{"id":1490,"date":"2008-12-19T16:09:39","date_gmt":"2008-12-19T16:09:39","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=1490"},"modified":"2008-12-19T17:17:49","modified_gmt":"2008-12-19T17:17:49","slug":"5761","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/5761\/","title":{"rendered":"La OMC y otros cuentos de comercio"},"content":{"rendered":"<p><b>Justo cuando la Ronda de Doha de la Organizaci&oacute;n Mundial de Comercio (OMC, WTO por sus siglas en ingl&eacute;s) se hab&iacute;a marchitado en las p&aacute;ginas interiores de las publicaciones especializadas de comercio, el G20 le ha dado el beso de la vida, pregon&aacute;ndola como la salida a la crisis econ&oacute;mica global. Las pl&aacute;ticas, a las que se les hab&iacute;a dado la extremaunci&oacute;n el pasado julio, est&aacute;n vivas, sus mejillas sonrosadas, y si han de creerse algunos rumores procedentes de Ginebra, est&aacute;n a punto de ser finalizadas. Suena improbable que el fracaso diplom&aacute;tico de julio, declarado un desastre irremediable, haya encontrado remedio tan pronto, y sin embargo, parece que es cierto. <\/b><\/p>\n<p>Para rodear las apariencias, vale la pena echar un vistazo a la cr&oacute;nica del colapso de una ronda anterior de pl&aacute;ticas de la misma OMC. La pel&iacute;cula de Stuart Townsend <i>La Batalla de Seattle (Battle in Seattle)<\/i> relata la gloriosa semana a fines de noviembre de 1999 cuando la Organizaci&oacute;n Mundial de Comercio celebr&oacute; su reuni&oacute;n cumbre ministerial en Estados Unidos, y nos deja, aun sin propon&eacute;rselo, algunas lecciones. <\/p>\n<p>La pel&iacute;cula de Townsend tiene el coraz&oacute;n en su sitio exacto; de ah&iacute; que siga, con notable simpat&iacute;a, cinco d&iacute;as de fuegos artificiales en las calles de Seattle. El filme no hizo un trabajo tan deslucido al capturar un par de momentos clave. Yo form&eacute; parte de la delegaci&oacute;n de ONGs de Zimbabue durante las sesiones, y pude observar las protestas desde ambos lados de las barricadas. Uno de los muchos puntos bajos de la ministerial acaeci&oacute; cuando la delegaci&oacute;n africana fue obligada a dejar su sitio en un sal&oacute;n porque los organizadores estadounidenses de la conferencia necesitaban aquel espacio para otra cosa. As&iacute; fue como pas&oacute; a la historia, y la pel&iacute;cula lo capta infaliblemente. La cobertura de los hechos fuera de la cumbre ministerial fue tambi&eacute;n convincente. Las tomas que recrean las protestas y las nubes de gas lacrim&oacute;geno y de humo rodando por las calles resultan pavorosamente exactas. <\/p>\n<p>Pero a la postre la pel&iacute;cula decepciona, y la raz&oacute;n es la misma por la que no debe asombrarnos la resurrecci&oacute;n de las pl&aacute;ticas de Doha. Townsend tuvo que hacer elecciones dif&iacute;ciles para que la historia encajara en los restrictivos l&iacute;mites de Hollywood y el celuloide. Con una alfombra roja llena de celebridades, su relato necesitaba ser impulsado por personajes buenos o malos, siguiendo cada uno su arco narrativo a trav&eacute;s de aquellos cinco d&iacute;as. As&iacute; no funciona la vida real, y tampoco, por cierto, los acuerdos comerciales. Las narrativas que explican mejor lo que ocurre en la pol&iacute;tica no suelen ser las que caben en 90 minutos y una clasificaci&oacute;n PG-13 (para adolescentes y adultos). <\/p>\n<h3>Historias que se entrecruzan <\/h3>\n<p>Parte del problema, en otras palabras, radica en las historias que llegan a contarse de la OMC. Por atractivas que sean, las narrativas de luchas &eacute;picas y derrota final no ayudan realmente a describir la realidad de c&oacute;mo funciona la diplomacia del comercio. La diplomacia comercial se trata m&aacute;s bien de intereses cambiantes, mendacidad, y resultados perpetuamente inciertos. <\/p>\n<p>Con lo anterior en mente, es &uacute;til revisar por qu&eacute; la ronda de Doha se desplom&oacute; hace tan poco. Puede perdonarse el lector si no se acuerda. Hasta el <i>Financial Times<\/i> reporta ahora el colapso de la ronda de Doha como un suceso veraniego tan normal y rutinario como las &quot;vacaciones en la playa, los picnics con carne asada y los quince d&iacute;as de Wimbledon.&quot; <\/p>\n<p>S&iacute; hubo, entre los ec&oacute;nomos progresistas, un grado razonable de consenso en su an&aacute;lisis <i>post-mortem<\/i> de las pl&aacute;ticas, de que en julio las negociaciones fracasaron, en parte, por la incapacidad del gobierno de Estados Unidos de ejercer el poder hegem&oacute;nico que daba por sentado cuando instituy&oacute; la OMC desde un principio. Estados Unidos busc&oacute; imponer a los pa&iacute;ses en desarrollo condiciones que fue incapaz de sacar adelante, ya sea a trav&eacute;s de la coerci&oacute;n o la aceptaci&oacute;n. <\/p>\n<p>Lo m&aacute;s desagradable de tales condiciones para las naciones en desarrollo fueron las disposiciones relacionadas con los Mecanismos Especiales de Protecci&oacute;n (MEP). En las negociaciones comerciales estas cl&aacute;usulas permiten a los pa&iacute;ses elevar sus aranceles suspendiendo as&iacute; las normas de la OMC, pero &uacute;nicamente en emergencias. El objetivo de los MEP es permitirles proporcionar un &aacute;pice de protecci&oacute;n a las econom&iacute;as nacionales cuando son azotadas por los vientos del libre comercio. <\/p>\n<p>Estas protecciones son necesarias para contrarrestar las &quot;marejadas&quot; o &quot;sobrecargas de importaciones&quot; que ocurren cuando una industria nacional se ve aplastada por importaciones m&aacute;s baratas. Dependiendo de c&oacute;mo se les mida, seg&uacute;n la FAO (Organizaci&oacute;n para la Alimentaci&oacute;n y la Agricultura de la ONU) hubo entre 7,132 y 12,167 de estas sobrecargas entre 1980 y 2003. No son raras, por lo que para los pa&iacute;ses en desarrollo es prudente negociar un m&eacute;todo para neutralizar sus peores efectos. Los Mecanismos Especiales de Protecci&oacute;n son la cuerda del paraca&iacute;das que los gobiernos nacionales pueden jalar para impedir que una marejada de importaciones destruya las industrias nacionales m&aacute;s all&aacute; de toda esperanza de recuperaci&oacute;n. <\/p>\n<p>Durante las negociaciones de Doha, la disputa sobre los MEP pareci&oacute; centrarse meramente en el nivel del umbral llegando al cual, los MEP entrar&iacute;an al rescate. Pero un debate sobre niveles es inevitablemente un debate sobre pol&iacute;ticas. Declarar que una industria est&aacute; agobiada por las importaciones es un juicio pol&iacute;tico, no econ&oacute;mico. La &quot;industria que agoniza&quot; de una persona es, para otra, &quot;una industria que se ajusta a las realidades del mercado global&quot;. <\/p>\n<p>El debate sobre los MEP se dio entonces sobre el grado hasta donde debe permitirse a los gobiernos dar prioridad a sus preocupaciones econ&oacute;micas sobre qu&eacute; prometieron conforme a las pol&iacute;ticas de la OMC. &iquest;Deben los MEP permitirse en niveles en donde se podr&iacute;a razonablemente esperar usarlos como un instrumento est&aacute;ndar de las pol&iacute;ticas para el desarrollo? &iquest;O debe fijarse el mencionado umbral a un nivel tan alto que incluirlo en las negociaciones sea una medida apenas cosm&eacute;tica, una p&oacute;liza de seguro que exija un verdadero siniestro para que empiece a pagar beneficios? Estados Unidos demand&oacute; un umbral &quot;gatillo&quot; de 150% antes de que los MEP puedan aplicarse; es decir, una sobrecarga de importaciones del 50% antes de que las naciones en desarrollo puedan comenzar a elevar sus aranceles. <\/p>\n<p>Esto fue inaceptable para muchos pa&iacute;ses. En particular, la India adopt&oacute; una postura beligerante en el tema de la agricultura. El Ministro de Comercio e Industria indio Kamal Nath tron&oacute; contra Estados Unidos por su enfoque de la liberalizaci&oacute;n del comercio agr&iacute;cola. Al fracasar las pl&aacute;ticas, se informa que pronunci&oacute;: &quot;Lamentablemente, uno de los miembros es incapaz de aplicar ninguna reducci&oacute;n eficaz a los subsidios que distorsionan el comercio; pero al mismo tiempo insiste en que los pa&iacute;ses en desarrollo acepten abrir sus mercados a productos agr&iacute;colas subsidiados.&quot; La historia, entonces, no es solamente del fracaso de la hegemon&iacute;a estadounidense: Tambi&eacute;n fue una en la que la India encabez&oacute; una tropa de naciones en desarrollo reacias a abrir sus sectores agr&iacute;colas a las rapi&ntilde;as subsidiadas de la agroindustria estadounidense. &Eacute;sta, por lo menos, es la historia. <\/p>\n<p>Aqu&iacute; ciertamente se encuentra un grano de verdad: La India se dirige a un a&ntilde;o de elecciones, y est&aacute; iniciando los tipos de ardides que forman parte de las temporadas electorales en la mayor democracia del mundo, entre ellos la postura adoptada en Doha y un programa de reducci&oacute;n de la deuda de sus agricultores que, aunque promete terminar con la cat&aacute;strofe de suicidios de los mismos, finalmente hace poco para prevenirlos, porque excluye los cr&eacute;ditos a sectores informales y a los agricultores que no poseen legalmente su tierra (invariablemente mujeres). Ambas estrategias forman parte de los muchos modos en que los pol&iacute;ticos de la India resaltan su inter&eacute;s temporal en sus ciudadanos rurales m&aacute;s pobres. Este inter&eacute;s se desplaza pronto una vez contados los votos, pero en los meses anteriores al uso de las boletas electorales, significa que los pol&iacute;ticos de la India tienden a tomar m&aacute;s posturas a favor de los pobres. <\/p>\n<p>El analista de pol&iacute;ticas agr&iacute;colas y periodista Devinder Sharma da un giro a esta historia: arguye que todos estaban listos para firmar sobre la l&iacute;nea punteada, <i>incluyendo<\/i> la India, y que los tronidos de Nath sobre los derechos de los campesinos indios no deb&iacute;an tomarse en serio. Sharma sugiere que en las horas previas al desplome de las pl&aacute;ticas, parec&iacute;a que las partes en conferencia estuvieran llegando a un acuerdo; s&oacute;lo faltaba que los negociadores de EEUU accedieran a allanar los subsidios agr&iacute;colas al algod&oacute;n. Estados Unidos se neg&oacute;, y las pl&aacute;ticas fracasaron. Yo no dudo que esto hubiera sido un motivo del bloqueo, aunque creo apresurado descartar la importancia de los ciclos electorales en los procesos de negociaciones y culpar del fracaso de los mismos a una sola circunstancia. <\/p>\n<p>Pero Sharma tiene raz&oacute;n en restarle credibilidad a la idea de que Nath represent&oacute; al caballero en brillante armadura defensor de los pueblos ignorantes del mundo. Nath, como sus iguales en la mesa de negociaciones, no es agriculturalista. Sus lealtades est&aacute;n con las &eacute;lites de su pa&iacute;s y, pasadas las elecciones en la India, su ret&oacute;rica volver&aacute; a corresponder a sus actos en la discriminaci&oacute;n de los peque&ntilde;os agricultores. <\/p>\n<p>Mientras el mundo se encontraba absorto en las elecciones en Estados Unidos, Nath sosten&iacute;a reuniones con Celso Amorim, Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, y ambos parec&iacute;an haber hallado intereses en com&uacute;n. Por lo mismo, sorprende un poco menos que las pl&aacute;ticas de Doha est&eacute;n arrancando de nuevo. <\/p>\n<p>Las pl&aacute;ticas han sido tambi&eacute;n fomentadas a trav&eacute;s de la cumbre de los G20, apodada ya la Bretton Woods II, en Washington, D.C. He aqu&iacute; lo que enuncia la Declaraci&oacute;n de la Cumbre G20 en el Apartado &quot;Compromiso con una Econom&iacute;a Abierta&quot;: <\/p>\n<blockquote>\n<p>&quot;&#8230; nos esforzaremos este a&ntilde;o por alcanzar un acuerdo sobre modalidades que lleve a la terminaci&oacute;n exitosa de la Agenda de Desarrollo de la OMC en Doha con un resultado ambicioso y equilibrado. Instruimos a nuestros Ministros y Secretarios de Comercio para que logren este objetivo y est&eacute;n preparados para darle la asistencia directa que sea necesaria. Tambi&eacute;n convenimos que nuestros pa&iacute;ses tienen los mayores intereses [comprometidos] en el sistema global de comercio, y por lo tanto cada uno de ellos debe hacer las aportaciones positivas necesarias para llegar a ese resultado.&quot; <\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Con el deterioro de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica, los ministros de finanzas y jefes de estado de las mayores econom&iacute;as del mundo est&aacute;n ansiosas por evitar que una crisis con origen en Estados Unidos se expanda, y deseosos de eludir pol&iacute;ticas que obstaculicen la libertad econ&oacute;mica de las corporaciones a las que representan. La declaraci&oacute;n de los G20 forma parte de una estrategia para apuntalar la libertad del capital en &eacute;stos que son los mayores pa&iacute;ses capitalistas. <\/p>\n<p>Recordemos que &eacute;sta es una declaraci&oacute;n elaborada por ministros financieros, cuyo portafolio se identifica precisamente con la expansi&oacute;n del comercio y las finanzas. Pueden ver que una administraci&oacute;n Bush en sus instantes postreros apoyar&aacute; sus planes con mucha mayor facilidad con que lo har&iacute;a un gobierno de Obama. <\/p>\n<p>Durante toda su campa&ntilde;a Obama se rode&oacute; de figuras agresivas en el campo del comercio, y no debe esperarse un cambio demasiado dr&aacute;stico en la direcci&oacute;n de las pol&iacute;ticas comerciales durante su presidencia. Pero es dif&iacute;cil imaginar que su administraci&oacute;n ser&iacute;a tan excesivamente fervorosa y beligerante como la de su antecesor. La declaraci&oacute;n de los G20 es una estrategia por la que un bloque de dirigentes se asegura un espacio diplom&aacute;tico y presiona para llegar a un acuerdo antes del 19 de enero de 2009, cuando Bush deja su cargo. De esta forma buscan ganar terreno en la prolongada guerra contra todos los dem&aacute;s tipos de arreglos econ&oacute;micos internacionales. El refr&aacute;n neoliberal &quot;no hay alternativa&quot; reverbera por todo el discurso de la cumbre G20. <\/p>\n<h3>&iquest;Desarrollo para qui&eacute;n? <\/h3>\n<p>Claro que Doha est&aacute; lejos de ser una senda hacia la salvaci&oacute;n para el sistema econ&oacute;mico mundial. Las reglas del juego comercial est&aacute;n sesgadas en favor de las grandes corporaciones en toda una gama de pa&iacute;ses en desarrollo y desarrollados. Como lo han resaltado los economistas heterodoxos Ha Joon Chang y Walden Bello, en la pr&aacute;ctica del &quot;libre comercio&quot; los estados m&aacute;s poderosos han logrado el predominio no liberalizando el comercio, sino a trav&eacute;s de inversiones prolongadas en sus industrias m&aacute;s grandes. &Eacute;ste es el caso tanto de la industria automovil&iacute;stica estadounidense como de la industria de la soya en Brasil. En ambos casos, los estados han invertido en gran escala para promover industrias locales tras barreras arancelarias, bajando esas barreras solamente cuando las industrias estuvieron listas para librar batallas en el resto del mundo. <\/p>\n<p>Lo anterior ayuda a explicar la posici&oacute;n de los G20. Habi&eacute;ndose graduado en las grandes ligas, los grandes pa&iacute;ses en desarrollo quieren salvar sus propias econom&iacute;as expandiendo mercados de exportaci&oacute;n para sus propias industrias favorecidas, lo que implica &quot;quitarles la escalera&quot; al resto de las naciones del Sur Global. <\/p>\n<p>Est&aacute;n optando por un modelo de desarrollo que inevitablemente las al&iacute;nee m&aacute;s marcadamente con el Norte Global, que con el Sur Global o con los pobres en sus propios pa&iacute;ses. La falta de un camino al desarrollo que involucre inversi&oacute;n gubernamental da&ntilde;a m&aacute;s a los m&aacute;s d&eacute;biles de la sociedad, aquellos con la menor educaci&oacute;n, capacitaci&oacute;n y los menores recursos: invariablemente los habitantes de zonas rurales y las mujeres. <\/p>\n<p>El nombre completo de las pl&aacute;ticas de la OMC es &quot;La Ronda de Doha para el Desarrollo&quot;, pero quienes se desarrollen mediante las negociaciones no ser&aacute;n los pobres. La declaraci&oacute;n de los G-20 deja claro que a los gobiernos m&aacute;s ricos del mundo les interesa mucho m&aacute;s apoyar a sus grandes industrias al adentrarnos en una recesi&oacute;n mundial, que esforzarse terriblemente por sus ciudadanos m&aacute;s pobres. <\/p>\n<p>La ronda de pl&aacute;ticas de Doha no estar&aacute; muy sana y robusta, pero nunca muri&oacute; tampoco. El lenguaje de la vida y de la muerte oscurece lo que las negociaciones representan. Las pl&aacute;ticas mismas son una l&iacute;nea de batalla en la prolongada guerra de trincheras del juego de poderes econ&oacute;micos entre las naciones capitalistas m&aacute;s recientes y las m&aacute;s antiguas, en donde diferentes bloques ganan y pierden terreno, pero donde los pobres siempre quedan marginados, siempre son las v&iacute;ctimas. <\/p>\n<p>Si bien las l&iacute;neas de batalla pueden desplazarse un poco, y ocurrir intervalos de calma en la lucha, las pl&aacute;ticas no pueden morir nunca en tanto la OMC exista. <\/p>\n<p>En conclusi&oacute;n, la pr&oacute;xima vez que se lea un informe de que las pl&aacute;ticas comerciales de la OMC est&aacute;n muertas, s&oacute;lo hay que recordar: siempre habr&aacute; una secuela. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Justo cuando la Ronda de Doha de la Organizaci&oacute;n Mundial de Comercio (OMC, WTO por sus siglas en ingl&eacute;s) se hab&iacute;a marchitado en las p&aacute;ginas interiores de las publicaciones especializadas de comercio, el G20 le ha dado el beso de la vida, pregon&aacute;ndola como la salida a la crisis econ&oacute;mica global. 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