{"id":1614,"date":"2009-01-14T08:58:33","date_gmt":"2009-01-14T08:58:33","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=1614"},"modified":"2009-01-19T13:02:01","modified_gmt":"2009-01-19T13:02:01","slug":"5793","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/5793\/","title":{"rendered":"Hora de repensar los TLC con EEUU"},"content":{"rendered":"<p><b>No es el momento de restringir la capacidad del Estado. Es hora de repensar el modelo de libre comercio. <\/b><\/p>\n<p>El camino hacia el &quot;libre comercio&quot;&mdash;definido por el Gobierno de George W. Bush y sus antecesores&mdash;est&aacute; ahora en una encrucijada. La presidencia de Obama, la oposici&oacute;n en los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo a los tratados estilo NAFTA, y la crisis econ&oacute;mica global son factores que convergen en esta coyuntura, abriendo una ventana de oportunidad para repensar el modelo y exigir t&eacute;rminos que favorezcan al desarrollo equitativo. <\/p>\n<p>Durante los ocho a&ntilde;os del Gobierno de Bush, se elabor&oacute; una ideolog&iacute;a y una pr&aacute;ctica que presentaba al libre comercio como si fuera la condici&oacute;n sine qua non de todo progreso moderno, desde el crecimiento econ&oacute;mico hasta la seguridad y la libertad. Cuando sus representantes encontraron oposici&oacute;n en la OMC y otras instancias multilaterales, el Gobierno estadounidense centr&oacute; su batalla en los TLC bilaterales y con peque&ntilde;os grupos de pa&iacute;ses con menos poder de negociaci&oacute;n. El Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte (NAFTA) se volvi&oacute; el modelo y Am&eacute;rica Latina la regi&oacute;n en donde centrar esfuerzos. Bush ha firmado tratados con 10 pa&iacute;ses de la regi&oacute;n y ya en sus &uacute;ltimos d&iacute;as sigue presionando para apuntar a Colombia y Panam&aacute; en la lista. <\/p>\n<p>La importancia de esta estrategia para el Gobierno de Bush ten&iacute;a que ver con cimentar las bases de una globalizaci&oacute;n en condiciones sumamente favorables para el movimiento de productos y capital trasnacional, utilizando el acceso al gran mercado estadounidense como incentivo para imponer el cambio de reglas y leyes nacionales. Estas van desde asegurar la exclusividad de propiedad intelectual aun en medicamentos esenciales, a limitar la capacidad estatal de definir medidas de protecci&oacute;n de consumidores y pol&iacute;ticas para promover el desarrollo, entre otras. <\/p>\n<p>Pero tambi&eacute;n va m&aacute;s all&aacute; de lo econ&oacute;mico. Los tratados iban a ser el eje de la reconstrucci&oacute;n de la hegemon&iacute;a estadounidense en el hemisferio y la base para ampliar su presencia no solo en el terreno econ&oacute;mico sino tambi&eacute;n en cuestiones de seguridad. La &quot;Estrategia de Seguridad Nacional&quot; del Presidente Bush pos-9\/11 contiene un cap&iacute;tulo completo (IV) que afirma una relaci&oacute;n causal entre el modelo de libre comercio y la capacidad de EEUU para &quot;defender, preservar y extender&quot;su seguridad nacional en el mundo. En este sentido, ha utilizado los TLC como veh&iacute;culo para extender su agenda de seguridad en la regi&oacute;n. La ampliaci&oacute;n de NAFTA hacia la Alianza de Seguridad y Prosperidad, sin aprobaci&oacute;n de los congresos, cre&oacute; una instancia en donde los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica del Norte son presionados para asumir la pol&iacute;tica de defensa de EEUU que se caracteriza por su unilateralidad, agresividad y violaci&oacute;n de derechos civiles. <\/p>\n<p>Este esquema de libre comercio no logr&oacute; implantarse por completo en la regi&oacute;n por la resistencia del MERCOSUR y los pa&iacute;ses andinos. La reuni&oacute;n &quot;Caminos a la Prosperidad&quot; en Panam&aacute; el 10 de diciembre pasado fue el &uacute;ltimo intento del Gobierno de Bush de amarrar su proyecto, ahora basado en una coalici&oacute;n del Pac&iacute;fico que lo aisla de los esfuerzos de integraci&oacute;n sur-sur que llevan acabo los otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina. Los obst&aacute;culos son muchos. En campa&ntilde;a, el presidente electo Obama se opuso al TLC con Colombia, llam&oacute; a renegociar el NAFTA, critic&oacute; la reubicaci&oacute;n de la producci&oacute;n estadounidense fuera del pa&iacute;s, y dijo que los tratados de libre comercio han beneficiado a las empresas a costo de los trabajadores. Afirm&oacute; que no est&aacute; en contra del libre comercio, sino a favor de unas modificaciones al modelo. Por otro lado, la desregulaci&oacute;n y concentraci&oacute;n que han acompa&ntilde;ado al libre comercio ha llevado a una crisis econ&oacute;mica que est&aacute; lejos de tocar fondo. Mientras el G-20 proclama que la soluci&oacute;n debe ser m&aacute;s libre comercio, el mismo Gobierno estadounidense adopta medidas de subsidio y rescate que no permite a los pa&iacute;ses en desarrollo bajo las reglas de los tratados. <\/p>\n<p>Para enfrentar la crisis, los pa&iacute;ses pobres requieren un m&aacute;ximo margen de maniobra para aplicar medidas anticrisis, incluyendo apoyo a los sectores vulnerables y un papel m&aacute;s activo del Estado en la econom&iacute;a. No es el momento de restringir la capacidad del Estado con una camisa de fuerza que son las reglas de los TLC, ni de aumentar la polarizaci&oacute;n de riqueza que ha sido el resultado de este modelo econ&oacute;mico. Es hora de repensar el modelo de libre comercio. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No es el momento de restringir la capacidad del Estado. Es hora de repensar el modelo de libre comercio. El camino hacia el &quot;libre comercio&quot;&mdash;definido por el Gobierno de George W. 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