{"id":1860,"date":"2009-09-14T18:22:26","date_gmt":"2009-09-14T18:22:26","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=1860"},"modified":"2009-09-26T17:29:35","modified_gmt":"2009-09-26T17:29:35","slug":"6417","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/6417\/","title":{"rendered":"Los dilemas de Lugo"},"content":{"rendered":"<p><b>A un a&ntilde;o de su asunci&oacute;n, Fernando Lugo debe  administrar al mismo tiempo varias crisis. Por un lado, su flamante paternidad  que manch&oacute; su imagen p&uacute;blica tanto dentro como fuera del Paraguay. Pero al d&iacute;a  de hoy ese esc&aacute;ndalo no es lo que desvela al presidente paraguayo. Sucede que  su estrategia de navegar sin barco propio sobre un conglomerado de fuerzas casi  antag&oacute;nicas est&aacute; rozando el abismo. As&iacute;, l<\/b><b>os  viejos liberales pelean espacio por espacio, tribuna por tribuna con la  izquierda, que avanza en un proceso de unidad sectorial. A su vez, los  liberales se desangran en eternas internas, pujando por una sucesi&oacute;n que deje a  su l&iacute;nea interna lo mejor parada posible de cara a las presidenciales de 2013.  La circunstancia es de tal tensi&oacute;n que hasta el <\/b><b>mism&iacute;simo vicepresidente ya impuls&oacute; el juicio pol&iacute;tico  para el presidente para luego romper la alianza gubernamental, que un&iacute;a derecha  e izquierda. Ahora, desde una posici&oacute;n ambigua, los liberales no terminan de  ser gobierno ni oposici&oacute;n. Lo que ahora exigen, en boca del senador Blas Llano,  es &quot;cogobernar&quot;.<\/b><\/p>\n<p>\n  El 2 de abril de 2008 la &quot;Alianza Patri&oacute;tica para el Cambio&quot;  encabezada por Lugo sac&oacute; 40,83% de los votos que lo catapultaron a la  presidencia. El debate ineludible giraba en torno a la conformaci&oacute;n del frente  gubernamental. Sucede que ya desde que su figura ganaba adeptos en oposici&oacute;n al  tradicional Partido Colorado del por entonces presidente Nicanor Duarte Frutos,  hab&iacute;a un dilema. La izquierda, peque&ntilde;a y dispersa, por s&iacute; sola no acumulaba lo  suficiente como para quebrar la hegemon&iacute;a de 61 a&ntilde;os de los colorados. El  Partido Liberal Radical Autentico (PLRA), los azules, s&oacute;lo pod&iacute;an tener  expectativas si se colaban detr&aacute;s del fen&oacute;meno del outsider Lugo, quien  promet&iacute;a reforma agraria y renegociaci&oacute;n con Brasil por el Tratado de la  represa de Itaip&uacute;. As&iacute; fue como se conform&oacute; este nuevo frente, gelatinoso,  inestable, en el que conviven derecha e izquierda.<\/p>\n<p> Hoy, los liberales representan el 82% de la Alianza en las c&aacute;maras de  senadores y de diputados. El 17% restante pertenece a representantes de  izquierda. Es por esto que Lugo los necesita para la gesti&oacute;n, para el d&iacute;a a  d&iacute;a. Y esto los liberales lo saben. Es por eso que lo utilizan como moneda de  cambio negociando apoyos y presiones con su supuesto propio gobierno.<\/p>\n<p> Sin ir m&aacute;s lejos, a menos de un a&ntilde;o de  haber asumido, el vicepresidente Federico Franco, del PLRA, ha impulsado sin  &eacute;xito el juicio pol&iacute;tico en contra del presidente, amparado en la crisis por la  paternidad del ex obispo. Ya en aquel entonces anunciaba sin eufemismos que  estaba &quot;listo para gobernar&quot;.<\/p>\n<p> La novedad de los &uacute;ltimos d&iacute;as est&aacute;  dada en que el otrora aliado fiel a Lugo, el ahora senador y antes ministro de  justicia y trabajo Blas Llano, se plant&oacute; y exigi&oacute; cogobernar mientras anunciaba  el retiro del partido de la alianza pero no del gobierno. Como explic&oacute; el  titular del PLRA, Gustavo Cardozo, su partido no devolver&aacute; los tres ministerios  que les dio Lugo: &quot;Esos cargos nos pertenecen como mayor&iacute;a absoluta, por  ser nuestros electores los que votaron mayoritariamente por el presidente Lugo  en las elecciones de 2008&quot;.<\/p>\n<p> Los liberales hoy se debaten  internamente sobre las medidas a tomar. Tres son las tendencias: una,  encabezada por Efra&iacute;n Alegre, Ministro de Obras P&uacute;blicas, que por la  envergadura del Ministerio que maneja ha ido convirti&eacute;ndose en un actor de  peso. Su estrategia es acercarse a Lugo y esperar desde all&iacute; a las  presidenciales del 2013. Otra ala, liderada por el senador Blas Llano, con un  pie dentro y otro fuera, busca la mejor correlaci&oacute;n de fuerzas posible para su  sector, negociando y retaceando apoyos de acuerdo a la estricta coyuntura. Pero  tambi&eacute;n existe una tercera l&iacute;nea, encabezada por el vicepresidente,  abiertamente rupturista. Las dos &uacute;ltimas son las principales y antag&oacute;nicas.<\/p>\n<h3>Perspectivas<\/h3>\n<p>Ya antes de asumir, en el fragor de la  campa&ntilde;a el ex obispo se&ntilde;al&oacute;: &quot;No creo en el estatismo ni en la  desregulaci&oacute;n total&quot;; &quot;Mbytet&eacute;pe, poncho yur&uacute;icha&quot; (estoy en el  centro mismo, como la boca del poncho), o &quot;en el nuevo Paraguay que hay  que construir todos tienen algo que aportar, incluso los oviedistas y hasta los  stronistas&quot;. El mapa tanto nacional como al interior de su frente era  complicado, y Lugo deb&iacute;a moverse cual equilibrista. A un a&ntilde;o de haber sumido el  poder, las cosas siguen parecidas. O incluso peores.<\/p>\n<p> &quot;Hay una equivocaci&oacute;n de fondo cuando se habla de Lugo. Se lo  compara con Correa, Ch&aacute;vez, Evo. Y no, se lo debe comparar con lo que fueron  Carlos Mesa en Bolivia, con Rafael Caldera en Venezuela, o en el peor de los  casos con Lucio Guti&eacute;rrez en Ecuador. Toda gente que transita de un sistema a  otro. Pero no crea que este vaya a ser un gobierno de izquierda. No lo fue, no  lo es, ni lo ser&aacute;&quot;. La afirmaci&oacute;n es del polit&oacute;logo <em><i>Marcelo Lacchi. Pero no s&oacute;lo de &eacute;l, es una  sentencia que comparten amplios sectores de la izquierda paraguaya.<\/i><\/em><\/p>\n<p><em><i>Al  consultar a Sixto Pereira, al actual senador del Tekojoja, movimiento social de  base campesina aliado a Lugo, por la tesis de m&aacute;xima de su organizaci&oacute;n  respecto del actual proceso, respondi&oacute;: &quot;<\/i><\/em>Este gobierno es una  oportunidad. No es revolucionario, ni socialista. Es apenas un gobierno  democr&aacute;tico-burgu&eacute;s que aspira a recuperar la institucionalidad. Estos son  momentos de acumulaci&oacute;n pol&iacute;tica en los que hay que ir fortaleciendo a las  organizaciones populares con miras al 2013&quot;. <\/p>\n<p> Los partidos de izquierda que siguen apoyando a Lugo son el Partido  Comunista Paraguayo, Partido Popular Tekojoja, Partido Convergencia Popular  Socialista, Partido del Movimiento Patri&oacute;tico y Popular y el Partido del  Movimiento al socialismo. A modo de balance,  podr&iacute;a afirmarse que las herramientas que las diferentes organizaciones  pudieron acumular a lo largo de este lapso son relevantes, mucho m&aacute;s si se  tiene en cuenta que antes de iniciarse este proceso su capacidad real de  influir pol&iacute;ticamente en la realidad nacional era lisa y llanamente marginal.  Hoy gestionan desde algunos ministerios: Emergencia Nacional y Canciller&iacute;a el  P-MAS, Tekojoja  maneja la Entidad Binacional Yacyret&aacute; y el Ministerio de Salud, mientras que la  Secretar&iacute;a de Acci&oacute;n Social qued&oacute; en manos de Pablino C&aacute;ceres, un cura amigo de  Lugo y cercano a Tekojoja.<\/p>\n<p> La Canciller&iacute;a resulta estrat&eacute;gica. Sucede que fue en esos pasillos en  donde se resolvi&oacute; el eterno conflicto por la represa binacional de Itaip&uacute;,  bandera insigne de la campa&ntilde;a luguista y emblema nacional por la larga disputa  que implic&oacute; con el Brasil. Con un Estado casi fam&eacute;lico, una urgencia que ten&iacute;a  Lugo para concretar sus promesas sociales era recaudar m&aacute;s. Por un lado,  plante&oacute; una reforma tributaria que fue duramente rechazado por las elites. La  otra fuente era la represa compartida con el Brasil. Pero la situaci&oacute;n era  compleja.<\/p>\n<p> Basado en la firma de 1973, Brasil alega que la mec&aacute;nica debe seguir  siendo como siempre fue: la producci&oacute;n total se divide en dos y cada cual  consume lo que precise. Luego, de haber un excedente por parte de cualquiera de  los dos pa&iacute;ses, este est&aacute; obligado a vend&eacute;rselo al otro a precio de producci&oacute;n.  En t&eacute;rminos concretos implica que la burgues&iacute;a paulista, cual aspiradora, se  lleva la gran mayor&iacute;a de la producci&oacute;n total de Itaip&uacute;.<\/p>\n<p> El nuevo acuerdo firmado el pasado 25  de julio consta de 31 puntos y establece pasar el coeficiente de compensaci&oacute;n a  pagar por el Brasil al Paraguay de 5,1 a 15,3, lo que implica un incremento del  200%. O sea, aumentar los ingresos para el fisco de US $120 a $360 millones  anuales. El Estado brasile&ntilde;o tambi&eacute;n compensar&aacute; al paraguayo con toda otra  bater&iacute;a de inversiones en infraestructura como puentes, ferrocarriles y l&iacute;neas  transmisoras de alta tensi&oacute;n, lo que s&oacute;lo en el &uacute;ltimo de los casos mencionados  implica un gasto del orden de los US $450 millones. Todo esto, sin embargo,  todav&iacute;a deber&aacute; pasar por ambos parlamentos.<\/p>\n<p> Pero lo cierto es que en t&eacute;rminos  pol&iacute;ticos, para la izquierda es todo un capital que haya sido un exponente  suyo&mdash;el canciller H&eacute;ctor Lacognata, antes del conservador Patria Querida, hoy  del P-MAS&mdash;quien haya gestionado el nuevo tratado.<\/p>\n<p> En el campo de la oposici&oacute;n quedan los  otrora todopoderoso colorados, hoy totalmente fragmentados y en crisis. Jos&eacute;  Mar&iacute;a Iba&ntilde;ez, quien fuera ministra de Duarte Frutos, hace un balance: &quot;El  Colorado es hoy un partido d&eacute;bil, dividido en  porciones y pedazos con liderazgos ego&iacute;stas y caprichosos que no logran  establecer un di&aacute;logo que permita reconciliaci&oacute;n interna&quot;. Sucede, como &eacute;l  mismo afirma, que &quot;el coloradismo era un partido de gobierno&quot;, y que,  sin &eacute;l, se encuentran a la deriva. &quot;La autoestima est&aacute; disminuida,  lastimada.&quot; El dirigente y afiliado colorado siente el peso de estar fuera  del poder porque es castigado socialmente. Entonces cuesta retomar esa  autoestima y esa actitud que sostiene que el partido puede ser una herramienta  de intermediaci&oacute;n entre la sociedad civil y el Estado. Esto es as&iacute; porque hoy  el partido no tiene la fuerza del estado para resolver los problemas concretos&quot;.  Y lo resume: &quot;Hoy somos la lepra de la sociedad&quot;.<\/p>\n<p> As&iacute; las cosas, la oposici&oacute;n org&aacute;nica hoy se encuentra en la Uni&oacute;n  Nacional de Ciudadanos &Eacute;ticos (UNACE), donde su l&iacute;der es Lino Oviedo, ejerce un  mando duro, vertical y nepotista. Es con esa cohesi&oacute;n interna y con su  liderazgo carism&aacute;tico que el colorad&iacute;simo UNACE no tiene que aguardar agazapado  el momento de avanzar e ir por todo.<\/p>\n<h3>La reforma agraria<\/h3>\n<p>Paraguay es hoy el cuarto productor mundial de soja. Entre 1995 y  2006, la extensi&oacute;n sembrada casi se cuadruplic&oacute;, pasando de 735.000 a 2.400.000  de hect&aacute;reas, equivalentes a casi el 25% de la superficie cultivable. Su  producci&oacute;n&mdash;equivalente al 10% del PBI y al 40% de las exportaciones paraguayas<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">1<\/a>&mdash;es  indisociable de lo que en tierras guaranies se denominan la &quot;invasi&oacute;n  brasile&ntilde;a&quot;. Seg&uacute;n una estimaci&oacute;n del investigador Sylvain Souchaud, el  n&uacute;mero de brasile&ntilde;os y sus descendientes&mdash;llamados popularmente &quot;brasiguayos&quot;&mdash;en  Paraguay se acerca al medio mill&oacute;n. Ante esta realidad, unas de las principales  promesas del por entonces candidato presidencial Fernando Lugo era la reforma  agraria. A poco de la toma de posesi&oacute;n del ex obispo, los movimientos sociales  campesinos iniciaron la toma de tierras de propietarios brasile&ntilde;os sin el aval  expl&iacute;cito del gobierno. Fue entonces que Brasil moviliz&oacute; tropas a las zonas  fronterizas.<\/p>\n<p> Pero la respuesta no s&oacute;lo fue externa.  Internamente tambi&eacute;n se vivi&oacute; un sismo. As&iacute; lo demuestra una solicitada firmada por Mario Centurion en la p&aacute;gina 13 del diario <i>ABC Color<\/i> del mi&eacute;rcoles 20 de mayo: &quot;Desde  hace 7 a&ntilde;os somos atacados sin piedad por supuestos campesinos sin tierra en la  estancia &#8216;Toro Blanco&#8217; (Caazap&aacute;), quienes ocupan las mejores tierras y nos  impiden trabajar en la agricultura y la ganader&iacute;a como la ley manda; cada vez  que intento entrar en el lugar con los empleados recibo una lluvia de balas de  su parte, por lo que no podemos hacer nada all&iacute;. (&hellip;) Como el gobierno no nos  protege, pese a que soy un gran contribuyente sin recibir nada a cambio del  maldito estado paraguayo: s&oacute;lo perjuicio, pero como no voy a rendirme ante  forajidos de esta cala&ntilde;a sin importar los millonarios perjuicios recibidos,  busco e invito a por lo menos 20 hombres valientes que supongo deben existir a&uacute;n  en este pa&iacute;s para trabajar 1000 ha. mecanizadas de nuestra propiedad. (&hellip;)  Ofrezco compartir los beneficios que resultan. El objetivo es salvar la  propiedad (&hellip;) Pienso que con 20 hombres corajudos, armados hasta los dientes,  podemos repeler a los bandidos y trabajar tranquilos all&iacute;. Aclaro que hago esto  porque el estado Paraguay administrado ahora por el cura guerrillero Lugo y su  equipo de marxistas nos protegen y porque no me voy a rendir&quot;.<\/p>\n<p> En este contexto, hasta la izquierda luguista comprende la parsimonia  gubernamental: En t&eacute;rminos pol&iacute;ticos, &iquest;Cu&aacute;nto puede esperar una reforma  agraria?, le pregunt&oacute; CIP Americas al senador Pereira de Tekojoja.<\/p>\n<p> &quot;Lo primero es hacer un  catastro, o sea identificar las tierras p&uacute;blicas y recuperar al Estado. Eso va  a implicar necesariamente confrontaci&oacute;n, porque los latifundistas no se van a  quedar de brazos cruzados.Lo cierto es que todav&iacute;a no hay margen para  plantear el tema agrario, cuando la fiscal&iacute;a y el poder judicial siguen  intactos. Esto, sumado a que gran parte del gobierno y junto a la oposici&oacute;n  votan en bloque en el congreso contra cualquier intento. En resumen, dada la  correlaci&oacute;n de fuerzas, dudo que haya una pol&iacute;tica de Estado al respecto. Es  por eso que los movimientos sociales y populares tienen que organizarse  moviliz&aacute;ndose activamente por el cambio.&quot;<\/p>\n<p>\n  Lo que se le  cuestiona desde ese campo es lo dubitativo de la gesti&oacute;n de Lugo. As&iacute; lo ve  Lacchi: &quot;Lugo no tiene espina dorsal, cambia de opini&oacute;n  cada soplo de viento y no tiene fuerzas para imponer una visi&oacute;n, que  ciertamente no es socialista. Lugo es un  liberal-democr&aacute;tico-progresista-moderado, m&aacute;s moderado que progresista.&quot;<\/p>\n<p>\n  Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de los cuestionamientos, todos reconocen que algo  ha cambiado en Paraguay con la asunci&oacute;n de Lugo. Y no se refieren s&oacute;lo a  algunas iniciativas progresistas, como las reformas en el campo de la salud q<strong>ue habilitan la atenci&oacute;n gratuita en  hospitales p&uacute;blicos<\/strong>. Se nota en la  calle, d&oacute;nde hay un resurgir del debate pol&iacute;tico, donde la filiaci&oacute;n e  identidad ya no est&aacute; dada por la tradici&oacute;n y los colores (azules los liberales  y colorados los colorados), sino que hay algo que se ha trastocado en el modo  de hacer pol&iacute;tica.<\/p>\n<p> Un ejemplo son los sindicatos y movimientos sociales, que a lo largo de  los 61 a&ntilde;os de coloradismo se han vinculado con el Estado a trav&eacute;s de la  represi&oacute;n o la prebenda. &quot;En el Paraguay el v&iacute;nculo entre el Estado y las  diferentes organizaciones fue siempre personal, no como contrapartes. El trato  era de cuate, de amigo, de correligionario. Ahora lo que est&aacute; cambiando es la  relaci&oacute;n con la autoridad, se reconocen como actor pol&iacute;tico. Se dan cuenta de  que ahora lleg&oacute; el turno de exigir como sector, no de mendigar. Es por eso que  el pr&oacute;ximo gobierno no va a tener f&aacute;cil la relaci&oacute;n con los sindicatos. Ahora van  a tener que negociar las cosas, no encontrarse con el diputado en su casa para  charlar&quot;, agrega Lacchi. Y este tipo de cambios, m&aacute;s all&aacute; de lo que  determine la estricta coyuntura y las falencias de gesti&oacute;n, son los que  permanecen, perduran.<\/p>\n<h3>Notas<\/h3>\n<ol>\n<li><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\"> <\/a> Ver Fin de &quot;&Eacute;poca  en Paraguay&quot; de Pablo Stefanoni. Edici&oacute;n Cono Sur de Le Monde Diplomatique,  julio 2007. <\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A un a&ntilde;o de su asunci&oacute;n, Fernando Lugo debe administrar al mismo tiempo varias crisis. Por un lado, su flamante paternidad que manch&oacute; su imagen p&uacute;blica tanto dentro como fuera del Paraguay. Pero al d&iacute;a de hoy ese esc&aacute;ndalo no es lo que desvela al presidente paraguayo. 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