{"id":1493,"date":"2008-09-10T16:17:37","date_gmt":"2008-09-10T16:17:37","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=1493"},"modified":"2008-09-10T17:28:29","modified_gmt":"2008-09-10T17:28:29","slug":"5526","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/5526\/","title":{"rendered":"Recuento de primera mano del sufrimiento en Hait&iacute; por huracanes: Un llamado de ayuda"},"content":{"rendered":"<p><i>Estimados Lectores: <\/i><\/p>\n<p><i>Presentamos a continuaci&oacute;n una carta escrita por Paul Farmer, cofundador de <a href=\"http:\/\/www.pih.org\/home.html\">Partners in Health <\/a> (PIH), organizaci&oacute;n internacional dedicada a proporcionar atenci&oacute;n m&eacute;dica y sanitaria a los pobres. Paul Farmer es un m&eacute;dico muy reconocido que durante muchos a&ntilde;os ha trabajado entre los pobres de Hait&iacute;. En una carta fechada el pasado 6 de septiembre, el Dr. Farmer describe de primera mano los acontecimientos en una Hait&iacute; destrozada por las inundaciones, diciendo: &quot;Nunca he visto nada tan doloroso.&quot; <\/i><\/p>\n<p><i>Cuando el alfabeto entero atac&oacute; a Hait&iacute;&mdash;sobre ella pasaron los huracanes Fay, Gustav, Hanna y Ike en r&aacute;pida sucesi&oacute;n&mdash;las formidables inundaciones y mortales deslizamientos afectaron, se estima, a unas 800,000 personas. El Dr. Farmer escribe que la ayuda internacional ha sido desastrosamente lenta en llegar, as&iacute; que Partners in Health se ha puesto a la tarea de aportar lo que se pueda ante la abrumadora necesidad. Nos ha pedido que difundamos todo esto a nuestros lectores. Desde el Programa de las Am&eacute;ricas les exhortamos encarecidamente a apoyar generosamente a nuestra organizaci&oacute;n socia, PIH, en el logro de sus esfuerzos. Las ligas para hacerles llegar sus <a href=\"https:\/\/secure.entango.com\/donate\/Aw2fYr9fWVN\">donaciones <\/a> se encuentran inmediatamente despu&eacute;s de la carta. <\/i><\/p>\n<p><i>Laura Carlsen <\/i><\/p>\n<p>Estimados miembros de PIH, <\/p>\n<p>Les escribo desde Mirebalais, el sitio donde naci&oacute; nuestra organizaci&oacute;n, habiendo apenas vuelto de Gona&iuml;ves&mdash;quiz&aacute;s la ciudad m&aacute;s duramente golpeada por el hurac&aacute;n Hanna, que, pis&aacute;ndole los talon e s a Fay y a Gustav, empap&oacute; las monta&ntilde;as deforestadas de Hait&iacute; y provoc&oacute; tremendas inundaciones y deslizamientos de tierra en el norte y centro de Hait&iacute;. Un amigo me dijo esta ma&ntilde;ana: &quot;Tengo 61 a&ntilde;os, nac&iacute; y me cri&eacute; en Hinche. Nunca la he visto bajo el agua.&quot; Gona&iuml;ves, con 300,000 almas, se halla en mucho peor estado, como podr&aacute;n apreciarlo en las otras fotos que incluyo. Las aguas en Hinche est&aacute;n bajando, pero desde las 5 p.m. de ayer, cuando salimos de Gona&iuml;ves, la ciudad segu&iacute;a bajo el agua. Y los huracanes Ike y Josephine enfilan hacia ac&aacute; mientras les escribo. <\/p>\n<table align=\"right\">\n<tr>\n<td><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/images\/irc\/1289.jpg\" width=\"216\" height=\"162\" hspace=\"5\" vspace=\"10\" align=\"center\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\" size=\"-2\">Casas inundadas en Hinche, la capital del<br \/>departamento central de Hait&iacute;.<br \/>Foto: Paul Farmer<\/font><\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<p>Todos a quienes copio esta nota han o&iacute;do ya, lo m&aacute;s probable es que directamente de PIH, de estas tormentas y su impacto sobre Hait&iacute;. Mis disculpas por escribir de nuevo y por pedir a mis propios colegas y amigos que consideren el envoi de m&aacute;s recursos&mdash;necesitamos alimentos, agua, ropa y, especialmente, <a href=\"https:\/\/secure.entango.com\/donate\/Aw2fYr9fWVN\">efectivo<\/a> (que podamos cambiar por todo lo anterior)&mdash;para que Zanmi Lasante, y as&iacute; todos nosotros, podamos hacer nuestra parte para salvar vidas y preservar la dignidad humana. <\/p>\n<p>La necesidad es desmesurada. Tras 25 a&ntilde;os de trabajar en Hait&iacute;, y habiendo crecido en Florida, puedo decir honestamente que jam&aacute;s he visto nada tan doloroso como lo que acabo de presenciar en Gona&iuml;ves&mdash;excepto en esa misma ciudad, hace cuatro a&ntilde;os. De nuevo, ustedes saben que 2004 fue un a&ntilde;o especialmente brutal, y quienes colaboran con PIH saben por qu&eacute;: el golpe en Hait&iacute; y lo que se transformar&iacute;a en el hurac&aacute;n Jeanne. Todos saben que Katrina mat&oacute; a 1,500 en Nueva Orleans y en la Costa del Golfo, pero muy pocos fuera de nuestros c&iacute;rculos saben que lo que entonces era la tormenta tropical Jeanne, y que ni siquiera toc&oacute; tierra en Hait&iacute;, mat&oacute; aproximadamente a 2,000 personas tan s&oacute;lo en Gona&iuml;ve s . Al entrar en el sitio esta ma&ntilde;ana desde Mirebalais, veo que Ophelia ha hecho circular el ensayo que escrib&iacute; sobre lo que constituyen, esencialmente, desastres que escapan a lo natural. <\/p>\n<p>Nos enfrentamos a otra ronda de muerte y destrucci&oacute;n. Las monta&ntilde;as desnudas de Hait&iacute; prometen m&aacute;s cat&aacute;strofes no naturales. Sabemos que lo necesario a mediano y largo plazo es un programa de reforestaci&oacute;n masiva y obras p&uacute;blicas que mantengan seguras a las ciudades. Pero es much&iacute;simo lo que podemos hacer en el corto plazo para ayudar en el control de desastres. <\/p>\n<p>Ninguno de nosotros vemos a PIH como una organizaci&oacute;n de control de desastres. Juntos hemos construido a PIH&mdash;cuyo nombre significa la red de organizaciones de direcci&oacute;n local que trabaja en 10 pa&iacute;ses&mdash;para servir a una causa distinta. Quer&iacute;amos atacar a la pobreza y la desigualdad y traer aqu&iacute; los frutos de la modernidad&mdash;cuidado de la salud, educaci&oacute;n, etc&eacute;tera&mdash;a personas marginadas por fuerzas sociales adversas. Parec&iacute;a probable, al llegar informes esta semana, que muchas otras instituciones y organizaciones tendr&iacute;an mucho mejores posibilidades para responder a las secuelas de las tormentas e inundaciones. Me fue dicho, cuando el vuelo de American Airlines pas&oacute; sobre la anegada Gona&iuml;ves, que la ciudad estaba fuera del alcance de la ayuda exterior, pero al mismo tiempo que lo escuchaba, sab&iacute;a que nuestros propios colegas estaban ah&iacute;, ofreciendo los magros recursos que ten&iacute;amos a la mano, y unas cuantas horas despu&eacute;s llegu&eacute; yo tambi&eacute;n. Ten&iacute;a la esperanza de que encontrar&iacute;amos que la ciudad recib&iacute;a la atenci&oacute;n experta de organizaciones capacitadas en el control de desastres. Imag&iacute;nense pues mi sorpresa, ayer, cuando descubr&iacute; que muy poca ayuda hab&iacute;a alcanzado Gona&iuml;ves o las dem&aacute;s ciudades costeras inundadas. <\/p>\n<p>Aunque no es cierto que no pueda llegarse a Gona&iuml;ves en veh&iacute;culo, s&iacute; lo es que el centro de la ciudad contin&uacute;a sumergido, y que el camino que conduce a la ciudad est&aacute; efectivamente anegado. Entre Pont Sonde&mdash;el &uacute;nico camino a la costa, ya que el Puente principal entre Puerto Pr&iacute;ncipe y Gona&iuml;ves no sirve, al igual que el puente hacia el norte&mdash;y la ciudad inundada, no vimos una sola estaci&oacute;n de primeros auxilios, ni un adecuado refugio temporal. S&iacute; vimos, en cambio, personas varadas en los techos de sus casas o vadeando a trav&eacute;s de agua que les llegaba a la cintura; vimos a miles en un &eacute;xodo a pie hacia el sur, hacia Saint-Marc. <\/p>\n<table align=\"left\">\n<tr>\n<td><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/images\/irc\/1290.jpg\" width=\"345\" height=\"259\" hspace=\"5\" vspace=\"10\" align=\"center\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\" size=\"-2\">Casas inundadas en Hinche, la capital del departamento central de Hait&iacute;.<br \/>Foto: Paul Farmer<\/font><\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<p>Vimos un par de tanques de la ONU atravesar las aguas lodosas sobre estas calles, algunos m&eacute;dicos cubanos, y dos veh&iacute;culos de la Cruz Roja (uno de ellos atascado en el lodo por lo menos a 15 kil&oacute;metros de la ciudad) y o&iacute;mos y vimos helic&oacute;pteros sobrevolando. Pero casi todas las calles estaban llenas de desechos, veh&iacute;culos volteados y habitantes desorientados buscando c&oacute;mo salir antes de las siguientes lluvias. Nuestro amigo Deo, de Burundi estaba ah&iacute; y coment&oacute; que esto le recordaba m&aacute;s que nada lo que hab&iacute;a presenciado all&aacute;, y tambi&eacute;n en Ruanda en 1994: largas filas de gente llevando poco m&aacute;s que a sus ni&ntilde;os, cabras, y en equilibrio sobre sus cabezas, maletas y bultos empapados. <\/p>\n<p>Un control de desastres &aacute;gil y decidido podr&iacute;a salvar las vidas de decenas de miles de haitianos en Gona&iuml;ves y a todo lo largo de las costas sumergidas. Los habitantes de esa y otras ciudades llevan tres d&iacute;as abandonados sin alimento, agua o refugio, y simplemente no es verdad que no se les pueda alcanzar. <\/p>\n<p>Cuando llam&eacute; para decirles esto a amigos que trabajan con el gobierno estadounidense y con organizaciones para el control de desastres con base en Puerto Pr&iacute;ncipe, me qued&oacute; claro que desde ayer no sale de Gona&iuml;ves mucha informaci&oacute;n precisa aunque la estimaci&oacute;n de cientos de muertos no es exagerada. No ten&iacute;amos all&iacute; cobertura para celular y tuvimos que esperar hasta ayer en la noche para llamar a Puerto Pr&iacute;ncipe. Esta ma&ntilde;ana un amigo estadunidense solidario que estaba dando seguimiento a nuestras llamadas desesperadas por el auxilio que no llegaba, me cont&oacute; esta ma&ntilde;ana c&oacute;mo le contest&oacute; un especialista empleado por una organizaci&oacute;n de salud afiliada a la ONU: &quot;Tres d&iacute;as sin agua no es nada. La gente al sur de Hait&iacute; a quienes Gustav afect&oacute; pasaron diez d&iacute;as sin agua.&quot; <\/p>\n<p>Ning&uacute;n ser humano puede pasarse diez d&iacute;as sin agua. Sin comida tal vez, pero no agua. As&iacute; que podemos esperar que las personas que ven en estas fotograf&iacute;as, que tom&eacute; pidiendo prestada la c&aacute;mara digital de un empleado de ZL de Gona&iuml;ves (cuya familia, como todos los que ustedes ven, lo perdi&oacute; todo) corren gran riesgo de enfermarse con el agua contaminada. Tambi&eacute;n hay gran cantidad de ganado muerto flotando por las calles de la ciudad. El hedor es agobiante. <\/p>\n<p>Estamos familiarizados con muchos de los funcionarios haitianos encargados de responder a esta tragedia, que, convenimos, es general. Se aparecieron en Gona&iuml;ves: el comisionado de salud de distrito, quien es de la ciudad y se sinti&oacute; afortunado de no haberse ahogado; el coordinador de respuesta a desastres del gobierno; enfermeras y doctores que hemos conocido a trav&eacute;s de los a&ntilde;os. Hacen todo lo que pueden con los escasos suministros. Est&aacute;n cansados, sedientos ellos mismos, con la garganta irritada. Incluso la reci&eacute;n designada Primer Ministro de Hait&iacute;, en su primer d&iacute;a de trabajo, se present&oacute; esta ma&ntilde;ana en Mirebalais, cumpliendo una promesa que hizo hace muchos meses mucho antes de que se viera envuelta directamente en la pol&iacute;tica. Ahora tiene que instalar un nuevo gobierno, tal vez esta tarde, y responder a m&uacute;ltiples cat&aacute;strofes al mismo tiempo. Esta gente, que trata de socorrer a sus compatriotas haitianos, merecen nuestra ayuda. <\/p>\n<table align=\"right\">\n<tr>\n<td><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/images\/irc\/1291.jpg\" width=\"320\" height=\"240\" hspace=\"5\" vspace=\"10\" align=\"center\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><font face=\"Arial, Helvetica, sans-serif\" size=\"-2\">Un trabajador de salud de Zanmi Lasante intenta caminar por el<br \/>agua inundada buscando pacientes con VIH\/SIDA<br \/>que se han perdido. Foto: Paul Farmer<\/font><\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<p>Este es un llamado a nuestro personal, familia, amigos y lectores. Nuestros colaboradores en Hait&iacute; ya est&aacute;n aportando los servicios y provisiones que pueden. Nos retiraremos de Gona&iuml;ves (tan pronto como obtengamos la informaci&oacute;n que requerimos sobre los abastos que urgen y tan pronto como comprobemos una mayor presencia de las principales organizaciones de alivio de desastres) hacia Saint-Marc y Petite Rivi&egrave;re de l&#8217;Artibonite, donde dirigiremos los hospitales y centros de salud con nuestros colegas del Ministerio de Salud; ayudaremos a organizar la entrega de alimentos y algo de ropa para la gente de Gona&iuml;ves y los refugiados que hoy sean llevado ah&iacute; desde Gona&iuml;ves. <\/p>\n<p>Mirebalais va a atravesar un per&iacute;odo de angustia considerable. Como muchos de ustedes saben, el hospital de esa ciudad no est&aacute; realmente en funciones (en enero, protestas locales contra el hospital llevaron a cerrarlo y sus pacientes fueron evacuados a Cange, Boucan Carre y LaColline.) Hasta donde yo s&eacute;, se espera que lleguen aqu&iacute; hoy 15,000 personas, y llegar&aacute;n sin nada. Necesitar&aacute;n de inmediato agua, comida y refugio, y el Alcalde de Mirebalais, con quien me reun&iacute; esta ma&ntilde;ana, est&aacute; buscando espacios secos para ellos (como escuelas por ejemplo), pero no hay camas, mosquiteros ni catres que yo sepa. <\/p>\n<p>Un buque peque&ntilde;o de la Guardia Costera de Estados Unidos debe llegar a Gona&iuml;ves ma&ntilde;ana con agua y v&iacute;veres, pero seg&uacute;n reportes el intento de ayer en la noche de atracar un buque de la ONU y distribuir alimentos fracas&oacute; por &quot;miedo a tener que controlar a la multitud&quot; (esto me lo inform&oacute; un amigo estadunidense que estaba en Puerto Pr&iacute;ncipe, de modo que no puedo confirmar m&aacute;s que lo que yo v&iacute;: no hubo distribuci&oacute;n general de agua, alimentos, tiendas, tarpones ni nada). <\/p>\n<p>Como ZL, como todas las organizaciones hermanas de PIH, es ligera y &aacute;gil, podemos hacer much&iacute;simo conjuntando donaciones peque&ntilde;as de amigos parientes y ayudando a ZL a responder en tiempo real a las solicitudes de quienes coordinan los esfuerzos de socorro. Necesitaremos surtir cosas como vacuna contra el t&eacute;tanos (retirada de Gona&iuml;ves hace unos meses por preocupaciones por la calidad de alg&uacute;n lote, no conozco los detalles), implementos de primeros auxilios, paquetes para rehidrataci&oacute;n oral y desde luego comida, aceite para cocinar y combustible. De nuevo, s&eacute; que las organizaciones convencionales para el control de desastres tienen mayor experiencia en la log&iacute;stica, y espero que vendr&aacute;n con equipos especializados para atender exactamente estas necesidades, pero hasta el d&iacute;a de hoy esos suministros brillan por su ausencia. Los problemas de &quot;control de multitudes&quot;, refugiados y temperamentos dif&iacute;ciles solamente aumentar&aacute;n a medida que pasen los d&iacute;as, sobre todo si, como se predice, cae m&aacute;s lluvia ma&ntilde;ana y el lunes. <\/p>\n<p>Hace m&aacute;s de 20 a&ntilde;os, alguien me explic&oacute; que &quot;la pobreza mojada es peor que la pobreza seca.&quot; En aquel entonces no estaba seguro de lo que ello significaba, pero ten&iacute;a una idea bastante precisa de la miseria que soportaban quienes viv&iacute;an durante toda la estaci&oacute;n lluviosa en casas que, como los haitianos dicen, &quot;pueden enga&ntilde;ar al sol pero no a la lluvia&quot;. He repetido esta m&aacute;xima con la frecuencia suficiente como para merecer bromas de mis estudiantes, pero los haitianos no la encuentran ni graciosa ni demasiado usada. Tratar de dormir en ropas mojadas sobre un suelo lodoso es una de las principales en la lista de actividades degradantemente inc&oacute;modas. M&aacute;s vale s&oacute;lo darse por vencido y esperar la luz del d&iacute;a. <\/p>\n<p>Examinando la devastaci&oacute;n en Gona&iuml;ves, y a la desdichada poblaci&oacute;n sobre los techos o vadeando las calles o llevando bultos fuera de la ciudad, supimos que las inundaciones y la falta de respuesta eficaz a ellas no existen tanto por las ingobernables fuerzas de la naturaleza. Muchos de ustedes en el equipo de Hait&iacute; recuerdan que por mucho tiempo hemos tenido nuestra base en un asentamiento de ocupantes ilegales formado por los caudales de agua del Artibonite, que estuvimos a&ntilde;os reconstruyendo cobertizos y chozas que no enga&ntilde;aban ni al sol; recordar&aacute;n c&oacute;mo la madre de nuestro colaborador fue arrebatada por una marejada rel&aacute;mpago, o han sido parte de alg&uacute;n equipo de param&eacute;dicos, impotentes mientras una ambulancia era barrida corriente abajo ante sus propios ojos. <\/p>\n<p>El mundo est&aacute; despertando ante estas amenazas, pero los haitianos llevan mucho tiempo padeciendo noches enteras las tormentas que los mantienen desvelados en lugar de adormecerlos. Por favor, den generosamente a los esfuerzos de ZL por intervenir de inmediato, compartan esta carta con amigos y familia que pudieran <a href=\"https:\/\/secure.entango.com\/donate\/Aw2fYr9fWVN\">donar<\/a>, por peque&ntilde;as que sean las cantidades, a trav&eacute;s del sitio web de PIH. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estimados Lectores: Presentamos a continuaci&oacute;n una carta escrita por Paul Farmer, cofundador de Partners in Health (PIH), organizaci&oacute;n internacional dedicada a proporcionar atenci&oacute;n m&eacute;dica y sanitaria a los pobres. Paul Farmer es un m&eacute;dico muy reconocido que durante muchos a&ntilde;os ha trabajado entre los pobres de Hait&iacute;. 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