{"id":1391,"date":"2006-04-12T16:33:07","date_gmt":"2006-04-12T16:33:07","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=1391"},"modified":"2016-01-13T20:39:04","modified_gmt":"2016-01-14T01:39:04","slug":"3222","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/3222\/","title":{"rendered":"Un futuro comprometido: La agricultura y la acuicultura compiten por el agua"},"content":{"rendered":"<p><strong>Las actividades agropecuaria y acu&iacute;cola son importantes en la regi&oacute;n del Golfo de California, no s&oacute;lo por su aportaci&oacute;n econ&oacute;mica, sino tambi&eacute;n por su impacto ambiental. El efecto principal es sobre el uso y abuso del recurso agua, y los da&ntilde;os en la salud todav&iacute;a no cuantificados. Las grandes cosechas y la producci&oacute;n de granjas camaroneras generan ingresos, pero tambi&eacute;n costos por la contaminaci&oacute;n de la superficie y del mar por el uso de fertilizantes, plaguicidas y otros desechos. Adem&aacute;s, implican cambios en el uso del suelo de gran magnitud. En estos &aacute;mbitos, los asombrosos avances de la tecnolog&iacute;a dan origen a muchas inc&oacute;gnitas sobre el desarrollo. Tal vez m&aacute;s importante que la tecnolog&iacute;a es la participaci&oacute;n social en las decisiones sobre ella. Apenas inicia la convergencia de corrientes de pensamiento sobre los modos de aprovechar los aciertos de las recientes generaciones hacia un trato m&aacute;s amigable con el entorno. Pero a&uacute;n est&aacute;n polarizados los puntos de vista de las partes involucradas en estos sectores. <\/strong><\/p>\n<p>En la regi&oacute;n del Golfo de California, los estados de Sonora, Sinaloa y Nayarit sobresalen en las actividades agropecuarias y de la agroindustria de alimentos. La contribuci&oacute;n de estas actividades al producto interno bruto (PIB) de la regi&oacute;n es de entre 8 a 9%, muy significativo si se compara al 2.3% que genera el sector pesca al PIB de Sonora o al 4% que contribuye el sector pesca al PIB de Sinaloa. Su aportaci&oacute;n al empleo representa m&aacute;s del 17% en el caso del sector agropecuario, y m&aacute;s del 5% en las actividades agroindustriales. A nivel nacional, Sonora y Baja California ocupan un destacado lugar en la producci&oacute;n de trigo, soya, algod&oacute;n y vid, mientras que Sinaloa se encuentra entre los primeros sitios en la horticultura. <\/p>\n<table width=\"200\" border=\"0\" align=\"left\">\n<tr>\n<td><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.fpif.org\/images\/irc\/390.jpg\" width=\"324\" height=\"432\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><font size=\"-2\">El sector agropecuario aporta m&aacute;s del 17% del empleo en l a regi&oacute;n del Golfo. Foto: Talli Nauman.<\/font><\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<p>Por otro lado, la agricultura consume 80% del agua dulce disponible en la regi&oacute;n, con una eficiencia del 40%. La Comisi&oacute;n Nacional de Agua identifica al 41% de los acu&iacute;feros de la regi&oacute;n del Golfo como en estado de sobreexplotaci&oacute;n. Esta situaci&oacute;n ha empobrecido los recursos que sustentan a las actividades agropecuarias, y ha provocado la destrucci&oacute;n de la biodiversidad, incluyendo especies cuyo verdadero valor a&uacute;n no se conoce. En la regi&oacute;n , las tres principales fuentes contaminantes del agua dulce, tanto subterr&aacute;nea como superficial son: la intrusi&oacute;n salina, por extracci&oacute;n de agua para uso agr&iacute;cola; las descargas de residuos de la agricultura y los municipios; y los desechos s&oacute;lidos que van desde botes de agroqu&iacute;micos hasta desechos de la vitivinicultura, la porcicultura, las f&aacute;bricas y la navegaci&oacute;n. El sector agr&iacute;cola genera m&aacute;s de 60% de las aguas residuales, que adem&aacute;s de cargas org&aacute;nicas llevan restos de fertilizantes y plaguicidas. Muchos no se degradan, sino llegan al mar en concentraciones muy altas y detonan procesos de eutrofizaci&oacute;n, afectando a la flora y fauna. La salinizaci&oacute;n en los estados de Baja California, Baja California Sur y Sonora, producto de la sobreexplotaci&oacute;n de los mantos fre&aacute;ticos, llega a tal grado que inhabilita &aacute;reas antes productivas. <\/p>\n<p>Mientras, la acuacultura est&aacute; en franca expansi&oacute;n. Involucra a todos los estados de la regi&oacute;n del Golfo de California. L a acuicultura de camar&oacute;n del Pacifico, creci&oacute; en un lapso menor de 10 a&ntilde;os en m&aacute;s del 500%, y representa 26% de la producci&oacute;n total nacional. El auge corresponde a un fen&oacute;meno mundial, en que 50% de la producci&oacute;n del camar&oacute;n ya es de cultivo. En 2004, el 81% de la actividad en la regi&oacute;n del Golfo consist&iacute;a en el cultivo de camar&oacute;n, con 390 unidades en el &aacute;rea terrestre, y la camaronicultura era la responsable del 97.6% del PIB de acuicultura en la regi&oacute;n. El 13.5% de la actividad consist&iacute;a en peces de agua dulce, tambi&eacute;n en la zona terrestre. Mientras, en la regi&oacute;n marina el 3.5% correspond&iacute;a al cultivo de moluscos y el 0.2% a la de peces marinos. Hay m&aacute;s de una docena de granjas marinas en las afueras de la Pen&iacute;nsula de Baja California. En las costas de Sonora hay mas de 15 mil hect&aacute;reas (40 mil acres) de granjas camaroneras. <\/p>\n<table width=\"200\" border=\"0\" align=\"right\">\n<tr>\n<td><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.fpif.org\/images\/irc\/391.jpg\" width=\"324\" height=\"292\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><font size=\"-2\">La acuicultura est&aacute; en franca expansi&oacute;n. Foto: Courtes&iacute;a Jos&eacute; Aguilar Manjarrez, FAO. <\/font><\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<p>Desafortunadamente, la acuacultura y la construcci&oacute;n de granjas camaron&iacute;colas son las causas principales de la desaparici&oacute;n de manglares, &nbsp; y responsables del 52% de la destrucci&oacute;n de estos ecosistemas a nivel mundial, seg&uacute;n Greenpeace. M&aacute;s del 75 por ciento de las aguas residuales autorizadas por la Comisi&oacute;n Nacional de Agua en Sonora son de la industria de la acuacultura, la fuente m&aacute;s grande de descargas en el estado. Todas van al Golfo de California. Entre los contaminantes se encuentran fertilizantes, amonio, materia org&aacute;nica, antibi&oacute;ticos y desinfectantes. Reducen el ox&iacute;geno en el agua y tienen un impacto indefinido sobre la salud de los ecosistemas marinos y la salud de los consumidores de los productos del mar que concentran el detritus, seg&uacute;n el Centro de Investigaci&oacute;n en Alimentaci&oacute;n y Desarrollo. <\/p>\n<p>Los promotores de la agricultura org&aacute;nica y de la llamada &#8220;agricultura nueva&#8221; sugieren t&eacute;cnicas alternativas ambientales. Sin embargo, la primera funciona a una escala tan peque&ntilde;a y la &uacute;ltima a una escala tan gigantesca que ambas motivan dudas sobre su capacidad para involucrar a la gente en salvaguardar las aguas dulces y saladas de la regi&oacute;n. <\/p>\n<h3>Las aguas subterr&aacute;neas se retiran ante la globalizaci&oacute;n <\/h3>\n<table width=\"200\" border=\"0\" align=\"left\">\n<tr>\n<td><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.fpif.org\/images\/irc\/33\/392.jpg\" width=\"324\" height=\"243\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><font size=\"-2\">La pizca de cebollin: Reorientaron su producci&oacute;n hacia la agroexportaci&oacute;n. Foto: Talli Nauman. <\/font><\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<p>Desde mediados de los a&ntilde;os 80, las entidades de la regi&oacute;n del Golfo de California reorientaron su producci&oacute;n hacia la agroexportaci&oacute;n. La &eacute;poca del llamado libre comercio, con sus pol&iacute;ticas contrarias hacia los peque&ntilde;os productores independientes, favoreci&oacute; a la actividad agropecuaria, al estilo que lo hizo con la maquiladora. Desde los valles de Santo Domingo y Mexicali en Baja California, hasta San Lu&iacute;s R&iacute;o Colorado, Caborca, y Hermosillo en Sonora, las grandes empresas extranjeras hacen fuertes inversiones para abastecer sus mercados con granos, frutas, verduras y carne a precios accesibles. Aprovechan los bajos sueldos que se pagan en estos rumbos, y evitan responsabilizarse de los otros gastos de producci&oacute;n, tales como el agotamiento o la contaminaci&oacute;n del agua y su repercusi&oacute;n en la salud p&uacute;blica. El ambiente y el erario p&uacute;blico pagan los costos. <\/p>\n<table width=\"450\" border=\"0\" align=\"right\" cellpadding=\"10\" cellspacing=\"10\" bgcolor=\"#ffcc00\">\n<tr>\n<td>\n<h3>Los negociantes propositivos se asocian: El sue&ntilde;o de una Revoluci&oacute;n Azul en la agricultura <\/h3>\n<p><font size=\"-1\">La empresa <em>Seaphire International<\/em> inicia un proyecto de clase mundial en Sonora, llamado <em>Seawater Farms Bah&iacute;a Kino.<\/em> Con entre 10 y 100 mil hect&aacute;reas de producci&oacute;n de granjas acu&iacute;colas de mariscos, especies de escama y vegetaci&oacute;n marina, reducir&iacute;a la presi&oacute;n sobre los recursos pesqueros del mar, al tiempo que limpiar&iacute;a las aguas negras de la camaronicultura y actuar&iacute;a &nbsp; en contra del calentamiento global. <\/p>\n<p>Para empezar, la compa&ntilde;&iacute;a de biotecnolog&iacute;a con sede en Phoenix, Arizona, canaliza las aguas del Golfo de California para regar una plantaci&oacute;n de mil hect&aacute;reas de manglares y 2 mil hect&aacute;reas del hal&oacute;fito llamado salicornia, ambas plantas adaptadas naturalmente al agua salada y de valor comercial. Adem&aacute;s, criar&aacute; 500 hect&aacute;reas de moluscos, de tilapia y algas en estanques. Convertir&iacute;a la tierra de sus alrededores en humedales con el fin de sanear la Costa de Hermosillo y promover la biodiversidad. Recibir&iacute;a la salmuera a trav&eacute;s de la granja camaronera adyacente y la aplicar&aacute; de tal manera que producir&aacute; mil millones de litros de agua al d&iacute;a evaporada por transpiraci&oacute;n. Ofrecer&iacute;a 150 mil empleos durante una vida &uacute;til de 60 a 100 a&ntilde;os. <\/p>\n<p>De proceder, ser&iacute;a el primer paso en volver realidad el sue&ntilde;o de una Revoluci&oacute;n Azul en la agricultura, marcada por el color de las aguas del mar que sustituir&aacute;n al uso de las cada vez menos disponibles aguas dulces en el riego y la producci&oacute;n del sector primario. Este sue&ntilde;o es del doctor en f&iacute;sica atmosf&eacute;rica y matem&aacute;tica Carlos Hodges, fundador de la <em>Seawater Foundation<\/em> que logr&oacute; una inversi&oacute;n tecnol&oacute;gica para ello de 20 millones de d&oacute;lares en Sonora en la &uacute;ltima d&eacute;cada. Acierta, &#8220;Avanzar en los sistemas de granjas de agua del mar y en su construcci&oacute;n en Sonora, proveer&aacute; al planeta de la primera nueva agricultura en 10 mil a&ntilde;os&#8221;. <\/p>\n<p>En abril de 2005, el Presidente Vicente Fox y el Gobernador de Sonora Eduardo Bours visitaron con Hodges los campos adyacentes a Bah&iacute;a de Kino donde m&aacute;s de 400 hect&aacute;reas ya est&aacute;n sembradas de salicornia, gracias en parte a una beca de la Comisi&oacute;n Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) y a la compra, por parte del gobierno del estado, de 7 mil hect&aacute;reas para el proyecto. Para seguir adelante, la fundaci&oacute;n de Hodges, dio 50 mil d&oacute;lares a la Universidad de Sonora para conseguir el reconocimiento y respaldo de un nuevo <em>BioCarbon Fund<\/em> del Banco Mundial. <\/p>\n<p>El fondo certificar&iacute;a el proyecto para ofrecer bonos de carb&oacute;n, mismos que otra empresa comprar&iacute;a para canjear sus emisiones de gases invernaderos a trav&eacute;s del mecanismo de desarrollo limpio establecido en el Protocolo de Kyoto. Esto ser&iacute;a posible porque los manglares y la salicornia almacenan di&oacute;xido de carb&oacute;n en sus ra&iacute;ces. <\/p>\n<p>Otras granjas acu&iacute;colas menos ambiciosas han ensuciado el ambiente de esta regi&oacute;n, as&iacute; como la reputaci&oacute;n de la industria. En Nayarit, la Comisi&oacute;n para la Cooperaci&oacute;n Ambiental de Am&eacute;rica del Norte averigu&oacute; en 2003 que Granjas Aquanova, en Boca Cegada, en el municipio de San Blas viol&oacute; &nbsp; la normatividad al destruir 20 hect&aacute;reas de manglares, quemar el h&aacute;bitat de especies protegidas, drenar y rellenar lagunas, descargar aguas contaminadas, cambiar los cauces naturales de los arroyos, establecer campamentos, impedir la pesca, desatender las &oacute;rdenes de reforestar e ignorar la &nbsp; condicionante de mantener una zona de conservaci&oacute;n dentro de la concesi&oacute;n. <\/p>\n<p>Unas mil hect&aacute;reas de estanques camaroneros en el norte de Sonora iniciaron operaciones hace m&aacute;s de una d&eacute;cada, sin control de los desechos de los alimentos, de los antibi&oacute;ticos, los productos de limpieza y los canales artificiales, en perjuicio de las tierras, las aguas del R&iacute;o Colorado y la vida marina en las cercan&iacute;as de El Golfo de Santa Clara. Hoy, las granjas acu&iacute;colas se disputan con el turismo y la industria las costas centrales de Sonora. De operar a su m&aacute;xima capacidad, las granjas camaron&iacute;colas del estado descargar&iacute;an una cantidad de afluentes al Golfo de California equivalente al volumen de metros c&uacute;bicos encauzado del R&iacute;o Colorado hacia los estados de California, Arizona, Nevada y Nuevo M&eacute;xico. Los desechos engendran zonas muertas e infecciones en especies silvestres. Los participantes &nbsp; en el proceso del ordenamiento ecol&oacute;gico marino del Golfo enfatizan la necesidad de resolver estos retos para el uso del suelo y la calidad del agua. <\/p>\n<p><em>Seawater Farms<\/em> propone la remediaci&oacute;n no s&oacute;lo en Bah&iacute;a de Kino, sino tambi&eacute;n en Puerto Pe&ntilde;asco, Sonora, y en Sinaloa. Un proyecto tan ambicioso requiere de grandes alianzas. Hodges consulta con el padre de la Revoluci&oacute;n Verde, el &nbsp; Premio Nobel Norman Borlaug. Se basa en los profetas &nbsp; del colapso inminente de los ecosistemas, como los autores de &#8220;Los l&iacute;mites del crecimiento&#8221; (1972) y &#8221; <em>The Revenge of Gaia<\/em>&#8221; (2006). Cuenta con el apoyo de miembros del Consejo Mundial Empresarial para el Desarrollo Sustentable. <\/p>\n<p>Entre los destacados integrantes del proyecto se encuentra: M.S. Swaminathan, l&iacute;der de la Revoluci&oacute;n Verde en la India; H.T. (Ted) Circuit, presidente jubilado de Coca Cola Lat&iacute;n Am&eacute;rica, &nbsp; Jos&eacute; Santos Guti&eacute;rrez, m&aacute;ximo encargado de Mezquital de Oro (Mezoro) y la Comisi&oacute;n Arizona-Sonora; y Juan Ignacio Bremer, director general hasta su jubilaci&oacute;n en 2005 de la empresa Mitsubishi, socia de la paraestatal Exportadora de Sal (ESSA). Hodges los ve como una parte de &#8220;el &uacute;ltimo consorcio para el &eacute;xito planetario&#8221;, una asociaci&oacute;n de negociantes que ir&aacute; m&aacute;s all&aacute; de la responsabilidad corporativa vista hasta la fecha, para inspirar &nbsp; en el resto de la sociedad el respeto de los recursos naturales y humanos. <\/p>\n<p>Utiliz&oacute; la naci&oacute;n africana de Eritrea para probar la tecnolog&iacute;a en un proyecto piloto exitoso. Pero el cambio social y pol&iacute;tico que engendr&oacute; la segunda guerra con Etiop&iacute;a en 2000, dej&oacute; como &uacute;nico remanente del esfuerzo una cooperativa de mujeres apoyada por el sector no gubernamental cuyos 28 integrantes cosechan manglares para elaborar artesan&iacute;as. La propuesta para Sonora, entregada al Banco Mundial, anuncia nuevas &nbsp; microempresas, como en la elaboraci&oacute;n de madera y producci&oacute;n de miel o alimentos para ganado. Todav&iacute;a falta conseguir los permisos para realizarse en pleno. <em>-TN<\/em><\/font><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<p>La pol&iacute;tica gubernamental a nivel federal, impulsa diversos programas y reglamentos para reducir las extracciones y p&eacute;rdidas, en medio de un intenso debate sobre la privatizaci&oacute;n del agua. El Distrito de Riego de la Costa de Hermosillo fue el primero en el pa&iacute;s en recibir una concesi&oacute;n para el manejo privado despu&eacute;s de la desregulaci&oacute;n iniciada con la reforma de la Ley Nacional de Aguas en 1992. Pero luego, las grandes empresas con nexos en Estados Unidos concentraron los derechos en sus manos, en perjuicio de los usuarios de los ejidos y de las necesidades urbanas e industriales. Mientras, los subsidios a la electricidad pagados por los contribuyentes en general cubrieron hasta un 90% del bombeo de las aguas de riego. Peor tantito, las medidas no aseguraron el &eacute;xito. <\/p>\n<p>Hoy la agricultura de la Costa de Hermosillo est&aacute; mermada. El abatimiento de su agua subterr&aacute;nea, as&iacute; como de los acu&iacute;feros costeros de Caborca y de Guaymas, es de m&aacute;s de 50 metros por abajo del nivel del mar, y todos estos mantos fre&aacute;ticos est&aacute;n contaminados por la intrusi&oacute;n salina. Hay lugares donde no crece nada. &#8220;El considerable volumen de agua destinado a la agricultura ha provocado en los acu&iacute;feros costeros un da&ntilde;o irreversible&#8221;, &nbsp; comenta Jos&eacute; Castillo Gurrola, investigador docente de la Universidad de Sonora. <\/p>\n<p>Incluso, los mismos agricultores son v&iacute;ctimas de la contaminaci&oacute;n de las aguas municipales y de las fallas en la administraci&oacute;n de la justicia al respecto. En una de media docena de quejas ante la Comisi&oacute;n para la Cooperaci&oacute;n Ambiental de Am&eacute;rica del Norte (CCA) proveniente de la regi&oacute;n del Golfo, el Comit&eacute; pro Limpieza del R&iacute;o Magdalena tuvo que recurrir hasta la instancia trinacional para denunciar las violaciones a la ley por las descargas de los municipios de Imuris, Magdalena de Kino y Santa Ana, antes de poder iniciar la remediaci&oacute;n. &nbsp; &#8220;Actualmente la sociedad en Sonora, est&aacute; solventando la deuda que tiene con la naturaleza, debido al mal manejo de sus recursos naturales, entre los que se cuenta el agua&#8221;, recalca Castillo Gurrola. &#8220;No se ha sabido usar adecuadamente, y casi todas las regiones del estado sufren problemas de escasez o de calidad&#8221;. <\/p>\n<p>Hay veces que las exigencias de la globalizaci&oacute;n del comercio atentan contra la racionalizaci&oacute;n de los recursos. &#8220;La experiencia de Sonora eleva nuestra conciencia de que la falta de agua resulta de una mezcla compleja de factores, incluyendo los incentivos del mercado para seguir sobreexplotando los acu&iacute;feros para los cultivos de exportaci&oacute;n&#8221;, observa Anne Browning-Aiken, del Centro Udall de estudios en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de la Universidad de Arizona. <\/p>\n<h3>Las aguas superficiales abastecen a los herederos de la Revoluci&oacute;n Verde <\/h3>\n<p>Los r&iacute;os que alguna vez abastecieron al Alto Golfo de California, ahora son desviados a la agricultura en tal grado que aportan poca agua dulce al mar. El R&iacute;o Sonoyta dio origen a los esteros Morua y La Pinta en las cercan&iacute;as de Puerto Pe&ntilde;asco, y ya no suministra a estos criaderos de fauna silvestre, excepto en casos de diluvios. <\/p>\n<p>Uno puede viajar por lo largo de todo Sonora en la Carretera 15 sin ver un solo arroyo con agua. Muchos barrancos evidencian excavaciones realizadas con maquinaria pesada, como si al profundizarlos se asegurar&iacute;a el flujo. En la ruta entre Guaymas y Ciudad Obreg&oacute;n, unas cabras pastan en el acotamiento del Puente del R&iacute;o Yaqui. La cuenca se ve tan seca como un hueso. Los &aacute;rboles al margen de su espectro tambi&eacute;n murieron hace mucho. El agua del r&iacute;o se ha desviado a los cultivos, ya que Sonora y Sinaloa son los estados con el m&aacute;s alto porcentaje de superficie agr&iacute;cola sujeto a riego en el pa&iacute;s. <\/p>\n<table width=\"200\" border=\"0\" align=\"left\">\n<tr>\n<td><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.fpif.org\/images\/irc\/393.jpg\" width=\"324\" height=\"243\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><font size=\"-2\">Sonora y Sinaloa: El m&aacute;s alto porcentaje de superficie agr&iacute;cola sujeto a riego. Foto Talli Nauman.<\/font><\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<p>En esta zona, no s&oacute;lo el puente y el r&iacute;o llevan el nombre de los yaquis, o yoreme como ellos mismos se llaman. El ajuar yaqui con cornamenta de venado domina el escudo estatal de Sonora. La veneraci&oacute;n generalizada a la etnia disimula la marginaci&oacute;n que los ind&iacute;genas viven. La figura de un danzante yaqui en bronce da la bienvenida a Ciudad Obreg&oacute;n, centro de actividad para los agricultores de los importantes distritos de riego que tambi&eacute;n llevan su <a href=\"http:\/\/www.svenskkasinon.com\/\">casino online<\/a>  nombre, los valles Yaqui y Mayo. Pero el verdadero &iacute;dolo del motor econ&oacute;mico de la ciudad tiene su nombre plasmado en una de las muchas calles anchas engalanadas con petunias, bugambilias, arbustos y &aacute;rboles, orgullo de Ciudad Obreg&oacute;n: la Avenida Doctor Norman Borlaug. Este, el padre de la llamada Revoluci&oacute;n Verde, gan&oacute; el premio Nobel en 1970 por sus experimentos realizados durante d&eacute;cadas aqu&iacute;, en el marco de un acuerdo entre la Fundaci&oacute;n Rockefeller y el gobierno de M&eacute;xico para incrementar la productividad del campo. <\/p>\n<p>Su manipulaci&oacute;n de cultivos logr&oacute; un resistente tipo de trigo facilitando la siembra masiva del grano para granjas extensivas, la idea que todav&iacute;a inspira a los agro-negociantes de la zona. Un representante de ellos, Lu&iacute;s Signoret F&eacute;lix, presidente de la Asociaci&oacute;n de Organismos de Agricultores del Sur de Sonora, explica la coyuntura que viven sus mil 500 productores y los dem&aacute;s trabajadores, mismos que producen todo el trigo para pasta en M&eacute;xico y el 80 % del trigo que exporta el pa&iacute;s. <\/p>\n<p>A diferencia de los productores dependientes de agua de riego de los pozos, los productores de los valles del Yaqui y Mayo se benefician por las presas sobre los r&iacute;os y la distribuci&oacute;n de las aguas por gravedad. Pero al igual que sus semejantes al norte, tratan de convertir su producci&oacute;n de trigo a frutas y verduras, oleaginosas y ganader&iacute;a intensiva para ser m&aacute;s competitivos en el comercio globalizado. No es que sea un modelo que les guste. &#8220;Reconvertimos porque el trigo no tiene remedio&#8221;, dice Signoret. &#8220;Ahora tenemos otros cultivos, hortalizas, esp&aacute;rragos, naranjas. Queremos a miniolas, tangerinas, valencias, toronja, naranja, nuez de c&aacute;scara de papel. California est&aacute; bajando su producci&oacute;n por el problema de aguas, y el mercado de consumo de c&iacute;tricos es alto. Tratamos de hacer muchas cosas. Estamos tratando de cambiar&#8221;. Y al igual, tienen 53 mil hect&aacute;reas ensalitradas y 12 mil 400 con drenaje deficiente. <\/p>\n<table width=\"200\" border=\"0\" align=\"right\">\n<tr>\n<td><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.fpif.org\/images\/irc\/394.jpg\" width=\"324\" height=\"338\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<p><font size=\"-2\">Lu&iacute;s Signoret: &#8220;Estamos tratando de cambiar&#8221;. Foto: Dahl McLean. <\/font><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<p>Ante los costos altos de insumos y transporte nacional, los agricultores del sur se asocian con Cargill y colaboran con Monsanto, compa&ntilde;&iacute;as inversionistas extranjeras de las m&aacute;s fuertes y subsidiadas en Estados Unidos. Buscan reducir su consumo de pesticidas y aumentar su producci&oacute;n para satisfacer la demanda en los mercados internacionales, y como resultado incrementan su uso de fertilizantes y su preferencia por las semillas gen&eacute;ticamente modificadas importadas. &#8220;El grupo aqu&iacute; tiene muy buena productividad. Este grupo es de los m&aacute;s organizados de todos en M&eacute;xico&#8221;, dice Signoret. &#8220;Pero &iquest;c&oacute;mo le haces para hacer a tus productores competitivos con muy poco dinero?&#8221; <\/p>\n<h3>Fumigan y les fumigan <\/h3>\n<p>A unas cuadras de las oficinas de la asociaci&oacute;n, se encuentra el despacho de Cobanaras, y ah&iacute; la mayo Mireya Jocobi Verdugo busca respuesta a la misma pregunta, aunque desde otro enfoque. Funge como coordinadora del programa de salud y ambiente a nivel estatal de esta Federaci&oacute;n Estatal de Sociedades de Solidaridad Social, fundada en 1987. Cobanaras en los dialectos mayo y yaqui quiere decir gobernadoras. As&iacute; como los agricultores del sur, esta organizaci&oacute;n de mujeres tiene el <em>modus vivendi<\/em> del ahorro y la prestaci&oacute;n de cr&eacute;ditos. Pero hasta ah&iacute; la similitud. Las Cobanaras usan los intereses para su proyecto de capacitar promotoras en salud comunitaria, el cual surgi&oacute; ante los problemas que sus integrantes vieron cuando apareci&oacute; el c&aacute;ncer en zonas agr&iacute;colas. &#8220;De esto vino la preocupaci&oacute;n de c&oacute;mo se puede mejorar el ambiente por nosotras mismas&#8221;, explica. <\/p>\n<p>A pesar de que el 35% de la gente de los valles se gana la vida por el trabajo en el campo, los mayos, juntos con sus vecinos, han experimentado en carne propia el lado oscuro de los agronegocios. Dentro de la poblaci&oacute;n mayo de 75 mil habitantes, que la hace el grupo ind&iacute;gena m&aacute;s grande de Sonora, el c&aacute;ncer es s&oacute;lo una de sus preocupaciones. El dengue es otra. Para matar la larva del mosco portador de la fiebre letal, las brigadas de salubridad estatal distribuyen el temefos, de nombre comercial Abate. La zona mayo es la m&aacute;s afectada en el estado por la enfermedad, y si esto no fuera ya una desgracia, resulta que el plaguicida es un organofosforado; perteneciente a un grupo qu&iacute;mico responsable de la resistencia en m&aacute;s de 20 especies de mosquitos a nivel mundial, constituyendo un elemento de riesgo a la salud p&uacute;blica adem&aacute;s por su toxicidad en humanos y su impacto en el ambiente. <\/p>\n<table width=\"200\" border=\"0\" align=\"left\">\n<tr>\n<td><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.fpif.org\/images\/irc\/395.jpg\" width=\"324\" height=\"243\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<p><font size=\"-2\">Han experimentado en carne propia el lado oscuro de los agronegocios. Foto: Talli Nauman.<\/font><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<p>Las Cobanaras advierten del peligro de este agroqu&iacute;mico y otros, mediante talleres y en su programa semanal biling&uuml;e P&aacute;jara Pinta en XEETCH 700 AM &#8220;La Voz de los Tres R&iacute;os&#8221;, del pueblo mayo de Etchojoa. Las promotoras como Jocobi, todas voluntarias, recuerdan que los mayos saben c&oacute;mo combatir las plagas con alternativas menos nocivas, como son los hongos, las bacterias y los extractos de plantas, pues la etnia es una depositaria de una amplia cultura de medicina tradicional, practicada hasta la fecha. La orientaci&oacute;n se proporciona en el marco de una campa&ntilde;a anual contra los agroqu&iacute;micos orientada a educar a la comunidad en c&oacute;mo protegerse de los venenos agr&iacute;colas, en t&eacute;cnicas de la agricultura sin pesticidas y en el consumo responsable. <\/p>\n<p>&#8220;Ambos mujer y hombre cosechan. Es el trabajo que m&aacute;s realiza la mayor&iacute;a de las personas. Hay j&oacute;venes que trabajan para sus estudios&#8221;, dice Jocobi, quien antes lo hizo durante sus vacaciones escolares. &#8220;Con bomba a la espalda fumigan. Todav&iacute;a los patrones no facilitan la informaci&oacute;n para que se use ropa para fumigar; no facilitan agua para ba&ntilde;arse antes de llegar a casa, no facilitan el equipo. Es riesgoso&#8221;. Por ejemplo, aplican malation y paration en el trigo, adem&aacute;s de otros organofosforados que aminoran la resistencia inmunol&oacute;gica. <\/p>\n<table width=\"200\" border=\"0\" align=\"right\">\n<tr>\n<td><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.fpif.org\/images\/irc\/396.jpg\" width=\"324\" height=\"433\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<p><font size=\"-2\">Mireya Jocobi: &#8220;Nos gusta compartir todo lo que nosotros aprendemos&#8221;. Foto: Dahl McLean.<\/font><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<p>Cobanaras ense&ntilde;a a separar la ropa para lavarla aparte y de c&oacute;mo deshacerse del agua contaminada. Explica el uso de plantas medicinales, la compra preferencial de envases de vidrio retornable sobre los de pl&aacute;stico desechable, c&oacute;mo reducir la basura, el reuso y reciclaje, las compostas caseras, la agricultura org&aacute;nica. Se capacitan en la t&eacute;cnica de hacer conservas. Siembran &aacute;rboles. Registran quejas por fumigaciones. &#8220;Nos gusta compartir todo lo que nosotros aprendemos. No le hace si no son de la organizaci&oacute;n. Queremos replicar. Hemos visto los cambios del comportamiento. Nos da m&aacute;s &aacute;nimo&#8221;, comenta Jocobi. <\/p>\n<h3>Agricultura org&aacute;nica: Punta de lanza, aunque sea del Quijote <\/h3>\n<p>El esfuerzo hormiga corresponde a un impulso nacional e internacional en que la superficie de agricultura org&aacute;nica en M&eacute;xico ha llegado a m&aacute;s de 71 mil hect&aacute;reas, equivalentes a 0.5% de la extensi&oacute;n dedicada a la agricultura convencional. Es la punta de lanza, aunque sea quijotesca, de la llamada agricultura ecol&oacute;gica, que busca ahorrar el agua, minimizar los insumos t&oacute;xicos, y aumentar la calidad y cantidad de los frutos del sector primario al ponerlos bajo control de las econom&iacute;as de escala local. Retoma pr&aacute;cticas ancestrales en un movimiento de empoderamiento de la gente desde sus ra&iacute;ces. De tomar auge, contribuir&iacute;a a sanear los acu&iacute;feros y los afluentes del Golfo. <\/p>\n<p>La Tienda Solidaria El Quelite, en Hermosillo, hace una aportaci&oacute;n hacia este tipo de agricultura. Por humilde y desapercibida que sea, es un faro para los peque&ntilde;os productores y los consumidores que promueven las pr&aacute;cticas ecol&oacute;gicas, porque funciona como eslab&oacute;n de la distribuci&oacute;n de los productos, promoviendo los principios del llamado comercio justo, incluidos los esquemas de participaci&oacute;n comunitaria equitativa en la producci&oacute;n. La tienda es una cooperativa en donde se encuentra, por ejemplo, mermelada de jamaica con chamoy de La Reforma, Sindicatura de Jes&uacute;s Maria Culiac&aacute;n, Sinaloa; harina de p&eacute;chita de mezquite del Rancho La Inmaculada, Sonora; nopales en salmuera de Hermosillo, y conserva de naranja agria de Granados, Sonora. &nbsp; <\/p>\n<p>Como Cobanaras y los grupos productores cuyas etiquetas llenan los estantes de la tienda, hay un sinf&iacute;n de agrupaciones dedicadas a la educaci&oacute;n ambiental formal y no formal, as&iacute; como a la transformaci&oacute;n de los sectores en la regi&oacute;n del Golfo. La suma de voluntades por medio de coaliciones, como la Alianza para la Sustentabilidad del Noroeste Costero Mexicano (Alcosta), conduce a fortalecer las alternativas ambientalistas productivas, al decir de Ren&eacute; C&oacute;rdova, coordinador ejecutivo de la Red Fronteriza de Salud y Ambiente. Sin embargo, requiere de una &#8220;revisi&oacute;n del modelo completo de desarrollo regional&#8221;, considera. En cuanto a la sobreexplotaci&oacute;n de los recursos, incluidos los &nbsp; humanos, &#8220;Nos estamos dando cuenta apenas del tama&ntilde;o del reto&#8221;, remarca. &#8220;Buscamos mitigar los impactos, resguardar &aacute;reas de importancia biol&oacute;gica, y reducir los riesgos con una visi&oacute;n del problema generalmente desarticulada&#8221;, admite.<\/p>\n<p>Modernizar las leyes y aumentar la participaci&oacute;n de la sociedad en darles seguimiento, mediante procedimientos transparentes, incluyentes en los procesos de la toma de decisiones, son claves para resolver las pugnas tanto por el agua como por la tierra. En tanto no exista el marco regulatorio, el involucramiento de diferentes niveles de gobierno y la sociedad, una cultura del uso eficiente del agua, suficiente educaci&oacute;n ambiental, y acceso a la informaci&oacute;n, &#8220;dif&iacute;cilmente se lograr&aacute; un desarrollo sustentable y de largo plazo en la regi&oacute;n&#8221;, concluye un an&aacute;lisis de Conservaci&oacute;n Internacional. <\/p>\n<p>Lograr todo eso lleva tiempo, a&uacute;n en las mejores circunstancias. Pero muchos cient&iacute;ficos creen que el tiempo se est&aacute; acabando antes de conjugar los elementos necesarios para revertir los da&ntilde;os en la regi&oacute;n, as&iacute; como en el planeta. De ah&iacute; proviene una propuesta dram&aacute;tica de remediaci&oacute;n para la costa de Sonora, un megaproyecto &uacute;nico en el mundo que usa el agua contaminada por la acuicultura en las costas del Mar de Cort&eacute;s en una &#8220;nueva agricultura&#8221;. (Ver nota de acompa&ntilde;amiento &#8220;El Sue&ntilde;o de una Revoluci&oacute;n Azul en la Agricultura&#8221;.) <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las actividades agropecuaria y acu&iacute;cola son importantes en la regi&oacute;n del Golfo de California, no s&oacute;lo por su aportaci&oacute;n econ&oacute;mica, sino tambi&eacute;n por su impacto ambiental. El efecto principal es sobre el uso y abuso del recurso agua, y los da&ntilde;os en la salud todav&iacute;a no cuantificados. Las grandes cosechas y la producci&oacute;n de granjas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-1391","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1391","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1391"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1391\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18250,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1391\/revisions\/18250"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1391"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1391"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1391"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=1391"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}