{"id":14958,"date":"2015-04-20T22:17:44","date_gmt":"2015-04-21T03:17:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=14958"},"modified":"2015-05-11T10:01:22","modified_gmt":"2015-05-11T15:01:22","slug":"la-guerra-quimica-contra-los-pueblos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/la-guerra-quimica-contra-los-pueblos\/","title":{"rendered":"La guerra qu\u00edmica contra los pueblos"},"content":{"rendered":"<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-14961\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Campa\u00f1a-300x225.jpg\" alt=\"Campa\u00f1a\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Campa\u00f1a-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Campa\u00f1a.jpg 621w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Campa\u00f1a Paren de Fumigados <\/strong><\/p>\n<p><em>En los peque\u00f1os pueblos de la pampa argentina, las fumigaciones con glifosato enferman a la poblaci\u00f3n y contaminan la vida. La resistencia al modelo de agricultura industrial crece d\u00eda tras d\u00eda.<\/em><\/p>\n<p>\u201cEstoy aqu\u00ed porque enterr\u00e9 a cuatro familiares\u201d, dice Raquel en un tono casi inaudible. \u201cMi pap\u00e1, mi primo y un hermano de mi pap\u00e1 que trabajaban fumigando, adem\u00e1s de mi hermano que trabajaba en una escuela rural\u201d. Raquel es maestra y vive en Elortondo, un peque\u00f1o pueblo de seis mil habitantes a 300 kil\u00f3metros al sur de Santa Fe, donde reinan la soja y las enfermedades provocadas por las fumigaciones.<\/p>\n<p>\u201cEl 80 por ciento son gente de campo\u201d, agrega.<\/p>\n<p>Raquel carga una pesada carpeta con trabajos de sus alumnos de 7\u00b0 grado, casi todos de 13 a\u00f1os. Con ellos hicieron una amplia encuesta para conocer la realidad sanitaria de la poblaci\u00f3n. La escuela est\u00e1 pegada a las v\u00edas del tren y frente a los silos secadores de soja. Casi todos los encuestados por los ni\u00f1os, sus vecinos y familiares, tienen conciencia de los problemas de salud que provocan las fumigaciones.<\/p>\n<p>\u201cPara llegar a la escuela hay que pasar cerca de los silos y no se puede respirar. Los ni\u00f1os que salen a la calle mientras funciona la secadora quedan con la ropa blanca, que es el polvillo que sale de los silos que se difumina en la escuela y en todo el pueblo\u201d, explica la maestra. El proyecto que encabeza Raquel se llama \u201cSomos lo que respiramos\u201d, pero las autoridades les impidieron concursar ya que aborda un tema \u201cpol\u00e9mico\u201d.<\/p>\n<p>Se pone triste y apaga a\u00fan m\u00e1s la voz cuando relata la indiferencia de las personas que podr\u00edan implicarse en la defensa de la salud. Es com\u00fan que en los pueblos el presidente comunal, la directora escolar y la cooperadora con la escuela tengan alg\u00fan tipo de relaci\u00f3n con los plantadores de soja. \u201cVine porque en el pueblo queremos formar un grupito, para hacernos sentir\u201d. Con esa intenci\u00f3n lleg\u00f3 al 17\u00b0 Plenario de la Campa\u00f1a Paren de Fumigarnos de la provincia de Santa Fe.<\/p>\n<p><strong>Los peque\u00f1os grandes avances<\/strong><\/p>\n<p>Carlos Manessi y Luis Carreras, dos de los militantes del Centro de Protecci\u00f3n a la Naturaleza (Cepronat), sienten que el muro de silencio se va resquebrajando por las dos noticias que se difundieron en las semanas anteriores a la celebraci\u00f3n del plenario, a cuya organizaci\u00f3n dedicaron muchas horas de trabajo al \u201cviejo estilo\u201d: dedicar todo el tiempo posible a la causa.<\/p>\n<p>La primera es que la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud declar\u00f3 el 20 de marzo que \u201chay pruebas convincentes de que el glifosato puede causar c\u00e1ncer en animales de laboratorio y hay pruebas limitadas de carcinogenicidad en humanos (linfoma no Hodgkin)\u201d y que el mismo herbicida \u201ccaus\u00f3 da\u00f1o del ADN y los cromosomas en las c\u00e9lulas humanas\u201d. El periodista ambiental Dar\u00edo Aranda escribi\u00f3 que \u201cel glifosato desde hace m\u00e1s de diez a\u00f1os es denunciado por organizaciones sociales, campesinas, m\u00e9dicos y cient\u00edficos independientes de las empresas\u201d (<em>MU<\/em>, 22 de marzo de 2015).<\/p>\n<p>En Argentina hay 28 millones de hect\u00e1reas de cultivos transg\u00e9nicos (soja, ma\u00edz y algod\u00f3n) sobre los que se riegan 300 millones de litros de glifosato cada a\u00f1o. Pero tambi\u00e9n se utiliza en frutales, girasol, pasturas, pinos y trigo. Aranda explica que en la Agencia Internacional para la Investigaci\u00f3n sobre el C\u00e1ncer, uno de los espacios de la OMC, 17 expertos de once pa\u00edses trabajaron durante un a\u00f1o para llegar a la conclusi\u00f3n de que el glifosato es cancer\u00edgeno.<\/p>\n<p>El glifosato es el herbicida de mayor uso en el mundo, tanto en productos de aplicaci\u00f3n agr\u00edcola como en espacios urbanos y en el hogar. El producto de Monsanto se comenz\u00f3 a usar masivamente con el desarrollo de los cultivos transg\u00e9nicos. En 1996 en Argentina se usaban 11 millones de litros de glifosato, pero ese a\u00f1o se aprob\u00f3 la soja transg\u00e9nica y la Red de M\u00e9dicos de Pueblos Fumigados estima que ahora se utilizan 320 millones de litros.<\/p>\n<p>En 2009, Andr\u00e9s Carrasco, jefe del Laboratorio de Embriolog\u00eda Molecular de la Facultad de Medicina de la UBA e investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Cient\u00edficas (Conicet) advirti\u00f3 que el glifosato produc\u00eda malformaciones en embriones anfibios. Como recuerda Aranda, \u201cdebi\u00f3 enfrentar una campa\u00f1a de desprestigio por parte de las empresas, de sectores de la academia y de funcionarios pol\u00edticos\u201d.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-14962\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/escuela-no-fumigar-300x193.jpg\" alt=\"escuela-no-fumigar\" width=\"300\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/escuela-no-fumigar-300x193.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/escuela-no-fumigar.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Carrasco abraz\u00f3 la causa de los afectados por el glifosato, apoy\u00f3 incondicionalmente a las poblaciones de los pueblos fumigados como las Madres de Ituzaing\u00f3<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>, afirmaba que \u201cla mayor prueba de los efectos de los agrot\u00f3xicos no hab\u00eda que buscarlas en los laboratorios, sino ir a las comunidades fumigadas\u201d. Falleci\u00f3 en mayo de 2014, semanas despu\u00e9s de participar en la escuelita zapatista y hoy es un s\u00edmbolo de la lucha contra los agrot\u00f3xicos.<\/p>\n<p>La segunda resoluci\u00f3n que anima a Luis y Carlos es la reciente del Ministerio de la Producci\u00f3n de la provincia de Santa Fe, del 25 de marzo, que proh\u00edbe la aplicaci\u00f3n del potente t\u00f3xico 2,4-D en toda la provincia y restringe severamente la aplicaci\u00f3n a\u00e9rea y terrestre. En adelante s\u00f3lo podr\u00e1 usarse en aplicaciones a\u00e9reas a m\u00e1s de 6.000 metros de las poblaciones y en las terrestres a m\u00e1s de 1.000 metros de los centros poblados (<a href=\"http:\/\/www.cepronat-santafe.com.ar\/\">http:\/\/www.cepronat-santafe.com.ar\/<\/a>, 31 de marzo de 2015).<\/p>\n<p>En junio de 2014 Cepronat hab\u00eda presentado un expediente solicitando la prohibici\u00f3n o restricci\u00f3n del 2,4D, el agrot\u00f3xico que es el segundo herbicida m\u00e1s usado por la agricultura en la Argentina y el tercero en Estados Unidos. De este modo, la provincia se convierte junto a Chaco, Santiago del Estero, Entre R\u00edos y C\u00f3rdoba, en una de las primeras en adoptar restricciones.<\/p>\n<p><strong>38 a\u00f1os resistiendo<\/strong><\/p>\n<p>Cepronat participa en la <em>Campa\u00f1a Paren de Fumigarnos<\/em>, nacida en setiembre de 2006 en las provincias m\u00e1s afectadas del pa\u00eds. Santa Fe es junto a C\u00f3rdoba y Buenos Aires una de las tres principales provincias sojeras. S\u00f3lo en Santa Fe la campa\u00f1a re\u00fane organizaciones y personas de cien localidades que, como se\u00f1ala uno de sus documentos, \u201cve\u00edan deteriorar su calidad de vida y cambios en la forma de enfermar y de morir\u201d.<\/p>\n<p>La campa\u00f1a cuenta con el apoyo de organizaciones barriales, culturales y sindicatos, como el de los maestros que cedieron el camping a 15 kil\u00f3metros de la ciudad para albergar al medio centenar de participantes del plenario. En la ronda de presentaciones se nombran unas 20 organizaciones de varios pueblos, algunos de los cuales se definen como \u201crefugiados ambientales\u201d, que ser\u00edan hasta 250 mil en la provincia.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-14960\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Campamento-Sanitario3-300x225.jpg\" alt=\"Campamento Sanitario3\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Campamento-Sanitario3-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Campamento-Sanitario3-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Campamento-Sanitario3.jpg 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Una decena de militantes (del Cepronat y de otras organizaciones que integran el Foro Santafesino por la Salud y el Ambiente) preparan el espacio del encuentro, registran a los asistentes y colocan carteles. Ezio, el \u201cpresidente\u201d de Cepronat, transpira bajo el fuerte sol del mediod\u00eda junto a la parrilla donde prepara la comida. Luis no para de trajinar, con sillas, con cajas y botellas, de trepar para colocar pancartas. Carlos abre el plenario y explica los modos de trabajo. Un equipo de gente sencilla, entregada a la lucha por la vida.<\/p>\n<p>Cepronat naci\u00f3 en 1977, en plena dictadura militar, dos meses antes que la primera ronda de las Madres de Plaza de Mayo. Todos los meses publican el bolet\u00edn <em>El Ambientalista<\/em> (que ya lleva 284 ediciones) con informaciones sobre los pueblos fumigados, denuncias de productos que da\u00f1an la salud y de cualquier iniciativa que destruya el medio ambiente.<\/p>\n<p>El Centro de Protecci\u00f3n de la Naturaleza \u201ces la primera organizaci\u00f3n no gubernamental formada por ciudadanos preocupados por el ambiente en el interior de la Argentina\u201d, que ya en 1978 se involucr\u00f3 en frenar las fumigaciones de mosquitos en Santa Fe, realiz\u00f3 cientos de plantaciones de \u00e1rboles aut\u00f3ctonos en la ciudad y fue una de las primeras organizaciones en oponerse a la IV Central Nuclear y conseguir la ordenanza que declara \u201cSanta Fe No Nuclear\u201d (<em>El Ambientalista<\/em> N\u00b0283, marzo 2015).<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de 1990 promovi\u00f3 el rechazo a una represa en el Paran\u00e1 Medio. Desde que comenz\u00f3 a implementarse el nuevo modelo agr\u00edcola a mediados de la d\u00e9cada, se encuentran en una encrucijada que los lleva a abordar los dos problemas principales: las aspersiones con agrot\u00f3xicos y la defensa de los espacios p\u00fablicos urbanos. Es una misma lucha o, mejor, la resistencia a un mismo modelo.<\/p>\n<p>Luis relata con inocultable pasi\u00f3n una de las \u00faltimas batallas en la que estuvo empe\u00f1ado Cepronat: la defensa del parque Alberdi, un emblem\u00e1tico espacio verde en el coraz\u00f3n de la ciudad, muy cerca del r\u00edo Paran\u00e1. El gobierno de la ciudad decidi\u00f3 remodelar el parque que alberga m\u00e1s de cien \u00e1rboles, con menos verde, m\u00e1s cemento y la concesi\u00f3n a una empresa privada.<\/p>\n<p>Lo que m\u00e1s rechazo gener\u00f3 fue la decisi\u00f3n de construir 300 plazas semisubterr\u00e1neas para coches porque cambia la fisonom\u00eda del parque, mientras los empresarios privados que la construyen tendr\u00e1n la explotaci\u00f3n por 30 a\u00f1os, abonando un canon de poco m\u00e1s de cien d\u00f3lares mensuales. La comuna les entrega un espacio p\u00fablico de 15 millones de d\u00f3lares cuya inversi\u00f3n recuperar\u00e1n en los primeros cinco a\u00f1os.<\/p>\n<p>Cuando comenzaron a talar los \u00e1rboles cientos de vecinos ocuparon el parque, el 14 de junio de 2014, instalaron tiendas y durmieron all\u00ed durante varios d\u00edas. Crearon la Asociaci\u00f3n Ciudadana en Defensa de lo P\u00fablico y los d\u00edas 14 de cada mes retornan en grupos al parque recordando la fecha de la toma. La privatizaci\u00f3n y especulaci\u00f3n con los espacios p\u00fablicos es parte del mismo modelo extractivo que los monocultivos de soja y la miner\u00eda a cielo abierto.<\/p>\n<p><strong>Enfermedad y dominaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La ronda empieza los debates. Luego de las presentaciones de rigor, Carlos recuerda que la Campa\u00f1a Paren de Fumigarnos lleva m\u00e1s de seis a\u00f1os recorriendo pueblos, realizando tres plenarias provinciales cada a\u00f1o y que ahora cuenta con la presencia del grupo de m\u00e9dicos de la Universidad de Rosario y de un equipo de cient\u00edficos de la Facultad de Ciencias Exactas de La Plata, adem\u00e1s de un grupo de la vecina Paran\u00e1.<\/p>\n<p>Entre los testimonios de los afectados, destaca \u2013adem\u00e1s de Raquel de Elortondo- el de Roberto, de Ceres, una ciudad de 15 mil habitantes a 260 kil\u00f3metros al noroeste de la capital. Tiene 38 a\u00f1os y trabaj\u00f3 nueve como aplicador de agroqu\u00edmicos manejando un \u201cmosquito\u201d hasta que comenzaron los dolores de est\u00f3mago. Hace varios a\u00f1os que no puede trabajar porque perdi\u00f3 movilidad en los brazos. En el hospital le recetaron medicamentos psiqui\u00e1tricos porque cre\u00edan que ment\u00eda. Muchos m\u00e9dicos son c\u00f3mplices del modelo y se resisten a aceptar la realidad de las fumigaciones.<\/p>\n<p>Daniel Verze\u00f1assi, bioqu\u00edmico e integrante del Foro Ecologista de Paran\u00e1, advierte que \u201cno s\u00f3lo nos fumigan a trav\u00e9s del aire sino del agua contaminada\u201d. Explica que el agua de lluvia arrastra los t\u00f3xicos hasta las capas subterr\u00e1neas de las que se saca el agua para consumo humano. \u201cLos 800 o mil metros que exige el movimiento de distancia de las fumigaciones del lugar de residencia, es necesario pero insuficiente. Somos todos pueblos fumigados\u201d, concluye.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-14964\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Campamento-sanitario-300x225.jpg\" alt=\"Campamento sanitario\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Campamento-sanitario-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Campamento-sanitario-1024x770.jpg 1024w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Campamento-sanitario.jpg 1848w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>En la ronda, alguien dice una frase densa, de esas que golpean como piedras: \u201cCuando predomina la enfermedad perdemos libertad\u201d. Luego explica que la enfermedad se construye como dependencia del enfermo, anulando su autonom\u00eda. En los tres grupos que se formaron para profundizar el debate, salieron casi todos los temas centrales: desde el miedo que existe en los peque\u00f1os pueblos, que impide la denuncia y la organizaci\u00f3n, hasta la necesidad de estudiar y formarse para luchar mejor.<\/p>\n<p>Alguien se pregunta \u201c\u00bfc\u00f3mo cambia la gente?\u201d. En el intercambio hay unanimidad en evaluar que mientras trabajaron contra las fumigaciones y los cultivos de soja, no consegu\u00edan remover la indiferencia. Pero cuando decidieron centrarse en la salud y las consecuencias sanitarias del modelo, la gente comenz\u00f3 a denunciar los casos de c\u00e1ncer, leucemias y malformaciones.<\/p>\n<p>El m\u00e9dico Dami\u00e1n Verze\u00f1assi record\u00f3 que de los cien mil productos liberados al ambiente desde el fin de la segunda guerra mundial (1945), \u201cs\u00f3lo dos o tres mil fueron evaluados desde el punto de vista cancer\u00edgeno\u201d. Sostiene una tesis pol\u00e9mica pero que debemos contemplar: los alimentos forman parte de un proyecto geopol\u00edtico de control de la poblaci\u00f3n mundial. \u00bfExagerado? D\u00edas despu\u00e9s del plenario de la Campa\u00f1a, dos cient\u00edficos mexicanos del Instituto de Ecolog\u00eda de la UNAM recordaron que \u201cMonsanto y el gobierno de Estados Unidos conoc\u00edan de la toxicidad del glifosato desde 1981\u201d (<em>La Jornada<\/em>, 17 de abril de 2015).<\/p>\n<p>Por su parte, el sindicato de maestros AMSAFE (Asociaci\u00f3n de Magisterio de Santa Fe) destac\u00f3 que en toda la provincia hay 800 escuelas rurales y periurbanas en las que trabajan dos mil maestros. El sindicato recibe muchas denuncias de maestros que enferman de c\u00e1ncer y de escuelas que cierran los d\u00edas de fumigaciones. Muchos directores de escuelas tienen miedo a denunciar. Para visibilizar la situaci\u00f3n se proponen convocar un Congreso Provincial de Escuelas Fumigadas.<\/p>\n<p><strong>Campamentos sanitarios<\/strong><\/p>\n<p>La Facultad de Ciencias M\u00e9dicas de Rosario, la mayor ciudad de la provincia y la tercera del pa\u00eds, vivi\u00f3 un viraje pol\u00edtico en 2007, con el triunfo de una corriente que realiz\u00f3 cambios de fondo en la carrera. Uno de esos cambios fue la introducci\u00f3n de los \u201ccampamentos sanitarios\u201d que son \u201cun dispositivo creado en el a\u00f1o 2010, como Evaluaci\u00f3n Final Integradora del Ciclo de Pr\u00e1ctica Final de la Carrera de Medicina, que integra evaluaci\u00f3n, investigaci\u00f3n, docencia y extensi\u00f3n\u201d, seg\u00fan lo define Dami\u00e1n Verze\u00f1assi, responsable acad\u00e9mico de esa materia.<\/p>\n<p>Sostiene que los campamentos son una herramienta de an\u00e1lisis epidemiol\u00f3gico de las comunidades y que un estudiante no debe terminar sus estudios sin tener una experiencia que le deje en claro que obtuvo su t\u00edtulo gracias a los aportes de toda la poblaci\u00f3n y no s\u00f3lo por m\u00e9ritos personales. Los campamentos duran cinco d\u00edas y participan entre 90 y 150 estudiantes de la misma cohorte, por lo cual se realizan campamentos cada tres meses.<\/p>\n<p>La facultad firma un acuerdo con el municipio, que debe ser de menos de 10 mil habitantes. Al campamentos acuden los docentes, entre diez y quince, la facultad se encarga del traslado y los equipos y el municipio del alojamiento (duermen en colchones en el suelo en escuelas o polideportivos) y la alimentaci\u00f3n. En los tres meses anteriores los estudiantes preparan el campamento, ya saben a qu\u00e9 localidad van a ir y todo lo que tienen que hacer durante los cinco d\u00edas que estar\u00e1n en el pueblo.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-14963\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Campamento-sanitario2-300x225.jpg\" alt=\"Campamento sanitario2\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Campamento-sanitario2-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Campamento-sanitario2.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>A cada estudiante se le adjudica una manzana para que lunes y martes visiten todas las casas y encuesten a todas las personas. La encuesta busca una caracterizaci\u00f3n socioecon\u00f3mica del grupo familiar y los principales problemas de salud que han padecido, en el \u00faltimo a\u00f1o y a su vez en los \u00faltimos 15 a\u00f1os. \u201cConseguimos una cobertura del 76% de la poblaci\u00f3n en los 21 campamentos realizados\u201d, explica Verze\u00f1assi.<\/p>\n<p>El mi\u00e9rcoles construyen un perfil sanitario de la poblaci\u00f3n. \u201cLos docentes evaluamos el trabajo de los estudiantes, su capacidad de entrevistar, de generar empat\u00eda con el sujeto, de construir una hip\u00f3tesis de diagn\u00f3stico y de identificar los elementos determinantes de la situaci\u00f3n de salud de la familia. Adem\u00e1s convierten transformando las escuelas en un gran hospital de campa\u00f1a, donde hacen un examen f\u00edsico y control de salud de los ni\u00f1os, controlando crecimiento, desarrollo y las posibles patolog\u00edas.<\/p>\n<p>El jueves hacen talleres de promoci\u00f3n de salud y prevenci\u00f3n de enfermedades en las escuelas primarias y secundarias, pero tambi\u00e9n en las plazas y centros sociales, \u201cporque los m\u00e9dicos tienen que tener la capacidad de compartir con la comunidad sus saberes para construir una comunidad m\u00e1s saludable. De ese modo podemos evaluar al estudiante en la pr\u00e1ctica concreta con la gente que es lo que va a hacer cuando trabaje como m\u00e9dico\u201d.<\/p>\n<p>El viernes los docentes hacen la evaluaci\u00f3n de los estudiantes y por la tarde convocan a todo el pueblo para hacer la devoluci\u00f3n de los resultados. Luego en la facultad comparan los resultados de las diferentes comunidades a lo largo de estos a\u00f1os que llevan haciendo campamentos, fijando la atenci\u00f3n en la evoluci\u00f3n de las enfermedades en los \u00faltimos 15 a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u201cHemos comprobado que ha existido un crecimiento del c\u00e1ncer que oscila entre cuatro veces y media y hasta siete m\u00e1s que en el primer quinquenio. Cuando empezamos a ver que en los 21 pueblos nos da incrementos similares de c\u00e1ncer, de abortos espont\u00e1neos, de nacimientos con malformaciones, nos preguntamos qu\u00e9 hay en com\u00fan en todos ellos y es que est\u00e1n en el medio de las \u00e1reas de producci\u00f3n agroindustrial con agroqu\u00edmicos\u201d, se\u00f1ala indignado.<\/p>\n<p><strong>Una guerra qu\u00edmica<\/strong><\/p>\n<p>En 2008 en Argentina hab\u00eda 206 casos de c\u00e1ncer cada 100 mil habitantes. En algunos pueblos encontraron hasta dos mil casos, casi diez veces m\u00e1s. En cuanto a las malformaciones, se llega a seis ni\u00f1os en algunos pueblos de 4.000 habitantes cuando la prevalencia es de un caso por mill\u00f3n. Pero lo que m\u00e1s les llama la atenci\u00f3n es que no aumenta el mismo tipo de c\u00e1ncer que hab\u00eda antes sino que aparecen nuevos: linfomas, leucemias, c\u00e1ncer de tiroides, p\u00e1ncreas y mamas.<\/p>\n<p>Un estudio que se divulg\u00f3 en el Plenario de Paren de Fumigarnos, realizado por la Universidad de La Plata a pedido de las autoridades de Monte Ma\u00edz (un pueblo agr\u00edcola de 8.200 habitantes en la provincia de C\u00f3rdoba) descubri\u00f3 que hay tres veces m\u00e1s c\u00e1ncer que el promedio del pa\u00eds. La tasa de abortos espont\u00e1neos asciende a 9,9% de las mujeres embarazadas, frente al 3% de media nacional.<\/p>\n<p>La hip\u00f3tesis de \u201cuna guerra qu\u00edmica\u201d que busca controlar a los pueblos cobra vigor si tenemos en cuenta que empresas multinacionales y autoridades tienen perfecta conciencia de las consecuencias esperables cuando liberaron los plaguicidas.<\/p>\n<p>Sin embargo, algunas cosas est\u00e1n cambiando, como lo demostr\u00f3 el encuentro de la Campa\u00f1a Paren de Fumigarnos. En los pueblos existe una clara conciencia de lo que est\u00e1 sucediendo, como demuestra la encuesta escolar de Raquel en Elortondo. De ah\u00ed a organizarse, hay un paso: perder el miedo. Pero ese paso lo est\u00e1n dando cada vez m\u00e1s personas en m\u00e1s lugares.<\/p>\n<p>La segunda, es que hay cambios en la academia. Verze\u00f1assi nos recuerda que a comienzo de los campamentos hab\u00eda mucha resistencia entre docentes y alumnos que dec\u00edan, \u201cno quer\u00edan trabajar gratis\u201d. Pero de los diez \u00faltimos campamentos siete se hicieron a pedido de un m\u00e9dico del pueblo que era un graduado que hab\u00eda participado en los campamentos\u201d. Este cambio en los m\u00e9dicos, y en los docentes \u2013que son figuras claves en los pueblos rurales- puede torcer la balanza contra el modelo de agricultura industrial.<\/p>\n<p>Sin duda la situaci\u00f3n es bien diferente a la que exist\u00eda en 2006 cuando comenzaron la campa\u00f1a. La campa\u00f1a contra las fumigaciones no conoce pausas. En junio se realiza en Rosario el 3er. Congreso de Salud Ambiental y el 1er. Encuentro de la Uni\u00f3n de Cient\u00edficos Comprometidos con la Sociedad de Am\u00e9rica Latina. Se inaugura el 16 de junio, fecha del cumplea\u00f1os de Andr\u00e9s Carrasco, s\u00edmbolo de ese compromiso.<\/p>\n<p><em>Ra\u00fal Zibechi es analista internacional del semanario <\/em>Brecha de Montevideo<em>, docente e investigador sobre movimientos sociales en la Multiversidad Franciscana de Am\u00e9rica Latina, y asesor a varios grupos sociales. Escribe cada mes para el Programa de las Am\u00e9ricas (<a href=\"https:\/\/www.americas.org\/\">www.americas.org<\/a>)<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Ver \u201cEl modelo extractivo rechazo en las calles\u201d, en <a href=\"https:\/\/www.americas.org\/es\/archives\/10888\">https:\/\/www.americas.org\/es\/archives\/10888<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los peque\u00f1os pueblos de la pampa argentina, las fumigaciones con glifosato enferman a la poblaci\u00f3n y contaminan la vida. La resistencia al modelo de agricultura industrial crece d\u00eda tras d\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":14961,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4912,4915],"tags":[252],"coauthors":[],"class_list":["post-14958","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-movimientos-sociales","category-tierra","tag-sudamerica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14958","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14958"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14958\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14967,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14958\/revisions\/14967"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14961"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14958"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14958"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14958"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=14958"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}