{"id":19497,"date":"2017-03-17T16:07:38","date_gmt":"2017-03-17T21:07:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.americas.org\/?p=19497"},"modified":"2017-06-22T16:39:34","modified_gmt":"2017-06-22T21:39:34","slug":"la-paradoja-de-morir-en-busca-de-una-vida-mejor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/la-paradoja-de-morir-en-busca-de-una-vida-mejor\/","title":{"rendered":"La paradoja de morir en busca de una vida mejor"},"content":{"rendered":"<p>Las notas quejumbrosas del viol\u00edn cubren la noche de San Juan Totolcintla, municipio de M\u00e1rtir de Cuilapan, en un manto de tristeza m\u00e1s hondo de lo normal. En medio de tanta tristeza,\u00a0 hombres y mujeres que acompa\u00f1an en el doble velorio, se afanan en el tejido a mano de cintas de palma, como hacen siempre, aun cuando caminan.<\/p>\n<p>El violinista toca frente a dos ata\u00fades, uno azul tenue y otro blanco, en los que descansan los cuerpos de las dos jornaleras que fallecieron en Jalisco en un accidente automovil\u00edstico.<\/p>\n<p>Al olor a copal, las flores ante el altar que la familia mont\u00f3 para despedir a Fresnia Ju\u00e1rez Dom\u00ednguez y Diana Ju\u00e1rez Villegas, y las velas de llamas titilantes dibujan el funeral de las dos campesinas que murieron en los campos agr\u00edcolas a los que fueron para no morir de hambre en su pueblo.<\/p>\n<p>Los pap\u00e1s, hermanos, cu\u00f1adas y cu\u00f1ados se abrazan entre ellos para darse \u00e1nimo, para no desmayar por el dolor que los acompa\u00f1a desde el viernes cuando se enteraron del accidente en que viajaban sus familiares.<\/p>\n<p>\u00abMi hija sali\u00f3 temprano el viernes a las 6:00 de la ma\u00f1ana al corte de tomate, pero ya no regres\u00f3. Nos avisaron que la camioneta que las trasladaba se accident\u00f3, as\u00ed que dejamos nuestros quehaceres y nos fuimos a preguntar qu\u00e9 fue lo que pas\u00f3 con nuestra familia\u00bb, cont\u00f3 Isaac Ju\u00e1rez Carlos, pap\u00e1 de Diana.<\/p>\n<p>El jornalero habl\u00f3 de su vivencia en Jalisco, donde trabajaba en el corte de ca\u00f1a, mientras su esposa e hija lo hac\u00edan en el corte de tomate, por una paga de 15 pesos por arpilla. \u00abEn la jornada, cuando mucho alcanzaban cortar cinco o siete arpillas\u00bb.<\/p>\n<p>Del interior de la casa salen los lamentos\u00a0 del viol\u00edn y la guitarra en forma de canto del m\u00e1s all\u00e1 de los nahuas de Guerrero, su m\u00fasica f\u00fanebre que se combina con el religioso.<\/p>\n<p>En la casa de las familias Ju\u00e1rez Villegas y Ju\u00e1rez Dom\u00ednguez, los vecinos van llegando con ayuda; ma\u00edz y despensas se depositan ante el altar; de ah\u00ed lo toman las mujeres que ayudan a preparar la cena y el almuerzo, en la cocina.<\/p>\n<p>La gente de este pueblo a orillas del R\u00edo Balsas, habla n\u00e1huatl, lengua que a\u00fan conservan a pesar de la fuerte migraci\u00f3n hacia los campos agr\u00edcolas. Familias completas se van a trabajar en la temporada oto\u00f1o-invierno, al corte de chile, tomate, ca\u00f1a, aguacate, ang\u00fa, esp\u00e1rrago o zarzamora.<\/p>\n<p>Las comunidades asentadas en la ribera del Balsas, en su mayor\u00eda son jornaleros agr\u00edcolas que en temporadas se van en familias completas a los campos agr\u00edcolas de los estados de Morelos, Michoac\u00e1n, Colima, Jalisco, Sinaloa y Baja California.<\/p>\n<p>Otras familias se van a los destinos tur\u00edsticos a ofrecer las artesan\u00edas que elaboraron en su pueblo. Tambi\u00e9n hay quien se va a Estados Unidos.<\/p>\n<p>Para los trabajadores agr\u00edcolas, el peligro que enfrentan cada vez que salen de su pueblo se hizo costumbre: \u00abNuestro pante\u00f3n est\u00e1 lleno de paisanos que han muerto en los surcos de los campos agr\u00edcolas\u00bb, dice Melquiades Garc\u00eda R\u00edos, comisariado de Bienes Comunales de San Juan Totolcintla.<\/p>\n<p>En el accidente del viernes 10 fallecieron Evelin Dom\u00ednguez Ju\u00e1rez, Fresnia Ju\u00e1rez Dom\u00ednguez y Diana Ju\u00e1rez Villegas, en la regi\u00f3n Costa Sur de Jalisco, conocida porque ah\u00ed llegan los jornaleros que emigran de Guerrero y Oaxaca.<\/p>\n<p>De acuerdo al reporte, fallecieron dos hombres adultos, tres mujeres adultas y tres ni\u00f1as; el resto de los pasajeros de la camioneta resultaron con lesiones de gravedad y los trasladaron a hospitales de Autl\u00e1n y Casimiro Castillo, Jalisco.<\/p>\n<p>De los ocho jornaleros que murieron en el percance, cinco son de Guerrero: una adulta y ni\u00f1a de Totolcintla, una ni\u00f1a de Ahuetlixpa, municipio de M\u00e1rtir de Cuilapan;\u00a0 y dos de San Francisco Ozomatl\u00e1n, municipio de Huitzuco. Los dos \u00faltimos ser\u00e1n sepultados en Autl\u00e1n de Navarro, Jalisco.<\/p>\n<p>Familiares cuentan que la camioneta de redilas en la que viajaban unos 25 jornaleros, iba a exceso de velocidad en la curva conocida como La Calera, en la carretera federal 80, en el municipio de Casimiro Castillo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un engorroso tr\u00e1mite en Autl\u00e1n de Navarro, los\u00a0 cuerpos de Fresnia Ju\u00e1rez Dom\u00ednguez y Diana Ju\u00e1rez Villegas fueron entregados a la familia para trasladarlo a sus lugares de origen, de donde salieron en noviembre del a\u00f1o pasado.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>La carroza que traslad\u00f3 los cuerpos de las jornaleras arrib\u00f3 a Totolcintla a eso de las 2:00 de la tarde, mientras platico en el patio con los se\u00f1ores que llegaron a ayudar a los familiares de las v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Melquiades Garc\u00eda me pone al tanto de los hechos ocurrido en Jalisco el viernes 10. Dice que cada viernes se van familias completas a Michoac\u00e1n, Colima, Jalisco y Nayarit.<\/p>\n<p>Un hombre robusto entra a la conversaci\u00f3n para agregar otro dato: \u00abTotolcintla vive de las remesas que nos env\u00edan los paisanos que est\u00e1n en los Estados Unidos; y los dem\u00e1s vivimos de los ahorros que juntamos cada vez que vamos de jornaleros; sabemos que en ese viaje corremos peligro, porque no hay garant\u00eda, ni del patr\u00f3n ni del gobierno de Guerrero\u00bb, denuncia.<\/p>\n<p>Jes\u00fas Z\u00fa\u00f1iga Mendoza tercia: \u00abYo trabaj\u00e9 de mayordomo en Jalisco y la experiencia que viv\u00ed ah\u00ed es de explotaci\u00f3n, porque no hay d\u00eda de descanso; el que se atreve hacerlo es despedido sin liquidaci\u00f3n\u2026 Hay patrones que insultan a los trabajadores; es m\u00e1s, los golpean, pero nadie dice nada, porque es lo que hay de trabajo\u00bb.<\/p>\n<p>Agrega: \u00abEn los surcos encontramos menores de edad&#8230; mira, el ejemplo m\u00e1s claro es el de Fresnia y Evelin. Los menores en los surcos no tienen derechos a la educaci\u00f3n ni al seguro m\u00e9dico; ellos son los m\u00e1s vulnerable en los campos agr\u00edcolas\u00bb.<\/p>\n<p>Entre tanto dolor, la familia no se fij\u00f3 cuando bajaron los ata\u00fades de Fresnia y Diana,\u00a0 al confundir el ata\u00fad de Fresnia con la de Evelin, as\u00ed que una llamada telef\u00f3nica resolvi\u00f3 el peque\u00f1o detalle. Una hora despu\u00e9s acordaron hacer el cambio en San Francisco Ozomatl\u00e1n.<\/p>\n<p>Cuando los familiares salieron a San Francisco, Melquiades y yo nos encaminamos a Ahuetlixpa al funeral de Evelin. La comunidad est\u00e1 frente a Totolcintla, y si no fuera por el r\u00edo que divide a ambas comunidades no habr\u00eda necesidad de dar tanta vueltas y perder dos horas de camino para llegar.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Con el ventarr\u00f3n c\u00e1lido que sopla en Totolcintla, abordamos la camioneta de Melquiades, rumbo a Ahuetlixpa. En el asiento lleva una trompeta y una botella de mezcal. Aparte de ser el comisariado de Bienes Comunales, tambi\u00e9n es m\u00fasico y agricultor.<\/p>\n<p>Para llegar a Ahuetlixpa hay que pasar San Agust\u00edn Ostotipan y Tula del R\u00edo, hasta llegar al puente <em>Solidaridad <\/em>que desde abajo luce majestuoso. Esta obra se construy\u00f3 en el Salinato, cuando la modernidad lleg\u00f3 a Guerrero a principio de los noventa, con la apertura de la Autopista del Sol. Bajo el puente, cruzamos el r\u00edo para tomar en camino en U hacia San Francisco Ozomatl\u00e1n, entre baches y zanjas que sacuden la camioneta.<\/p>\n<p>En esta zona ind\u00edgena que en el cielo tiene el orgullo de la modernidad, la joya de la ingenier\u00eda mexicana en forma de un puente de casi un kil\u00f3metro de longitud, resulta imposible llevar una vida digna con la siembra del tlacolol. Aqu\u00ed, las madres ind\u00edgenas no est\u00e1n en condiciones saludables para tener hijos. Aqu\u00ed se sufre en silencio por el abandono de los hijos que huyen a los campos agr\u00edcolas antes de terminar la primaria, porque si no lo hacen morir\u00e1n de hambre.<\/p>\n<p>En estas condiciones, es imposible que los ni\u00f1os y ni\u00f1as se\u00a0 dediquen al estudio. El acceso a la educaci\u00f3n en estas comunidades es un lujo para las familias que viven en la frontera de la sobrevivencia. La comida y el empleo es algo que no se logra tan f\u00e1cil en la ribera\u00a0 de r\u00edo Balsas. Si los padres quieren que a sus hijos no les falte alimento, tienen que emigrar a otros estados para ser explotados.<\/p>\n<p>Melquiades intenta descifrar la situaci\u00f3n migratoria de su comunidad: \u00abEl problema no s\u00f3lo afecta a los adultos o padres de familia, sino que a ni\u00f1os, j\u00f3venes, madres de familia y abuelos que se desplazan a los campos agr\u00edcolas para que al menos le alcance para comer frijoles y tortillas\u00bb.<\/p>\n<p>El viaje se hace menos pesado por la pl\u00e1tica con Melquiades, quien habla de sus pasos en Valle de San Quint\u00edn (Baja California), Sinaloa, Michoac\u00e1n, Jalisco y Nayarit; tambi\u00e9n sale entre sus recuerdos las tocadas con la m\u00fasica de viento en su comunidad. Por fin llegamos a Ahuetlixpa.<\/p>\n<p>En la casa de Evelin Dom\u00ednguez Jim\u00e9nez, en torno de una mesa alargada, ni\u00f1os y adultos comen unas mojarras fritas, mientras que en la cocina las mujeres apuradas echan las tortillas. A un costado de la casa los perros se pelean entre ellos; unos ni\u00f1os observan asombrados.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>El viernes, Evelin despert\u00f3 muy temprano para desayunar mientras su mam\u00e1 le preparaba la comida que llevar\u00eda al campo en su quinto d\u00eda de jornalera, en el corte de tomate verde. Por cada arpilla le pagaban 15 pesos.<\/p>\n<p>\u00abYo trabajaba en el corte cuando pod\u00eda; mi hija me dijo que me quedara a cuidar a su hermana; ese d\u00eda la dej\u00e9 ir sin pensar lo que iba a pasar\u2026 Ella termin\u00f3 la primaria el a\u00f1o pasado y me la lleve all\u00e1&#8230; cuando supo que no me pagaron el apoyo de Prospera, me dijo que no me preocupara, porque ella me iba a ayudar. Y mira lo que pas\u00f3\u00bb, cuenta Marcela Jim\u00e9nez.<\/p>\n<p>La mam\u00e1 de Evelin recuerda que viaj\u00f3 a Ahuetlixpa en julio, pero que no se le entregaron el apoyo para alimentaci\u00f3n, educaci\u00f3n y vestuario que entrega el gobierno federal cada bimestre. Marcela cont\u00f3 en su casa que no recibi\u00f3 ni un apoyo del gobierno del estado ni federal, a pesar que dos d\u00edas antes del accidente, el gobierno del estado difundi\u00f3 en un comunicado de prensa que el secretario del Trabajo, Oscar Rangel, entreg\u00f3 \u00a0apoyos econ\u00f3micos a jornaleros agr\u00edcolas que salieron a los campos agr\u00edcolas a Baja California al corte de uvas y jitomate.<\/p>\n<p>En el bolet\u00edn se lee: \u00abLa Secretar\u00eda del Trabajo vigila que se garanticen el respeto de sus derechos laborales y que los ni\u00f1os tengan guarder\u00eda y contin\u00faen sus estudios, as\u00ed como contar con servicio m\u00e9dico dentro de sus centros de trabajo\u00bb. Aunque en los campos agr\u00edcolas no se garantizan estos derechos.<\/p>\n<p>Antes de que se asomara la luna atr\u00e1s de los cerros que rodean Ahuetlixpa, Melquiades encendi\u00f3 su camioneta para el regreso a Totolcintla. Maneja en silencio, como queriendo perder en la soledad en el r\u00edo que golpea con sus peque\u00f1as olas las paredes de las piedras.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p><em>Con el atardecer me ir\u00e9 de aqu\u00ed\u00a0\/ me ir\u00e9 sin ti. \/ Me alejare de ti\u00a0\/ con un dolor dentro de m\u00ed. \/ Te juro, coraz\u00f3n, \/ que no es falta de amor,\u00a0\/ pero es mejor as\u00ed. \/ Un d\u00eda comprender\u00e1s\u00a0\/ que lo hice por tu bien \/ que todo fue por ti\u2026<\/em>, se oye en la trompeta que los m\u00fasicos tocan en el funeral de las jornaleras que se despiden para siempre de Totolcintla.<\/p>\n<p>Entre una y otra melod\u00eda que la banda interpreta, los vecinos llegan para acompa\u00f1ar a los dolientes. Isaac Ju\u00e1rez me comparte su experiencia en Jalisco: \u201cMi hija trabajaba en el corte de tomate verde, creo que ganaba a la semana como 600 pesos; mientras que nosotros, en el corte de ca\u00f1a nos pagaban 700 pesos a la semana. All\u00e1 es muy pesado\u00bb.<\/p>\n<p>El jornalero habla de los gastos funerarios que recibi\u00f3 de la empresa <em>Mentidero<\/em> que apenas les alcanz\u00f3 para llegar hasta Totolcintla; sin embargo, el pasaje para 15 integrantes de la familia fue el cincuenta por ciento, lo que retras\u00f3 el viaje. De la empresa ca\u00f1era no recibieron un solo centavo. Los patrones ofrecieron enviarles algo hasta el lunes, pero no hablaron de indemnizaci\u00f3n ni de seguro de vida para las v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Ah\u00ed, Lucero, cu\u00f1ada de Diana, accede a platicar con <em>Trinchera<\/em>. Se queja de que el gobierno del estado los haya dejado en la orfandad, por falta de apoyo ante el percance en el que falleci\u00f3 Diana, Fresnia y Evelin.<\/p>\n<p>\u00abNos sentimos abandonados, dejados en el olvido por el gobierno. Nos fuimos porque en nuestro pueblo no hay trabajo ni apoyo para producir nuestra tierra; estando all\u00e1 nos dejan solos a pesar del dolor que cargamos que se pueda esperar de un gobierno que no se preocupa por los pobres\u00bb, reclam\u00f3.<\/p>\n<p>\u00ab \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s podemos pedir\u00a0 a este gobierno? \u2013agrega\u2013. Pues apoyo, para que los ni\u00f1os no se mueran en los campos agr\u00edcolas, para que\u00a0 no haya m\u00e1s Fresnia o Evelin en los accidentes ante la falta de oportunidades en Guerrero. Eso es lo que queremos: seguridad, trabajo y alimentos en nuestra comunidades de origen\u00bb.<\/p>\n<p>Con la luna en el cenit, la banda sigue tocando para que nadie se duerma, por lo menos en esta noche. Y c\u00f3mo lo van hacer si la melod\u00eda de Los Cadetes de Linares se oye en las trompetas de la m\u00fasica de viento: <em>El d\u00eda que me vaya de esta vida,\u00a0\/ por Dios que no voy a llevarme nada,\u00a0\/La tierra cubrir\u00e1 mi sepultura\u00a0\/ Y el llanto de mi madre habr\u00e1 de mojarla\u2026 \/ Me voy, me voy, me voy\u00a0\/ Voy a emprender el viaje sin regreso,\u00a0 \/\u00a0 me voy, me voy, me voy\u2026<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las notas quejumbrosas del viol\u00edn cubren la noche de San Juan Totolcintla, municipio de M\u00e1rtir de Cuilapan, en un manto de tristeza m\u00e1s hondo de lo normal. 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