{"id":19701,"date":"2017-05-16T13:20:36","date_gmt":"2017-05-16T18:20:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.americas.org\/?p=19701"},"modified":"2017-05-16T13:20:36","modified_gmt":"2017-05-16T18:20:36","slug":"el-camino-a-la-explotacion-de-la-miseria-en-guerrero-hacia-los-campos-del-norte-de-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.americas.org\/es\/el-camino-a-la-explotacion-de-la-miseria-en-guerrero-hacia-los-campos-del-norte-de-mexico\/","title":{"rendered":"El camino a la explotaci\u00f3n: de la miseria en Guerrero hacia los campos del norte de M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<p><em>Esta es la <strong>cuarta<\/strong> publicaci\u00f3n de la serie <strong>&#8220;Cr\u00f3nicas de la pobreza extrema en M\u00e9xico&#8221;<\/strong>.<\/em><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-19702 alignright\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/IMG_20170425_100600-1-300x172.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"172\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/IMG_20170425_100600-1-300x172.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/IMG_20170425_100600-1-768x439.jpg 768w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/IMG_20170425_100600-1-1024x586.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>El pueblo de Joya Real se ubica a la orilla de un arroyuelo que baja del Cerro de la Garza, al oriente de Cochoapa el Grande, zona monta\u00f1osa que los fuere\u00f1os llaman Monta\u00f1a Alta. Queda a ciento veinticinco kil\u00f3metros de centro comercial m\u00e1s importante de la regi\u00f3n, Tlapa. El camino serpenteante en la falda de los cerros conduce a las primeras casas de la comunidad \u00d1uu Savi donde ni\u00f1os juegan entre el lodo y el polvo de los remolinos que levantan los ventarrones del sur.<\/p>\n<p>Llegar a esta poblaci\u00f3n en tiempo de secas desde Tlapa lleva cinco horas; pero en \u00e9poca de lluvias, el acceso resulta casi imposible. Hay periodos en los que los lugare\u00f1os se quedan incomunicados de una semana hasta un mes. En caso de urgencia, salen caminando.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed, la pobreza golpea a todos por igual. Los ni\u00f1os descalzos con la panza abultada son el reflejo tangible de las condiciones tan precarias de vida. Otra muestra ostensible de esa miseria la da la indumentaria harapienta de hombres y mujeres en general. La miseria se ve y se palpa en todas partes. En las casas, en las calles, en la escuela y en el centro de salud. El \u00fanico contraste con tanta pobreza, lo marca la majestuosa iglesia de San Jos\u00e9, que se divisa desde la punta del cerro de la Garza.<\/p>\n<p>La condici\u00f3n paup\u00e9rrima en Joya Real obliga a familias completas a migrar a los distintos campos agr\u00edcolas en los estados del norte del pa\u00eds: Guanajuato, Jalisco, Sinaloa, Durango, Coahuila, Chihuahua, Sonora, y las dos Baja California, donde viven esclavizados durante la temporada de corte de pepino, tomate, chile, cebollas, fresas, ar\u00e1ndanos, mora y frambuesas.<\/p>\n<p>Ignacio Aguilar Nava trabaj\u00f3 en el rancho Los Pinos en el corte de pepino y tomate, cuando ten\u00eda 50 a\u00f1os. Ahora es parte del consejo de ancianos de la comunidad. Cuenta su experiencia como jornalero en San Quint\u00edn, donde hasta ahora nada ha cambiado.<\/p>\n<p>\u201cX\u00e0 na\u2019a ni xi\u2019in cami\u00f3n la\u2019vi kua\u2019an ndu, ku\u00e1tyi sakan x\u00e0a ndu ndakan, kua\u00f1u ni nda una kivi\u201d, dice al reportero del Programa de las Am\u00e9ricas. Traducido es,\u00a0 \u201cAntes nos \u00edbamos en camiones inservibles; tard\u00e1bamos d\u00edas para llegar all\u00e1, tal vez hasta ocho d\u00edas.\u201d<\/p>\n<p>La vivencia de Ignacio se compagina con la de otros se\u00f1ores que pasaron por los surcos del rancho Los Pinos, desde hace 30 a\u00f1os, de cuando trabajaban a cielo abierto el corte de tomate. A diario los fumigaban; muchos se enfermaron sin que la empresa agr\u00edcola les diera seguro m\u00e9dico. No les qued\u00f3 de otra que regresar a su pueblo a morir.<\/p>\n<p>\u201cFui dos veces, porque pagan muy poco,\u201d (traducci\u00f3n). \u201cDespu\u00e9s lo hice a Sinaloa y Michoac\u00e1n, pero es lo mismo, por eso decid\u00ed no volver. Ahora, gracias a la ayuda de mi hijo estoy en el pueblo. Pero somos pocos los que nos quedamos, porque somos adultos; ya no tenemos fuerza para andar en ese trabajo que es muy pesado,\u201d agrega.<\/p>\n<p><strong>Los caminos de la pobreza<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-19703\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/IMG_20170425_120224-300x213.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"213\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/IMG_20170425_120224-300x213.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/IMG_20170425_120224-768x544.jpg 768w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/IMG_20170425_120224-1024x725.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>El Aveo que nos condujo a la monta\u00f1a avanza a paso de tortuga por lo accidentado del camino que da vuelta en el espinazo del Cerro de la Garza. Subimos a esa zona, V\u00edctor Flores, Rafael Monta\u00f1\u00e9s, Paulino Rodr\u00edguez Reyes y yo. Los dos primeros documentan la historia de los jornaleros en San Quint\u00edn, y Paulino es el responsable del \u00e1rea de migrantes y jornaleros agr\u00edcolas en el Centro de Derechos Humanos de la Monta\u00f1a Tlachinollan.<\/p>\n<p>Los olores a tierra mojada y a con\u00edferas, fundidos con el canto de las aves que juguetean en las ramas de los abetos, compensan lo tedioso del viaje y consuelan a V\u00edctor del suplicio que le causan las ca\u00eddas del coche en tanta zanja oculta entre la tierra suelta que dejan los animales que salen a pastear todos los d\u00edas.<\/p>\n<p>En una de las vueltas en U, Paulino se anima a hablar de su trabajo en Tlachi, como se conoce al Centro de Derechos Humanos de la Monta\u00f1a. Sus an\u00e9cdotas salen casi a fuerza, ante las preguntas insistentes del resto del grupo.<\/p>\n<p>Dice que empez\u00f3 como jornalero y despu\u00e9s se fue de migrante a Nueva York, donde trabaj\u00f3 de int\u00e9rprete en los tribunales, sin olvidar que en los primeros d\u00edas en ese pa\u00eds trabaj\u00f3 en la construcci\u00f3n y en la cocina.<\/p>\n<p>Al regresar a M\u00e9xico pas\u00f3 a formar parte de Tlachinollan como defensor de los derechos humanos. En los primeros a\u00f1os dentro de la organizaci\u00f3n se encarg\u00f3 del programa de migrantes transfronterizos; ahora da seguimiento al caso de los jornaleros y acompa\u00f1a al Consejo de Jornaleros Agr\u00edcolas de la Monta\u00f1a, que se cre\u00f3 desde hace once a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con el Programa de Atenci\u00f3n a Jornaleros Agr\u00edcolas (PAJA)? \u2013le pregunto.<\/p>\n<p>\u2013PAJA ya no existe, la desaparecieron hace muchos a\u00f1os. Ahora s\u00f3lo queda el nombre. En su momento funcion\u00f3 y ayud\u00f3 de mucho a los jornaleros, pero ahora eso ya se acab\u00f3.<\/p>\n<p>\u201cLo \u00faltimo que hizo el gobierno federal \u2013agrega\u2013 fue entregar tarjetas sin fondos a los jornaleros que iban a los campos agr\u00edcolas. Gastaban m\u00e1s en ir a los cajeros para retirar el supuesto apoyo que no hab\u00eda. Esa tarjeta gener\u00f3 muchas deudas para los jornaleros, porque ped\u00edan prestado para el viaje pensando que llegando all\u00e1 tendr\u00edan dinero, pero no. A los que iban a las empresas agr\u00edcolas registradas en el padr\u00f3n de la Secretar\u00eda de Trabajo s\u00ed recib\u00edan ese apoyo, pero los que iban con los peque\u00f1os agricultores quedaban m\u00e1s pobres que cuando se iban\u00bb.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-19705\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/IMG_20170425_100451-1-300x186.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"186\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/IMG_20170425_100451-1-300x186.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/IMG_20170425_100451-1-768x476.jpg 768w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/IMG_20170425_100451-1-1024x634.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>De los 19 municipios de la Monta\u00f1a, Cochoapa el Grande, Metlat\u00f3noc, Xalpatlahuac, Alcozauca, Atlamajalcingo del Monte y Copanatoyac son los que concentran el mayor n\u00famero de jornaleros que salen a los campos agr\u00edcolas. Paulino dice que en la temporada de septiembre a enero de este a\u00f1o, el Consejo de Jornaleros Agr\u00edcolas de la Monta\u00f1a registr\u00f3 11 mil jornaleros que salieron a Sinaloa, Sonora, Jalisco y Guanajuato, sin contar a los que se van al rancho Los Pinos, en San Quint\u00edn, Baja California.<\/p>\n<p>El int\u00e9rprete Na Savi habla de las condiciones en que viajan los jornaleros: \u201cLas empresas no se hacen responsables de la seguridad de los jornaleros durante el traslado de la comunidad de origen hasta los campos agr\u00edcolas; los camiones que mandan no cuentan con asientos c\u00f3modos. Y menos ba\u00f1o.<\/p>\n<p>En los surcos tampoco hay seguridad. Cada a\u00f1o hemos documentados muertes de jornaleros en horas de trabajo\u2026 muchos regresan intoxicados porque trabajan a cielo abierto y los empresarios no tienen cuidado cuando fumigan\u201d, comenta.<\/p>\n<p>Ignacio interrumpe su relato cuando ve a unos ni\u00f1os que caminan descalzos. Luego de unos segundos, teje otro retazo de su historia, con su \u00faltima visita al rancho Los Pinos, hace 23 a\u00f1os. \u00abTrabaj\u00e9 en Los Pinos con Fernando Guti\u00e9rrez; a nosotros no nos dieron trabajo como mayordomos de cuadrilla; se los daban a los de San Mart\u00edn Pera, Oaxaca, porque ellos ya ten\u00edan tiempo trabajando all\u00e1. A nosotros nos ocupaban para corte, nada m\u00e1s. En aquellos a\u00f1os nos pagaban bien poquito, 60 o 70 cuando mucho; el bote lo pagaban a 50 centavos.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-19704 alignright\" src=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/IMG_20170425_124032-1-300x241.jpg\" alt=\"\" width=\"313\" height=\"251\" srcset=\"https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/IMG_20170425_124032-1-300x241.jpg 300w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/IMG_20170425_124032-1-768x617.jpg 768w, https:\/\/www.americas.org\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/IMG_20170425_124032-1-1024x822.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 313px) 100vw, 313px\" \/><\/p>\n<p>\u201cEn cada viaje que hac\u00edamos a Los Pinos no nos daban dinero para comer en el camino, as\u00ed que cada quien llevaba sus totopos para comer en el camino. Al llegar all\u00e1, nos dieron cuartos de l\u00e1minas con pulgas; ah\u00ed vivimos con las pulgas. Creo que ese campamento se llamaba Las Pulgas. La primera vez vivimos en el campamento El Pavi\u00f3n, que est\u00e1 debajo de los cerros, recuerdo que trabaj\u00e1bamos a campo abierto; a\u00fan no hab\u00eda invernadero\u00bb.<\/p>\n<p>Esa tarde Ignacio y Paulino describieron el largo viaje para poder comprar ma\u00edz y despensa para su familia; para eso tuvo que viajar seis d\u00edas de Tlapa a San Quint\u00edn: \u00abEs el viaje m\u00e1s largo que he hecho en mi vida; dice Ignacio. \u201cLo que nunca se me ha olvidado es de cuando se calentaba el cami\u00f3n por lo viejo que estaba, as\u00ed que nos baj\u00e1bamos todos a esperar a que se enfriara un poco para avanzar otro tramo. Es muy pesado, porque nos quedamos dos veces en el desierto, sin agua ni comida\u00bb<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aqu\u00ed, la pobreza golpea a todos por igual. Los ni\u00f1os descalzos con la panza abultada son el reflejo tangible de las condiciones tan precarias de vida. 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La miseria se ve y se palpa en todas partes.<\/p>\n","protected":false},"author":396,"featured_media":19702,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[4916,4913,4915],"tags":[5046],"coauthors":[],"class_list":["post-19701","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-derechos-humanos","category-soberania-alimentaria","category-tierra","tag-mexico-north-america"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19701","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/396"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19701"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19701\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19706,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19701\/revisions\/19706"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/19702"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19701"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19701"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19701"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.americas.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=19701"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}