{"id":15394,"date":"2015-07-06T19:57:01","date_gmt":"2015-07-07T00:57:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=15394"},"modified":"2015-08-03T18:51:58","modified_gmt":"2015-08-03T23:51:58","slug":"colombia-entre-la-paz-electoral-y-el-retorno-del-miedo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/colombia-entre-la-paz-electoral-y-el-retorno-del-miedo\/","title":{"rendered":"Colombia, entre la paz electoral y el retorno del miedo"},"content":{"rendered":"<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-15395\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/colombia-paz-300x157.jpg\" alt=\"colombia-paz\" width=\"300\" height=\"157\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/colombia-paz-300x157.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/colombia-paz.jpg 620w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/strong>En medio de una aguda crisis de los di\u00e1logos de paz que adelanta el gobierno colombiano con la guerrilla de las FARC en La Habana, reaparecen acciones terroristas en centros urbanos que pueden ser parte de una guerra sucia de la extrema derecha y de los enemigos del proceso de paz, que se suman a las campa\u00f1as electorales de entidades territoriales el pr\u00f3ximo mes de octubre de 2015.<\/p>\n<p>Desde septiembre de 2012 el gobierno colombiano y la autodenominada guerrilla de las Fuerzas Revolucionarias de Colombia Ej\u00e9rcito del pueblo FARC \u2013 EP, est\u00e1n dialogando en La Habana,Cuba y avanzaron como nunca antes en temas centrales para el pa\u00eds. Pero la ausencia de una instancia garante que tenga la confianza de las partes y de los medios en Colombia (que podr\u00eda haber sido la ONU) para verificar el cese de hostilidades, hacer respetar los acuerdos y denunciar los incumplimientos de cada parte, y adem\u00e1s blindar el proceso de la propaganda negra de sectores disidentes o de extrema derecha, llev\u00f3 a que los di\u00e1logos est\u00e9n en su peor momento y hacen temer por su continuidad.<\/p>\n<p>Un primer hecho que desat\u00f3 el repudio del pa\u00eds fue el homicidio de 10 militares en el municipio de Buenos Aires al norte del departamento del Cauca, el pasado mes de abril y la casi inmediata respuesta del Gobierno del Presidente Santos que orden\u00f3 reiniciar los bombardeos sobre zonas de presencia guerrillera, matando al menos 51 supuestos guerrilleros hasta el pasado mes de mayo, seg\u00fan fuentes del Ministerio de Defensa.<\/p>\n<p>Otras v\u00edctimas de la guerra son los animales, los r\u00edos y vastas regiones deforestadas o afectadas por las voladuras de oleoductos (las FARC vol\u00f3 un oleoducto que ti\u00f1\u00f3 de negro las aguas de un afluente que surte de agua a la ciudad de Tumaco en el sur del pa\u00eds, una de las regiones m\u00e1s pobres del pa\u00eds, matando a su paso cientos de animales y diversas formas de vida), y de las exploraciones mineras legales o ilegales? que igualmente afectan diferentes regiones, pero que no tienen el mismo despliegue period\u00edstico.<\/p>\n<p>Lo contradictorio es un discurso de paz desde el gobierno nacional que reivindica el hero\u00edsmo de los soldados asesinados, pero dibuja de terroristas o criminales a los supuestos guerrilleros, que as\u00ed lo fueran, a\u00fan son seres humanos, muchos de ellos pobres, reclutados por la fuerza de las armas o de la falta de oportunidades. No hay que olvidar los infames casos de \u201cFalsos Positivos\u201d donde miembros del Ej\u00e9rcito Nacional Colombiano hicieron pasar por guerrilleros dados de baja en combate a j\u00f3venes humildes de barriadas pobres de diferentes regiones del pa\u00eds y que seg\u00fan la Oficina del Alto Comisionado para los derechos Humanos en Colombia podr\u00edan superan los 3.000 casos en los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>Entre la paz que necesita el pa\u00eds y la paz electoral<\/strong><\/p>\n<p>Desde el inicio de los di\u00e1logos de paz se propusieron temas que son apenas obvios en un pa\u00eds democr\u00e1tico, pero llevan el pa\u00eds anegado en violencia hace m\u00e1s de 50 a\u00f1os: 1) desarrollar una pol\u00edtica agraria integral que propusiera la necesidad de zonas de reserva campesina y la soberan\u00eda alimentaria en un pa\u00eds que cifra su esperanza de desarrollo en la miner\u00eda a gran escala; 2) ampliar la participaci\u00f3n pol\u00edtica que revirtiera la cooptaci\u00f3n mafiosa y la exclusi\u00f3n de amplios sectores en los cargos de elecci\u00f3n popular; 3) ponerle fin al conflicto armado que implica la dejaci\u00f3n de armas, pero tambi\u00e9n la necesaria reestructuraci\u00f3n del ej\u00e9rcito colombiano; 4) ponerle soluci\u00f3n al problema de narcotr\u00e1fico desde pol\u00edticas m\u00e1s humanas y de atenci\u00f3n a los campesinos pobres, as\u00ed como a los consumidores con enfoques de salud p\u00fablica; 5) reparar integralmente a las v\u00edctimas derivadas del conflicto armado, que implica el espinoso tema de definir quienes son las v\u00edctimas, pues las mismas FARC consideran que son v\u00edctimas hist\u00f3ricas de un estado excluyente; 6) refrendar los acuerdos en una necesaria asamblea constituyente que permita replantear el sistema pol\u00edtico del pa\u00eds, y refundar unas reglas de juego en una necesaria justicia transicional.<\/p>\n<p>Ante el enorme desaf\u00edo de los puntos sobre la mesa, los acuerdos han puesto en evidencia el lado m\u00e1s pragm\u00e1tico de las partes, as\u00ed como la poca voluntad del gobierno y las guerrillas de pensar m\u00e1s all\u00e1 de sus propios intereses. Obviamente un proceso de paz requiere un odioso pragmatismo que no entienden bien las miles de v\u00edctimas de las atroces violencias ocasionadas por las guerrillas, los grupos paramilitares que conformaron empresarios, l\u00edderes pol\u00edticos y mafiosos para contrarrestar a las guerrillas, y los mismos agentes del Estado; pero si bien el fin \u00faltimo es la paz del pa\u00eds, resulta dif\u00edcil alcanzarla cuando los conflictos pol\u00edticos, econ\u00f3micos y sociales que le dieron origen no se ven reflejados en los acuerdos.<\/p>\n<p>El gobierno colombiano ha sostenido en todos los escenarios que no est\u00e1 negociando el modelo econ\u00f3mico del pa\u00eds, pero algunas de las preguntas obvias son: \u00bfC\u00f3mo revertir una din\u00e1mica econ\u00f3mica que sit\u00faa a Colombia como uno de los pa\u00edses m\u00e1s desiguales del planeta? \u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 posible construir la paz sin replantear aspectos como tratados de libre comercio que empobrecieron a\u00fan m\u00e1s a los productores colombianos?<\/p>\n<p><em>____________________________________________________________________________<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong>Se trata de que miles de j\u00f3venes que hoy mueren como resultado de la guerra puedan ejercer el derecho a una biograf\u00eda que no est\u00e9 atravesada por la violencia y la muerte<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em>__________________________________________________________________________<\/em><\/p>\n<p>Otro de los desaf\u00edos del proceso de paz ser\u00e1 involucrar al sistema financiero, a los gremios econ\u00f3micos y algunos sectores de las fuerzas militares en una paz que no sea entendida como una simple derrota o entrega de armas por parte de las guerrillas. La paz que el pa\u00eds necesita pasa por la equidad y la justicia social que impida el resurgimiento de la violencia como la m\u00e1s ag\u00f3nica de las revindicaciones sociales. Se trata de buscar que miles de j\u00f3venes que hoy mueren como resultado de la guerra puedan ejercer el derecho a una biograf\u00eda que no est\u00e9 atravesada por la violencia y la muerte.<\/p>\n<p>La guerra en Colombia tiene una clara relaci\u00f3n con intereses que van desde el narcotr\u00e1fico hasta la discrecionalidad del manejo de recursos p\u00fablicos por los militares, pasando por el oportunismo electoral de quienes proclaman la guerra como \u00fanica salida a la \u201cviolencia del terrorismo\u201d. \u00bfAcaso para parar los homicidios de soldados no se debieran profundizar los di\u00e1logos en lugar de seguir enviando m\u00e1s j\u00f3venes soldados a los campos de batalla?<\/p>\n<p>La campa\u00f1a electoral que se avecina en octubre en Colombia de entidades territoriales (alcald\u00edas, gobernaciones, asambleas departamentales y concejos municipales) parece m\u00e1s una <em>\u201ctercera vuelta presidencial\u201d<\/em> que mide fuerzas entre la coalici\u00f3n de gobierno del Presidente Santos y los sectores Uribistas que cuestionan el actual proceso de paz, y cuyas dudas debieran ser parte de una gran discusi\u00f3n de pa\u00eds. Es necesario ponerle fin a los rumores y desinformaci\u00f3n para el \u201cciudadano de a pie\u201d que suele entender el proceso de paz como un dialogo de \u00e9lites entre las guerrillas y gobierno, que nada tiene que ver con su vida cotidiana, a pesar de que miles de hoy habitantes urbanos son hijos o nietos de quienes llegaron huyendo de la guerra y la violencia en los \u00faltimos 50 a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>El retorno del miedo y el terror<\/strong><\/p>\n<p>En las \u00faltimas dos semanas de junio de 2015 estallaron en Bogot\u00e1 dos artefactos explosivos que nuevamente hicieron recordar la \u00e9poca en que Pablo Escobar sembr\u00f3 el terror en las ciudades del pa\u00eds con bombas que estallaban de manera indiscriminada, buscando siempre el mayor n\u00famero de v\u00edctimas. Aunque estas acciones se realizaron en medio del incremento de las hostilidades entre el ej\u00e9rcito y las FARC, \u00e9stas \u00faltimas no se han atribuido los ataques y se teme que puedan ser sectores de ultraderecha quienes est\u00e1n buscando generar p\u00e1nico y opini\u00f3n p\u00fablica en contra del proceso de paz.<\/p>\n<p>La derecha nuevamente est\u00e1 posicionando la <em>\u201cseguridad\u201d<\/em> como otra de sus campa\u00f1as electorales que resulta muy oportuna ante la reaparici\u00f3n de ataques terroristas. De la discusi\u00f3n electoral desaparecieron temas que debieran ser preocupaciones para cada municipio del pa\u00eds: la cobertura en salud, educaci\u00f3n, las obras de inversi\u00f3n p\u00fablica o el medio ambiente quedaron en un segundo plano. La prioridad es qui\u00e9nes est\u00e1n a favor del proceso de paz o la \u201centrega del estado a las guerrillas\u201d \u2013seg\u00fan sus detractores\u2013, o qui\u00e9nes ser\u00e1n los candidatos que le devuelvan a la ciudadan\u00eda espantada m\u00e1s \u201cseguridad\u201d policiva.<\/p>\n<p>En este denso panorama los medios de comunicaci\u00f3n tambi\u00e9n est\u00e1n en su propia campa\u00f1a electoral. La casa editorial El Tiempo es de la familia Santos, de la cual hacen parte el actual presidente del pa\u00eds y su primo Francisco, quien es uno de los candidatos a la alcald\u00eda de Bogot\u00e1, la ciudad capital y el segundo cargo en importancia de elecci\u00f3n popular de Colombia y que sirve de \u201ccalentamiento\u201d de cara a una futura campa\u00f1a presidencial. Una de las propuestas en materia de seguridad de Francisco Santos para Bogot\u00e1 es la conformaci\u00f3n de grupos de seguridad con 6,000 exmilitares y polic\u00edas, que levant\u00f3 duras cr\u00edticas por el recuerdo que tiene el pa\u00eds de las llamadas <em>Convivir <\/em>o grupos de seguridad privada, cuna del paramilitarismo en Colombia.<\/p>\n<p>Las agendas electorales y medi\u00e1ticas reducen la paz a su m\u00ednima expresi\u00f3n. No obstante a cualquier colombiano que ha recorrido su pa\u00eds le duele por igual la violencia que se ensa\u00f1a contra campesinos, soldados, guerrilleros, animales, aves y r\u00edos. Pero los medios de comunicaci\u00f3n no ayudan a salir de un panorama que dibuja las cosas en blanco y negro, y reduce los di\u00e1logos de paz a una \u201centrega\u201d del pa\u00eds a los \u201cterroristas\u201d de las FARC. \u00bfAcaso no es suficiente causa cesar la muerte criminal que enluta a miles de familias en el pa\u00eds para creer que la paz es apenas necesaria para Colombia?<\/p>\n<p><strong>Entre h\u00e9roes y terroristas, \u00bfqui\u00e9nes son las v\u00edctimas y qui\u00e9nes los \u201cmonstruos\u201d? <\/strong><\/p>\n<p>Otra de las crisis del pa\u00eds se refleja en la ambivalencia en cuanto al derecho y valor de la vida humana. Mientras los soldados, militares y polic\u00edas que caen en medio del conflicto armado son <em>\u201ch\u00e9roes\u201d<\/em> que hacen eco de una campa\u00f1a de las fuerzas militares que se\u00f1ala que <em>\u201clos h\u00e9roes en Colombia s\u00ed existen\u201d<\/em>, los guerrilleros abatidos en combate son menos que despojos. Cabe recordar que el cad\u00e1ver de Luis \u00c9dgar Devia Silva, alias Ra\u00fal Reyes, miembro del Secretariado de las FARC y abatido por el ej\u00e9rcito colombiano en territorio ecuatoriano en 2008 nunca fue entregado a sus familiares por \u00f3rdenes impartidas por el entonces presidente \u00c1lvaro Uribe V\u00e9lez.<\/p>\n<p>El pa\u00eds ha construido una imagen de hero\u00edsmo de soldados y polic\u00edas que no se conduele con las luchas jur\u00eddicas que muchos tienen que librar para que les sean reconocidas sus pensiones e indemnizaciones luego de salir heridos en combate, y al mismo tiempo \u201ccosifica\u201d de monstruos a guerrilleros o sus supuestos colaborares en una imposibilidad de ejercer el derecho de presunci\u00f3n de inocencia. Como dir\u00eda una madre a quien le arrebataron a su hijo con el supuesto de haber sido guerrillero: <em>\u201cNo s\u00e9 qu\u00e9 me duele m\u00e1s, que hayan matado a mi hijo o que lo hicieran pasar como guerrillero ca\u00eddo en combate\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>_________________________________________________________________________________<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Otra de las crisis del pa\u00eds se refleja en la ambivalencia en cuanto al derecho y valor de la vida huma\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00adna<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>__________________________________________________________________________________<\/em><\/p>\n<p>Tal vez esta sea la situaci\u00f3n m\u00e1s compleja del conflicto colombiano, la imposibilidad de recobrar el tab\u00fa perdido ante la muerte violenta y las justificaciones para el homicidio. <em>\u201cFue un ajuste de cuentas entre bandas delincuenciales\u201d,<\/em> dice con frecuencia la polic\u00eda o <em>\u201calgo deb\u00eda estar haciendo\u201d, <\/em>se\u00f1ala una frase usada de manera recurrente.<\/p>\n<p>Otro de los fen\u00f3menos que empieza a tomarse las redes sociales y noticieros es la justicia por mano propia e intentos de linchamiento que hacen los ciudadanos ante casos de hurto callejero. Los casos ponen en evidencia el fracaso de pol\u00edticas p\u00fablicas que permitan la inclusi\u00f3n social de j\u00f3venes que crecen al margen de cualquier oportunidad, y un sistema de justicia en crisis que con c\u00e1rceles abarrotadas no logra contener el desencanto colectivo y la ausencia de sentidos del l\u00edmite. Si bien ninguna violencia puede ser justificable, basta escuchar a quienes colman las c\u00e1rceles para encontrar historias de exclusi\u00f3n y pobreza que son en \u00faltima instancia la causa m\u00e1s recurrente de muchas violencias, incluida la derivada del conflicto armado.<\/p>\n<p>Otro de los flagelos que seg\u00fan la polit\u00f3loga y hoy senadora Claudia L\u00f3pez es m\u00e1s grave que la misma violencia es la end\u00e9mica corrupci\u00f3n del pa\u00eds. Son muchos los esc\u00e1ndalos que involucran a jueces, magistrados, militares, pol\u00edticos y empresarios en diferentes conductas delictivas asociadas a la corrupci\u00f3n, y la justicia colombiana no opera de la misma manera contra estas conductas.<\/p>\n<p>Mientras la sociedad colombiana en su conjunto no pueda reivindicar el valor de la vida humana por sobre cualquier cosa, se ejerza efectiva proporcionalidad de las penas entre delitos fam\u00e9licos y la gran corrupci\u00f3n que adem\u00e1s est\u00e1 detr\u00e1s de la necesidad de perpetuar la guerra, y la paz deje de ser un eslogan electorero para configurar una conducta deseable entre cada uno de los ciudadanos del pa\u00eds, ser\u00e1 dif\u00edcil que un proceso de di\u00e1logo pueda convocar el esp\u00edritu colectivo de un pa\u00eds que se merece encontrar salida a un conflicto que ha cobrado millones de v\u00edctimas en m\u00e1s de 50 a\u00f1os.<\/p>\n<p><em>Alex Sierra R. (Bogot\u00e1) es Antrop\u00f3logo y se ha desempe\u00f1ado como investigador y consultor independiente en temas como derechos humanos, cooperaci\u00f3n internacional para el desarrollo y pol\u00edticas p\u00fablicas en Colombia. Ha realizado su trabajo en zonas de conflicto armado y con comunidades vulnerables en su pa\u00eds durante los \u00faltimos 14 a\u00f1os. Es articulista con el Programa de las Am\u00e9ricas <a href=\"https:\/\/www.americas.org\/es\">www.americas.org\/es <\/a><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En medio de una aguda crisis de los di\u00e1logos de paz que adelanta el gobierno colombiano con la guerrilla de las FARC en La Habana, reaparecen acciones terroristas en centros urbanos que pueden ser parte de una guerra sucia de la extrema derecha, que se suman a las campa\u00f1as electorales de entidades territoriales el pr\u00f3ximo mes de octubre.<\/p>\n","protected":false},"author":289,"featured_media":15395,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4884,4914,4915],"tags":[252],"coauthors":[],"class_list":["post-15394","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-democracia","category-paz-y-seguridad","category-tierra","tag-sudamerica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15394","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/289"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15394"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15394\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15400,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15394\/revisions\/15400"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15395"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15394"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15394"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15394"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=15394"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}