{"id":19418,"date":"2016-11-28T13:48:41","date_gmt":"2016-11-28T18:48:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cipamericas.org\/?p=19418"},"modified":"2017-06-22T16:41:46","modified_gmt":"2017-06-22T21:41:46","slug":"decima-marcha-de-la-gorra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/decima-marcha-de-la-gorra\/","title":{"rendered":"D\u00e9cima Marcha de la Gorra"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-19424\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/MarchadegorraRZ3-300x200.jpg\" alt=\"marchadegorrarz3\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/MarchadegorraRZ3-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/MarchadegorraRZ3-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/MarchadegorraRZ3.jpg 905w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>La d\u00e9cima Marcha de la Gorra recorre con cansina lentitud el centro de C\u00f3rdoba, Argentina. La cabeza es cumbia villera. Destacan las madres de los asesinados y desaparecidos portando enormes pancartas que claman \u201cJusticia\u201d. Las chicas villeras lucen como saliendo a la <em>bailanta<\/em>, pelos pintados, calzas de colores, y exageran poses de estrellas pop. Los varones caminan con sus infaltables gorras. Murgas, batucadas, teatro espont\u00e1neo, arte popular circense y cuerpos pintados; m\u00faltiples colores sobre cuerpos marcados porque, en los barrios de la periferia, \u00bfqui\u00e9n no fue golpeado por la polic\u00eda?<\/p>\n<p>\u201cNi yuta, ni tuya\u201d, dice el cartelito que la chica lleva colgado al cuello, anudando en una sola frase dos luchas potentes de estos d\u00edas<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. A su alrededor revolotea un inmenso caleidoscopio de cuerpos y voces, sonidos y c\u00e1nticos, danzas y ritmos que emanan de gargantas y de instrumentos, bombos, trompetas y platillos; las calles c\u00e9ntricas se convirtieron, el viernes 18, en un enorme tablado donde 20 mil j\u00f3venes (y un pu\u00f1ado de mayores de 40) escenificaron la alegr\u00eda de caminar como son, con sus colores y olores, con sus ropas y gorras, sin ser molestados por la polic\u00eda. Es, dicen, el d\u00eda de fiesta.<\/p>\n<p>Los grupos que hacen teatro escenifican las <em>razias<\/em>, arrodilladas con las manos en la nuca, los brazos en alto contra la pared y las piernas bien abiertas, acosados por \u201ccanas\u201d que forman parte de la parodia. Algunas pancartas y muchos carteles, frases y consignas pintadas sobre las remeras y sobre la piel. Llama la atenci\u00f3n que la piel se convierta en tela de pancarta. Quiz\u00e1 porque sientan todos los d\u00edas, en el alma y en el cuerpo, la hondura de la frase de Paul Valery: \u201cLo m\u00e1s profundo es la piel\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLos ricos pasean, los pobres merodean\u201d, dice un cartelito, en referencia al C\u00f3digo de Faltas que utiliza la figura del \u201cmerodeo\u201d para ensa\u00f1arse con los pibes de los barrios que tienen prohibido acercarse al centro. Un grupo de m\u00e1s de cien estudiantes universitarios portan, a modo de banderas, balas negras desplegadas al viento, en una danza circular y macabra imposible de eludir.<\/p>\n<p>En la segunda fila marchan los organismos de derechos humanos y detr\u00e1s las organizaciones sociales. La anarquista Federaci\u00f3n de Organizaciones de Base con una nutrida columna de madres y pibes de los barrios, el autonomista Encuentro de Organizaciones, un vistoso grupo de La Poderosa, el grupo surgido en torno a una revista villera, Barrios de Pie con una enorme pancarta y la agrupaci\u00f3n estudiantil La Bisagra, cerrando el tramo donde se agrupan hasta trece movimientos que trabajan en los territorios de la pobreza de la capital cordobesa. M\u00e1s atr\u00e1s las juventudes de los partidos, haciendo realidad una frase de una investigaci\u00f3n sobre las marchas: \u201cA medida que nos alejamos de la \u00b4cabeza\u00b4 la cosa se pone m\u00e1s opaca\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. Los gestos grotescos y el desbunde dan paso a la seriedad de lo que, en t\u00e9rminos sist\u00e9micos, se conoce como \u201cla pol\u00edtica\u201d. Con may\u00fascula, claro.<\/p>\n<p><strong>El C\u00f3digo de Faltas <\/strong><\/p>\n<p>Decir que cada a\u00f1o hay 73 mil detenidos puede sonar exagerado. Lo cierto es que los j\u00f3venes son indagados por \u201cportaci\u00f3n de rostro\u201d en las v\u00edas p\u00fablicas, por una polic\u00eda que los para en funci\u00f3n del aspecto. La polic\u00eda de la provincia ha venido creciendo a la par de las detenciones. En 2007 hab\u00eda 13.400 uniformados. En 2009 ya eran 16.700 y al a\u00f1o siguiente treparon casi a 20 mil. Hoy se calcula que hay 25 mil polic\u00edas en una poblaci\u00f3n de poco m\u00e1s de tres millones.<\/p>\n<p>Los detenidos por \u201cportaci\u00f3n de rostro\u201d escalaron de forma similar: de 27.000 en 2009 pasaron a 42.700 en 2011 y se puede estimar que superan los 50 mil este a\u00f1o, aunque la polic\u00eda se niega a facilitar datos. El abogado Sergio Job asegura que el 80 por ciento de los j\u00f3venes de la ciudad fueron alguna vez detenidos por la polic\u00eda. Entre los j\u00f3venes pobres de 18 a 25 a\u00f1os habr\u00eda que esforzarse para encontrar alguno que no haya sido detenido.<\/p>\n<p>El C\u00f3digo de Faltas fue aprobado en 1994 pero su impronta en la ciudad empez\u00f3 a hacerse visible desde 1999 cuando asume la gobernaci\u00f3n Jos\u00e9 Manuel de la Sota. Desde los primeros d\u00edas en el cargo estableci\u00f3 alianzas con el Instituto Manhattan, defensor de la \u201ctolerancia cero\u201d. El C\u00f3digo es considerado inconstitucional porque viola el derecho a la defensa y el acceso a la Justicia consagrados en la Constituci\u00f3n, y porque anula los criterios de parcialidad e independencia ya que otorga a la Polic\u00eda (seg\u00fan el art\u00edculo 114) la autoridad para detener, instruir y juzgar en cualquier punto de la tramitaci\u00f3n del hecho.<\/p>\n<p>Como el C\u00f3digo es \u201csimplemente\u201d administrativo, no es necesario que haya jueces que sentencien sino que esa labor corresponde al comisario de cada distrito, quien decide la pena en base a los informes de sus subordinados. \u201cVarios comisarios han sido denunciados penalmente por sus propios dirigidos, luego de que estos recibieran castigos desmedidos por no haber logrado el n\u00famero de detenciones que cada polic\u00eda est\u00e1 obligado a hacer por turno\u201d, asegura Job.<\/p>\n<p>Entre las figuras m\u00e1s pol\u00e9micas por las que se puede detener a personas en la calle, figuran \u201cmendigar\u201d (art\u00edculo 46), \u201cprostituirse escandalosamente\u201d (art 45), concurrir a reuniones p\u00fablicas tumultuarias, autorizadas o no (art 99) y sobre todo \u201cmerodeo\u201d (art 98). Es tan general que permite detener a quienes \u201cpermanecieran en las inmediaciones de edificios o veh\u00edculos en actitud sospechosa\u201d, algo que s\u00f3lo la polic\u00eda puede determinar. En los hechos, la figura no permite distinguir entre pasear y merodear lo que, dice el abogado, \u201cse resuelve en los hechos con criterios racistas, clasistas y culturalmente discriminatorios\u201d.<\/p>\n<p>En abril pasado se aprob\u00f3 un C\u00f3digo de Convivencia que \u201cno es otra cosa que el C\u00f3digo de Faltas dibujado\u201d, seg\u00fan los organizadores de la Marcha. Por eso el lema central fue \u201cEl Estado es responsable\u201d, a la vez que exigen la derogaci\u00f3n del nuevo c\u00f3digo.<\/p>\n<p><strong>Chicos que sobran<\/strong><\/p>\n<p>El asesinato de <em>G\u00fcere<\/em> fue uno de los cr\u00edmenes policiales que mejor desnudan la violencia contra los j\u00f3venes pobres. Fernando <em>G\u00fcere<\/em> Pellico y su amigo Maximiliano Peralta, de 21 y 18 a\u00f1os, salieron en su moto a comprar vino un s\u00e1bado por la noche. Cuando regresaban fueron emboscados por un patrullero que los sigui\u00f3 con las luces apagadas. Dispararon cinco veces. Maxi sali\u00f3 corriendo, herido al caerse de la moto. A <em>G\u00fcere<\/em> lo mataron de cuatro disparos. Los dos trabajaban en los cortaderos de ladrillos.<\/p>\n<p>El viernes, al d\u00eda siguiente de la Marcha,\u00a0comenz\u00f3 el juicio contra los dos polic\u00edas que les dispararon, el sargento Ruben Leiva y el oficial Lucas Ch\u00e1vez, imputados por homicidio calificado agravado.\u00a0<em>G\u00fcere<\/em> es uno de los 150 muertos registrados desde 2011, que incluyen los femicidios que en su inmensa mayor\u00eda son mujeres asesinadas por sus parejas con armas reglamentarias, o sea son polic\u00edas, seg\u00fan miembros del Colectivo de J\u00f3venes por Nuestros Derechos, inspirador de la Marcha de la Gorra.<\/p>\n<p>Es evidente que una pol\u00edtica de seguridad de este tipo responde a intereses de los grupos privilegiados, algo que los j\u00f3venes tienen muy claro. \u201cLa orientaci\u00f3n de sus gobiernos ha fortalecido los intereses de minor\u00edas que explotan y disgregan al pueblo. Un plan semejante s\u00f3lo puede imponerse si logran derrotar a quienes hoy estamos de pie enfrentando sus pol\u00edticas represivas y de ajuste\u201d, se\u00f1ala la \u201cCarta Abierta al Estado Policial\u201d, manifiesto le\u00eddo en el cierre de la Marcha, que recuerda el t\u00edtulo de la misiva de Rodolfo Walsh a la Junta Militar en 1976.<\/p>\n<p>Dicen que el Estado es patriarcal adem\u00e1s de policial, y denuncian \u201clas violaciones y abusos en las c\u00e1rceles y en los barrios, para no detener a las j\u00f3venes y el pedido de tel\u00e9fonos y datos, son pr\u00e1cticas que aparecen de manera permanente\u201d. Agregan que el aparato policial es la principal fuente de delitos por su connivencia con el crimen organizado. \u201cEl Estado que ustedes administran es un Estado policial, que no comete excesos en nombre de la seguridad, sino que es la fuente misma del delito que dice combatir, y que en estos diez a\u00f1os no ha dejado de subir\u201d, sacude el manifiesto.<\/p>\n<p>Apuntan contra la ley antiterrorista aprobada por el gobierno de Cristina Fern\u00e1ndez, que lleva a una creciente intervenci\u00f3n militar en el espionaje de organizaciones sociales. Trazan un mapa transparente de sus alianzas: apoyan el Encuentro Nacional de Mujeres, rechazan la criminalizaci\u00f3n de lesbianas, gays, trans y bisexuales; est\u00e1n contra la penalizaci\u00f3n del consumo de marihuana y la persecuci\u00f3n a las trabajadoras sexuales, y contra la represi\u00f3n a los movimientos sociales.<\/p>\n<p>En suma, una suerte de alianza informal de los que no caben en un sistema dominado por el capital financiero. O, como destaca Job, \u201cquien no consume, sobra\u201d. En su opini\u00f3n, el hecho de colocar las contravenciones del C\u00f3digo de Faltas al mismo nivel que los delitos establecidos en el C\u00f3digo Penal, dibuja una polic\u00eda preventiva, de saturaci\u00f3n y ocupaci\u00f3n territorial que es el n\u00facleo del Estado Policial, que \u201cresponde y debe estar enmarcado en la reconfiguraci\u00f3n que ha sufrido el sistema capitalista en las \u00faltimas d\u00e9cadas\u201d.<\/p>\n<p>Un Estado Policial funcional a la hegemon\u00eda del extractivismo, que se resume en la expulsi\u00f3n de campesinos de sus tierras, pero tambi\u00e9n en la incapacidad del modelo de cobijar con empelo digno a los millones de j\u00f3venes que no tienen otro futuro que trabajos de baja calidad, precarios y mal pagos.<\/p>\n<p><strong>Colectivo de J\u00f3venes por Nuestros Derechos<\/strong><\/p>\n<p>Lucrecia Cuello egres\u00f3 de la Facultad de Psicolog\u00eda para volcarse, a comienzos de la d\u00e9cada de 2000, en los barrios populares desde la psicolog\u00eda social comunitaria. La revuelta de diciembre de 2001 estaba fresca cuando empezaron a organizar encuentros de j\u00f3venes de diversos barrios, que ven\u00edan realizando talleres de teatro, murga, revistas y cuanta iniciativa les sirviera para sobrellevar la amarga cotidianeidad.<\/p>\n<p>En uno de los barrios m\u00e1s pobres de C\u00f3rdoba, Barranca de Yaco, poblado por carreros y cartoneros con viviendas precarias, Huayna explica una realidad tremenda. \u201cHace unos meses se incendi\u00f3 una vivienda, llamamos a los bomberos y lleg\u00f3 la polic\u00eda. Alguien se enferma, llam\u00e1s a la ambulancia y llega la polic\u00eda. Es lo \u00fanico que nos mandan\u201d. Lucrecia dice algo similar: \u201cHac\u00edamos una revista, y si se hablaba por ejemplo de salud sexual y reproductiva, terminaba saliendo la cana, era imposible que no saliera\u201d.<\/p>\n<p>Hacia mediados de la d\u00e9cada, la pol\u00edtica de seguridad del gobierno De la Sota impuso que los j\u00f3venes de los diversos barrios se empezaran a reunir. \u201cEn un encuentro en 2007 los pibes nos dicen a los t\u00e9cnicos que basta de esta l\u00f3gica que ustedes arman el tallercito y nosotros tenemos que decir lo que ustedes quieren. Queremos tomar las decisiones y queremos salir a la calle\u201d, relata Lucrecia<\/p>\n<p>Sigue: \u201cFue muy fuerte porque nos interpelaban, pero aceptamos el desaf\u00edo, hubo un primer momento en que nos separamos y ellos nos dec\u00edan ustedes los t\u00e9cnicos vayan all\u00e1 y nosotros nos reunimos por nuestro lado y al final de la reuni\u00f3n nos encontramos. Estuvimos como un a\u00f1o as\u00ed y nos bancamos\u201d.<\/p>\n<p>Con el tiempo, reflexiona que estaban \u201creproduciendo el tutelaje colonial sobre los pobres, que siguen siendo subalternos en relaci\u00f3n a las ONG y tambi\u00e9n en las organizaciones de la izquierda\u201d. Fue posible porque ven\u00edan de un proceso muy intenso con asambleas de hasta 300 de diferentes barrios. \u201cCreo que lo que pasaba es que en cada barrio ellos iban generando cosas muy interesantes, hac\u00edan teatro, murga, y cuando se encuentran los barrios, eso explot\u00f3. Recuerdo c\u00f3mo se miraban, c\u00f3mo descubrieron la geograf\u00eda en la viv\u00edan todo eso\u201d.<\/p>\n<p>El proceso que describe Lucrecia, como parte de una generaci\u00f3n de activistas universitarias que se comprometieron en el ciclo de luchas que cuaj\u00f3 en los hechos de 2001, es menos excepcional de lo que parece. Durante a\u00f1os los \u201ct\u00e9cnicos\u201d trabajaron con din\u00e1micas de educaci\u00f3n popular para fomentar actividades recreativas. En cierto, momento, las relaciones dieron un vuelco. \u201cDesbordaron la educaci\u00f3n popular. El encuentro entre ellos fue determinante para romper con el t\u00e9cnico o con el militante que va al territorio\u201d.<\/p>\n<p>Diez a\u00f1os despu\u00e9s de la primera marcha, a la que fueron apenas 50 personas, los j\u00f3venes de los barrios est\u00e1n m\u00e1s seguros de s\u00ed mismos, tienen menos miedo y mucha m\u00e1s decisi\u00f3n de seguir adelante. Durante la marcha alguien saca un celular donde aparecen escenas de lo sucedido en Villa La Tela cuatro d\u00edas antes. La polic\u00eda hizo disparos y el barrio entero sali\u00f3 a la calle. No es el \u00fanico caso.<\/p>\n<p>\u201cEst\u00e1 pasando en muchos barrios, creo que eso empieza hace cuatro, cinco a\u00f1os. Despu\u00e9s del per\u00edodo del 2000 al 2001, cuando hubo una explosi\u00f3n, vino una anestesia porque las pol\u00edticas sociales lograron frenar lo que suced\u00eda en los barrios. Pero desde 2010 hay otra cosa, una confianza con el que vive al lado de tu casa. Entra la cana y los vecinos salen con piedras como sucedi\u00f3 en Los Cortaderos, sin saber por qu\u00e9 entr\u00f3\u201d, explica Lucrecia.<\/p>\n<p>El objetivo de los chicos es llegar al centro, traspasar las fronteras de sus barrios cercados, trascender los l\u00edmites.<\/p>\n<p>-\u00bfNo tienen miedo?<\/p>\n<p>-No tienen. A <em>G\u00fcere<\/em> lo fusilaron dos polic\u00edas en Los Cortaderos. Los pibes nunca m\u00e1s se detuvieron, aunque saben que los pueden matar por la espalda como a <em>G\u00fcere<\/em>. Es un barrio de cinco kil\u00f3metros y la \u00fanica entrada es la ruta. En ese camino la cana los persigue, pero dicen: \u201cNo vamos a parar nunca, si vemos un cana seguimos en la moto\u201d. Y no van a parar.<\/p>\n<p>Muchos consideran la Marcha de la Gorra como una expresi\u00f3n de un mundo en movimiento que cobra visibilidad ese d\u00eda, aunque en los barrios es lo cotidiano. Una realidad que el Estado y los partidos no parecen reconocer.<\/p>\n<p>C\u00f3rdoba no es cualquier lugar. En 1918 fue el epicentro de la lucha por la reforma universitaria. En 1968 el Cordobazo fue la insurrecci\u00f3n obrera y estudiantil que ech\u00f3 por tierra la dictadura militar de Juan Carlos Ongan\u00eda. En 2016 se realiz\u00f3 la d\u00e9cima Marcha contra la represi\u00f3n policial, la mayor movilizaci\u00f3n anual de la ciudad.<\/p>\n<p>-\u00bfQui\u00e9nes saldr\u00edan si hubiera un nuevo Cordobazo?<\/p>\n<p>-Los barrios saldr\u00edan. Tengo mucha m\u00e1s confianza pol\u00edtica en ellos que en cualquier otro sector. Ah\u00ed no hay democracia, hay dictadura. El sentimiento de \u201cqu\u00e9 m\u00e1s vamos a perder\u201d est\u00e1 en el cuerpo de generaciones.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Yuta o cana son los nombres populares de polic\u00eda.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> \u201cCallejeando la alegr\u00eda\u2026y tambi\u00e9n el baj\u00f3n\u201d,\u00a0 C\u00f3rdoba, 2015.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong>Ra\u00fal Zibechi<\/strong> es analista internacional del semanario Brecha de Montevideo, docente e investigador sobre movimientos sociales en la Multiversidad Franciscana de Am\u00e9rica Latina, y asesor a varios grupos sociales. Escribe el \u201cInforme Mensual de Zibechi\u201d para el Programa de las Am\u00e9ricas. www.americas.org<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diez a\u00f1os despu\u00e9s de la primera marcha, a la que fueron apenas 50 personas, los j\u00f3venes de los barrios est\u00e1n m\u00e1s seguros de s\u00ed mismos, tienen menos miedo y mucha m\u00e1s decisi\u00f3n de seguir adelante.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":19424,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4884,4916],"tags":[252],"coauthors":[],"class_list":["post-19418","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-democracia","category-derechos-humanos","tag-sudamerica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19418","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19418"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19418\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19425,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19418\/revisions\/19425"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/19424"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19418"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19418"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19418"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=19418"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}