{"id":1585,"date":"2008-09-23T13:55:11","date_gmt":"2008-09-23T13:55:11","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=1585"},"modified":"2015-12-28T22:47:26","modified_gmt":"2015-12-29T03:47:26","slug":"5551","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/5551\/","title":{"rendered":"La UNASUR apaga su primer incendio en Bolivia: Brasil hace la diferencia"},"content":{"rendered":"<p><b>M&aacute;s all&aacute; de la ret&oacute;rica y las declaraciones, la intervenci&oacute;n activa de Brasil para desescalar el conflicto boliviano, mostr&oacute; el estilo de su diplomacia y los objetivos de una gran potencia que consigue, en una sola jugada, mantener a raya las ambiciones imperiales en su &quot;patio trasero&quot; y aislar los intentos de incrementar la tensi&oacute;n en la regi&oacute;n. <\/b><\/p>\n<p>La Declaraci&oacute;n de la Moneda, documento aprobado por unanimidad por los doce pa&iacute;ses miembros de la Uni&oacute;n de Naciones Suramericanas (Unasur), puede ser considerado como un triunfo de la diplomacia de Itamaraty. Los nueve puntos de la resoluci&oacute;n, combinan un s&oacute;lido e irrestricto respaldo al gobierno de Evo Morales con duras advertencias a la oposici&oacute;n, que se plasman en la iniciativa de crear una comisi&oacute;n para &quot;realizar una investigaci&oacute;n imparcial&quot; sobre la masacre de Pando, para impedir que quede en la impunidad. <\/p>\n<p>En resumidas cuentas, la oposici&oacute;n queda aislada internacionalmente, y debe tomar en cuenta que los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n no est&aacute;n dispuestos a permitir que prosigan las acciones violentas destinadas a desestabilizar y, eventualmente, voltear al gobierno de Morales o dividir el pa&iacute;s. <\/p>\n<p>Los tres &uacute;ltimos puntos de la Declaraci&oacute;n exhiben un delicado pero firme matiz respecto a los anteriores. Inducen al gobierno leg&iacute;timo de Morales a dialogar con la oposici&oacute;n, con el objetivo de &quot;concertar la b&uacute;squeda de una soluci&oacute;n sustentable en el marco del pleno respeto al Estado de Derecho y al orden legal vigente&quot;. Va m&aacute;s lejos: decide la creaci&oacute;n de una comisi&oacute;n para &quot;acompa&ntilde;ar los trabajos de esa mesa de di&aacute;logo&quot; y una comisi&oacute;n &quot;de apoyo y asistencia&quot; al gobierno boliviano. <\/p>\n<p>Una consecuencia inmediata de la declaraci&oacute;n de Unasur y de las gestiones de Brasil, fue el acuerdo alcanzado el martes 16 de septiembre entre el gobierno y la oposici&oacute;n. En tres aspectos, por lo menos, supone una evidente marcha atr&aacute;s del gobierno del MAS: acepta que los departamentos deben recuperar una parte del Impuesto Directo a los Hidrocarburos, que el gobierno hab&iacute;a decidido que financiara la Renta Dignidad a los jubilados y es una de las principales demandas de la oposici&oacute;n; invita como &quot;facilitadores y testigos&quot; a Unasur, la Iglesia Cat&oacute;lica, la Uni&oacute;n Europea, la Organizaci&oacute;n de Estados Americanos (OEA) y las Naciones Unidas; y suspende por un m&iacute;nimo de un mes la convocatoria del Refer&eacute;ndum Constitucional. A cambio, espera obtener &quot;paz social&quot;. <\/p>\n<p>Una victoria o una derrota, seg&uacute;n se mire. Si se parte del d&iacute;a despu&eacute;s del referendo de agosto, en el que el presidente Morales fue ratificado con el 67% del voto, es un evidente paso atr&aacute;s. Si se creen las versiones, nada infundadas, de que estaba en marcha un golpe de Estado, el gobierno de Morales consigue superar una de las instancias m&aacute;s dif&iacute;ciles en 30 meses, aunque el futuro sigue siendo incierto. En todo caso, la oposici&oacute;n consigui&oacute; convertir en polvo la contundente victoria de agosto, que deber&iacute;a haber comenzado a resolver el &quot;empate estrat&eacute;gico&quot;. <\/p>\n<h3>La cuenta del gas <\/h3>\n<p>Si se enhebran cuidadosamente los pasos que se dieron para llegar a la <a href=\"http:\/\/www.presidencia.gub.uy\/_Web\/noticias\/2008\/09\/declaracion_la_moneda.pdf\">Declaraci&oacute;n de la Moneda<\/a>, puede concluirse que se trata de un apoyo irrestricto a Morales pero condicionado, y que las condiciones&mdash;fuera de toda duda&mdash;las puso el gobierno de Luiz In&aacute;cio Lula da Silva. El jueves 11, luego de la masacre de Pando y ante la reticencia del ej&eacute;rcito a aceptar el estado de sitio, el gobierno boliviano pidi&oacute; a sus pares de la regi&oacute;n, en particular a Venezuela, Argentina y Brasil, pronunciamientos de apoyo a la democracia boliviana. Argentina y Venezuela lo hicieron el mismo jueves, con tonos totalmente diferentes, mientras Brasil reci&eacute;n lo hizo el viernes 12. <\/p>\n<p>Como se sabe, Hugo Ch&aacute;vez se mostr&oacute; dispuesto a enviar militares para defender al gobierno de Morales, lo que le vali&oacute; una inmediata respuesta del Comandante en Jefe boliviano, general Luis Trigo, mucho m&aacute;s veloz en responder las airadas declaraciones del venezolano que en impedir la masacre de Pando. La declaraci&oacute;n de la canciller&iacute;a argentina expres&oacute; su apoyo &quot;pleno e incondicional&quot; a Morales, ante lo que calific&oacute; como &quot;graves hechos de violencia y sabotaje terrorista&quot; de la oposici&oacute;n. <\/p>\n<p>El asesor para asuntos internacionales de Lula, Marco Aurelio Garc&iacute;a, dijo que su pa&iacute;s &quot;no tolerar&aacute; una ruptura del ordenamiento democr&aacute;tico&quot;, pero el presidente fue m&aacute;s ambiguo pese a su respaldo a Morales: &quot;La oposici&oacute;n tiene derecho a hacer oposici&oacute;n, pero todo tiene un l&iacute;mite, porque si extrapolan los l&iacute;mites todo el mundo pierde, y creo que Bolivia lo que necesita es que todo el mundo gane. Lo que hago es un llamado al pueblo boliviano, a los trabajadores, al gobierno y a la oposici&oacute;n para que permitan que Bolivia encuentre su propio destino, fortaleciendo su democracia&quot;. <\/p>\n<p>El viernes 12, el vicepresidente de la Asociaci&oacute;n de Exportadores de Brasil, Jos&eacute; Augusto de Castro, reaccion&oacute; ante la disminuci&oacute;n del suministro de gas durante siete horas, el d&iacute;a anterior por un atentado de la oposici&oacute;n al gasoducto binacional: &quot;Mientras los bolivianos se limiten a agitaciones en la frontera, todo est&aacute; bien. Lo que no pueden hacer es meterse con el gasoducto&quot;. Bolivia bombea a Brasil 31 millones de metros c&uacute;bicos de gas todos los d&iacute;as, que suponen el 70% del consumo de la industria paulista y el 100% por ciento de la industria de Porto Alegre. <\/p>\n<p>Planalto no pod&iacute;a dejar de actuar una vez que el suministro de gas estaba en peligro. La oposici&oacute;n autonomista&mdash;de modo espont&aacute;neo o &quot;aconsejada&quot;&mdash;hab&iacute;a dado en el blanco al petardear un gasoducto m&aacute;s que vulnerable. Seg&uacute;n varias fuentes, hacia el jueves 11 Brasil se dispon&iacute;a a enviar a Garc&iacute;a y al secretario general de Itamaraty, Samuel Pinheiro Guimaraes, a La Paz, donde tambi&eacute;n deb&iacute;a llegar Jorge Taiana, canciller argentino, para, iniciar una gesti&oacute;n de mediaci&oacute;n. Cuando los brasile&ntilde;os ya estaban dentro del avi&oacute;n, la gesti&oacute;n abort&oacute; porque Morales no dio el visto bueno a la intermediaci&oacute;n brasile&ntilde;a, con el apoyo&mdash;o la presi&oacute;n&mdash;de las fuerzas armadas. <\/p>\n<p>En este punto existen, por lo menos, dos versiones. Una de ellas indica que Morales habr&iacute;a dado prioridad al despliegue de tropas militares y policiales para garantizar el suministro de gas y establecer el estado de sitio en Pando y en Santa Cruz, con lo que apostaba a una soluci&oacute;n estrictamente interna del conflicto. La estatal Agencia Brasil difundi&oacute; una versi&oacute;n seg&uacute;n la cual Morales se habr&iacute;a mostrado pesimista acerca de llegar a un acuerdo con la oposici&oacute;n y habr&iacute;a apostado, por el contrario, a la movilizaci&oacute;n social para destrabar la situaci&oacute;n. <\/p>\n<p>La segunda versi&oacute;n, apunta a una molestia del Ejecutivo boliviano por la suave pero persistente presi&oacute;n de Lula para que Evo llamara a la oposici&oacute;n a negociar, y muy en particular por los contactos de la canciller&iacute;a brasile&ntilde;a con los autonomistas de la Media Luna. Consultado sobre si hab&iacute;a mantenido contactos personales, Garc&iacute;a reconoci&oacute; que &quot;la idea es que la Embajada de Brasil (en Bolivia) est&eacute; haciendo esos contactos&quot;. <\/p>\n<p>Sea como fuere, lo cierto es que el desarrollo de la reuni&oacute;n en La Moneda confirm&oacute; la existencia de &quot;matices&quot; entre los diversos pa&iacute;ses de UNASUR, y entre Planalto y el Palacio Quemado. En la reuni&oacute;n de presidentes, luego de una larga exposici&oacute;n de Evo, Lula le habr&iacute;a preguntado si pensaba hacer prevalecer el di&aacute;logo o la fuerza, y le aconsej&oacute; &quot;priorizar el di&aacute;logo sin abandonar la fuerza&quot;. Al parecer, Lula ten&iacute;a dudas sobre las intenciones del presidente boliviano, similares en todo caso a las expresadas por la oposici&oacute;n que mencionaba un &quot;autogolpe&quot; de Evo. <\/p>\n<p>M&aacute;s adelante, seg&uacute;n la misma versi&oacute;n, cuando Ch&aacute;vez pretendi&oacute; incluir en la Declaraci&oacute;n un p&aacute;rrafo cr&iacute;tico del papel de Estados Unidos, recibi&oacute; una r&aacute;pida y negativa respuesta de Rafael Correa y de Lula. M&aacute;s tarde, la anfitriona, Michelle Bachelet, propuso darle participaci&oacute;n a la OEA en el documento, lo que fue rechazado por Lula, esta vez con el apoyo de Ch&aacute;vez. <\/p>\n<h3>Brasil potencia <\/h3>\n<p>Todo indica que Brasil sali&oacute; fortalecido de la crisis boliviana. Como lo se&ntilde;al&oacute; d&iacute;as atr&aacute;s el ministro de Defensa, Nelson Jobim, en referencia al flamante Plan Estrat&eacute;gico Nacional de Defensa, apuesta a la hegemon&iacute;a regional: &quot;Estamos viviendo hoy un objetivo claro, que es la afirmaci&oacute;n de Brasil <a href=\"http:\/\/www.nbso.ca\/\">best online casino<\/a>  como gran potencia. Y eso significa la capacitaci&oacute;n clara del poder efectivo de disuasi&oacute;n&quot;. <\/p>\n<p>En la crisis boliviana, ese papel de potencia pasa por mantener cierta equidistancia en el conflicto gobierno-oposici&oacute;n. El asesor internacional de Lula lo expresa de forma clara en un frase que, atribuida o real, sintetiza la posici&oacute;n de Brasil: &quot;El problema es que el pa&iacute;s est&aacute; viviendo un proceso de reformas, sin salirse del marco democr&aacute;tico, pero tanto la oposici&oacute;n como el gobierno act&uacute;an como si estuvieran frente a una revoluci&oacute;n&quot;. <\/p>\n<p>Esa posici&oacute;n de Brasil puede llevar a buena parte de las izquierdas del continente a considerar que ha capitulado frente al imperio o, en una variante de la misma posici&oacute;n, a creer que el gobierno de Lula est&aacute; haciendo el juego al de George W. Bush. Ciertamente, Brasil no se ha mostrado entusiasmado con algunos proyectos de integraci&oacute;n como el Banco del Sur y el Gasoducto del Sur, por lo que ambos se encuentran paralizados. Sin embargo, las cosas no pueden reducirse a opciones ideol&oacute;gicas. <\/p>\n<p>El mismo d&iacute;a que gobierno y oposici&oacute;n firmaban un acuerdo para pacificar el pa&iacute;s, Washington tomaba la decisi&oacute;n de incluir a Bolivia en la &quot;lista negra&quot; de los pa&iacute;ses que no combaten decididamente el narcotr&aacute;fico, junto a Venezuela y Birmania. David Johnson, director de Asuntos de Narcotr&aacute;fico del Departamento de Estado, sostuvo que el gobierno de Morales &quot;sigue apoyando la expansi&oacute;n de la producci&oacute;n l&iacute;cita de hojas de coca, pese al hecho de que el actual nivel de cultivo legal excede de lejos la demanda para consumo tradicional&quot;. <\/p>\n<p>Mientras el gobierno de Bush echa m&aacute;s le&ntilde;a al fuego, con la esperanza de que la hoguera no deje de arder, Planalto toma el camino opuesto, como ya sucedi&oacute; luego del ataque de Colombia al campamento de Ra&uacute;l Reyes, el 1 de marzo pasado. La diplomacia brasile&ntilde;a tiene una partitura dise&ntilde;ada tiempo atr&aacute;s para la regi&oacute;n, y se limita a ejecutar los acordes con la mayor precisi&oacute;n posible. Samuel Pinheiro Guimaraes, actual secretario general de la canciller&iacute;a y destacado intelectual, analiza en su &uacute;ltimo libro la pol&iacute;tica de su pa&iacute;s hacia Estados Unidos y hacia los socios de la regi&oacute;n. Sostiene que el eje de la pol&iacute;tica exterior brasile&ntilde;a debe consistir en una alianza estrat&eacute;gica con Argentina y en &quot;la construcci&oacute;n paciente, persistente y gradual de la uni&oacute;n pol&iacute;tica de Am&eacute;rica del Sur y el firme y sereno rechazo de pol&iacute;ticas que sometan a la regi&oacute;n a los intereses estrat&eacute;gicos de los Estados Unidos&quot;. <\/p>\n<p>En la presente crisis, Brasil no se apart&oacute; un &aacute;pice de esa estrategia. Por otro lado, y este es un aspecto que a menudo se olvida, Brasil tiene intereses propios en Bolivia, que no siempre coinciden con el gobierno del MAS. La semiestatal Petrobras sigue jugando un papel decisivo en la explotaci&oacute;n de los hidrocarburos bolivianos, siendo el principal inversor en el pa&iacute;s andino. <\/p>\n<p>Adem&aacute;s, la participaci&oacute;n de brasile&ntilde;os en el agronegocio es muy importante. En Santa Cruz, unas 200 familias de agricultores brasile&ntilde;os cultivan 350 mil hect&aacute;reas de soja que representan el 35% de la producci&oacute;n sojera boliviana. Estos agricultores tienen peso pol&iacute;tico, ya que representan un tercio de los afiliados a la C&aacute;mara Nacional de Comercio Bolivia-Brasil y est&aacute;n presentes en la Asociaci&oacute;n de Productores de Oleaginosas y Trigo que agrupa a 12,000 agricultores de Santa Cruz. <\/p>\n<p>De diversas maneras, Brasil controla alrededor del 20% del PIB de Bolivia, porcentaje que en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os se deber&aacute; incrementar a trav&eacute;s de inversiones estrat&eacute;gicas en infraestructura, energ&iacute;a y miner&iacute;a, a menudo financiadas por el poderoso Banco Nacional de Desarrollo Econ&oacute;mico y Social. Pero esas inversiones y esos intereses est&aacute;n concentrados en la Media Luna, en particular en Tarija y Santa Cruz. Por duro que sea reconocerlo, y m&aacute;s all&aacute; de la intenci&oacute;n de los actuales gobernantes, el &quot;Brasil potencia&quot; contribuye a desequilibrar la balanza entre el oriente agroexportador y el occidente quechua-aymara. M&aacute;s complejo a&uacute;n: sus intereses nacionales &quot;objetivos&quot; se sit&uacute;an m&aacute;s cerca de Santa Cruz que de La Paz. Eso puede explicar&mdash;aunque no justificar&mdash;una cierta equidistancia del gobierno Lula, que no puede menos que hacer equilibrios en un pa&iacute;s donde, una vez m&aacute;s, el subcontinente se juega buena parte de su futuro. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M&aacute;s all&aacute; de la ret&oacute;rica y las declaraciones, la intervenci&oacute;n activa de Brasil para desescalar el conflicto boliviano, mostr&oacute; el estilo de su diplomacia y los objetivos de una gran potencia que consigue, en una sola jugada, mantener a raya las ambiciones imperiales en su &quot;patio trasero&quot; y aislar los intentos de incrementar la tensi&oacute;n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-1585","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1585","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1585"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1585\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18141,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1585\/revisions\/18141"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1585"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1585"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1585"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=1585"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}