{"id":1709,"date":"2009-05-14T16:52:03","date_gmt":"2009-05-14T16:52:03","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=1709"},"modified":"2009-05-20T14:57:06","modified_gmt":"2009-05-20T14:57:06","slug":"6120","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/6120\/","title":{"rendered":"MST: Educaci&oacute;n popular para la reforma agraria"},"content":{"rendered":"<table align=\"left\">\n<tr>\n<td><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/images\/irc\/1559.jpg\" width=\"267\" height=\"200\" vspace=\"5\" hspace=\"5\">\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><font size=\"-2\">Foto: www.midiaindependente.org.<\/font>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<p><b>El momento es delicado, y el Movimiento Sin Tierra  (MST) lo sabe. Luego de la apuesta por el actual presidente Luiz In&aacute;cio Lula da  Silva tanto en 2002 como en 2006, el movimiento ahora act&uacute;a de modo cauteloso,  sin quemarse con candidaturas ef&iacute;meras en las pr&oacute;ximas elecciones brasile&ntilde;as de  fines del a&ntilde;o venidero. As&iacute; las cosas, si bien no hablan de rupturas con el  oficialista Partido de los Trabajadores (PT), tampoco se presentan como  aliados. Es que, desde su &oacute;ptica, el PT falt&oacute; a su promesa. Por eso retacean  apoyos expl&iacute;citos al tiempo que se abocan a la construcci&oacute;n interna. Su norte  sigue siendo, aunque adaptado a las nuevas realidades, la reforma agraria. Y,  para eso, se focalizan en la educaci&oacute;n popular.<\/b><\/p>\n<p>\n  Luz no hab&iacute;a en ese cuarto, ni en ning&uacute;n otro del asentamiento. Sin  embargo, all&aacute;, en la lejan&iacute;a del horizonte, detr&aacute;s del basural, la prisi&oacute;n y el  ca&ntilde;averal, tintinea el alumbrado p&uacute;blico de Limeira, en la periferia de San  Pablo. Alumbrado que no llega a las fr&aacute;giles casas de las 150 familias del MST  del asentamiento <i>Elizabeth Texeira<\/i>.  Por lo que, esa clase de alfabetizaci&oacute;n tuvo que ser sobre el duro  piso de tierra, iluminado por algunos escasos focos el&eacute;ctricos que los  universitarios de la Unicamp  de la cercana Campinas hab&iacute;an tra&iacute;do.<\/p>\n<p> En la planificaci&oacute;n previa los educadores se hab&iacute;an planteado dos  objetivos centrales: conjugar la alfabetizaci&oacute;n de los adultos con algunos  conocimientos de aritm&eacute;tica. Por eso, ya en el sal&oacute;n, Lucas dibuj&oacute; con una tiza  un cuadrado en el piso y pregunt&oacute; a los once estudiantes: &iquest;Cu&aacute;nto es una  hect&aacute;rea? 100 metros cuadrados  respondi&oacute; una se&ntilde;ora. Diez mil, retruc&oacute; Cleiton, de 17 a&ntilde;os.<\/p>\n<p> Desde hace unos dos a&ntilde;os el asentamiento vive en lucha, resistiendo represiones  y embates judiciales. La puja es con el prefecto del Partido del Movimiento  Democr&aacute;tico del Brasil, en algunas regiones aliado al gobernante PT y en otras  no. Sobre un total de 700   hect&aacute;reas que comprende el predio llamado Horto  Florestal Tatu, los sin tierra pretenden una base de tres por familia.  Consideran que ese es el terreno m&iacute;nimo necesario para desarrollar un cultivo  de subsistencia digno que a su vez permita un excedente para vender en la  ciudad. Pero el prefecto se niega.<\/p>\n<p> Una vez comprendidas las extensiones del territorio por el que d&iacute;a a d&iacute;a  pelean, la intenci&oacute;n de la clase fue que los militantes tomaran real noci&oacute;n  espacial. Para eso repartieron hojas que simulaban lotes. Ah&iacute; dentro, cada cual  dise&ntilde;&oacute; a su antojo su a&ntilde;orada parcela.<\/p>\n<p> Cida subdividi&oacute; su terreno en seis: a la izquierda, un jard&iacute;n con  frutos, en el centro su casa, m&aacute;s all&aacute;, un lago, una granja con algunos  animales y un espacio para el ma&iacute;z, otro para el frijol, la zanahoria, la  cebolla y la mandioca.<\/p>\n<p> &iquest;Todo eso va a entrar en tus hect&aacute;reas?, provoc&oacute; Lucas. Ella dej&oacute; el  l&aacute;piz y levant&oacute; la mirada. No esperaba la pregunta. Se ri&oacute;: &quot;En mi  imaginaci&oacute;n s&iacute;&quot;, desafi&oacute;.<\/p>\n<p> Era el turno de la escritura. Cada uno de ellos deb&iacute;a explicar a todos  c&oacute;mo y por qu&eacute; planific&oacute; lo que planific&oacute;. Pero lo m&aacute;s importante&mdash;y  dificultoso&mdash;era que adem&aacute;s de explicarlo, pudieran redactarlo. Ah&iacute; la clase  se volvi&oacute; casi personalizada. Sucede, explicaron los educadores luego, que si  bien la mayor&iacute;a de los adultos no son analfabetos, les suele resultar complejo  unir los sonidos de las letras con las palabras al momento de escribir. Por eso  todas las sillas tienen un cartel que dice &quot;cadeira&quot; y los libros, &quot;livros&quot;.<\/p>\n<h3>Las armas sutiles<\/h3>\n<p>&quot;Para nosotros la escuela es todo el campamento o el asentamiento.  Son escuelas las formas en que las familias se organizan para obtener el agua,  la luz; tambi&eacute;n la comunicaci&oacute;n y las relaciones entre unos y otros; las  actividades y reuniones de programaci&oacute;n; el trabajo concreto&hellip; Construimos una  pedagog&iacute;a diferente a partir de nuestra historia. Somos un movimiento  pedag&oacute;gico porque el s&oacute;lo hecho de confrontar el latifundio produce una ruptura  en la concepci&oacute;n m&aacute;s profunda de cada persona. Romper el cerco del latifundio  es un acto pedag&oacute;gico por excelencia&quot;, explic&oacute; una joven dirigente a sus  compa&ntilde;eros de la asociaci&oacute;n Madres de Plaza de Mayo, otro de los grandes  referentes en lo que a educaci&oacute;n popular refiere<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">1<\/a>.<\/p>\n<p> En clara diferenciaci&oacute;n con el sistema formal de educaci&oacute;n, el  movimiento se concibe a s&iacute; mismo como un &quot;sujeto educativo&quot;. Esto  implica que la formaci&oacute;n no tiene un espacio ni un momento concreto, sino que  cada acci&oacute;n, iniciativa, reflexi&oacute;n u ocupaci&oacute;n tiene una vocaci&oacute;n pedag&oacute;gica.  Al concebir a la educaci&oacute;n como una herramienta pol&iacute;tica central para alcanzar  la transformaci&oacute;n social por la que hace 25 a&ntilde;os pelean, el m&eacute;todo educativo,  para acompa&ntilde;ar las acciones de lucha, precisa ser din&aacute;mico. El desaf&iacute;o, en sus  palabras, es que las escuelas est&eacute;n en sinton&iacute;a con el &quot;Movimiento en  movimiento&quot;.<\/p>\n<p> En este debate, la escuela Florestan  Fernandes<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\" title=\"\">2<\/a> ubicada en Guararema, a 60 kil&oacute;metros de San Pablo, tiene un rol vital. Nacida  el 23 de enero de 2005, aspira a transformarse en Instituto de Ense&ntilde;anza  Superior y en la primer Universidad Popular del Brasil. Pero el Estado a&uacute;n se  resiste a entregar ese status. Sin embargo, por all&iacute; desfilan constantemente  los cuadros del movimiento de los 24 de 27 estados en los que el MST tiene  presencia. Los estudios, que dictan militantes venidos a veces de los centros  universitarios y otras del mismo asentamiento, se centran en la agenda que el  movimiento considera estructural en cada momento.<\/p>\n<p> &quot;Estos  criterios tienen que ver con la relaci&oacute;n entre la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica. No  queremos militantes que tengan una excelente formaci&oacute;n y despu&eacute;s no tengan  actividad pol&iacute;tica, y tampoco queremos militantes que tengan actividad pol&iacute;tica  y que no hagan procesos de formaci&oacute;n&quot;, afirma Gerardo Gaspar&iacute;n, uno de los  coordinadores de la escuela Florestan Fernandes.<\/p>\n<p> Y a&ntilde;ade: &quot;Se  ha pasado por varios procesos de elaboraci&oacute;n y reelaboraci&oacute;n de la formaci&oacute;n a  partir de las estrategias que la organizaci&oacute;n va definiendo en la lucha de  clases en cada per&iacute;odo. Si vemos la historia de los Congresos nacionales nuestros,  en el primero la formaci&oacute;n estaba ligada a la necesidad de formar liderazgos de  base y las primeras experiencias estuvieron vinculadas a la iglesia, con curas  que ven&iacute;an de las comunidades eclesiales de base de las cuales yo soy oriundo&quot;.<\/p>\n<p> &quot;En el  segundo congreso, en 1990, el grito de orden era &#8216;ocupar, resistir y producir&#8217;,  se dan procesos m&aacute;s intensos de formaci&oacute;n, y comienzan los cursos de formaci&oacute;n  pol&iacute;tica. En ese per&iacute;odo hab&iacute;a un enfrentamiento con el gobierno autoritario de  (Fernando) Collor de Melo, mucha represi&oacute;n, y era necesario resistir la ofensiva  de la polic&iacute;a. As&iacute; se comienza a pensar otra formaci&oacute;n y la necesidad de  multiplicar permanentemente el n&uacute;mero de militantes para actuar. En el tercer  congreso, en 1995, el lema era &#8216;reforma agraria, una lucha de todos&#8217;, y la  formaci&oacute;n se ve desde una perspectiva de clases, no s&oacute;lo la corporativa, como  campesinos, sino como clase. Hay una apertura para aprender con otras  organizaciones, dialogar con otros movimientos&quot;<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\" title=\"\">3<\/a>.<\/p>\n<p> En paralelo a  toda la discusi&oacute;n te&oacute;rica, la formaci&oacute;n tambi&eacute;n se focaliza en desarrollar la  capacidad t&eacute;cnica de los estudiantes para el progreso del trabajo productivo.  Pero, como argument&oacute; el padre de la educaci&oacute;n popular, Paulo Freire, el  movimiento reconoce que &quot;es imposible  separar la formaci&oacute;n t&eacute;cnica de la comprensi&oacute;n cr&iacute;tica&quot;.<\/p>\n<p> &quot;La clase trabajadora&mdash;sostuvo Freire&mdash;se tiene que formar en una  perspectiva contradictora y antag&oacute;nica a la de la burguesa. Entonces, mientras  que para la clase dominante la formaci&oacute;n de la clase trabajadora debe ser  t&eacute;cnica y terminar ah&iacute;, la formaci&oacute;n progresista de la clase trabajadora abarca  la formaci&oacute;n t&eacute;cnica indiscutiblemente, pero al tocarlo sabe que no est&aacute;  tocando nada neutro. La tecnolog&iacute;a no es neutra&quot;.<\/p>\n<h3>Una nueva realidad<\/h3>\n<p>&quot;Cuando  ten&iacute;amos todas las respuestas nos cambiaron las preguntas&quot; suele bromear  el poeta uruguayo Mario Benedetti cuando le preguntan sobre la crisis de las  izquierdas luego de la ca&iacute;da del muro de Berl&iacute;n y la posterior debacle  sovi&eacute;tica. Algo similar se podr&iacute;a decir que le sucedi&oacute; al MST.<\/p>\n<p> En el a&ntilde;o  2000, poco antes de las elecciones que dieron el triunfo a Luiz Inacio Lula da  Silva en octubre de 2002, se celebr&oacute; el cuarto Congreso del movimiento. El lema  fue &quot;Reforma Agraria: por un Brasil sin latifundio&quot;. Las expectativas  por aquel entonces en la gesti&oacute;n del gobierno petista eran muchas. Pero las  cosas cambiaron velozmente, tanto que en el quinto congreso de mediados de  junio de 2007 en Brasilia urgi&oacute; un replanteo de objetivos.<\/p>\n<p> As&iacute; lo  plante&oacute; uno de los principales coordinadores nacionales del MST, Jo&atilde;o Pedro  St&eacute;dile, en el reciente Foro Social Mundial realizado en la ciudad de Bel&eacute;m: &quot;La  reforma agraria tradicional consist&iacute;a en destruir los latifundios y repartir la  tierra. Ese tipo de reforma ya no sirve por s&iacute; sola. Fue aplastada por el  neoliberalismo. Las burgues&iacute;as nacionales ya no dependen de los mercados  internos. Han negociado con las transnacionales y ahora trabajan para el  mercado externo. Imponen los monocultivos, destruyen el medio ambiente,  monopolizan la venta de semillas, tienen las patentes de los transg&eacute;nicos,  entonces: &iquest;para qu&eacute; queremos destruir latifundios y repartir las tierras si no  hay semillas para plantar en ellas? El problema se profundiz&oacute;, y nuestra lucha  debe cambiar el eje. Creemos en una nueva matriz tecnol&oacute;gica, en la producci&oacute;n  de alimentos sanos, y principalmente en la construcci&oacute;n de ciudadan&iacute;a. Sin  educaci&oacute;n no tendremos ciudadanos.&quot;<\/p>\n<p>\nLa  redefinici&oacute;n del enemigo y los objetivos implica tambi&eacute;n un reordenamiento de  las alianzas pol&iacute;ticas. Ahora, lo dice el mismo St&eacute;dile, los campesinos depender&aacute;n  cada vez m&aacute;s de sus acercamientos a los trabajadores urbanos para poder avanzar  en sus conquistas.<\/p>\n<p> Y en este  caso, el asentamiento de Limeira vuelve a servir de ejemplo. All&iacute;, la gran  mayor&iacute;a de los militantes trabajan en la ciudad, en la que viven hace ya varias  d&eacute;cadas producto de las sucesivas migraciones internas del campo a la ciudad.  Sin embargo, en cada uno de ellos hoy se vive un profundo desencanto. Hoy,  existe una esperanza de volver a ese pasado rural en el que muchos de ellos  nacieron y por el cual hoy en d&iacute;a conservan el conocimiento del manejo de la  tierra. Para eso, lo tienen bien en claro, hace falta educaci&oacute;n y una profunda  y verdadera reforma agraria.<\/p>\n<h3>Coyunturas<\/h3>\n<p>Al tomar  posesi&oacute;n en enero de 2003, Lula prometi&oacute; asentar a 500 mil familias de  labriegos en cuatro a&ntilde;os. &quot;No habr&aacute; m&aacute;s ocupaciones, porque <strong>mi Gobierno les entregar&aacute; las tierras&quot;, jur&oacute;. Incluso, hace no mucho  e<\/strong>l ministro de Reforma Agraria, Guilherme Cassel, asegur&oacute; que  el programa ha sido un &eacute;xito y que los beneficiarios fueron 520 mil familias en  los seis primeros a&ntilde;os de gesti&oacute;n: &quot;Seguiremos asentando entre 70 mil y  cien mil familias por a&ntilde;o&quot;.<\/p>\n<p> Pero el MST,  m&aacute;s all&aacute; de sus diferentes tendencias internas, no conf&iacute;a en esos n&uacute;meros. Para  ellos a lo largo de estos a&ntilde;os poco m&aacute;s de cien mil familias han sido  asentadas, al tiempo que siguen sobreviviendo en el Brasil cuatro millones de  trabajadores sin tierra, cifra a la que suman otras 230 mil familias que  esperan las promesas instaladas en precarios campamentos en los m&aacute;rgenes de las  rutas del pa&iacute;s.<\/p>\n<p> Por si esto  fuera poco, la organizaci&oacute;n agrega que la reforma agraria no logr&oacute; cambiar el  panorama de fuerte concentraci&oacute;n de riquezas en el campo, donde 1.6 por ciento  de los propietarios controla 46.78 por ciento de las tierras privadas.<\/p>\n<p> Pero la  discusi&oacute;n es incluso m&aacute;s compleja. El planteo del MST en su quinto congreso dio  cuenta del nuevo modelo agrario brasile&ntilde;o, del que el gobierno de Lula es  claramente responsable. Una prueba fue la explicita alianza del gobierno  petista con la gesti&oacute;n de George Bush en torno a la producci&oacute;n de etanol,  decisi&oacute;n que impulsa el monocultivo y beneficia a las grandes transnacionales  del agro. Sin ir m&aacute;s lejos, seg&uacute;n inform&oacute; un estudio de la organizaci&oacute;n no  gubernamental Consejo de Informaciones sobre Biotecnolog&iacute;a, en 2007 Brasil fue  responsable por el 12 por ciento de los cultivos transg&eacute;nicos del mundo<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\" title=\"\">5<\/a>,  quedando s&oacute;lo detr&aacute;s de Estados Unidos y Argentina.<\/p>\n<p> Seg&uacute;n un  reciente documento hecho p&uacute;blico a raz&oacute;n de la crisis mundial, las cr&iacute;ticas de  la organizaci&oacute;n al <i>agribusiness<\/i> son claras y puntuales: 1- No crea empleos y desemplea en la crisis. Paga bajos  sueldos e irrespeta las leyes laborales, inclusive con la utilizaci&oacute;n de  trabajo esclavo; 2- No produce alimentos para el pueblo brasile&ntilde;o; 3- Usa  grandes extensiones de tierra para el monocultivo destinado a la exportaci&oacute;n,  deteriora el ambiente con el uso del monocultivo, como de soja, eucalipto, ca&ntilde;a  de az&uacute;car y pecuaria intensiva, adem&aacute;s del uso intensivo de agrot&oacute;xicos y de  semillas transg&eacute;nicas; 4- Empresas extranjeras pasan a controlar el territorio  brasile&ntilde;o, por medio de la asociaci&oacute;n con los latifundios improductivos, y se  apropian de tierras que deber&iacute;an ser destinadas a la Reforma Agraria<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\" title=\"\">6<\/a>.<\/p>\n<p> De cara a las  presidenciales de 2010, el debate interno en el MST es grande. La evaluaci&oacute;n es  que el gobierno de Lula, sin ser popular, represent&oacute; una salida tenue al  neoliberalismo. Es un gobierno que si bien no los fortalece ni realiza reforma  agraria, tampoco los enfrenta<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\" title=\"\">7<\/a>.  Es por eso que el movimiento insiste en que no hay &quot;rompimiento ni  respaldo&quot; a pesar de que, denuncian, el PT &quot;est&aacute; en deuda con el MST  y necesita cumplir sus compromisos con la Reforma Agraria&quot;. Por lo que el  movimiento, abocado a la lucha por la democratizaci&oacute;n de la tierra, asegura que  seguir&aacute; buscando nuevos canales de di&aacute;logo con el gobierno petista &quot;para  garantizar el asentamiento de las familias acampadas y mejor&iacute;as en los  asentamientos que existen&quot;.<\/p>\n<p> Todo esto  sucede en un contexto complicado para el movimiento. El pasado 21 de febrero,  en el estado nordestino de Pernambuco, un enfrentamiento en un acampamento del  MST donde viven 100 familias dej&oacute; un saldo de cuatro pistoleros muertos. Seg&uacute;n  un comunicado de prensa de la organizaci&oacute;n, luego de reiteradas amenazas los  matones habr&iacute;an invadido el campamento golpeando a uno de los l&iacute;deres. El  desenlace de los hechos est&aacute; sobre la mesa.<\/p>\n<p> Ese fue el  argumento que los medios de comunicaci&oacute;n, las patronales rurales y el  presidente del Supremo tribunal de Justicia, Gilmar Mendes precisaban. &quot;No puede haber dinero p&uacute;blico para subsidiar  tales movimientos que act&uacute;an en contra del Estado de Derecho&quot; declar&oacute; p&uacute;blicamente Mendes, apuntando directamente a la gesti&oacute;n petista.<\/p>\n<p> Al mismo  barco se sum&oacute; la gobernadora del Estado de R&iacute;o Grande do Sul, Yeda Crusius, quien  luego de prohibir varias movilizaciones, embisti&oacute; contra las escuelas  itinerantes del movimiento. El  procurador Gilberto Thums explic&oacute; que los contenidos no son adecuados  porque &quot;hacen lavado de cerebro  para pasar teor&iacute;a marxista. Eso es una maldad&quot;.<\/p>\n<p> En su  edici&oacute;n del 11 de marzo pasado, la revista Veja abandon&oacute; cualquier prurito  informativo para sumarse sin titubeos a las cr&iacute;ticas. En primer lugar, al MST  se lo define como &quot;facineroso&quot; y como &quot;un bando especializado en invadir tierras ajenas, destruir  propiedades p&uacute;blicas y privadas y asesinar&quot;. Y respecto de las escuelas  itinerantes, se las compara con las escuelas isl&aacute;micas que, seg&uacute;n el medio, se  dedican fundamentalmente a &quot;pregonar el odio hacia occidente&quot;.<\/p>\n<p> Por todo esto, el panorama resulta complejo. M&aacute;s a&uacute;n cuando Lula (y no  as&iacute; el gobierno petista) incrementa su popularidad a pasos agigantados y las  elecciones est&aacute;n a la vuelta de la esquina.<\/p>\n<p> Son todos temas que el MST, por su poder y magnitud no puede obviar.  Pero siempre sin perder noci&oacute;n de que su batalla madre es la democratizaci&oacute;n de  la tierra, para lo cual cuentan con su propio m&eacute;todo educativo y la  constituci&oacute;n de 1988 que garantiza &quot;la funci&oacute;n social de la tierra&quot; y  permite la expropiaci&oacute;n, previa indemnizaci&oacute;n, de aquellas extensiones  improductivas.<\/p>\n<p> As&iacute; lo dijo Stedile en el Foro Social Mundial pasado, &quot;El gobierno de  Lula no es un gobierno de izquierda ni un gobierno popular. No lo digo yo, lo  dice Lula. Lo apoyan sectores de izquierda, pero tambi&eacute;n la burgues&iacute;a. Y  entonces hay una medida que deja contentas a las bases, y otra medida que deja  contenta a la burgues&iacute;a. Nosotros creemos que la soluci&oacute;n para nuestros  problemas no es electoral. No buscamos popularidad. Si la busc&aacute;ramos, no  har&iacute;amos un movimiento social sino una banda de rock. Lo que el MST quiere es  colaborar para que las clases populares acumulen fuerza, que aceleren su lucha,  para hacer posible un reascenso de masas. &iquest;Cu&aacute;nto falta todav&iacute;a para eso? No lo  sabemos&quot;.<\/p>\n<h3>Notas<\/h3>\n<ol>\n<li><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\"> <\/a> &quot;Encuentro  con el movimiento sin tierra del Brasil&quot;, en Pedagog&iacute;a de la resistencia,  cuadernos de educaci&oacute;n popular. La &quot;Asociaci&oacute;n Madres de Plaza de Mayo&quot;  es una organizaci&oacute;n formada durante el &uacute;ltimo gobierno militar de la Argentina,  con el fin de recuperar con vida a los detenidos-desaparecidos. Luego, con el  retorno de la democracia, su objetivo fue establecer qui&eacute;nes fueron los  responsables de los cr&iacute;menes de lesa humanidad, promoviendo su enjuiciamiento.  La asociaci&oacute;n cuanta con su propia Radio, Universidad popular, Caf&eacute; literario,  Plan de vivienda social, guarder&iacute;a infantil y programa de televisi&oacute;n.<\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\" title=\"\"> <\/a> Florestan  Fernandes [1920-1995] fue uno de los principales intelectuales socialistas brasile&ntilde;os. Uno de los m&aacute;ximos representantes de la sociolog&iacute;a cr&iacute;tica de aquel pa&iacute;s. En su vasta producci&oacute;n se destacan aquellos texos sobre  teror&iacute;a socialista y la revoluci&oacute;n cubana. <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\" title=\"\"> <\/a> Entrevista a  Gerardo Gaspar&iacute;n en Prensa de Frente, <a href=\"http:\/\/www.prensadefrente.org\/pdfb2\/index.php\/a\/2007\/07\/17\/p3019\">http:\/\/www.prensadefrente.org\/pdfb2\/index.php\/a\/2007\/07\/17\/p3019.<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\" title=\"\"> <\/a> Entrevista a Paulo Freire realizada por Claudia Korol. Revista Am&eacute;rica  Libre, N&uacute;mero 2 (1993).<\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\" title=\"\"> <\/a> La soja es el  transg&eacute;nico m&aacute;s plantado en Brasil, responsable por 14 millones de hect&aacute;reas, y  le sigue el ma&iacute;z, con casi 1,5 millones de hect&aacute;reas.<br \/>\n      La  investigaci&oacute;n de la organizaci&oacute;n no gubernamental inform&oacute; que en todo el mundo  el &aacute;rea de plantaciones transg&eacute;nicas creci&oacute; en m&aacute;s de 10 millones de hect&aacute;reas  en 2008. El equivalente a cerca de 9% del &aacute;rea plantada en 2007, <\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\" title=\"\"> <\/a> <a href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=84019&#038;titular=por-un-proyecto-de-reforma-agraria-popular-\">http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=84019&amp;titular=por-un-proyecto-de-reforma-agraria-popular-<\/a>.<\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\" title=\"\"> <\/a> En palabras  de Stedile: &quot;Frenamos al neoliberalismo eligiendo el  gobierno Lula. Ten&iacute;amos esperanza de que la victoria electoral pudiese  desencadenar un nuevo reascenso del movimiento de masas y que, con eso, la  reforma agraria tendr&iacute;a m&aacute;s fuerza para ser implementada. No hubo reforma  agraria durante el gobierno Lula. Al contrario, las fuerzas del capital  internacional y financiero, a trav&eacute;s de sus empresas transnacionales, ampliaron  su control sobre la agricultura brasile&ntilde;a&quot;. <\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Foto: www.midiaindependente.org. El momento es delicado, y el Movimiento Sin Tierra (MST) lo sabe. Luego de la apuesta por el actual presidente Luiz In&aacute;cio Lula da Silva tanto en 2002 como en 2006, el movimiento ahora act&uacute;a de modo cauteloso, sin quemarse con candidaturas ef&iacute;meras en las pr&oacute;ximas elecciones brasile&ntilde;as de fines del a&ntilde;o venidero. 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