{"id":1451,"date":"2008-06-10T12:09:22","date_gmt":"2008-06-10T12:09:22","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=1451"},"modified":"2008-07-08T21:30:20","modified_gmt":"2008-07-08T21:30:20","slug":"5288","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/5288\/","title":{"rendered":"La soja en Uruguay: La creaci&oacute;n de un nuevo bloque de poder"},"content":{"rendered":"<p><b>Como sucede en todos los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, la expansi&oacute;n de los monocultivos y la fuerte presencia de empresas multinacionales est&aacute; creando las condiciones para la formaci&oacute;n de nuevos bloques de poder que son los que est&aacute;n orientando las grandes decisiones pol&iacute;ticas. <\/b><\/p>\n<p>Probablemente Uruguay tenga el r&eacute;cord de expansi&oacute;n de soja en la regi&oacute;n, al haber sido el pa&iacute;s donde m&aacute;s creci&oacute; en menos tiempo. Desde el a&ntilde;o 2003, la superficie sembrada se multiplic&oacute; por 15. En tan pocos a&ntilde;os, la soja desplaz&oacute; otros cultivos tradicionales, como el girasol, el trigo y el sorgo, modific&oacute; las formas de siembra y se convirti&oacute; en el cultivo estrella. Pero no es, en absoluto, el &uacute;nico cambio que registra el Uruguay luego de la crisis de 2002. <\/p>\n<p>Como acaba de asegurar el magnate mexicano Carlos Slim, &quot;las crisis son oportunidades&quot;<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">1<\/a>. De la mano de la crisis financiera de 2002, un 25% de la tierra cultivable del pa&iacute;s pas&oacute; a manos extranjeras. Las mayores compras fueron realizadas por capitales argentinos que controlan la mitad de la producci&oacute;n de soja. Pero no es el &uacute;nico sector: la industria de la carne, la m&aacute;s importante del pa&iacute;s, ha sido controlada por brasile&ntilde;os, al igual que el arroz, el mayor cultivo de exportaci&oacute;n. <\/p>\n<h3>El poder de la soja <\/h3>\n<p>En la campa&ntilde;a 2001-2002 hab&iacute;a s&oacute;lo 28,900 hect&aacute;reas sembradas con soja. En la campa&ntilde;a 2007-2008 ya son 450,000 hect&aacute;reas. Pero se cree que puede llegar al mill&oacute;n. Las razones de este brutal crecimiento hay que buscarlas en Argentina, pa&iacute;s de donde proceden quienes cultivan el 54% de la soja en Uruguay. El precio de la tierra es la mitad que en Argentina y no existen impuestos a las exportaciones. Aunque la productividad es menor, la elevada presi&oacute;n tributaria decidida por el gobierno de Cristina Fern&aacute;ndez, que ha sido la excusa para el actual conflicto con los agricultores, parece destinada a incrementar la oleada de empresarios que se decidieron por Uruguay desde el a&ntilde;o 2003. <\/p>\n<p>En el Litoral&mdash;donde est&aacute;n las mejores tierras&mdash;ya desplaz&oacute; a la gander&iacute;a y amenaza con desplazar a la lecher&iacute;a. De las 16 millones de hect&aacute;reas disponibles para la agropecuaria, 13 millones se utilizan para la ganader&iacute;a, un mill&oacute;n para la agricultura y otro mill&oacute;n est&aacute;n destinadas a la forestaci&oacute;n. La ganader&iacute;a estar&iacute;a perdiendo unas 350,000 hect&aacute;reas al a&ntilde;o por la expansi&oacute;n de la soja y se estima que puede caer hasta las nueve millones de hect&aacute;reas, en tanto la agricultura pasar&aacute; de una a tres &oacute; cuatro millones. En la d&eacute;cada de 1950, la agricultura lleg&oacute; a 1,6 millones de hect&aacute;reas para caer a un m&iacute;nimo de 400,000 hect&aacute;reas en 2001<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">2<\/a>. <\/p>\n<p>En la zafra actual, &quot;seis empresas, la mayor&iacute;a extranjeras o relacionadas a capital extranjero, plantan aproximadamente un 25% del &aacute;rea agr&iacute;cola&quot;<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">3<\/a>. S&oacute;lo el grupo Los Grobo, del argentino Gustavo Grobocopatel, tiene 40,000 hect&aacute;reas con soja bajo el nombre Agronegocios del Plata. No son los &uacute;nicos: el grupo El Tejar cultiva unas 50,000 hect&aacute;reas, la mitad con soja; MSU (Manuel Santos Uribelarrea), el Grupo Ceres Tolvas y Calyx Agro (vinculado a la multinacional Dreyfus), todos provenientes de Argentina, combinan la soja cona otros cerales. <\/p>\n<p>El precio de la tierra es una de las claves. Las buenas tierras argentinas para cultivo de soja se cotizan a unos 10,000 d&oacute;lares la hect&aacute;rea. En Uruguay oscilan entre dos y cinco mil d&oacute;lares. Pero en el a&ntilde;o 2000, esas mismas tierras val&iacute;an unos 400 d&oacute;lares la hect&aacute;rea. Por eso tantos productores, &aacute;vidos de ganancias f&aacute;ciles, deciden arrendar sus tierras a los <i>pools de siembra<\/i> de soja. Una hect&aacute;rea de tambo (lecher&iacute;a) se paga en arriendo a unos 70 d&oacute;lares. Para soja puede superar los 200 d&oacute;lares. La rentabilidad de la producci&oacute;n agr&iacute;cola es entre seis y siete veces superior a la que ofrece la ganader&iacute;a, por los altos precios internacionales de los granos. <\/p>\n<p>Con la soja la agricultura se convierte en puro negocio gestionado por los &quot;gerenciadores agr&iacute;colas&quot;, quienes no diferencian entre agricultura y finanzas. Para cubrirse de eventuales riesgos, contratan seguros y fijan precios en funci&oacute;n del mercado de futuros de Chicago, diversifican los clientes y los cultivos, la siembra se dispersa en el pa&iacute;s y la regi&oacute;n, lo que hace que &quot;el negocio no sea m&aacute;s riesgoso que otras actividades financieras&quot;<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">4<\/a>. <\/p>\n<p>La soja ocupa alrededor del 60% de las tierras dedicadas a la agricultura, pero sigue creciendo todos los a&ntilde;os. El girasol, que representaba alrededor del 40% de la superficie cultivada, se redujo al 8.5% en 2007 y el ma&iacute;z pas&oacute; del 30 a s&oacute;lo el 11.6%. <\/p>\n<p>En 2001, las explotaciones de m&aacute;s de mil hect&aacute;reas ocupaban el 7% de la superficie agr&iacute;cola. Para 2006 ya controlaban el 15% y produc&iacute;an el 57% de la soja pese a que representan s&oacute;lo el 7% del total de productores. O sea, s&oacute;lo 54 productores concentran m&aacute;s de la mitad de la producci&oacute;n de soja<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">5<\/a>. Entre 2000 y 2005, el 47% de los productores agr&iacute;colas familiares (con un promedio de 216 hect&aacute;reas), abandonaron la agricultura. En el otro extremo, los grandes empresarios agr&iacute;cola-ganaderos pasaron, en el mismo per&iacute;odo, de un promedio de 1,878 a 3,309 hect&aacute;reas por productor<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">6<\/a>. <\/p>\n<p>Por &uacute;ltimo, la soja no crea puestos de trabajo por la abundante utilizaci&oacute;n de herbicidas y la absoluta mecanizaci&oacute;n del cultivo. La lecher&iacute;a ocupa unos 22 trabajadores cada mil hect&aacute;reas, la agricultura cerealera da empleo a 10, mientras la soja emplea dos a cinco trabajadores cada mil hect&aacute;reas. S&oacute;lo la forestaci&oacute;n crea menos empleo que la soja. <\/p>\n<h3>Un pa&iacute;s en remate <\/h3>\n<p>Aunque los datos no son nada precisos, se calcula que en el a&ntilde;o 2000 el 10% de la tierra estaba en manos de extranjeros<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">7<\/a>. En los &uacute;ltimos seis a&ntilde;os, cuatro millones de hect&aacute;reas, un 25% de la superficie cultivable, pasaron a manos de extranjeros<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">8<\/a>. En Brasil s&oacute;lo cinco millones de hect&aacute;reas est&aacute;n en manos de extranjeros, pese a que tiene una superficie 50 veces mayor. <\/p>\n<p>La mitad del mill&oacute;n de hect&aacute;reas que ocupa la forestaci&oacute;n est&aacute; en manos de multinacionales. La empresa finlandesa Botnia tiene 160,000 hect&aacute;reas a nombre de Forestal Oriental; la espa&ntilde;ola Ence posee 127,000 hect&aacute;reas a nombre de Eufores; la estadounidense Weyerhaeuser tiene 150,000 y la sueca Sora Enso compr&oacute; 45,000 pero necesitar&aacute; 120,000 cuando instale su planta. En total medio mill&oacute;n de hect&aacute;reas de pino y eucaliptus en manos de grandes empresas extranjeras. <\/p>\n<p>Empresas brasile&ntilde;as compraron los m&aacute;s grandes frigor&iacute;ficos de Uruguay. El grupo Marfrig compr&oacute; los frigor&iacute;ficos Colonia, Tacuaremb&oacute; y San Jos&eacute;, con lo que s&oacute;lo ese grupo brasile&ntilde;o controla el 40% de la faena de carne. Con el arroz sucede lo mismo. En 2007, la empresa Camin de Rio Grande do Sul, compr&oacute; la mayor empresa arrocera uruguaya. El grueso de la cadena del arroz (cultivo, acopio y exportaci&oacute;n) est&aacute; en manos de empresas brasile&ntilde;as, hacia donde se dirigen la casi totalidad de las exportaciones de ese rubro<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">9<\/a>. <\/p>\n<p>Ahora est&aacute; siendo el turno de la lecher&iacute;a, donde est&aacute;n llegando grandes inversores neozelandeses y brasile&ntilde;os. La elevada concentraci&oacute;n del sector agropecuario est&aacute; estrechamente vinculada al proceso de extranjerizaci&oacute;n: el 72% de la faena de ganado la procesan s&oacute;lo 10 frigor&iacute;ficos; el 88% de la faena de cerdos est&aacute; en manos de cuatro plantas y s&oacute;lo dos plantas concentran el 80% de la leche procesada<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">10<\/a>. <\/p>\n<p>La situaci&oacute;n es tan grave, que las autoridades del Ministerio de Ganader&iacute;a, Agricultura y Pesca muestran nerviosismo cuando hablan de tema, ya que se han dado muy pocos pasos adelante a la hora de tomar medidas. El parlamento aprob&oacute; una ley que obiliga a las sociedades an&oacute;nimas propietarias de tierras a convertirse en sociedades nominativas, con el objetivo de que en dos a&ntilde;os los propietarios de campos tengan nombre y apellido y el Estado pueda conocer la superficie en manos de extranjeros. <\/p>\n<p>Pero, como sucede en Brasil, los verdaderos propietarios pueden esconderse detr&aacute;s de &quot;socios&quot; uruguayos. A&uacute;n as&iacute;, las inversiones forestales y los fondos de ahorro previsional, nacionales y extranjeros, no est&aacute;n obligados a &quot;blanquear&quot; la propiedad de la tierra. Pero deber&aacute;n demostrar que invierten en teconolog&iacute;a y emplean trabajadores uruguayos. Se debate tambi&eacute;n la posibilidad de impedir que los extranjeros adquieran tierras en las fronteras y poner topes a las compras de empresas extranjeras<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">11<\/a>. <\/p>\n<p>Sin embargo, en el seno del gobierno hay diferencias entre quienes creen que toda inversi&oacute;n es positiva y los que siguen apostando a que sea el Estado, y no las grandes multinacionales, quien decida hacia d&oacute;nde, c&oacute;mo y en qu&eacute; &aacute;reas debe crecer el pa&iacute;s. <\/p>\n<p>Uno de los graves problemas que est&aacute; generando la soja es que los h&aacute;bitos de siembra han cambiado radicalmente. Los agricultores tradicionales, a&uacute;n trat&aacute;ndose de grandes empresarios, practican la rotaci&oacute;n de cultivos agr&iacute;colas con pasturas, como forma de preservar la tierra. La fertilidad que se pierde durante los cultivos se recupera en la etapa de pasturas, por la materia org&aacute;nica que aportan. <\/p>\n<p>Pero los sojeros utilizan la agricultura continua, que los diferencia del resto de los agricultores. Al no haber rotaci&oacute;n, la tierra no se recupera y requiere cada vez m&aacute;s fertilizantes y agrot&oacute;xicos. Pero la agricultura continua es posible porque se ha incoporado el sistema de siembra directa, que sustituye el laboreo convencional que remov&iacute;a la tierra en profundidad. <\/p>\n<p>La siembra directa introduce las semillas sin remover la tierra, lo que podr&iacute;a reducir la erosi&oacute;n. Este sistema depende del uso masivo de herbicidas para controlar las malezas, pero se lo fomenta por ser m&aacute;s econ&oacute;mico y evitar la rotaci&oacute;n con las pasturas, lo que intensifica el uso de la tierra. Seg&uacute;n los especialistas, por no haber laboreo convencional y porque el rastrojo de la soja se descompone m&aacute;s r&aacute;pido que el de otros cultivos, durante seis meses la tierra se queda sin cobertura vegetal, por lo tanto el impacto de la lluvia aumenta la erosi&oacute;n. La soja es uno de los cultivos que m&aacute;s afecta la fertilidad del suelo. <\/p>\n<p>Esto llev&oacute; al ministro de Ganader&iacute;a, Ernesto Agazzi, a se&ntilde;alar que &quot;el desarrollo agropecuario debe ser ambientalmente, econ&oacute;micamente y socialmente sustentable&quot;. Advirti&oacute; que es posible que &quot;la angurria de ganar mucho ahora con una agricultura muy intensiva, no sea sostenible con los recursos que como pa&iacute;s tenemos&quot;, y dijo que &quot;formar un cent&iacute;metro de suelo lleva mil a&ntilde;os y destruirlo s&oacute;lo un rato&quot;. Llam&oacute; a los productores a cuidar la fertilidad del suelo porque &quot;es un recurso p&uacute;blico&quot;<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">12<\/a>. <\/p>\n<h3>Nuevo bloque de poder <\/h3>\n<p>Los pa&iacute;ses del Mercosur han desplazado a los Estados Unidos como principales productores de soja en el mundo. En efecto, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay (a los que deber&iacute;a sumarse Bolivia, por su elevada producci&oacute;n en el departamento de San Cruz), alcanzaron 105 millones de toneladas anuales de soja, frente a 87 millones de Estados Unidos. <\/p>\n<p>Este cambio forma parte del proceso de reprimarizaci&oacute;n de las econom&iacute;as de la regi&oacute;n, orientada hacia la exportaci&oacute;n, en base a los nuevos desarrollos tecnol&oacute;gicos de la agricultura industrial. Dicho de otro modo, a esta parte del mundo le corresponde&mdash;en la divisi&oacute;n internacional del trabajo&mdash;la producci&oacute;n de <i>commodities<\/i> agr&iacute;colas para alimento del ganado del Norte. Por eso, el &aacute;rea de soja se increment&oacute; en un 120% en Am&eacute;rica Latina entre 1990 y 2005. <\/p>\n<p>Uno de los cambios decisivos que introdujo la soja, es la modificaci&oacute;n de la organizaci&oacute;n empresarial. El eje de la cadena se traslad&oacute; del cultivador al comprador de granos, que se convirti&oacute; en la fuente de financiaci&oacute;n principal<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">13<\/a>. Esto explica, en gran medida, el papel de las grandes empresas multinacionales y la concentraci&oacute;n de la producci&oacute;n, y que la agricultura haya pasado a ser un simple negocio especulativo. <\/p>\n<p>Un segundo elemento a tener en cuenta, es el grado de industrializaci&oacute;n de la soja. La mayor parte de la soja se exporta en grano sin procesar, con la excepci&oacute;n de Argentina. En la zafra 2007, en Brasil s&oacute;lo se industrializ&oacute; el 52% de la producci&oacute;n, pero Argentina proces&oacute; el 71% de su producci&oacute;n bajo la forma de harinas y aceite de soja<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">14<\/a>. Uruguay es el caso opuesto: s&oacute;lo industrializa el 5%, mientras el 95% se exporta en grano. <\/p>\n<p>Resulta evidente que exportar granos genera muy pocos puestos de trabajo. Argentina elev&oacute; los impuestos a las exportaciones de grano como forma de potenciar la industria alimenticia, a la que el gobierno subsidia. De alguna manera, la pol&iacute;tica argentina favorece la creaci&oacute;n de empleo, aunque no existe pol&iacute;tica distributiva del gobierno que se limita a favorecer a los grandes grupos productores y exportadores de harina y aceite, con los que mantiene una s&oacute;lida alianza. <\/p>\n<p>En este punto, resulta interesante constatar que, aunque practican pol&iacute;ticas parcialmente distintas, los resultados favorecen siempre a los mismos. El 50% del procesamiento de grano en Brasil corresponde a cuatro empresas, siendo las tres primeras estadounidenses: Bunge, ADM y Cargill. En Argentina, s&oacute;lo tres empresas controlan el 50%, siendo dos de ellas Bunge y Cargill, y una tercera la agentina Vicent&iacute;n<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">15<\/a>. La fase industrial est&aacute; en las mismas manos, y tan concentradas, como la fase comercial. <\/p>\n<p>Volvamos a Uruguay, pa&iacute;s que no industrializa la soja y donde la concentraci&oacute;n de las exportaciones es mayor a&uacute;n que entre sus vecinos. Las cinco mayores controlan el 77% de las exportaciones. La primera es la estadounidense ADM (Archer Daniels Midland), con el 21.5% de la soja exportada. En 1996, el Departamento de Justicia de Estados Unidos le puso la mayor multa criminal antimonop&oacute;lica en la historia del pa&iacute;s, de 100 millones de d&oacute;lares, por su papel en el <i>cartel<\/i> de lisina y &aacute;cido c&iacute;trico. <\/p>\n<p>La segunda es la estadounidense Cargill, con el 18.6%. Luego vienen tres grupos argentinos: Agronegocios del Plata, del grupo Los Grobo, que controla el 15%; seguido de P&eacute;rez Companc, con el 11%; y en quinto lugar una subsidiaria de Dreyfus, Uruagri, con el 10.6%<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">16<\/a>. En suma: dos multinacionales estadounidenses controlan el 40% de las exportaciones uruguayas de soja, en tanto tres argentinas controlan otro 37%. Para completar el panorama, debe decirse que Uruguay es un importador de harinas, aceites y derivados industriales de la soja, y de todos los insumos que necesita el cultivo, desde semillas hasta agroqu&iacute;micos y fertilizantes. Exportamos granos en bruto y los importamos industrializados. <\/p>\n<p>Estos son los nuevos factores de poder, en el pa&iacute;s y en la regi&oacute;n. Los gobiernos progresistas de Luiz Inacio Lula da Silva, Cristina Fern&aacute;ndez y Tabar&eacute; V&aacute;zquez, se vienen apoyando en este nuevo bloque de poder formado por las elites locales, vinculadas al <i>agrobusiness<\/i> y las multinacionales del sector. A ra&iacute;z de la renuncia de Marina Silva como ministra de Medio Ambiente del gobienrno de Lula, el MST (movimiento sin tierra), se&ntilde;al&oacute; que se trat&oacute; de una nueva victoria del agronegocio. <\/p>\n<p>&quot;El agronegocio es hoy protagonista de la gran destrucci&oacute;n de la Amazonia&quot;, que utiliza &quot;la m&aacute;quina estatal con fines privados&quot;. En base a ocupaciones ilegales por grandes latifundistas, se desmonta la selva para comercializar la madera, para luego se introducir ganado y soja. &quot;Este proceso lo encabeza el capital financiero y las grandes multinacionales del agronegocio como Cargill, Bunge, Monsanto, Syngenta, Stora Enso y Aracruz&quot;, dice el MST<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">17<\/a>. <\/p>\n<p>La alianza de los gobiernos del Cono Sur con el agronegocio es, como se dice en el R&iacute;o de la Plata, &quot;pan para hoy y hambre para ma&ntilde;ana&quot;. En dos sentidos. Uno, literario, porque como se ha denunciado tantas veces, los monocultivos atentan contra la soberan&iacute;a alimentaria. Y, en segundo lugar, porque los nuevos bloques de poder que estos gobiernos contribuyeron a fortalecer, ya comienzan a pedir m&aacute;s de lo que esos mismos gobiernos pueden darles, sin llegar a perder sus bases de apoyo popular. El <i>lock out<\/i> patronal argentino es una muestra de lo que se avecina. <\/p>\n<h3>Notas<\/h3>\n<ol>\n<li><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Declaraciones al diario <i>El Pa&iacute;s<\/i> (Espa&ntilde;a), 8 de junio de 2008. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>&quot;El Pa&iacute;s agropecuario&quot;, ob. cit. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><\/a>Idem. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><\/a>&quot;Soja transg&eacute;nica y sus impactos en Uruguay&quot;, ob. cit. p. 45. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><\/a>Idem, p. 176. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><\/a>Idem, pp. 43 a 45. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\"><\/a>Idem, p. 178. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\"><\/a>&quot;Los due&ntilde;os del Uruguay&quot;, ob. cit. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\"><\/a>Idem. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\"><\/a>&quot;Soja transg&eacute;nica y sus impactos en Uruguay&quot;, p. 142. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\"><\/a>&quot;Los due&ntilde;os del Uruguay&quot;, ob. cit. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\"><\/a>Ra&uacute;l Zibechi, ob. cit. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\"><\/a>&quot;Soja transg&eacute;nica y sus impactos en Uruguay&quot;, p. 25. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\"><\/a>Idem, p. 159. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\"><\/a>Idem, p. 163. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\"><\/a>Idem, p. 29. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\"><\/a>&quot;Plantado no desmate&quot;, MST, 28 de mayo de 2008 en <a href=\"http:\/\/www.mst.org.br\/\">www.mst.org.br<\/a>. <\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como sucede en todos los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, la expansi&oacute;n de los monocultivos y la fuerte presencia de empresas multinacionales est&aacute; creando las condiciones para la formaci&oacute;n de nuevos bloques de poder que son los que est&aacute;n orientando las grandes decisiones pol&iacute;ticas. 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