{"id":18746,"date":"2016-05-18T22:43:56","date_gmt":"2016-05-19T03:43:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=18746"},"modified":"2016-05-23T14:10:08","modified_gmt":"2016-05-23T19:10:08","slug":"la-despedida-del-caballero-de-las-mil-batallas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/la-despedida-del-caballero-de-las-mil-batallas\/","title":{"rendered":"La despedida del \u201cCaballero de las Mil Batallas\u201d"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-18748\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/LV_20150715_LV_FOTOS_D_54433937890-992x558@LaVanguardia-Web-300x169.jpg\" alt=\"LV_20150715_LV_FOTOS_D_54433937890-992x558@LaVanguardia-Web\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/LV_20150715_LV_FOTOS_D_54433937890-992x558@LaVanguardia-Web-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/LV_20150715_LV_FOTOS_D_54433937890-992x558@LaVanguardia-Web-768x432.jpg 768w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/LV_20150715_LV_FOTOS_D_54433937890-992x558@LaVanguardia-Web.jpg 992w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>El mariachi toc\u00f3 los acordes y una voz solt\u00f3: \u201cYo que fui del amor, ave de paso\/ yo que fui mariposa de mil flores\/ hoy siento la nostalgia de tus brazos\/ de aquellos tus ojazos\/ de aquellos tus amores\u2026\u201d. Afuera, en la calle Cuauht\u00e9moc, los dolientes, campesinos y l\u00edderes sociales esperan a que salga el ata\u00fad de Bertoldo Mart\u00ednez Cruz para despedirlo en el z\u00f3calo, antes de llevarlo al pante\u00f3n municipal de Cruz Grande.<\/p>\n<p>De un metro 75 cent\u00edmetros de estatura, flaco, moreno, pelo chino y bigote espeso, el maestro siempre vest\u00eda conjunto tipo cazador color gris, su atuendo con el que encabezaba marchas de aqu\u00ed y all\u00e1. A las mesas de trabajo, siempre iba acompa\u00f1ado de sus compa\u00f1eros m\u00e1s cercanos.<\/p>\n<p>A lo largo de su larga trayectoria de lucha, recibi\u00f3 muchas amenazas de los gobernantes en turno; incluso, lo encarcelaron dos veces. \u201cEs mejor que te encierren, de todos modos no pueden con la conciencia\u201d, sol\u00eda decir.<\/p>\n<p>\u201cHay ausencias que triunfan y la nuestra triunf\u00f3\/ am\u00e9monos ahora con la paz que en otros tiempos nos falt\u00f3\/. Y cuando yo me muera, ni luz ni llanto, ni luto ni nada m\u00e1s\/ ah\u00ed junto a mi cruz\/ tan solo quiero paz\u2026\u201d, corean los amigos mientras sirven un trago de tequila que reparten entre ellos.<\/p>\n<p>All\u00ed llegaron los campesinos desplazados de la Laguna, municipio de Coyuca de Catal\u00e1n, as\u00ed como familiares de los polic\u00edas comunitarios de Ayutla, presos pol\u00edticos que Bertoldo defendi\u00f3 en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida. \u00c9l, con su sencillez, recorr\u00eda la sierra, las poblaciones m\u00e1s apartadas de la sierra, muchas veces iba sin comer, sin dinero, pero iba, ya sea acompa\u00f1ado de los extintos dirigentes Arturo Hern\u00e1ndez Cardona y Benigno Guzm\u00e1n, o de Manuel Olivares y Raymundo D\u00edaz Taboada quienes eran los otros que caminaban con Bertoldo en la sierra.<\/p>\n<p>El cortejo f\u00fanebre avanza entre los juegos mec\u00e1nicos instalados en la calle principal por la feria de 3 de mayo. Camaradas de Bertoldo, sus hijos, su esposa y su mam\u00e1. El ata\u00fad lleva al frente la gorra verde y el paliacate de Bertoldo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de sortear los juegos de la feria, el cuerpo del m\u00e9dico se instal\u00f3 en el z\u00f3calo de Cruz Grande, donde dirigentes del Partido Revolucionario Democr\u00e1tica hablaron de \u00e9l como el \u00edcono de la izquierda, aunque varios de ellos ya no comulgaban con sus ideales de izquierda y les molestaba su discurso radical. Sebasti\u00e1n de la Rosa, en lugar de exigir justicia para Hern\u00e1ndez Cardona, se molest\u00f3 cuando el doctor acus\u00f3 a Jos\u00e9 Luis Abarca Vel\u00e1zquez de asesinar al l\u00edder de la Uni\u00f3n Popular (UP).<\/p>\n<p>Virginia Galeana Garc\u00eda, del albergue de ni\u00f1os hu\u00e9rfanos de la Guerra Sucia, llam\u00f3 a Bertoldo Mart\u00ednez \u201cEl caballero de las mil batallas\u201d. Parafrase\u00f3 una de sus consignas: \u201cPueblo de gente joven que no luche es un pueblo de cobardes\u201d. Luego, record\u00f3 que el luchador social repudi\u00f3 al gobierno del estado y la federaci\u00f3n por la muerte de Arturo Hern\u00e1ndez Cardona y del diputado Armando Chavarr\u00eda Barrera.<\/p>\n<p>A Bertoldo le sobreviven su esposa Florentina y sus hijos Mario Alberto, Francisco y Javier, adem\u00e1s de su madre, Francisca Cruz, que lo acompa\u00f1\u00f3 en su despedida.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*******************************************************<\/p>\n<p>Conoc\u00ed a Bertoldo en noviembre de 2011. Ese d\u00eda \u00edbamos con Sergio Ocampo Arista a reportear el regreso de los pobladores de La Laguna, municipio de Coyuca de Catal\u00e1n desplazados por el crimen organizado y caciques de la Sierra que asesinaron a 30 de los ecologistas.<\/p>\n<p>Esa vez, recorrimos la Sierra en una camioneta durante 40 horas. En el camino, Bertoldo nos dijo: \u201cAl gobierno no les preocupan los campesinos, nunca han hecho una carretera para que la gente est\u00e9 comunicada. Le lleve maestros o m\u00e9dicos. Los caminos que se hicieron aqu\u00ed son de contrainsurgencia\u201d.<\/p>\n<p>Fue una jornada dif\u00edcil. El gobierno envi\u00f3 camiones de volteo para 40 familias, que en lugar de facilitar el traslado lo complicaron por lo angosto del camino. Hubo tramos en los que los campesinos abrieron camino con pico y pala. Bertoldo tambi\u00e9n se sumaba a los trabajos.<\/p>\n<p>Casi adentrando al coraz\u00f3n de la sierra se descompuso un cami\u00f3n que llevaba materiales de construcci\u00f3n y cortaba el viaje, as\u00ed que Bertoldo se baj\u00f3 de su camioneta para ayudar a descargar el cami\u00f3n averiado. Ese d\u00eda, todos pasamos hambre. Nadie comi\u00f3 porque el trayecto era largo, y los camiones se fueron da\u00f1ando, incluso, una camioneta de los soldados que iban resguardando a los ecologistas se qued\u00f3 al iniciar el viaje.<\/p>\n<p>Bertoldo estudi\u00f3 la secundaria y la preparatoria en Acapulco. Ah\u00ed encontr\u00f3 su vocaci\u00f3n como luchador social. En Puebla curs\u00f3 la licenciatura de m\u00e9dico general, en la Benem\u00e9rita Universidad Aut\u00f3noma de Puebla. Al terminar la carrera se traslad\u00f3 a San Luis Potos\u00ed para su internado. All\u00ed inicia su trabajo con la gente, porque ve\u00eda su carrera como un apostolado.<\/p>\n<p>En Juchit\u00e1n conoci\u00f3 a fondo la problem\u00e1tica de las comunidades afromestizas. Su conocimiento de m\u00e9dico le sirvi\u00f3 para que la gente creyera en \u00e9l. As\u00ed logr\u00f3 organizar a los campesinos para que lucharan por sus derechos.<\/p>\n<p>Raymundo D\u00edaz Taboada, del Colectivo Contra la Tortura (CCT), recuerda: \u201cPara m\u00ed, Bertoldo fue un ejemplo de militante de la izquierda. Culto, con una mirada amplia, global, sobre su entorno, Guerrero y el pa\u00eds. Sencillo, humilde, tolerante, pero a la hora que fuera necesario poder aventar piedras y palos y ponerse al frente de una marcha, de un mitin y enfrentar a los antimotines o sentarse frente a las autoridades a hacer exigencias de lucha y negociaci\u00f3n pol\u00edtica\u201d.<\/p>\n<p>Con la mirada penetrante, el tambi\u00e9n m\u00e9dico agrega: \u201cPara la izquierda guerrerense creo que fue un baluarte que trabaj\u00f3 a nivel de base, preparando gente, capacit\u00e1ndola, formando cuadros, y que pudo transitar de la curiosidad social, al trabajo pol\u00edtico-electoral sin pasar por situaciones de negociaciones que lo enriquecieran o convalidaran fraudes. Supo diferenciar entre contendientes y enemigos. Y en momentos muy importantes de la izquierda social y electoral, pudo actuar de acuerdo a sus principios&#8211;lo m\u00e1s importante, el centro de las acciones, es el pueblo marginado y explotado\u201d.<\/p>\n<p>\u201cA Bertoldo, antes de morir\u201d \u2013dice Raymundo\u2013, \u201cfalto que la gente tuviera la misma claridad y decisi\u00f3n. Dijo que no hab\u00eda que equivocarse con Zeferino, no olvidar lo que hab\u00eda hecho Aguirre en su primera gubernatura, y los pol\u00edticos de la izquierda servil ganaron\u201d.<\/p>\n<p>Para sus m\u00e1s cercanos colaboradores, quienes ven genuina la lucha de Bertoldo, aunque creen que a la gente le falt\u00f3 escucharlo, a Bertoldo le falt\u00f3 ver justicia en muchos de los casos que defendi\u00f3.<\/p>\n<p>Por ejemplo, en el caso de la desaparici\u00f3n forzada temporal de M\u00e1ximo Mojica Delgado&#8211;desaparecido, torturado, encontrado, enjuiciado y sentenciado a morir en la c\u00e1rcel junto con otras dos personas. Le falt\u00f3 ver justicia en los casos de agresi\u00f3n a Puerto de las Ollas (2009) y de La Laguna (2005, 2007, 2011, 2012). De las represiones a normalistas en 2007. De la UP de Iguala con Arturo Hern\u00e1ndez Cardona. Los normalistas ejecutados en la autopista en 2011. Y la noche de Iguala del 26 y 27 de septiembre de 2014. Le falt\u00f3 vida para poder ver enjuiciada a la Polic\u00eda Federal por los cr\u00edmenes del 2015 en el Bulevar de las Naciones en Acapulco contra su compa\u00f1ero Claudio Castillo Pe\u00f1a y contra el joven maestro To\u00f1o, en Tlapa el d\u00eda de las elecciones. \u201cPero no le falt\u00f3 fuerza para luchar ni esperanza de que alg\u00fan d\u00eda tendremos una sociedad m\u00e1s justa\u201d, recapitula D\u00edaz Taboada.<\/p>\n<p>Bertoldo contaba chistes con frecuencia y cantaba canciones y corridos de Guerrero y m\u00fasica de protesta o incluso rom\u00e1ntica, cuando llevaba gallo en su tiempos de juventud y bohemia. Hablaba de sus experiencias con los grupos AA (Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos). Pero tambi\u00e9n, debido a su enfermedad y al trabajo de tiempo completo que hac\u00eda, aprovechaba para dormir profundamente. Y cuando quer\u00eda manejar, como conoc\u00eda bien los caminos y carreteras de Guerrero, pisaba el acelerador a fondo.<\/p>\n<p>Bertoldo pod\u00eda pasar toda la noche con su guitarra cantando, pero nunca repet\u00eda la misma canci\u00f3n. Cantaba Soldadito de Plomo, de Jos\u00e9 de Molina, cuando ve\u00eda a los soldados en la calle. En reuniones con madres de familia sol\u00eda entonar Madre Proletaria, del mismo cantautor, o a los migrantes, para cada ocasi\u00f3n dedicaba las canciones para concientizar.<\/p>\n<p>Entre su andar en la Sierra y en la Monta\u00f1a, Bertoldo en una temporada reparti\u00f3 discos compactos con la versi\u00f3n en audio de Las Venas Abiertas de Am\u00e9rica Latina, y regal\u00f3 casetes con grabaciones de las pl\u00e1ticas de preparaci\u00f3n pol\u00edtica (adoctrinamiento) de Lucio Caba\u00f1as en la sierra.<\/p>\n<p>Su compa\u00f1ero de lucha Manuel Olivares dice que Bertoldo fue un verdadero revolucionario: \u201cPues como lo dijo un l\u00edder de la revoluci\u00f3n sandinista, palabras m\u00e1s, palabras menos: \u2018el verdadero revolucionario es aquel que es capaz de sacrificar lo que pudiera ser su felicidad personal por la felicidad de los dem\u00e1s\u2019, y Bertoldo fue capaz de eso: sacrific\u00f3 la vida c\u00f3moda por los m\u00e1s pobres, por los despose\u00eddos y hasta por quienes hoy disfrutan las mieles del poder. Mientras \u00e9l luchaba por la verdad y la justicia, algunos se sentaban a la mesa de los asesinos y los defend\u00edan p\u00fablicamente, como Sebasti\u00e1n de la Rosa Pel\u00e1ez que defendi\u00f3 al expresidente municipal de Iguala. Bertoldo sufri\u00f3 hambre, fr\u00edo, cansancio, tortura, prisi\u00f3n en una c\u00e1rcel de exterminio, mientras otros hu\u00edan al extranjero para salvarse y otros disfrutaban los frutos de su cobard\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>\u201cCreo que Bertoldo \u2013Raymundo lo recuerda as\u00ed\u2013 am\u00f3 su profesi\u00f3n; igual estaba convencido de que dar recetas para que los ni\u00f1os tomaran leche, comieran carne y huevos, para estudiar, para tener un mejor salario, era in\u00fatil: no hab\u00eda farmacias ni boticas que surtan eso. El deseo de que la gente no sufriera las condiciones de vida marginadas que hay en Guerrero, lo llevaron a la lucha social. A su familia tambi\u00e9n la am\u00f3, tan es as\u00ed, que muri\u00f3 rodeado de ella. Su familia le llor\u00f3 en el homenaje en el antiguo Ineban. Si la lucha lo llev\u00f3 a estar lejos de su casa, de sus hijos, era porque tambi\u00e9n quer\u00eda para ellos un mundo mejor, m\u00e1s justo, menos explotado. Bertoldo quer\u00eda a la gente, miraba por los m\u00e1s vulnerables y en cuanto pod\u00eda, regresaba a su casa. Me hace recordar la frase aquella de que la revoluci\u00f3n se hace por amor.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***************************************************<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Bertoldo recibi\u00f3 del Estado peor trato que un delincuente de alta peligrosidad, al confinarlo en la misma celda que Joaqu\u00edn Loera El Chapo Guzm\u00e1n. Pero la c\u00e1rcel no lo dobleg\u00f3. Al contrario, mantuvo su convicci\u00f3n de la lucha y fund\u00f3 con otros compa\u00f1eros el Frente de Organizaciones Democr\u00e1ticas de Guerrero (FODEG), agrupaci\u00f3n que le permiti\u00f3 mantener demanda de los pueblos.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00a0El 5 de marzo de 1990 por la tarde, unos 300 polic\u00edas estatales con armas de alto calibre tomaron por asalto el palacio municipal de Cruz Grande para desalojar a los opositores que hab\u00edan tomado el inmueble en protestaba contra el fraude electoral.<\/p>\n<p>A eso de las 3:15 de la madrugada, llegaron alrededor de 30 polic\u00edas judiciales disparando en contra de la gente que se encontraba en el quiosco luego de que la desalojaron del palacio. All\u00ed cay\u00f3 abatido Leonel Felipe Dorantes, quien intent\u00f3 refugiarse en el edificio municipal.<\/p>\n<p>A partir de esa fecha, naci\u00f3 en Cruz Grande el movimiento 6 de Marzo, bajo el liderazgo de Bertoldo. Despu\u00e9s se le unir\u00edan otras organizaciones v\u00edctimas de la violencia de los gobiernos federal y estatal.<\/p>\n<p>El 27 de junio de 1995, durante el gobierno de Rub\u00e9n Figueroa Alcocer, la polic\u00eda estatal asesin\u00f3 en Aguas Blancas, Coyuca de Ben\u00edtez, a 17 campesinos. En esos a\u00f1os cruentos, las organizaciones sociales radicalizaron su lucha ante el acoso del Ej\u00e9rcito y las corporaciones polic\u00edacas, por el surgimiento del Ej\u00e9rcito Popular Revolucionario (EPR) y el Ej\u00e9rcito Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI).<\/p>\n<p>\u201cPero nunca lo acusaron de eso, sino por delitos comunes o federales. Lo acusaban de mot\u00edn rebeli\u00f3n, secuestro, da\u00f1os a v\u00edas de comunicaci\u00f3n, da\u00f1os a propiedad, pero no le probaron ser guerrillero\u201d, cuenta Raymundo.<\/p>\n<p>Junto con Arturo Hern\u00e1ndez Cardona, Bertoldo luch\u00f3 para recuperar el cuerpo del Comandante Ramiro, del EPRI, y evitaron que el cuerpo del revolucionario guerrerense fuera a parar en una fosa com\u00fan, como pretend\u00eda el gobierno de Zeferino Torreblanca Galindo.<\/p>\n<p>Cuando el ocaso lleg\u00f3, antes de que le cantaran Las Golondrinas, excombatientes lo despidieron con un saludo militar. El comandante Antonio (Jacob Silva Nogales) lleg\u00f3 hasta la casa de la familia Mart\u00ednez Rosario para despedir a su camarada de lucha.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A lo largo de su larga trayectoria de lucha, recibi\u00f3 muchas amenazas de los gobernantes en turno; incluso, lo encarcelaron dos veces. \u201cEs mejor que te encierren, de todos modos no pueden con la conciencia\u201d, sol\u00eda decir.<\/p>\n","protected":false},"author":396,"featured_media":18748,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4912],"tags":[4923,4958],"coauthors":[],"class_list":["post-18746","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-movimientos-sociales","tag-america-del-norte","tag-mexico"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18746","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/396"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18746"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18746\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18749,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18746\/revisions\/18749"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/18748"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18746"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18746"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18746"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=18746"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}