{"id":15862,"date":"2015-08-24T12:09:15","date_gmt":"2015-08-24T17:09:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=15862"},"modified":"2015-09-03T12:00:30","modified_gmt":"2015-09-03T17:00:30","slug":"igualdad-sin-generos-cuando","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/igualdad-sin-generos-cuando\/","title":{"rendered":"Igualdad sin g\u00e9neros, \u00bfcu\u00e1ndo?"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: right;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-15871\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/gender-300x225.jpg\" alt=\"gender\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/gender-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/gender.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>PROGRAMA DE LAS AM\u00c9RICAS<br \/>\nREPORTE ESPECIAL<\/h3>\n<p>Am\u00e9rica Latina y el Caribe son regiones donde persisten altos niveles de desigualdad en las estructuras sociales y econ\u00f3micas. Por tanto, el mercado laboral presenta grandes diferencias en las remuneraciones y unas cotas elevad\u00edsimas de trabajo no registrado.<\/p>\n<p>As\u00ed lo pone de manifiesto el <em>Informe Global de la Brecha de G\u00e9nero 2014<\/em> realizado por el Foro Econ\u00f3mico Mundial que cifra en un 19% la diferencia de salarios entre hombres y mujeres en esta regi\u00f3n que, sin embargo, se encuentra por debajo de la media mundial, estimada en un 24%.<\/p>\n<p>El estudio revela que entre las diez naciones del mundo con menor brecha salarial Am\u00e9rica Latina y el Caribe solo consigue incluir un pa\u00eds: Nicaragua, que ocupa la sexta posici\u00f3n con una brecha salarial de un 0,79% y se alza como el pa\u00eds l\u00edder en paridad de g\u00e9nero en Am\u00e9rica Latina y el Caribe, \u201cgracias a su s\u00f3lido desempe\u00f1o en las brechas de la salud, educaci\u00f3n y pol\u00edtica\u201d. Del lado opuesto, Argentina es el pa\u00eds de la regi\u00f3n que mayor desigualdad de salarios entre hombres y mujeres registra, con una brecha salarial de g\u00e9nero del 27%; Brasil llega al 24%, Per\u00fa al 22% y M\u00e9xico se sit\u00faa en el 21%.<\/p>\n<p>Existe una multitud de cifras que hablan de desigualdad de manera sistem\u00e1tica en Am\u00e9rica Latina y el Caribe pues, a pesar de que las mujeres comparten con los hombres el impacto negativo de la creciente tendencia a la informalidad y precarizaci\u00f3n del empleo en estos pa\u00edses, ellas obtienen ingresos a\u00fan menores tanto en el empleo formal como en el informal.<\/p>\n<p><strong>Trabajos informales, mal remunerados e invisibles<\/strong><\/p>\n<p>La brecha salarial entre mujeres y hombres en Am\u00e9rica Latina y el Caribe tiende a reflejar la tendencia mundial. Con car\u00e1cter general, la participaci\u00f3n de las mujeres en el mercado laboral se ha incrementado, particularmente en los \u00faltimos quince a\u00f1os. Este desarrollo tuvo como consecuencia importantes cambios sociales en la regi\u00f3n y mejores condiciones econ\u00f3micas. Al hilo de estas cifras, el estudio del Banco Mundial, <em>El efecto del poder econ\u00f3mico de las mujeres en Am\u00e9rica Latina y el Caribe<\/em>, aclara que sin este incremento de mujeres en puestos de trabajo, la pobreza extrema de la regi\u00f3n en 2010 habr\u00eda sido 30% m\u00e1s alta y los efectos de la crisis a\u00fan m\u00e1s severos, pues aquellos hogares que depend\u00edan \u00fanicamente del ingreso del hombre eran m\u00e1s vulnerables que aquellos donde tanto el hombre como la mujer contribu\u00edan con los emolumentos procedentes de trabajos remunerados.<\/p>\n<p>En Latinoam\u00e9rica el n\u00famero de trabajadoras entre los 25 y los 65 a\u00f1os ha crecido un 4,5% entre 2003 y 2013. Esto muestra que las mujeres son el \u00fanico grupo que increment\u00f3 su n\u00famero, tanto en empleos de baja cualificaci\u00f3n como en los que requieren altos niveles educativos, seg\u00fan este documento.<\/p>\n<p>Sin embargo, el Banco Mundial se\u00f1ala que las empresas siguen aplicando criterios de discriminaci\u00f3n y el empleo informal tiene una alta participaci\u00f3n de la mujer, los dos elementos m\u00e1s contundentes para mantener la estructura que da m\u00e1s ganancia a los varones.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad_________________________________________________________________________<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong>En Am\u00e9rica Latina y el Caribe, 59% de los empleos de mujeres son informales; 17% en el trabajo dom\u00e9stico remunerado<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>________________________________________________________________________<\/em><\/p>\n<p>En esta l\u00ednea, <em>El Progreso de las Mujeres en el Mundo 2015-2016: Transformar las econom\u00edas para realizar los derechos<\/em>, recientemente publicado por la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas (ONU), subraya que el 59% de los empleos de las mujeres en Am\u00e9rica Latina y el Caribe son informales y que el trabajo dom\u00e9stico remunerado, generalmente mal pagado, representa el 17% del empleo femenino.<\/p>\n<p>El estudio se\u00f1ala que en todos los pa\u00edses las mujeres dedican entre el doble y hasta cinco veces m\u00e1s tiempo en las tareas del hogar, un \u201ctrabajo invisible\u201d que, de acuerdo a los estudios de la ONU, representa 20% del Producto Interno Bruto (PIB) en M\u00e9xico. Para dar dimensi\u00f3n a esta cifra basta compararla con el aporte que la industria manufacturera hace a la contabilidad nacional, que se establece en un 16%.<\/p>\n<p>En Am\u00e9rica Latina y el Caribe una de cada tres mujeres no tiene ingresos propios y, asimismo, el tiempo que dedican las mujeres al trabajo no remunerado es al menos el doble que el que dedican los hombres a este tipo de tareas (En Brasil, Costa Rica y Ecuador la diferencia es incluso cuatro veces mayor).<\/p>\n<p>Seg\u00fan un informe de la Comisi\u00f3n Econ\u00f3mica para Am\u00e9rica Latina y el Caribe (CEPAL) el 51,6 por ciento de las mujeres afirma que la falta de remuneraci\u00f3n est\u00e1 vinculada a la necesidad de realizar las tareas del hogar.<\/p>\n<p>En perspectiva, la OIT establece que la brecha salarial de g\u00e9nero en Am\u00e9rica Latina y el Caribe est\u00e1 por debajo de las cifras globales, pues si en el mundo la diferencia de salarios en el trabajo formal entre hombres y mujeres se establece en un 24%, en esta regi\u00f3n desciende al 19%, situ\u00e1ndose solo por detr\u00e1s de Oriente Medio y Norte de \u00c1frica (14%) y por delante del grupo de naciones que conforman las llamadas \u2018Regiones Desarrolladas\u2019, que mantienen una brecha salarial de g\u00e9nero del 23%.<\/p>\n<p>S\u00ed cabe destacar el incremento de las mujeres en el mercado laboral, muy relacionado con el aumento de la escolaridad, principalmente b\u00e1sica, t\u00e9cnica superior o de posgrado. A pesar de que la tendencia al alza no se observa en los hombres, estos mantuvieron su presencia en el mercado laboral.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 sigue la brecha salarial?<\/strong><\/p>\n<p>Los hombres perciben un salario mayor que las mujeres. Es dif\u00edcil asumir que una afirmaci\u00f3n tan rotunda siga teniendo un vigor casi desp\u00f3tico en la actualidad, si bien cada nuevo estudio que se publica sobre la media de ingresos que reciben hombres y mujeres refleja que una mujer recibe menores salarios y compensaciones que un hombre.<\/p>\n<p>Incluso en id\u00e9nticas situaciones de formaci\u00f3n y experiencia y a pesar de que no hay ninguna raz\u00f3n objetiva para que dos personas desempe\u00f1ando el mismo empleo y con id\u00e9ntica preparaci\u00f3n y experiencia tengan un sueldo diferente.<\/p>\n<p>La discriminaci\u00f3n por g\u00e9nero en el mercado laboral es un problema global que lleva siglos instalado en la sociedad y d\u00e9cadas siendo objeto de estudio por parte de toda suerte de organismos internacionales. El problema perdura sin que los intentos por corregirla -ni mucho menos erradicarla- hayan dado grandes resultados a la vista de los \u00faltimos estudios publicados.<\/p>\n<p>Y es que la brecha salarial de g\u00e9nero sigue siendo un hecho avalado por muchos estudios: existen diferencias salariales que se registran de manera generalizada y que, seg\u00fan OIT, durar\u00edan hasta el a\u00f1o 2086.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><span style=\"font-weight: normal !msorm;\"><strong>Midiendo la brecha<\/strong><\/span><\/p>\n<p>La brecha salarial entre hombres y mujeres se calcula en la diferencia existente entre los salarios percibidos por los trabajadores de ambos sexos, hecha sobre la base de la diferencia media entre los ingresos brutos por hora de todos los trabajadores. Por el contrario, la igualdad en la remuneraci\u00f3n se logra cuando el trabajo ejecutado se remunera igual (sea hombre o mujer) sobre la base de su valor.<\/p>\n<p>Para comparar el salario femenino y el masculino es necesario considerar situaciones similares respecto a variables laborales (como el tipo de jornada, la ocupaci\u00f3n, el tipo de contrato, etc.) que inciden de forma importante en el salario. Para analizar las retribuciones seg\u00fan tipo de jornada, especialmente en el caso de los trabajadores a tiempo parcial, es necesario considerar el salario por hora.<\/p>\n<p>Existe un conjunto complejo y a menudo interrelacionado de factores que originan diferencias salariales de hombres y mujeres que dan lugar a este fen\u00f3meno. A la valoraci\u00f3n de las competencias laborales hay que unir la segregaci\u00f3n del mercado de trabajo con diferente representaci\u00f3n de hombres y mujeres en los distintos sectores econ\u00f3micos, las caracter\u00edsticas de la oferta de empleo femenino, la participaci\u00f3n en el trabajo a tiempo parcial y los mecanismos establecidos de retribuciones salariales.<\/p>\n<p>La profusi\u00f3n de estudios e informes que ponen de relieve la dimensi\u00f3n de este problema es tal que no resulta sencillo encontrar una voz m\u00e1s o menos sensata que procure argumentos que contradigan una realidad que pervive en la sociedad actual. Es m\u00e1s, la condena p\u00fablica de la brecha salarial de g\u00e9nero est\u00e9 instalada en la mayor\u00eda de los discursos de dirigentes p\u00fablicos y privados, junto con el reconocimiento de las grandes desigualdades entre los sexos.<\/p>\n<p>Mediante alocuciones m\u00e1s o menos ampulosas, dirigentes pol\u00edticos de todo el mundo abogan por la igualdad de salarios y oportunidades entre hombres y mujeres. La igualdad de g\u00e9nero y la autonom\u00eda de la mujer est\u00e1n incluidas entre los objetivos de la Declaraci\u00f3n del Milenio de la Organizaci\u00f3n de Naciones Unidas (ONU), donde se se\u00f1ala la necesidad de \u201cpromover la igualdad entre los sexos y la autonom\u00eda de la mujer como medios eficaces de combatir la pobreza, el hambre y las enfermedades y de estimular un desarrollo verdaderamente sostenible\u201d.<\/p>\n<p>La igualdad de g\u00e9nero est\u00e1 firmemente implantada en la agenda del desarrollo, incluso la Santa Sede se ha pronunciado p\u00fablicamente en contra de la brecha salarial de g\u00e9nero. El papa Francisco, en un reciente acto en el que el pont\u00edfice se refer\u00eda a la situaci\u00f3n del matrimonio, no tuvo reparos en pronunciarse p\u00fablicamente a favor de la igualdad de retribuci\u00f3n entre hombres y mujeres; incluso calific\u00f3 la actual brecha de g\u00e9nero como un &#8220;esc\u00e1ndalo puro&#8221; y agreg\u00f3 que se debe trabajar para cerrar la brecha salarial de g\u00e9nero, para que as\u00ed los hombres y las mujeres reciban el mismo salario por el mismo trabajo, a lo que a\u00f1adi\u00f3 \u201c\u00bfPor qu\u00e9 se da por sentado que las mujeres deben ganar menos que los hombres? \u00a1No! Ellas tienen los mismos derechos pues la semilla cristiana de la igualdad radical entre c\u00f3nyuges debe producir nuevos frutos en la actualidad&#8221;.<\/p>\n<p><strong>\u201cLa realidad es mucho menos esperanzadora\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Iniciativas legales, compromisos a futuro, acuerdos o incluso denuncias desde el lado espiritual\u2026 La lista para poner freno a esta situaci\u00f3n es interminable. Es innegable el avance en lo que respecta a las pol\u00edticas nacionales para la igualdad de g\u00e9nero y las leyes que castigan la discriminaci\u00f3n por motivo de sexo. Sin embargo,\u00a0la igualdad est\u00e1 a\u00fan muy lejos, pues detr\u00e1s cualquier cifra o estudio permanece muy vivo un factor cultural que representa el rol de la mujer en la sociedad mediante un conjunto de estereotipos, imperativos sociales y conceptos que subyacen desde tiempos inmemoriales.<\/p>\n<p>Con motivo de la celebraci\u00f3n del D\u00eda Internacional de la Mujer (8 de marzo), la OIT public\u00f3 el <em>Informe mundial sobre salarios 2014\/2015: Salarios y desigualdad de ingresos<\/em>, en el que se refleja que la desigualdad entre hombres y mujeres sigue siendo el denominador com\u00fan en la amplia mayor\u00eda de los 130 pa\u00edses y territorios analizados, agrupados en seis regiones separadas.<\/p>\n<p>Una realidad que se pone de manifiesto seg\u00fan un trabajo divulgado en 2014 por la Comisi\u00f3n Econ\u00f3mica para Am\u00e9rica Latina y el Caribe (Cepal), que apunta a que el 47,7% de los empleos remunerados de las mujeres en Am\u00e9rica Latina y el Caribe son de baja productividad y con escasa protecci\u00f3n social. Seg\u00fan el documento, la tasa de actividad econ\u00f3mica femenina en Am\u00e9rica Latina asciende al 49,8%, y una de cada tres mujeres en la regi\u00f3n no cuenta con ingresos propios. \u201cLa sobrecarga de trabajo no remunerado merma la participaci\u00f3n de las mujeres en la toma de decisiones, el avance de sus carreras y sus posibilidades ocupacionales, lo que a su vez reduce sus ingresos y sus perspectivas de acceso a protecci\u00f3n social\u201d, se\u00f1ala el estudio.<\/p>\n<p>Actualmente las mujeres son propietarias y dirigen m\u00e1s del 30% de las empresas del mundo, pero estas tienden a ser micro y peque\u00f1as empresas. Ocupan puestos en los consejos de administraci\u00f3n del 19 por ciento de las empresas a nivel mundial y el porcentaje de mujeres en puestos de direcciones ejecutivas no alcanza siquiera el 5 por ciento.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los estudios de la OIT, a nivel mundial, la tasa de actividad econ\u00f3mica de las mujeres sigue siendo de aproximadamente el 50%, mientras que la de los hombres se sit\u00faa en el 80%, reafirmando una realidad s\u00f3lida que permanece casi inalterable durante los \u00faltimos veinte a\u00f1os.<\/p>\n<p>En esta l\u00ednea, las enormes diferencias salariales por g\u00e9nero apenas se han reducido pues las mujeres siguen ganando en promedio un 23% menos que los hombres. Y, si bien la crisis mundial ha reducido esta brecha respecto a a\u00f1os anteriores, la OIT avisa de que este dato es enga\u00f1oso, pues el crecimiento salarial mundial sufri\u00f3 una desaceleraci\u00f3n en 2013 en comparaci\u00f3n con 2012 y a\u00fan tiene que recuperar los niveles anteriores a la crisis. Dicho de otro modo, la brecha es ahora menor porque los salarios de los hombres han ca\u00eddo m\u00e1s, no porque las mujeres ganen m\u00e1s en relaci\u00f3n a los hombres.<\/p>\n<p>La OIT reconoce que si la reducci\u00f3n de la brecha salarial entre hombres y mujeres sigue a este ritmo a\u00fan se tardar\u00e1n 71 a\u00f1os en eliminarla y ver una sociedad donde hombres y mujeres cobren lo mismo por hacer id\u00e9ntico trabajo.<\/p>\n<p>El porcentaje de mujeres en altos puestos de direcci\u00f3n o en altos cargos pol\u00edticos ha aumentado y, pese a ello, solo el 5% de las empresas de la lista Fortune 500 son lideradas por mujeres y uno de cada 12 gobiernos en el mundo tiene a una mujer como su figura m\u00e1s representativa. Otros datos importantes que recoge la OIT es que la tasa de participaci\u00f3n es 30% inferior a la de los hombres. En el caso de estar buscando trabajo, deben enfrentar una tasa de desocupaci\u00f3n 30% m\u00e1s alta que la de los hombres.<\/p>\n<p>Igualmente, en empleos mal remunerados la presencia de mujeres es m\u00e1s frecuente, igual que el porcentaje de mujeres que trabajan en el sector informal. El informe \u201cEl Progreso de las Mujeres en el Mundo 2015-2016. Transformar las econom\u00edas para realizar los derechos&#8221; de la ONU apunta que el 59% de los empleos de las mujeres en la regi\u00f3n son informales y que el trabajo dom\u00e9stico remunerado, generalmente mal pagado, representa el 17% del empleo femenino en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8220;Las mujeres siguen concentradas en pocas ocupaciones mal pagadas y subvaloradas socialmente: la educaci\u00f3n, la salud o los servicios sociales. Un ejemplo es el trabajo dom\u00e9stico que se realiza en un 90% por mujeres&#8221;, declar\u00f3 Mar\u00eda Elena Valenzuela, experta en materia de g\u00e9nero y empleo de la OIT durante la presentaci\u00f3n de este estudio. Valenzuela sostiene, asimismo, que la ra\u00edz del problema es cultural. &#8220;Las sociedades latinoamericanas valoran menos las actividades llevadas a cabo por una mujer, a pesar de que ellas sostienen un tercio de los hogares&#8221;.<\/p>\n<p>Actualmente, una de cada tres mujeres en Am\u00e9rica Latina y el Caribe no tiene ingresos propios. En el caso de los hombres es solo uno de cada diez y el 51,6% de las mujeres afirma que la falta de remuneraci\u00f3n est\u00e1 vinculada a la necesidad de realizar las tareas del hogar. El tiempo que las mujeres invierten en este tipo de trabajo es el doble del que le dedican los hombres. En Brasil, Costa Rica y Ecuador la diferencia es incluso cuatro veces mayor.<\/p>\n<p>Por otra parte, si bien las mujeres comparten cada vez m\u00e1s el papel de proveedoras, los hombres no asumen de manera equivalente una redistribuci\u00f3n de las tareas dom\u00e9sticas, lo cual implica una sobrecarga importante y contribuye a generar tensiones entre la vida laboral y la familiar. Aunque la actual estructura econ\u00f3mica ha impulsado la incorporaci\u00f3n de la mujer al mercado laboral remunerado, es tan fuerte el arraigo de ciertos modelos sociales que la mayor\u00eda de las tareas dom\u00e9sticas o el cuidado de familiares siguen recayendo sobre los hombros de la mujer.<\/p>\n<p>La OIT agrega en su informe que la brecha salarial se reduce si la madre trabajadora tiene ni\u00f1as en lugar de ni\u00f1os: las ni\u00f1as pueden ayudar m\u00e1s en las tareas del hogar y liberan a la madre para trabajar m\u00e1s horas. Pero hay que se\u00f1alar que esta carga de trabajo dom\u00e9stico a las ni\u00f1as tambi\u00e9n es discriminaci\u00f3n y puede perjudicar sus estudios. La brecha salarial por la maternidad se ensancha en funci\u00f3n de la edad de los hijos \u2013a mayor n\u00famero de hijos, la madre recibe un peor sueldo y se alarga el tiempo que tarde la mujer en reincorporarse al mercado laboral.<\/p>\n<p>Este panorama no es precisamente alentador, por eso todas las instituciones avisan de que el camino hacia la igualdad es largo. \u201cLa conclusi\u00f3n principal 20 a\u00f1os despu\u00e9s de la Conferencia de Beijing es que, a pesar de los progresos marginales, tendr\u00e1n que pasar a\u00f1os o d\u00e9cadas antes de que las mujeres disfruten de los mismos derechos que los hombres en el trabajo\u201d, declar\u00f3 Shauna Olney, jefa del servicio de G\u00e9nero, Igualdad y Diversidad de la OIT en la presentaci\u00f3n de su trabajo de investigaci\u00f3n m\u00e1s reciente.<\/p>\n<p>Por su parte, Saadia Zahidi, jefa del Programa para la Paridad de G\u00e9nero del Foro Econ\u00f3mico Mundial y autora principal de \u00faltimo informe de la OIT, explica que \u201cgran parte del progreso en la equidad de g\u00e9nero durante los \u00faltimos 10 a\u00f1os ha sido el resultado del ingreso de las mujeres a la pol\u00edtica y la fuerza laboral. A pesar de que m\u00e1s mujeres y m\u00e1s hombres han ingresado a la fuerza laboral durante la \u00faltima d\u00e9cada, m\u00e1s mujeres que hombres han ingresado a la fuerza laboral en 49 pa\u00edses. Y, en el caso de la pol\u00edtica, en la actualidad existen 26% m\u00e1s mujeres parlamentarias y 50% m\u00e1s ministras en todo el mundo que hace nueve a\u00f1os. Estos son cambios profundos, tanto para las econom\u00edas como para las culturas nacionales. No obstante, est\u00e1 claro que todav\u00eda hay mucho por hacer, y que, en algunas \u00e1reas, el ritmo de cambio debe acelerarse\u201d.<\/p>\n<p>Y es que actualmente ning\u00fan pa\u00eds en el mundo ha cerrado por completo la brecha de g\u00e9nero. Aunque las brechas educativas y de salud y supervivencias son estrechas y hasta en muchos pa\u00edses han llegado a equidad; las brechas econ\u00f3micas y pol\u00edticas son todav\u00eda muy amplias. Y al ritmo actual de \u2018mejoras\u2019 se necesitar\u00e1 casi un siglo para afirmar que existe paridad salarial entre hombres y mujeres y acabar de una vez con este anacronismo at\u00e1vico.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong>:<\/p>\n<p>El Progreso de las Mujeres en el Mundo 2015-2016: Transformar las econom\u00edas para realizar los derechos. Organizaci\u00f3n de Naciones Unidas.<\/p>\n<p>El efecto del poder econ\u00f3mico de las mujeres en Am\u00e9rica Latina y el Caribe. Banco Mundial.<\/p>\n<p>Objetivos de desarrollo del milenio: una mirada desde Am\u00e9rica Latina y el Caribe. Organizaci\u00f3n de Naciones Unidas.<\/p>\n<p>Panorama laboral 2014 en Am\u00e9rica Latina y el Caribe. Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo.<\/p>\n<p>Informe Mundial de Salarios 2014-2015. Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo.<\/p>\n<p>Informe Global de la Brecha de G\u00e9nero 2014. Foro Econ\u00f3mico Mundial.<\/p>\n<p>Informe regional sobre el examen y la evaluaci\u00f3n de la Declaraci\u00f3n y la Plataforma de Acci\u00f3n de Beijing y el documento final del vigesimotercer per\u00edodo extraordinario de sesiones de la Asamblea General (2000) en los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina y el Caribe. Organizaci\u00f3n Mundial de Naciones Unidas \u2013 Cepal.<\/p>\n<p><em><em>Jos\u00e9 Luis Alcaide es colaborador del Programa de las Am\u00e9ricas y <\/em><em>periodista con especializaci\u00f3n en comunicaci\u00f3n ambiental y asesor internacional en materia medioambiental y social\u00a0<a href=\"https:\/\/www.americas.org\/es\" target=\"_blank\">www.americas.org\/es<\/a><\/em><\/em><em>\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La discriminaci\u00f3n por g\u00e9nero en el mercado laboral es un problema global que lleva siglos instalado en la sociedad y d\u00e9cadas siendo objeto de estudio por parte de toda suerte de organismos internacionales. 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