{"id":14669,"date":"2015-03-13T11:00:02","date_gmt":"2015-03-13T16:00:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=14669"},"modified":"2015-03-24T15:15:20","modified_gmt":"2015-03-24T20:15:20","slug":"en-brasil-un-ciclo-de-luchas-para-frenar-la-derecha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/en-brasil-un-ciclo-de-luchas-para-frenar-la-derecha\/","title":{"rendered":"En Brasil, un ciclo de luchas para frenar la derecha"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-14685\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/dilma-300x157.jpg\" alt=\"dilma\" width=\"300\" height=\"157\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/dilma-300x157.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/dilma.jpg 956w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>La noche del 8 de marzo, mientras la presidenta se dirig\u00eda al pa\u00eds en cadena de televisi\u00f3n, una parte de la poblaci\u00f3n le respondi\u00f3 con cacerolazos, bocinazos y abucheos en una decena de ciudades. Fue la primera aparici\u00f3n p\u00fablica de Dilma Rousseff desde que se difundiera la lista con 47 pol\u00edticos a ser investigados por desv\u00edo de fondos de la estatal Petrobras.<\/p>\n<p>La protesta fue convocada desde las redes sociales por la oposici\u00f3n, en la que juega un papel central el Partido de la Socialdemocracia Brasile\u00f1a (PSDB) del expresidente Fernando Henrique Cardoso y del candidato derrotado por Dilma, A\u00e9cio Neves. Cardoso, sin embargo, se desmarc\u00f3 del pedido de destituci\u00f3n de la actual mandataria como promueve una parte de la oposici\u00f3n, incluyendo miembros de su propio partido.<\/p>\n<p>Las protestas tienden a escalar. La oposici\u00f3n convoc\u00f3 marchas para el domingo 15, mientras el oficialismo reaccion\u00f3, de la mano de Lula, llamando a sus partidarios a ganar las calles el viernes 13. El clima de crispaci\u00f3n social se produce en un marco de crisis econ\u00f3mica, ajuste fiscal y recorte de beneficios sociales de los trabajadores. Una buena muestra de ese clima fueron las declaraciones de Aloysio Nunes, ex candidato a vicepresidente con Neves, quien dijo: \u201cNo quiero la destituci\u00f3n, quiero ver a Dilma desangrarse\u201d (<em>Valor<\/em>, 9 de marzo de 2015).<\/p>\n<p><strong>La m\u00e1quina de lavar<\/strong><\/p>\n<p>La crisis en torno al desv\u00edo de fondos de Petrobras coloca al gobierno a la defensiva. Luego de varios d\u00edas de zozobra, el Supremo Tribunal Federal public\u00f3 los nombres de los 47 pol\u00edticos que ser\u00e1n investigados. La mayor\u00eda son miembros del PT, pero tambi\u00e9n de los partidos aliados como el Partido del Movimiento Democr\u00e1tico Brasile\u00f1o (PMDB), al que pertenece el vicepresidente de la Rep\u00fablica, Michel Temer, y los presidentes de la C\u00e1mara de Diputados, Eduardo Cunha, y del Senado, Renan Calheiros.<\/p>\n<p>Cinco ex ministros de Rousseff, una ex gobernadora, 12 ex diputados y el ex presidente Fernando Collor de Mello, integran la lista de sospechosos. En total est\u00e1n involucrados miembros de seis partidos, tanto del oficialismo como de la oposici\u00f3n. La investigaci\u00f3n se basa en las denuncias hechas por el ex director de Abastecimiento de Petrobras, Paulo Roberto Costa, y de Alberto Yousseff, encargado del lavar del dinero desviado. Ambos optaron por delatar a cambio de una reducci\u00f3n de la pena. Se estima que entre 2004 y 2012 la red de corrupci\u00f3n desvi\u00f3 unos 3.700 millones de d\u00f3lares de la petrolera estatal.<\/p>\n<p>El gobernante Partido de los Trabajadores (PT) difundi\u00f3 un comunicado defendiendo la investigaci\u00f3n y asegurando que si alguno de sus militantes es encontrado culpable, ser\u00e1 sancionado por el partido. Sin embargo, despu\u00e9s de doce a\u00f1os de gobierno el partido no puede reducir el problema a un pu\u00f1ado de dirigentes. Detr\u00e1s de las denuncias puede estar la derecha, incluso el capital financiero global que se frota las manos con la crisis de una de las principales petroleras del mundo ante la perspectiva de su privatizaci\u00f3n como salida a los graves problemas que enfrenta.<\/p>\n<p>Dos grandes problemas parecen conformar el tel\u00f3n de fondo de la corrupci\u00f3n. El primero es el modo como el PT se financia desde que est\u00e1 en el gobierno. Sus campa\u00f1as electorales se benefician de donaciones de grandes empresas, muy en particular empresas nacionales de construcci\u00f3n que nacieron bajo el desarrollismo de Getulio Vargas (1930-1945) y Juscelino Kubitshek (1956-1961), y se expandieron bajo la dictadura militar (1964-1985). Pero esas empresas multinacionales esperan un retorno a ganando licitaciones para las grandes obras que emprenden los gobiernos estatales y federal.<\/p>\n<p>Ese esquema de financiaci\u00f3n, que no nace con el PT pero que el partido \u201cinstitucionaliza\u201d, se diversific\u00f3 desde el gobierno gracias al control de grandes empresas estatales, como sucedi\u00f3 con el <em>mensalao<\/em> bajo el primer gobierno Lula. En ese momento se utiliz\u00f3 la empresa de correos como base de los desv\u00edos que se utilizaban para pagar una mensualidad a los parlamentarios de la base de apoyo del gobierno, asegurando de ese modo su fidelidad.<\/p>\n<p>La justicia proces\u00f3, entre otros, a Jos\u00e9 Dirceu, ministro de la Casa Civil y hombre de confianza de Lula. Hubo otros casos posteriores que confirman que estamos ante un modo aceitado de financiaci\u00f3n de los partidos, no s\u00f3lo del PT, que se repite a escala de los estados y los municipios.<\/p>\n<p>Aunque por ahora sus cuadros dirigentes no integran la lista difundida por la justicia, los grandes empresarios son tambi\u00e9n un sector fuertemente afectado por el caso de corrupci\u00f3n en Petrobras. El crecimiento del capitalismo brasile\u00f1o tuvo uno de sus puntos de apoyo en un sector empresarial que proviene de familias emprendedoras cuyos negocios se focalizan en la construcci\u00f3n (Odebrecht, Camargo Correa, Andrade Gutierrez, OAS, Mendes Junior, entre las principales), en la alimentaci\u00f3n (JBS Friboi, Brasil Foods), en grupos econ\u00f3micos como Votorantim y metal\u00fargicas como Gerdau.<\/p>\n<p>El problema es que una parte de estas empresas, en particular las constructoras que tienen s\u00f3lidos v\u00ednculos con Petrobras, no podr\u00e1n seguir operando del mismo modo que hasta ahora. Este punto afecta una de las patas de la gobernabilidad lulista-petista y no ser\u00e1 f\u00e1cil, en adelante, encontrar apoyos en el empresariado. Al partido en el gobierno le llev\u00f3 muchos a\u00f1os ganar la confianza de ese sector empresarial que ahora parece tan a la intemperie como el propio gobierno.<\/p>\n<p><strong>Cambio de \u00e9poca<\/strong><\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3 al gobierno en enero de 2003, Luiz Inacio Lula da Silva teji\u00f3 una red de alianzas pol\u00edticas y sociales que le aseguraron la gobernabilidad. En el parlamento, consigui\u00f3 formar una base aliada de una decena de partidos. Con 90 diputados electos en 513, estaba forzado a tejer una base de sustentaci\u00f3n de su gobierno. Para fines de a\u00f1o Lula hab\u00eda conseguido que once de los quince partidos con representaci\u00f3n parlamentaria se comprometieran con el gobierno, lo que representaba 376 diputados, el 73 por ciento de la c\u00e1mara (<em>Folha de Sao Paulo<\/em>, 30 de diciembre de 2003).<\/p>\n<p>Es muy probable que muchos de esos diputados, algunos de cu\u00f1o claramente conservador, hayan sido \u201cablandados\u201d por las mensualidades que recib\u00edan puntualmente. Lo cierto es que la base aliada funcion\u00f3 y se convirti\u00f3 en una suerte de modelo de la gobernabilidad petista. Pero ese modelo se desgast\u00f3, como advierten muchos analistas, entre ellos el expresidente Cardoso. \u201cSe agot\u00f3 el presidencialismo de coalici\u00f3n, que en realidad es el presidencialismo de cooptaci\u00f3n\u201d (<em>Xinghua<\/em>, 10 de marzo de 2015).<\/p>\n<p>Por un lado, se registra una evidente derechizaci\u00f3n del parlamento y un desgaste notorio del PT. En 2014 eligi\u00f3 s\u00f3lo 70 diputados y perdi\u00f3 estrepitosamente en lo que fue su basti\u00f3n, S\u00e3o Paulo, donde consigui\u00f3 apenas diez diputados, retrocediendo a los niveles de 1990. Entre los dem\u00e1s partidos hubo cambios en estos doce a\u00f1os: algunos est\u00e1n en franco proceso de extinci\u00f3n, como el ultraderechista PFL, ahora Dem\u00f3cratas; muchos perdieron fuerza, mientras el PMDB mantiene notable continuidad, quiz\u00e1 por su inveterado oportunismo.<\/p>\n<p>Pero lo m\u00e1s destacado es que nuevos partidos ingresaron a la c\u00e1mara, donde hay ya 28 siglas representadas, casi el doble que en 2003. Esta pulverizaci\u00f3n de la representaci\u00f3n se relaciona con la crisis de los partidos que genera la aparici\u00f3n de siglas que antes eran marginales o inexistentes. Pero la base de apoyo del PT se debilita.<\/p>\n<p>El parlamento elegido en 2014 es el m\u00e1s conservador desde el golpe de 1964: la \u201cbancada de la bala\u201d, integrada por militares y polic\u00edas que proponen la defensa individual armada, tuvo un crecimiento del 30 por ciento; la de los empresarios cuenta con 190 miembros y los ruralistas crecieron un 33 por ciento alcanzando la mayor\u00eda absoluta con 257 parlamentarios (<em>Valor<\/em>, 8 de octubre de 2014). Por el contrario, los sindicalistas tienen s\u00f3lo 46 representantes&#8211;apenas la mitad de los que tuvieron en su mejor momento.<\/p>\n<p>La crisis de 2008 y sus coletazos se conjugan con las movilizaciones de junio de 2013. No se trata de desgaste del gobierno sino algo m\u00e1s profundo: el fin de un ciclo virtuoso, de crecimiento econ\u00f3mico y paz social. El primero estuvo impulsado por el alza de los precios de las <em>commodities<\/em> y las importaciones de China, que dieron margen presupuestario para pol\u00edticas sociales compensatorias, mientras la integraci\u00f3n de sectores sociales antes excluidos a trav\u00e9s del consumo gener\u00f3 el espejismo de que pertenec\u00edan a las clases medias.<\/p>\n<p>Desde la vereda opuesta a la de Cardoso, el dirigente del Movimiento Sin Techo (MTST) Guillerme Boulos, coincide en que \u201cel modelo petista de gobernabilidad est\u00e1 agotado\u201d. Asegura que durante los primeros seis a\u00f1os de Lula, hasta la crisis de 2008, se registr\u00f3 \u201cun amplio proceso de conciliaci\u00f3n de clases en la sociedad\u201d (<em>Correio da Cidadania<\/em>, 2 de marzo de 2015).<\/p>\n<p>Explica que ese consenso se sostuvo gracias a ganancias r\u00e9cord del sector financiero, de las constructoras y del agronegocio, \u201cuna bonanza in\u00e9dita del gran capital, al mismo tiempo en que se ampliaban el salario m\u00ednimo y el cr\u00e9dito a los trabajadores, adem\u00e1s de programas sociales como Bolsa Familia y Mi Casa Mi Vida\u201d.<\/p>\n<p>Con la crisis no se pudo continuar el crecimiento del 4 por ciento anual que hubo hasta 2010 y disminuy\u00f3 el margen de maniobra para la conciliaci\u00f3n de intereses. En la medida en que no hubo cambios respecto a la desigualdad ni se realizaron reformas estructurales, el fin de la integraci\u00f3n v\u00eda consumo abri\u00f3 la espita de la protesta social, apenas contenida por las pol\u00edticas sociales y la expectativa de mejoras. Los deficitarios servicios sociales, transporte, salud y educaci\u00f3n, fueron colocados por los manifestantes como muestra de lo poco que hab\u00eda cambiado el pa\u00eds. El mito lulista comenz\u00f3 a desvanecerse.<\/p>\n<p><strong>Des-norteados<\/strong><\/p>\n<p>\u201cLula paz y amor\u201d, lema de la campa\u00f1a de 2002 que lo llev\u00f3 a la presidencia, fue enterrado por muchas manos. En cierto momento, el capital financiero global (cuyos mandos se sit\u00faan en Wall Street y la City londinense) decidi\u00f3 pasar a la ofensiva ante los crecientes desaf\u00edos que afronta: el yuan es ya la segunda moneda en el comercio internacional desplazando al euro y al yen; China y Rusia tienen pronto un sistema de pagos paralelo al SWIFT, entre otros.<\/p>\n<p>En cada parte del mundo esa ofensiva se fue concretando en tiempos y modos distintos. As\u00ed lleg\u00f3 la crisis de Euromaidan, en Ucrania y el derribo violento del gobierno electo, el fin de las primaveras \u00e1rabes, los ataques directos a los gobiernos de Caracas y Buenos Aires, usando incluso los servicios del juez federal Thomas Griesa.<\/p>\n<p>Los dirigentes del PT no percibieron el nuevo clima, y si lo hicieron no tomaron ninguna medida. Siguieron diciendo, como Lula, que la crisis del 2008 fue para Brasil apenas una <em>marolinha<\/em> (ola peque\u00f1a) y, sobre todo, que el pa\u00eds \u201cno tiene enemigos\u201d. Lo cierto es que el primer gobierno Dilma fue derrotado por el capital financiero al impedir un mayor intervencionismo estatal en la econom\u00eda.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el fil\u00f3sofo Pablo Ortellado, sostenedor del Movimiento Passe Livre, convocante de las manifestaciones de junio de 2013, la presidenta no pudo sacar adelante su pol\u00edtica de reducir las tasas de inter\u00e9s y de subsidiar las tarifas p\u00fablicas \u201cpor la influencia del sistema financiero en la pol\u00edtica como en la econom\u00eda\u201d (<em>IHU Online<\/em>, 25 de febrero de 2015).<\/p>\n<p>Los primeros meses del gobierno de Dilma representan la consolidaci\u00f3n de esa derrota, desde el momento que coloc\u00f3 a un <em>Chicago boy<\/em> al frente de la Econom\u00eda (Joaquim Levy), y est\u00e1 haciendo todo lo que jur\u00f3 que no har\u00eda durante la campa\u00f1a electoral. \u201cEl retorno a pol\u00edticas ortodoxas es una necesidad para equilibrar las cuentas, pero es una derrota pol\u00edtica, fruto de la incapacidad de implementar un modelo econ\u00f3mico alternativo\u201d, sostiene Ortellado.<\/p>\n<p>Este es el escenario que capt\u00f3 la derecha y sobre el cual est\u00e1 operando con lucidez. Los viejos esquemas de alianzas y la vieja econom\u00eda sustentada en la exportaci\u00f3n de <em>commodities<\/em> ya no pueden sostener el modelo, pero el PT, Dilma y Lula a\u00fan no han sido capaces de poner en pie otra cosa. Peor a\u00fan, se comportan como en 2003, cuando hab\u00eda margen pol\u00edtico para hacer ajustes que permitieran relanzar la econom\u00eda.<\/p>\n<p>El dato que a\u00fan no consiguen integrar en su an\u00e1lisis, y ante el que se siguen parando mal porque no pueden aceptar que algo andaba mal, son los millones de brasile\u00f1os en las calles de 353 ciudades durante un mes. La superficialidad con la que el PT y sus intelectuales interpretaron lo sucedido (desde culpar a la derecha hasta sentir que era un brote juvenil fugaz) los llevaron a cometer error tras error.<\/p>\n<p>Uno de ellos fue la brutal beligerancia en la que se empe\u00f1aron contra Marina Silva, durante toda la campa\u00f1a electoral, con tal virulencia que la sacaron del escenario. El precio fue demasiado alto. Abrieron heridas dif\u00edciles de cerrar, cegaron alianzas, ofuscaron a diestra y siniestra, y al decir que todo lo que no fuera PT era derecha, quedaron prisioneros de la confrontaci\u00f3n con una derecha social, econ\u00f3mica y pol\u00edtica que hoy es m\u00e1s fuerte y tiene la iniciativa. Meses despu\u00e9s est\u00e1n haciendo la misma pol\u00edtica de la que acusaron a Silva.<\/p>\n<p>Tiene raz\u00f3n Joao Pedro St\u00e9dile, coordinador del Movimiento Sin Tierra, cuando se\u00f1ala que \u201cla democracia brasile\u00f1a fue secuestrada por las empresas ya que las diez mayores financian el 70 por ciento del parlamento\u201d (<em>Carta Capital<\/em>, 27 de febrero de 2015). Por eso no se va a realizar ninguna reforma pol\u00edtica ya que depende de ese mismo parlamento que, evidentemente, no se va suicidar.<\/p>\n<p>El MST ha convocado movilizaciones en todo el pa\u00eds en que, desde el 5 de marzo en el marco de la Jornada Nacional de Lucha de las Mujeres Campesinas, han participado m\u00e1s de 25,000 personas, seg\u00fan la prensa. Exigen una reforma agraria y cambios al modelo de explotaci\u00f3n agr\u00edcola.<\/p>\n<p>Parece evidente que s\u00f3lo una amplia movilizaci\u00f3n social puede modificar la relaci\u00f3n de fuerzas. M\u00e1s que eso, un ciclo de luchas como el que deslegitim\u00f3 el modelo neoliberal entre fines de los noventa y comienzos del nuevo siglo. No alcanza con las marchas que suelen organizar los sindicatos, con carros de sonido y servicio de orden para encuadrar a los manifestantes. En esa l\u00f3gica se trata de \u201cpresionar\u201d para negociar. Por el contario, el ciclo de luchas anti-neoliberal fue capaz de \u201cdestituir\u201d.<\/p>\n<p>Es posible que Brasil sea el espejo donde toda la regi\u00f3n puede mirarse, ya que en todas partes est\u00e1 siendo necesario, como dice Boulos, <em>\u201cun nuevo modelo pol\u00edtico y econ\u00f3mico\u201d<\/em>. Un modelo capaz de abordar la desigualdad, que no se conforme con reducir la pobreza sin tocar las estructuras. Pero eso, como se\u00f1ala el dirigente de los sin techo, \u201cno se alcanzar\u00e1 por medio de disputas institucionales\u201d, sino a trav\u00e9s de \u201cla intensificaci\u00f3n de las luchas populares\u201d.<\/p>\n<p>El principal obst\u00e1culo para que despegue un nuevo ciclo de luchas no es la supuesta pasividad de la gente (desmentida por las propias manifestaciones de junio), ni la hegemon\u00eda de los medios o las arremetidas de las derechas. Sino el propio progresismo que, aferrado al poder, recela de las calles desbordadas porque teme que vayan por ellos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La noche del 8 de marzo, mientras la presidenta se dirig\u00eda al pa\u00eds en cadena de televisi\u00f3n, una parte de la poblaci\u00f3n le respondi\u00f3 con cacerolazos, bocinazos y abucheos en una decena de ciudades. 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