaci&oacute;n de los de abajo. Una realidad muy parecida a la que cantaba V&iacute;ctor Jara.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">1<\/a><\/b><\/p>\n<table align=\"center\">\n<tr>\n<td><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/images\/irc\/1629.jpg\" width=\"500\" height=\"333\" vspace=\"15\" hspace=\"15\">\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><font size=\"-2\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Boca Sur: un territorio aprisionado entre la desembocadura del r&iacute;o Bio Bio y el oc&eacute;ano Pac&iacute;fico.<\/font>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<p>\n  El Bio  Bio sigue siendo un r&iacute;o imponente, anch&iacute;simo, impresionante por la cantidad de  agua que transporta, aunque la construcci&oacute;n de varias represas ha mermado su  cauce. El sur de Chile est&aacute; siendo castigado por el &quot;desarrollo&quot;,  quiz&aacute; porque la abundancia de agua resulta un llamador para los negocios que  consumen intensamente el m&aacute;s vital de los bienes comunes.<\/p>\n<p> Cruzando  el r&iacute;o a trav&eacute;s de un moderno puente de varios kil&oacute;metros, dejamos atr&aacute;s la  margen derecha donde se alza Concepci&oacute;n, la segunda ciudad del pa&iacute;s, para  internarnos en una zona de tierras bajas e inundables. Sobre la carretera  pueden divisarse numerosas empresas, producto del &quot;milagro chileno&quot;,  detr&aacute;s de las cuales se esconde el municipio San Pedro de La Paz, de unos 80  mil habitantes.<\/p>\n<p> M&aacute;s  adentro a&uacute;n, en un territorio aprisionado entre la desembocadura del Bio Bio y  el oc&eacute;ano Pac&iacute;fico, miles de casitas id&eacute;nticas que parecen luchar para no ser  devoradas por las aguas, forman el barrio Boca Sur. El lugar es casi un  castigo. La humedad, densa, pesada y g&eacute;lida, se mete en el cuerpo aumentando la  sensaci&oacute;n de fr&iacute;o e incomodidad. Las viviendas son casi celdas para  prisioneros: casitas de 36 metros cuadrados y una sola pieza para familias  promedio de ocho personas, paredes de volcanita (tiza y papel), ba&ntilde;o de dos por  uno, m&aacute;s un peque&ntilde;o terreno trasero es todo lo que tienen los 20 mil pobladores  de Boca Sur.<\/p>\n<p> Formalmente  son libres, pero est&aacute;n condenados a vivir en las peores condiciones que pueda  imaginarse: a m&aacute;s de una hora de Concepci&oacute;n, en un desierto h&uacute;medo donde no hay  nada, tampoco trabajo, lo que eleva la desocupaci&oacute;n hasta m&aacute;s del 50%. &quot;Nuestro barrio no fue construido para una comunidad de  personas, fue construido para encerrar la pobreza y sacarla de la ciudad&quot;,  concluye Richard Ya&ntilde;ez, de la Escuela Libre V&iacute;ctor Jara.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\" title=\"\">2<\/a><\/p>\n<h3>La limpieza social de Pinochet<\/h3>\n<p>No llegaron hasta all&iacute; por propia voluntad. Fueron  trasladados a la fuerza, entre 1983 y 1985, cuando en todo el pa&iacute;s arreciaban  las protestas de los barrios pobres contra la dictadura. &quot;Boca Sur&mdash;dice un  libro nacido de los talleres art&igrave;sticos del Centrro Cultural V&iacute;ctor Jara&mdash;se fue  conformando a partir de mayo de 1983 con la llegada de los primeros erradicados&quot;.<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\" title=\"\">3<\/a> Eran los habitantes de los barrios pobres de Concepci&oacute;n, que la dictadura  expuls&oacute; a sitios remotos, donde no molestaran y donde sus protestas pudieron  ser aisladas y reprimidas sin alterar el orden de la ciudad formal.<\/p>\n<p> El r&eacute;gimen de Pinochet hizo en Concepci&oacute;n lo mismo que en  las dem&aacute;s ciudades del pa&iacute;s: elimin&oacute; los campamentos (barrios en terrenos  tomados por sus habitantes) pero tambi&eacute;n expuls&oacute; a los pobres que viv&iacute;an en  barrios formales cerca del centro urbano, con un doble objetivo: promover la  especulaci&oacute;n inmobiliaria y separar ricos de pobres, alejando a los llamados &quot;sectores  marginales&quot;.<\/p>\n<p> Tan grave como la  erradicaci&oacute;n de los pobres de la ciudad, es el lugar al que fueron trasladados:  al otro lado del r&iacute;o, lejos de los centros de poder y de sus fuentes de  trabajo. Boca Sur era hasta 1983 un sector rural donde sus pocos habitantes &quot;se  dedicaban a labores de subsistencia como la recolecci&oacute;n de productos del mar,  la caza y crianza de animales, y la agricultura&quot;.<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\" title=\"\">4<\/a> Cuando llegaron, por lo tanto, no hab&iacute;a nada, s&oacute;lo las casitas-celdas. Todo  estaba planificado para que la sociabilidad fuera nula y la dependencia total.  M&aacute;s a&uacute;n: son bloques de varias casas contiguas, lo que impide la intimidad  familiar y genera tensiones entre vecinos.<\/p>\n<p> &quot;A nosotros nos  fueron a encuestar para saber cu&aacute;ntas familias &eacute;ramos, y luego de la encuesta  ten&iacute;amos una semana para evacuar el lugar&quot;, relata la se&ntilde;ora Libertad,  habitante de la poblaci&oacute;n Gabriela Mistral de Concepci&oacute;n, trasladada a la  fuerza el 10 de mayo de 1983 en camiones militares con los pocos muebles que  pudo cargar.<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\" title=\"\">5<\/a> &quot;Llegamos  y ac&aacute; no hab&iacute;a nada, no hab&iacute;a negocios, esto era igual a una isla, una ten&iacute;a  que ir al centro y comprar todas las cosas de un viaje como en el campo, m&aacute;s  encima la locomoci&oacute;n era muy mala, y el camino estaba lleno de hoyos, no hab&iacute;a  luces, ni pavimento ni tel&eacute;fonos. Se demoraba m&aacute;s de una hora en llegar a  Concepci&oacute;n&quot;. Deb&iacute;a levantarse dos horas antes para llegar a la escuela y  asegura que tampoco pod&iacute;a lavar porque el polvo ennegrec&iacute;a la ropa.<\/p>\n<p> Los habitantes de  Ag&uuml;ita de la Perdiz, un barrio de casitas de madera en una hermosa ladera muy  cerca de la Universidad de Concepci&oacute;n, n&uacute;cleo de la disidencia de los a&ntilde;os 70,  fueron trasladados el 4 de octubre de 1983. &quot;Nos trajeron en camiones  militares y municipales, form&aacute;bamos una larga caravana de pioneros, ni&ntilde;os,  j&oacute;venes, adultos y ancianos&quot;, recuerda Dina Mora. &quot;Era pura  polvareda, mucho viento y un gran sol quemando, no ve&iacute;amos casi nada, dol&iacute;an  los ojos. Llegamos a nuestro destino, casi 200 casitas, pareadas todas, del  mismo color, amarillas y caf&eacute;, puertas blancas, de cerco una alambrada, no  hab&iacute;a pasto ni flores, tan s&oacute;lo arena. Eran tan peque&ntilde;itas las casas que  parec&iacute;an cajitas de f&oacute;sforos en un desierto&quot;.<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\" title=\"\">6<\/a><\/p>\n<p>\n  Hubo pelas porque no  se conoc&iacute;an, ya que ven&iacute;an todos de poblaciones diferentes. &quot;Muchos  ancianos no se habituaron al lugar y comenzaron a enfermarse y fallecieron&quot;,  asegura Dina. En los barrios de los que fueron expulsados, ten&iacute;an animales,  &aacute;rboles frutales, peque&ntilde;as huertas, densas redes de apoyo mutuo y formas  diversas de sobrevivencia que les permit&iacute;an vivir con autonom&iacute;a y dignidad. El  cambio fue un desastre cuidadosamente calculado.<\/p>\n<p> Para sorpresa de  muchos, la democracia sigui&oacute; erradicando pobres del centro urbano. En 2000 fue  desalojado el campamento de Villa N&aacute;poli, que hab&iacute;a surgido a fines de la  d&eacute;cada de 1970, y sus 114 familias fueron trasladadas a Boca Sur donde se  alojaron en lo que hoy es Villa Venus.<\/p>\n<h3>Desocupados, mujeres y j&oacute;venes<\/h3>\n<p>Entre  las mayores dificultades que afrontaron los erradicados, enumeran la falta de  dinero para el transporte, problemas para encontrar cupo en las escuelas para  sus hijos, al punto que muchos perdieron un a&ntilde;o escolar, falta de centros de  salud, dificultades en la vivienda y en el equipamiento m&iacute;nimo, como paradas de  autobuses y grifos p&uacute;blicos de agua.<\/p>\n<p> Rosa Silva, dirigente  hist&oacute;rica de Boca Sur, relata el milagro de hacer vida en el desierto: &quot;Exist&iacute;a  mucha desconfianza, pero poco a poco se inici&oacute; un per&iacute;odo de organizaci&oacute;n del  barrio. As&iacute; nacen grupos de voluntarios de salud que aportan a resolver el  problema que acarreaba la falta de consultorio, contribuyendo en la atenci&oacute;n de  primeros auxilios&quot;.<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\" title=\"\">7<\/a> Hasta las Juntas de Vecinos fueron designadas por la dictadura.<\/p>\n<p> Uno de  los primeros pasos fue crear un centro de salud, la urgencia mayor de cualquier  familia pobre. Hacia 1988 decenas de vecinos se capacitaron como voluntarios de  salud (en realidad voluntarias), y comenzaron a atender a la poblaci&oacute;n hacia  1990 en un espacio cedido por los bomberos. &quot;Trabaj&aacute;bamos en el  tratamiento de enfermedades como tuberculosis, de la que Boca Sur era un foco  por la pobreza y la mala alimentaci&oacute;n&quot;, dice Ida Castillo ex dirigente de  la Junta de Vecinos.<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\" title=\"\">8<\/a><\/p>\n<p>\n  Finalmetne todo el  barrio se uni&oacute; para conseguir el consultorio de salud, ya que como recuerda Ida,  al no haber ambulancias los enfermos pod&iacute;an morir sin ser atendidos y las  parturientas llegaron a dar a luz en la calle.<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\" title=\"\">9<\/a> Casi todas las personas organizadas eran, y son, mujeres. En los 90 se cre&oacute; una  Coordinadora de Talleres Laborales donde se formaron buena parte de las  dirigentes. A fines de la d&eacute;cada se cre&oacute; la primera Junta de Vecinos integrada  solamente por mujeres, que jug&oacute; un papel decisivo en la democratizaci&oacute;n de la  organizaci&oacute;n.<\/p>\n<p> La Coordinadora  contaba con talleres de huertos org&aacute;nicos, peluquer&iacute;a, manualidades, hasta doce  talleres con unas 150 mujeres. Adem&aacute;s del trabajo vinculado a la subsistencia  material, lucharon por la pavimentaci&oacute;n de las calles, por plazas, &aacute;reas verdes  y sem&aacute;foros. En tercer lugar, realizaron talleres sobre violencia, derechos de  las mujeres y formaci&oacute;n personal, o sea abordaron tambi&eacute;n la subjetividad.<\/p>\n<p> Hacia 1999, a&ntilde;o de  virajes en Boca Sur, se organizaron los desocupados creando el Sindicato de  Trabajadores Eventuales Newenche. En ese per&iacute;odo el gobierno de Eduardo Frei  decidi&oacute; cerrar la miner&iacute;a en la ciudad de Lota, al sur de Concepci&oacute;n,  extendiendo la desocupaci&oacute;n por toda la regi&oacute;n. La larga experiencia sindical  minera permiti&oacute; que los desocupados se organizaran, un proceso poco habitual  pero similar al sucedido en Argentina con los grupos piqueteros.<\/p>\n<p> Seg&uacute;n Pepe Burgos,  realizador del documental <i>El silencio de  la cuenca del carb&oacute;n<\/i>, en ese per&iacute;odo &quot;la experiencia de los sindicatos  de cesantes se expandi&oacute; como un reguero de p&oacute;lvora&quot;, al punto que se  crearon unos 30 sindicatos con un promedio de 400 a 600 afiliados, en total 20  mil familias, de las cuales el 80% son mujeres.<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\" title=\"\">10<\/a><\/p>\n<p>\n  En Boca Sur el local  del Sindicato Newenche lo construy&oacute; la autogesti&oacute;n vecinal, como buena parte de  los equipamientos del barrio. Han realizado numerosas movilizaciones exponiendo  su situaci&oacute;n: cortaron rutas y puentes, se tomaron el municipio y la  gobernaci&oacute;n, y as&iacute; consiguieron m&aacute;s de cien subsidios estatales y 1.100  canastas de alimentos para los casos m&aacute;s urgentes.<\/p>\n<p> Orlando Vera, presidente  del sindicato, relata una de las luchas m&aacute;s masivas, de car&aacute;cter territorial,  en 2005: &quot;Fue de car&aacute;cter poblacional e involucr&oacute; a miles de vecinos, ya  que junto a las diversas organizaciones sociales frenamos un abuso m&aacute;s de las  autoridades que pretend&iacute;an imponer una red de alcantarillado que desembocaba en  la playa a s&oacute;lo dos cuadras de la poblaci&oacute;n, con hedor pestilente contaminando  el aire de todo Boca Sur&quot;.<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\" title=\"\">11<\/a><\/p>\n<p>\n  Cientos  de vecinos tomaron las obras y varios miles marcharon hasta Concepci&oacute;n forzando  al gobierno de Ricardo Lagos a formular otro proyecto con menor impacto  ambiental, con una planta de tratado de aguas servidas y un ducto que se  interna 1.200 metros en el mar. Nada fue gratuito: Orlando es el dirigente  sindical que tiene m&aacute;s detenciones en democracia (52) y dos procesos en la  fiscal&iacute;a militar.<\/p>\n<h3>La escuela V&iacute;ctor Jara<\/h3>\n<p>Con los  a&ntilde;os la lista de organizaciones creadas por los vecinos resulta impresionante,  sobre todo si se tienen en cuenta las dificultades iniciales. En 1991, en medio  de un clima de euforia democr&aacute;tica (Pinochet abandona el gobierno en 1990) se  crea el Grupo Cultural Rigoberta Menchu y grupos juveniles y de iglesias  vinculados al trabajo sobre drogas. Adem&aacute;s de la Coordinadora de mujeres nacen  grupos art&iacute;sticos y culturales y una agrupaci&oacute;n de discapacitados.<\/p>\n<p> En 1997 nace la  primera radio comunitaria y luego el Sindicato Newenche, y ya en el nuevo siglo  el Centro Cultural V&iacute;ctor Jara que realiza talleres con ni&ntilde;os, sobre murgas,  murales y festivales, abriendo un nuevo espacio en la poblaci&oacute;n. En ese  espacio, y con la Junta de Vecinos 8-R, se forma a fines de 2007 la Escuela  Libre de Educaci&oacute;n y Cultura Popular V&iacute;ctor Jara, que juega un papel  determinante en la formaci&oacute;n de activistas del barrio.<\/p>\n<p> Entre los objetivos  de la escuela figura &quot;nivelar la educaci&oacute;n b&aacute;sica de los vecinos&quot;  para que el espacio se convierta en &quot;herramienta de transformaci&oacute;n social&quot;;  &quot;fortalecer lazos y vinculaci&oacute;nes entre vecinos&quot;; y &quot;fortalecer  la solidaridad, unidad, autonom&iacute;a, y poder local&quot; para resolver problemas  comunes. En suma, la escuela es un proyecto pol&iacute;tico.<\/p>\n<p> Una  encuesta realizada en el barrio revel&oacute; que el 45% de los vecinos no habian  completado la primaria y 55%, la educaci&oacute;n media. Por eso la escuela tiene tres  ciclos. El Primer Ciclo va del 1&ordm; al 4&ordm; a&ntilde;o escolar, utilizando palabras  generadoras inspiradas en la metodolog&iacute;a de Paulo Freire para conocer la  ralidad. El Segundo Ciclo abarca del 5&ordm; al 8&ordm; a&ntilde;o escolar e incluye las  asignaturas de Lenguaje, Matem&aacute;tica, Estudios Sociales y Naturaleza. Los  alumnos que lo deseen, pueden rendir ex&aacute;menes oficiales para obtener la  aprobaci&oacute;n del curso por el Estado.<\/p>\n<p> El Tercer Ciclo est&aacute;  dedicado a los oficios, la producci&oacute;n de alimentos, textiles, reciclaje,  panader&iacute;a, chocolater&iacute;a y huerta. El objetivo de este ciclo es fortalecer la  capacidad productiva de los vecinos (en realidad vecinas), como forma de crecer  en autonom&iacute;a personal y colectiva, pol&iacute;tica y tambi&eacute;n material. Seg&uacute;n Richard,  23 a&ntilde;os, uno de los inspiradores del proyecto es que ya funcionan varios hornos  comunitarios en casas de vecinas que elaboran pan del cual ya viven varias  familias. Adem&aacute;s hay huertos familiares y comunitarios que proveen veduras a  los vecinos.<\/p>\n<p> &quot;La escuela se  financia en base a actividades de autogesti&oacute;n&quot;, puede leerse en el  Proyecto Pol&iacute;tico-Pedag&oacute;gico, para lo que realizan dos veces al a&ntilde;o una fiesta  para recaudar fondos. Tambi&eacute;n instalan ferias peri&oacute;dicas donde los grupos y  familias venden e intercambian sus productos. De este modo los vecinos  consiguen establecer su propia econom&iacute;a, tangencial al mercado, asentada en  valores de ayuda mutua, solidaridad y fraternidad.<\/p>\n<p> El tipo de educaci&oacute;n  popular que practican no es la institucional sino que &quot;se enriquece a  partir de las experiencias latinoamericanas, educaci&oacute;n en las comunidades  zapatistas de M&eacute;xico, del movimiento sin tierra de Brasil, de la alfabetizaci&oacute;n  en Nicaragua, y de los Bachilleratos Populares de Argentina&quot;,<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\" title=\"\">12<\/a> El grupo de educadores voluntarios de la escuela conoce, en efecto, varias de  estas experiencias, en particular la f&aacute;brica recuperada de Zan&oacute;n (Argentina) y  los bachilleratos de Buenos Aires con los que mantienen fluidas relaciones.<\/p>\n<p> Pero la escuela  tambi&eacute;n se propone &quot;construir poder local&quot;. Para eso realizan algo  as&iacute; como un ensayo general en la propia escuela. &quot;Hacemos una asamblea  mensual con los 35 alumnos permanentes y los 15 educadores, y all&iacute; elegimos un  equipo de seis personas que dirige la escuela por un mes. Son un educador y un  alumno por cada ciclo, con la idea de que todos vayan participando porque la  direcci&oacute;n es tambi&eacute;n parte de la educaci&oacute;n, sobre todo cuando debemos  relacionarnos con otros grupos&quot;, dice Richard. Ya hay otros dos barrios de  Boca Sur que est&aacute;n empezanado con una experiencia similar.<\/p>\n<p> Todos  los a&ntilde;os organizan el Festival V&iacute;ctor Jara, ya van por el noveno, que desde  hace dos a&ntilde;os incluye un &quot;Encuentro Popular de Organizaciones Aut&oacute;nomas&quot;,  al que asisten colectivos de Santiago y de algunas ciudades argentinas. Se  trata, seg&uacute;n el folleto de convocatoria, de &quot;un espacio para compartir y  socializar experiencias de lucha de organizaciones y movimientos sociales  aut&oacute;nomos que no dependen de las instituciones&quot;, como el Colectivo L&eacute;sbico  Feminista Mafalda, uno de los grupos m&aacute;s activos de la comuna.<\/p>\n<p> En  efecto, las mujeres son claves en todo este entramado territorial-comunitario.  Richard hace n&uacute;meros r&aacute;pidos y asegura que en el Sindicato Newenche de 180  miembros hay s&oacute;lo cuatro o cinco varones, que en la escuela son s&oacute;lo dos hombres  y que los emprendimientos, como las panader&iacute;as y las huertas, son femeninos. &quot;Son  las mujeres las que se paran frente a los Carabineros mientras los hombres  est&aacute;n deprimidos y alcoholizados porque perdieron sus roles al quedar sin  empleo&quot;, concluye.<\/p>\n<p> La  experiencia de Boca Sur es una de las m&aacute;s importantes que se registran en el  Chile de abajo, pero en modo alguno no es algo aislado sino una respuesta a un  modelo de exclusi&oacute;n espacial y social. &quot;El gobierno se vio obligado a  intervenir en la forma de vida de los sectores populares para mantener el orden  y el control del r&eacute;gimen dictatorial&quot;, reflexionaba Dina Mora a ra&iacute;z de su  expulsi&oacute;n desde Ag&uuml;ita de la Perdiz, en la d&eacute;cada de los 80. El r&eacute;gimen puso en  marcha una monstruosa pol&iacute;tica de traslados forzados de los pobres a algo as&iacute;  como &quot;campos de concentraci&oacute;n&quot; abiertos, que siguen existiendo en  plena democracia.<\/p>\n<p> S&iacute;,  campos. Siguiendo al fil&oacute;sofo italiano Giorgio Agamben, el campo de  concentraci&oacute;n es el espacio donde rige el estado de excepci&oacute;n permanente. Sus  habitantes-prisioneros soportan una <i>nuda  vida<\/i> (vida desnuda), una vida sin derechos, sometida al poder y a la  violencia. No es casualidad que todas las periferias de este tipo, no s&oacute;lo en  Chile, est&eacute;n siendo doblemente intervenidas: por la aplicaci&oacute;n de pol&iacute;ticas  sociales y por la militarizaci&oacute;n con la excusa del narcotr&aacute;fico (o alguna  otra).<\/p>\n<p> Lo  notable es que en estos campos de segregaci&oacute;n, situados siempre en las  periferias urbanas, est&eacute; naciendo otro mundo, en esos espacios que Mike Davis  define como &quot;el nuevo escenario geopol&iacute;tico decisivo&quot;.<\/p>\n<h3>Notas<\/h3>\n<ol>\n<li>  <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\"> <\/a> Cantante  chileno torturado y asesinado por la dictadura en el Estadio Chile (actualmente  Estadio V&iacute;ctor Jara), el 16 de setiembre de 1973. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\" title=\"\"> <\/a> Entrevista personal a Richard Ya&ntilde;ez.<\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\" title=\"\"> <\/a> &quot;Construyendo  poblaci&oacute;n&quot;, ob. cit. p. 15.<\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\" title=\"\"> <\/a> Idem.<\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\" title=\"\"> <\/a> Idem p. 26.<\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\" title=\"\"> <\/a> Idem p. 29.<\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\" title=\"\"> <\/a> Idem p.  71.<\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\" title=\"\"> <\/a> &quot;Construyendo  poblaci&oacute;n&quot;, p. 60.<\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\" title=\"\"> <\/a> Idem p.  59.<\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\" title=\"\"> <\/a> Pepe  Burgos, ob cit.<\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\" title=\"\"> <\/a> Idem.<\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\" title=\"\"> <\/a> Proyecto  Pol&iacute;tico-Pedag&oacute;gico Escuela Libre y Popular V&iacute;ctor Jara.<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras el pa&iacute;s se adentra en una medi&aacute;tica campa&ntilde;a electoral, en algunos barrios siguen armando un mundo nuevo, en base a mucha solidaridad y activa participaci&oacute;n de los de abajo. 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