{"id":1750,"date":"2009-06-30T11:20:18","date_gmt":"2009-06-30T11:20:18","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=1750"},"modified":"2016-01-11T01:58:53","modified_gmt":"2016-01-11T06:58:53","slug":"6224","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/6224\/","title":{"rendered":"Los siervos del TLCAN: De la esclavitud salarial a la esclavitud por deudas"},"content":{"rendered":"<p><b>Hoy de edad mediana y con una familia que sostener, el empleado gubernamental Gerardo Gonz&aacute;lez Gonz&aacute;lez ha seguido una estrategia econ&oacute;mica personal que se ha vuelto familiar para incontables mexicanos. Recurriendo a las tarjetas de cr&eacute;dito para compensar los salaries estancados, Gonz&aacute;lez ha hecho malabares con m&uacute;ltiples cuentas, ha dejado pasar un par de pagos e incluso ha ido a caer en el Bur&oacute; de Cr&eacute;dito. Pero el habitante de la ciudad de Aguascalientes insisti&oacute; en que &eacute;l no es ninguna persona fr&iacute;vola que use tarjetas de cr&eacute;dito para irse de farra por las noches o volar a un centro tur&iacute;stico playero a cr&eacute;dito a seis meses sin intereses. El dinero pl&aacute;stico se destina a gastos como cuentas de tel&eacute;fono celular, equipo para sus c&aacute;maras, computadoras para sus hijos y urgencias m&eacute;dicas. &quot;Nunca sabes cu&aacute;ndo las necesitar&aacute;s (las tarjetas de cr&eacute;dito)&quot; observa Gonz&aacute;lez.<\/b><\/p>\n<p>\n Otrora un s&iacute;mbolo de estatus para las capas superiores de la clase media, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os las tarjetas de cr&eacute;dito se han vuelto extremadamente f&aacute;ciles de conseguir en M&eacute;xico. De acuerdo con la Comisi&oacute;n Nacional para la Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), el n&uacute;mero de tarjetas de cr&eacute;dito emitidas por bancos salt&oacute; de 6.1 millones a 26.1 millones de 2001 a 2008.<\/p>\n<p> La mayor parte de estas deudas termina en los cofres de bancos de propiedad extranjera que, dice la Condusef, cargaron tasas de inter&eacute;s anual, en promedio, de entre 47% y 113% a principios de 2009. Los analistas estiman que corporaciones financieras con sede en Estados Unidos, Espa&ntilde;a, Reino Unido, Holanda y otros pa&iacute;ses, controlan efectivamente del 80% al 90% del capital bancario mexicano.<\/p>\n<p> En un art&iacute;culo publicado en 2008 por el Programa de las Am&eacute;ricas, el investigador y activista Peter Cervantes-Gautschi, codirector de la firma no lucrativa de Oregon Enlace, describi&oacute; c&oacute;mo el gobierno de Clinton y el Fondo Monetario Internacional sentaron las bases y el terreno para la adquisici&oacute;n por extranjeros de la banca mexicana como parte de la operaci&oacute;n de rescate de la econom&iacute;a mexicana en 1994-95.<\/p>\n<p> Actualmente, Banamex (perteneciente a Citigroup), Santander, HSBC y otras organizaciones con base en el extranjero son los Se&ntilde;ores de las finanzas mexicanas. M&eacute;xico, inclusive, les sirve de trampol&iacute;n para la expansi&oacute;n de estas corporaciones financieras extranjeras a otros pa&iacute;ses latinoamericanos. En 2008, Banamex adquiri&oacute; Grupo Cuscutl&aacute;n, instituci&oacute;n financiera que operaba en Guatemala, Honduras, El Salvador y Costa Rica.<\/p>\n<p> Dos acontecimientos se&ntilde;eros acompa&ntilde;aron el <i>boom <\/i>de las tarjetas de cr&eacute;dito, transformando dr&aacute;sticamente el panorama econ&oacute;mico en M&eacute;xico en a&ntilde;os recientes. Primero, los bancos se extendieron a pr&aacute;cticamente todos los rincones de la naci&oacute;n. Seg&uacute;n la Asociaci&oacute;n Mexicana de la Banca, hab&iacute;a unos 10,800 bancos en el pa&iacute;s a fines de 2008. Con m&aacute;s de 31,800 cajeros autom&aacute;ticos y 427,000 terminales de venta (sucursales), los bancos est&aacute;n llenando virtualmente cada resquicio de la vida econ&oacute;mica de M&eacute;xico. Ya se adelantan planes para establecer banca por internet en cada OXXO y Seven-Eleven, cadenas de &quot;tiendas de conveniencia&quot; que suplantan velozmente el folcl&oacute;rico <i>changarro<\/i>, la tienda familiar de abarrotes, alguna vez ensalzado por el ex presidente Fox como la respuesta empresarial al desempleo.<\/p>\n<p> En segundo lugar, la mayor disponibilidad de tarjetas de cr&eacute;dito encajaba en un modelo de venta al menudeo favorecido por el Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte (TLCAN). Bien versadas en transacciones con dinero pl&aacute;stico, las cadenas de supermercados de enormes dimensiones brotaron casi en todos lados sobre suelo mexicano. Para 2005, Wal-Mart controlaba el 44.8 por ciento del mercado de tiendas departamentales y era el mayor patr&oacute;n privado de la naci&oacute;n. Tal vez sin asombro para nadie, el gigante con sede en Tejas se insert&oacute; acto seguido en el mercado de servicios financieros mexicanos con su Banco Wal-Mart Adelante.<\/p>\n<p> A primera vista, parec&iacute;a que la proliferaci&oacute;n de bancos y tarjetas de cr&eacute;dito volver&iacute;a obsoleto el tipo de cr&eacute;dito tan conocido a los mexicanos en problemas econ&oacute;micos: el <i>agiotista<\/i>, o tibur&oacute;n prestamista de barrio. Empero el creciente endeudamiento de los usuarios mexicanos de tarjetas de cr&eacute;dito abri&oacute; de hecho una nueva oportunidad al prestamista usurero de manejos dudosos. Para saldar sus tarjetas de cr&eacute;dito de intereses altos, algunos deudores buscan de nuevo a los agiotistas.<\/p>\n<p> &quot;Ahora hasta hay gente que recurre a ellos (los usureros) porque tienen un problema enorme con los bancos&quot;, dijo Gerardo Gonz&aacute;lez.<\/p>\n<p> El auge de las tarjetas de cr&eacute;dito en M&eacute;xico se complement&oacute; con una explosi&oacute;n en la disponibilidad de otras formas de cr&eacute;dito, sea con el autom&oacute;vil en garant&iacute;a, casas de empe&ntilde;o, pr&eacute;stamos de pago recurrente (de &quot;d&iacute;a de pago&quot;). Incluso cr&eacute;ditos a estudiantes de escuelas privadas pasaron a formar parte de la costosa mezcla monetaria.<\/p>\n<p> En 1996, dentro de su impulso para liberalizar los bienes y servicios de todas clases, el gobierno mexicano abri&oacute; el mercado de las casas de empe&ntilde;o o montep&iacute;os. Para 2006, se hab&iacute;an constituido y funcionaban alrededor de 4,500 sucursales de montep&iacute;os privados, que incluyen negocios afiliados a First Cash Financial Services y EZCorp, corporaciones estadounidenses. Citando reportajes, el Senador por Texas Eliot Shapleigh, prominente cr&iacute;tico de las pr&aacute;cticas depredadoras crediticias, se&ntilde;al&oacute; en una declaraci&oacute;n que EZCorp &ndash;que hoy es trasnacional- se embols&oacute; un ingreso neto de $52 millones de d&oacute;lares a partir de $457 millones de d&oacute;lares de ganancias obtenidas durante 2008.<\/p>\n<p> Con m&uacute;sica ensordecedora en las calles, &quot;especiales&quot; del D&iacute;a del Amor y la Amistad, y en ocasiones, bailarines disfrazados que las promueven danzando a sus puertas, las casas de empe&ntilde;o son hoy un agregado llamativo y de dudoso gusto en el escenario de negocios mexicano. Una empresa lleg&oacute; incluso a crear un personaje de historieta, &quot;Super Billete&quot;, para rescatar a los consumidores &quot;en esta &eacute;poca de crisis&quot;. M&aacute;s de dos millones de mexicanos est&aacute;n oficialmente desempleados, y los que est&aacute;n &aacute;vidos de efectivo pueden ir a caer en la sucursal local de Prendamex o Prendalana para empe&ntilde;ar la alianza de matrimonio de la abuelita a una tasa de inter&eacute;s de 130% hasta 156%.<\/p>\n<p> Con personal y recursos limitados, el gobierno mexicano encuentra dif&iacute;cil regular la pl&eacute;tora de nuevos montep&iacute;os y microfinancieras.<\/p>\n<p> En una entrevista a principios de este a&ntilde;o, Enrique Jos&eacute; Castro Soto, director de la oficina estatal de Guerrero de la Procuradur&iacute;a Federal del Consumidor (Profeco), estim&oacute; que s&oacute;lo en la ciudad de Acapulco, exist&iacute;an 150 casas de empe&ntilde;o. Castro inform&oacute; que inspectores de la Profeco hab&iacute;an visitado 60 de estos negocios para asegurar que cumplieran con la normatividad, por ejemplo, tener registrados y al corriente todos los cargos de los consumidores, p&oacute;lizas de seguro y los contratos requeridos por la ley. El personal de la Profeco descubri&oacute; irregularidades en 32 de los 60 establecimientos inspeccionados, reconoci&oacute; Castro. Los montep&iacute;os de Acapulco cargaban tasas de inter&eacute;s anual de entre 60% y 300%, de acuerdo con el funcionario federal.<\/p>\n<p> &quot;Algunos se conducen en forma responsable, otros no tanto&quot;, coment&oacute; Castro.<\/p>\n<p> A diferencia de las casas de empe&ntilde;o, las microfinancieras, o &quot;prestamistas de d&iacute;a de pago&quot; existen en una especie de agujero negro entre los montep&iacute;os que regula la Profeco y los bancos que regula la Condusef, y no est&aacute;n sujetos a supervisi&oacute;n gubernamental. Hay quienes se preguntan sobre el origen del capital de inversion necesario para abrir todos estos nuevos negocios.<\/p>\n<p> Parte de la primera generaci&oacute;n de mexicanos que creci&oacute; en la econom&iacute;a de las tarjetas de cr&eacute;dito, la residente en Aguascalientes y reci&eacute;n licenciada universitaria Ang&eacute;lica Barba recibi&oacute; su primera tarjeta de cr&eacute;dito gracias al patrocinio de la instituci&oacute;n de ense&ntilde;anza superior a la que asist&iacute;a. Due&ntilde;a de un amplio conocimiento sobre las ventajas y desventajas de las tarjetas de cr&eacute;dito, hasta ella se asombraba del auge de las casas de empe&ntilde;o.<\/p>\n<p> &quot;He visto un n&uacute;mero incre&iacute;ble de ellas en los &uacute;ltimos dos meses. Vivo en un fraccionamiento de clase media y la cantidad de casas de empe&ntilde;o es impresionante&quot;, coment&oacute; Ang&eacute;lica. Una amiga m&iacute;a trabaja en una de ellas y la cantidad de dinero que ganan con los intereses de la gente que no quiere perder sus pertenencias es impresionante.&quot;<\/p>\n<h3>Modelo <i>Made in USA<\/i><\/h3>\n<p>La moderna econom&iacute;a basada en el cr&eacute;dito que se forma en M&eacute;xico se perfeccion&oacute; en Estados Unidos hace mucho tiempo. Al ir declinando los sindicatos, subir la inflaci&oacute;n y empeorar los salarios, los trabajadores de Estados Unidos compensaron la p&eacute;rdida de ingreso salarial recurriendo a diversos instrumentos de cr&eacute;dito que les ofrec&iacute;a el floreciente sector financiero. Los pr&eacute;stamos sobre inmuebles, adelantos en efectivo, de &quot;d&iacute;a de pago&quot;, tarjetas de cr&eacute;dito, pr&eacute;stamos sobre el autom&oacute;vil y para estudios, y m&aacute;s tarde las hipotecas subprime, todos ellos se convirtieron en los par&aacute;metros que defin&iacute;an un estilo de vida estadounidense individual. En contraste con los incrementos de salarios y prestaciones negociados colectivamente, los niveles de vida de los trabajadores eran determinados cada vez m&aacute;s por negociaciones individuales con una hueste de prestamistas. Y el costo de la nueva relaci&oacute;n econ&oacute;mica no era bajo.<\/p>\n<p> Un momento decisivo y crucial ocurri&oacute; en 1978, cuando la resoluci&oacute;n de la Suprema Corte de E.U. <i>Marquette National Bank vs. First of Omaha Service Corp <\/i>quit&oacute; a cada estado la facultad de limitar las tasas de inter&eacute;s de tarjetas de cr&eacute;dito emitidas por bancos de otros estados. A ello sigui&oacute; la desregulaci&oacute;n de las instituciones financieras por los sucesivos gobiernos dem&oacute;cratas y republicanos.<\/p>\n<p> A nivel estatal, el ramo crediticio depredador floreci&oacute; gracias a estructuras normativas d&eacute;biles y pol&iacute;ticos amigables en busca de efectivo. En algunos casos, las tasas de inter&eacute;s en pr&eacute;stamos de pago recurrente (&quot;d&iacute;a de pago&quot;) alcanzaron el nivel inaudito de 1,100%.<\/p>\n<p> &quot;La ley contra la usura exist&iacute;a desde los tiempos del Imperio Babil&oacute;nico, y ahora la hemos desmantelado&quot;, escribi&oacute; hace poco en <i>Harper&#8221;s Magazine<\/i> el autor Thomas Geoghegan.<\/p>\n<p> Como con otros indicadores sociales en Estados Unidos, las deudas en tarjetas de cr&eacute;dito y las de otros tipos no son ciegas al color del usuario. Como informa el Consejo Nacional de la Raza, a 13% de usuarios latinos se les aplican tasas de inter&eacute;s mayores al 20%, contra s&oacute;lo un 7% de usuarios anglosajones sujetos a la misma elevada tasa.<\/p>\n<p> En todo Estados Unidos, proveedores de cr&eacute;dito de pago recurrente (de d&iacute;a de pago) se establecen alrededor de bases militares, barrios de bajos ingresos y comunidades de inmigrantes y personas de color. Un estudio realizado en 2003 por el Centro del Sudoeste para la Integridad Econ&oacute;mica (Southwest Center for Economic Integrity) encontr&oacute; que el 37% de los establecimientos de cr&eacute;dito &quot;de d&iacute;a de pago&quot; en el condado de Pima en Arizona se ubica a unos 400 metros de las comunidades latinas.<\/p>\n<p> De acuerdo con el Dr. Richard Wolff, profesor de econom&iacute;a en la Universidad de Massachusetts-Amherst, la clase capitalista <a href=\"http:\/\/www.victoryag.org\/\">casino online<\/a>  casi alcanz&oacute; su nirvana en la econom&iacute;a pol&iacute;tica que pred&oacute;min&oacute; en la d&eacute;cada de los setentas. Los salarios cayeron o se estancaron, las horas de trabajo aumentaron y la productividad subi&oacute;. Los capitalistas que enfrentaban una posible crisis de poder adquisitivo en la clase consumidora hallaron el remedio perfecto: &quot;Est&aacute; en su cartera. Se llama tarjeta de cr&eacute;dito&quot;, dijo Wolff hace poco en el programa Alternative Radio (Radio Alternativa) con base en Boulder.<\/p>\n<p> De acuerdo con recientes reportajes en la prensa de E.U., el a&ntilde;o pasado circularon 700 millones de tarjetas de cr&eacute;dito. La deuda en tarjetas de cr&eacute;dito salt&oacute; 25% durante la &uacute;ltima d&eacute;cada, acumulando casi la mitad de una carga de deudas personales de 2.5 billones de d&oacute;lares en 2008. La cifra excluye hipotecas sobre viviendas. La morosidad en pagos a cuentas de tarjetas de cr&eacute;dito en Estados Unidos lleg&oacute; a cinco por ciento a fines del a&ntilde;o pasado, con tasas de incumplimiento todav&iacute;a en ascenso durante los primeros meses de 2009.<\/p>\n<p> Wolff se cuenta entre los analistas que creen que la clase trabajadora est&aacute; econ&oacute;micamente en los huesos. &quot; Es una poblaci&oacute;n que ha alcanzado sus l&iacute;mites; no puede asumir m&aacute;s deuda ni tampoco trabajar m&aacute;s&quot;, opin&oacute; Wolff.<\/p>\n<p> Los consumidores de E.U. que antes recib&iacute;an por correo monta&ntilde;as de ofertas de tarjetas de cr&eacute;dito ahora m&aacute;s bien reciben &quot;llamadas robot&quot; de &quot;Jessica&quot;, &quot;Ambar&quot; o &quot;John Stevens&quot; que prometen tasas de inter&eacute;s menores en tarjetas de cr&eacute;dito o supuestos cr&eacute;ditos libres de intereses.<\/p>\n<p> En M&eacute;xico la morosidad super&oacute; el 10% durante el primer trimester de este a&ntilde;o, con algunos informes de que la tasa real era del doble de las cifras oficiales. La crisis literalmente rebas&oacute; las fronteras. Los mexicanos de clase media con tarjetas de cr&eacute;dito acostumbrados a hacer sus compras en las ciudades fronterizas de E.U. se encontraron en un brete en oto&ntilde;o pasado luego de que el peso comenz&oacute; a devaluarse gradualmente en 40%-50% al mismo tiempo que las tasas de inter&eacute;s de las tarjetas de cr&eacute;dito se dispararon. Los centros comerciales de El Paso, Texas, dependientes de la clientela mexicana, resintieron el pellizco. &quot;No obtenemos tanto negocio como de costumbre&quot;, se lament&oacute; Ana Gonz&aacute;lez, gerente de la tienda Shine de prendas para dama en el <i>Sunland Park Mall<\/i> de El Paso.<\/p>\n<p> Regidas esencialmente por las reglas que estableci&oacute; en TLCAN y otros acuerdos comerciales, las vidas de las clases medias y trabajadoras de Estados Unidos y M&eacute;xico se han visto moldeadas por los mismos inversores, prestamistas, logreros, acaparadores, mercachifles y jugadores pol&iacute;ticos de ambos lados de la frontera.<\/p>\n<h3>&iquest;Se est&aacute; frenando a los Se&ntilde;ores del cr&eacute;dito?<\/h3>\n<p>Tanto en M&eacute;xico como en E.U., iniciativas ciudadanas y gubernamentales han buscado frenar los peores abusos del sistema crediticio. Cuando los intereses de las tarjetas de cr&eacute;dito empezaron a trepar el a&ntilde;o pasado, grupos de ambos pa&iacute;ses comenzaron a protestar contra las pol&iacute;ticas crediticias bancarias. M&eacute;xico atraves&oacute; un conflicto similar durante la crisis econ&oacute;mica de 1994-95, cuando las tasas de inter&eacute;s se dispararon de manera exorbitante, provocando la movilizaci&oacute;n de El Barz&oacute;n, que represent&oacute; y, muchas veces con &eacute;xito, defendi&oacute; a los deudores.<\/p>\n<p> Pero las &uacute;ltimas protestas en M&eacute;xico han sido m&aacute;s fragmentarias, desde blogs que condenan la usura ruidosamente hasta manifestaciones frente a bancos organizadas por maestros, por seguidores del dirigente de oposici&oacute;n Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador, y otros. Llamados dispersos a una huelga de pagos a tarjetas de cr&eacute;dito o un boicot a las tarjetas de cr&eacute;dito Banamex atrajeron escasa respuesta del p&uacute;blico. Los bancos compraron tiempo con algunos deudores, accediendo a reestructurar adeudos privados con la bendici&oacute;n de la Condusef.<\/p>\n<p> El a&ntilde;o pasado, algunos congresistas mexicanos comenzaron a proclamar la necesidad de topar las tasas de inter&eacute;s; el resultado final fue que este a&ntilde;o se aprob&oacute; una ley bastante d&eacute;bil que otorg&oacute; al central Banco de M&eacute;xico mayor libertad para hacer p&uacute;blicas las tasas de inter&eacute;s como estrategia para fomentar la competencia; asimismo, a los bancos que se desviaran de las pr&aacute;cticas de veracidad en sus cr&eacute;ditos podr&iacute;a impon&eacute;rseles multas relativamente leves en el futuro.<\/p>\n<p> En Estados Unidos se sigui&oacute; una trayectoria similar, cuando la ira popular fue atizada por el rescate del Congreso y la Reserva Federal estadounidenses de las instituciones financieras en trance de derrumbe.<\/p>\n<p> De la coalici&oacute;n pacifista ANSWER a &quot;A New Way Forward&quot; (o &quot;Nuevo Avance&quot;), diferentes grupos se manifestaron exigiendo diversas medidas como imponer un l&iacute;mite a las tasas de inter&eacute;s, o nacionalizar y escindir los bancos. La organizaci&oacute;n de Oregon Enlace, que colabora con trabajadores inmigrantes, propuso gravar el dinero federal destinado al rescate, para ayudar a pagar los servicios m&eacute;dicos de emergencia amenazados por reducciones en recursos. Entre tanto, un nuevo movimiento contra la usura y la consolidaci&oacute;n y venta de deuda surgi&oacute; en las iglesias, basado tambi&eacute;n parcialmente en comunidades inmigrantes y afiliado a la Fundaci&oacute;n de &Aacute;reas Industriales (Industrial Areas Foundation) inspirada por Saul Alinsky.<\/p>\n<p> M&aacute;s de unas cuantas voces respetadas respaldaron el esp&iacute;ritu del naciente movimiento.<\/p>\n<p> &quot;Necesitamos escindir los bancos (que son) demasiado grandes para quebrar,&quot; escribi&oacute; el Premio Nobel de Econom&iacute;a Joseph Stiglitz. &quot;No hay evidencia de que estos monstruos produzcan beneficios sociales proporcionales a los costos que han impuesto.&quot;<\/p>\n<p>\n En el Capitolio, el senador independiente Bernie Sanders propuso legislaci&oacute;n que habr&iacute;a topado a 15% el inter&eacute;s en tarjetas de cr&eacute;dito en la mayor&iacute;a de los casos. La propuesta de Sanders fue derrotada el pasado abril con una votaci&oacute;n de 33 a 60 en un Senado dominado por los dem&oacute;cratas. Veintid&oacute;s dem&oacute;cratas se unieron a los Republicanos para acabar con la medida.<\/p>\n<p> &quot;Creemos que si estamos dando pr&eacute;stamos y fondos a bajo o ning&uacute;n inter&eacute;s a todos esos bancos, no deber&iacute;a permit&iacute;rseles voltearse y cargar tasas de inter&eacute;s exorbitantes, afirm&oacute; tras la votaci&oacute;n el asistente de Sanders, Will Wilquist.<\/p>\n<p> En lugar de topar las tasas de inter&eacute;s, el Congreso de E.U. y el Presidente Barack Obama firm&oacute; una nueva ley conocida como Carta de Derechos de los Tenedores de Tarjetas de Cr&eacute;dito (Credit Cardholders Bill of Rights). En general, los medios de comunicaci&oacute;n y comentaristas liberales vieron la aprobaci&oacute;n de la ley como un triunfo de los derechos de los consumidores.. Un reportaje de la Associated Press se aventur&oacute; incluso a decir que la ley &quot;revolucionar&aacute;&quot; la industria de las tarjetas de cr&eacute;dito.<\/p>\n<p> Un m&aacute;s atento examen de la ley revela que, aunque pondr&aacute; fin a algunos de los abusos m&aacute;s atroces, como subir las tasas de inter&eacute;s a un cliente que se ha retrasado en pagar una cuenta totalmente diferente, y prohibir alzas retroactivas de tasas de inter&eacute;s sobre saldos existentes, esta legislaci&oacute;n no hace realmente nada por evitar que los bancos impongan tasas estratosf&eacute;ricas por compras con tarjetas de cr&eacute;dito. Parecida a reglas cuya aplicaci&oacute;n ya estaba pendiente de todos modos en la Reserva Federal de E.U., la Carta de Derechos de los Tenedores de Tarjetas de Cr&eacute;dito se aplicar&aacute; hasta el a&ntilde;o 2010, dando as&iacute; a los bancos tiempo m&aacute;s que suficiente para estafar a los clientes si as&iacute; quieren.<\/p>\n<p> En M&eacute;xico al igual que en Estados Unidos, la industria financiera aleg&oacute; que poner un tope a las tasas de inter&eacute;s afectar&iacute;a la capacidad de los bancos de extender cr&eacute;dito al mayor n&uacute;mero de personas posible, sobre todo a gente de bajos ingresos que eran las m&aacute;s urgentemente necesitadas de ingreso adicional. Los pol&iacute;ticos a ambos lados de la frontera no s&oacute;lo compraron este argumento, sino otros muchos presentados por los bancos.<\/p>\n<p> En Estados Unidos, cualquier desaf&iacute;o al poder&iacute;o bancario se estrella de inmediato con la puerta revolvente entre los ex empleados del congreso y los &quot;reguladores&quot; federales que act&uacute;an como cabilderos de la industria de servicios financieros, as&iacute; como con las monta&ntilde;as de efectivo para las campa&ntilde;as que los bancos y empresas aseguradoras derraman sobre senadores y representantes.<\/p>\n<p> Tal vez la cita que m&aacute;s escuetamente captura la realidad pol&iacute;tica de los tiempos fue la del senador por Illinois Dick Durbin, quien dijo recientemente que los bancos &quot;poseen&quot; el Capitolio. A nivel estatal la situaci&oacute;n no es muy distinta.<\/p>\n<p> Cr&iacute;tico del reciente nombramiento por el gobernador del ex vicepresidente de Cash America William White a presidente del Comit&eacute; Financiero de Texas, el Senador de ese estado Eliot Shapleigh no se anduvo por las ramas. &quot;En Texas, el zorro no est&aacute; en el gallinero. El zorro es due&ntilde;o del gallinero&quot;, declar&oacute; Shapleigh.<\/p>\n<p> No obstante el escarnio p&uacute;blico por sus altas tasas de inter&eacute;s y la humillaci&oacute;n generalizada por el desastre de las hipotecas subprime, los bancos han detenido retos potencialmente graves a su poder. Pero para millones de personas a un lado y otro de la frontera, la crisis de tarjetas de cr&eacute;dito, y la m&aacute;s amplia de adeudos, &eacute;sas no desaparecer&aacute;n.<\/p>\n<p> Como los movimientos hist&oacute;ricos para erradicar el trabajo infantil y para ganar la jornada laboral de ocho horas, el de liberaci&oacute;n de la servidumbre por deudas est&aacute; surgiendo como pleno de los problemas sociales m&aacute;s candentes del siglo veintiuno. Y en una &eacute;poca en la que los servicios financieros est&aacute;n globalizados, cualquier movilizaci&oacute;n para derrocar a los Se&ntilde;ores del Cr&eacute;dito ha de trascender fronteras si quiere salir triunfante.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy de edad mediana y con una familia que sostener, el empleado gubernamental Gerardo Gonz&aacute;lez Gonz&aacute;lez ha seguido una estrategia econ&oacute;mica personal que se ha vuelto familiar para incontables mexicanos. 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