{"id":1849,"date":"2009-09-21T16:37:57","date_gmt":"2009-09-21T16:37:57","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=1849"},"modified":"2009-09-23T15:54:52","modified_gmt":"2009-09-23T15:54:52","slug":"6432","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/6432\/","title":{"rendered":"Urgente Revisar y Renegociar el Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte"},"content":{"rendered":"<p><b>En la primera Cumbre de Am&eacute;rica del Norte el pasado  agosto, los dirigentes de las tres naciones evitaron en su declaraci&oacute;n conjunta  cualquier menci&oacute;n tanto del Tratado de Libre Comercio para Am&eacute;rica del Norte  (TLCAN) como de su ramificaci&oacute;n, la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de  Am&eacute;rica del Norte (ASPAN). Aun cuando el pacto comercial fue el origen de estas  reuniones anuales, los resultados negativos del TLCAN lo han convertido m&aacute;s en  un motivo de verg&uuml;enza que en una ventaja pol&iacute;tica.<\/b><\/p>\n<p><b>Los l&iacute;deres de Am&eacute;rica del Norte pueden desear  distanciarse del fracaso evidente del TLCAN en mejorar las vidas de sus  ciudadanos, pero estos &uacute;ltimos, ya sea de Canad&aacute;, M&eacute;xico o de Estados Unidos,  contin&uacute;an instando a una revisi&oacute;n y renegociaci&oacute;n totales del pacto. Este  art&iacute;culo explica por qu&eacute; ahora esa tarea es m&aacute;s urgente que nunca en la crisis  global actual.<\/b><\/p>\n<p>\n  Las elecciones  primarias dem&oacute;cratas de 2006 marcaron el per&iacute;odo hist&oacute;rico cuando &quot;TLCAN&quot;  se convirti&oacute; oficialmente en palabra sucia. Clinton y Obama rivalizaron por ser  quien mejor desacreditara el tratado comercial para ganar los votos de los  trabajadores desencantados (y a menudo desempleados) en los sectores obreros de  Estados Unidos.<\/p>\n<p> Los candidatos no  s&oacute;lo buscaban complacer a estados indecisos. Las encuestas demostraron por  primera vez el cambio en los platillos de la balanza: la mayor&iacute;a encuestada a  escala nacional expres&oacute; opiniones negativas acerca del Tratado de Libre  Comercio para Am&eacute;rica del Norte firmado en 1994 por Estados Unidos, Canad&aacute; y  M&eacute;xico. Evaluaciones del TLCAN al alcanzar sus diez y 15 a&ntilde;os registraron  aumento del escepticismo, cero crecimiento en M&eacute;xico y p&eacute;rdidas de empleos en  Estados Unidos.<\/p>\n<p> Fue una reversi&oacute;n  m&aacute;s que notable. Las siglas NAFTA, o TLCAN, entraron al vocabulario de Am&eacute;rica  del Norte como un s&iacute;mbolo del progreso a medir por la r&aacute;pida integraci&oacute;n  econ&oacute;mica. La globalizaci&oacute;n de lo que producimos y consumimos parec&iacute;a un  destino beneficioso, y en todo caso inevitable.<\/p>\n<p> En ninguna regi&oacute;n  el experimento de integraci&oacute;n regional fue tan extremo y r&aacute;pido como en  Norteam&eacute;rica bajo el TLCAN: demoli&oacute; barreras comerciales y a la inversi&oacute;n tales  como aranceles de protecci&oacute;n y preferencias locales; desmantel&oacute; programas de  apoyo gubernamentales (menos cuando el dirigente indiscutido del proceso,  Estados Unidos, encontr&oacute; ello inconveniente como en el caso de su propia ley  agr&iacute;cola); extendi&oacute; los monopolios de propiedad intelectual mucho m&aacute;s all&aacute; de  los impuestos por la Organizaci&oacute;n Mundial de Comercio (OMC).<\/p>\n<p> Lo que el TLCAN  no hizo fue lo que la Uni&oacute;n Europea s&iacute; logr&oacute;. El TLCAN ignor&oacute; el impacto  potencial que sobre la inmigraci&oacute;n ejercer&iacute;an sus propias medidas, y se rehus&oacute;  a incorporar fondos de compensaci&oacute;n o estrategias transicionales que respondieran  por la enorme asimetr&iacute;a entre las econom&iacute;as nacionales participantes. La  econom&iacute;a mexicana era menor a 1\/15&ordm; del tama&ntilde;o de la estadounidense, con  millones de familias viviendo en pobreza extrema. El TLCAN no provey&oacute; mecanismo  alguno para reparar este desnivelado campo de juego. Antes bien, confi&oacute; en que  los mercados internacionales, dejados a su propio impulso, resolver&iacute;an todos  los problemas que se presentaran.<\/p>\n<p> Si se le mide  &uacute;nicamente por el grado de integraci&oacute;n econ&oacute;mica, el experimento del TLCAN tuvo  &eacute;xito. La frontera M&eacute;xico-Estados Unidos se ha vuelto la regi&oacute;n m&aacute;s altamente  integrada del mundo. 35 millones de d&oacute;lares en bienes cruzan la frontera cada  hora. El comercio total entre los tres pa&iacute;ses del TLCAN ha hecho m&aacute;s que  duplicarse, mientras el comercio total en mercanc&iacute;as entre Estados Unidos y  M&eacute;xico casi se triplic&oacute;, de 81,600 millones de d&oacute;lares en 1993 a 266,600 millones en  2004.<\/p>\n<p> Pero el  crecimiento de las cifras comerciales no equivale a mejorar la calidad de vida  del ciudadano promedio. El desempleo relacionado con el TLCAN en Estados Unidos  est&aacute; superando la generaci&oacute;n de empleos directos. Los canadienses protestan por  la p&eacute;rdida de soberan&iacute;a y la capacidad de planificar el uso sustentable de  recursos naturales debido a exportaciones a Estados Unidos que el TLCAN vuelve  obligatorias.<\/p>\n<p> M&eacute;xico&mdash;el socio  decididamente <i>junior<\/i> en el trato&mdash;ha  experimentado un desplazamiento masivo. Los peque&ntilde;os agricultores perdieron sus  medios de vida ante la competencia del ma&iacute;z y otros granos b&aacute;sicos importados.  Las peque&ntilde;as y medianas empresas que produc&iacute;an para el mercado interno tuvieron  que cerrar. Miles de trabajadores fueron empujados del mercado laboral formal  al empleo informal, sobre todo las mujeres, donde ya no gozaron de prestaciones,  seguridad laboral ni salarios m&iacute;nimos. En consecuencia, la emigraci&oacute;n a Estados  Unidos salt&oacute; a medio mill&oacute;n de hombres, mujeres y ni&ntilde;os al a&ntilde;o.<\/p>\n<p> Sin embargo, no todos salieron perdiendo con el TLCAN. En la elaboraci&oacute;n  del tratado participaron directamente las corporaciones trasnacionales. La  liberalizaci&oacute;n del comercio y las inversiones les permitieron planificar  estrategias regionales para sacar el m&aacute;ximo partido de &aacute;reas donde los recursos  naturales, mano de obra barata, subsidios gubernamentales, bajos costos de  producci&oacute;n y escasa regulaci&oacute;n abaratan m&aacute;s la producci&oacute;n. En t&eacute;rminos de los  estrechos intereses de las trasnacionales, esto era eficiencia. Pero esta marca  de eficiencia tiene costos ocultos y de largo plazo: causa movilidad de  personas a gran escala, interrumpiendo vidas, medios de subsistencia y  culturas. Agota los recursos naturales y contamina el planeta sin pagar los  costos reales.<\/p>\n<p> Baste un solo ejemplo: Las cl&aacute;usulas del TLCAN referentes a la inversi&oacute;n  han creado un alto grado de concentraci&oacute;n en la producci&oacute;n y comercializaci&oacute;n  agr&iacute;cola, conducidas por las gigantescas trasnacionales estadounidenses Cargill  y ADM en asociaci&oacute;n con empresas mexicanas. Desde que el TLCAN entr&oacute; en vigor,  el ingreso neto de la empresa agroindustrial Cargill se elev&oacute; en 660%: desde  597 millones de d&oacute;lares en 1998-99 hasta 3,950 millones de d&oacute;lares para el  ejercicio fiscal 2007-2008. Entretanto, millones de peque&ntilde;os agricultores  mexicanos fueron desplazados al serles imposible competir con las importaciones  subsidiadas. Cargill recibi&oacute; subsidios masivos del gobierno mexicano al mismo  tiempo que los programas sociales y productivos para peque&ntilde;os agricultores  fueron reducidos o eliminados. La manipulaci&oacute;n de precios llev&oacute; a la crisis de  la tortilla, el brusco aumento en sus precios en enero de 2006. La fijaci&oacute;n de  precios que afecta a los consumidores de bajos ingresos y la amenaza de  contaminaci&oacute;n gen&eacute;tica debida a la importaci&oacute;n de ma&iacute;z gen&eacute;ticamente modificado  ha abierto un debate de enormes proporciones sobre el TLCAN en el sector  agr&iacute;cola de M&eacute;xico y levantado una amplia movilizaci&oacute;n en defensa del ma&iacute;z y  por la renegociaci&oacute;n del tratado.<\/p>\n<p> Bajo el TLCAN, la desigualdad a la vez concentrada y creciente en M&eacute;xico  ha otorgado a este pa&iacute;s la dudosa distinci&oacute;n de tener a algunos de los hombres  m&aacute;s acaudalados del planeta en tanto que el n&uacute;mero absoluto de pobres va en  aumento.<\/p>\n<h3>Azota la crisis: necesidad de revisar el TLCAN<\/h3>\n<p>Incluso antes de la reciente crisis econ&oacute;mica, organizaciones en los  tres pa&iacute;ses del TLCAN ya instaban a renegociar el tratado o bien a rescindirlo.<\/p>\n<p> Las m&uacute;ltiples crisis&mdash;econ&oacute;micas, financieras, ambientales, alimentarias&mdash;que  golpearon duro a fines de 2008 han intensificado esos llamados. Estamos en uno  de los momentos en que se define la historia. Podemos arraigar el modelo del  TLCAN concentr&aacute;ndonos en las exportaciones, tercerizaci&oacute;n y movilidad del  capital. O podemos reexaminar este modelo de integraci&oacute;n de arriba abajo y comenzar  a estructurar una recuperaci&oacute;n m&aacute;s equitativa, regulada y de abajo hacia arriba  que sea sustentable por generaciones.<\/p>\n<p> Hay tantas razones para creer esto posible, como las hay para ser  pesimista. En el lado positivo, las corporaciones que elaboraron el TLCAN han  ca&iacute;do en el desprestigio. El argumento de que la desregulaci&oacute;n y la libre  rienda a las trasnacionales traer&aacute; prosperidad para todos ya resulta muy poco veros&iacute;mil.<\/p>\n<p> No obstante, esas mismas corporaciones siguen esgrimiendo una influencia  desproporcionada sobre los acontecimientos mundiales. El Grupo de las 20  naciones pr&oacute;speras se re&uacute;ne cada pocos meses m&aacute;s o menos para debatir la  regulaci&oacute;n de un sector corporativo irresponsable, y emerge con llamados a  cubrirlo con dinero de gobiernos, mientras preserva al sistema comercial del &quot;proteccionismo&quot;.<\/p>\n<p> Pero demasiada gente siente que el precio de mantener el TLCAN y  tratados comerciales parecidos es demasiado alto. Para enfrentar la crisis, los  pa&iacute;ses del TLCAN necesitan recurrir a herramientas pol&iacute;ticas de emergencia para  reactivar la recuperaci&oacute;n. &Eacute;stas incluyen compras gubernamentales que respalden  negocios nacionales, subsidios y rescates econ&oacute;micos, apoyar programas, y  generaci&oacute;n de empleos sufragada por el estado. La mayor&iacute;a de estas herramientas  est&aacute;n t&eacute;cnicamente prohibidas conforme al TLCAN.<\/p>\n<p> El gobierno de Obama ha respondido a la crisis de E.U. con medidas en&eacute;rgicas  para estimular la econom&iacute;a nacional, lo cual costar&aacute; sumas de dinero casi  inconcebibles. No se han abordado muchos de los cambios estructurales  necesarios, entre ellos el TLCAN.<\/p>\n<p> M&eacute;xico no puede costearse medidas como &eacute;stas, y sin embargo la crisis  tendr&aacute; all&iacute; un costo humano mucho mayor porque ya muchas familias mexicanas  est&aacute;n en el nivel de subsistencia. Mexico depende de que el mercado  estadounidense adquiera como m&iacute;nimo el 80% de sus exportaciones. Es por mucho  la fuente principal de inversi&oacute;n extranjera, y las remesas desde Estados Unidos  son la segunda fuente m&aacute;s importante de ingresos del extranjero, solamente  despu&eacute;s del petr&oacute;leo.<\/p>\n<p> Cada semana las proyecciones de crecimiento en M&eacute;xico para 2009 se ajustan  hacia abajo, y ahora se calculan en menos 7%. Entre 2006 y 2008 el salario real  perdi&oacute; 4 puntos porcentuales gracias a la inflaci&oacute;n, acelerando una tendencia  constante a todos los niveles desde que el TLCAN entr&oacute; en vigor. El salario  m&iacute;nimo oficial est&aacute; por debajo del nivel de inanici&oacute;n.<\/p>\n<p> El presidente Obama ha argumentado de forma bastante vaga que la  prosperidad nacional debe construirse sobre la prosperidad regional. Sin  embargo la ayuda estadounidense a M&eacute;xico durante la crisis econ&oacute;mica se destina  casi exclusivamente a la seguridad. La &quot;Iniciativa M&eacute;rida&quot; ya ha  asignado 1,100 millones de d&oacute;lares a pagar equipo de defensa, sistemas de  tecnolog&iacute;a de la informaci&oacute;n y capacitaci&oacute;n para polic&iacute;a y fuerzas armadas para  librar una guerra antidrogas fracasada. La ayuda para el desarrollo que otorga  USAID promedia alrededor de 23 millones de d&oacute;lares anuales; una porci&oacute;n enorme  de los mismos acaban en el sector de seguridad y reformas pol&iacute;ticas. Lo que  queda son migajas para la gente que verdaderamente necesita ayuda en el pa&iacute;s,  muchos entonces son obligados a emigrar, y se gastan cientos de millones de  d&oacute;lares para cazarlos, arrestarlos, encarcelarlos y deportarlos.<\/p>\n<p> Debe haber una estrategia mejor.<\/p>\n<h3>&iquest;Puede renegociarse el TLCAN?<\/h3>\n<p>M&aacute;s de mil personas protestaron fuera de la Cumbre de Am&eacute;rica del Norte.  Se les mantuvo a distancia. La polic&iacute;a acordon&oacute; varias cuadras alrededor de la  sede para evitar cualquier contacto inc&oacute;modo entre los dirigentes y sus  vasallos. Relegadas a los m&aacute;rgenes una vez m&aacute;s, las organizaciones ambientales,  laborales y por un comercio justo pidieron una renegociaci&oacute;n del TLCAN.<\/p>\n<p> Conforme a la ley, no existen dudas de que el TLCAN puede renegociarse.  Los sindicatos y movimientos ciudadanos que exigen su renegociaci&oacute;n no est&aacute;n  pidiendo el fin del comercio internacional. Piden que se eliminen los  incentivos gubernamentales para trasladar la producci&oacute;n al extranjero y que se  d&eacute; una oportunidad de sobrevivir a los sectores econ&oacute;micos que no pueden  competir en el mercado internacional pero que son vitales para generar empleos  dignos. Hoy, con la crisis, los ciudadanos de todos los pa&iacute;ses han  intensificado la demanda de que los gobiernos adopten m&aacute;s programas sociales y  de desarrollo locales, del tipo prohibido por las disposiciones de competencia  y privatizaci&oacute;n contenidas en el TLCAN.<\/p>\n<p> Cada pa&iacute;s signatario del TLCAN tiene intereses particulares que  perseguir. En Estados Unidos, el entonces candidato&mdash;ahora presidente&mdash;Obama, se  hizo eco de las exigencias ciudadanas al afirmar:<\/p>\n<p> &quot;Debemos incorporar al TLCAN disposiciones obligatorias que  protejan el derecho a la negociaci&oacute;n y contrataci&oacute;n colectivas y otros  est&aacute;ndares laborales vitales reconocidos por la Organizaci&oacute;n Internacional del  Trabajo. Y tambi&eacute;n debemos agregar est&aacute;ndares ambientales obligatorios para que  las empresas de un pa&iacute;s no puedan obtener una ventaja econ&oacute;mica destruyendo el  ambiente. Y debemos reformar el TLCAN para que quede claro no pueden pisotearse  las leyes y reglamentos justos, redactados para proteger a los nacionales de  cualquiera de los tres pa&iacute;ses, a la simple solicitud de los inversionistas  extranjeros.&quot;<\/p>\n<p>\n  Hoy el problema parece estar en los detalles y el sentido de la  oportunidad. Obama declar&oacute; antes de la Cumbre que no se hablar&iacute;a de  renegociaci&oacute;n, diciendo que &quot;ahora tiene demasiado que hacer&quot; con las  reformas a la salud p&uacute;blica, energ&eacute;ticas y financieras, y la necesidad de  estabilizar la econom&iacute;a antes de abrir un prolongado debate sobre la  renegociaci&oacute;n del TLCAN.<\/p>\n<p> Pero la crisis econ&oacute;mica y el debate reabierto por la presidencia de  Obama ofrecen la oportunidad de introducir algunos cambios necesarios a un  tratado obsoleto. La presidencia de Obama podr&iacute;a acabar adoptando meramente la plataforma <a href=\"http:\/\/waysandmeans.house.gov\/media\/pdf\/NewTradePolicy.pdf\">dem&oacute;crata relativa al comercio<\/a>, que estipula incorporar al texto principal los acuerdos laboral y  ambiental y agregarle los est&aacute;ndares laborales prioritarios establecidos por la  Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo, as&iacute; como crear un programa m&aacute;s amplio  para enfrentar el desplazamiento de empleos de E.U. Obama vot&oacute; por el Tratado  de Libre Comercio entre Estados Unidos y Per&uacute;, el cual fue modificado siguiendo  estos lineamientos.<\/p>\n<p> No queda del todo claro que este formato d&eacute; al TLCAN m&aacute;s eficacia que  sus reglas actuales. Estas &uacute;ltimas nunca han permitido que un solo caso llegue  a ser sancionado, no importando para ello lo flagrante de las violaciones  cometidas. Las organizaciones populares ser&aacute;n un factor cr&iacute;tico para obligar a  la administraci&oacute;n a estar a la altura de sus promesas de reformar el pacto  comercial.<\/p>\n<p> En el frente canadiense, las organizaciones de la sociedad civil exigen  la eliminaci&oacute;n de la cl&aacute;usula de proporcionalidad que requiere a Canad&aacute; enviar  petr&oacute;leo a Estados Unidos incluso en tiempos de escasez. Tambi&eacute;n piden a su  gobierno que se eliminen las cl&aacute;usulas del Cap&iacute;tulo 11 relativas a  inversionistas ante los estados, que otorgan a los primeros el derecho de  demandar a gobiernos. Este cap&iacute;tulo causa controversia en las tres naciones  porque las corporaciones lo est&aacute;n utilizando para pasar por encima de leyes  sanitarias y de seguridad p&uacute;blica que interfieran con sus &quot;ganancias  actuales o futuras.&quot; La peculiar estructura legal&mdash;que escapa a todos los  sistemas judiciales nacionales&mdash;no s&oacute;lo permite a empresas privadas demandar a  gobiernos por una amplia gama de supuestos agravios, sino que es claramente  parcial: una revisi&oacute;n reciente demostr&oacute; que los tribunales comerciales  especiales han resuelto a favor de las corporaciones en la abrumadora mayor&iacute;a  de los casos.<\/p>\n<p> En M&eacute;xico un amplio movimiento popular ha llamado a la renegociaci&oacute;n del  cap&iacute;tulo agropecuario del TLCAN con la intenci&oacute;n de proteger la producci&oacute;n de  alimentos b&aacute;sicos y excluir totalmente al ma&iacute;z y al frijol del tratado. Adem&aacute;s,  exigen el derecho de regular el sistema alimentario de manera que consumidores  y productores tengan acceso a un trabajo y subsistencia dignos.<\/p>\n<p> Por &uacute;ltimo, grupos ciudadanos exigen que se ponga t&eacute;rmino a la Alianza  para la Seguridad y Prosperidad de Am&eacute;rica del Norte (ASPAN), denominada en  ocasiones como el &quot;tratado TLCAN Plus&quot;. Existen indicios de que la  vida pol&iacute;tica de la ASPAN pueda, en efecto, estar tocando a su fin. Este pacto mal  concebido y calculado entre los jefes de los tres gobiernos fue elaborado por  la administraci&oacute;n Bush como un plan de cooperaci&oacute;n regional contra el  terrorismo y una forma de ahondar la integraci&oacute;n del TLCAN sin supervisi&oacute;n  congresional, parlamentaria o p&uacute;blica. Permite a Estados Unidos realizar tareas  de polic&iacute;a de la frontera sur con M&eacute;xico, aumentar la vigilancia sobre ella y e  intensificar la integraci&oacute;n econ&oacute;mica. Ning&uacute;n miembro de la sociedad civil es  invitado a participar regularmente en sus muchos grupos de trabajo, compuestos  de representantes de corporaciones trasnacionales y entidades gubernamentales.  Como tanto la derecha como la izquierda en Estados Unidos la repudia, se habla  de que pronto la ASPAN ser&aacute; revocada o reestructurada.<\/p>\n<p> El primer paso hacia una renegociaci&oacute;n del TLCAN debe ser un estudio del  mayor alcance posible de su impacto en los tres pa&iacute;ses. En Estados Unidos, el  senador Sherrod Brown (Dem&oacute;crata de Ohio) y el representante Mike Michaud  (Dem&oacute;crata de Maine), son coautores de la Ley de de Reforma Comercial,  Rendici&oacute;n de cuentas, Desarrollo y Empleo (TRADE, por sus siglas en ingl&eacute;s), y  la han presentado al Congreso. La Ley TRADE estipula una revisi&oacute;n del TLCAN y  presenta principios de comercio justo desde los cuales seguir adelante. Esta  ley ordena que el gobierno de E.U. no solamente incluya cifras comerciales en  el estudio, sino datos de ganancia y p&eacute;rdida de empleos, normas y condiciones  laborales, seguridad para el consumidor e impactos ambientales. La Ley TRADE  fue reintroducida al Congreso el 24 de junio pasado y actualmente la apoyan 116  congresistas.<\/p>\n<p> Un reexamen del TLCAN debe incluir los hechos sobre el impacto y las  consecuencias del gran experimento que hasta ahora no han sido informados ni  analizados. El estudio debe ser independiente y permitir la consulta y la  participaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a. Debe contar con criterios de evaluaci&oacute;n  cuidadosamente definidos, incluyendo indicadores sociales, econ&oacute;micos,  pol&iacute;ticos y culturales, y un mecanismo para la recepci&oacute;n de an&aacute;lisis realizados  por la sociedad civil y para su presentaci&oacute;n como parte del proceso.<\/p>\n<p> Para echar abajo las t&aacute;cticas de dilaci&oacute;n y negaci&oacute;n de los l&iacute;deres y  avanzar hacia una minuciosa valoraci&oacute;n y perfeccionamiento del TLCAN, har&aacute;n  falta movimientos ciudadanos de muy amplia base. En M&eacute;xico, movimientos  campesinos han celebrado grandes manifestaciones en las calles, varias de ellas  de m&aacute;s de 100,000 personas, para pedir que se retire al ma&iacute;z y al frijol del  tratado y as&iacute; poder administrar el abastecimiento de los alimentos m&aacute;s b&aacute;sicos.  Tras la primera marcha en enero de 2003, el entonces presidente Vicente Fox solicit&oacute;  una renegociaci&oacute;n, a lo que el gobierno de E.U. se neg&oacute;. Fox desech&oacute; de  inmediato la solicitud. El actual presidente Felipe Calder&oacute;n&mdash;neoliberal  estricto&mdash;se opone a la renegociaci&oacute;n.<\/p>\n<p> En Estados Unidos la muy repetida frase del presidente Obama de que &quot;el  TLCAN benefici&oacute; a Wall Street [el gran centro financiero de E.U.] y da&ntilde;&oacute; a Main  Street [calle principal de una poblaci&oacute;n o ciudad]&quot;, expresa la  comprensi&oacute;n de que el tratado est&aacute; viciado por su orientaci&oacute;n pro  corporativista y no s&oacute;lo porque contenga unas cuantas cl&aacute;usulas ineficaces o  consecuencias imprevistas; sin embargo ahora &eacute;l mismo ha postergado el tema de  la renegociaci&oacute;n. Los movimientos de la sociedad civil contin&uacute;an presionando  hacia la renegociaci&oacute;n al mismo tiempo que compiten para lograr visibilidad,  con muchos otros problemas.<\/p>\n<p> Los pueblos canadienses, estadounidense y mexicano necesitan celebrar  debates p&uacute;blicos para determinar sus propias prioridades y estrategias  nacionales para reformar pol&iacute;ticas, aliviar el sufrimiento y la pobreza, y  construir estructuras alternativas. La convergencia de estas estrategias de la  sociedad civil ser&aacute; lo que nos facilite solidarizarnos y echar atr&aacute;s el actual  modelo de TLCAN.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la primera Cumbre de Am&eacute;rica del Norte el pasado agosto, los dirigentes de las tres naciones evitaron en su declaraci&oacute;n conjunta cualquier menci&oacute;n tanto del Tratado de Libre Comercio para Am&eacute;rica del Norte (TLCAN) como de su ramificaci&oacute;n, la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de Am&eacute;rica del Norte (ASPAN). 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