{"id":1932,"date":"2009-12-09T12:49:02","date_gmt":"2009-12-09T12:49:02","guid":{"rendered":"http:\/\/cipamericas.org\/?p=1932"},"modified":"2009-12-09T14:50:31","modified_gmt":"2009-12-09T14:50:31","slug":"6624","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/6624\/","title":{"rendered":"Honduras y una Am&eacute;rica Latina dividida"},"content":{"rendered":"<p><b>A pesar de reportes cre&iacute;bles de las campa&ntilde;as violentas  contra los que apoyan al expulsado presidente, Mel Zelaya, el gobierno de facto  de Honduras ha logrado reclamar elecciones presidenciales que salieron mejor de  lo que la mayor&iacute;a de los observadores hab&iacute;an previsto. El vencedor f&aacute;cil fue el  candidato conservador del Partido Nacionalista, Porfirio Lobo. Estados Unidos  reconoci&oacute; r&aacute;pidamente los resultados de elecci&oacute;n.<\/b><\/p>\n<p>  Sin embargo, en  medio del regocijo general de que lo peor puede haber terminado, muchos  hondure&ntilde;os temen que el &eacute;xito del golpe de Estado representa una amenaza para  la estabilidad futura de un Estado democr&aacute;tico. Si las pocas docenas de hombres  que mueven los hilos del poder y la riqueza pueden conllevar una pelea pol&iacute;tica  m&aacute;s en la naci&oacute;n y generar el derrocamiento de un presidente electo, &iquest;c&oacute;mo van  a poder los futuros dirigentes democr&aacute;ticos a atreverse a desafiar la cultura  de la riqueza y la impunidad que ha hecho a Honduras convertirse en una de las m&aacute;s  corruptas, infestada de crimen, y una de las m&aacute;s injustas en el mundo?<\/p>\n<p> Con el fin de  tener alguna posibilidad de &eacute;xito en el restablecimiento de la paz, el orden y  la democracia en Honduras, el Presidente Lobo requiere de la ayuda y el apoyo  de todo el hemisferio, no s&oacute;lo de los Estados Unidos. Sin embargo, la mayor&iacute;a  de los gobiernos de Am&eacute;rica Latina no reconocer&aacute; la validez de las elecciones  de Honduras. Mientras que esto puede cambiar con el tiempo, las divisiones en  el hemisferio se mantendr&aacute;n porque el gobierno de Obama se olvid&oacute; de que, ante  los ojos de Am&eacute;rica Latina, los Estados Unidos no estaba negociando en Honduras  por s&iacute; mismo, pero si como la punta de lanza de una coalici&oacute;n diplom&aacute;tica  hemisf&eacute;rica que busca un r&aacute;pido y definitivo retorno al r&eacute;gimen constitucional.  En su lugar, los diplom&aacute;ticos de Washington cayeron en su posici&oacute;n tradicional  en Am&eacute;rica Central, actuando como la potencia dominante arbitrando disputas  entre facciones rivales de un Estado cliente.<\/p>\n<p> Cuando el golpe  de estado ocurri&oacute; hace cinco meses, el presidente Obama lo conden&oacute; como &quot;ilegal&quot;  y afirm&oacute; que &quot;ser&iacute;a un terrible precedente si nosotros empezamos a ir  hacia atr&aacute;s a la &eacute;poca en que observ&aacute;bamos los golpes militares como forma de  transici&oacute;n pol&iacute;tica.&quot; A pesar de esta opini&oacute;n presidencial, los  diplom&aacute;ticos de Washington pasaron los pr&oacute;ximos siguientes meses aplacando a  los que hab&iacute;an llevado a cabo el golpe de Estado, y rog&aacute;ndoles para que restablezcan  al Presidente Zelaya, aunque s&oacute;lo sea por unos d&iacute;as simb&oacute;licos, con el fin de  obtener apoyo internacional para las pr&oacute;ximas elecciones presidenciales.<\/p>\n<p> Cuando el pu&ntilde;ado  de mediocres pol&iacute;ticos y militares que dise&ntilde;aron el golpe de Estado de Honduras  se neg&oacute; a ceder en el punto clave de la restauraci&oacute;n del presidente  constitucional, nuestros negociadores colapsaron. Sin consultar con la  Organizaci&oacute;n de Estados Americanos o con sus importantes socios hemisf&eacute;ricos,  Estados Unidos vendi&oacute; a Zelaya, y estuvo de acuerdo en reconocer los resultados  de las elecciones, sin considerar de quien se sent&oacute; en la silla presidencial.  Entonces, despu&eacute;s de haber logrado exactamente lo contrario de sus objetivos  declarados, los diplom&aacute;ticos regresaron a Washington para explicar c&oacute;mo la  derrota se iguala a victoria.<\/p>\n<p> Mientras el  Presidente Lula de Brasil, observo a los Estados Unidos remendar de mal manera  el desaf&iacute;o directo de restaurar el orden constitucional de Honduras, critic&oacute; en  p&uacute;blico al presidente Obama por &quot;ignorar Am&eacute;rica Latina.&quot; Aqu&iacute; Lula  no estaba insinuando que Obama hab&iacute;a dado la espalda a los distintos pa&iacute;ses de  la regi&oacute;n, pero que hab&iacute;a incumplido su compromiso, asumido en la Cumbre de las  Am&eacute;ricas, en busca de una &quot;asociaci&oacute;n entre iguales&quot; con Am&eacute;rica  Latina, en la que los Estados Unidos no imponen condiciones.<\/p>\n<p> Lula, y otros  l&iacute;deres democr&aacute;ticos latinoamericanos, comprendieron que por &quot;igual  asociaci&oacute;n&quot; Obama signific&oacute; una responsabilidad compartida y acci&oacute;n  conjunta con otros estados americanos para salvaguardar el futuro de la  democracia en el hemisferio. Desafortunadamente, en el caso de Honduras,  nuestros diplom&aacute;ticos aparentemente no escucharon el mensaje de Obama.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A pesar de reportes cre&iacute;bles de las campa&ntilde;as violentas contra los que apoyan al expulsado presidente, Mel Zelaya, el gobierno de facto de Honduras ha logrado reclamar elecciones presidenciales que salieron mejor de lo que la mayor&iacute;a de los observadores hab&iacute;an previsto. El vencedor f&aacute;cil fue el candidato conservador del Partido Nacionalista, Porfirio Lobo. 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