{"id":19108,"date":"2016-09-27T17:14:49","date_gmt":"2016-09-27T22:14:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=19108"},"modified":"2016-10-27T20:49:10","modified_gmt":"2016-10-28T01:49:10","slug":"del-movimiento-estudiantil-a-la-educacion-autonoma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/del-movimiento-estudiantil-a-la-educacion-autonoma\/","title":{"rendered":"Del movimiento estudiantil a la educaci\u00f3n aut\u00f3noma"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_19110\" aria-describedby=\"caption-attachment-19110\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-19110 size-medium\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/jpg-300x200.\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/jpg-300x200. 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/jpg-768x512. 768w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/jpg 789w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-19110\" class=\"wp-caption-text\">La primera graduaci\u00f3n de alumnos de la EPC<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>El amplio movimiento estudiantil que gan\u00f3 las grandes alamedas en Chile, con manifestaciones de cientos de miles de j\u00f3venes y con la ocupaci\u00f3n de decenas de colegios secundarios demandando cambios en el sistema educativo, se ha ido sedimentando en la creaci\u00f3n de unas 30 iniciativas de educaci\u00f3n autogestionada en territorios populares.<\/em><\/p>\n<p>Desde sus primeros pasos el movimiento enarbol\u00f3 la demanda \u201cEducaci\u00f3n gratuita, p\u00fablica y de calidad\u201d, entendiendo que el Estado deb\u00eda hacerse cargo de hacerla realidad. La mayor\u00eda contin\u00faa en las calles con las mismas demandas y peticiones. Pero otro sector de quienes se movilizaron desde 2011 opt\u00f3 por las instituciones, donde se incrustaron con la propuesta de realizar una reforma educativa para modificar el sistema heredado de la dictadura de Augusto Pinochet.<\/p>\n<p>Ahora se constata que la reforma es tan limitada que no conforma a la mayor\u00eda del estudiantado y a gran parte del cuerpo docente. Pero en las \u00faltimas movilizaciones fue visible un fuerte debilitamiento del movimiento. El domingo 4 de setiembre una convocatoria del movimiento estudiantil por los \u201cendeudados por estudiar\u201d, convoc\u00f3 apenas tres mil personas cuando meses atr\u00e1s las marchas eran masivas.<\/p>\n<p>El movimiento por la educaci\u00f3n se ramific\u00f3 en tres vertientes. Los que apostaron por ser gobierno, con el Partido Comunista y Camila Vallejo a la cabeza, sufren un fuerte desgaste. Los grupos radicales ganaron los principales centros universitarios, como la CONFECH (Confederaci\u00f3n de Estudiantes de Chile) y la ACES (Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios) y todo lo apuestan a la lucha en la calle para arrancarle demandas al gobierno. Quiz\u00e1 el desgaste que sufren ambos sectores est\u00e9 indicando que la din\u00e1mica estatista es un callej\u00f3n sin salida.<\/p>\n<p>Aparece un nuevo actor que comenz\u00f3 su andadura tambi\u00e9n en 2011, cuando estall\u00f3 el movimiento con millones en las calles. Son los que apuestan por construir por fuera de las instituciones, pero tambi\u00e9n huyendo de la din\u00e1mica de la petici\u00f3n al Estado. Construir autonom\u00eda educativa implica dejarse la vida en el intento. Han puesto en pie experiencias muy diversas, con contradicciones nada sencillas de resolver.<\/p>\n<figure id=\"attachment_19117\" aria-describedby=\"caption-attachment-19117\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-19117 size-medium\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/EPC-300x200.jpg\" alt=\"EPC\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/EPC-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/EPC-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/EPC.jpg 960w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-19117\" class=\"wp-caption-text\">La primera graduaci\u00f3n de alumnos de la EPC<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Escuela P\u00fablica Comunitaria<\/strong><\/p>\n<p>En una casona del barrio Franklin, en la zona central de de Santiago, funciona desde hace tres a\u00f1os\u00a0\u00a0 la Escuela P\u00fablica Comunitaria (EPC), una de las iniciativa m\u00e1s potentes del movimiento por la educaci\u00f3n. La cocina, amplia como las campesinas, parece la oficina principal donde se debaten y toman las decisiones. La mitad de la veintena de docentes son mujeres, promedian entre los 25 y los 40 a\u00f1os y resumen las potencialidades y contradicciones de quienes quieren hacer algo por fuera de las instituciones.<\/p>\n<p>La iniciativa parte de un grupo de docentes desconformes con su trabajo y de estudiantes de pedagog\u00eda que participaron en el movimiento desde 2011. Crearon el Colectivo Diatriba que publica una revista del mismo nombre, \u201cPor una pedagog\u00eda militante\u201d. La participaci\u00f3n en los liceos autogestionados durante varios meses por la alianza entre profesores y estudiantes jug\u00f3 un papel cohesionador del colectivo.<\/p>\n<p>Se propusieron dos objetivos centrales: \u201cque las comunidades educativas se reapropien de los espacios educativos\u201d y \u201cla formaci\u00f3n de sujetos cr\u00edticos, conscientes y comprometidos\u201d para motorizar los cambios sociales<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Aseguran insertarse en una tradici\u00f3n que remite a las escuelas racionalistas de la Federaci\u00f3n Obrera Chilena en las primeras d\u00e9cadas del siglo XX, las experiencias educativas en las tomas de terrenos urbanos en los a\u00f1os 60 y 70 y en la \u201cautoeducaci\u00f3n\u201d que protagonizaron sectores populares en la historia reciente.<\/p>\n<p>Parir este tipo de educaci\u00f3n implica la territorializaci\u00f3n del espacio escolar por parte de la comunidad educativa. La referencia ineludible es el brasile\u00f1o Paulo Freire as\u00ed como otros autores que de la llamada \u201cpedagog\u00eda cr\u00edtica\u201d, pero tambi\u00e9n experiencias educativas de movimientos como los sin tierra de Brasil, los zapatistas o los bachilleratos populares de Argentina.<\/p>\n<p>La pregunta del mill\u00f3n es c\u00f3mo se financia una escuela autogestionada por docentes, estudiantes y vecinos a trav\u00e9s de \u201casambleas comunitarias\u201d, que elabora una propuesta propia o \u201ccurr\u00edculo territorializado emergente\u201d. La respuesta que dieron es que debe hacerlo el Estado a trav\u00e9s del traspaso directo de recursos que ser\u00e1n ad ministrados por la escuela. Adem\u00e1s proponen la creaci\u00f3n de unidades cooperativas capaces de generar ingresos en el territorio para sustentar la escuela. Este ha sido el principal punto de fricci\u00f3n entre los miembros de la EPC y el que puede inviabilizar el proyecto.<\/p>\n<p>En estos tres a\u00f1os la escuela form\u00f3 dos camadas de j\u00f3venes y adultos que completaron sus estudios y rindieron pruebas para obtener sus certificados en base a los contenidos que el Estado decide. Es el segundo problema, ya que los escasos fondos que reciben provienen de la aprobaci\u00f3n de ex\u00e1menes por los alumnos. Esto los ha llevado a preguntarse si son realmente una escuela aut\u00f3noma o son simples \u201ccolaboradores alternativos del Estado\u201d con una pr\u00e1ctica que \u201cest\u00e1 peligrosamente cerca del asistencialismo\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p>La financiaci\u00f3n de la escuela la han completado con actividades como bingos, comidas, bailes y toques en el barrio organizados entre docentes, estudiantes y vecinos. Han generado recursos pero a costa de un gran desgaste personal, ya que los docentes no reciben salario y deben, adem\u00e1s, procurar su subsistencia en otras escuelas, mientras el apoyo del barrio se reduce al compromiso de unas pocas personas. Cada vez tienen m\u00e1s dificultades para realizar actividades para recaudar fondos, mientras el Estado sigue aportando regularmente sus recursos.<\/p>\n<p>Las preguntas que recorren las asambleas son tan realistas como despiadadas. \u00bfSomos simples colaboradores del Estado como ejecutores de la pol\u00edtica p\u00fablica? \u00bfEstamos realmente prefigurando en nuestra escuela la sociedad que queremos construir? Es evidente que no tienen respuestas, quiz\u00e1 porque, como dicen en un texto interno, la autogesti\u00f3n no puede ser una forma de obtener recursos sino \u201cuna forma de vida\u201d. Saben que estas contradicciones pueden fracturar el equipo docente pero, por ahora, siguen caminando.<\/p>\n<p><strong>Del hip hop a la educaci\u00f3n aut\u00f3noma<\/strong><\/p>\n<figure id=\"attachment_19119\" aria-describedby=\"caption-attachment-19119\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-19119 size-medium\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Los-Areneros-1986-300x225.jpeg\" alt=\"Los Areneros 1986\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Los-Areneros-1986-300x225.jpeg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Los-Areneros-1986.jpeg 560w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-19119\" class=\"wp-caption-text\">El barrio Los Areneros en 1986<\/figcaption><\/figure>\n<p>San Bernardo es la \u00faltima comuna hacia el sur, all\u00ed donde la ciudad empieza a confundirse con el campo. Llegamos hasta una poblaci\u00f3n que llaman Los Areneros, aunque no parece haber acuerdo sobre el nombre, ya que algunos la denomina \u201clos del fondo\u201d y otros \u201clos del campamento\u201d. Lo cierto es que la \u201cpobla\u201d comenz\u00f3 en 1986 luego de la creciente del r\u00edo Maipo cuando el municipio decidi\u00f3 trasladar a los afectados hasta este lugar.<\/p>\n<p>El barrio naci\u00f3 como un asentamiento irregular e informal. Tres d\u00e9cadas despu\u00e9s de aquellas inundaciones, predominan las casitas de una planta, autoconstruidas por las familias, muchas de madera con un piso superior para albergar a los hijos. Aunque los vecinos eliminaron las viviendas de cart\u00f3n y chapas por materiales m\u00e1s s\u00f3lidos y duraderos, la poblaci\u00f3n no esconde su pobreza ni la marginaci\u00f3n social y espacial que sufren, a kil\u00f3metros del centro de Santiago.<\/p>\n<p>Una casa amplia con frente de madera luce un gran cartel: \u201cNuestras comunidades asumen el control popular de la educaci\u00f3n en sus territorios\u201d. Se trata de una casona tomada por el colectivo Centro de Operaciones Poblacionales Los Areneros (COPLA), un grupo de j\u00f3venes que gestionan un jard\u00edn para preescolares, una radio comunitaria, un taller gr\u00e1fico, una biblioteca, huerta y salones para actividades abiertas al barrio.<\/p>\n<p>El origen del colectivo es bien distinto al de otras agrupaciones del movimiento social y por la educaci\u00f3n. Se organizaron en torno a la m\u00fasica rap y la cultura hip hop. Hacia 2009 colocaban parlantes en la calle para bailar <em>breakdance<\/em>, generando v\u00ednculos y participaci\u00f3n de los vecinos. Con los a\u00f1os comenzaron a recuperar espacios para la vida comunitaria, canchas, plazas, sedes sociales. En 2012 segu\u00edan <em>rapeando<\/em> en la calle, pero decidieron empezar con talleres educativos al aire libre.<\/p>\n<p>Uno de los raperos cuenta su experiencia en el primer bolet\u00edn de COPLA. Realiz\u00f3 un taller de <em>breakdance<\/em> con 30 alumnos de 2 a 18 a\u00f1os. \u201cEsto permiti\u00f3 sacaros un poco del ambiente que los rodeaba, mostrando una cultura distinta que se relaciona con la disciplina, el baile, la humildad, y un poco de conciencia social trasmitida en las clases\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_19118\" aria-describedby=\"caption-attachment-19118\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-19118 size-medium\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Jardin-COPLA-300x179.jpg\" alt=\"Jardin COPLA\" width=\"300\" height=\"179\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Jardin-COPLA-300x179.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Jardin-COPLA.jpg 714w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-19118\" class=\"wp-caption-text\">Jard\u00edn de COPLA en San Bernardo.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Mientras ensayaban bailes, aparecieron valores como el trabajo en equipo y la necesidad de organizarse. Consideran la cultura hip hop como un modo de educaci\u00f3n y, sobre todo, de autoeducaci\u00f3n colectiva en las condiciones de un barrio pobre y marginalizado, donde los chicos sufren hacinamiento, violencia y convivencia con el tr\u00e1fico de drogas. Los chicos disfrutaban y sal\u00edan entusiasmados con el deseo de experimentar y aprender<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p>El salto mayor se produjo en 2014 cuando comenzaron talleres de educaci\u00f3n popular que fue derivando en la autoeducaci\u00f3n, siguieron con los talleres de <em>breakdance<\/em> y sumaron otro de teatro orientado a ni\u00f1as y ni\u00f1os. Durante la obra, los ni\u00f1os deciden c\u00f3mo quieren que siga, lo que se convierte en un proceso pedag\u00f3gico que busca \u201cresolver situaciones de la manera m\u00e1s participativa posible y no autoritaria, mediante asambleas y votaciones\u201d.<\/p>\n<p>\u201cSemillero\u201d es como nombran al jard\u00edn de ni\u00f1os y ni\u00f1as, que aprende en torno a una huerta en los fondos de la casona, donde construyeron juegos de madera y donde festejan los cumplea\u00f1os del barrio. Los padres no pagan nada por llevar a sus hijos al \u201csemillero\u201d, pero se comprometen en trabajos de de apoyo o en buscar donaciones para sostener el comedor y materiales para el jard\u00edn comunitario. Han creado una red de comerciantes y vecinos que aportan alimentos; otros muestran su apoyo dedicando horas de trabajo al espacio comunitario.<\/p>\n<p>A mediados de\u00a0 2015 el jard\u00edn comunitario es cerrado y desfinanciado por el Estado pero los participantes y pobladores deciden seguir con el proyecto orientado hacia la autonom\u00eda, tanto en los contenidos como en los recursos, apelando a la solidaridad y al apoyo mutuo.<\/p>\n<p>Todo lo que recaudan para sostener el \u201csemillero\u201d y la casa cultural proviene de ventas de alimentos en la calle, de fiestas y bailes, del aporte de frutas y verduras de los trabajadores de la feria y de las panader\u00edas. Los fines de semana realizan cine al aire libre en la \u201cPlacita de la Autogesti\u00f3n\u201d, uno de los escasos espacios comunes de la poblaci\u00f3n, recuperado por los vecinos y rodeado de coloridos murales donde se repiten las escenas cotidianas en el barrio: polic\u00edas persiguiendo adolescentes.<\/p>\n<p><strong>Cuesti\u00f3n de cultura pol\u00edtica<\/strong><\/p>\n<figure id=\"attachment_19116\" aria-describedby=\"caption-attachment-19116\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-19116 size-medium\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/jpg-1-300x179.\" width=\"300\" height=\"179\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/jpg-1-300x179. 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/jpg-1 714w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-19116\" class=\"wp-caption-text\">Jard\u00edn de COPLA en San Bernardo<\/figcaption><\/figure>\n<p>\u201cYa el gobierno no nos manda\u201d, dice una voz que sale de la cocina. Una mujer mayor y menuda, \u201ct\u00eda\u201d Emilia, se dirige a la ronda explicando que el grupo que trabaja en la casa toma todas las decisiones, apoyados por los vecinos del barrio sin depender del Estado y que \u201ca eso se le llama autonom\u00eda\u201d. Si la Escuela P\u00fablica depende del apoyo institucional, aqu\u00ed no les llega un solo peso, pero la precariedad no desaparece ya que funcionan en una casa tomada y est\u00e1n colgados de los servicios.<\/p>\n<p>El empe\u00f1o de estos j\u00f3venes en la autoeducaci\u00f3n recuerda aquel aserto de un asombrado Cornelius Castoriadis, cuando recordaba que en el siglo XIX, \u201cla clase obrera se autoconstituye, se alfabetiza y se forma por s\u00ed misma, hace surgir un tipo de individuo que conf\u00eda en sus fuerzas (\u2026) piensa por s\u00ed mismo y no abandona nunca a reflexi\u00f3n cr\u00edtica\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p>Aquel domingo de fines de agosto, en el local de COPLA se reunieron decenas de personas de varios colectivos educativos de Santiago y Valpara\u00edso. Los due\u00f1os de casa armaron una din\u00e1mica con grupos en la que debatieron los problemas que enfrenta una educaci\u00f3n aut\u00f3noma, libertaria y afincada en territorios de pobreza.<\/p>\n<p>Los miembros del Colectivo La Maleza, un grupo de liceales reci\u00e9n graduados de la comuna Maip\u00fa, pero que hab\u00edan activado en 2011, deciden salirse del pre-universitario para montar una escuela como la que sue\u00f1an, con un proyecto educativo propio apropiado por la comunidad barrial. Alguien relata que el mismo a\u00f1o nace la Escuela Art\u00edstica Comunitaria que cuenta con una comparsa y organiza el Carnaval V\u00edctor Jara y decenas de talleres de formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los chicos de La Maleza se dedican a tejer relaciones entre los diversos colectivos que emprendieron este camino de una educaci\u00f3n autogestionada. Aseguran que son una treintena de grupos entre Santiago y Valpara\u00edso que trabajan para que \u201cla organizaci\u00f3n de la educaci\u00f3n la asuma la comunidad\u201d. En los \u00faltimos diez a\u00f1os, desde la \u201crevoluci\u00f3n ping\u00fcina\u201d de 2006, \u201chemos aprendido que no podemos quedarnos solamente en las peticiones y demandas\u201d.<\/p>\n<p>Los cambios de verdad, dicen, vendr\u00e1n de esa \u201cotra educaci\u00f3n\u201d que nombran como emancipadora, libre, comunitaria o libertaria, seg\u00fan los gustos y tendencias, pero que tiene en com\u00fan que reh\u00faye del control del Estado y del mercado. Viven en un equilibrio muy inestable. Para ser verdaderamente aut\u00f3nomos, necesitar\u00edan el milagro de \u201cgenerar alternativas de vida en el territorio\u201d, o sea en los barrios populares donde los vecinos apenas consiguen sobrevivir.<\/p>\n<p>Cuando se levanta la mirada y se observa el movimiento en su conjunto, las cosas cambian. El historiador Gabriel Salazar, uno de los m\u00e1s destacados intelectuales chilenos, hace una lectura demoledora del camino que ha tomado la mayor parte del movimiento estudiantil. \u201cParti\u00f3 muy bien\u201d, dice, \u201cpero ahora presenta una falla fundamental: no se est\u00e1n planteando como un movimiento social de nuevo tipo, sino como un movimiento de masas de viejo tipo\u201d (<em>eldinamo.cl<\/em>,\u00a0 13 de setiembre de 2016).<\/p>\n<p>Seg\u00fan Salazar, los verdaderos movimientos deliberan en asambleas pero \u201clas marchas han demostrado que no sirven de nada\u201d. Apela a una organizaci\u00f3n de base que no se limite \u201ca pedir, a levantar las banderas de sus partidos, los retratos de sus l\u00edderes\u201d. La federaci\u00f3n de estudiantes, por ejemplo, tiene un presidente que se elige cada a\u00f1o, \u201ces un mandam\u00e1s y todos los periodistas lo entrevistan, y sigue despu\u00e9s el camino de la clase pol\u00edtica y se convierte en diputadito\u201d.<\/p>\n<p>Esta cultura pol\u00edtica est\u00e1 muerta en Chile, donde \u201ctodas las encuestas se\u00f1alan que el 98 por ciento de la poblaci\u00f3n no cree en los pol\u00edticos, no conf\u00eda en ellos ni en el sistema\u201d. Quiz\u00e1 este sea el principal combustible de quienes hacen educaci\u00f3n aut\u00f3noma: es casi imposible, pero afuera hay un desierto.<\/p>\n<p><em>Ra\u00fal Zibechi es analista internacional del semanario Brecha de Montevideo, docente e investigador sobre movimientos sociales en la Multiversidad Franciscana de Am\u00e9rica Latina, y asesor a varios grupos sociales. Escribe el \u201cInforme Mensual de Zibechi\u201d para el Programa de las Am\u00e9ricas. www.americas.org<\/em><\/p>\n<p>NOTAS:<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Colectivo Diatriba, \u201cEscuelas P\u00fablicas Comunitarias: Propuesta de otra educaci\u00f3n para una nueva sociedad\u201d, abril de 2013.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Marcela Fern\u00e1ndez Valenzuela, \u201cLa experiencia de la Escuela P\u00fablica Comunitaria\u201d, ponencia a las XI Jornadas de Sociolog\u00eda, UBA, Buenos Aires, 2015, en <a href=\"http:\/\/jornadasdesociologia2015.sociales.uba.ar\/wp-content\/uploads\/ponencias\/1228_650.pdf\">http:\/\/jornadasdesociologia2015.sociales.uba.ar\/wp-content\/uploads\/ponencias\/1228_650.pdf<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Se puede consultar el video de 52 minutos hecho por la Escuela Popular de Cine y Patricio Rodr\u00edguez de COPLA, en <a href=\"http:\/\/escuelapopulardecine.cl\/erase-una-vez-en-el-fondo-del-rio-2015\/\">http:\/\/escuelapopulardecine.cl\/erase-una-vez-en-el-fondo-del-rio-2015\/<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Cornelius Castoriadis, \u201cEl avance de a insignificancia\u201d, Eudeba, Buenos Aires, 1997, p. 56.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El amplio movimiento estudiantil que gan\u00f3 las grandes alamedas en Chile, con manifestaciones de cientos de miles de j\u00f3venes y con la ocupaci\u00f3n de decenas de colegios secundarios demandando cambios en el sistema educativo, se ha ido sedimentando en la creaci\u00f3n de unas 30 iniciativas de educaci\u00f3n autogestionada en territorios populares.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":19110,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4884,4916],"tags":[252],"coauthors":[],"class_list":["post-19108","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-democracia","category-derechos-humanos","tag-sudamerica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19108","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19108"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19108\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19138,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19108\/revisions\/19138"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/19110"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19108"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19108"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19108"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=19108"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}