{"id":14357,"date":"2015-01-09T09:36:37","date_gmt":"2015-01-09T14:36:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=14357"},"modified":"2015-01-13T10:01:48","modified_gmt":"2015-01-13T15:01:48","slug":"leypulpin-avances-y-desafios-del-movimiento-juvenil-peruano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/leypulpin-avances-y-desafios-del-movimiento-juvenil-peruano\/","title":{"rendered":"#LeyPulpin: Avances y desaf\u00edos del movimiento juvenil peruano"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-14358\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/10547461_10152908240526605_7436640395269100952_n-300x200.jpg\" alt=\"10547461_10152908240526605_7436640395269100952_n\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/10547461_10152908240526605_7436640395269100952_n-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/10547461_10152908240526605_7436640395269100952_n.jpg 960w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/> En las \u00faltimas semanas, se han visto una serie de movilizaciones masivas en el Per\u00fa contra la <em>ley para un nuevo r\u00e9gimen laboral juvenil<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><\/em> que han tenido un enorme impacto en el debate pol\u00edtico nacional. Aunque el gobierno peruano dice que su prop\u00f3sito es formalizar y capacitar a j\u00f3venes desempleados o trabajando actualmente en trabajos informales, la ley antenta contra los derechos laborales de trabajadores j\u00f3venes, al reducir sus d\u00edas de vacaciones y eliminar beneficios y prestaciones.<\/p>\n<p>Los siguientes pasos de quienes est\u00e1n en los calles determinar\u00e1n si logran consolidar un movimiento juvenil emergente y abrir un debate m\u00e1s amplio sobre los l\u00edmites de las pol\u00edticas neoliberales en el pa\u00eds, o si se diluyen tras la derogatoria o modificatoria de la ley.<\/p>\n<p>Con la tercera movilizaci\u00f3n el 29 de diciembre se cerr\u00f3 una primera etapa de una irrupci\u00f3n sorpresiva en el panorama pol\u00edtico y debate p\u00fablico peruano. No solo llam\u00f3 la atenci\u00f3n la gran participaci\u00f3n de las marchas juveniles en fechas de fiestas<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, y la difusi\u00f3n en todo el pa\u00eds<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>, sino tambi\u00e9n su energ\u00eda, creatividad e irreverencia. Esta se expres\u00f3 por ejemplo en los destinos de las marchas, que incluyeron el gremio empresarial del Per\u00fa, la CONFIEP&#8211;planteando que all\u00ed reside el poder real detr\u00e1s de la ley- y la toma de las principales avenidas de la ciudad, que en Lima no suelen ser paralizados por protestas.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEspontaneidad o momento hist\u00f3rico?<\/strong><\/p>\n<p>Al contrario de quienes afirman que estas protestas son expresiones espontaneas, en realidad son el resultado de la combinaci\u00f3n de un trabajo organizativo duro y continuo de diversas organizaciones -invisible para los medios y el debate pol\u00edtico peruano-, y una oportunidad pol\u00edtica coyuntural. Entre sus fuentes est\u00e1n la terquedad en el trabajo de organizaciones sindicales, estudiantiles y pol\u00edticos que mantienen tradiciones pol\u00edticas, pero tambi\u00e9n el trabajo constante de m\u00faltiples colectivos juveniles, barriales, de derechos humanos, y culturales, como del Bloque Hip Hop que representa uno de los bloques m\u00e1s contestatarios del movimiento. La \u201cLey Pulpin\u201d, la torpeza del gobierno en promoverla de manera autoritaria y la respuesta a la represi\u00f3n de la primera marcha (18 de diciembre), permitieron juntar esta diversidad, y ampliar la participaci\u00f3n de manera espectacular a j\u00f3venes quienes no suelen salir a protestas.<\/p>\n<p>Ya anteriormente, la movilizaci\u00f3n virtual (clave en explicar estos procesos) y callejera de j\u00f3venes organizadas fue fundamental en la derrota de Keiko Fujimori en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2011 por la campa\u00f1a \u201cNo a Keiko\u201d, como tambi\u00e9n en el veto popular a la repartija de los cargos en el Tribunal Constitucional y la Defensor\u00eda del Pueblo en julio de 2013, y a la reforma de las Administradoras de los Fondos de Pensiones (AFPs) en 2014. En este sentido, la juventud ya han mostrado una capacidad real de veto callejero a algunos de los excesos de la pol\u00edtica peruana. Las protestas actuales sin embargo, han superado en fuerza y participaci\u00f3n a sus antecesores, marcando -como se\u00f1al\u00f3 la congresista Veronika Mendoza- un momento hist\u00f3rico para el movimiento juvenil y la pol\u00edtica en el Per\u00fa.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-14362\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Tercera-marcha-juvenil-300x200.jpg\" alt=\"Tercera marcha juvenil\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Tercera-marcha-juvenil-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Tercera-marcha-juvenil.jpg 960w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Ello es una buena noticia para la democracia en un pa\u00eds donde la oposici\u00f3n real y la renovaci\u00f3n de la pol\u00edtica tienen que venir desde las calles, ya que la pol\u00edtica institucionalizada -salvo excepciones- est\u00e1 tomada por la mediocridad, los poderes f\u00e1cticos y lo que Steven Levitsky llama el \u201cconsenso de Lima\u201d. Ello implica la continuidad de la ortodoxia neoliberal que alrededor del planeta ha perdido fuerza, pero en Lima se mantiene intacto, declarando que salvo el crecimiento econ\u00f3mico todo es ilusi\u00f3n.<\/p>\n<p>La oposici\u00f3n al consenso neoliberal y extractivista en la \u00faltima d\u00e9cada ha venido principalmente de comunidades y poblaciones afectadas por las actividades extractivas en la sierra y selva del pa\u00eds, sin un correlato urbano similar. Si bien en Lima hay movilizaciones casi todos los d\u00edas, pocas veces logran remover al pa\u00eds. Probablemente es el movimiento de diversidad sexual que ha tenido m\u00e1s capacidad de interpelar a la hegemon\u00eda neo- conservadora en la capital en los \u00faltimos tiempos.<\/p>\n<p><strong>El punto de iceberg del r\u00e9gimen laboral<\/strong><\/p>\n<p>La dimensi\u00f3n de su importancia hist\u00f3rica depender\u00e1 de las decisiones y acciones por venir despu\u00e9s de esta primera etapa. Es probable que la ley ser\u00e1 derogada o transformada, constituyendo una derrota para el gobierno, pero no necesariamente una victoria para el movimiento emergente. Lo cierto es que la reacci\u00f3n del p\u00fablico general a estas movilizaciones ha sido mucho m\u00e1s positiva y solidaria que en casi cualquier protesta en Lima en los \u00faltimos a\u00f1os. La campa\u00f1a medi\u00e1tica inicial para minimizar y deslegitimar las protestas ha podido hacer poco contra ello. Asi se visibiliza que las contradicciones sociales que generan las pol\u00edticas neoliberales puedan tener sus l\u00edmites hasta en Lima. Una mirada, por ahora, (muy) optimista recuerda el ejemplo de Chile, donde la cr\u00edtica a la privatizaci\u00f3n de la educaci\u00f3n permiti\u00f3 abrir un debate de fondo sobre las pol\u00edticas neoliberales y sus consecuencias tras el retorno a la democracia.<\/p>\n<p>Para ello los desaf\u00edos son varios y grandes.<\/p>\n<p>Evidentemente, la \u201cLey Pulpin\u201d es solo el punto \u00faltimo del enorme iceberg del r\u00e9gimen laboral y del neoliberalismo extractivista en el pa\u00eds, abriendo la posibilidad de una politizaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la demanda concreta de la derogatoria de la ley. Las opciones de ampliar las agendas son varias, como se ha planteado en las discusiones internos y en torno de las movilizaciones, empezando por la demanda de un nuevo r\u00e9gimen laboral general que garantiza el trabajo digno y la redistribuci\u00f3n de las riquezas en el pa\u00eds, pasando por la cr\u00edtica a la corrupci\u00f3n y el poder excesivo de los poderes f\u00e1cticosente en las marchas (ya presente en las marchas, cuando hacen visible a la CONFIEP y critican a los medios) y la criminalizaci\u00f3n y represi\u00f3n de la protesta, pudiendo llegar a la construcci\u00f3n de una agenda desde lxs j\u00f3venes para el Per\u00fa.<\/p>\n<p>De esta manera, se podr\u00eda provocar un debate pol\u00edtico de fondo e incidir inclusive en las condiciones del pr\u00f3ximo proceso electoral. Ser\u00eda muy importante incluir la cr\u00edtica a los paquetazos anti-ambientales, anti-territoriales y anti-laborales que se han dado en el segundo semestre del a\u00f1o pasado, y a la vocaci\u00f3n extractivista del gobierno actual. Salvo alguna pancarta diciendo \u201cNi Conga, ni Chadin. Tampoco el Ley Pulp\u00edn\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a> hasta ahora no hubo muchas referencias a ello. Ello no solamente permitiera ampliar la cr\u00edtica al modelo econ\u00f3mico actual, sino tambi\u00e9n generar lazos con otras organizaciones sociales y agendas en el pa\u00eds.<\/p>\n<p><strong>Innovaciones pol\u00edticas<\/strong><\/p>\n<p>Un tercer elemento, no menos importante, tiene que ver con las formas de hacer pol\u00edtica. Las marchas desbordaron ampliamente a las organizaciones cl\u00e1sicas pol\u00edticas y sindicales de \u201cestos son, aqu\u00ed est\u00e1n, los que siempre luchar\u00e1n\u201d, y su capacidad de dirigir o canalizarlas, adquiriendo una l\u00f3gica de acci\u00f3n propia de una confluencia amplia y coyuntural. Algunos perciben ello como una amenaza, que podr\u00eda impedir su politizaci\u00f3n u &#8220;orientaci\u00f3n adecuada\u201d. Otrxs \u2013a quienes me sumo- lo ven m\u00e1s bien como una oportunidad de renovaci\u00f3n y consolidaci\u00f3n de un movimiento juvenil diverso, descentralizado y territorializado en universidades, trabajos y barrios.<\/p>\n<p>En este sentido, en el seno del movimiento emergente hay tensiones y discusiones necesarias sobre temas de representatividad y formas de organizaci\u00f3n. La constituci\u00f3n de \u201clas zonas\u201d como espacios territoriales para auto-organizarse como bases de las protestas es un aprendizaje y experimento importante del proceso, que asemeja de alguna manera lo que ha pasado en las luchas territoriales en el pa\u00eds, o en otros movimientos juveniles contempor\u00e1neos como los indignados en Espa\u00f1a y Yo Soy 132 en M\u00e9xico. Otro ejemplo de las din\u00e1micas internas han sido las acciones de compa\u00f1erxs de los movimientos feministas y de diversidad sexual, que dentro de las protestas han ido cuestionando pr\u00e1cticas y discursos patriarcales.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-14359\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/10885540_10152908241156605_1916283266763064294_n-300x200.jpg\" alt=\"10885540_10152908241156605_1916283266763064294_n\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/10885540_10152908241156605_1916283266763064294_n-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/10885540_10152908241156605_1916283266763064294_n.jpg 960w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Sin duda, esta creatividad ser\u00e1 necesaria para imaginar los siguientes pasos del movimiento, que no solo buscar\u00e1n la derogaci\u00f3n de la ley o la ampliaci\u00f3n de la agenda de protesta, sino tambi\u00e9n intentar\u00e1n de dar forma a un movimiento emergente como un sujeto pol\u00edtico clave en la pol\u00edtica peruana. Pues, la capacidad de veto callejera a los excesos neoliberales evidencia un poder ya existente. Un proceso de centralizaci\u00f3n o burocratizaci\u00f3n cl\u00e1sica de esta energ\u00eda probablemente ser\u00eda el primer paso hacia la desmovilizaci\u00f3n, pero a la vez, es cierto que los desaf\u00edos futuros requieren saltos en la fuerza organizativa, articuladora y pol\u00edtica. <span style=\"color: #000000;\">En este sentido, es clave la articulaci\u00f3n entre las distintas dinamicas organizativas (sindicatos, colectivos y partidos pol\u00edticos, organizaciones estudiantiles y zonas), como tambi\u00e9n\u00a0<\/span>establecer o fortalecer los v\u00ednculos con los procesos de movilizaci\u00f3n en otras ciudades peruanas. Otra necesidad clave es establecer o fortalecer los v\u00ednculos con los procesos de movilizaci\u00f3n en otras ciudades peruanas.<\/p>\n<p>Lo cierto es que en estos momentos, cuando las movilizaciones abren la historia -en palabras del soci\u00f3logo boliviano Luis Tapia-, y se puede ver en las calles este otro Per\u00fa posible, est\u00e1n naciendo cosas nuevas: formas de organizarse, lenguajes pol\u00edticas, redes, agendas y estrategias, propios del momento actual. En ello est\u00e1 el movimiento que se pueda potenciar. Sin duda, hay mucho por hacer, y estamos muy lejos del Per\u00fa que queremos, pero la fuerza y energ\u00eda de estas movilizaciones hacen intuir que algo se est\u00e1 moviendo en el \u201cConsenso de Lima\u201d.<\/p>\n<p><em>Rafael Hoetmer es historiador y activista, e investigador asociado al Programa Democracia y Transformaci\u00f3n Global (PDTG) en Lima. Colabora con el Programa de las Am\u00e9ricas www.americas.org\/es<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>NOTAS:<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Para m\u00e1s informaci\u00f3n sobre la Ley, ver: <a href=\"http:\/\/www.larepublica.pe\/26-12-2014\/regimen-laboral-juvenil-este-es-el-video-con-la-mejor-explicacion-sobre-la-ley-pulpin\">http:\/\/www.larepublica.pe\/26-12-2014\/regimen-laboral-juvenil-este-es-el-video-con-la-mejor-explicacion-sobre-la-ley-pulpin<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> 19, 22 y 29 de diciembre con entre 10 y 25 mil manifestantes en cada marcha. Mas informaci\u00f3n en: <a href=\"http:\/\/www.larepublica.pe\/16-12-2014\/jovenes-salen-a-la-calle-en-protesta-del-nuevo-regimen-laboral\">http:\/\/www.larepublica.pe\/16-12-2014\/jovenes-salen-a-la-calle-en-protesta-del-nuevo-regimen-laboral<\/a>, <a href=\"http:\/\/www.larepublica.pe\/22-12-2014\/regimen-laboral-juvenil-segunda-marcha-contra-la-norma-se-realiza-esta-tarde\">http:\/\/www.larepublica.pe\/22-12-2014\/regimen-laboral-juvenil-segunda-marcha-contra-la-norma-se-realiza-esta-tarde<\/a>, y: <a href=\"http:\/\/www.larepublica.pe\/28-12-2014\/ley-pulpin-jovenes-salen-a-las-calles-este-lunes-29d\">http:\/\/www.larepublica.pe\/28-12-2014\/ley-pulpin-jovenes-salen-a-las-calles-este-lunes-29d<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Al menos hubo movilizaciones en Piura, Chiclayo, Trujillo, Iquitos, Huancayo, Arequipa, Cusco y Abancay.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Esta pancarta hac\u00eda referencia a un megaproyecto minero y un plan de hidroel\u00e9ctrica en Cajamarca, paralizados por movilizaciones masivas en los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En las \u00faltimas semanas, se han visto una serie de movilizaciones masivas en el Per\u00fa contra la ley para un nuevo r\u00e9gimen laboral juvenil que han tenido un enorme impacto en el debate pol\u00edtico nacional.<\/p>\n","protected":false},"author":303,"featured_media":14358,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4884,4912],"tags":[252],"coauthors":[],"class_list":["post-14357","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-democracia","category-movimientos-sociales","tag-sudamerica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14357","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/303"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14357"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14357\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14446,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14357\/revisions\/14446"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14358"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14357"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14357"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14357"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=14357"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}