{"id":19370,"date":"2016-11-23T15:13:26","date_gmt":"2016-11-23T20:13:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=19370"},"modified":"2016-11-23T15:17:28","modified_gmt":"2016-11-23T20:17:28","slug":"quien-gana-con-el-voto-de-colombia-por-la-guerra-permanente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/quien-gana-con-el-voto-de-colombia-por-la-guerra-permanente\/","title":{"rendered":"\u00bfQui\u00e9n gana con el voto de Colombia por la guerra permanente?"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_19202\" aria-describedby=\"caption-attachment-19202\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-19202\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/Colombia-post-vote-300x225.jpg\" alt=\"Thousands turn out to support peace after No vote; Miles de personas apoyan la paz despu\u00e9s del voto NO\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/Colombia-post-vote-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/Colombia-post-vote-768x576.jpg 768w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/Colombia-post-vote-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/Colombia-post-vote.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-19202\" class=\"wp-caption-text\">Miles de personas apoyan la paz despu\u00e9s del voto NO<\/figcaption><\/figure>\n<p>A principios de octubre, el pueblo de Colombia vot\u00f3 NO a la paz.<\/p>\n<p>O, para ser m\u00e1s exactos, 50,2% de un 37% de la poblaci\u00f3n votante, se manifestaron por el NO. En el referendo que tuvo lugar el 2 de octubre, la mayor\u00eda de los votantes decidieron escabullir el acuerdo entre el gobierno y los rebeldes de las FARC, que se hab\u00eda logrado luego de cuatro a\u00f1os de conversaciones por la paz, dedicadas a ponerle fin a 52 a\u00f1os de derramamiento de sangre.<\/p>\n<p>El voto ocurri\u00f3 s\u00f3lo d\u00edas despu\u00e9s de la firma del acuerdo, que fuera aplaudido por la comunidad internacional, porque consegu\u00eda un puente entre enemigos hist\u00f3ricos, a la vez que se refer\u00eda de manera amplia a las causas fundamentales del conflicto. El resto del mundo estaba boquiabierto.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de quienes han comenzado el an\u00e1lisis (post mortem) del referendo, dice algo como \u201clos Colombianos no votaron en contra de la paz.\u201d\u00a0 Discuten otros factores, que incluyen la ignorancia de la gente acerca de los acuerdos, o su creencia equivocada que despu\u00e9s de cuatro a\u00f1os, simplemente se le podr\u00eda renegociar.<\/p>\n<p>Pero el asunto importante es que quienes votaron por el NO, lo hicieron claramente y sin ambiguedad, para que la guerra contin\u00fae. Las palabras en el voto dec\u00edan: \u201c\u00bfAcepta usted el acuerdo final para terminar el conflicto y construir una paz estable y duradera?\u201d Es casi imposible que una poblaci\u00f3n vaya a votar en contra de esta proposici\u00f3n, pero as\u00ed lo hizo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 lo hicieron?<\/strong><\/p>\n<p>A pesar que incluso el ex presidente Alvaro Uribe, el principal belicista de la naci\u00f3n, ahora se refiere en forma pol\u00edticamente correcta diciendo que el objetivo final es la paz, fueron vencedores los sentimientos machistas de total dominaci\u00f3n y castigo (por una parte), junto a una dosis fuerte de histeria de Guerra Fr\u00eda (s\u00ed, en el siglo ventiuno) ganaron ese d\u00eda.<\/p>\n<p>Quienes promovieron el NO sab\u00edan lo que hac\u00edan. No estaban apoyando una paz alternativa. Como lo dijera un votante del NO de 32 a\u00f1os seg\u00fan el New York Times, \u201cSi gana el \u201cno\u201d, no habr\u00e1 paz, pero al menos no les estamos dando el pa\u00eds a las guerrillas.\u201d<\/p>\n<p>Su declaraci\u00f3n refleja la l\u00f3gica patriarcal que ha comenzado y prolongado las guerras desde tiempos inmemoriales &#8211; el \u00fanico enemigo bueno es el enemigo muerto, y si yo no gano, pues nadie gana.<\/p>\n<p>Al menos algunos votantes del NO y muchos de los l\u00edderes, apuestan a la guerra continuada hasta que ganen por la fuerza su agenda militar y pol\u00edtica completa &#8211; una propuesta que, dado lo que ha durado a la fecha, podr\u00eda seguir por otro medio siglo. Tal vez nunca.<\/p>\n<p><strong>Los beneficios de la guerra permanente<\/strong><\/p>\n<p>Para muchos de los promotores del NO, incluso Uribe, el \u201cnunca\u201d podr\u00eda ser el mejor escenario. Disfrutando ser el centro de atenci\u00f3n de una carrera pol\u00edtica reconstruida con las ruinas de un acuerdo de paz, uno de los m\u00e1s complejos y progresistas acuerdos de paz en la historia, Uribe revel\u00f3 propuestas para actualizarlo, dise\u00f1adas para el uso de una llave inglesa en cualquier proceso que salve la paz en Colombia.<\/p>\n<p>Seg\u00fan analistas mencionados por el canal en espa\u00f1ol de CNN, la lista propuesta por Uribe busca \u201ctorpedear los acuerdos de paz\u201d. Eso es acertado: nadie espera que las FARC acepten los t\u00e9rminos de Uribe, que incluyen desautorizar al grupo en actividades pol\u00edticas, condenar a los miembros a penas de c\u00e1rcel de 5 a 8 a\u00f1os, por cr\u00edmenes que incluyen el tr\u00e1fico de drogas; perdonar a las fuerzas de seguridad de Colombia por sus propios cr\u00edmenes graves, y eliminar al Tribunal de Justicia Transitoria, meticulosamente negociado.<\/p>\n<p>Grandes sectores de la poblaci\u00f3n no concuerdan con los t\u00e9rminos de Uribe, ya que sus propuestas tambi\u00e9n podr\u00edan eliminar las partes del acuerdo de paz que regula la devoluci\u00f3n de tierras robadas a las comunidades campesinas e ind\u00edgenas, a la vez que obstaculizarlo seriamente, sino golpear del todo, los planes para reparaci\u00f3n de las v\u00edctimas. Y atrasar los logros meticulosamente alcanzados en cuanto a justicia de g\u00e9nero y derechos de la comunidad LGBT.<\/p>\n<p>El pretender que todos quieren la paz y que el \u00fanico asunto es c\u00f3mo lograrla, es ignorar que la guerra beneficia a muchos intereses poderosos. Esos intereses van a luchar para que ella contin\u00fae.<\/p>\n<p>En el frente pol\u00edtico, la guerra asegura el control militar de una poblaci\u00f3n y justifica el autoritarismo y la represi\u00f3n a trav\u00e9s del miedo. En general, los territorios m\u00e1s militarizados del pa\u00eds son zonas donde campesinos, afro-Colombianos y pueblos ind\u00edgenas defienden sus tierras y recursos, de las incursiones de las corporaciones transnacionales y proyectos de megadesarrollo. Miedo y crimen son herramientas represivas muy poderosas.<\/p>\n<p>La guerra es tambi\u00e9n un tremendo negocio. Gracias al Plan Colombia de los Estados Unidos y las pol\u00edticas que abanican el conflicto, Colombia es el n\u00famero 3 en el mundo entre quienes reciben ayuda militar de los Estados Unidos durante la guerra, detr\u00e1s solo de Israel y Egipto. El presupuesto militar de Colombia para fuerzas de seguridad se dispar\u00f3: entre 2001 y 2005, creci\u00f3 m\u00e1s de 30%, en 2006 era el doble que los niveles de los a\u00f1os de 1990 -alrededor de $4.48 billones para presupuesto militar y policial.<\/p>\n<p><strong>Intereses de los Estados Unidos<\/strong><\/p>\n<p>El complejo militar-industrial de los Estados Unidos tambi\u00e9n tiene un inter\u00e9s muy personal en que la guerra contin\u00fae. El conflicto justific\u00f3 el Plan Colombia, el plan antiinsurgencia y antinarc\u00f3ticos de $10 billones de d\u00f3lares, que permiti\u00f3 al Pent\u00e1gono establecer presencia militar en Colombia, a la vez f\u00edsica y empoderada. Con el pretexto del conflicto interno de Colombia, el Gobierno de los Estados Unidos construy\u00f3 una plataforma no s\u00f3lo para el control en dicho pa\u00eds, pero tambi\u00e9n para una capacidad regional de acci\u00f3n, como aparece en el acuerdo propuesto, de establecer siete bases militares de los Estados Unidos.<\/p>\n<p>El Plan Colombia y sus posteriores encarnaciones han mantenido de manera fluida los contratos de Estados Unidos de armas, espionaje, equipo de inteligencia y entrenamiento militar y policial, a las industrias m\u00e1s poderosas de cabildeo en la naci\u00f3n. Billones de d\u00f3lares se han introducido en el Plan Colombia e inversiones en seguridad nacional, que terminaron en los bolsillos de las elites pol\u00edticas y compa\u00f1\u00edas de defensa de los Estados Unidos. En los presupuestos para los a\u00f1os fiscales entre 2010 y 2017, Estados Unidos asign\u00f3 m\u00e1s de 2 billones de d\u00f3lares en asistencia militar y policial -la mayor\u00eda durante las conversaciones por la paz.<\/p>\n<p>En el proceso, Colombia se convirti\u00f3 en terreno para probar lo \u00faltimo en tecnolog\u00eda y equipo de contrainsurgencia y guerra no convencional de los Estados Unidos. La sangre derramada en su territorio alimenta la m\u00e1quina global de guerra, hasta el punto que Colombia se ha convertido en exportador de entrenamiento de contrainsurgencia y \u201cseguridad\u201d, a pesar de su reputaci\u00f3n de violador inmenso de los derechos humanos y el impacto desastroso que causa su guerra prolongada. Las fuerzas Colombianas ahora trabajan a trav\u00e9s de la Regi\u00f3n promoviendo el mismo modelo contrainsurgencia-antinarc\u00f3ticos que ha producido m\u00e1s de 5 millones de personas desplazadas e incontables miles de campesinos inocentes asesinados por las fuerzas de seguridad.<\/p>\n<p>Es as\u00ed que intereses muy poderosos vieron el acuerdo de paz como un peligro. Adem\u00e1s de los seguidores de Uribe que lo estimaron suave con respecto de las FARC, peligraba la econom\u00eda de guerra de la naci\u00f3n y su aliado, los Estados Unidos.<\/p>\n<p>En este contexto, el gobierno de los Estados Unidos reaccion\u00f3 r\u00e1pido cuando la paz recibi\u00f3 voto en contra. El enviado especial a las conversaciones de paz, Bernard Aronson, en entrevista de prensa despu\u00e9s del voto, no manifest\u00f3 lamentarlo, diciendo, \u201cNosotros creemos que los Colombianos quieren paz, est\u00e1n divididos en cuanto a los t\u00e9rminos del acuerdo\u201d. El Departamento de Estado, se pronunci\u00f3 en forma limitada, en favor de la democracia Colombiana y seguir con el di\u00e1logo. Despu\u00e9s de cuatro a\u00f1os de apoyar aparentemente las conversaciones de paz, no hubo menci\u00f3n del voto como retroceso.<\/p>\n<p>Un an\u00e1lisis publicado por la Academia de Guerra, Ej\u00e9rcito de los Estados Unidos, aunque no se trata de un documento oficial, expresa abiertamente alivio ante la continuaci\u00f3n de la guerra indefinida en Colombia. Mediante una mezcla de argumentos de l\u00ednea dura y mentiras, el an\u00e1lisis reconoce que el pa\u00eds entra ahora a un \u201cper\u00edodo de incertidumbre\u201d, aunque nota que ello \u201cpresenta una situaci\u00f3n estrat\u00e9gica menos grave y m\u00e1s manejable, que si los acuerdos hubiesen sido aprobados\u201d.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis contin\u00faa, pronosticando que las FARC muy probablemente romper\u00e1n el cese al fuego, a pesar del compromiso expl\u00edcito y p\u00fablico del grupo de respetarlo, incluso ante la ausencia de las garant\u00edas provistas por el acuerdo de paz. Esta posici\u00f3n, viniendo de fuentes cercanas a los militares de los Estados Unidos, que en muchas formas hace llamados provocativos en la guerra de Colombia, desde que comenzara el Plan Colombia en el a\u00f1o 2000. Ello indica que existe una posibilidad peligrosa de una provocaci\u00f3n que pueda socavar a\u00fan m\u00e1s el proceso de paz, que en la actualidad qued\u00f3 en posici\u00f3n cr\u00edtica por causa del voto NO.<\/p>\n<p>Los escritores tambi\u00e9n aconsejan al Presidente Juan Manuel Santos, que arriesg\u00f3 su capital pol\u00edtico apoyando el acuerdo, que se retracte de ello, despu\u00e9s del voto. Hacen notar que Santos prometi\u00f3 que \u201cno autoriza operaciones militares en las zonas donde se ubican las unidades de las FARC, para evitar un incidente que rompa la tregua fr\u00e1gil. Sin embargo, ello permitir\u00eda a los disidentes de las FARC operar casi con impunidad m\u00e1xima en aquellos lugares. En efecto, dentro del nuevo antecedente de incertidumbre, esa impunidad aumentar\u00e1 los incentivos para que unidades de las FARC sigan desempe\u00f1ando actividades il\u00edcitas, como el tr\u00e1fico de drogas, ya que al efectuarlo puede plantear riesgos relativamente bajos\u201d.<\/p>\n<p><strong>La guerra genera m\u00e1s guerra, no la paz<\/strong><\/p>\n<p>Antes de la votaci\u00f3n del NO, la prensa de los Estados Unidos elogi\u00f3 el Plan Colombia por hacer posible la paz. El Presidente Obama, en su autocomplaciente \u00faltimo discurso en las Naciones Unidas, proclam\u00f3 que nosotros \u201chemos asistido a Colombia para poner fin a la guerra m\u00e1s larga de Am\u00e9rica Latina\u201d. La l\u00f3gica de este extra\u00f1o argumento, se dirig\u00eda a que si no fuera por el debilitamiento militar de las guerrillas, gracias a la alianza militar Estados Unidos-Colombia, a las FARC nunca se las habr\u00eda llevado a la mesa de negociaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La votaci\u00f3n del NO es el ejemplo cl\u00e1sico de la falacia de tal l\u00f3gica. La guerra fomentada por el Plan Colombia, cre\u00f3 una mentalidad que hizo de la paz una soluci\u00f3n inaceptable para muchos. Revel\u00f3 el choque fundamental de perspectivas entre la diplomacia y la aniquilaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No pod\u00eda estar m\u00e1s clara esta lecci\u00f3n. La guerra es una preparaci\u00f3n terrible para la paz. Ella depende de mucho m\u00e1s que una correlaci\u00f3n de fuerzas favorable. La paz, en su fundamento, es el rechazo de la fuerza como camino para confrontar las diferencias, y una b\u00fasqueda de soluciones no violentas al conflicto y a la prevenci\u00f3n del mismo.<\/p>\n<p>Con los te\u00f3ricos militares de los Estados Unidos abiertamente llamando al inicio de hostilidades, es un mito peligroso el asumir que en este momento todos quieren la paz y que la pregunta pendiente es c\u00f3mo lograrla. Plan Colombia, la guerra contra las drogas auspiciada por Estados Unidos, y la pol\u00edtica de seguridad democr\u00e1tica de Uribe, son ambas iniciativas que impulsan una continua militarizaci\u00f3n. Aquellos que promueven paz y reconciliaci\u00f3n en el pa\u00eds deben lidiar de frente con esa mentalidad. El adivinar o justificar a los votantes del NO con argumentos tales como \u201cellos no saben lo que hacen\u201d, refleja en primer lugar, la forma de complacencia y mala interpretaci\u00f3n del p\u00fablico que cre\u00f3 este debate peligroso.<\/p>\n<p>No cabe duda el rol desempe\u00f1ado por la campa\u00f1a masiva de desinformaci\u00f3n y alarmismo.\u00a0 Se bombarde\u00f3 a los votantes con mensajes alarmistas que dibujaban escenarios salvajes, desde una toma del poder legislativo por parte de los ex FARC hasta una \u201cdictadura al estilo de Ch\u00e1vez-Castro\u201d.\u00a0 En reportajes de CNN de la celebraci\u00f3n del NO, aparec\u00eda la gente cantando \u201cGan\u00f3 el NO, ya no tendremos una dictadura Cubana\u201d. Parec\u00eda no importar que no hubiera relaci\u00f3n l\u00f3gica entre votar por el acuerdo de paz y que la naci\u00f3n se convirtiera en dictadura.<\/p>\n<p>Para los seguidores de Uribe, quien dirigi\u00f3 la campa\u00f1a masiva en contra de las negociaciones y la aceptaci\u00f3n del acuerdo, el voto era ideol\u00f3gico y personal. Representaba a la derecha en contra de la izquierda, y a Uribe en contra de Santos. Para muchas personas atrapadas en pol\u00edticas partidarias amargas, el votar por la paz era darle el voto a Santos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n puede haber sido que muchas personas no ten\u00edan claro entendimiento de los acuerdos o sus implicaciones, lo que es una falla de los negociadores y de los promotores del SI, que permitieron se generara una apertura fatal para la propaganda del NO. Al parecer, algunos votantes creyeron que cuatro a\u00f1os de negociaciones dif\u00edciles, con el apoyo t\u00e9cnico de muchos expertos y mediadores internacionales, podr\u00eda reiniciarse y \u201carreglarse\u201d a su gusto, aunque Santos dej\u00f3 claro que no exist\u00eda \u201cPlan B\u201d. Algunos de los votantes del NO se\u00f1alados por la prensa, incluso dudaban haber ganado, creyendo que su voto era solo un signo de protesta.<\/p>\n<p>A pesar de estos factores, el voto del NO indica un obst\u00e1culo mayor: la sociedad se ha capacitado en los a\u00f1os de conflicto -uno de los internos de m\u00e1s duraci\u00f3n en el mundo- accediendo a la guerra como \u00fanica respuesta, deshumanizar al enemigo y no considerar el factor obvio, que se necesitan dos bandos para mantener las hostilidades. Se ha generado una sociedad que cree que la \u00fanica soluci\u00f3n consiste en conducir al enemigo al terreno, aunque se trata de hombres y mujeres de su propio pa\u00eds, y que sus reclamos reflejan problemas sociales serios.<\/p>\n<p>Esta es la mentalidad patriarcal que le conviene a la industria de la guerra. El Plan Colombia la fomenta desde su comienzo. Fusion\u00f3 una guerra a las drogas con una guerra de contrainsurgencia, haci\u00e9ndola crecer para justificar la intervenci\u00f3n extranjera. El Gobierno de los Estados Unidos sab\u00eda que la asistencia militar se dirig\u00eda directamente a los grupos paramilitares. Un estudio emp\u00edrico de 2010 demostr\u00f3 una relaci\u00f3n medible entre los aumentos de financiamiento de los Estados Unidos en seguridad y los homicidios causados por paramilitares. La propaganda de guerra presentaba a las FARC como el \u00fanico culpable, siendo que se comet\u00edan atrocidades terribles en ambos lados.<\/p>\n<p>Con la excepci\u00f3n de Arauca y el Norte de Santander, los departamentos fronterizos de Colombia que m\u00e1s han sufrido en la guerra votaron para ponerle fin. Ellos saben c\u00f3mo se siente cuando sus casas son remecidas por bombas, arriesgar la vida y caminar a pie por campos minados, perder a sus seres queridos en fuego cruzado. Ellos saben que ponerle fin a la violencia en el d\u00eda a d\u00eda de sus vidas, es m\u00e1s importante que los juegos pol\u00edticos que discuten c\u00f3mo se deben repartir el castigo y el poder.<\/p>\n<p>La guerra como una pol\u00edtica, casi siempre es favorecida por aquellos que est\u00e1n m\u00e1s lejos de los campos de batalla.<\/p>\n<p><strong>El camino a la paz<\/strong><\/p>\n<p>Entender los obst\u00e1culos muy reales y peligrosos, no es lo mismo que ser pesimista o derrotista en este momento por el que pasa el proceso de paz de Colombia -despu\u00e9s de todo, es un proceso. Lo importante es no minimizar lo que significa este enorme rev\u00e9s. El Premio Nobel de la Paz otorgado al Presidente Santos puede que se lo merezca, pero es un sentido premio de consuelo, al haber llegado tan cerca solo para terminar en el suelo. Es importante, sin embargo, reconocer que todav\u00eda hay espacio para avanzar.<\/p>\n<p>Los acuerdos de paz dieron lugar a un di\u00e1logo y permitieron que la naci\u00f3n pueda imaginar la paz. Las organizaciones de base se mueven en defensa de esta visi\u00f3n y la posibilidad de una realidad nueva.<\/p>\n<p>Esta es la esperanza en el horizonte. Desde el voto por el NO, miles han marchado en Bogot\u00e1, tambi\u00e9n en Cali y ciudades en todo el pa\u00eds, en apoyo al proceso de paz. Las manifestaciones han movilizado y unificado a organizaciones de pueblos ind\u00edgenas, afro-Colombianos, v\u00edctimas, estudiantes, defensores de los derechos humanos, campesinos, mujeres y la comunidad LGBT, en defensa de la paz.<\/p>\n<p>La comunidad internacional debe apoyar abierta y activamente un llamado al di\u00e1logo por la paz amplio y con base popular. Debe continuar de manera firme y vigilante, porque se van a producir intentos serios para forzar un regreso al modelo de aniquilamiento militar de las guerrillas de izquierda, mientras se mantienen intactas las estructuras paramilitares y otras militares.<\/p>\n<p>Las organizaciones internacionales asignaron millones de d\u00f3lares en apoyo a poner en marcha el proceso de paz. Debe quedar muy claro que esos fondos ser\u00e1n liberados cuando el proceso vuelva a estar en camino. Un aspecto de crear las condiciones adecuadas es el no otorgar financiamiento nuevo al militarismo -incluso la guerra a las drogas, que act\u00faa como una excusa apenas velada para la militarizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El voto por el NO dio vuelta la situaci\u00f3n pol\u00edtica de manera inesperada en favor de los halcones de la derecha. Este levantamiento no s\u00f3lo puede obtener una vuelta hacia la paz, sino que tambi\u00e9n generar un movimiento social capaz de avanzar m\u00e1s all\u00e1 de los acuerdos, en t\u00e9rminos de establecer justicia social y derechos humanos, a la vez que referirse a la cantidad enorme de demandas desde abajo.<\/p>\n<p><em><strong>Laura Carlsen<\/strong> escribe en Foreign Policy In Focus. Directora del Programa de las Am\u00e9ricas, Center for International Policy.<\/em><\/p>\n<p id=\"tw-target-text\" class=\"tw-data-text tw-ta tw-text-small\" dir=\"ltr\" data-placeholder=\"Translation\"><em><span lang=\"es\">Esta es una traducci\u00f3n del art\u00edculo original publicado el 17 de octubre de 2016<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"tw-data-text tw-ta tw-text-small\" dir=\"ltr\" data-placeholder=\"Translation\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pretendiendo que todos quieren la paz en Colombia se ignoran los efectos a largo plazo del militarismo y que la guerra beneficia a muchos intereses poderosos, incluso en Washington.<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":19202,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-19370","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19370","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19370"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19370\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19374,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19370\/revisions\/19374"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/19202"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19370"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19370"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19370"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=19370"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}